jueves, 18 de abril de 2013

Lo religioso electoral


José Manuel Rodríguez (Desde Caracas, Venezuela. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

Voy a comenzar con dos párrafos que, en espera de que pasaran las elecciones, había escrito. Ellos, frente a la nueva realidad, me sirven de base argumental.

Hemos soportamos, en respetuoso silencio, todo el desborde religioso que, desde los poderes del Estado, se desarrolló con motivo de la enfermedad del Comandante, y lo que luego sucedió con su irreparable muerte. Pero, ¡que ahora se hable de socialismo cristiano! ya es demasiado.

La revolución es de la razón colectiva, no de la fe individual. “La religión, decía Marx, es el suspiro de la criatura agobiada, la expresión de la miseria real…” La revolución, por el contrario, es la protesta contra esa miseria. En esa dirección, a contrapelo del imperio, de la burguesía y la curia, es que tenemos que seguir avanzando, depositando nuestra confianza y certidumbre en la conciencia y no en los evangelios.

¿Qué tiene que ver esto con los preocupantes resultados electorales? Mucho, la importancia de la conciencia revolucionaria ha sido disminuida. Desde la campaña electoral anterior hemos oído un discurso edulcorado, dirigido a ese sector social enajenado que se ha dado en llamar clase media. Un sector social adiestrado en la mezcla de la fe con el ascenso social. Y ese fue, también, el discurso de Capriles. Lo llamaría el acercamiento de los discursos.

Soslayamos que, como resultado de uno de los logros más importantes de la revolución: la disminución de la pobreza; la clase media ha aumentando en esa misma proporción. Y ese sector social que se ha incorporado a esa clase media enajenada, asimiló rápidamente su enajenación. Asumió que valía la pena probar eso que decía Capriles sobre la oportunidad de progresar individualmente con el capitalismo.

La conciencia comunal poco desarrollada fue pasto fácil de la ilusión de convertirse en emprendedor. Dejada esta de lado, la nueva “clase media” hizo suyo el dilema del capitalismo: ser explotadora y no explotada.


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Destino


Cindy López Samayoa (Desde Guatemala. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El dolor era demasiado.

Inexplicable.

Aquel ser de pelo blanco que le había acompañado durante los últimos cinco años de su miserable vida, había dejado de existir.

Ahora sus ojos no se abrirían más y el calor de su cuerpo no le acompañaría por las noches.

Era lo único que le quedaba, de hecho, era lo único que tenía.

En verdad le dolía el corazón.

Había escuchado de tristezas que hacen doler el corazón, pero a pesar de los duros golpes de la vida, nunca antes había sentido que el corazón se le estrujara tanto, hasta el punto de casi no dejarle respirar.

De aquel mundo repleto de personas que lo ignoraban, que lo despreciaban y de otras que lo compadecían; había sido el único ser que lo había amado.

Pero no estaba más.

Solamente su cuerpo inmóvil estaba ahí, tirado, sobre la calle de piedras en forma de espiral.

Ya no tendría con quien compartir en silencio.

¿Y ahora qué?

El sentimiento de soledad, ese del que hacía rato ya se había olvidado, regresaba y se apoderaba de él.

El frío del espiral de piedras del suelo se le confundía con el frío de la soledad que poco a poco se le metía por las venas hinchadas de dolor a punto de reventar.

Ojalá hubieran explotado.


La desesperación le hacía aferrarse a su cuerpo todavía tibio, para no dejarlo ir.

Para que no le abandonara.

Como si pudiera impedirlo.

El ‘destino’ estaba decidido ya.

La vida no le había dado oportunidades.

Y la única oportunidad de amar había terminado allí.

Se había cortado de golpe.

¿A quién reclamarle?

¿A quién pedirle una explicación por ese ‘destino’ de mierda que le había tocado y que él no había escogido?

¿Quién puede ser capaz de escribir un destino tan desventurado?

¿Un genio malvado?

¿O un dios castigador?

Sobre su cuerpo.

Con una mano en su cabeza, la otra en su pata y los ojos atestados de lágrimas, se despidió con un beso de su único amigo: un perro de la calle, como él.

Ninguno de los dos había escogido su ‘destino’.

Continuar.

Debía seguir por eso que llaman vida con un peso más –como si no fueran suficientes ya– en su mochila llena de sufrimientos y vacía de oportunidades.

Se había equivocado.

Ella era realmente lo único que tenía.

La que jamás lo abandonaría en su “destino”.


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¿Qué es la “obsolescencia programada”?

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El Secreto de Yubexi

Isabel María Fagundez Gedler (Desde Caracas, Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Sólo tenía trece años, en su cuarto, sobre su cama, descansaba Marisela, la muñeca de trapo con piernas largas , casi no habían dormido de tanto hablar, Yubexi le confió su secreto, su hermoso y dulce secreto, estaba esperando un hijo de Juan, su primo.

No fue fácil crecer en aquella casa, en Macuto. Su mamá; Carmen, trabajaba en Caracas, con ellas vivía su tía Rosa, quien tenía cuatro hijos y Juan era el mayor. Yubexi no se dio cuenta de cómo se hizo su mujer, pero él, que tenía dieciocho, le cambió los caramelos por una cadena de oro con su nombre que llevaba siempre en su cuello. De las carreras en la plaza, pasaron a los besos escondidos, a los pellizcos, a los abrazos.



Carmen tenía un presentimiento, era imposible separarlos, ella temía lo peor, su sobrino ya no estudiaba, llegaba en carros extraños y siempre estaba de mal humor. Un día llegó a la casa golpeado, en ese momento Carmen lo supo…algo sucedía.

Los gritos se escucharon en toda la calle, carmen repetía incansablemente JUAN TIENE TRECE AÑOS; ES UNA NIÑA. Juan, con voz pausada le decía: no grite tía, si tiene trece años, pero es mi mujer, quédese tranquila yo me hago cargo.

Rosa, en su cuarto lloraba, ¿Cómo pudo faltar al respeto de la casa? , ella tenía la culpa, cuando su muchacho dejó los estudios ella no dijo nada, necesitaba el dinero que Juan traía, le pagaban bien.

Juan no estaba en casa cuando llegaron los hombres con chaqueta, amenazando, buscando no se sabe que cosa, lo revolvieron todo .Juan llego en la noche, tomó un maletín y le dijo a Yubexi que se iría por unos días, que no se preocupara.

Los tiros ocuparon la risa de los niños, el sonido del llanto de Rosa, el ruido de la licuadora, solo tres disparos, Yubexi sintió que sus manos se congelaron al instante y Carmen apareció pálida en la puerta, Yubexi salió, estaba ahí, en el piso esperándola y sólo cuando la vio cerró los ojos.

Han pasado ocho días, Yubexi no dice nada ,no sale del cuarto, cumplirá en dos meses catorce años y siete meses de embarazo….sobre la cama la prensa dice en grandes Titulares ; MUERTO PRESUNTO TRAFICANTE DE DROGAS...


