jueves, 17 de enero de 2013

Pasos hacia el Jardín del Hasta Siempre


Nechi Dorado (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Mi tío Poroto se encontraba bien de salud, hasta que su mujer, mi tía Porota, a instancias de su hija, mi prima Tota, le dijo:

-Poroto, vas a cumplir 70 años, es hora de que te hagas una revisión médica-

-¿Y para qué?, si me siento muy bien-

-Porque la prevención debe hacerse ahora, cuando todavía te sentís joven-, contestó mi tía.

Por eso mi tío Poroto fue a consultar al médico.

El médico, con buen criterio, le mandó a hacer exámenes y análisis de todo lo que pudiera hacerse y que la obra social pagase.

A los quince días el doctor le dijo que estaba bastante bien, pero que había algunos valores en los estudios que había que mejorar. Entonces le recetó Atorvastatina Grageas para el colesterol, Losartán para el corazón y la hipertensión, Metformina para prevenir la diabetes, Polivitamínico, para aumentar las defensas. Norvastatina para la presión, Desloratadina para la alergia. Como los medicamentos eran muchos y había que proteger el estómago, le indicó Omeprazol y Diurético para los edemas.

Mi tío Poroto fue a la farmacia y gastó una parte importante de su jubilación por varias cajitas primorosas de colores variados.

Al tiempo, como no lograba recordar si las pastillas verdes para la alergia, las debía tomar antes o después de las cápsulas para el estómago, y si las amarillas para el corazón, iban durante o al terminar las comidas, volvió al médico.

Este, luego de hacerle un pequeño fixture con las ingestas, lo notó un poco tenso y algo contracturado, por lo que le agregó Alprazolam y Sucedal para dormir.

Esa tarde, cuando entró a la farmacia con las recetas, el farmacéutico y sus empleados hicieron una doble fila para que él pasara por el medio, mientras ellos lo aplaudían.

Mi tío, en lugar de estar mejor, estaba cada día peor.

Tenía todos los remedios en el aparador de la cocina y casi no salía de su casa, porque no pasaba momento del día en que no tuviera que tomar una pastilla.

A la semana, el laboratorio fabricante de varios de los medicamentos que él usaba lo nombró "cliente protector" y le regaló un termómetro, un frasco estéril para análisis de orina y una lápiz con el logo de la farmacia.

Tan mala suerte tuvo mi tío Poroto, que a los pocos días se resfrió y mi tía Porota lo hizo acostar como siempre, pero esta vez, además del té con miel, llamó al médico. Este le dijo que no era nada, pero le recetó Tapsín día y noche y Sanigrip con efedrina. Como le dio taquicardia le agregó atenolol y un antibiótico, Amoxicilina de 1 gr. cada 12 por 10 días. Le salieron hongos y herpes y le indicacon Fluconol con Zovirax

Para colmo, mi tío Poroto se puso a leer los prospectos de todos los medicamentos que tomaba y así se entero de las contraindicaciones, las advertencias, las precauciones, las reacciones adversas, los efectos colaterales y las interacciones médicas. Lo que leía eran cosas terribles. No sólo se podía morir, sino que además podía tener arritmias ventriculares, sangrado anormal, náuseas, hipertensión, insuficiencia renal, parálisis, cólicos abdominales, alteraciones del estado mental y otro montón de cosas espantosas.

Asustadísimo, llamó al médico, quien al verlo le dijo que no tenía que hacer caso de esas cosas porque los laboratorios las ponían por poner.

-Tranquilo, Don Poroto, -no se excite- le dijo el médico. mientras le hacía una nueva receta con Rivotril con un antidepresivo Sertralina de 100 mg. Y como le dolían las articulaciones le dieron Diclofenaco.

En ese tiempo, cada vez que mi tío cobraba la jubilación, iba a la farmacia donde ya lo habían nombrado Cliente VIP.

Esto lo hacía poner muy mal, razón por la cual el médico le recetaba nuevos e ingeniosos medicamentos.

Llegó un momento en que al pobre de mi tío Poroto las horas del día no le alcanzaban para tomar todas las pastillas, por lo cual ya no dormía, pese a las cápsulas para el insomnio que le habían recetado.

Tan mal se había puesto que un día, haciéndole caso a los prospectos de los remedios, se murió.

Al entierro fueron todos, pero el que más lloraba era el farmacéutico.

Aún hoy, mi tía Porota afirma que menos mal que lo mandó al médico a tiempo, porque si no…

tía Porota quedó con la conciencia en paz, pero con tanto miedo a morirse que creo que terminará muriendo de miedo. Para colmo, hoy mientras estábamos tomando mate en el jardincito que tío Poroto regaba todas las tardes antes de hacerse fanático y obediente de los laboratorios farmacológicos, que gracias a dios cada día se vuelven más poderosos y podrán salvar la vida de muchas personas, tuvimos un llamado telefónico que nos dejó heladas.

Era una voz muy solemne la que dijo cuando levanté el tubo -Muy buenas tardes, ¿la señora Tota? La estamos molestando de Jardín del Hasta Siempre. -Usted sabe que en la vida estamos de paso, Eso es inexorable, -Cuesta pensarlo, pero es la realidad. Le ofrecemos una parcela en Jardín del Hasta Siempre. Un excelente lugar adonde nuestros seres queridos (o nosotros mismos).

Descansaremos el sueño eterno. -Tenemos planes y presupuestos acordes A sus posibilidades. -en el lugar encontrará mucho verde Plantas de exterior finas y exóticas, Donde las aves hacen sus nidos permitiendo Que nuestros deudos no sientan el frío de los cementerios públicos, Adonde va cualquiera y se entremezcla, Gente de bajo nivel y ambiente dudoso, Con los que somos cultos y refinados.

Uno tiene que pensar en el dolor de los que quedan Hasta el día del reencuentro.

En mi cabeza sonaban los acordes del Bolero de Ravel Me imaginaba entrando allí y a mi familia arrojando Pétalos de rosas color te.

Un tambor repicaba ¡¡¡¡¡Jardín del Hasta siempre!!!!!!!
Y la melodía se convirtió en un sonido monocorde
Que decía Ia-tro-ge-nia, iatrogenia,

La,la, la, la, lalalalalalalala, la,la,la, Iatrogenia por acá, la,la,la,la,lalalalalaaa. Aaaa aaaaa aa a-a-a-aaaaaaaaaaa

Corté pensando en tío Poroto y tía Porota Yo, la Tota, dios mío, una parcela en el Jardín del Hasta Siempre seré una muerta distinguida la envidia de mis vecinas ¡¡¡¡¡¡Y la puedo comprar hoy!!!!!!!!

Lalala, lala, lalalala, lalalaaaaa, lalala, lalalalaaaaaaaaaa. Le conté a tía Porota y secándose una lágrima respondió ¡hubieran llamado antes de que se nos vaya el tío Poroto!


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El otro (el monólogo del ruido)


Edgar Borges (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

"Los amores son como los imperios: cuando desaparece la idea sobre la cual han sido construidos, perecen ellos también."

Milan Kundera

En los misterios del otro nacen muchas de las preguntas que nos llevan a inventarnos. Nos hacemos a partir de lo que vemos (y no vemos) en el otro. Para el observador, el otro nunca será una historia acabada. El otro es, como la lejanía, un punto que se multiplica mientras más creemos que nos acercamos. El sujeto supone que el punto no es el camino sino el faro que permite seguir el camino. Es una referencia, quizá un espacio imaginario. Es posible que todas nuestras vivencias sean la historia imaginada que algún otro se inventa a partir de su perspectiva. La mirada es una ventana particular que necesita interpretar mundos. Sin embargo, ¿qué alteración sufre la mirada del observador cuando el otro se desintegra en una definición absoluta de su ser?

La realidad es una aproximación necesaria para equilibrar los intereses de diversas realidades. En el buscador la realidad, como la identidad, no es un valor absoluto. De ahí que él se plantea realidades que, como puntos, hay que saltar antes de quedar atrapado en un círculo. En lugar de la conclusión lo motiva la travesía. Toda definición de una vida es una irrealidad. No se puede concluir algo que no ha acabado. La banalización de la existencia termina asumiendo, como perfil, la superficie de una ruta. Cuando se tiene miedo no se cortan más capas de la cebolla y se toma por cierto (de toda experiencia) el primer llanto. Algo similar ocurre con la exposición pública del otro en las redes sociales que lideran el orden establecido. A favor de participar en el diario público de las emociones, el prototipo del individuo actual (que gracias a la industria mediática se convierte en realidad) ha optado por cerrar el sótano de su recorrido personal. El mercado de las banalizaciones sólo acepta el brillo de la superficie. No importa que por dentro la casa se pudra, la exposición pública exige saber reír y llorar según la lógica global que regulariza el perfil del otro. La unificación de las conductas es el camino a la instauración de un pensamiento único.

El otro siempre fue un misterio por descubrir. En la literatura el otro es un acertijo que va dejando pistas (que conducen a paradojas). Al lector, como buen buscador, las claves sólo le ofrecen posibilidades, nunca conclusiones. Será él quien levente la forma del juego con las piezas que un desconocido le ha dejado. La construcción será un necesario pretexto para introducirse en el fondo del relato. La globalización depredadora del espacio (interno y externo), en su pretensión de uniformarlo todo, acerca una proyección definitiva del otro y desintegra el misterio. Lo que te saluda no es el otro ni lo que tú construiste de él; el otro ya no está en la distancia pero tampoco en la cercanía. Enfrente (que también es adentro) sólo hay puerta cerrada, hastío, un espejo roto, saludos a la nada, una certeza que oculta pistas, un punto que ha devorado el camino (y la perspectiva). El monólogo del ruido.


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La Acera de los Superhéroes

Miranda Navas (Desde Guatemala. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Les contaré una historia muy peculiar. Una historia sin un final feliz o triste. Es simplemente una historia que quiero compartir. Empieza hace mucho tiempo, cuando me di cuenta que él siempre está sentado en la misma acera. Es la misma intersección y está ahí desde que sale el sol hasta que el viejo reloj de su muñeca da un cuarto para la siete. Nunca lo he visto en otra parte, ni sé a dónde se dirige cuando dan las siete.

Tiene el rostro mugroso, los pantalones rasgados y sus zapatos zaparrastrosos y llenos de lodo; además son un par de tallas muy pequeños. Es un niño bastante enclenque y algo paliducho, con ojeras de un morado intenso bajo los ojos. Es apenas un niño nada más, un niño muy pequeño, pero su expresión tan sombría da la expresión de haber vivido demasiadas cosas para una vida tan corta.



Hace un tiempo noté que era cada vez más delgado, las mejillas ya no eran tan regordetas, y si observabas detenidamente, podías notar cómo las costillas habían empezado a marcarse en una forma preocupante.

Al principio, al dar el semáforo en rojo, él corría al centro de la calle y daba un pequeño show, bailaba y saltaba de un lado a otro como si fuera un niño acróbata. Con el tiempo su show fue cambiado a un simple acto de malabarismo y luego, pasaba de ventana en ventana con una mirada pérdida que te retorcería las tripas por su sufrimiento. Estaba cansado, estoy segura.

