jueves, 20 de junio de 2013

¿Futuro?

Marcelo Colussi (Desde Guatemala. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Roberto se consideraba un “nativo digital”. En realidad, no sabía con exactitud qué significa eso…, pero le agradaba cómo sonaba la palabra. Vagamente la asociaba con “aborigen”, con “primitivo”. Los “nativos”, según su parecer, eran siempre gente sana, pura. En este caso, esa pureza estaba asociada con el desarrollo. Confusamente, sin mayores disquisiciones, la mezcla en cuestión le parecía fabulosa: alguien “que no contamina el ambiente” pero con “actitud de progreso, que usa inteligencia artificial”.



Todo esto lo había ido escuchando por ahí. A su modo -fragmentario, por cierto- sabía que todas esas cosas (no contaminar el planeta, respeto hacia los diferentes, desarrollo sostenible, tecnologías de la información y la comunicación), aunque no pudiera explicar bien qué significaban, no podían dejar de mencionarse en un discurso correcto. ¿Esa “corrección” era el progreso? ¿O lo era el uso de las tecnologías de punta? No se lo cuestionaba mucho, en verdad. En realidad, aunque era un fiel representante de la cultura digital que lo envolvía, no hubiera podido jamás dar una definición convincente de “progreso”. Ni de “domótica”, que era lo que hacía su padre, de la que sólo sabía que implicaba “muchos botones para oprimir…” Es más: mucho de lo que hacía, no sabía por qué lo hacía. Simplemente, “así son las cosas” se decía, y esa explicación le bastaba.

Lo poco que sabía sobre estos temas, muy escasamente lo había extraído de alguna precaria lectura; de hecho, casi no leía. Igual que todos sus compañeros de clase (estudiaba tercer año de Administración de Empresas en esa universidad privada de aquella ciudad de país sub-desarrollado), lo más que leía era algún documento digital (corto) y eventualmente fotocopias de partes de capítulos de algunos libros técnicos. Cuando hacía esto, sonreía y nunca dejaba de decir socarronamente: “estas prácticas del pasado”. Literatura ni siquiera sabía bien qué era; vagamente, también, la asociaba a aquello de “los molinos de viento, el flaco alto y el gordito simpático” que había visto alguna vez en alguna de sus numerosas pantallas (¿del televisor?, ¿de la computadora familiar?, ¿de su tabla?, ¿en el teléfono celular?, ¿en la agenda electrónica que tenía instalada frente al inodoro de su baño?) La biblioteca de su abuelo (más de tres mil ejemplares) le parecía algo inconcebible. ¿Cómo se podía leer todo eso?

-Abue, ¿y por qué leíste tanto en tu vida?-

-¿Tanto? Si yo casi no he leído nada, m’hijo.-

-¿¡Cómo que no!? ¿Y esa biblioteca gigante?-

-¡Ojalá fuera gigante! Es una modesta bibliotequita, Roberto. Me voy a morir sin haber leído ni la mitad de lo que hubiera querido.-

-Pero ¿cómo, abue? ¿Me vas a decir que no leíste nada? ¡Si es impresionante la cantidad de libros que hay aquí…! Esto me hace acordar lo que alguna vez papá me contó en comunicación en tiempo real y tres dimensiones sobre esos genios del pasado que pasaban su vida entera leyendo. Por ejemplo, ese escritor uruguayo, o argentino, no recuerdo, tan famoso…. Borgia creo que se llamaba.-

-¡Borges! Jorge Luis Borges.-

-¡Ése! Sí… Papá me contaba que este Borges, solito, leyendo en su casa, aprendió a hablar chino mandarín. El mismo endemoniado idioma que yo ahora estoy aprendiendo con el nuevo programa de Linux 45, versión 8.0, y que en realidad no me está resultando tan difícil. ¿Cómo habrá hecho este fulano sin computadora?-

-Eran otros tiempos, Robertito.-

-Sí, claro… La verdad que a veces me pregunto cómo haría esa gente. O el tal Freud, el psicólogo ese, judío creo, de Suiza me parece, que aprendió a leer español también solito, con un diccionario. ¿Cómo hacían eso, abue? ¿Eran más inteligentes?-

-¿Más inteligentes? Mmmm…, no creo. ¿O acaso hoy la gente, o los jóvenes, son más tontos que antes?-

-Bueno…, creo que no. No sé…, no estoy muy seguro. Yo diría que no, porque hoy nadie necesita ponerse a estudiar un idioma extranjero solo, en su casa, luchando con un diccionario. Los programas de e-learning te lo facilitan todo. En tres meses se puede aprender a la perfección cualquier idioma. Y para fabricar esos programas no hay que ser muy tontos que digamos, ¿verdad?…-

-Es cierto, ¿no? Yo, te lo confieso, jamás en la vida usé uno de esos… ¡Soy de otra época! Pero me parece que son útiles, claro que sí.-

-¡Of course, abue! Yo, que de verdad no me considero ninguna lumbrera, hablo ya siete idiomas gracias a estos programas interactivos. ¡Son buenos! Deberías probarlos.-

-¿Y para qué a esta altura de mi vida, con más de 70 años?-

Bueno, no sé…, para no estar out. Pero retomando lo que decíamos: creo que no somos más tontos ahora. No sé si seremos más inteligentes…, pero no veo por qué seríamos más estúpidos sólo porque no leímos tanto como ustedes.-

Para el septuagenario lector, connotado intelectual de su medio, militante de izquierda de toda la vida, la lectura era una pasión. Si bien no era refractario a la explosión tecnológica que había visto precipitarse en la segunda mitad de su vida, no se sentía fascinado por ella. Al contrario, guardaba una cierta distancia con todo eso. De todos modos, el audífono de última generación que portaba -tecnología japonesa fabricado en China- le había hecho cambiar bastante su punto de vista sobre estos aspectos. Ahora sí escuchaba…

-En un tiempo se decía que “las armas las carga el diablo…, y las descargan los tontos”. Pues bien, Robertito: con la tecnología llevada a estos extremos como se ve hoy día, podríamos parafrasear y decir lo mismo.-

-¿Cómo? ¿Las computadoras también las carga el demonio? ¿Y tu audífono, abue?-

-Eh…, no es exactamente así, claro…. Quiero decir que….-

-No te justifiques, abue. Yo sé que ustedes, los de otra generación, nos ven como unos tontos consumistas, banales, superficiales, a todos los que nos pasamos la vida ante una pantalla.-

-En realidad, yo no dije exactamente eso, Robertito. Pero, ¿no hay algo de verdad en ello?-

-Bueno… sí y no. ¿Qué se podría decir de alguien que se pasa la vida delante de un libro?-

-¡Eso es otra cosa!-

-No sé… ¿Por qué otra cosa? En todo caso, me parece, es un punto de vista. ¿Es mejor leer o resolver los problemas con estas máquinas? Y la mujer astronauta que acaba de descender en ese satélite de Marte, Fobos me parece que se llama, ¿no te parece que es un avance? Aunque no se lea como en otros tiempos, la gente sigue haciendo cosas maravillosas…, como tu audífono, por ejemplo. O estos viajes espaciales.-

-Yo sigo pensando que es mejor leer, Roberto. Te abre otros mundos, otras posibilidades.-

-¿Y acaso la nube de internet no lo tiene todo? -

-No te lo sabría decir… No sé.-

-Creo que la idea de la tecnología te asusta un poco, ¿verdad, abue?-

-Tanto como “asustarme”, creo que no… Pero definitivamente no soy como los de tu generación, ustedes que nacieron ya con un chip pegado en el cerebro.-

-¿Y te parece malo eso?-

-¡Qué pregunta! Creo que es imposible decir que eso sea malo, ¿no? Es distinto, profundamente distinto a lo que yo viví… Vez pasada leí una encuesta que me hizo reír.

Mientras hablaban, el abuelo permanecía sentado en su cómodo sillón con apoyabrazos jugueteando con el control remoto de su pierna ortopédica -última generación, de fabricación alemana, la cual le permitía caminar a buen ritmo pese a sus dos infartos-, en tanto Roberto hacía varias cosas: leía mensajes en su teléfono celular, escuchaba música con sus audífonos y tecleaba en su tabla buscando una información urgente para un trabajo en la universidad del que le acababan de avisar en una de sus siete redes sociales, echando cada rato una miradita tanto a la foto en tres dimensiones de su pareja (la de carne y hueso, no la virtual) así como a otras donde se veían orgías con lujos de detalle, en tres dimensiones y con opciones interactivas. Por supuesto, el abuelo no se daba cuenta de esto último.

-Estaban investigando sobre los hábitos de la juventud actual- comentó el anciano. -No sé si el estudio se dedicaba específicamente a la sexualidad o las tecnologías digitales. Quizá a ambas cosas. Lo cierto es que había una pregunta que se le hacía a los jóvenes, francamente hilarante.-

-“Hilarante”… ¿Y qué significa eso, abue?-

-¿¡Nunca escuchaste esa palabra!?-

-“Que inspira alegría o mueve a risa”, según el Diccionario de la Real Academia Española en su última edición. “Que provoca ganas de reír. Por ejemplo: un montaje con lo mejor del humor negro hilarante y jubiloso”, según el Diccionario Manual de la Lengua Española Vox. El término proviene del latín “hilărans”, sustantivo neutro de tercera declinación, cuyo genitivo hace: hilarantis; es el participio activo de hilarāre, que se pude traducir por “alegrar” o “regocijar”. Sus antónimos son: “triste”, “serio”, y por si te interesa saber -perdón por hacerme el erudito, abue-, en polaco se dice “wesoły”, y en vietnamita “vui nhộn”-.

-¡Por dios, Robertito! ¿No era que hace un instante no sabías lo que significaba esa palabra?-

-Cuando la ibas pronunciado, activé el decodificador de sonidos, y casualmente toqué las teclas del polaco y del vietnamita. Por eso, más rápido de lo que ibas diciéndolo, pude tener esa información. Pero te debo el árbol de sinónimos, que recién ahora estoy viendo en la pantalla de mi reloj/agenda electrónica: hilarante significa también gozoso, contento, alborozado, complacido, alegre, satisfecho, irrisorio, ridículo, grotesco, cómico, absurdo, festivo, risueño, jocoso, divertido, contento, placentero, jubiloso, jovial…-

-¿Y de dónde tanto conocimiento, Roberto?-

-De todos estos aparatitos, abue-, dijo señalando la miríada de equipos que llevaba adosados, sin contar los que tenía implantados ya en forma fija, dentro del cuerpo.

El anciano quedó deslumbrado, al mismo tiempo que impresionado, o quizá golpeado, para ser más exactos. Tanto, que le reapareció el inveterado tic en su ceja izquierda, que sólo se activaba en circunstancias difíciles, y que inexorablemente estaba unido y reactivaba el recuerdo de las torturas sufridas en la juventud, cuando su militancia en el Partido Comunista. Ante cualquier situación emotiva fuerte, le regresaba. Como ahora.