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Cómo funciona la guerra sicológica y la manipulación (Una respetuosa y corta reflexión a mis amigos de las redes sociales y medios alternativos)

Javier Del Valle Monagas Maita (Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

Generalmente quien o, quienes tienen carencias y necesidades de destacar en la vida, utilizan diversos métodos para llamar la atención. Una de ellas es recurrir a la ofensa, la mentira, el engaño. Así logran mediante la respuesta inocente de quienes se sienten aludidos y creyendo salvar su reputación o su honor, ser usados para ser instrumento de difusión de la matriz que se prende de lo personal de otro para proyectarse. Para ponerse en el tapete de la noticia o de la proyección mediática. Es una manipulación muy usada por los que estando en debilidad y desventaja de espacio publicitario, se valen de la que otros poseen, para su fin.

Si somos mayoría. Si combatimos un sistema y sus herramientas de proyección e imposición, lo primero que debemos hacer en desaparecer esas herramientas de nuestras luchas. No es lógico ni estratégicamente válido que si se combate una forma de valores éticos y morales, usemos sus términos y personeros para tratar de destruirlos, siendo que al final los actualizamos. Es una contradicción.



Si se combate a un sistema económico, político y social, que se comporta de unas formas específicas, con metodologías muy claras. No es normal que nos apeguemos a esos esquemas para tratar de combatirlo. Mucho menos convalidar sus métodos de dominación y de proyección. Cuando se combate algo, lo primero que se hace es neutralizarlo, sacarlos de la cotidianidad y hundirlo en el olvido. Esa metodología es la que ha aplicado la gran prensa universal del sistema capitalista para hacernos daño y principalmente: CONTROLARNOS.

Cuando nosotros destacamos sus métodos, sus imágenes, sus líderes y sus anti valores. Sin previamente hacer un preámbulo explicativo bien razonado y sin nombrarlos específicamente; si no en lo general que los identifique lo que hacemos es promoverlos, darles publicidad y hacerlos visibles donde quizás no tenían visibilidad o presencia. Veo en la Facebook, (solo por ejemplo) como los que nos decimos revolucionarios llenamos el medio con imágenes, caricaturas otras referencias relativas al enemigo, a la imagen del momento de ese enemigo, que más que combatirlo o disminuirlo, lo que hace es destacarlo, resaltarlo, hacerlo presente y mas visible de lo que realmente merece o vale. No se trata de no nombrarlos. Simplemente de limitar su proyección, para ir anulando su presencia, pero atacando lo que representan. Mientras magnificamos y proyectamos los valores nuestros, nuestras realidades e intereses ¿Qué mejor forma de estar presente y generando opinión que ser proyectados por quienes nos dicen combatir? Así se despierta algo que es intrínseco de los seres humanos: la curiosidad. La cual puede afectar negativamente a nuestros aliados.

Por favor seamos más calculadores y combativos. ¡Ah! Combatir no es nada más la pelea cuerpo a cuerpo o con armas. Se combate también ideológicamente, publicitariamente y mediáticamente. En todas esas faces de lucha, el objetivo primordial es neutralizar, desaparecer al enemigo. Volverlo una nada, minimizarlo, hacerlo impotente y sin capacidad de respuesta.

Seamos más expositores de ideas, de conceptos, de valores humanos, de valores éticos, de valores sociales, de valores solidarios, de identidad, de idiosincrasia, de ideología. No es que no delatemos lo negativo del enemigo. No, se trata de resaltar los valores positivos nuestros, que al final, son nuestras banderas de lucha y nuestras metas universales de sociedad.

Debemos recordar que lo que combatimos, carece de valores morales y éticos. Para Ellos, lo que cuenta es la posesión y la satisfacción egocéntrica materialista. No importa como, por lo tanto caricaturizarlos no es muy provechoso en ellos, pues no tienen ningún freno ético que le auto censure o los recrimine mentalmente o que les haga sentir culpa. Por lo tanto el enfoque del mensaje debe ir hacia los aliados circunstanciales o las mentes engañadas que acompañan o sirven de comparsa a ese ser negativo. El sistema a combatir y sus representantes destacados ya son casos perdidos e irrecuperables. De lo que se trata entonces es de neutralizarlos, de aislarlos, de que se queden solos y así no podrán hacer más daño. Mientras se recuperan extraviados por ellos.


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El traslado reintegrativo

Gustavo E. Etkin (Desde Bahía de San Salvador, Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Hace más o menos unos seis mil años, contados a partir de la muerte de aquel psicótico que se creía hijo de dios, era común, moda, casi una religión, escuchar o decir: “-no hay que tener miedo al cambio”.

Por eso, entre otras cosas, los homosexuales se empezaron a casar por iglesia, las mujeres se hacían cirugías para implantarse barbas o bigotes, los hombres usaban polleras, algunos tartamudos eran cantores, algunos rengos bailarines. La gente dejó de viajar a caballo para ir de auto o de avión (aunque siempre de navío).



Pero ahora la forma de viajar es radicalmente otra.

Desde que se inventó el Traslado Reintegrativo la gente fue dejando de viajar en esos vehículos.

El que quiere estar en otro lugar solamente tiene que entrar en la Cámara Desintegradora, a la que antes se programó para reintegrar en el lugar solicitado.

Por ejemplo, salir de la Argentina para estar en Japón. Estar en lugares diferentes sin tener que viajar, trasladarse para eso. Solamente desintegración aquí y reintegración ahí. Donde se quiere estar. Y en el momento.

Pero debemos reconocer que surgió un problema nuevo. Inimaginable años atrás, en que se confiaba absolutamente en el saber y el poder de las máquinas.

A veces también ellas se equivocaban.

Entonces reintegraban mal. Por ejemplo, cuando el reintegrado aparecía en el lugar que solicitaba, a veces la reintegración era diferente. Se encontraba con los brazos en el lugar de las piernas y las piernas en el de los brazos. Con el rostro para el lado de la espalda y la nuca para adelante. Con sus órganos sexuales atrás y sus anos adelante. Con sus ojos en el lugar de sus orejas y sus orejas en el de sus ojos. Con la pija en el lugar de la nariz y la nariz en el de la pija.

Fue por eso que muchos volvieron a viajar en la forma antigua: automóviles, aviones, barcos.

Y fue por eso, también, que se empezó a tener nuevamente miedo al cambio.


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Crítica literaria: “Y siguió la fiesta”, de Alan Riding


Francisco Vélez Nieto (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL

Alan Riding
Y siguió la fiesta
Traducción de Carles Andreu
Galaxia Gutenberg-Círculo de lectores

"Quien no ha pasado por los horrores de una ocupación por parte de un Ejército extranjero, no tiene derecho a pronunciarse sobre lo que hace un país que sí ha pasado por ello".