Cuando pasaba de regreso del colegio, siempre lo veía con la misma energía, como si no hubiera pasado todo el día de pie. Con el pasar de los meses lo veía recostado contra la pared, junto a un hombre que vende golosinas en la esquina, tenía la mirada baja y cabecea con los ojos entrecerrados. Estaba agotado, lo sé.

Lastimosamente, en este mundo tan tenebroso son pocos a los que les importa. El nombre de ese niño era Nico. Le desagradaba que le dijeran Nicolás, le recordaba cómo su papá le grita cuando llegaba a dormir.

Nico cumpliría 13 años el próximo 24 de junio y creía que el mejor regalo del mundo sería una pelota de fútbol. Le hubiera gustado aprender a escribir su nombre, a leer los anuncios y aprender a que se refieren con ecuaciones. Era muy inteligente; bueno con las matemáticas simples que aprendió con el tiempo, y era extremadamente hábil para resolver problemas y rompecabezas.

Todo esto era fácil de averiguar, es sencillo preguntarle y descubrir que su color favorito era el rojo y que aunque no sabía mucho de qué jugadores hay en cada equipo ni entendía algunas reglas, era fan de los equipos españoles en el fútbol. Era fácil averiguar que Nico tenía muchos problemas, que tenía una hermanita llamada Sofía y que su padre no es alguien a quien querrías molestar.

Averiguar todo esto era pan comido; saber en qué tanto pensaba Nico era lo difícil. Todos los días tenía la mirada pérdida cuando ya se iba acercando el momento en que la manecilla del reloj daba un cuarto para las seis.

¿Quieren saber en qué pensaba Nico?

Cuando Nico tenía la mirada perdida de esa forma, era porque estaba pensando en superhéroes. Se imaginaba personas con capas y trajes coloridos. Pensaba en los súper poderes que tendrían, si serían capaces de volverse invisibles, volar o tener una fuerza sobrehumana. A veces pensaba que podrían tener los poderes de la Tierra, controlar el agua, el aire o el fuego, quizá controlar la tierra o los árboles como en las películas.

Nico tenía fantasías con sus superhéroes, imaginaba que llegarían volando y que lo tomarían en brazos para llevarlo muy…. muy lejos. Había creado un mundo en su cabeza, donde esto era real, un mundo donde nunca estaba triste.

Este mundo es el mundo donde vivían los superhéroes. Era un mundo lleno de colores y sonrisas, un mundo donde nadie peleaba ni gritaba o golpeaba a los demás, era un mundo muy hermoso. Yo sé que en realidad, lo que Nico pensaba que sería el mejor regalo del mundo no era una pelota de fútbol. Yo estoy segura de que el mejor regalo del mundo para Nico hubiera sido que este mundo donde vivían los superhéroes fuera real.

Una vez me contó sobre este mundo. Dijo que no había ladrones ni asesinos, que todos tenían una casa donde dormir y que había toneladas y toneladas de comida deliciosa para todos. Fue entonces que me di cuenta de la verdad.

Aquel día Nico empezó a hablar de poner largas mesas con muchas sillas, para que todos se sentaran a comer juntos. Dijo que pondría la mejor vajilla y los cubiertos más relucientes que pudiera encontrar, que todos compartirían y habría suficiente comida para todos.

La verdad es que si hubiera puesto más atención, los puntos se hubieran unido antes y me hubiera dado cuenta que Nico estaba cada vez más delgado, que tenía fantasías sobre superhéroes porque Nico era tan solo un niño que tenía mucha mucha hambre y pensar en superhéroes lo hacía olvidar, por un segundo, que en casa no habría qué cenar cuando regresara.

Nico apenas comía, su piel estaba pegada directamente al hueso, se veía cadavérico y demacrado. Nico no había comido en varios días, y no había tenido una comida decente en quién sabe cuánto tiempo. Nico se estaba muriendo de hambre.

Pensarán que es algo loco que Nico tuviera tanta hambre si se concentran en las monedas que recibía cuando pasaba pidiendo limosna en la misma intersección, en el mismo semáforo donde siempre lo había visto. Creo que ese dinero era para Sofía, creo que Nico era un buen hermano mayor y se preocupaba por ella.

Sofía no pasaba hambre, no pasaba frío ni nada por el estilo. Su madre tomaba el dinero y se encargaba de que esto fuera cierto. Nico era tan solo un niño, un niño pequeño, que tiene mucha mucha hambre y tenía el peso del mundo entero en sus hombros.

Sé que si Nico viera a muchos de nosotros, haría una pregunta que a muchos les daría pánico responder porque tenemos miedo de descubrir lo egoístas y malvados que podemos ser. Sé que Nico preguntaría ¿Qué tal sabrá ese medio emparedado que acaban de tirar? ¿Qué sabor tendrá ese plato que no quisiste comer?

El tiempo ha pasado desde la última vez que vi a Nico, no sé si murió de frío, quizá sí murió de hambre o tal vez solo murió de olvido. Cuando conocí a Nico, también era tan solo una niña, ingenua ante las crueldades de este mundo.

Me llené de tristeza al verlo, me pregunté cómo ayudarlo, pero nunca intenté hacer algo al respecto.

Sé que Nico estará bien, esté donde esté. ¿Por qué lo digo? Porque a pesar de que al hambre no le importa si eres tan solo un niño o un adulto, a mí sí me importa. A otras personas también les importa.

No pude ayudar a Nico pero daré mi granito de arena, conté esta historia. Y la contaré mil veces más si así logro que alguien no le vuelva a voltear la cara al hambre sin hacer algo al respecto.


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Palabra de mujer serrana

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Existen numerosas razones para sumarse a la campaña internacional contra la violencia de la mujer. Este año, la voz de una artista plantea, insistir en la justicia para las mujeres del Perú que hace dos décadas fueron impunemente esterilizadas, como parte de una “política demográfica”.

La mejor respuesta la encontramos en las voces de nuestros artistas que participaron en un festival organizado en Lima por los Centros Culturales de Francia y Alemania; Marruecos y Suiza, con un programa que incluye ópera, danzas, circo, artesanía, pintura, noches de cuentos, grafitería, teatro, música, cine y un encuentro internacional de ministros de Estado responsables de los sectores sociales y Chiripaq, el Centro de Cultura Indígena de Perú que celebra 25 años de creación con el Arte Vivo de Ayacucho, tras la barbarie del senderismo y la represión armada.



Escuchemos lo que sostiene Magaly Solier (Huanta, 11 junio 1986), la actriz y cantautora más famosa del Perú, premiada en diversos festivales por sus películas Madeinusa, La Teta Asustada y por Warmi disco de canciones en quechua:

“Estoy aquí para expresar lo que siento como mujer serrana. Las mujeres campesinas son trabajadoras. Soy hija de campesina luchadora, que nos ha sacado adelante a mí y a mis siete hermanos y que gracias a ella pudimos ir a la escuela”.

“Cuando era niña, mi madre me enseñaba a defenderme, a ser independiente, a ser una mujer con un corazón valiente. No tengas miedo de decir lo que pienses, lo que te atormenta, dímelo. Para ello soy tu madre”.

“Recuerdo que viajábamos, a pie, con otras mujeres durante todo un día. ¿Para qué?. Para hacer un trueque entre las frutas que llevábamos por cereales y menestras. Con ese esfuerzo logramos educarnos”.

“Me viene a la memoria aquellas campesinas que se dedican todos los días a sembrar para que cada uno de nosotros, para que ustedes y nuestros hijos tengan alimentos cada mañana. Por eso tenemos tantos callos en nuestras manos, de tanto trabajar”.

“Sin embargo, poco caso nos hacen. En las provincias hay tanta inocencia, tantas violaciones a niñas de 12 y 13 años que resultan madres. ¿Hijos de quien? ¿De un amor? No. Provienen de la violación. ¿Violación de quién?. En algunos casos de los padres, de los primos, de los hermanos”.

“El Estado dice ‘denuncien, señores denuncien’. Hay tantas mujeres que denuncian. ¿Y al día siguiente qué pasa? Son asesinadas. Las mujeres son aún más maltratadas, más golpeadas”.



“Es fácil afirmar que la violencia está bajando. Nada. Es una mentira. Son palabras escritas en papeles. Solo pido un poquito más de ponderación. Tener los ojos más abiertos, que nos presten más atención a las mujeres serranas”.

“A pesar de todos los problemas que hemos pasado, adelantamos. No retrocedemos. Así de insistentes somos las mujeres de la sierra del Perú y del mundo. Porque tenemos fuerza, somos el motor del hogar, queremos superarnos cada día más. Sueño que algún día la violencia se acabe, que todas seamos felices”.

“Concluyo agradeciendo la oportunidad para expresar lo que siento y recordar a aquellas mujeres que fueron esterilizadas y que están pidiendo justicia año a año. Quiero dejarles esta preocupación a cada uno de los presentes”.

Con esa autoridad de artista, creadora de un nuevo folclor andino, oriunda de una tierra que sufrió la violencia sistemática del terrorismo, esas palabras, avaladas por los aplausos y discursos emitidos en el Festival, adquieren categoría de firme protesta y de esperanza.


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Pavese y el deseo de morir


Marcos Winocur (Desde México. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Desde la Europa del siglo pasado nos llega Cesare Pavese. El poeta y novelista italiano vivió largos años bajo el fascismo en su país; con la liberación, al fin de la segunda guerra mundial, no se sintió tocado por la esperanza de un mundo nuevo, y el desencanto alcanzó a su relación con el Partido Comunista, al cual había ingresado. Cansado de vivir, acarició la idea de muerte desde la adolescencia, suicidándose a los cuarenta y tres años en un cuarto de hotel. Y desde la joven Norteamérica de dos siglos atrás se adelanta la voz de Walt Whitman para contradecirlo. Poeta homérico, vital, recorrió caminos y practicó oficios bajo el llamado sueño americano. Cantándose a sí mismo, socorrista y enfermero en la guerra de secesión, profundamente antiesclavista, llegó a viejo con su “barba llena de mariposas y sus hombros de pana gastados por la luna”, como lo cantó Lorca en su Poeta en Nueva York.

Los dos, Pavese y Whitman, viven como hombres de papel, el Cesare Pavese de Trabajar cansa había alcanzado la fama en vida, lo cual es mucho decir. No sólo la suma de satisfactores sino antídoto contra la soledad, acompañado por el reconocimiento colectivo! Y sin embargo desde esa cima se dejó caer. Fue admirado, lo cual significa: existo en otros y esos otros son muchos. Y bien, no, el poeta eligió un cuarto de hotel y un frasco de somníferos… uno o dos prestan algo de sueño y veinte te regalan un dormir sin despertar, como se dice: el eterno reposo.