-Felicitaciones, Robertito. Veo que estás muy familiarizado con todo ese mundo tecnológico.-

-Así es, abue. Aunque…, ¿por qué felicitarme? Si yo ya nací con todo esto…-

En realidad, para el anciano intelectual, ese mundo fabuloso de las tecnologías digitales, de la inteligencia artificial y todo lo que él intuía como “de avanzada”, tenía algo de mágico, de portento incomprensible…, pero también peligroso. Su preocupación fundamental, nunca ocultada, era el crecimiento de una cultura no lectora y acrítica que ya hacía tiempo se había consolidado. Eso, según su parecer, era un déficit irrecuperable. “¡Un verdadero peligro. Quizá, el peligro más grande de estos tiempos!”

-Bueno, abue: pero ¿cuál era esa pregunta tan “hilarante” que ibas a contar hace un momento?-

-Aunque te rías, Robertito, la situación era esta: en esa investigación se le preguntaba a jóvenes de tu edad qué harían si suena su teléfono celular justo cuando están haciendo el amor.-

-¿Aha?-

-Y al menos la mitad afirmó que por supuesto contestaría.-

El nieto guardó silencio. Esperaba que su abuelo siguiera con el relato; no entendía por qué se había detenido. Ese silencio lo único que lograba, para Roberto, era volver más incomprensible la anécdota.

-Abue… ¿y qué tiene de hilarante eso?-

Más desconcertado aún quedó el abuelo. No entendía cómo su nieto no reaccionaba airado, o divertido, o simplemente… ¡no reaccionaba! ante el relato. Para él era inconcebible algo así. Evidentemente, para Roberto -quizá para todos los jóvenes de su generación- no. “¿Es que estos muchachos viven sólo para andar manipulando maquinitas?”, se preguntó acongojado.

Sin dudas había dos códigos en juego, dos cosmovisiones, dos proyectos de vida. Incluso, proyectos enfrentados. Eso no quitaba que se quisieran entrañablemente. De hecho, Robertito había sido criado en gran parte de su infancia por sus abuelos, dado que sus padres habían marchado al exilio durante la última dictadura que asoló su país algunos años atrás. Durante ese período el abuelo, en ese entonces más joven y con mayor energía, había hecho lo imposible para lograr que su nieto -era el único que tenía- se inclinase por la lectura, por los valores de criticismo que él levantaba como los más importantes. No entendía que un joven fuera conformista, apegado al sistema de cosas imperantes, que lo más importante le resultara tener las máquinas de moda. Para él, tal como alguna vez lo dijo el ahora ya lejanísimo Salvador Allende del Chile socialista, no podía entenderse la juventud sin rebeldía, sin irreverencia.

-Hoy día estos jóvenes parecen viejos. No se cuestionan nunca jamás una cosa. Sólo compran y compran. ¡No saben hacer otra cosa…!-, reflexionaba amargamente. Para él, un amante furioso de la lectura, era impensable que un estudiante universitario no armara ya desde su primer año una nutrida biblioteca. Llegó a derramar lágrimas en silencio viendo que su nieto no se interesaba por las mismas cosas que él: no leía, no le importaba la política, sólo pensaba en estar a la moda tecnológica, aceptaba pasivamente lo que sus mayores le decían…

Pero había algo más que lo tenía triste, profundamente afligido. En realidad, eran dos cosas. La muerte de su hija en el exilio, la madre de Roberto (un cáncer fulminante), y el estilo de vida elegido por su otro hijo, el ingeniero, a quien consideraba “perdido”. Vladimir Libertario -así lo habían bautizado, aunque el muchacho prefería hacerse llamar Jimmy-, quien siempre estuvo en una relación de tensión con el ahora anciano militante. Vladimir era exactamente la antítesis de lo que su padre -y también su madre, miembro del Partido Comunista igualmente, hoy ya fallecida- querían. Era, quizá, como Roberto, pero en un grado superlativo.

Prefería hablar en inglés y no en español. Se mofaba de los indígenas de su país, miraba el imperio con profunda admiración reverencial y era un consumidor de tecnologías de punta infinitamente más exagerado que Roberto. Tenía cuatro chips insertados (el último, de la más reciente generación, le permitía cambiar de sexo indistintamente). En este momento vivía en Los Ángeles, y hacía años que no se comunicaba con su padre. La última vez que nuestro héroe -el anciano militante- había tenido conocimiento de su hijo ingeniero fue cuando leyó un artículo de difusión de él, en inglés, donde adoraba la tecnología como nueva deidad, poniéndola como el elemento que “le hace falta a los países pobres, subdesarrollados y salvajes del Sur del mundo para salir de su atraso”. Lo que no le perdonaba era la frase con que cerraba el texto de marras, escrito sin dudas con saña y con secreta dedicatoria para su padre, quien siempre regañaba/acusaba a Vladimir por su racismo: “el día que nuestro país se desarrollará será cuando cada indio posea un teléfono celular inteligente”. Hoy, años después de escrito ese artículo, en el país había casi el doble de teléfonos móviles que de habitantes… y el “progreso” no había llegado.

El abuelo era reticente a ese endiosamiento de la tecnología, pero no la denostaba. El día después de esta escena que relatamos más arriba, llamó a su nieto a su estudio, y con aire ceremonial le comentó:

-Robertito querido, tengo que contarte algo que te va a hacer caer de espaldas.-

-¿Qué cosa es, abue?-

-Bueno…, durante el exilio de tus padres en Europa, cuando la guerra civil aquí, pasaron cosas muy desagradables.-

-Aha…-

-Por lo pronto, murió tu madre.-

-Sí, eso ya lo sabía. Me lo contaste muchas veces, ¿te olvidaste? De un tumor canceroso en la cabeza, cuando tenía 35 años. Y también mi papá, las pocas veces que ahora lo veo en la pantalla, me lo dijo.-

-Bueno, Robertito: de eso se trata… Tu padre nunca regresó del exilio. Esa persona que a veces te habla por la computadora no es tu papá de carne y hueso. ¡Es un holograma!-

-¡Ah! ¡Qué bien! Debe ser el mismo programa que uso yo a veces, cuando no tengo ganas de hablar en persona aquí, y monto mi holograma. ¿No lo habías notado? Ahora, el verdadero Robertito está en un motel, abue, con una de sus parejas. Pero si recibe una llamada por teléfono seguramente contesta. ¿Lo llamamos?-

Tomado del libro “Cuentos filosóficos”, de próxima aparición.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Mi parte al Che, en su natalicio

Miguel Longarini (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Querido Che, hermano mío. Comandante de nuestro tiempo.
Son éstos días en que el hombre se des-vive debatiendo si la vida es útil o, tan solo, un momento para reír a carcajadas de lo inútil que es vivir…

Querido Che, voluntario eterno de la vida.
Es el aire, es la madre Tierra; son los ríos, los mares y los bosques que piden a gritos que nos hagamos cargo de su existencia y de su mala salud…



Querido Che, compañero solidario de los pueblos del mundo.
Nada es posible en esta condena de demócratas pagos por el sudor de los pueblos sumergidos, que se encargan de alentar a seguir ‘’comprando a plazo’’ lo que hace esclavo y agiganta la falta de claros ideales.

Querido Che, hermano victorioso, bandera de lucha y entrega de los pobres de la tierra.
El poder dominante ha cambiado gran parte de las estrategias de confrontar. Las ciencias y tecnologías -armas imprescindibles-; Los agroalimentos -recursos estratégicos-; Las industrias de medicamentos que siguen estando en las manos enemigas; Todo su poderío tiene base en la industria de la información, que se han encargado de dosificar la incapacidad de pensar y sedar casi todas las posibilidades reaccionar en consecuencia.

Querido Che, soldado pobre y compañero de cada pedacito de vida que anda luchando en cada rincón de nuestra amada Tierra.

Es hoy, uno de los momentos en que desesperadamente, los hermanos del hambre, son cada vez más vulnerables a los sufrimientos, ya no sólo de la hambruna, sino del “Deseo” de no poseer los bienes tecnológicos y de los otros, que el capitalismo con su mercado y mercaderes , se encargaron crear.

Querido Che, emblema ético en el corazón de millones de seres humanos de todas las latitudes del mundo.

He querido hacerte saber, con mi humilde parte, algo de lo mucho que sucede y que, dentro de mis posibilidades, puedo darme cuenta que está ocurriendo. Llevo mi revolución interior ardiendo, que trato de mostrar en mis escritos y poemas. Mi Comandante de las manos con todos, espero podamos seguir compartiendo el pan de la alegría, entre los muchos con hambre de Amor y Sed de Justicia y Esperanza.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Sobre las tetas de Afrodita

Rodolfo Bassarsky (Desde Arenys de Mar, Barcelona, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Es interesante el alegato feminista de Catalina Ruiz-Navarro (*) que alude a un enfoque multidisciplinar sobre la decisión de Angelina Jolie de someterse a una mastectomía bilateral. Se plantean en el artículo dilemas éticos, estéticos, biológicos, ontológicos y políticos. Recogiendo las inquietudes de muchísimas personas y especialmente haciéndose eco de la amplia repercusión mediática que tuvo el episodio, la nota incluye una serie de preguntas relacionadas con los diversos aspectos involucrados. Termina con algo sustancial: “...una mujer es más que unos órganos dislocados, unos ovarios y unas tetas, una mera función erótica y reproductiva... ser mujer es más.



Ahora bien, cabe preguntarse si la determinación de Angelina Jolie merece semejante despliegue intelectual. Si es conveniente que el análisis de una decisión que se origina en un razonamiento sencillo, claro y correcto, ocupe a tanta prensa, a tanto comentarista y analista. A tantos científicos, artistas, etc. y a tantos que se han considerado a sí mismos facultados para opinar. Partidarios y detractores de todo tipo y pelaje compiten en los medios para decir algo presuntamente inteligente. La decisión de la actriz merece, en mi opinión, un simple comentario:

Ha sido un acto racional, fundamentado en conocimientos bien establecidos por la ciencia. Como de lo que se trata es de asumir o no asumir un riesgo, el factor subjetivo y las circunstancias individuales, desempeñan un papel determinante. Y por eso es tan respetable la decisión que la actriz tomó, como hubiera sido también digna de respeto, la inversa. Lo mismo ocurrirá con el riesgo de cáncer de ovario. El prerrequisito ineludible es que la paciente esté clara, veraz y apropiadamente informada. Personalmente me inclino a juzgar más lógico y más sensato haberse sometido a la mastectomía bilateral y la reparación plástica. Una mujer cercana a los 40, con 3 hijos biológicos y 3 adoptados, es también sensato que decida someterse a la ooforectomía bilateral para ponerse prácticamente a salvo de un muy posible cáncer de ovario. Ni heroína ni villana. Ni mártir, ni santa, ni abanderada de nada. Simplemente una persona pensante y sensata apegada a la vida. La falta de mamas y de ovarios no le impedirá a Angelina hacer las cosas importantes que desee durante el resto de su vida. Y, como muy bien concluye la nota de Ruiz-Navarro, ser mujer es más que tener dos glándulas mamarias (de alguna manera seguirá teniendo tetas) y dos ovarios. Agrego que, por suerte, Angelina seguramente no ha perdido nada de su atractivo y su sensualidad.