Alan Riding

Abro esta crónica sobre la laboriosa obra Y siguió la fiesta del autor que firma la cita. El preciso y detallado contenido es lo más cercano y objetivo a realidad de lo ocurrido en Francia con la ocupada por los Nazi, crónica viva de un pasado con claridad documental de amena narración, durante aquellos años de euforia hitleriana e imponente poder de Hitler obsesionado con la toma de París y la apuesta por la reconversión del imperio cultural de Francia. Para los franceses que optaron por la lucha clandestina contra los alemanas, los que arriesgaron sus vidas y muchos la perdieron, es un capítulo de la historia del país galo que ha permanecido en la memoria al ser ellos los protagonistas y heredada posteriormente por las nuevas generaciones ya viviendo de nuevo en libertad en un país destrozado pero culto y orgulloso de si mismo.

Si se piensa en españoles que puedan leer este intenso y documentado libro cuya lectura no aburre por la agilidad expresiva, inevitablemente acudirán a la comparación de la España de la guerra civil a la que se le tiene que sumar los cuarenta años de una feroz reprensión, especialmente en los primeros veinte años de dictadura. También no se debe de olvidar a esa plebe de desmemoriados que han cambiado la camisa por un menú que no es el de las lentejas de Negrín.

Cuando corría la década de los años treinta París, como escribió Hemingway era una fiesta, la capital de la cultura del mundo, nada a comparar con un mero escaparate de cara a la galería. París fue una realidad cultura de sólida raíces, sin ningún género de dudas.”En abril de 1940, la vida nocturna de París incluía 105 cines, 25 teatros, 14 music halls y 21 cabarés” A continuación la ciudad fue ocupada los las tropas de Hitler, y paralelamente la persecución de los judíos hasta su exterminación y la rapiña de toda clase de valores. Todo un control absoluto de un poder bélico con el que se crea una estructura de comisarios culturales-policiales verdaderamente impresionante. En sus comportamientos y objetivos donde queda claro el verdadero complejo y obsesión frente a la cultura del país de Víctor Hugo y Proust. Por eso siguió la fiesta en el Paris donde Picasso ya era un genio reconocido y el Louvre una codicia enloquecedora. Algo igualmente deslumbrante los numerosos artistas,, escritores,, músicos y actores, si no eran judíos, una vez controlados todos los resortes de la gran metrópoli, que se volcaron desde órdenes muy concretas y estudiadas al esfuerzo por atraerlos a ese ingente mundo de la creación cultural utilizando guante blanco y prebendas. Paris no podía dar imagen de ciudad ocupada, su nivel cultural tenía que continuar mostrando su escaparate al mundo.

Esta es la verdadera situación, unos grupos optan por la clandestinidad y la resistencia concientes de que “los escritores, los intelectuales gozan de privilegios en los buenos tiempos y tienen responsabilidades en los malos” Los que permanecen tiene que vivir, continuar su vida en la medida que les sea posible, cada cual buscó la solución, unos con dignidad, otros con descaro por su ideología conservadora la colaboración voluntaria con el nazismo. Tengamos en cuenta que En Francia, en seis semanas el Ejército más poderoso de Europa la hundió en una sorpréndete derrota y Rusia y Alemania habían firmado un pacto, todo ese mundo intelectual conocía la frase de Anthony Eden secretario de Asuntos Exteriores británicos durante la guerra.”Los intelectuales tienen que asumir responsabilidad en los malos tiempos” El hecho real es como a lo largo de la historia, una vez más los escritores fueron los que comprendieron el compromiso que este recaía sobre ellos adoptando una acción conjunta y definida, defender y combatir con las armas y las letras a Francia la libertad que por el peso de la historia le correspondía.
Estamos antes una obra responsable y objetiva que aborda un tema en el que nuestro presente no puede ser ajeno ante los poderes fácticos, en España también religiosos, que obliga a vivir bajo un nuevo modelo de dictadura económica que, aunque no refleja un aspecto sangriento de persecuciones, fusilamientos y campos de exterminios, no deja por ello de ser una dictadura feroz con disfraz de democracia, llevando a cabo la crucifixión de miles de familias que paulatinamente van perdiendo sus derechos. Alan Riding expone a modo de comparación y que sin género de ninguna duda está adquiriendo una conciencia social e intelectual de resistencia y denuncia, Luego recordemos la cita en excelente crítico francés Paulhan que fue un claro enemigo crítico del nazismo desde el propio Paris. “Puedes aplastar una abeja con la mano hasta que se asfixie. Pero no se asfixiará sin antes picarte” Tras la lectura d este buen libro, uno se siente abeja contra la ocupación de la dictadura de los poderes económicos sobre la clase media y la clase trabajadora, definición esta última, que suele molestar hasta en los denominados “sindicatos de clase”.


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En la senda del ensordecedor silencio


Pedro Luis Ibáñez Lérida (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Cuánta luz. El día se abre en la orfandad herida. Amaneció con la veladura de sutil gasa de niebla. Fue desperezándose lentamente hasta desvelar el aroma del día. La odorante flor de azahar es caricia entre las púas del naranjo amargo, tan prolífico en esta ciudad. Regreso a casa, tras la primera jornada de celebración del Centenario del traslado de los restos de los hermanos Bécquer de Madrid a Sevilla. Con una sencilla y emocionante lectura pública, abierta y participativa de los ciudadanos sobre la obra de Gustavo Adolfo Bécquer, para honrar su memoria y la de Valeriano, su hermano. El Panteón de Sevillanos Ilustres, que se encuentra en las instalaciones universitarias de la Facultad de Bellas Artes, ha acogido esta cita. Equidistante de convocatorias elitistas, la voz del poeta se ha hecho pálpito y carne en la de sus paisanos. Cierto regusto recorre mi pensamiento. Se manifiesta en los labios con una leve sonrisa. Ando absorto. Aún con el placer de haber compartido una hermosa jornada junto a amigos como Pilar Alcalá y Agustín Galindo Pozo, de la asociación Con los Bécquer en Sevilla, el periodista y novelista Guillermo Sánchez o Rocío Biedma, poetisa que viajó desde el insondable océano de olivos que es Jaen.

En mi vuelta, la fragancia de azahar es más intensa. Es el incienso espontáneo que todo lo solemniza, hasta lo más trivial. El poeta sevillano describía en la tercera de las Cartas desde mi celda, el lugar de estancia en el que prefería que reposara su cuerpo, "Después de remontado el sol, sus rayos la dorarían, penetrando tal vez en la tierra y abrigando su dulce calor mis huesos. En la tarde, y a la hora en que las aguas del Guadalquivir copian temblando el horizonte de fuego, la árabe torre y los muros romanos de mi hermosa ciudad, los que siguen la corriente del río en un ligero bote que deja en pos una inquieta línea de oro, dirían, al ver aquel rincón de verdura, donde la piedra blanqueaba al pie de los árboles: «Allí duerme el poeta.» (...) y, concluido mi papel de hacer bulto, meterme entre bastidores sin que me silben ni me aplaudan, sin que nadie se aperciba siquiera de mi salida (...) Ello es que cada día me voy convenciendo más que de lo que vale, de lo que es algo, no ha de quedar ni un átomo aquí.". Este deseo, finalmente, no se cumplió.