El poeta venía dejando huella desde mucho tiempo atrás en sus cartas de joven escritor. Y la obsesión redobla pasando la edad de los cuarenta con huellas cada vez más profundas. “No escribiré más” la frase cierra su diario titulado “El oficio de vivir”, para el cual se ha calificado con cero: “nunca he despertado con una mujer a mi lado” así reza una carta a un nuevo y último amor fracasado, días antes del fin. Cuando había escrito en su diario: Basta un poco de valor. Y también esta frase: Los suicidas son homicidas tímidos. Un mal papel le tocó a Pavese y todo converge hacia el hombre retratado en estos versos:

“¿Vale la pena que el sol se levante del mar
y la larga jornada comience? Mañana
volverá el alba tibia con diáfana luz
y será como ayer y nunca nada ocurrirá.
El hombre solo quisiera únicamente dormir. ”

Así escribió el poeta. Y así la muerte repta a lo largo de las páginas del diario hasta dar en la dupla: ese amor correspondido y suicidio. Un rechazo desde la vida, el poeta lo reelabora como falta de sentido a todo, el abismo. Pavese impresiona como un adolescente; sus amores no correspondidos y notoriamente uno por una pequeña actriz del cine americano, lucen como ocasión, el gatillo; pero el trasfondo es otro, según palabras de unos pocos meses antes del fin: “Uno no se mata por amor a una mujer, sino porque un amor, cualquier amor, nos revela en la desnudez, miseria, inermidad, nada.” ¿Una sexualidad no suficientemente vivida o una metafísica? Tal vez las dos. En todo caso, el fracaso con la mujer levanta el telón del fracaso de la existencia. O, dicho en sus palabras, un oficio que no aprende, el oficio de vivir. Entonces se recibe la visita de la depresión y se piensa en los no dados por la vida; mía fue la culpa de no ser amado, no de ella; y me castigo poniéndome punto final. Los no recibidos me dejan náufrago y, al vaciarme de amor, me retrotraen a la causa prima: nada tiene sentido. ¿Quieres dejar de ser suicida, oh, poeta? ¿Quieres dejar de ser poeta, oh, suicida? Para ambos la receta es la misma: sé todo lo feliz que puedas, no te importe nada y menos que menos un amor no correspondido.

Mi hombre pavesiano sabe todo aquello y a sus años lo ve como vanidad; por eso permanece junto al mar y por contraste su soledad se agiganta. Es un marco adecuado para quien se vio vaciado de todo fin y se reduce ahora a lo contemplativo. No será el viajero cuya barca romperá las olas y abordará el infinito, no, es el sedentario de la orilla. Y entonces, contrastándolo, emerge mi segundo hombre, exultante en los versos de Walt Whitman:

“Esta mañana, antes del amanecer, subí a una colina a contemplar el firmamento poblado de estrellas.

Y dije a mi alma: Cuando poseamos aquellos mundos y el placer y la sabiduría de todo cuanto hay en ellos ¿estaremos por fin llenos y satisfechos?
Y mi alma dijo: No, no habremos hecho otra cosa que alcanzar esos mundos para ir más allá.”

No hay límite a los pasos del hombre y los senderos del universo se han hecho para él, proclama el poeta. Oh, lo sé, estás cargado de omnipotencia, bardo de la nueva nación americana. Tan diferente a Pavese, desde muy joven marcado por la idea del suicidio, sin embargo, admirador y estudioso de la obra de Whitman. ¿Iba Pavese por una dosis de vida? No sé, en todo caso no le fue suficiente y el frasco de somníferos triunfó.

Pavese, Whitman. Uno representa el papel de demonio, el otro de ángel. Uno encarna la pulsión de muerte, el otro la de vida. A veces la dominante es una, a veces la otra. Se dirían inseparables. Para muchos esta dupla está formada por otras personalidades, no faltan, por ejemplo, los poetas malditos y los poetas románticos.

Césare Pavese, el poeta, días antes de apurar el frasco de somníferos, escribió: “siempre hay un motivo para suicidarse”. Lo contrario no es menos cierto: siempre hay un motivo para no suicidarse.

Con frecuencia, ambas posiciones coexisten. En la primera, soy valiente ante la muerte, en la segunda soy valiente ante la vida.

 Sin embargo, en la posición dos basta con dejarse estar y las cosas suceden solas mientras que en la uno debe el individuo hacer el esfuerzo de vaciar el frasco y tragarse el contenido. Nunca sentirá el brazo más pesado que entonces. Porque en realidad no quiere suicidarse y está jugando a que sí.


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“Django sin cadenas”: Los límites de Tarantino

Jorge Zavaleta Balarezo (Desde Jonesboro, Arkansas, Estados Unidos. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Existe un nuevo héroe en el universo de Quentin Tarantino: es un esclavo liberto, un ser raro para su época, el siglo diecinueve en el sur de Estados Unidos. Se llama Django y toma la forma y apariencia de un cowboy, un pistolero que puede ser tan desalmado al punto que evoca, por supuesto, los “spaguetti westerns” de Sergio Leone y la corriente que creó el fallecido director italiano, acompañado por las célebres partituras del infinito EnnioMorriconne. Pero hay más: esta nueva invención del autor de “PulpFiction” protagoniza una historia que le pone serios límites a la creatividad e imaginación de Tarantino. Es aquí cuando uno comienza a preguntarse si, como le ha ocurrido a Almodóvar desde “Todo sobre mi madre”, el autor de “Kill Bill” no ha visto más que agotar su fórmula. Y, entonces, comienzan los problemas.

Y es que todo lo que antes llamaba la atención en Tarantino, ya sea sus diálogos risueños y humorísticos, la sangre que brotaba de tanta violencia visceral exhibida, los repentinos cambios de registro visual, en fin, la estética de un artista que para muchos entusiastas incluso había refundado el cine, ahora parece no más que una repetición mecánica, un asunto demasiado conocido, un camino que ya hemos recorrido antes. Ya en “InglouriousBasterds”, su anterior filme, Tarantino se había enfrentado a un dilema y no había tenido tan fácil para sí mismo una decisión. Lo que, en casos generales, se conoce como renovarse o morir.



En “Django sin cadenas”, el protagonista es Jamie Foxx, muy en caja, parece que hasta ansioso por representar un rol indicado para él. Lo acompañan Leonardo DiCaprio, en el papel más inverosímil, divertido y sarcástico de su carrera, Don Johnson, como un racista hacendado del Sur profundo, Samuel Jackson, un esclavo anciano que no recibe órdenes fácilmente, y, en gloriosa e instantánea aparición, Franco Nero, quien nos ayuda a evocar los tiempos de gloria del “spaguetti western”.



No hay, pues, error en el reparto. Tarantino ha elegido a los actores más capaces para una puesta en escena que se convierte en un viaje de liberación y redención. Christoph Waltz es un simpático lobo con piel de cordero, a quien aparentemente, no le importa tanto la injusticia que conlleva la esclavitud de seres humanos como sí los beneficios que podría ir logrando con la ejecución de sus negocios. Entonces, acompaña, como un guía, a Django por los agrestes, bellos y violentos escenarios que pintan pueblos ubicados en Texas, Mississippi o Tennessee. Son espacios con mucha historia, con relatos de temor y terror, donde el hombre blanco trata de conquistarlo todo. En este contexto Django surge como un antihéroe más en la galería de Tarantino, como alguien de quien puede burlarse los dueños de la tierra pero que persigue el ideal de recuperar a su esposa. Para contarnos toda esta historia, Tarantino recurre a la farsa, al pastiche, a lo impostado, no le importa si de nuevo tiene que dejar sus huellas de sangre tras los tiroteos entre vaqueros, entre defensores de un sistema injusto y nuevos iluminados como Django. La historia, sí, está tejida no tanto de entretelones, sino más bien zurcida, moldeada como para que cada situación se incorpore, sin el menor problema, a una trama que sigue una lógica de causa-efecto casi matemáticamente.



Así, hacia el final, nos damos por avisados de lo que realmente puede ocurrir y sentimos que Tarantino es el más preocupado no tanto por ofrecernos un enfoque nuevo sino por rendir su propio y largamente esperado homenaje al western. “Django sin cadenas” no nos ofrece la novedad y tal vez la ilusión que esperábamos pero no desentona totalmente en un ambiente nuevo para el director de “Reservoir Dogs”, un Quentin Tarantino que en los últimos años se ha convertido en un referente ineludible para quienes buscan una reinvención permanente en el cine, sobre todo el norteamericano, tan acostumbrado a sus propias fórmulas y géneros. Tarantino en “Django” no tiene la última palabra y llama la atención que dedique largo tiempo a escenas que pudieran ser más fulminantes, sumarias y decisivas. Así, los momentos que Foxx y Waltz pasan en las propiedades de DiCaprio parecen de un vacío sin fin, y sin embargo, se tornan, a ratos, humorísticas, o socarronas. A estas alturas, esperamos que el autor de “Jackie Brown” recupere terreno con su próxima película, que igual convocará la atención de cada nueva obra. Se habla de una tercera parte de “Kill Bill”. Veremos si se hace realidad.

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Plástica: una visita al Museo Metropolitano de Arte de Nueva York


El Ave Fénix

En esta ocasión comentaremos el "Corredor de esculturas europeas del Siglo XVIII": por favor busquen la lámina que enfoca un corredor ancho profusamente iluminado por el Sol a través de un techo de vidrio; al lado derecho se mira una fachada de ladrillo color rojo y al fondo una pared alta de vidrio a través de la cual se observa una arboleda.

Este Corredor es una de las áreas más hermosas del Museo pues combina varias esculturas famosas con algo de Arquitectura y una hermosa vista a las arboledas del Central Park, todo profusamente iluminado en forma natural.

Las cuatro esculturas que se miran al lado izquierdo, entre los cinco grandes arcos de acceso al Corredor, representan los cuatro elementos naturales: agua, fuego, viento y tierra. Cada una simboliza un elemento, son cuatro hermosísimas esculturas monumentales en piedra caliza.

Al centro y a la derecha del Corredor se miran varias esculturas algunas en mármol y otras en piedra caliza de alta calidad. Observarán un detalle muy importante: estas esculturas están colocadas de tal manera que el público pueda observarlas en sus 360 grados, es decir, que quien las contempla puede caminar a su alrededor cerrando el círculo total alrededor de cada escultura, excepto las cuatro que comentamos en el párrafo anterior las cuales están contra la pared.

Debido a limitaciones en cuanto a espacio, una colocación óptima como ésta no es siempre posible; en muchas otras áreas del Museo -y de muchos otros Museos- las esculturas son colocadas contra la pared, en cuyo caso se pierde la oportunidad de contemplarlas en toda su magnitud y belleza.