Finalmente quiero destacar que en este caso estamos asistiendo a un show mediático muy frecuente en nuestro globalizado mundo contemporáneo. Resulta muy dudoso que ese costoso y a la vez redituable montaje, preste algún servicio útil para el enriquecimiento cultural de una sociedad cada vez más inclinada a sucumbir ante los flashes de las cámaras y el espectáculo masivo de cualquier naturaleza.

*) “Las tetas de Afrodita”, Argenpress Cultural, sábado 15 junio 2013

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Entre un Mc Donald’s y un Macondo

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

La riqueza de las naciones trata de ser medida por múltiples medios. Últimamente, la academia ha volcado lo intangible para medir la economía.

Se afirma que la poca confianza reduce la capacidad de las personas para asociarse y que eso provoca desaceleración del crecimiento económico.

Camilo Herrera, un economista colombiano con estudios en negociaciones especiales en Harvard, se pregunta ¿por qué la gente no se asocia y adquiere capacitación productiva?

Una respuesta está en que la producción industrial de bienes culturales ha cambiado el papel tradicional de la cultura.

“La cultura da trabajo”, publicado en Uruguay, de Sotolovich y Mourelle, explica que esta actividad favorece, además, el desarrollo de otras áreas, zonas o ciudades. Las industrias culturales constituyen un indicador económico muy importante.



La creciente interrelación entre la economía y la cultura podría redundar en mayores beneficios para la región latinoamericana y para su inserción en la economía mundial. Pero ese objetivo implica, primero, modificar la desigual distribución de los beneficios entre los países centrales y periféricos, explica Néstor García Canclini, director del Programa de Estudios en la Universidad Autónoma de México – UNAM.

Considera además que: EEUU se queda con el 55% de las ganancias mundiales producidas por los bienes culturales y de las comunicaciones. La Unión Europea con 25%, Japón y Asia con 15% y América Latina solo con 5%.

El fervor que a veces genera en las capitales los espectáculos al aire libre no puede hacernos olvidar la pobreza cultural y educativa a la que llevaron a casi todas las instituciones los “ajustes” financieros y el retiro de inversión pública y privada en muchos países latinoamericanos. Y después la frágil regulación a la ola de inversión transnacional.

El desarrollo educativo cultural no tiene el respaldo necesario. Los Estados hacen cada vez menos por formar públicos culturales, con sistemas educativos que aún no advierten – como ha ocurrido en Francia y España – donde los niños aprenden a valorar los medios audiovisuales como parte del curriculum de la educación básica.

El Estado no crea cultura, pero es indispensable para generar las condiciones contextuales, las políticas de estímulo y regulación, con las que se puede producir bienes culturales y acceder a ellos con menores discriminaciones.

Autores como Jack Ralite han dado a conocer reflexiones lúcidas que deberíamos tener presente: “Después de los sin documentos, de los sin trabajo, ahora llega la era de los sin autor. El papa Julio II no pintó la Capilla Sixtina. La Fox no construyó Titanic. Bill Gates y la Compañía General de Agua no son autores”.



Por lo tanto, asiste a razón a quienes comparten que los organismos nacionales e internacionales reconozcan la autoría intelectual y protejan la creatividad e innovación para que no sean sometidas a la presencia del lucro.

No sería coherente oponerse en general a la liberalización de la mercancía ni a la apertura de las economías y culturas nacionales, porque junto a la globalización tecnológica, esta apertura contribuye a que conozcamos mejores otras culturas. También ayuda a que las telenovelas, la música y los libros de unos pocos autores latinoamericanos, africanos y asiáticos se difundan en el mundo.

Esta expansión e interconexiones necesitan, sin duda alguna, ser situadas en el marco de políticas culturales que reconozcan intereses plurales del conjunto de artistas, de consumidores y de cada sociedad, un tema central para el calendario de campañas sociales del frondoso árbol de instituciones que alberga la ONU, empezando por la UNESCO.

Urge una nueva relación cultural de las industrias de las comunicaciones con las escuelas y de un ombudsman de los medios. Pero siendo tan complejas las culturas latinoamericanas, las opciones, como afirma García Canclini, van más allá de elegir entre un Mc Donald’s y un Macondo.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Los psiquiatras se suman a la abolición del DSM y el CIE y apoyan el modelo de rehabilitación en salud mental

CHANGE.ORG

Es cierto. Las etiquetas son reduccionismos inaceptables. Especialmente cuando se usan administrativamente.

Un amplio grupo de psiquiatras, liderados por el doctor S. Timimi, han enviado una petición formal al Colegio de Psiquiatras de Reino Unido en la que solicitan la abolición de los sistemas de clasificación diagnóstica, CIE y DSM. La petición se ha acompañado de una campaña de recogida de firmas en la plataforma Change.org, que, en el momento de redactar este artículo, contaba con el apoyo de más de 1.000 firmantes en tan sólo dos días tras su lanzamiento. En declaraciones a los medios, S. Timimi [1] ha afirmado que: El proyecto del DSM no se puede justificar, ni en sus principios teóricos ni en la práctica. Tiene que ser abandonado para que podamos encontrar formas más humanas y eficaces de responder a la angustia…”

En el comunicado, titulado “No más etiquetas diagnósticas” (No more psychiatric labels), realizan una revisión exhaustiva de los motivos y de la evidencia científica en la que sustentan esta posición, estableciendo las siguientes conclusiones:

• Los diagnósticos psiquiátricos no son válidos.
• El uso de los diagnósticos psiquiátricos aumenta la estigmatización.
• La utilización de diagnósticos psiquiátricos no ayuda a la decisión sobre el tratamiento a elegir.
• El pronóstico a largo plazo de los problemas de salud mental ha empeorado.
• Estos sistemas imponen las creencias occidentales sobre los trastornos mentales en otras culturas.
• Existen modelos alternativos, basados en la evidencia, para proporcionar una atención eficaz en salud mental.

El escrito, supone una declaración sin tapujos, de lo que estos psiquiatras consideran acerca del quehacer de su trabajo y del futuro de la salud mental. “La psiquiatría se encuentra atrapada en un callejón sin salida”, aseguran en la introducción al texto. La recopilación de estudios científicos sobre epidemiología, las investigaciones transculturales y los ensayos clínicos de eficacia del tratamiento “ponen de relieve hasta qué punto los datos son inconsistentes con el modelo médico dominante, basado en diagnósticos, y considerado como el paradigma organizativo de la práctica clínica”. “El uso continuado de los sistemas de clasificación diagnóstica para la realización de la investigación, la formación, la evaluación y el tratamiento de las personas con problemas de salud mental es incompatible con un enfoque basado en la evidencia, capaz de mejorar los resultados”. Por tanto, “ha llegado el momento de facilitar que la teoría y la práctica en salud mental superen este estancamiento, eliminando los sistemas de clasificación diagnóstica CIE y DSM”.

En relación con la etiología de los trastornos mentales, el comunicado señala que “el fracaso de la investigación científica básica para revelar cualquier disfunción biológica específica o cualquier marcador fisiológico o psicológico que sirva para identificar un determinado diagnóstico psiquiátrico es sobradamente reconocido”. “La única excepción importante a la falta de apoyo sobre la etiología de un diagnóstico es el trastorno por estrés postraumático, que atribuye los síntomas al resultado directo de un trauma”. Además,“existe un amplio cuerpo de evidencia que vincula los episodios psiquiátricos, considerados como más graves, como las alucinaciones auditivas y la psicosis, a situaciones de trauma y abuso, incluyendo el abuso sexual, el físico y el racial, la pobreza, el abandono y el estigma”. Por este motivo, “es importante tratar de comprender las experiencias psicóticas dentro del contexto de la historia de vida de la persona. No hacerlo puede resultar perjudicial porque empaña y añade confusión acerca de los orígenes de las experiencias y conductas problemáticas, teniendo la posibilidad de ser entendidas”.

Los autores del texto se muestran preocupados ante la falta de validez de los sistemas de clasificación diagnóstica y manifiestan que “el hecho de que la investigación científica básica no haya podido establecer ningún marcador biológico específico para ningún diagnóstico psiquiátrico, pone de manifiesto que los sistemas de clasificación actuales no comparten el mismo valor científico para pertenecer a las ciencias biológicas que el resto de la medicina”. Sin embargo, afirma el comunicado, “nuestra incapacidad para encontrar correlatos biológicos no debe ser vista como una debilidad. En lugar de empeñarnos en mantener un línea de investigación científica y clínicamente inútil, debemos entender este fracaso como una oportunidad para revisar el paradigma dominante en salud mental y desarrollar otro que se adapte mejor a la evidencia”.

A este respecto, el documento recoge los estudios y meta-análisis que avalan la eficacia de determinadas intervenciones psicológicas, así como las investigaciones sobre el efecto placebo asociado a los psicofármacos, afirmando que el modelo biologicista en enfermedad mental está obsoleto. El desequilibrio bioquímico en el que se basa el tratamiento farmacológico en salud mental, “no se ha podido demostrar”, según señala.

Asimismo, detallan los graves perjuicios que puede suponer para las personas ser tratadas bajo la perspectiva biológica (la estigmatización, la falta de búsqueda de las verdaderas causas del problema, la confianza ciega en la medicación…), así como los riesgos y la falta de eficacia del tratamiento farmacológico, citando las investigaciones, incluso realizadas por la Organización Mundial de la Salud, que evidencian, al comparar transculturalmente poblaciones de personas con trastorno mental que no habían recibido ningún tratamiento farmacológico con personas con trastorno mental que sí lo habían recibido, que “los pacientes con trastorno mental, fuera de EE.UU. y Europa, presentan unas tasas de recaída significativamente más bajas y son significativamente más propensos a alcanzar una plena recuperación y menor grado de deterioro a largo plazo, aunque la mayoría haya tenido un acceso limitado o nulo a medicación antipsicótica”.

“En resumen, parece que actualmente contamos con una evidencia sustancial que muestra que el diagnóstico en salud mental, como cualquier otro enfoque basado en la enfermedad, puede estar contribuyendo a empeorar el pronóstico de las personas diagnosticadas, más que a mejorarlo”, señala el documento. “Por lo tanto, la única conclusión basada en la evidencia que se puede extraer es que los sistemas psiquiátricos diagnósticos formales, como el DSM y el CIE, deberían abolirse”.

Como alternativa, el grupo de psiquiatras que ha elaborado el documento, propone la implantación de nuevos paradigmas, basados en la evidencia, “que pueden ser desarrollados e implementados fácilmente”, e instan a la colaboración y el debate conjunto con otros profesionales de la psicología, sociología, filosofía, medicina, etc. Concluyen su comunicado, enumerando los siguientes “buenos puntos de partida”, tanto en la búsqueda de factores causales como en la realización de la práctica clínica:

Etiología: las investigaciones sobre la estrecha asociación entre situaciones traumáticas, sobre todo, en la infancia y adolescencia, y trastornos mentales como la psicosis, dan cuenta de que los factores contextuales deben integrarse en la investigación.