A qué viene esta tristeza. Nos mandaría, sin duda, profesar el canto esperanzador de la indignación. Nos miraría serenamente, sin reproches, pero instigando la rebeldía frente al pesaroso e indigesto marasmo en el que nos encontramos. Hoy, su muerte, me ha evocado a aquel amigo que me regaló un hermoso libro. La vida hay que vivirla. Qué obviedad. Pero también en su atropellado metraje, las pérdidas conforman el equipaje que dejamos en consigna. De una u otra manera, siempre nos acompañan. La sonrisa etrusca vino conmigo, desde que aquel amigo me lo prestó. El abuelo, con las horas contadas por el cáncer que padece, despliega su máxima vitalidad y ternura hacia Bruno. Salvatore Roncone reconsidera su propia actitud cuando descubre a su nieto, un amor en visperas de la muerte y la ciudad como fuente inagotable de nuevas vivencias. Mi amigo se perdíó en la vorágine vital, al igual que el campesino calabrés. Quién sabe donde andará. Quizás vuelve ahora, inesperadamente, para revivir en el azaroso encuentro que nos depara el óbito del autor, que hizo vínculo a través de esta hermosa obra. Amigo y autor han desaparecido. Con ellos la estirpe de un tiempo que no conocería a este otro que nos aprieta hasta provocarnos la asfixia. "Somos naturaleza. Poner el dinero como bien supremo nos conduce a la catástrofe". Como Bécquer, José Luis Sampedro abruma por esa personalidad que envuelve al propio hombre en una estela diferenciadora. Más, si cabe, porque abogan por la discreta ausencia y la muda elegía. Ya ceniza, gritó su ausencia más que el rancio boato. Incólume principio de disolución en la absoluta nada. Insobornable ese análisis tan directo, "Esto se acaba por degradación moral. Hemos olvidado justicia y dignidad". Lo recuerdo en la edición de la Feria del Libro de Sevilla de hace unos años. La actitud de un joven resuelto encerrado en el cuerpo de un anciano. Estremecía verle levantarse, no sin cierta dificultad, de la mesa que compartía con otros autores, por el puro y gentil gesto de saludar en actitud digna a quién se le acercaba. Ese ejercicio de refinada educación no reunía convencionalismo en su hábito. Era el deseo expreso de ser igual al otro, a su semejante, de estrechar la mano en igualdad de condiciones. Murió hecho ceniza. Antes que ninguna tentación pudiera motivar romper el silencio que lo envolvió como mortaja.

El sur acoge a Bécquer. "El sur es un desierto que llora mientras canta", diría Luis Cernuda, que en este año se cumple el 50 aniversario de su fallecimiento en el exilio. Pensé esta mañana en la reflexión poética, tan obstinadamanente enigmática y bella, "¡Dios mío, qué solos / se quedan los muertos!", e inmediatamente me asaltó el cálido abrazo de sus respectivas obras.


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Los acantilados blancos de Beachy Head, Inglaterra


El Ave Fénix

Una curiosidad natural digna de ser apreciada. Puede verse desde aquí.


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Una carta

Jesús María Dapena Botero (Desde Vigo, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Vigo, 13 de abril del 2013

Mi querido amigo libertario:

Yo creo que hay que seguir el ejemplo de José Luis Sampedro, quien, a pesar de los achaques de la vejez, de la que dice Alberto Cortez que es la peor de las dictaduras, continuó con su trabajo intelectual hasta que sintió que se moría, pidió un Campari, brindó con los suyos y se fue a desembocar que a ese océano (sic) que, como decía don Jorge Manrique es a donde van a parar los ríos de la vida, a ese mar que es el morir.

http://www.webislam.com/videos/76242-jose_luis_sampedro_entrevistado_por_inaki_gabilondo.html

Así nos duela lo que pasa en nuestras patrias y en este pícaro mundo; estoy esperanzado con los diálogos de paz que se están dando en Colombia, aunque temo que pueda pasar como cuando, tras los diálogos con el gobierno de Belisario Betancourt, en mi país, la izquierda conformó un partido, la Unión Patriótica, que fue exterminado, sin piedad, casi todo y me preocupa la reacción de un sector de la burguesía que piensa que dialogar con esos “bandidos”, conlleve la total impunidad, como si no se contaran los crímenes de guerra de todos los agentes violentos del conflicto armado en mi país, esos que se dan más allá del campo de batalla, pues creo que ahí está el fermento de un odio, que mal puede conducir a una paz duradera y relativamente estable, pues crímenes de lesa humanidad se han producido tanto del lado de la derecha como de la izquierda y que, sin duda, habría que castigar, al ser un plus del conflicto bélico.

¡Ojalá pudiera mantenerse el espíritu romántico que don Simón Rodríguez, transmitiera al joven Simón Bolívar! Pero el bípedo implume. Que tú llamas, ya lo sabemos, desde Plauto y Hobbes, que es lobo para el hombre, algo terrible y siniestro de nuestra condición humana, tan bien descrita por André Malraux y Hannah Arendt. Pero, como Eduardo Galeano, apuesto por la Utopía, mundo imaginario, que nos permite soñar y proyectar nuestras vidas.

La patria colombiana, que para mí, no es la de Álvaro Uribe, como tampoco es mi patria la España de Mariano Rajoy y su combo, hay que reconstruirlas, como tú dices, para dar por seguro que todos podamos vivir en ellas, en un régimen de respeto propio y ajeno, para lo cual se requieren líderes de verdad, de una gran estatura y una inmensa profundidad.

Por eso, admiro a personas como los jesuitas mártires de El Salvador, como Monseñor Romero o ese señor brasileño, que fue Chico Mendes, porque en este mundo light del neuroliberalismo salvaje y de la desigualdad, con todos los precios que tiene, para aludir a Joseph Stiglitz, el liderazgo que nos ofrecen es de hombres de pacotilla, sosos e insípidos para nada navegantes en las honduras del pensamiento, que deviene en acciones políticas.

De ahí mi admiración por el padre Jon Sobrino, en quien no veo ningún interés por ponerse el solideo, ni caminar bajo el palio papal, ni montado en un papa-móvil, como Juan Pablo II, con toda su demagogia, a quien me negué a ir a ver desfilar como una vedette, como cuando fue a Medellín y al que me encontré de casualidad, al salir del Teatro Colón de Buenos Aires, en uno de mis viajes a la Argentina, para continuar mi formación psicoanalítica.