Podrán observar que al centro, al fondo, al final de la fila de esculturas, está un grupo escultórico de color negro, es la obra "Los burgueses de Calais" es un grupo de seis figuras humanas formando entre todas ellas una sola escultura, está hecha en bronce, de Pierre Augusto Rodin, para conmemorar un episodio heroico que ocurrió al principio de la "Guerra de los Cien Años" cuando el Rey Eduardo III de Inglaterra tenía sitiada la ciudad francesa de Calais, fue un suceso memorable en la historia de Francia, les recomiendo la lectura del siguiente artículo de Wikipedia en Castellano, que narra lo ocurrido:
http://es.wikipedia.org/wiki/Los_burgueses_de_Calais

En ese mismo artículo verán otras versiones de este mismo grupo escultórico "Los burgueses de Calais": todas son igualmente originales.

Aquí un link con una fotografía de esta famosa escultura, al hacer "click" en las cinco pequeñas fotografías de abajo, podrán ampliar varios detalles:
http://www.metmuseum.org/toah/works-of-art/1989.407

Otra de las mejores esculturas de este Corredor es "El Conde Ugolino y sus hijos", creada por el francés Carpeaux: está basada en el Canto 33 del "Infierno" de Dante Alighieri, se trata de que este Conde Ugolino traicionó a su Rey y por ello fue condenado a muerte por hambre junto a sus cuatro hijos. Para que Ustedes puedan contemplar esta impresionante escultura (grupo escultórico) les envío este link:
http://www.metmuseum.org/toah/works-of-art/67.250

Al hacer "click" en cada una de las ocho pequeñas fotografías aparecerá ese detalle de la escultura en mayor tamaño, el realismo y detalle de este grupo escultórico son insuperables: uno de sus hijos yace en el suelo mientras el Conde Ugolino, preso del hambre y de la desesperación, está sucumbiendo a la más horrible tentación: devorar a sus propios hijos para prolongar su propia vida. La angustia reflejada en su rostro es elocuentísima sobre su horrendo dilema.

La fachada de ladrillo rojo que se mira al lado derecho también tiene su historia: hace varias décadas demolieron un edificio histórico del Downtown de Nueva York y este Museo logró salvar su fachada principal, la cual desmontaron pieza por pieza y la reconstruyeron como la pared Norte de este Corredor, como pueden ver, muestra elementos arquitectónicos muy interesantes: columnas ornamentales, arcos, una terraza sobre la entrada principal, medallones, etc.

Al fondo de este bello Corredor se observa una parte de la arboleda del Central Park: en esa área del parque se encuentra el "Obelisco" donado por Egipto al pueblo norteamericano; al pié de este Obelisco se filmó una parte de la película "Los Diez Mandamientos", tiene una historia muy interesante sobre la cual les comentaré en otra ocasión.

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Música. Desde el altiplano andino: El huayno


El Huayno, también Huaiño o Wayño, es reconocido como una de las danzas más representativas de los Andes, ya que combina elementos pre-hispánicos de los pueblos Quechua y Aymara con los de la influencia europea. Mientras los históricos especulan que en sus orígenes puede haber sido una danza incaica funeraria, hoy en día el Huayno, es considerado un baile enteramente festivo.

El huayno o huayño (quechua: wayñu) es un importante género musical y de baile andino de origen incaico y actualmente muy difundido entre los países andinos que formaban parte del Tawantinsuyu, principalmente en el Perú, Bolivia, y en el Noroeste argentino (en especial, en Jujuy y zonas aledañas de Salta). El huayno adopta diversas modalidades, según las tradiciones locales o regionales; y en cierta forma representa la adhesión popular a la cultura del terruño. Es considerado el baile andino por excelencia.

Coreografía

El hombre ofrece el brazo derecho para invitar a bailar, o pone su pañuelo sobre el hombro de la mujer; luego se efectúa el paseo de las parejas por el recinto; y finalmente el baile, que consiste en un zapateo ágil y vigoroso durante el cual asedia el hombre a la mujer, frente a frente, tocándola con sus hombros al girar, y sólo ocasionalmente enlaza su brazo derecho al izquierdo de su pareja en tanto que ambos evolucionan al ritmo de la música. Sus movimientos son alegres y picarescos.

Su Música e Instrumentos Musicales

Su estructura musical surge de una base pentatónica de ritmo binario, característica estructural que ha permitido a este género convertirse en la base de una serie de ritmos híbridos, desde la cumbia hasta el rock andino. Los instrumentos que intervienen en la ejecución del huayno son la quena, el charango, la mandolina, el arpa, el requinto, la bandurria, la guitarra y el violín.

En algunas variantes del huayno intervienen bandas típicas, que añaden instrumentos como las trompetas, el saxofón y el acordeón. Por otro lado, aunque son géneros muy diferentes, en la sensibilidad popular el huayno está más vinculado en el Perú a la marinera de lo que aparenta, como lo recuerda este estribillo de marinera serrana: "no hay marinera sin huayno / ni huayno sin marinera / cholita pollera verde / para ti va la tercera".

Vestimentas

Siendo una danza de los nativos indígenas el danzante varonil utiliza un poncho de la región local. En el Altiplano viene siendo un poncho color café o tierra y con un sombrero blanco. En los valles se usa colores más llamativos y en lugares más calurosos ya no se usa ponchos, más bien camisa y pantalón blanco.

En tiempos modernos no hay una vestimenta reglamentaria para este baile. Se lo ve bailado por mujeres de pollera tal como se lo ve bailado por mujeres de falda. En las fiestas de casa es costumbre que el Huayno viene inmediatamente después de la Cueca. En eventos grandes como La Fiesta de Urkupiña, fraternidades como Los Inti Huayras, Los Antawaras, y otros se visten de ponchos brillosos con decorados de lentejuelas. Las muchachas se visten de mini-polleras, blusas tradicionales, y cabello con tullmas (aumentos coloridos en las trenzas).

Aquí dejamos algunos ejemplos, uno de ellos cantando en lengua quechua.







Fuente: http://www.flordelapacho.com/folkloredebolivia/huayno.php


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Música: ¡Que viva Changó!


Isabel Cristina Batista (Desde Cuba. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

“Yo también de corazón, te daré mi murmurio, Con orgullo y poderío, haré que tu nombre suba Y en el nombre de mi Cuba, este saludo te envío Que viva changó Que viva changó Que viva changó, Señores”…

Celina y Reutilio (cantantes de música campesina cubana)

El 4 de diciembre se celebra el día de Santa Bárbara, en Cuba, donde la religiosidad popular que la caracteriza encuentra en esta manifestación cultural uno de los más altos exponentes.

Santa Bárbara, o Changó, expresión que recibe en la Santería, o Regla de Ocha, religión de origen africano yoruba, de indiscutible arraigo en Cuba y en otros países de nuestra América, es la virgen-deidad vestida de rojo y blanco; representa la guerra y la paz, mutándose de mujer a hombre cual guerrero sin par, y blandiendo una espada.

Changó, deidad lucumí del rayo, originaria del sincretismo, surge como consecuencia de su advocación con la virgen cristiana y católica de Santa Bárbara. Lucumí es el término en que deviene "oluku mi", mi amigo.

Changó, con su espada, se bate en la lucha, y forma parte de nuestra identidad nacional oriunda de españoles y negros esclavos africanos que habitaron nuestra tierra por la lacerante esclavitud que mantuvo las tierras de América después del exterminio inhumano y masivo de nuestros aborígenes. En Cuba la esclavitud fue marcada siendo uno de los países que más tardíamente la aboliera en el siglo XVIII.

Un poco de historia

Santa Bárbara, joven muy bella, resultó al investigar en las fuentes que “vino al mundo allá por el año 225 de nuestra era, en la Nicomedia, Asia menor, siendo emperador de Roma Maximino o Maximiliano; los padres eran ricos y profesaban fervorosamente la religión pagana. Al servicio de la joven se hallaba una doncella que ocultamente profesaba el cristianismo. Bárbara se hizo cristiana y tomó aversión a todos los símbolos y atributos del paganismo; era sumamente bella, de gentil postura y modales pocos comunes por su delicadeza y gracia. Su padre pretendía casarla con un joven rico, por lo que encierra a la joven en una torre de altas ventanas. La joven tiró desde ella todos los ídolos del paganismo.

Las leyes del Imperio romano castigaban severamente la profesión del cristianismo. Y Bárbara fue conducida a un encierro a manera de cárcel después de haber sido azotada y rasgada su piel por medios de garfios. Cuenta la tradición que Bárbara sanó de estas heridas y de estos azotes en breves horas; entonces, como castigo moral, fue ordenada que cruzara las calles más céntricas de Nicomedia, Capital de la Betancia, exhibiendo su cuerpo al público en completa desnudez.

Y cuenta la tradición que “la joven rogó a la virgen María que envolviera su cuerpo y la ocultara de la mirada indiscreta de la población, que cuando en cumplimiento de la orden iba la bella Bárbara por la calles de Nicomedia, su cuerpo aparecía envuelto en una túnica formada por vapores brumosas que impedían ver el cuerpo de la joven sentenciada a tan ultrajante acto. Luego, entonces, las autoridades paganas como el padre ordenaron un nuevo castigo corporal a fin de obligarla a que abjurase del cristianismo y volviese a la religión de sus mayores y su pueblo.

Llegado el momento de cumplir esta nueva sentencia, los encargados de llevar a cabo el castigo, al ver la belleza esplendorosa de aquella mujer joven que les parecía más bien una figura celestial que un ser humano, no descargaban los golpes sobre la sentenciada con toda la fuerza que la justicia requería, sino que más bien fingían los azotes sustrayéndolas de la verdadera realidad.

El padre advirtió prontamente que su hija no era castigada conforme al espíritu de la sentencia, e increpando duramente a los ejecutores con la espada en alto, se abalanzó sobre su hija, que procuraba huir de la acción; pero al fin su padre, blandiendo la espada, acertó descargar tan fuerte golpe sobre ella que de un tajo le cercenó el cuello.

Después de consumado este hecho, tanto el padre como los ejecutores de la justicia fueron fulminados por un potente rayo desprendido de las nubes que se arremolinaban en lo alto del cielo. Desde entonces se tuvo a Santa Bárbara entre las cristianas como abogada contra las descargas eléctricas y atmosféricas. Y siempre que el relámpago y el trueno rasgan el espacio y el silencio del cielo, se invoca a Santa Bárbara”.

El crisol de nuestra identidad nacional pujó para perpetuarse, entre el catequismo católico español, y aquellos seres amantes de la naturaleza. Muchas son las formas de rendirle homenaje: artículos, poemas, canciones le tributan. Mujeres cubanas han recibido el nombre de Santa Bárbara por haber nacido ese día.

La legalización del 4 de diciembre como su festividad, en Cuba tardó años en sucederse, a pesar de que forma convencional se venía realizando. Es interesante señalar a Güines, municipio de la actual provincia de Mayabeque, como territorio con gran advenimiento a Santa Bárbara-Changó.