Práctica Clínica: Si bien los resultados sobre la eficacia del tratamiento farmacológico no ha mejorado en 40 años de investigación, existen otras alternativas, “en áreas tan diversas como los servicios de psicoterapia, los servicios comunitarios en salud mental, abuso de sustancias e intervención con parejas”, que han incorporado el peso que juega la alianza terapéutica o el apoyo social en la eficacia de la intervención, mejorando la eficacia de las resultados. Determinados movimientos basados en unenfoque de “recuperación” o “rehabilitación”, en vez de en un modelo de enfermedad y de clasificación diagnóstica, así como los programas que defienden un modelo integrado de atención a la salud mental y física, “son buenos ejemplos de cómo la evidencia puede incorporarse para facilitar un cambio de la cultura institucional”.

En definitiva, el texto supone un reconocimiento formal de las aportaciones y de la eficacia de las intervenciones psicológicas, así como del paradigma biopsicosocial y del enfoque basado en la rehabilitación, que defiende esta rama de la ciencia. Lo insólito del documento, es que es un hito que esta afirmación esté siendo avalada por un grupo de psiquiatras, comprometidos con su profesión y preocupados por mejorar la atención que se presta en salud mental.

Se respondió de un lado, que no hay pruebas cognitivas específicas, ni marcadores metabólicos o neurológicos, ni clínicos para sustentar rotundamente el diagnóstico de TDAH, por la misma ambigüedad de su definición, de los estudios epidemiológicos, que dan valores de prevalencia tan distintos como entre el 0.5% y el 26%, a pesar de los intentos de establecer criterios de normalización, con grandes diferencias transculturales entre los evaluadores mismos. Los estudios imagenológicos han sido inconsistentes. Se hablaba de que no existen tratamientos específicos más que el polémico metilfenidato, que tiene efectos similares en niños normales con base en datos la industria farmacéutica en contextos investigativos cuestionables, por sesgos en la investigación y sobornos a los investigadores.

Los oponentes al diagnóstico, que ha alcanzado proporciones de epidemia, señalan en este mismo hecho, una cuestión cultural, dado que la inmadurez de los niños es un hecho biológico en sí mismo pero dependen de los criterios con los que se juzgue tal inmadurez, que están determinados por la cultura. Señalaban además que, en nuestra cultura occidental moderna hay muchos factores que afectan en negativo a la salud mental de los niños y sus familias, tales como la falta de apoyo de la familia ampliada, la culpabilización de las madres, que tienen que llevar sobre sus hombros la responsabilidad de la crianza de sus hijos, la presión escolar, la caída de la autoridad moral y de la función paterna, los dilemas en relación con la disciplina, el sistema de valores de una economía de mercado, que insiste en el individualismo, la competencia y la autosuficiencia, más la ambición de lucro de la industria farmacéutica, son factores que pueden ayudar a la creación de un constructo clínico de tal naturaleza.

De otro lado, se preguntan si el modelo médico del TDAH puede ser útil terapéuticamente y se contestan que hay un problema en esa mirada descontextualizada y simplista que lleva a padres, maestros y médicos a hacerle el quite a la responsabilidad de la crianza de niños bien educados. Al aliarnos con la sociedad de mercado y la industria farmacológica y convertirnos en agentes de control social, sofocamos las singularidad de los pequeños, convirtiéndolos en víctimas de ese sistema, tanto a ellos como a sus familias, al ponerlos en contacto con drogas altamente adictivas, sin un beneficio comprobado a largo plazo, con la creación de una dependencia exagerada de los médicos.

El contrincante del opositor, hablaba de que la hiperactividad ni es una construcción social ni una enfermedad genética, sino un interjuego de lo biológico y lo cultural. Para defenderlo acude a la investigación de Schachar y Tannock, en el 2002, sobre la estructura cerebral, la función y la composición del ADN. Para resaltar que las influencias genéticas son fuertes, algunas en el campo molecular, especialmente con los genes que afectan la dopamina, experiencia que se han replicado con firmeza, y que el ambiente facilita o no su expresión. Habla de cambios estructurales del cerebro de niños que se someten a pruebas imagenológicas.

El apuntalador de la teoría de la existencia de la hiperactividad como entidad, la muestra como un fuerte predictor de un ajuste psicosocial probre, con una mayor propensión a los trastornos de conducta, problemas psiquiátricos en la adolescencia, fracaso educativo y laboral, incapacidad para ocupaciones creativas y relaciones satisfactorias.

1] El doctor Sami Timimi publicó, en el British Journal of Psychiatry, una ponencia en un debate acerca de cómo el Trastorno de Déficit de atención con hiperquinesia se entiende mejor como una construcción cultural, en la medida que el doctor se encuentra seriamente preocupado por el uso de anfetamina en niños. En el 2002, un grupo de eminentes psiquiatras y psicólogos publicó una declaración de consenso sobre la ciencia, el diagnóstico y el tratamiento de tal trastorno. Era una toma de postura ante distintos puntos de vista con respecto a su definición. Una pregunta en torno si el trastorno de déficit de la atención era una construcción cultural para tratar la intolerancia de la sociedad a conductas desajustadas de una norma ideal fue respondida por Sami Timimi, psiquiatra de niños y adolescentes, autor de Psiquiatría infantil patológica y medicalización de la infancia y el profesor Eric Taylor, psiquiatra infantil del Instituto de psiquiatría e investigador en etiología, evolución y tratamiento del TDAH.



Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Flor de llanto

Yury Weky (Desde Caracas, Venezuela. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

Estos pasos menudos
de andar lento
impelidos por la búsqueda
se comieron callejones y avenidas
Y nadie sabía tu nombre

Un chorro de desesperanza
me cubría
como selva de telarañas
me cegaba
el mundo boca arriba bostezaba
Que vacío estaba el cielo
Resbalando mis pies entre las dudas
cuando se iba el día preguntaba
¿A dónde ir mañana?
Esa frase la repetí tantas veces
mientras el reloj con su tic tac
el pecho me arañaba.
Ya sé lo que es perderte
Ese vacío lo tengo entre las venas
Y en esta locura por hallarte
quiero abrir mi vientre
Y que aparezcas
que renazcas
que te pegues a mi seno
que no llores
ya basta con el llanto mío
que inunda las calles que recorro
y pone a navegar mi desvarío.



Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Cine clásico: El pisito (1959)

Jesús María Dapena Botero (Desde Vigo, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



NACIONALIDAD: Hispano-italiana
GÉNERO: Comedia negra
DIRECCIÓN: Marco Ferreri / Isidoro M. Ferri
PRODUCCIÓN: José Manuel Herrero / Documento Film
PROTAGONISTAS: José Luis López Vázquez como Rodolfo
Mary Carrillo como La Petrita
Concha López Silva como doña Martina
José Cordero como Dimas, el cirujano-callista
Celia conde como Mary
Andrea Moro como Mari Cruz
Ángel Álvarez como Saénz
María Luisa Ponte como Rosa
Greogrio Saugar como don Manuel
Marco Ferreri como Luisito, el casero
Chus Lampreave como Adelina, la secretaria
GUIÓN: Marco Ferreri / Rafael Azcona
FOTOGRAFÍA: Francisco Sempere (B/N)
MÚSICA: Federico Contreras / The Blue Stars
DISTRIBUCIÓN: Columbia Films
DURACIÓN: 87 min

El humor negro se mete de raíz con lo establecido, con lo permitido, ataca lo convencional, aquello que se convierte en sello de identidad de una cultura. El humor negro es la pimienta que despierta estornudos de escándalo en sociedades encorsetadas. Y en España sabemos mucho de pimienta y de estornudos. (Manel Dalmau)

Marco Ferreri es un director de cine milanés, nacido en 1928 y muerto en París en 1997, quien se iniciara en el cine publicitario y luego, llegaría a España, como representante comercial de los objetos Totalscope, la versión italiana del Cinemascope estadounidense, allí daría ocasión a que Rafael Azcona llevara al cine una novela, bastante sarcástica y antiburguesa, El pisito, en 1959, virtudes de las que también participaría con el guión de El cochecito, en 1960, mucho antes de hacerse famoso con su película La gran comilona (1973), con guión asimismo de Rafael Azcona, sobre una obra de François Rabeleais, considerada una joya del cine franco-italiano, protagonizada por Marcello Mastroianni, Ugo Tognazzi, Michel Piccoli y Philippe Noiret, quienes andan en el plan de hacer un suicidio gastronómico, donde llega hasta lo tanático la voracidad, que, en Ferreri y Azcona era puro disfrute del placer de comer, más que el goce desmedido; gusto por la vida que, alguna vez, haría que Azcona le dijera a Ferreri:

Extremadura es grande… ¿por qué no nos la comemos entera? - aseveración y pregunta que haría con su pantagruélico humor.

Azcona era la primera vez que hacía un guión, y ahí, en ese momento iniciaría su brillante carrera, al convertirse en uno de los guionistas más premiados y prolíficos del cine español; hasta llegar a ser considerado uno de los genios que diera España al siglo XX.

Era un riojano, proveniente de Logroño, donde su padre era un alegre sastre, que cantaba zarzuelas mientras trabajaba y sus ayudantes, entre ellas la madre, le coreaban, de tal manera que desde muy temprano, disfrutara de un humor, que lo encaminaría a la escritura de artículos irónicos de revistas humorísticas, como un oficio, ya que había elegido la formación como contable pero le iba mejor con las letras que con los números, que le resultaban muchísimo más aburridos; así surgió la novela que sirviera de base a esta cinta.

En El Pisito, la crítica recaerá sobre la clase media española de los años de postguerra, cuando Madrid empezaba a crecer tanto como el México del año 1950 de Los Olvidados de Buñuel, según nos muestran ciertos planos urbanos, con edificios en construcción, evocadores de algunas de las escenas de esa cinta del mago de Calanda.

La realidad social española durante la postguerra había creado movimientos migratorios internos de las provincias a la ciudad, en la medida que los sujetos no podemos escapar totalmente a los momentos históricos y geográficos en los que nacemos, de ahí que a Madrid llegaran, de diferentes partes del país, ejércitos de desempleados, que buscaban mejorar la situación laboral.

Al decir de Naldini: Los cambios en la estructura de la fuerza laboral en España había marcado tres principales tendencias:

1. Una gran reducción de la población activa en el sector agrícola.
2. Una población activa en la industria del 27.5% en 1930, lo cual aumentaba hacia 1950.
3. El crecimiento en el sector laboral industrial que llegaría al tope hacia 1960.
4. Todo lo cual aumentaba los porcentajes de empleo, máxime con el reciente ingreso de la mujer en el mercado laboral. (1)

Y así fue, que muchas personas abandonaron los campos, para entrar en otros sectores de la economía, con una movilización hacia las urbes industrializadas, de modo que, el campo quedaría bastante yermo, sin mayor producción agrícola, con la conformación de cinturones de miseria en las afueras de la ciudad y la construcción de verdaderas chabolas.

