miércoles, 4 de diciembre de 2013

Lo negro es un color… ¡lo afrodescendiente es una identidad…!

Brunilde Isabel Palacios y Antonio José Guevara (Desde Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

No podemos darle un premio a quienes convirtieron el vientre de la mujer africana en un medio de producción para favorecer el sistema implantado por el europeo, por ello decimos que somos venezolanos creadores de la cultura negra y no es posible que quienes se autodeterminan como “Afrodescendientes” no se consideren venezolanos y quieran dividir la venezolanidad sin ver sus consecuencias, con el propósito de gozar de una doble nacionalidad (sin tenerla), lo cual corrobora…, que inmediatamente que se le reconozcan tal vinculo, se les está reconociendo que son africanos, valiéndose de un discurso con miras hacerse invisible para cubrirse de una postura discriminatoria que hecha a un lado, la importancia que tienen las dinámicas histórica, con la intención de restarle importancia al aporte que han hecho las poblaciones negras en nuestro país (Venezuela), aludiendo que dicho término fue impuesto por el colonizador (como el de África, Afro, Cimarrón, descendientes, ascendientes, negros, etc.) y no por sus originarios, en el que se le olvida que el que hace la historia, es el que posee el mayor poder de fuego simbólicos, lo cual les permitía imponer la mayor cantidad de elementos culturales, a partir de un constructo ideológico (en el sentido de falsa conciencia), que enmascaró la realidad, borrando las aristas que sirvieron de pistas para desentrañar las contradicciones estructurales de explotación, dominación y agresión simbólica (AEGO. -1992-. Ensayo sobre la cultura urbana caraqueña.), cuyos constructos ideológicos formulan una idea falseada de lo que fue nuestro proceso de conformación, como tipo ideal, la cual se transforma en versión oficial, los cuales fueron utilizados para crear una falsa, basada en la desculturización, discriminación racial y en la creación de constructo logo centrista, que los conllevó a negar su estética, con el argumento de quienes se consideran cimarrón (termino impuesto por el español y que hoy quienes se auto determinan como “Afrovenezolano”, lo han tomado como su bandera, olvidándosele, que se le imponía a quienes se escapaban de la haciendas, a los cuales consideraban que volvían a su estado animal, porque la civilización la representaban los europeos) y no les importa echar a un lado su venezolanidad producto de la pena que sienten por su melanina negra (Véase el caso del Diputado de la Asamblea Nacional Modesto Ruiz, quien en una entrevista como Vanessa Davíes en su Programa Contragolpe por Venezolana de Televisión VTV, prefirió que lo llamaran afrito que negrito y quien dejo ver su actitud racista y xenofóbica en contra de los negros y negras, algo que fue público y notorio). Quienes inconscientemente y en un vocabulario cerril, justifican el discurso colonial que ve a los nuevos pueblos recubiertos de una mentalidad pre lógica que les imposibilitaban llegar a la abstracción acerca de lo que acontece en la vida cotidiana, considerándolos inferiores, sin capacidad de poder construir un sistema lógico o pensar lógicamente, sin comprender que la pérdida de su trazo colectivo, se debe a su disgregación e imposibilidad de ceder a las características grupales conservadas en su comunidad de origen, para darle paso a una nueva estructura social que trasformó el pensamiento predominante en el mundo.



Pero lo que no se puede aceptar es que se siga considerando al hombre negro de la forma como lo segregan quienes se autodeterminan como “Afrodescendiente”, demostrándose que en sus discursos todavía prevalece el criterio de la dominación que los consideraba, como entes pocos conocedores del trabajo intelectual, no propensos a ser depositarios del saber (por ello sostienen “Lo Negro es un color, lo Afrodescendiente una identidad”, olvidándoseles que de África salieron negros y negras y que los africanos le quitaron su identidad a más de 120 millones de personas que eran sus coterráneos y les impusieron el apelativo de negros y negras para no considerarlos y diferenciarlos de los africanos, lo que representa que los africanos han estados en todos los negocios impío e inhumanos que han llevado a cabo los europeos en contra de la humanidad. Véase el caso de Libia y Siria y nos daremos cuenta que la Unión Africana y la Liga Árabe siempre han estado al lado de ellos).

Actitud que tiene una gran connotación, puesto que refleja como se viene construyendo un constructo ideológico, cuya finalidad busca formular una imagen falseada expresada como tipo ideal, la cual buscan que se transforme en la versión oficial (esto es lo que buscan). Lógicamente, como lo sostiene AEGO. (1998.Omissis), esa elasticidad en la utilización de las cargas temporales surte de recursos al imaginario y aumenta la posibilidad del hechizo y camuflaje, puesto que convoca a la defensa de un pasado (tergiversado), en función de un proyecto nacional y para ello, han creado esta gran coartada como referente, para profundizar nuestra dependencia cultura y sostener que no tenemos una propia identidad (por existir demasiados rasgos que nos identifican con África, lo cual es falso, olvidándose de los que tienen que ver con el europeo e indígena. De ello no se habla y se desecha, no comprendiendo que somos el producto de tres culturas), y estas son parte de las fuentes que nos permiten reafirmar nuestra venezolanidad, y como colectivo, desechar la palabra “AFRODESCENDIENTE”, porque se convirtió en una propuesta incoherente que contribuye a quebrantar el espíritu de la poblaciones negras que poseen una melanina negra, en un instrumento para fragmentar la venezolanidad, al intenta borrar la presencia de los negros y las negras de un plumazo ) como la de los indígenas y blancos europeos) , en la construcción de la estructura social venezolana.