Veamos una de las canciones reflejo de gran cubanía e interpretada por dos de los más altos representantes culturales, los cantantes de música campesina Celina y Reutilio, a quienes se debe su composición y cuya letra nos dice:

Santa Bárbara bendita, para ti surge mi lira (bis)
Y con emoción se inspira, ante tu imagen bonita
Que viva changó, Que viva changó
Que viva changó Señores
Con voluntad infinita, arranco del corazón
la melodiosa expresión, pidiendo que desde el cielo
nos envíes tu consuelo ,y tu santa bendición
Que viva changó Que viva changó
Que viva changó Señores

Virgen venerada y pura, Santa Bárbara bendita (bis)
Nuestra oración favorita, llevamos hasta tu altura
Que viva changó Que viva changó
Que viva changó Señores

Con alegría y ternura, quiero llevar mi trovada
Allá en tu mansión sagrada, donde lo bueno ilumina
junto a tu copa divina, y tu santísima espada
Que viva changó Que viva changó
Que viva changó Señores

GUITARRA

En nombre de mi nación, Santa Bárbara te pido (bis)
Que riegues con tu fluido, tú sagrada bendición
Que viva changó Que viva changó
Que viva changó Señores

Yo también de corazón, te daré mi murmurio
Con orgullo y poderío, hare que tu nombre suba
Y en el nombre de mi Cuba, este saludo te envío
Que viva changó Que viva changó
Que viva changó Señores

Notas

En el archipiélago norafricano, la abogada contra las descargas electroatmosféricas ocupaba un lugar prominente, e incluso, hay una localidad homónima.

Los hispanos insulares introdujeron en Cuba el culto a la Virgen de la Candelaria, y en general, eran más propensos a adorar divinidades femeninas, en contraposición con sus compatriotas continentales, proclives, al parecer, al patronato de los santos viriles, como demuestran los nombres con que fueron bautizadas las primigenias villas en la impronta nacional del Siglo XVI cubano.

El término "santería" fue utilizado por los españoles de forma despectiva para burlarse de la aparente devoción excesiva que mostraban los seguidores a los santos en detrimento de Dios. Los amos cristianos no permitían que sus esclavos practicasen sus diversas creencias animistas de África occidental. Los esclavos encontraron una forma de burlar esta prohibición, y concluyeron que los santos cristianos no eran más que manifestaciones de sus dioses. Los amos pensaron que sus esclavos se habían convertido en buenos cristianos y estaban rezando a los santos, cuando en realidad estaban siguiendo sus creencias. La santería fue practicada por los antiguos esclavos negros y sus descendientes en Cuba, Puerto Rico, República Dominicana, Venezuela, Brasil, Colombia y lugares con gran población hispana: en Estados Unidos de América (Florida, Nueva York, San Francisco, Nueva Orleans, Los Ángeles, Miami y San Diego).

Actualmente la religión cuenta con presencia también en España, especialmente en Canarias, por su estrecha relación con Cuba, y también en México, Holanda, Alemania, Inglaterra, Francia y otros países en los cuales hay un número considerable de inmigrantes cubanos.

La tribu yoruba habita en Nigeria, en las orillas del río Níger. Tuvo dominio sobre varios "reinos", entre los cuales el más importante fue Benín. En rigor, y desde el siglo IX, los yorubas se organizaron en ciudades-estado, pero su poder se debilitó en el siglo XVIII por una serie de guerras con las tribus vecinas y la colonización blanca. De este pueblo provinieron mayoritariamente los esclavos que fueron llevados a Cuba en los siglos que marcaron el estigma de la esclavitud africana.

Atributos de Shangó

Orisha mayor. Dios del trueno y del rayo, del fuego, de la guerra, de la danza, de toda la música y de la belleza masculina. Abogado de los guerreros y patrón de las tempestades. Es un buen orisha adorado, temido y deseado por todos

También se escribe Changó, como Shangó.

Celina González Zamora (1928), destacada intérprete de música campesina cubana. Su voz internacionalizó canciones como A Santa Bárbara y Yo soy el punto cubano. Premio Nacional de Música 2002.

Celina González nació en el asentamiento de La Luisa, cercano a Jovellanos, en la provincia de Matanzas, el 16 de marzo de 1928. De padres campesinos, desde niña se relacionó con la música, puesto que sus padres y sus hermanos solían cantar en las fiestas familiares. De esta manera, a partir de la tradición hogareña, Celina aprendió la base melódica y rítmica del canto guajiro.

Su familia se trasladó a Santiago de Cuba, cuando todavía era niña. Celina sentía una gran atracción por el punto cubano, así que durante esta etapa comenzó a improvisar décimas y cuartetas. Siendo aún una adolescente, conoció a Reutilio Domínguez, a quien unió su vida sentimental y de quien fuera pareja profesional por varias décadas.

Junto a Reutilio -compositor, guitarrista y cantante- formó un dúo que pronto se volvió conocido en Santiago de Cuba. En 1947, el dúo Celina y Reutilio hizo su debut en la radio, en la emisora Cadena Oriental de Radio de Santiago. La pareja combinaba la voz de la cantante, con su timbre característico, a la habilidad de Reutilio como guitarrista, que era capaz de tocar al mismo tiempo tonos agudos y bajos.

Fueron descubiertos por Ñico Saquito cuando actuaban en el programa Atalaya Campesina, de la emisora santiaguera. De Ñico, según Celina, aprendieron a dominar los ritmos populares y a profundizar en el son y la guaracha. En 1948, el músico los introdujo en La Habana, en la emisora regional Radio Cadena Suaritos.

El dúo se presentó con la guaracha A Santa Bárbara, conocida también, popularmente, como Qué viva Changó, que resultó exitosa rápidamente. En la canción unían a la música del punto guajiro, el sincretismo de las religiones de origen hispano y africano, tal como se practica habitualmente en Cuba. Según palabras de Celina, el tema había nacido de un evento extraordinario, pues la Virgen, en una aparición, le había asegurado el triunfo artístico si ella le dedicaba un canto de alabanza. Durante sus presentaciones en esta emisora habanera, contaron, además, con el bongosero Marcelo González, apodado El Blanco, lo cual agregó cuerpo a su música.

A su experiencia vital, que les permitía hacer una música de inspiración popular, unieron las lecturas de poetas como Nicolás Guillén, Raúl Ferrer, Jesús Orta Ruiz El Indio Naborí, Adolfo Martí, lo que les ayudó a ampliar su repertorio cultural para la improvisación y la composición. Su música resultaba una combinación del más auténtico cantar del sarao campesino con la música y los temas de la poesía de la época.

Luego de su éxito, Celina y Reutilio obtuvieron un contrato en la radiodifusora de alcance nacional, RHC Cadena Azul, donde grabaron números que fueron muy populares. El público recibía con agrado la combinación de décimas y cuartetas típicas de la música campesina con los temas dedicados a la religiosidad popular, donde se hacía resaltar el panteón de deidades de origen africano, en su fusión con los santos católicos. Celina había heredado de su madre la devoción religiosa y en su voz se sentía la celebración sincera. Títulos como "A la reina del mar", "El hijo de Eleguá", "A la Caridad del Cobre", fueron parte de su repertorio.

Durante la década de 1950 el dúo ganó prestigio, popularidad y se internacionalizaron sus temas. Aparecieron en los filmes cubanos Rincón criollo (1950) y Bella la salvaje (1953), ambos de Raúl Medina. Viajaron a New York y se presentaron en el Teatro Puerto Rico, junto al famoso Benny Moré. Aparecieron en programas de la televisión cubana, y actuaron en los grandes cabarets de La Habana, entre ellos, el afamado Tropicana. En esta década compartieron escenario con Ramón Veloz, Coralia Fernández, Raúl y Radeunda Lima, y sus canciones se popularizaron en Colombia, Venezuela y República Dominicana. Aunque Reutilio falleció en 1971, el dúo se separó en 1964. A partir de ese año y hasta 1980, Celina continuó su carrera como solista. No decayó su popularidad ni su presencia en los medios, lo cual contribuyó a que fuera considerada una leyenda de la música guajira. Se hizo acompañar por los conjuntos típicos Campo Alegre, Los Montunos, Los Pinares, y se presentó con éxito en cabarets, teatros, radio y televisión. Su presencia, no solo en programas de música campesina, sino en escenarios de diverso tipo, perpetuó en ella la imagen de la cantora popular guajira.

A partir de 1980 comenzó otra etapa en la carrera de Celina González, pues se unió con su hijo Lázaro Reutilio, para renovar el dúo que otrora fuera la fuente de su reconocimiento. Era esta una nueva alineación de voces, madre e hijo, que se proponía ofrecer una versión actualizada del dúo Celina y Reutilio. Trabajaron con el elenco musical del programa de la televisión "Palmas y Cañas", dedicado a la música campesina, adecuados al formato de conjunto moderno para música guajira y son montuno.

En 1984 viajaron a Bogotá, Colombia y a la Feria de Cali. Actuaron en el Estadio Pascual Guerrero y desde entonces creció su popularidad en el país latinoamericano. Las ciudades de Cali, Palmira, Bogotá, Popayán, Pereira, Manizales, Cartagena, Barranquilla, Montería, recibieron a Celina y Reutilio durante varios años sucesivos.

En esta nueva etapa, se presentaron con éxito en escenarios europeos. En el Reino Unido la cantante es conocida como "Queen of Cuban Country Music" y su música ha sido escuchada en Suecia, Francia y Grecia. En su repertorio incluyeron no solo canciones del legendario dúo, sino también temas de Matamoros, Ñico Saquito, Carlos Puebla, Los Compadres.

En su vasta carrera musical, Celina González incorporó canciones de la Nueva Trova, particularmente de Silvio Rodríguez y grabó con los grupos Manguaré y Adalberto Álvarez y su son. En 1999, con su hijo, grabó el disco 50 años como una reina, nominado en el 2001 al Grammy Latino, y Premio en el Cubadisco de ese mismo año.

El estilo de Celina González, dado por su natural gracia, la fuerza en la interpretación y su apego a las raíces campesinas, ha influido en intérpretes cubanas y de otras latitudes. El timbre de su voz es un sello que la identifica e identifica a la música campesina cubana. Es por esto que en la Isla se le llama la Reina del punto guajiro.

Entre sus reconocimientos se cuenta la medalla Picasso de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y el Premio Nacional de Música.

La escritora Mireya Reyes Fanjul sacó a la luz una investigación de nueve años sobre la vida de Celina González, en el libro "Celina González, una historia de amor", editado por Letras Cubanas en 2011. En este trabajo se narra la unión amorosa y profesional de Celina con Reutilio Domínguez, así como su dedicación a la carrera de intérprete y a la tradición musical cubana.

Bibliografía:
Ecured. diccionario enciclopédico digital de Cuba
Orischas.com
Música.com.
http://www.ecured.cu/index.php/Celina_González
http://www.lajiribilla.cu/2010/n47305/47315.html


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“La belleza de los árboles”. Hermosas imágenes para contemplar


ARGENPRESS CULTURAL

Desde Italia uno de nuestros lectores, Adelio Mora, nos hace llegar estas hermosas imágenes tituladas “La belleza de los árboles”. Vale la pena apreciarlas.