Su figura me evoca la de nuestro gran jesuita, el padre Francisco de Roux, a quien fui a oír en dos Semanas Santas, en dos seminarios que dictaba en Quirama, un centro cultural muy avanzado, que había en Rionegro, un municipio cercano a Medellín, atraído por el tema que proponía él, como autor, de un artículo maravilloso que se llama Pasos hacia una teología honesta, que me había servido mucho para comprender el macrocontexto colombiano, en un tiempo en el que uno de mis mayores temas de estudio fue sobre el papel que podía tener el psicoanálisis frente a la violencia colombiana.

El ofrecimiento que hacía el padre de Roux, director de un centro de investigaciones políticas en Colombia, el CINEP, de una importancia fundamental para el país, era la ética civil y la moral cristiana; yo me enganché con la primera parte del título, al ser un ateo recalcitrante, pero no dejó de conmoverme el mensaje de la moral cristiana, interpretada por de Roux y sus compañeros, que me remitía a la iglesia primitiva, con el mensaje más prístino de Jesús, así recibiera las maldiciones del obispo de Rionegro, que apareció como el Frolo de la novela de Víctor Hugo: Nuestra Señora de París, como encarnación de lo más reaccionario de la cristiandad, pues, desde que leí al filósofo danés Søren Kierkegaard, discrimino entre el ejercicio del cristianismo, forma personal y auténtica de practicar la doctrina de Jesús y la cristiandad establecida, con todas sus corruptelas. Ya sabes que he optado por la Utopía de Galeano.

Este es Frolo, el canónigo de Notre Dame:



Me gustaría que me explicaras un poco más, por qué te resultó fabuloso el cuento de Hermann Hesse, La fábula de los ciegos hasta el punto de querer enviarlo a tus amigos, luchadores por la libertad de tu país.

La verdad fue que, aunque soy gran admirador del novelista alemán, uno de los que más me influyera en mi juventud, con su Siddartha, su Juego de los Abalorios y su Narciso y Goldmundo, este cuento me resultaba demasiado enigmático y me dejaba la sensación de haber quedado incompleto, en punta, como decimos en Colombia, y necesitaba saber en qué contexto histórico había escrito el narrador este relato, cargado de simbolismo.

Afortunadamente una psicoanalista colombiana, quien está haciendo ahora un doctorado en Historia, en alguna universidad colombiana, me contó que fue escrita en 1929, en el período entre las dos grandes guerras, que inauguraron el siglo XX, cuando Alemania enfrentaba las consecuencias nefastas del Tratado de Versalles y estaba en pleno furor el libro de J. M. Keynes: Las consecuencias de la paz, en el que mostraba, con indignación, los ajustes económicos que se estaban imponiendo a la Alemania de la primera posguerra, lo que les impedirían saldar la deuda y traería como secuela la esclavitud alemana, mientras iba germinando ese huevo de la serpiente que fue el fascismo ordinario de Adolfo Hitler, con lo que se avecinaría una nueva guerra, quizás más cruel que la primera.

La interpretación que hace mi colega es que el cuento de Hesse hace referencia a lo que denunciara Keynes, en el contexto de un mundo plegado a los intereses de banqueros, que también, en aquel entonces se comportaban como verdaderos bandidos, según la investigadora, quien tiene en su haber cartas de alemanes, que vivieron en esa época, angustiados frente a la sensación de que su país quedaba a merced de ciegos y sordos frente a la arbitrariedades bancarias que se daban tras el Tratado de Versalles, en un mundo donde lo único que quedaba, un tanto como ahora es pegar el grito de Munch,



http://www.elmundo.es/elmundo/2012/02/21/cultura/1329846341.html

a la manera de Homero Simpson:



http://www.google.es/search?hl=es&gs_rn=9&gs_ri=psy-ab&pq=los+polvos+de+la+madre+celestina&cp=12&gs_id=1a&xhr=t&q=EL+GRITO+DE+munch&rlz=1C1GGGE_enES448&biw=822&bih=462&bav=on.2,or.r_qf.&um=1&ie=UTF-8&tbm=isch&source=og&sa=N&tab=wi&ei=NAJpUZD7FoGK7AaKmYHwAw#imgrc=uwPydJJ3EbDLsM%3A%3BtHZqsYLg5Ta4EM%3Bhttp%253A%252F%252Fwww.eblog.com.ar%252Fwp-content%252Fuploads%252Fel-grito-de-homero-munch.jpeg%3Bhttp%253A%252F%252Fwww.eblog.com.ar%252F17967%252F120-millones-por-el-grito-de-munch%252F%3B400%3B571

Y yo pienso que lo que es increíble, es la venganza de la Merkel, quien lidera todo un movimiento semejante con países como Grecia, Chipre, Italia, España e Irlanda, con todo el poderío y la arrogancia de una Margaret Tatcher, que ojalá en paz no descanse, dado el mal que ella y Reagan hicieron a la humanidad, con su empuje al neoliberalismo.

Por ello, me place ver caricaturas una en la que llega a las puertas del cielo y San Pedro le dice que baje al infierno donde está su amigo Reagan.

Bueno y con esto si me despido, con mis mejores deseos para ti y tu señora

Un abrazo.


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Música: Desde España, la zarzuela

La zarzuela es una forma de música teatral o género musical escénico surgido en España con partes
instrumentales, partes vocales (solos, dúos, coros...) y partes habladas. Su nombre procede del Palacio de la Zarzuela, nombre del pabellón de caza cercano a Madrid donde se hallaba el teatro que albergó las primeras representaciones del género.

La zarzuela se cultivó con muchos aciertos al trasladarse a Cuba, donde destacaron los compositores Gonzalo Roig y Ernesto Lecuona, y Rodrigo Prats, Eliseo Grenet y a Venezuela, con José Ángel Montero y Pedro Elías Gutiérrez.

En Filipinas, la popularidad de las zarzuelas cedió a la indigenización de este género. Durante la colonización norteamericana, las sarswelas (la forma indígena) fueron una forma mayor de mostrar resistencia a fuerzas extranjeras. Honorata 'Atang' de la Rama fue conocida como la Reina de la Sarswela Filipina. Esta forma de la Arte se llama también zarzuelta en varios lugares del país.

La zarzuela es la forma española de la Opereta, representación teatral que, a diferencia de la ópera, no es totalmente musical sino que alterna partes habladas y partes musicales.

Dada la gran producción que existe en el género, a modo de ejemplo presentamos aquí algunas selecciones de zarzuelas clásicas.







Fuente: WIKIPEDIA


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Esta vuelta la paga él…

Carlos Alberto Parodíz Márquez (Desde Alejandro Korn, Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

-Los fines de semana parecen tener nuevos códigos-, arrancó Richard, su monólogo “batidor”.

Richard es “afecto” al JB, con mucho hielo. Parece generoso, por lo menos con Yon lo fue. A mí, en esa paqueta esquina de Almagro, me ignoró. Me salvó el vasco, con alma de cigarra.



Lo mejor estaba por venir, porque Richard es “amante” incondicional, entre otras cosas, de las empanadas de carne cortadas a cuchillo. Cada loco con su tema.