Muchas de las amas de casa, que quedaran sin marido, por la mortandad bélica, muchas veces también sin padre ni hermanos, tuvieron que recurrir a convertir en pensiones sus propios apartamentos, para tener ingresos sin abandonar el hogar. De esa manera, las mujeres fueron particularmente afectadas por el nuevo régimen, que defendía las familias estables y católicas con una fuerte autoridad patriarcal a la cabeza.

Fue cuando se introdujeron subsidios familiares, desde el sistema de Seguridad Social para animar a la mujer a permanecer en casa, y así garantizar la educación y la protección social de los niños.

Algunos inquilinos gozaban del beneficio de los contratos de renta antigua, que mantenía el bajo precio, que no cambiaba a lo largo de años, de donde se aprovechaba para realquilar pisos, que tales inquilinos también habitaban, lo cual generaba, muchas veces, situaciones de hacinamiento, algo que también encontramos en la novela de Camilo José Cela, La colmena, escrita en 1951.

Azcona se presentaba como un buen retratista de la sociedad española de aquellos años.

Al narrarnos literariamente, en su novela que:

La algarabía de las radios, los gritos de las vecinas y los llantos de los niños llegaban hasta el portal, tan lóbrego como la escalera; ante una puerta del rellano de la primera planta, una niña con un irrigador en las manos llamaba: “¡Madre, el irrigador!”; en la paredes del tramo siguiente, un chico escribía con un trozo de carbón: “don Bicente [sic] es un mamón”; la puerta del segundo derecha estaba entreabierta y, por ella, salían gritos del inquilino del piso, el paralítico que lo tenía realquilado a un montón de gente:
¡Que me dejéis, cabrones, hijos de puta!

Rodolfo - nuestro protagonista - entró, saludó, esquivó la silla de ruedas y se internó en el olor de pescado, en descomposición, que salía de la cocina. Ante los fogones, en los que crepitaba el aceite de una fritanga y escapaba el vapor de las ollas, Rosa, la hermana de Petrita, en bata y bigudíes, discutía con otra realquilada muy puesta de velo, rosario y libro de misa, a cuenta de una braga, que al parecer había desaparecido del tendedero.

El hacinamiento, no sólo producía una serie de problemas domésticos, sino una impotencia para ingeniárselas para ver, ¿cómo salir de pobre?, lo cual termina por generar una gran desesperanza, todo un caja de Petri para la inconformidad, la rebeldía y las expresión de la pulsiones más bajas, en un ámbito asfixiante, del que Petrita se escapaba cuando se vestía de “nurse” y se dedicaba al cuidado de niños ricos, en casa de unos aristócratas que les daban una habitación a ella y a la cocinera más amplia que la que Petrita tenía en casa de su hermana.

Y mientras tanto, el catolicismo aliado con el Régimen Franquista, ponía como ideal la Sagrada Familia, la multiparidad y la sumisión de las mujeres a los varones, para el aseguramiento de la función reproductiva, de tal modo que dieran a luz, carne de cañón para la empresa privada; el gobierno ofrecía bonos a los trabajadores que tuvieran dos hijos, con un incremento con el nacimiento del tercero; para, años más tarde, pasar a una onda de control, con merma de los subsidios, lo que conducía a las familias a peores situaciones de pobreza.

Pero, a pesar de tal crecimiento urbanístico, la ciudad, continuaba siendo el Madrid de La verbena de la Paloma en 1894, como si fuera una parroquia, pero ahora en los años del Generalísimo Francisco Franco, entre la religiosidad y una ideología individualista, se daba pie a una nueva versión de la picaresca española, en medio de gotas amargas, que realzaban el sabor de una triste realidad de escasez, hacinamiento urbano, dificultades para el desarrollo personal y laboral de los sujetos, un poco con el sabor del ingenio de don Francisco de Quevedo, el costumbrismo de Mariano José de Larra, el esperpentismo de don Ramón del Valle-Inclán y la ironía de Pío Baroja, en una historia de supervivientes, divertida, algo cruel, pero llena de ternura y de una ironía crítica, con un humor que Azcona sacaba de ir siempre por la calle, a pié, pues consideraba que el escritor y guionista debía hacerlo, y que la comedia cinematográfica italiana, empezaría a decaer cuando los comediógrafos se hicieron ricos y abandonaron la calle y el autobús, para ir en taxi o en sus propios coches.

Azcona, como escritor, lo que desea es diseccionar la naturaleza humana y en El pisito, con un humor entre irónico y sarcástico, lo que hace es dedicarse al problema de la conciencia moral, de cómo ésta puede verse afectada por las circunstancias externas, al fin y al cabo, nos decía don José Ortega y Gasset: Yo soy yo y mis circunstancias, lo cual puede extrapolarse a un universo plural.

Sin duda, la necesidad tiene cara de perro o de hereje acomodaticio.

Está claro que, las condiciones materiales de existencia son determinantes de ciertas conductas, un aspecto muy importante de tener en cuenta en el terreno de la sociología y eso, nos lo demuestra El pisito.

El reinquilino era el producto de una urbe que no era capaz de contener y dar vivienda, a la gran población que atraía con sus sueños de progreso y no duda en buscar las mejores opciones para sí mismo y si la sociedad obtura posibilidades legitimas, habrá que recurrir a obscuras estratagemas. La cosa, es como lo señala, don Luis, el casero, quien sueña con la muerte de doña Martina, para mejorar sus ingresos; la cosa es un insolidario: ¡Sálvese quien pueda! Y la cosa es de vida o muerte porque o se mueren los inquilinos o se mueren los caseros.

Pero, el Madrid de aquel entonces no tenía un verdadero plan de desarrollo urbanístico sino que las nuevas construcciones se hacían un poco a la bartola y a la buena de Dios, debido a la avalancha humana que se cernía sobre la capital española.

De hecho, se recuerda al propio Azcona tomando notas de la realidad más cruel, en los autobuses de Madrid en los años terribles de la postguerra, que, en El pisito, alcanzan el tono de la tragicomedia polifónica, en la que cada personaje vive aparte sus propias tragedias personales, hasta que se unan para realizar cada uno de los personajes algunos de sus sueños, la pareja de tener, por fin, un pisito, al hacerse heredero el hombre del derecho del inquilino antiguo, doña Martina de saber que sus cosas, incluido el gato, estarán bien cuidadas, tras su muerte y don Dimas, el cirujano-callista, que convive con ellos, que no tendrá que salir en busca de un nuevo piso, donde reubicar su clientela, gústele o no, a la Petrita, que como toda recién casada quiere casa y costal para ella.

La narración de Azcona da cuenta de la visión del autor sobre la situación social de aquellos años de postguerra, de tal forma que no me parece casual, que Ferreri elija para su representación ese estilo neorrealista, para hacer más cinematográfico, en 1959, lo literario del escritor logroñés.



De ahí que Yosálida C. Rivero-Zaritzky, de la Universidad de Arizona, recomiende retomar esa novela infravalorada de Azcona, para convertirla en objeto de estudio de lo que sería toda una vía formativa para el futuro guionista, en la medida que la escritura de las novelas El pisito y El cochecito, que sirviera de base a los guiones de la películas de Ferreri, eran anteriores al encuentro del español y el italiano.

Queda claro, que el guionista parte de una experiencia narrativa anterior y, de ahí que las constantes temáticas en ambos filmes, no dependan de Ferreri, sino de la aventura de Rafael Azcona, al cambiar los números del contador, por las letras, con un estilo propio y genuino.

No hay que olvidar que tales novelas, cargadas de humor negro, pueden ser al decir de Patrick O’Neill, una defensa frente a un sistema represivo determinado; no se olvide que en España, estábamos en los años del franquismo, de tal forma que el humor negro puede ser una manera de rechazar las normas establecidas por una ideología siniestra, con expresiones irreverentes y cierto distanciamiento de los personajes, que pueden ser mirados sin consideración, en la medida que es una comedia del desorden, por ordenado que parezca, casi como una modo subversivo de mirar esa realidad. (2) (3)

Aunque O’Neill pudiera ser desmentido por un Azcona, que cree que la censura no estimula la creación, como tanto se ha dicho, y que tampoco cree en el humor negro en su obra, ya que esas narraciones la hizo para describir simplemente el entorno de su entonces.

Azcona, más bien consideraba que el español tiene un sentido muy especial del humor, un humor patético, a veces cruel, que crea cierta tensión entre el emisor y el receptor de esos mensajes humorísticos, en una dialéctica de atracción y aversión en la mente del espectador, en ese punto donde el humor toca con la muerte, con absurdo al que todos estamos condenados. Así las cosas, la crueldad hasta podría justificarse como una forma de indolencia frente a un sin sentido ineludible.

Azcona y Ferreri nos acercan al mundo de Rodolfo y Petrita, unos eternos novios, quienes, en el momento del relato su vida, ya están frisando la cuarentena.

Si no se han casado, ha sido por la imposibilidad de comprarse un piso, pues a ambos les gustaría vivir bien, en el centro de Madrid, en un piso grande, objeto del deseo, que no alcanza a obtenerse con el salario, de un pobre contador y una niñera.

No creo que sea casual que Azcona elija como personaje principal a Rodolfo, ya que conoce el medio de los contadores, lo que pasaría sería que el escritor, no se resignó a ese destino, como su antiheroico personaje y se salió, sin culpa, de ese redil, para hacer su propia andadura al estilo de un Quijote, fiel a sus sueños, como aconsejaba Jorge Luis Borges, en Medellín, a la escritora Rocío Vélez de Piedrahíta, sin tener que parar en una pequeña empresa distribuidora de pan de higo con almendras y palomitas de maíz, con un salario de mierda, de donde aunque a sus ochenta años, tuviera que seguir trabajando, por no haber cotizado como autónomo, no hubiera tenido que operar como esos pobres pero honrados personajes, que deciden ofrecerle a doña Martina la mano de Rodolfo, su subinquilino, para que cuando ella muera, queden con el piso de la anciana, propuesta que hace que a la vieja le dé un soponcio pero, finalmente, acepte con mucho gusto y a conciencia tal ofrecimiento, con tal de tener compañía hasta el momento de la muerte, lo que la colmará de dicha, aunque la situación produzca conflictos en la Petrita, quien ve que la vieja no muere tan pronto como ella quisiera, mientras la Petra va creciendo a lo ancho y envejece, sin poder realizar sus sueños, de vivir con su amado y que le den hijos.



El pacto ha sido honesto, pero no carente de un amargo sentido del humor, al que se suma el de otros personajes como el Dimas, el callista con quien Rodolfo comparte el piso.