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Propuesta psicoanalítica para prevención y tratamiento del daño psíquico ocasionado por la catástrofe social de los desahucios en España

Jesús María Dapena Botero (Desde Vigo, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Tenemos plena consciencia de que los deshaucios y los problemas para pagar las hipotecas están disparando los trastornos mentales en España.

La crisis económica castiga a amplias capas de la población y afecta su salud mental, como lo demuestra Gili y colaboradores en un artículo publicado en el European Journal of Public Health, en especial, entre aquellas familias que experimentan desempleo y dificultades para la amortización de sus pagos, en una muestra que incluye cerca de siete mil quinientos pacientes que acudieron a centros de atención primaria, lo cual los ha llevado a una completa ruina económica, entre el 2010 y el 2011, con resultados demoledores, que han incrementado la tasa de suicidios, a la vez que un aumento de la frecuencia de trastornos del ánimo, con un 19.4% de depresiones mayores, un 8.4% de trastornos de ansiedad, 7.3% de los ahora llamados trastornos somatomorfos, como la hipocondriasis, las algias o dolores y somatizaciones, manifestaciones corporales de la angustia, a la vez que ha acrecentado la frecuencia de trastornos relacionados con el alcohol. (1)



Estamos pues frente a una catástrofe social, en el sentido, descrito en otro contexto por la doctora Janine Puget, puesto que el desempleo y la violencia con la que se ejecutan los desahucios, hacen parte de una violencia, que no puede naturalizarse, hacerse pasar por natural, sino que amerita que los profesionales de las ciencias Ψ nos preocupemos por saber cómo ayudar a esta población que ha enfermado o está en riesgo de enfermar ante situaciones tan traumáticas. (2)

Conviene, entonces, tener en cuenta la advertencia de la psicoanalista Silvia Bleichmar, cuando dice que uno de los problemas más graves, que estamos padeciendo es la naturalización de las catástrofes sociales o históricas, su presentación como algo del orden de lo natural, de lo imposible de ser enfrentado, cuando son efecto del descuido, la negligencia o la irresponsabilidad de las administraciones, que hacen una desmentida, que se hacen las de la vista gorda, ante la corrupción, cosa que se torna catastrófica, en tanto y en cuanto, perjudica a sectores importantes o a grandes masas de la población, cuya condición de sujetos psíquicos queda impactada por el padecimiento. (3)

Ese impacto es el que se conoce como trauma, en lenguaje psicoanalítico, y se define como el estado mental ocasionado por la acción de un estímulo, proveniente ya sea del interior o del exterior del sujeto, que provoca una lesión en el aparato psíquico, al romper la barrera de protección del psiquismo, ante la imposibilidad de cualificar ese estímulo, lo cual produce un desequilibrio en el sujeto mismo, que sobrepasa la capacidad de pensarlo y que reactiva viejas heridas, con un empobrecimiento del sujeto, quien dispone de tal energía para intentar preservar su integridad. (4)

El trauma, si no logra pensarse, para encontrarle un sentido, puede ser generador de distintas enfermedades de origen emocional, por la sobrexcitación que produce y el intento del sujeto de defenderse de él, no siempre de la forma más adecuada.

Es bien conocido, que las situaciones traumáticas producen tanto efectos inmediatos, como a mediano y largo plazo, en tanto y en cuanto, esa vivencia dolorosa y dañina, que sobrexcita, permanece como un resto no digerido por el psiquismo, hasta el punto que los traumas en una colectividad pueden poner en juego el mantenimiento de la continuidad de uno mismo, como es el caso de los suicidios que se han dado como consecuencia del trauma social ocasionado por la crisis y los desalojos en España.

El trauma implica, en sí, un estímulo violento, que luego desaparece pero queda grabado en la mente, de tal modo que reverbera dentro de ella, manteniendo una capacidad trastornadora en el sujeto pero cuando el trauma afecta a toda una colectividad, hace a esta población mucho más vulnerable, con efectos sobre la singularidad de cada uno de los miembros de ella; la violencia ocasionadora de lo traumático arrasa con los archivos, con las palabras que pueden nombrar y narrar los acontecimientos perturbadores.

De ese modo, los síntomas se hacen consecutivos al choque emocional, que producen las situaciones amenazantes para la vida o la integridad del sujeto, con lo cual pueden aparecer pesadillas, ideas que inundan y se repiten en la mente, recuerdos de las tremendas situaciones vividas, que aparecen en la mente como fogonazos, en los que se repiten escenas dolorosas y atemorizantes, los llamados flashbacks, que operan en el campo de lo imaginario, como para revivir una vivencia del orden de lo real, sin que haya palabras para nombrarlas, o reacciones de angustia y pánico automáticas, con gran compromiso corporal, con palpitaciones, sudoración profusa, ahogos o cólicos, entre otros síntomas físicos de una ansiedad, que inunda al sujeto, quien funciona como un sistema abierto, en el que experiencias complejas modifican la vida psíquica a lo largo de toda la existencia, ya que el sujeto está abierto a su historia y sobre él inciden no sólo eventualidades que se dieron en el pasado, sino aquellas que se dan en un momento más actual.

El trauma opera, sobre el sujeto, como una piedra lanzada con violencia, que arrasa el funcionamiento del psiquismo, casi hasta la desmoralización, la demolición o la aniquilación. (5) (6)

Sin embargo las personas, sometidas a un impacto de naturaleza traumática, son distintas y cada una tiene amplios modos de respuesta frente a ellos, de ahí que algunos científicos sociales hablen de la resiliencia o capacidad de los sujetos para sobreponerse a períodos de dolor emocional y golpes de la vida, a los contratiempos, hasta el punto de que algunos pueden llegar a resultar fortalecidos por éstos, lo que corresponde a la entereza, como capacidad de afrontar la adversidad, dada su mayor equilibrio emocional para enfrentar el estrés, lo cual es todo un proceso dinámico, constructivo e interactivo, dentro de un contexto sociocultural, el cual conduce a la optimización de los recursos para superar las dificultades, pues todo dependerá de las defensas implementadas en la respuesta, las cuales pueden ser adecuadas o arcaicas, en grados relativos, ya que el sujeto tiene distintos modos de dar significado al mundo, diferentes modos de sentir, percibir y pensar, tanto como diferentes formas de enfrentar la existencia, en tanto y en cuanto, el sujeto es una producción histórica y social, tanto en su singularidad individual, como en relación con el conjunto. (7) (8)

De esa manera, el sentido singular del trauma y la capacidad de obtener y mantener apoyos adecuados se da en el campo de lo intersubjetivo, en tanto y en cuanto, el sujeto está vinculado con el procesamiento colectivo de una situación traumática.

Es importante, entonces, que el sujeto y su entorno, ante un hecho traumático puedan comprender la situación, de acuerdo con un posicionamiento ideológico previo y tener la capacidad de sentirse parte del conjunto, con proyectos que compartir, lo cual hizo tan exitoso el retorno de los soldados estadounidenses de los campos de batalla de la Segunda Guerra Mundial, pues como héroes tenían un reconocimiento social y recibieron un tratamiento bastante adecuado para volver a la vida civil.

Eso les permitiría sentirse reparados, cosa que no sucedió con los veteranos que volvieron de la guerra de Vietnam y de Irak.

Algunos volvieron como verdaderos desechos humanos, muchos de los cuales se volvieron locos, con comportamientos violentos, así otros que contaban con el narcisismo de vida, inculcado por el entorno familiar, se convirtieron en líderes sociales, a la manera de Ron Kovic, aquel joven nacido el 4 de julio, quien, a pesar de volver parapléjico, se convertiría en un escritor y activista contra la guerra. (9) (10)

Un desastre semejante ocurrió en el caso de los veteranos argentinos que volvían de la Guerra de las Malvinas, sin reconocimiento oficial alguno, ni reparación económica, lo cual trajo consigo un alto porcentajes de suicidios, al ser pisoteada la dignidad y la pertenencia al orden humano, como pasaría con muchos de los torturados por el terrorismo de Estado; pero, frente a la experiencia traumática durante la dictadura argentina se encontraron múltiples caminos de elaboración colectiva y personal.

De ahí que, frente a lo traumático, lo más terapéutico sea crear espacios para que los sujetos traumatizados, o amenazados por duras realidades, puedan pensar esos sucesos desagradables y dolorosos, para que puedan ser puestos en palabras, para que estas se encadenen y puedan ser reflexionadas a nivel consciente, sin que queden como una piedra dentro del zapato o una espina clavada en el corazón, impensada o impensable; eso puede evitar, que el sujeto pase a acciones impulsivas, en un intento de descargar el malestar, como pudiera ser a través de actos suicidas, consumados o no, u otro tipo de reacciones violentas, ya que bien sabemos que la violencia social engendra más violencias.

Lo importante es que ese evento desorganizador de la historia del sujeto, no revuelque los archivos de la memoria y despierte viejos y olvidados recuerdos desorganizados, para que pueda incluirse en el relato histórico del sujeto mismo, de tal manera, que la persona pueda pensar, desde el presente, los hechos traumáticos, para que éstos no tiendan a repetirse y pueda construirse un futuro distinto, lo cual exige tomar una postura diferente al de mera víctima, para poder emprender acciones pensadas, que tengan una mayor efectividad que las acciones impulsivas, llevadas a cabo un poco a la topa tolondra, como lo hace con desatino el sujeto aturdido, de una manera irreflexiva, sin reparos, sin medir consecuencias de los actos, llevados a cabo como mera descarga del malestar.

En ese sentido, los psicoanalistas podemos abrir espacios de reflexión, ya sea a nivel individual, de pareja, de familia o en grupos, que cubran un mayor número de personas.

De esto tenían plena conciencia los estadounidenses, cuando al regresar triunfantes de la Segunda Guerra Mundial, eran sabedores de que la mayor parte de los veteranos venía con traumas, ocasionados por los conflictos bélicos.

A raíz de las quejas de las madres de los soldados, que volvían de licencia, por el estado de salud mental en el que habían retornado sus hijos, pues ellas habían visto partir hacia el conflicto bélico muchachos saludables, que entre los fragores de las batallas, se habían convertido en individuos huraños y tristes, que aunque no tuvieran heridas corporales, daban cuenta de que algo no andaba bien. De hecho, muchos de esos chicos habían tenido que ser dados de baja por problemas psicológicos, originados por la confrontación guerrera.

Ante esta demanda de la población, el gobierno estadounidense pensó que su misión fundamental era restituir la salud mental, de la manera más rápida y eficaz, a los soldados que presentaban trastornos mentales.

Ya el final de la guerra se veía próximo y, con él, retornarían al país muchos militares que no se habían curado de los traumas de guerra, quienes estaban diseminados en hospitales de campaña en medio mundo, de donde era preciso tratar esa avalancha de gentes, que volvían con los nervios destrozados, para reinsertarlos a la vida civil, de tal forma que se evitaran grandes escándalos, que se difundirían por los medios de comunicación de masas.

Para ello, se pensó que de los campos de batalla, regresaran a hospitales, donde tuviesen una asistencia rehabilitadora, para poder volver tan sanos, como fuera posible, a la vida civilizada, sin las secuelas devastadoras de la guerra, que regresasen en las condiciones más saludables posibles.