El cuchillo de monte que exhibió, parecía el que usó “Rambo” en mejores días. El mozo de librea blanca, que servía en el clásico lugar elegido, tuvo un súbito acceso parkinsoniano cuando lo vio. No creo que se haya recuperado. Pese a todo, las empanadas confirmaban que algo hice para merecer esto.

Mientras yo jugaba una carrera de cubitos en la boca ancha de la copa de cristal checo, transparente y ambarina, el aroma a malta, no me alejaba de la zona caliente del disparate.

Hay un “default” interno en la sociedad de fomento del barrio, en Villa Niza, Banfield, anticipó solemne el falso inglés, como si estuviera a punto de anunciar la hora de la invasión aliada a Irak. Sin embargo supe guardar la compostura. El vasco, en tanto, mientras tenga la copa cargada, resiste cualquier tango.

-Convengamos que no es la única, tal vez sea la única sociedad de fomento que queda en pie, vaya uno a saber-, filosofó Yon con su aire bilbaíno.

-Hay Foros en Davos, donde los poderosos del mundo deciden contarles los días a los indefensos y, en Porte Alegre, donde “los alegres” hacen marchas solidarias por Argentina, y proponen como defenderse de aquellos poderosos-, retrucó con el ejemplo, Richard, al parecer también afecto a los efectos.

“Mientas” tanto aquí y “dando muestras de coraje”, los quinieleros están “fiando” y apostando contra el riesgo país, confió por lo bajo el vasco en esas vísperas del 2002.

La boca de Richard se abrió y tardó una semana en cerrarse, sólo por llevar la contraria a los feriados cambiarios y bancarios.

-El “cartel” del escolazo organizado cubre, además, Lanús, Almirante Brown y Esteban Echeverría. Parece que en Presidente Perón, por respeto al “líder”, se mantuvieron al margen, según “buchones no autorizados -, lo remató el vasco cabeza dura.

Richard, esa noche, seguro no miró películas de ciencia ficción mientras come almendrado, para reponerse del “gaste”.

En realidad debería mirar películas de “ciencia de la comunicación”, por lo que estudia, claro. Pero los hábitos no hacen al monje. Aunque tenga costumbres espartanas, como dormir en el piso, cuando lo visita su pareja. No tiene cama de doble plaza. Es casi “un gallego”, junta dos colchones “de una”.

Lo malo de este encuentro es que él fuma como un escuerzo y nosotros no, por lo menos de día.

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-Nuevos mercados se abren y nuevos mercados se cierran -, insistió el falso inglés. Richard estudia el idioma, para ser legítimo.

-Se abren, por ejemplo, las ferias de Solano y La Salada, que funcionan contra reloj -, empieza a enumerar.

-En la primera podés comprar todo, menos el auto robado. En la segunda, Notbook, celulares, lo necesario para que tengas una nueva computadora, menos la computadora, por supuesto -.

- Contra reloj, porque los arreglos “coyunturales” pueden “descoyuntar” a más de un “arreglador” si no cumple -.

- La primera “levanta campamento” antes de las once, si queda algo luego de la incierta “ronda de apertura”, que suele ocurrir bien temprano, siempre en fines de semana. No pidan más datos, ¡por favor!-.

-La segunda “arranca” a las siete y puede llegar con suerte a #tener algo” hasta la diez -, Richard no pudo con nuestra impasibilidad.

No entienden que las patrullas también se “deben” a sus obligaciones?-, ¡Caramba!, a alguna hora deben pasar, para eso están los horarios “de protección al ladrón”, que deben cumplirse, ¿ porque cuesta tanto comprenderlo?-, completó antes de suicidarse en el silencio.

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Siempre hay un viento de cambio.

Siempre habrá alguien soplando en el viento.

Siempre llegará alguien para tenderse como un suspiro de Dios.

Siempre llegará alguien para tenderse como un puente sobre aguas turbulentas, para que otro pase.

Siempre la historia podrá escribirse de nuevo, hasta con los mismos errores.

Siempre llegará una pareja a la playa para escribir su carta de amor en la arena.

Siempre se renovarán las filas de los músicos, locos y poetas.

Siempre alguien saltará el muro de la cordura.

Siempre habrá nacidos para ser salvajes.

Siempre amanecerá, hasta el fin de los días.

Siempre las estrellas guiarán el camino, aunque no hagamos caso.

Siempre volveremos a empezar.
Siempre navegaré la pregunta multiforme… ¿Por qué?

En eso estaba cuando la frenada del Alfa, me devolvió al parabrisas empañado, no sólo por la realidad y a la ventanilla conectada con el aire acondicionado.

El lugar, al frente, tenuemente iluminado, parecía reminiscente. Estábamos en la imprecisa zona muerta que articula tres pueblos, Lanús, Banfield y Lomas de Zamora.

Cuando volví la cabeza, Yon guardaba el celular que había escuchado atentamente. Parpadeó antes de invitar y sonreír a la figura que, en la ventana, otorgaba propiedad a la mesa señalada, en la hora señalada, en el lugar señalado.

- ¿Cómo andás para unos tomates potage´s?, descerrajó para activar otro espasmo de perplejidad.
-¡Nunca un simple “bifecito” de chorizo! , rezongué.

- Y seguro que es, otra vez, sólo tomates -, agregué.

-Estas en lo cierto-, fue su “crudo” laconismo, pero sin grasa. La azafata me volvió a convencer que la deuda externa se puede pagar exportando mujeres. Cada año la cosecha se supera, nadie sabe porqué, pero es una verdad revelada. Portaba un pequeño florero con pimpollo de rosa blanca, para quebrar el rojo del mantel sedoso.

Los tomates, con pasta de atún y cebolla de verdeo molida, regados con aceite de oliva y pimienta blanca, sembrada de orégano, estaban buenos. No me puedo quejar, pensé, mientras un vino chileno rosado, único rosado que bebe Yon, deslizaba terciopelos en el alma.

-Hablando de ladrones, se ha formado en la calle Hornos, lindera al cementerio lomense, un nuevo equipo, capaz de competir con Ferrari, Mac Laren o Williams, sin exagerar -, explicó el vasco, amante de los fierros de élite y al final de la comilona.

- Recién me llamó “el Villa” legítimo, para confirmarlo y ya sabés que ese es un “olimareño” de casta -, señaló el vasco.

- Si un cambio de neumáticos en Monza, dura ocho segundos (de ese tiempo), para los “pibes” de Hornos, eso es una pavada-, me lo quedé mirando. Richard hizo ojitos.

- Si no me lo creen, puedo contarles que en cinco minutos y “a mano limpia”, hace dos viernes, desmantelaron un Renault Megane que otros tantos “limpiaron” en Belgrano, con la precisión quirúrgica del equipo de Favaloro y la ventaja de no necesitar quirófano -, admiró Yon.

