jueves, 19 de diciembre de 2013

Lampedusa

Daniel Vilá (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Que no puedan dormir.
Que les ardan los párpados,
que les duelan los ojos,
Que se queden sin aire,
y con la boca seca
y las sábanas quemen
y el sudor los empape.
Que la puerta se cierre
y no sepan abrirla,
que sufran atrapados
en su maldita alcoba.
Porque se hicieron socios
del mar embravecido
y sintieron alivio
cuando tantos no entraron,
cuando se dieron vuelta
las pateras.
Sin embargo, es inútil
montarse en el deseo.
Todo seguirá igual
y no arderán sus párpados
ni dolerán sus ojos
y el aire estará acondicionado
y la heladera llena
y las sábanas frescas
y entrarán y saldrán
de su maldita alcoba.



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