Así las cosas, hubo varios hospitales, como el Mason Hospital en la Costa del Este de los Estados Unidos de América, donde se recibía a grandes grupos de soldados para ser atendidos en la línea proyectada por el gobierno.

Allí se trabajaba con psicoterapia de grupo y con terapia ocupacional, además de terapias recreativas, con partidas deportivas y encuentros musicales.

Los soldados llegaban muy angustiados, a veces temblorosos, y otros bastante deprimidos, con caras asaz inexpresivas, a quienes se les hacían preguntas adecuadas para estimularlos a hablar de lo traumática que había sido, para ellos, la experiencia bélica, de tal forma que pudiesen empezar a discutir entre ellos, bajo la presencia de un coordinador, experto en terapia grupal, de esos recuerdos que afloraban con toda una carga de angustia, de tal manera que pudieran romper su aislamiento afectivo y social, hablar de sus problemas y buscar maneras de resolverlos al volver a pensar, para aprender de esa experiencia, en un ambiente de cooperación entre todos. (11)

En la Argentina, ha habido una larga experiencia en relación con el trabajo en grupos de reflexión para elaboración de traumas sociales, como bien lo demuestran Lucila Edelman y Diana Kordon, quienes iniciaron esta práctica con abordajes grupales con familiares de desaparecidos durante la dictadura argentina, que determinó el pasaje por una época aciaga que los argentinos mismos llamaron los años de plomo, entre 1976 y 1983, bajo los auspicios del Terrorismo de Estado, que ocasionara, con su represión, graves efectos psicológicos, además de los crímenes de lesa humanidad que allí se cometieron, capaces de ocasionar tanto dolor como el de la imagen que ponen en la carátula de su famoso libro: Efectos psicológicos de la represión política. (12)



Ante la magnitud del número de damnificados por aquella tragedia histórica, se iniciaron grupos de reflexión con las víctimas sobrevivientes de esa catástrofe social para, luego, pasar a trabajar con ese instrumento grupal en diferentes situaciones traumáticas de origen social, en tanto y en cuanto los dispositivos grupales constituyen un instrumento privilegiado para el trabajo elaborativo de los impactos traumáticos, con personas afectadas de una manera directa, con el fin de que puedan comprender más eso que sienten como un obstáculo en su vida, productor de desconsuelo, desamparo, pesadumbre, sentimientos que llegan aún a carcomer las relaciones interpersonales, puesto que el trabajo sobre el impacto emocional ayuda a superar las dificultades que interfieren con la realización de tareas que son necesarias para resolver de alguna manera los problemas mismos.

De allí, más allá de las elaboraciones sociales, con conmemoraciones, placas, acciones comunitarias y producción cultural a través de la pintura, la música, la literatura, el teatro y el cine, algo de lo traumático requería un abordaje específico.

Lucila Edelman y Diana Kordon encontraron en los grupos un recurso para darle a lo imaginario y lo real de los efectos de los acontecimientos traumáticos, la palabra, de tal forma que lo real quedara reducido a un mínimo.

Tales dispositivos se usaron a su vez en tragedias ocasionadas por atentados terroristas, tras accidentes como incendios, derrumbamiento de edificios, inundaciones, etcétera.

El relato de la experiencia traumática conlleva un cierto grado de elaboración, como evocación que utiliza la palabra, aunque hay un resto que no se expresa a través de ellas sino con gestos, en el lenguaje corporal o a través de actuaciones impulsivas, en un intento de evacuar el conflicto generado.

Para ello, en la Grecia antigua se utilizaba el teatro, la tragedia, para representar aquello que había causado tanto horror y lograr la piedad del público, a través de lo que Aristóteles, en su Poética, denominara la catarsis. (13)

Lo cierto es que las personas afectadas por situaciones traumáticas tienen mucha necesidad de hablar, de compartir vivencias dolorosas, una opción que el grupo de reflexión ofrece, para contrarrestar la inducción al silencio, como instrumento del Poder para mantener la alienación y el control social.

Allí también se ofrecen posibilidades de contener y ligar, tanto a nivel personal como colectivo, los elementos traumáticos que fueron tan disruptivos para la realidad psíquica de los sujetos.

Se trabaja, entonces, con grupos abiertos, de concurrencia voluntaria, sin limitaciones en la cantidad de participantes, organizados en un módulo con un número de reuniones acordadas con anterioridad, para hablar en ellas de los temas que surjan, lo cual permite adentrarse en el interior de la vida anímica, mediante el uso del lenguaje, con el fin de comprender lo que ocurre en el mundo imaginario de los asistentes, en busca de nuevos sentidos y significaciones; de donde el propósito fundamental es la comprensión de lo que pasa en la realidad psíquica de los sujetos, todo ello, bajo el compromiso adulto y responsable de todos del secreto grupal, es decir, que lo que se habla dentro del grupo no se comunica en el afuera de él, para que con el discurrir de las fantasías que surgen dentro de él, se vaya constituyendo un sentimiento de pertenencia con el conjunto, por parte de cada uno de los miembros del grupo, en un ámbito confiable.

Allí en ese grupo, atravesado por la cultura en la que se vive, se ponen en juego las relaciones entre los sujetos, como un aspecto relacional y vincular, que permite el acceso al inconsciente grupal.

Así es como se propicia una comunicación en red, donde el coordinador no pasa de ser un sujeto que supuestamente sabe, pues el verdadero saber se da en los miembros del grupo, de ahí que para evitar la dependencia y la sugestión, el coordinador se convierte en un mero moderador, que permite la circulación de la palabra y señala los puntos donde ésta se atasca, para que pueda avanzarse en el conocimiento del grupo por sí mismo; esa función puede ejercerla a través de interpretaciones y esclarecimientos, cuando hay confusiones, con señalamientos de fenómenos que el líder detecta en el grupo y preguntas que abren el deseo de saber más acerca del grupo mismo y de sus integrantes, sin permitir que se convierta al coordinador en una especie de Mesías, del que se depende y al que luego el grupo o puede atacar o huir de él.

Por eso, el coordinador no tiene la función de juzgar a nadie, ni decir que las conductas de alguien son buenas o malas, apropiadas o no; su principal función es ayudar a descubrir cómo se articulan las representaciones que se tienen de la sociedad con las vivencias subjetivas, sobre todo si se tiene en cuenta que la elaboración de lo traumático es un proceso, a la vez, individual y social, que tiende al alivio de sentimientos de culpa y tiene como función la reparación de la autoestima maltratada por los hechos violentos.

De esa manera muchos esclarecimientos e interpretaciones que permiten la comprensión se dan por los mismos miembros del grupo más que por el coordinador, que declina la fantasía que puede poner el grupo de que es un sujeto que supuestamente sabe más que todos.

Es como si se aplicase la técnica del filósofo Sócrates, quien preguntaba al otro, para ser un partero de la verdad de su semejante, a partir del supuesto de que la verdad está en el sujeto que busca conocer, pues el grupo de reflexión se basa en un método que procura que el otro llegue a conocer la verdad por sí mismo, ante lo cual el coordinador es un mero facilitador de esa búsqueda. (14)

Las intervenciones, ya sea del coordinador o de los miembros del grupo pueden servir para la apertura o la sutura, en momentos en que el grupo puede fragmentarse demasiado.

Se logra esclarecer situaciones que ocurren entre los miembros del grupo entre sí o en relación con el coordinador, en un movimiento que nos hace volver a atrás y a avanzar, que permite estructurar las cosas o desestructurarlas, en especial cuando un sujeto se identifica con otro y todo ese trabajo permite que ocurran nuevas cosas en el psiquismo de los miembros, de tal forma que se sanen las heridas del alma, las que se dieron cuando el sujeto se hallaba en una situación de sufrimiento e indefensión, en la medida que se va sosteniendo al sujeto con el grupo y se le devuelve digerido aquello que podía causarle terrores sin nombre.

El grupo viene a constituir una especie de matriz, que ayuda a convertir en pensable lo impensado, mediante esos símbolos que son las palabras, lo cual favorece que eso real de los restos de lo traumático pueda ser encadenado en un discurso histórico, que permita una elaboración o un trabajo mental sobre los hechos acaecidos que devinieron lesivos para el aparato psíquico.

Se sale así de la parálisis mental que provoca el fenómeno chocante, generador de perplejidad, para que pase de su condición de representación de cosa a representación de palabra, en un campo intersubjetivo, de varios sujetos que comparten el malestar natural o engendrado desde la civilización misma, de lo que apenas somos medio conscientes o inconscientes del todo.

Se va armando una especie de rompecabezas, de puzzle, en la medida que el grupo enfrenta un enigma por resolver y puede irlo integrando pieza por pieza, en una labor tanto colectiva como singular, en contraposición con el estallido, la fragmentación que produce el estímulo nocivo.

Es un trabajo, en el que cada miembro del grupo aporta en la construcción de imágenes más integradas.

Fue así como empezaron a trabajar con personas que colaboran con grupos sociales vinculados con problemáticas límites, en lo que se refiere a violación de Derechos Humanos.

Se ha probado ya que los grupos son instrumentos fundamentales para albergar al sujeto en condición de indefensión y brindarle el apoyo necesario para enfrentar las crisis y generar matrices dentro del psiquismo para desarrollar nuevas y más sanas posibilidades para el aparato psíquico.

Eso se corroboró en situaciones como las de los terremotos de México y Honduras, en tanto, catástrofes naturales, que afectan no sólo lo físico, lo material, sino lo emocional pero que también no dejan tener causas sociales, pues de lo que se trata es de desnaturalizar el sufrimiento y comprender las situaciones psicosociales, que preceden a los acontecimientos funestos, tanto como las subsecuentes consecuencias sobre el psiquismo y sobre la colectividad. (15)

Nosotros mismos, Mario Sánchez Rengifo, Luz Marina Escobar, Luz Mary Restrepo, Ruth Ospina, Jesús Dapena y un grupo grande de psiquiatras y psicólogos en formación psicoanalítica participamos en una experiencia de esta naturaleza cuando en 1999 se dio el terremoto del Eje Cafetero en Colombia, con la población de Montenegro, Quindío.

En situaciones traumáticas, el grupo de reflexión brinda nuevos espacios para el apoyo contra la indefensión y el desamparo, contra las vivencias de fragmentación y/o mutilación, producidas por diferentes tipos de pérdida, como refuerzo al apoyo espontáneo, cuando éste se logra; ayuda a la discriminación, al buen juicio que puede verse alterado por el impacto lesivo, con el desarrollo de modelos creativos de pensamiento.

Permite la elaboración de la violencia y la agresión, que muchas veces se orienta no contra el generador de la situación nociva, sino contra sí mismo, la familia o los grupos de pertenencia, como un desplazamiento de la respuesta frente a la violencia recibida.