La calle Hornos, pensé, tiene un raro privilegio. La pared del cementerio se queda para que sigan las casitas donde la gente le hace “caños” a la muerte.

Es como si los muertos vivos, esculpieran “morisquetas”. Hay callejones. Pasajes. Pasadizos y puertas. Todas abren a la nada. Ellos van y vienen. Son los habitantes del tiempo perdido. Duran poco. Sus historias sobreviven en las paredes de la calle Hornos. Curiosamente, el holocausto es el mismo, nada más que dura menos tiempo.

- Ah… - agregó Yon, - después que los “pibes” terminaron, pasó la lancha, no sea cosa que se equivocaran -, apuntó sarcástico. Nos miró y, guiñando leve hizo el anuncio.

- Vamos a llevar a este -, con un dejo distante priorizó el vasco. Nos fuimos al centro

En Plaza Lavalle, cuando pasamos, la venda de la imagen de la Justicia había caído definitivamente.

Era hora de que se hiciera cargo.

Era hora de que echara una mirada sobre donde se encontraba.

“La Corte Suprema de Injusticias” se frotaba las manos. Esto fue un viernes negro, podría ser meramente oscuro, si las cosas empeoran.

“Los nueve del patíbulo”, se ganaron el cacerolazo sostenido, como un “scherzo”

- Los acorralados del “corralito” y los repiques de los piqueteros se juntan, para fundar otra multinacional: la del hambre, usurpados y violados. Decidieron, en primera instancia, con perdón de la palabra, llamarse F.O.R.R.O. S., Foro Organizador Resistentes Rebeldes Obcecados por sobrevivir. Las pretensiones se mantienen, las esperanzas no sé, masculló el vasco.

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Llegamos. Dejamos a Richard para que siga durmiendo, aún en verano, con los pies tapados por una frazada pesada. No ganó para sustos. Teme a los murciélagos que rondan su departamento.

Richard sufre el trauma de “la página en blanco”, cuando pretende escribir. Sueña con morir al sol, en otoño y a mediodía, sentado en una mecedora y con “algo” escrito. Ahora tiene otro ladrillo en la pared.

PD – Para los sobrevivientes del 2002 –


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Palacio Real

Manuel Filpo Cabana (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

A la vejez visité el Palacio Real de Madrid. Cuando te informan que posee más de cuatro mil habitaciones comienza tu duramadre a experimentar espasmos alarmantes, cual ebriedad intelectual a consecuencia del emborrachamiento con dimensiones indigeribles.

De sobra sabía -a pesar de mi provinciana historia- las particularidades genéricas del edificio, pero una cosa es ubicar las ideas en tus antesalas teóricas y otra muy diferente toparte con el salón de la realidad. Aseguro mi preocupación durante el recorrido de poner rostro normal para evitar que el asombro tomase las tintadas de un rematado bobalicón.



Según cuenta la historia, el primer Borbón, su serena majestad Felipe V, le dio el encargo a un tal Filippo Juvara, arquitecto italiano, posiblemente compatriota del que suscribe -mire usted por donde- por apedillarme Filpo, descendiente del séquito que acompañó al infeliz o dichoso, según se mire, Amadeo de Saboya, el cual marchó presuroso al toparse con los ingobernables españoles. Creo que poseemos un troco genético común porque somos igual de exagerados, él que lo quería aún más grande de los 135.000 metros cuadrados actuales y yo por experimentar excesos durante y después de la visita.

Por sentimientos y racionalidad rechazo el sistema monárquico, por más que trate de aceptarlo con la resignación de lo definido como menos malo. Resulta que entré como el burrito que, habituado a la estrechez y el olor de su establo, un mal día lo llevan a un alfombrado cobertizo recién pintado oliendo a zotal. Hombre, uno no puede olvidar todavía el color de las cartillas de racionamiento de la posguerra, la leche en polvo made in USA, el chocolate arenoso, la carne enlatada argentina o las algarrobas para distraer el hambre. Y no digamos si detallo capítulos históricos y realidades actuales.

Manifiesto mi incapacidad para esbozar el inmenso y refinado lujo, la impresionante colección de valiosísimas piezas: Stradivarius, relojes, lámparas, porcelanas, cuadros, tapices, platería, armaduras… Cuanto dijese del contenido y del continente quedaría ensombrecido por una realidad apabullante. Todo resulta abrumador.

Cuando pasé el umbral tenía unos pequeños atisbos de comprensión monárquica pero salí irredento a toda realeza. «Escandalosamente intolerable», repetía una y otra vez para mis adentros, mirando de soslayo a los vigilantes de las salas en vanos intentos telepáticos para conocer sus pareceres. Decididamente, no me valen los argumentos convencionales: que si eran otros tiempos (¡cómo si el crimen o el desprecio a la igualdad poseyesen licitud en algún tiempo histórico!), o que se empleó una masiva mano de obra, o que gracias a esas suntuosidades el arte triunfó… Bien podrían haber ido tales dineros a la realización de obras civiles para hacer alcantarillados o para iniciar la vital industrialización.

Al decir esto pienso que cualquier injusticia de los poderosos de este mundo recurre a zarandajas para justificar la desigualdad en el desprecio a la dignidad de los pueblos que tanto ayer como ahora se afanan, unos para encontrar el sustento y otros para no perder el empleo.

Cuando regresé a mi establo y reconocí su olor, hice el hoyito en mi colchón y soñé con un carrusel de fotogramas fantasmales donde las dichosas coronas y las tiranías bañadas en sangre barata y torrentes de lujo se sucedían sin final. Pronto desperté sobresaltado porque, situado en el Salón del Trono, creí sentirme aplastado por las garras de un león de bronce que, abandonando la tribuna, deseoso de hacer méritos ante sus amos, adivinó mis pensamientos.


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El árbol de las leyes hay que podarlo siempre

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

Lima. El Trámite de Más, es un concurso convocado en el Perú por la presidencia del Consejo de Ministros. Se espera que los participantes sean numerosos, en tanto ningún ciudadano puede eximirse de su relación con las instituciones, empezando por los municipios más alejados y las representaciones diplomáticas y consulares. El desarrollo humano, en esencia, es el fin de una verdadera revolución para que el ciudadano no sea prisionero de una burocracia insensible.

“El árbol de las leyes ha de podarse continuamente», escribió el poeta Anatole France, para que la oscuridad no nos envuelva a todos. La célebre frase ha sido oída por muchos gobiernos, pues el árbol legislativo, se deja «crecer» hasta límites insospechados.



El llamado Latinobarómetro, resultado de una entrevista anual en la Región, ubica al Perú en una larga desventaja respecto a la percepción ciudadana sobre el cumplimiento de normas, empezando por no cruzar las calles cuando el semáforo está en luz roja, en políticas públicas para combatir la violencia y los bajos niveles socioeconómicos, según Reuters.