Pero, el matrimonio revitaliza a Martina, que como esposa-madre de su subinquilino, lo medio sacará de pobre, de tal forma que lo veremos montando en taxi, como los buenos burgueses, con los dedos entre guantes de marca, de gabán nuevo, calcetines de lana, cinco kilos de más en la barriga, dinero en el bolsillo para alguna cervecita, heredero universal de Martina, con quien va a tomar la merienda a algún buen café, lo que no deja de suscitar los celos y la envidia de la Petrita, quien hubiera deseado que el deceso de la anciana hubiese ocurrido antes, para - ¡al fin! - ser muy dueña de su piso, como una fierecilla indomable.

En esa historia, Azcona recrea un poco su propia historia de recién llegado a Madrid, para abrirse campo en el oficio de escritor, a la vez que vivía en pensiones, en realquileres, lo que le obligaba incluso tener que trabajar en carbonerías o hacer guardias en algún hotel, hasta que leyera en algún periódico catalán, la noticia de un joven que se había casado con una anciana para heredar el derecho al piso, por su renta antigua y procediera a escribir una novela de amor e inquilinato, en 1957, dos años antes de que fuera llevada al cine, en una realización que Ferreri le daría un toque neorrealista.

Azcona había llegado a Madrid, en 1951, cuando tenía veinticinco años, ocho años, antes de la realización de El Pisito, en un tiempo en el que la España de postguerra se debatía entre sobrevivir y desarrollarse y la relación con Ferreri le permitiría irse durante un tiempo a Italia, para descubrir que más allá de los Pirineos, había modos de vivir menos grises que aquellos con los que se filmara su película en blanco y negro, con toda la tanatofilia española, que ha aspirado a la muerte del justo, un poco a la manera de la del padre de don Jorge Manrique:

Así, con tal entender,
todos sentidos humanos
conservados,
cercado de su mujer
y de sus hijos y hermanos
y criados,
dio el alma a quien se la dio
(el cual la ponga en el cielo
en su gloria),
que aunque la vida perdió,
dejónos harto consuelo
su memoria.

Pues a ese sentimiento trágico de la vida, tan unamunesco y español, lo que Italia le brinda a Azcona es una perspectiva mucho más hedonista, aún dentro del Vaticano mismo, de tal forma que esa experiencia le permitiría al escritor no seguir en la línea de doña Martina, sino en una línea más placentera, lejos de existencialismos penitenciales y de autoflagelación, en una perspectiva más cargada de esperanza que de nostalgia.

Pero, a fin de cuentas, lo que Azcona plantea en la secuencia final de su novela y de su guión es hacer de la muerte de doña Martina, una mueca, que muestra toda una crítica moral a una sociedad hecha de individuos inconexos, indolentes con las necesidades de los otros, en la que cada uno busca su propio provecho, en el contexto del espacio urbano del Madrid de la postguerra, pese a todo, cargado de ilusiones.

Ahora, aunque Rajoy nos haya dicho, en esta semana, que el pesimismo ya está en retirada, en nuestro país. El tema de los pisitos, con el estallido de la burbuja inmobiliaria, los recortes y los desahucios, en un país que parece volver a los tiempos de la postguerra, con la pregunta de una gran masa de la población de si será imposible llegar a fin de mes, más ameritaría el género trágico o el de suspenso, que una comedia negra como de un primer Azcona.

Notas:
1) Naldini, M. The Family in the Mediterranean Walfare Status. Routeledge, London, 2003, 248 pp.
2) O’Neill, P. The Comedy of Entropy: Humour, Narrative, Reading. University Toronto Press, Toronto, 1990.
3) Rivero-Zaritzky, Y.C. Rafael Azcona en El pisito. Visión social de su tiempo. Divergencias. Revista de estudios lingüísticos y literarios 3(2): 63-74, 2005.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Música: La música electrónica bailable

La “música electrónica” es aquel tipo de creación musical que emplea para su producción e interpretación instrumentos electrónicos y tecnología musical electrónica. En general, puede distinguirse entre el sonido producido utilizando medios electromecánicos de aquel producido utilizando tecnología electrónica. Ejemplos de dispositivos que producen sonido electromecánicamente son el telarmonio, el órgano Hammond y la guitarra eléctrica. La producción de sonidos puramente electrónica puede lograrse mediante aparatos como el theremin, el sintetizador de sonido y el ordenador.

La música electrónica se asoció en su día exclusivamente con una forma de producción mal llamada “culta” (académica) occidental (la del alemán Karlheinz Stockhausen, o del francés Pierre Boulez, o del italiano Luigi Nono, por ejemplo), pero desde finales de los años 1960 la disponibilidad de tecnología musical a precios accesibles permitió que la música producida por medios electrónicos se hiciera cada vez más popular. En la actualidad, la música electrónica presenta una gran variedad técnica y compositiva, abarcando desde formas de música culta experimental hasta formas populares como la música electrónica de baile (electro-cumbia, electro-reggaeton, etc.).



La “música electrónica de baile” es música electrónica producida principalmente para su uso en el contexto de una discoteca, o en un entorno centrado en una forma de ocio/recreación basada en el baile. La música es creada en gran medida para su reproducción por disc jockeys y con la intención de ser escuchada en una sesión continua del DJ, en la que el mismo progresa de un disco al siguiente a través de su mezcla sincronizada.

La música electrónica de baile comprende un amplio espectro de géneros musicales de contenido percusivo que, en buena medida, son herederos de la música electrónica de Kraftwerk y de la música disco de los años 1970. Esta música nació y fue popularizada en diferentes escenas de clubs nocturnos en los años 1980. Hacia comienzos de los años 1990, la presencia de la música electrónica de baile dentro de la cultura contemporánea se había extendido ampliamente, comenzando a ser estudiada académicamente en áreas científicas como la historia, la cultura y la sociología.

Para su creación se utilizan instrumentos electrónicos como el sintetizador, la caja de ritmos y el secuenciador. Generalmente se enfatizan los sonidos únicos de estos instrumentos, incluso cuando se imita el sonido de otros instrumentos acústicos tradicionales. En ocasiones comprende también música no destinada primariamente al baile, pero que está derivada en todo caso de algún género de música electrónica orientado al mismo.

Hasta los años 1980 no existían prácticamente sellos discográficos centrados exclusivamente en la música electrónica de baile. Esto cambió cuando Larry Sherman creó el sello de houseTrax Records y el pionero del techno, Juan Atkins, comenzó Metroplex Records. En Gran Bretaña Warp Records surgió a comienzos de los años 1990. Otros sellos posteriores significativos son Astralwerks, Ed Banger Records o Ninja Tune.

Puede considerarse música electrónica bailable un amplio espectro musical, dentro del cual destaca lo siguiente: Breakbeat, Disco, Drum and bass, Downtempo, Dubstep, Electronic body music (EBM), Electro, Eurodance, Hardcore, Hi-NRG, House, Intelligent dance music (IDM), Techno, Trance, UK garage.

Presentamos aquí tres ejemplos significativos:







Fuente: WIKIPEDIA

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Urbanismo: El aeropuerto de Beijing, China

El Ave Fénix

Interesante desarrollo urbanístico: Un aeropuerto de avanzada.

Descargar presentación completa desde aquí (formato .pps)



Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Lo tranquilo

Gustavo E. Etkin (Desde Bahía de San Salvador, Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Lo tranquilo
se desplaza
calmo
en la petulancia
de las horas
zarabandas breves
amparadas por el viento
caracoleadas
por la lenta
brisa blanda
o el sonoro bostezo
del sol
apoyado
en un
planeta inmóvil.

Lo tranquilo
contempla
el templo
plúmbeo
de los recuerdos
sombríos.
Se bambolea
calculando
lentas venganzas.

Espera paciente
que lleguen
los días
del saludo
final.

Lo tranquilo
tranquilo parece
aunque espere siempre
que alguna cosa empiece.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

En algún lugar… Tres palabras

Laura M. López Murillo (Desde México. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

“Ser padre o madre es el mayor acto de coraje que alguien puede tener,
porque es exponerse a todo tipo de dolor,
principalmente el de la incertidumbre de estar actuando correctamente
y del miedo de perder algo tan amado.”

José Saramago

En algún lugar genético, entre los rasgos trazados durante la evolución, inmersa en las fibras más sensibles de los progenitores, perdura una habilidad extraordinaria que le confiere a los anhelos la consistencia de las convicciones…

En todas las versiones de la vida, la procreación culmina con la independencia de los vástagos y en el preciso momento en que abandonan el nido para emprender la construcción de su destino. En el hábitat natural, la función de los progenitores se ha mantenido inalterable pero en el entorno cultural, susceptible a los cambios provocados en el nombre del progreso, la relación entre padres e hijos es un reflejo de la idiosincrasia predominante que en muchas ocasiones es totalmente ajena al mandato de la naturaleza.

Durante la Modernidad, la función de los padres se adaptó a los paradigmas de un entorno cambiante y esquivo. Cuando la mujer se incorporó al sector productivo por las exigencias de un mundo bélico se transformó la configuración de hogar. Cuando se derrumbaron las fronteras y el mercado se erigió como el dogma social, el hogar encontró el sustento en ciudades y países lejanos. La madre trabajadora y el padre ausente han sido las figuras paradigmáticas en los hogares posmodernos.

Y justamente ahora, cuando se celebra a los padres, es imperativo reconocer que los atributos de la maternidad y de la paternidad se han transformado en épocas críticas y que los hogares funcionan en condiciones distintas, no mejores ni peores, simplemente diferentes. ¿Yo?... le confieso que prefiero celebrar la paternidad: porque la crianza y la formación de los hijos es una responsabilidad que excede las cuestiones de género. Una madre en la posmodernidad cumple también con las funciones del padre y viceversa.

La gran mayoría de los hogares en la aldea global son monoparentales: ya sea por decisión de la madre, por el divorcio o por la ubicación de la fuente del sustento, circunstancia que arrebata al padre del terruño. La paternidad debe entenderse como el compromiso moral que asumen los progenitores para formar a los hijos y convertirlos en personas independientes, capacitándolos para buscar la felicidad. Ser padre y/o madre implica asumir las características del ejemplo con que se pretende educar a los hijos, enfrentar las vicisitudes del destino, soportar las exigencias del trabajo, compensar ausencias y endulzar lejanías.Esta función, que excede los atributos tradicionales del género, implica el respeto a la individualidad de los hijos, como seres únicos e irrepetibles con sueños y aspiraciones propias.

La misión de los padres culmina cuando los hijos encuentran el sendero que los conduce a su realización plena como seres humanos, cuando encuentran la felicidad. Y entonces, la única compensación, la más valorada y apreciada consiste en tres palabras: “te quiero papá/mamá”, que expresadas en el momento oportuno y con la dosis exacta de agradecimiento compensan todos los afanes, desvelos, angustias, sacrificios y ausencias, colmando de satisfacción todos los anhelos…

Laura M. López Murillo es Licenciada en Contaduría por la UNAM. Con Maestría en Estudios Humanísticos, Especializada en Literatura en el Itesm.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

La oruga blanca y el túnel sin salida…

Carlos Alberto Parodíz Márquez (Desde Alejandro Korn, Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El jardín es emblemático. La luz solar intensa. Hay zonas, sin embargo, de sombras profundas y complejas.