Por otro lado, notamos que esa postura refleja una conducta endoculturista muy marcada (colectivizada) y por ello se cobijan con una serie de argumentaciones negativos, no importándoles atribuirles particularidades etnocéntricas y logocéntricas a sus posturas, para no entender y negar su papel como sujeto histórico,, llegándose al extremo de sustentar su oscurantismo sobre el ordenamiento jurídico venezolano (peligroso para un Estado que se hace denominar como democrático y social de Derecho y de Justicia que propugna como valores superiores, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, solidaridad, la democracia, responsabilidad social y en general , la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político. Art. 02. CRBV), poniendo en evidencia toda esa atmósfera cargada de negatividad, transformada en estereotipos en contra del negro, por su tono de la piel, la forma de la nariz y el tipo de cabello, convirtiéndose estos elementos, en mecanismos claves que lo sigue descalificando, despreciando que le restan importancia como ser humano, para verlo, sin capacidad para producir innovaciones, con el propósito de invisibilizar su realidad y negar su participación en los diferentes procesos históricos que ha vivido este país (Venezuela), donde su incorporación al combate y su inteligencia para la estrategia militar se hizo sobresaliente, convirtiéndolos en el alma de la gesta libertaria.

En este sentido, reprochamos este tipo de comportamiento de endoculturismo manifiesto que se hace presentes en la conducta de quienes se auto determinan como “afrodescendientes”…, los cuales niegan los espacios que hicieron visibles los aportes que hicieron las poblaciones negras a la venezolanidad, los cuales se hacen sobre salientes, porque Bolívar encarnó ese sentimiento que se hizo transparente, y que se viene a reivindicar en la súplica que se desprende de lo más profundo de su postura, lo cual le permitió que nuestro libertador, se elevara por encima de conducta miserable, lo cual permitió fortalecer nuestra ciudadanía venezolana, robustecer nuestra presencia como sujeto histórico y fortificar nuestra presencia y el derecho a expresar libremente nuestros pensamientos, ideas y opiniones de viva voz, por escrito o mediante cualquier forma de comunicación, sin ser censurado por ningún emporio humano que se siente distinto.

Situación que crea un ambiente engorroso producto de quienes buscan utilizar al estado venezolano para Obtener presencia política y eso es sumamente delicado, ya que sentimos que no se han dado cuenta que la Cultura Negra se convirtió en una referencia nacional, ultramarina, y mundializada para el fomento de las transpiraciones humanas que se aleja de quienes se arroparon con el epíteto de “Afro”, sin importarles que este es el momento para construir iniciativas que deben constituirse en opciones para redimensionar a este imaginario que se ha sedimentado y gestado en la conciencia colectiva de los diferentes emporios humanos y que se ha transformado en una cultura de signos y símbolos que han hecho un aporte importante a la humanidad, que han sentido la indiferencia, marginalidad y discriminación de quienes poseen una melanina negra y se auto determinan como “afrodescendientes”, los cuales siguen poniendo el acento en lo individual, en el pensamiento fosilizado y en acentuar la segmentación, (porque se estaría fraccionando el país que le dio cobijo y reconoció la ciudadanía y nacionalidad de nuestra ascendencia, mientras que los africanos estaban demasiados comprometidos y ocupados en los asientos negreros), negándose la unidad, los principios fundamentales en que se sustenta y por otro lado, la riqueza de su Diversidad, Pluralidad y Multiplicidad, por el contrario, se hace necesario internalizar la importancia que tiene el sujeto de transformación, y mucho más, cuando éste se convirtió en un aporte importante para el desarrollo de la Republica que se constituyó a partir de 1811.

Creemos que se debe ampliar el panorama de las conjeturas para darle libertad al desenvolvimiento, con propuestas productivas, que le den a nuestra imaginación, el papel que le corresponde en la construcción de ese nuevo actor histórico, en vista que la historia de este país, no se puede escribir, sin la presencia de la Cultura negra, puesto que éste, no es el momento para fragmentarnos, en vista que no hay tiempo para retroceder, pero sentimos y nos oponemos a que se borre de la historia…, nuestra presencia de forjadores de una patria libre y soberana para darle vida a un actor foráneo que tiene sus incidencias en un continente diferente.

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