No existo, no he nacido. Oriana Fallaci, famosa periodista italiana, que empezó combatiendo al fascismo, en su libro “Un hombre”, dedicado a Alekos Panagulis, héroe de la resistencia griega contra la dictadura de los coroneles, fue apresado, torturado y condenado a muerte en un proceso tan plagado de irregularidades que el régimen de Papadopoulos se vio obligado a conmutarle la pena.

Alexis, desde la cárcel, escribía relatos en las colillas de cigarrillos, con cerillos empapados de sangre de sus muñecas ensangrentadas por las esposas metálicas, logró salir de la prisión. Pero al recobrar su libertad fue al municipio natal para tramitar su partida de nacimiento, pero no encontró ningún registro. “No existo, no he nacido”, declaró Alexis. La presión de la prensa internacional fue tan intensa, que sus documentos aparecieron pronto. Sin embargo, cuando debía partir rumbo a Nueva York, el poeta y la periodista, protagonistas de una singular historia de amor, tuvieron que esperar varias horas más en el aeropuerto de la capital griega, porque el piloto no recibía la orden de despegar la nave y dejar “los cielos azules de Atenas, los más azules del mundo”.

El testimonio de un peruano. Jorge Arturo Figueroa, ha recobrado este año, - tras un largo y engorroso trámite - su condición de periodista y licenciado en Filosofía y Ciencias Sociales, por la Universidad Nacional de Trujillo, expedidos en 1966 y 1972, respectivamente.

Conseguir un duplicado de un título profesional es un camino infinito, que irroga gastos de varios miles de soles, para poder cumplir los requisitos y pasos que, inorgánicamente, exigen la Asamblea Nacional de Rectores - ANR y cada una de las Universidad. El Registro Nacional de Grados y Títulos, dentro de la ANR, fue creado por Ley 25064, del 23 de junio de 1989.

La ANR es un organismo que agrupa a más de 130 universidades privadas y públicas “con fines de estudio, coordinación y orientación general de las actividades universitarias en el país, así como de su fortalecimiento económico y de su responsabilidad con la comunidad nacional”, señala el Art. 90° de su Ley de fundación.

El 12 de noviembre del 2002, el Pleno de Rectores, acordó la aprobación del Proyecto de Reglamento Nacional de Grados y Títulos Profesionales, que reemplaza al Reglamento de julio de 1997, según Resolución Nº 636-97-ANR.

En principio, ese Sistema Nacional comenzó a acopiar información a partir de 1989, pero no fue objeto de preocupación la suerte de los miles de miles de egresados antes de ese año. Por lo tanto, legalmente, los egresados de una Universidad, no existen, no pueden ejercer sus funciones, no pueden concursar a ninguna plaza que ofrece el mercado.

La ANR necesita una profunda reorganización. El personal vive en la anomia permanente. La posibilidad de emprender la resiliencia de su personal choca con intereses de cada universidad, que no quiere perder su autonomía ni los ingresos que generan los trámites de más.

El tortuoso camino se inicia con la visita a una comisaría para obtener una constancia policial de pérdida, robo o deterioro del título. Tres avisos: en el diario local, en un diario de circulación nacional y en el Diario Oficial El Peruano, según formato oficial. Solicitud de constancia a la ANR. Envío de esa constancia a la Universidad. La Universidad remite la información a la ANR por correo postal o agencia de transporte, sin plazo determinado.

La descentralización, siendo positiva, contiene vacíos muy grandes. El Presidente de la ANR, y los rectores por ser elegidos democráticamente, no pueden encargar sus funciones a segundos para el caso de los registros de títulos. La problemática interna de su universidad los absorbe y los consejos institucionales posponen semanas y meses la atención a sus egresados.

El Sistema Nacional explica que este trámite pretende evitar la falsificación de los títulos, delito frecuente y de larga data. Pero los nobles fines del Sistema no coinciden con la realidad. Es una traba, que inclusive no acepta delegación del poder a un tercero, salvo que sea un abogado colegiado. El trámite es estrictamente personal y el valor fiduciario de cada diploma tiene precios prohibitivos. Un trámite de esta naturaleza es un juego de intereses, donde prima la relación amical con algún funcionario para que la solicitud camine. Cree el vanidoso funcionario, que el mundo es su aldea, nos recuerda José Martí.

La propuesta de cambio, es emprender una efectiva tecnificación de la ANR, siguiendo pautas y experiencias que ya existen en dos o tres universidades del país y de varios países vecinos. Es factible aplicar la misma metodología que se sigue para renovar el pasaporte y del DNI, que son expedidos por vía electrónica y en contadas horas.

La función de la ANR debe incidir en una efectiva labor fiscalizadora de las decenas universidades y sucursales, estimulando la calidad de los servicios y evitando que sigan siendo fábricas de dinero, con publicidad engañosa sobre maestrías y postgrados con profesores de las mejores universidades del mundo….cuando nada de eso es verdad. La administración del Estado, no implica multiplicación de leyes y normas, sino de la ética del funcionario. La tecnología de la comunicación, demanda capacitación sistemática, profesionalización y educación ciudadana.


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Preguntitas sobre dios

Atahualpa Yupanqui



Un día yo pregunté:
Abuelo, dónde está Dios.
Mi abuelo se puso triste,
y nada me respondió.

Mi abuelo murió en los campos,
sin rezo ni confesión.
Y lo enterraron los indios,
flauta de caña y tambor.

Al tiempo yo pregunté:
¿Padre, qué sabes de Dios?
Mi padre se puso serio
y nada me respondió.
Mi padre murió en la mina
sin doctor ni protección.
¡Color de sangre minera
tiene el oro del patrón!

Mi hermano vive en los montes
y no conoce una flor.
Sudor, malaria, serpientes,
la vida del leñador.

Y que nadie le pregunte
si sabe donde está Dios.
Por su casa no ha pasado
tan importante señor.

Yo canto por los caminos,
y cuando estoy en prisión
oigo las voces del pueblo
que canto mejor que yo.

Hay un asunto en la tierra
más importante que Dios.

Y es que nadie escupa sangre
pa’ que otro viva mejor.

¿Que Dios vela por los pobres?
Tal vez sí, y tal vez no.
Pero es seguro que almuerza
en la mesa del patrón.

Atahualpa Yupanqui (en quechua, “el que viene de lejanas tierras para decir algo”), es el seudónimo de Héctor Roberto Chavero Aramburu, nacido en Pergamino, Argentina, el 31 de enero de 1908 y fallecido en Nîmes, Francia, el 23 de mayo de 1992. Poeta y compositor musical, su obra es hoy un símbolo inmortal del canto latinoamericano con hondo contenido social.Autor de numerosos libros; entre otros: Piedra sola (1939), Aires (1943), Cerro Bayo (1953), Guitarra (1960), El canto del viento (1965), El payador perseguido (1972), Del algarrobo al cerezo (1977), Confesiones de un payador (1984), La palabra sagrada (1989), La capataza (1992), La canción triste, Coplas del payador perseguido (2007, póstumo).


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