Puede contrarrestar la acción persistente de la pulsión de muerte, de lo mortífero, que paraliza, abruma o desvitaliza, mediante el aporte de la transmisión de una nueva energía, una nuevo brío, a partir del resurgimiento del deseo, como parte de la pulsión de vida, con un mejoramiento de la autoestima, afectada por la situación y la identificación con discursos internos o externos inductores de sentimientos de culpa, cuando se viene abajo el reconocimiento por parte del otro y el narcisismo se ve herido.

Los grupos de reflexión permiten la reconstrucción de una historia, posibilitan develar la significación de los discursos dominantes, de las representaciones sociales que el Poder construye y ver cómo opera éste para lograr su hegemonía, generadora de imperativos y enormes sentimientos de culpa sobre una población vulnerable, de tal manera que logra cuestionar lo transubjetivo, que se transmite en la cultura, a partir de mentalidades e ideologías.

En situaciones traumáticas de origen social, encontrar el sentido de los traumatismos tiene especial importancia para su elaboración, nos dicen Lucila Edelman y Diana Kordon.

Lo importante es hacer un trabajo de otorgación de sentidos, que ayude a la comprensión del problema y al proceso personal de simbolización, de puesta en palabras, lo cual permite la superación de duelos y el procesamiento de lo traumático.

En el quehacer de la historia, es muy necesario, reconocer la importancia de los testimonios personales de cómo ha sido vivido lo traumático, en comparación con las vivencias de los otros y el hecho de que haya un Otro que escuche permite hacer ligazones entre los hechos y redefinir identificaciones puesto que el proceso de lograr una identidad personal, siempre está sostenida por el vínculo con grupos e instituciones.

Eso puede movilizar a la desalienación, a la desenajenación, que el Poder trata de obstaculizar para que quedemos alienados y enajenados en él, sin que tengamos clara conciencia de ello; es la práctica social, la matriz, en la que se produce la desalienación, lo que conlleva el poder realizar nuevas acciones, establecer nuevos tipos de relación, nuevas tomas de postura en el entramado social, lo que facilita el establecimiento de alianzas de los miembros de un grupo para enfrentar una determinada problemática, de tal forma que se construya un nuevo anclaje.

Notas:
1) Garteiz, G. Los deshaucios y los problemas para pagar la hipoteca disparan trastornos mentales en España. La Celosía. http://www.lacelosia.com/los-desahucios-y-los-problemas-para-pagar-la-hipoteca-disparan-los-trastornos-mentales-en-espana/
2) Puget, J. Violencia social y psicoanálisis: lo impensabley lo impensado. Psicoanálisis, 8 (2/3), 307-366, 1986.
3) Waisbrot, D. y otros (compiladores). Clínica psicoanalítica ante las catástrofes sociales. La experiencia argentina. Paidós, Buenos Aires, 2003, pp. 35-51.
4) Cesio, S. El trauma y su elaboración. 2002. http://www.enigmapsi.com.ar/jortrauma.html
5) Frank, J. Therapeutic Components Shared by all Psychotherapies. En: J. Harvey y M. Parks (Eds.), Psychotherapy Research and Behavior Change. Washington: APA, 1982.
6) Viñar, M. Pedro o la demolición. Una mirada psicoanalítica sobre la tortura. Revista de Psicoanálisis. Asociación Psicoanalítica Argentina, 42 (5): 1181-1197, 1985.
7) Rutter, M. Resilience in the Face of Adeversity. Protective Factors and Resistance to Psychiatric Disorder. British Journal of Psychiatry, 147: 598-611, 1985.
8) Edelman, L. y D. Kordon. Trauma social: trabajo elaborativo en grupos de reflexión. Psicoanálisis & Intersubjetividad. Familia, pareja, grupos e institituciones 5. http://www.intersubjetividad.com.ar/website/articulo.asp?id=230&idd=5
9) Kovic, R. Nacido el 4 de julio. Editorial Salamandra, Barcelona, 1990, 200 pp.
10) Dapena, J. Suicidados por la sociedad. Argenpress Cultural, 1 de julio del 2010, http://cultural.argenpress.info/2010/07/suicidados-por-la-sociedad.html
11) Ferrer, A y cols. Psiquiatras de celuloide. Generalitat Valenciana, Consellería de Cultura, Educació y Esport/IVAC La Filmoteca, Institut Valenciá de Cinematografía Ricardo Muñoz Suay, Valencia, 2006, pp. 185-189.
12) Kordon, D. R. y cols. Efectos psicológicos de la represión política. Editoriales Sudamericana-Planeta, Buenos Aires, 1986, 180 pp.
13) Aristóteles. Poética. Alianza Editorial, Madrid, 2006, 128 pp.
14) Sócrates (469-399). http://filosofia.idoneos.com/index.php/307388
15) Schenquerman, C. Prólogo del libro Psicoanálisis extramuros. Puesta a prueba frente a lo traumático de Silvia Bleichmar. http://www.elpsicoanalitico.com.ar/num3/autores-schenquerman-bleichmar-psicoanalisis-extramuros.php


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La poesía en los muros


DATACHACO

Acción Poética Chaco, arte callejero llegó a General Pinedo. Son jóvenes, niños y adultos que semana tras semana dedican horas de sus vidas a la pasión por la poesía, plasmada en muros de la ciudad.

Niños, jóvenes, adultos, profesionales, estudiantes, trabajadores, desocupados, jubilados son las personas que semana tras semanas, le dedican horas de sus vidas a la pasión por la poesía, plasmada en muros de la ciudad. Acción Poética es un movimiento artístico que tiene sus orígenes en Monterrey, México, en 1996, donde en el Chaco nació en General Pinedo.

El fundador del movimiento es el profesor y poeta mexicano Armando Alanis Pulido, tiene como lema: «La poesía como parte del paisaje urbano» y consiste en pintar muros, paredes, portones de las ciudades con una especie de mensaje poético, versos de amor o profundas frases optimistas; hay frases de canciones, etcétera. Sin hacer alusión a política, religión ni tipo de ideología alguna.

En General Pinedo su descubridora y propulsora es la profesora de literatura Marisa González, quien reconoce que la llegada de Acción Poética a Pinedo y al Chaco, «es un sueño hecho realidad». «Conocí el movimiento hace algunos meses en Tucumán, donde me paré ante cada muro a sacarle fotos», recuerda la docente, quien reconoce que cada frase contiene «versos lindos con palabras bellas».

La curiosidad llevó a Marisa a indagar e investigar a este tipo de «arte callejero», que tiene sus orígenes en México. Tras conocer el nombre del creador del movimiento, envió un e-mail al poeta mexicano Armando Alanis Pulido. Luego de insistir en varias oportunidades, su creador dio la bienvenida a este grupo de jóvenes y cedió la denominación de Acción Poética Chaco. De este modo, el movimiento que tiene grupos en provincias como Tucumán, y en otras partes del mundo como Monterrey, México y Chile, entre otros, llegó al Chaco de la mano de una docente pinedense.

Así se los vio plasmar sus primeros versos en muros de calles céntricas, donde antes sólo había una pared, hoy hay una poesía. El 23 de octubre, pintaron el primer muro con la frase: «Antes te soñaba... ahora no me dejas dormir», para luego comenzar a compartir palabras bonitas por distintos barrios de la localidad, donde hasta el momento llevan pintados más de 30 murales.

«Acción Poética Chaco lo único que tiene es la presencia física de este grupo de jóvenes», comenta la profesora Marisa y a su vez invita a la comunidad a ser partícipes de este sueño, con la donación de pintura negra y blanca como así también de pinceles, baldes o lo que puedan. «El que no tenga nada, que se acerque a compartir el momento, a conocer gente, a compartir un mate o una gaseosa», aseveró.

El éxito de este movimiento llevó a que en la 3ª Feria del Libro de Pinedo, Acción Poética Chaco tenga su rinconcito, donde se expuso a través de fotografías en blanco y negro algunas imágenes de los muros y momentos compartidos con el grupo. Además cada persona que visitó la feria, dejó su frase plasmada en una hoja que fue pegada en una columna, para luego llevarla a alguna pared.

En la red social Facebook se los puede encontrar como Acción Poética Chaco, donde podés ser parte de esta comunidad, que comparte frases para luego llevarlas a alguna pared.

En menos de un mes, en la red social hay más de 5 mil seguidores que a diario comentan las frases. Además hace pocos días, se puso en marcha el portal http://www.accionpoeticachaco.com.

Ropa de trabajo, balde en mano, pintura, pincel, equipo de mate, el horario a pautar, lugar y fecha y ahí están ellos, dispuestos a ponerle sentimiento a los muros, porque «Sin poesía no hay ciudad». Desde General Pinedo, Acción Poética llegó al Chaco.


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Qué fue de mi vida


Gustavo E. Etkin (Desde Bahía de San Salvador, Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Por medio de la computadora Artemio se enteró que, para la mayoría de los llamados “seres humanos”, cada edad tiene sus preguntas específicas.

Los nenitos y las nenitas preguntan, quieren saber de una forma o de otra, de donde vienen los chicos, como se hacen. Ahí es que, por un tiempo, muchos creen en la cigüeña. Después, qué podrían hacer, de qué les gustaría trabajar cuando sean grandes. Y ahí a muchos les aparece lo que mas tarde será llamado de “vocación”. De ser ingenieros, abogados, médicos, enfermeras, policías, aviadores, u otras cosas. Como sus padres.

Las nenitas, casi todas se preguntan con quién van a casarse. Cómo les gustaría que sea su marido. Para seguir la carrera matrimonial, como casi siempre sus madres y sus tías les dan a entender que es propia de toda mujer honesta.

Los varones, en la adolescencia se preguntan si quieren cogerse esa mina, como será su cuerpo desnuda, si sus tetas serán altas o caídas. Y después cuántas minas se fueron cogiendo o, todavía, se quieren coger.

Y las adolescentes, si ese muchacho sería un buen novio. Y después un buen marido.

Así es que a todos, de diferente forma, de un modo o de otro, les llega un momento en que aparece una pregunta diferente: ¿qué fue de mi vida?

Cuando esa pregunta los ronda, se les aproxima, algunos empiezan a beber mucho. Borrachos para no preguntarse por el pasado. Para no preguntarse ¿y eso fue todo? ¿Y nada más? ¿Qué fue lo que hice?

Algunos se dan cuenta que pasaron casi toda su vida sellando documentos, organizando ficheros, atendiendo al público. Algunos, además de su mujer cogieron muchas minas para que, después, no les importe ser viejos. Pero cuando las recuerdan casi siempre se preguntan si estarán vivas. O solamente muy viejas.

Cuando esas preguntas rondan, se les aproximan, algunos empiezan a beber. Para percibir únicamente el presente. Los autos que pasan. La gente caminando por la calle. El murmullos de todos hablando en el café. Esa linda mina con cara tristona. La sirena de un auto policial pasando. La mosca que da vueltas. La puerta abierta o media cerrada.

Solamente ver y escuchar todo eso. Lo que pasa en ese momento.

Por eso comienzan a beber mucho, para no hacerse preguntas molestas.

O entristecedoras.


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