La gama de verdes resulta extraordinaria, el lima más pálido, esmeralda agrio, semitonos, atrevidas variantes neutras.



Las texturas de las hojas son múltiples, variadas y se comunican, a través de la vista, con el tacto imaginario excitando la punta de los dedos. Hojas que alcanzan su pulpa más tierna. Hojas en su plenitud espléndida y su decrepitud crujiente, todo ello en la misma estación, porque aquí no hay otoño.

El aperitivo helado, servido en lánguida copa de cristal, era oro líquido y armonizaba con las rabas reclinadas sobre la salsa tártara. Iba a beber, cuando estalló el teléfono y me desperté. Era Yon.

Me prometí retomar el sueño del jardín, más tarde.

--

Partí, todo lo rápido que puede el 550, una línea de colectivos pionera en esto de economizar hasta los servicios. Pasan pocos, tarde y a veces llegan. Paradójico, la empresa se llama Zamora, tal vez para ahorrar.

Me lo encontré al vasco Eibar (Yon), enfrascado en entender lo que decía “Ani”, portador del apócope dictatorial y materno, sin derecho a réplica. Este pasajero de incorrecciones que se arrodilla ante un punto y coma, tiembla al bordear la diéresis y reverencia los paréntesis, susurraba abroquelado tras los anteojitos “Lennon”.

-¡No puede ser!-, enfatizaba, apelando a su pasado actoral.

-Estos del STO no paran ni para comer-, alertó mi recurrencia no obsesiva, porque siempre son noticia.

-Ahora tienen su propio servicio de inteligencia-, agregó apocalíptico y cavernario.

Yon, impasible, completaba su indiferencia atenta y socarrona, arrojando una bocanada de humo sobre los cristales de sus anteojos, periódicamente empañados.

-¿Qué hicieron de nuevo ahora?-, interrogó, suave y cristalino, en tanto yo quedaba tildado por un escote con sabor a Octubre.

-Te lo voy a contar en clave, dijo, mirando receloso a su alrededor.

-Un tipo que se llama Javier (me importa un “Soto”), que tiene “parada” en la YPF de Rivera y la avenida, está “comisionado” para “datear” a los muchachos del STO (Somos todos otarios), que el tránsito está desordenado en la playa de enfrente-, dramatizó.

-En realidad es una dársena (no aclares porque oscurece) y allí estacionan, en su mayoría, los médicos de la empresa de emergencias médicas, que están en el primer piso. Muchos de ellos cumplen el servicio con esos autos.

-Los blindados “blancos” con grúa, llegan sigilosos y al instante para cargar con los autos y llevarlos al corralón-, dijo y pensé que ese es el mejor negocio de los serviciales servidores públicos.

-Los médicos, cuando vuelven, se quedan sin autos y como Tarzán enojado, a los gritos y en pelotas-, la frase fue masticada por el micro de la San Vicente, disfrazado de “Cañuelas”, bocinando y en zigzag, porque el flaco médico (lo delató el saquito) de guardia, que curó toreando un sueldo, falló con la “verónica” y el toro mecánico, color azul celeste y amarillo, se lo llevó puesto.

La mirada helada de Yon, una palmada en la espalda de “Ani”, agradeciéndole el dato y su brazo protector sobre mis hombros desolados, fueron el leve preludio antes de hablar.

-Otra vez ganó la urgencia y perdió la importancia, si lo escribís-, me dijo,- podemos hacer interesante lo importante-. Asentí y esperé. Hoy volvemos a Adrogué.

Caminamos hasta la estación. Tomamos el tren. Nos sentamos. Dormité.

--

La violenta sacudida del frenado, como el agitar del paraguas que nos escoltaba por la lluvia, fue igual al sonido de aplacar ángeles coléricos.

-Vamos a ver los túneles de Castelforte, me dieron un dato muy importante que te va a servir-, me dijo solícito, algo que abrió la puerta al recelo.

Llegamos y nos detuvimos, porque la Plaza Brown merece siempre una mirada, sobre todo si le sumamos años a cada árbol.

Menos mal que los cuidan.

Yon, que me adivina, agregó.

-Igualito que en Lomas, ¿no es cierto?-, seguimos caminando para desembocar en el lugar.

-¿Qué buscamos?-, interrogué.

- Una secta-, confirmó, comunicativo como nunca.

Preguntó.

Nos informaron.

Encontramos el pasaje con olor a Rosas y nos mandamos.

La penumbra es la máquina del tiempo. No había nadie.

-Sabés que pasa…- dijo- el informe que me dieron reza que en la elección del 14 (de octubre), desaparecieron los radicales.

- Nunca perdieron en Adrogué, hasta ese día. Son tan pocos los que quedaron –dicen- que se convirtieron en secta de boinas-.

-Siempre tuvieron el 25% de los votos y ahora llegaron al 6% si hasta recordaron, algunos fieles a Alem que un ex presidente de bloque, hoy “labura” en el municipio “peruca”-, monologó cómodo el vasco.

Nos encontramos nosotros.

La sombra de los héroes.

La memoria de Irigoyen.

La certidumbre de Sabattini que supo conservar Devoy (y así le fue), mientras en la calle, lagrimosa por el empedrado húmedo, se nos cruzó la luz con forma de mujer.

-Yo te leo –me dijo-, no te entiendo pero te leo. No sé porqué, pero leerte me hizo anticipar balances –agregó- estoy anotando con tiempo, tomá te lo regalo y si querés… escribilo-.

- Estreno años y es tiempo de pensar, Ah, no sé si importa, pero me llamo Ana- y lo completó -con sonido a lágrima, inglesa por la apariencia-.

Me entregó una remera blanca, de esas que llegan hasta las rodillas de ciertas mujeres, claro, donde prolijamente y ordenado estaba escrito un testimonio que decía:

“Yo sobreviví al cólera, al dengue y al carbunclo llamado ántrax.

A la mala leche, incluida la que tiran los productores. Al narcogate. Al tráfico de armas. A los “menem truchos”. A los bonos truchos. Al primer mundo. A la globalización. A las privatizaciones. A los programas de televisión. A las caídas de la Bolsa. A la importación salvaje. A los pasaportes y documentos igualmente truchos. A las sectas. A las cirugías de nalgas. A las cámaras ocultas. Al regreso de Diego. A las persecuciones de la DGI y la AFIP. A los paros generales y también los coroneles. A los aviones de Aerolíneas perdidos, junto con la empresa. Al cepo del STO. A los barcos con plutonio. A los robos, asesinatos y la guerra de pobres contra pobres. A las callecitas de Buenos Aires, al segundo milenio. A la aventura de las guerras virtuales, santas o no. A Menem y De la Rúa. Al 2001”.

--

El epitafio fue de Yon.

-El mensaje que me hubiera gustado enviar, a intervalos y a algún dios (la minúscula es rigurosa) desocupado, para poderme librar de la confusión, del caos, de la admiración obsesiva que con palabras e imágenes me obstruyen el camino, es que deseo tenga la bondad, ese dios, de hacer que los hombres y mujeres se limpien de malezas espirituales, para dar más luz, más aire, más belleza, a todas las zonas del alma aún en penumbras-.

Bajé la cabeza jugando a la indiferencia.

El cartel de Eisembeck, prometía frescuras en la esquina.

PD - Sucesos ocurridos en octubre del 2001

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Crítica literaria: “Poeta en Nueva York”, de Federico García Lorca

Francisco Vélez Nieto (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

“El Hombre es lo que importa. El Hombre ahí, desnudo bajo la noche y frente al misterio, con su tragedia a cuestas, con su verdadera tragedia, con su única tragedia... La que surge, la que se alza cuando preguntamos, cuando gritamos en el viento. ¿Quién soy yo?

León Felipe

En ocasiones Lorca es un envolvente mito, en muchas otras un tópico puramente lorquiano, todo es posible a la hora de pensar y especular sobre la vida y obra de Federico García Lorca, pero nunca se terminará de haberse dicho todo. Claro que igualmente se podría divagar y verter criterios con respecto a Cervantes o Shakespeare. Esta es la razón de continuar escribiendo, profundizando sobre un creador que ya es mítico, aunque no más ayer no faltó quien dijera: “Es clásico”. ¿Es que acaso alguien puede dudar que Lorca no lo es? Lorca es inagotable, por encima de su trágica muerte en manos de los fascistas y la envidia de su amada ciudad, aquellos que se sublevaron contra la República legalmente constituida. Distinta es la utilización de su asesinato, pero siempre con la razón y la lógica de que no es una falacia el señalar que fue asesinado vilmente, cuando su mayor “delito” fue estar dotado por los dioses para la creación literaria y artística.

El más reciente ejemplo lo tenemos en esta nueva edición de Galaxia Gutenberg Poeta en Nueva York, preparada con rigor y esmero por el hispanista británico Andre A. Anderson, que sigue fielmente la última voluntad de Federico García Lorca, que se puede con toda garantía considerar “la primera edición moderna que se basa directamente en ese material esquivo, y por eso puede considerarse, sin lugar a dudas, como versión definitiva de un poemario que se cuenta entre las cimas del siglo veinte...” de aquí “su poderosa influencia no solo en la tradición hispanohablante sino en la cultura contemporánea occidental” Firmes criterios que ya en 1940 expuso el poeta y novelista norteamericano Conrad Aiken (1889-1973) manifestando en aquella edición con la que se habría una nueva colección de Poeta en Nueve York, “que la fertilidad aparentemente inagotable de la imaginación de Lorca. Una imaginación pródiga y fantástica, que estaba en todas partes a la vez: los mundos subjetivo y objetivo combinados e inflamados en una sola bola; lo cotidiano desposado singularmente con lo clásico; la canción popular cruzada con el barroco”

Nadie ha podido borrar su sonrisa, la alegría de la vida, su mágica inspiración creadora. Que algunos españoles salgan de vez en cuando con el “Ya está bien de Lorca” no deja de ser otra cosa que la envidia ibérica, esa zafiedad de tirar al derrote, tan castiza como espeluznante en una España que, afortunadamente el embestir con la cabeza retrocede, aunque todavía poseen un amplio campo por el que su terrorífico berrido tiene su eco en el graderío. Porque sobre el autor de Poeta en Nueva York se han escrito muy diversas biografías, algunas llenas de medias verdades, que en gran medida durante años vienen confundiendo al público lector. De aquí que con Lorca no se puede ser solamente lector, son muchas las lecturas, las cuales en su mayoría podrían estar justificadas ante el estado de censura vivido durante tantos años en España. Esta cuidada edición de ahora es el más vivo venero de su obra. Hoy sus versos de Poetas en Nueva York cuadran con la realidad de esta España de charol y sacristía.

“No hay más que un millón de herreros / forjando cadenas para los niños que han de venir. / No hay más de un millón de carpinteros / que hacen ataúdes sin cruz. / No hay más que un gentío de lamentos / que se abren las ropas en espera de la bala”.



Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Maduro, advierte al Papa que el Estado no está dentro de la iglesia sino la iglesia dentro del Estado, en Venezuela

Guillermo Guzmán (Desde Barcelona, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

A propósito del viaje del Presidente Nicolás Maduro a Roma para recibir un premio que la FAO -organismo adscrito a la ONU- otorga al gobierno bolivariano de Venezuela, por combatir el hambre, también hará visita de cortesía al Vaticano para saludar al Papa y leerle la cartilla.

La noticia fundamental es recibir el significativo premio pero ya la prensa pretende destacar lo colateral, que es la visita al Papa Francisco, y ocultar lo relevante.

Sin embargo, es necesario recordarle al Presidente que él puede hablar lo que quiera, lo pensado y lo no pensado pero que cuide pisar peines ya que en El Vaticano están los extremos del dogma.

Maduro debe refrescar la sentencia del Libertador Simón Bolívar cuando durante el terremoto de 1812 le dijo a la iglesia, que quiso manipular el hecho como castigo de Dios, que “Si la Naturaleza se opone a nosotros lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”.

Maduro debe recordar que nosotros tenemos petróleo y que El Vaticano atraviesa por la misma crisis de Europa, así que pretenderán instalar sus negocios acá.

Valga también recordar otros acontecimientos históricos de la lucha por independizarnos de la corona española y en la que El Vaticano jugó duro contra nosotros:

Ya José Antonio Páez se bañaba en el fango de la oligarquía y mandaba con mano firme pero, cuando el arzobispo de Caracas, Ramón Ignacio Méndez, del que Páez, por cierto, era curruña, trató de imponerle al país la tesis de la superioridad de la iglesia sobre el Estado-era la década de 1830 a 1840-Páez no dudó en sentenciar que: “No está el Estado dentro de la Iglesia sino la Iglesia dentro del Estado”.

De paso, Páez desterró al arzobispo y lo mando al carajo. Lo que Chávez no hizo contra Urosa Sabino que pretendió hacer lo mismo que Méndez.

Puede convivirse con la Iglesia bajo reglas claras y en las que el Estado Venezolano marque la pauta, no al contrario.

Si la Iglesia Católica sigue tratando de acorralar al Estado, tal como hasta ahora, impunemente, entonces vamos a tener que pararle los mochos al Papa, que se supone sea su jefe.

Urosa Sabino conspira abiertamente contra el Estado Venezolano y hasta se da el lujo de ofender, públicamente, el gentilicio bolivariano que está expresamente indicado en la Constitución Nacional pero, eso no basta para que tal sujeto, sea señalado como enemigo de la patria y eso es muy lamentable.

Venezuela sabe que la Iglesia Vaticana sufre severa crisis de identidad con respecto al evangelio y que el “Dios” en cuyo nombre hablan, no está en las iglesias porque la verdad de los altares está muy contaminada. Esa iglesia cruje y cruje pero hay que estremecerla y obligarla a entrar por el aro, es decir, a la legalidad institucional.

La iglesia desafía nuestros mandatos constitucionales, que establecen claramente, la libertad de cultos, sin embargo, lo que proponen es el monopolio de culto, tal como ya ellos habían logrado hacer cuando la Constitución de 1811 que declaró a la religión católica como la fe del Estado Venezolano, es decir, la única que por ley debía profesarse en nuestro país y de ahí derivaron muchos males que todavía no han podido ser erradicados.

Bolívar, que era un ferviente defensor de la libertad de cultos, se opuso entonces a las pretensiones de esa iglesia pero, dadas las circunstancias históricas del momento, tuvo que conciliar, de alguna manera, con esas absurdas pretensiones.

Es por lo que la idea bolivariana les molesta a los curas sinvergüenzas del llamado alto clero venezolano (y de allende los mares también).

Mientras Roma tiene dos papas nosotros tenemos tres y, diarias, de ahí el premio de la FAO a nuestra revolución.

Ah, ojalá Maduro salude al Papa Francisco I y, de ser posible a Benedicto XVI también, de mi parte, pero que les recomiendo que amarren a sus locos de la CEEV (Conferencia Episcopal Escuálida Venezolana).

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Ideologías: Pragmatismo capitalista o utopía humanista

Oscar Barrantes Rodríguez (Desde San Ramón, Costa Rica. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Por todo el continente hemos estado alertando sobre la ofensiva imperialista, contrarrevolucionaria, terrorista y mercenaria que ha iniciado ya y se abalanza con furia sobre los pueblos.

La reciente gira de Obama a México y Costa Rica inscrita en la maniobra y los planes de Washington está teniendo sus podridos frutos, en la realización de la llamada “Cumbre neoliberal de Cali” y otros hechos políticos y militares.



La Alianza Pacífico aceptó la incorporación de Costa Rica para darle un poco de aliento a esa especie de integración regional, conformada por la mayoría de los gobiernos de la ultrareacción latinoamericana, que quedan en el mapa continental.

Costa Rica también está “explorando” una posible participación en la “La Alianza Trans-Pacífico (TPP), también conocida como el Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica, es un acuerdo multilateral de libre comercio con el fin de reducir las barreras arancelarias y no-arancelarias para impulsar el comercio y la inversión.” Con el interés de establecer vínculos entre las dinámicas economías de la región Asia-Pacífico y el Pacífico Americano. (*)

En negociaciones realizadas en Washington DC por autoridades costarricenses se adentran en un eje comercial de la cuenca del pacífico, que creado apenas en 2006, ahora la administración Obama favorece su fortalecimiento con la incorporación de Japón, Canadá y México, además de los mismos Estados Unidos, abarcando una cuarta parte del comercio global. (*)

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Consejo de las Américas organizaron un simposio con el objeto de estudiar los beneficios del agrandamiento de la TPP. En el mismo participaron Estados Unidos, Canadá y países de América Latina.

El subsecretario de Comercio Internacional de los EE.UU., Francisco Sánchez dijo que el marco para el acuerdo TPP "representa un logro histórico", ya que contiene todos los elementos que se consideran deseables para los acuerdos comerciales modernos.Elimina todas las barreras arancelarias y no arancelarias al comercio, tiene un enfoque regional para promover el desarrollo de las cadenas de producción y suministro en toda la región, facilita la burocracia reguladora, aborda las preocupaciones de las nuevas industrias, como la tecnología limpia y la economía digital, y es lo suficientemente flexible dado que puede ser ajustado en el futuro para hacer frente a los acontecimientos que puedan surgir.” (*)

Elpresidente del BID Luis Alberto Moreno enfatizó, por otra parte, que:"Si la globalización nos ha enseñado algo, es sin duda que los beneficios sólo son válidos si la integración es aceptada, si el sistema de comercio mundial es preservado y fortalecido, y si se persiguen las políticas económicas apropiadas y flexibles". (*)

Es otra carta en el “esquema geoeconómico/geopolítico” de Estados Unidos, para la preservación de la condición de única superpotenciaY contrarrestar la influencia de la República Popular de China, La Federación Rusa y el BRICSen la el Pacífico y el mundo.

Ese género de llamada integración estructurada y mantenida con el aliento putrefacto del coloniaje, eje operativo de las corporaciones transnacionales y del capitalismo explotador; en sus distintas facetas, tenía que apalancarse de alguna forma por la Casa Blanca.

Es una maniobra solapada ante el proceso de integración soberana, antiimperialista, libre y por la paz que se fortalece por la corriente revolucionaria e independentista en el continente y que avanza fulgurante por América Latina y El Caribe.

Es evidente que la diplomacia Washingtoniana está detrás de la Cumbre de Cali. Obama en su agenda oculta traía las órdenes a Peña Nieto y a Laura Chinchilla. De alguna manera tienen que rearticular a las diezmadas oligarquías peleles, que le quedan en el continente, y sus disminuidos, caducos y popularmente desautorizados gobiernos.

La avalancha de cambio, autonomía y rebeldía que incendia Latinoamérica y El Caribe. La respuesta beligerante y el rechazo al colonialismo y al imperialismo, desde los diversos ángulos políticos que se han ido estableciendo en nuevos gobiernos y movimientos que asumen la conducción de los Estados del continente, le han puesto una muralla al sometimiento, al pillaje, a la humillación y al entreguismo que prevaleció por centurias; con los decisivos reencuentros, acuerdos y alianzas genuinamente independientes.

La integración surgió como un concepto y una ideología de verdad libre y humanista. Sin los grilletes y las cadenas de la dominación y la injerencia imperial. No son imposiciones de las metrópolis imperialistas y coloniales a gobiernos subordinados y lacayos como lo sigue siendo la llamada Alianza Pacífico.

El fantasma de la convivencia, de la unidad, de la hermandad de los pueblos crece como el fuego alimentado por el combustible. Ese carburante es el combate por la independencia verdadera, la fuerza de la verdad, las armas de las ideas de la emancipación, de la libertad, la energía de la dignidad, el espíritu de la igualdad y un legítimo deseo de paz.

La ideología que dio origen a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), a UNASUR, a la CELAC, a Petrocaribe es una cuestión de soberanía, de decoro, de humanismo.

Es la construcción de un camino, en el que apenas se empieza, hacia la derrota definitiva de los intereses explotadores del capitalismo, de la opresión y el domino imperialista y colonial, de la avaricia y el repugnante servilismo de las oligarquías continentales, del latrocinio del capital transnacional.

La Revolución Cubana y el proceso revolucionario Bolivariano en Venezuela son el mascarón de proa del proyecto social antiimperialista, independentista y de transición al socialismo y; punta de lanza de la nueva integración o convivencia de las naciones latinoamericanas y caribeñas.

Laura Chinchilla declaró que “las alianzas no deben enarbolar ideologías” que “entorpecen el libre comercio en América Latina” Que desvergüenza; porque, ignorancia no es.

Como en la OEA, el SICA, los llamados TLC, la finada y funesta ALCA, para mencionar algunos ejemplos de subordinación a programas y planes geoestratégicos del imperialismo global, la Alianza del Pacífico es una estructura establecida y controlada por los intereses expoliadores del capital imperialista y para el mantener dominio y dependencia de los pueblos.

El panamericanismo de los Estados Unidos como estrategia neocolonial es la ideología que impera en Alianza Pacífico. Ahí está impreso el pragmatismo del capital y sus fatídicas consecuencias de esclavización, miseria y sufrimiento para los pueblos.

El presidente Santos de Colombia afirma: “que desde su perspectiva fueron “decisiones históricas” tomadas por los miembros de la Alianza, “no retóricas, sino reales y concretas”. No podemos engañarnos con la fracción oligárquica colombiana que está detrás de Juan Manuel Santos y sus arreglos con las FARC en las conversaciones de Paz en la Habana.

Santos está jugando en la cuerda floja con cartas debajo de la manga; y al final su protagonismo e intereses lo obligan a estar con los banqueros, terratenientes, mercaderes, traficantes de la mafia oligárquica colombiana y las corporaciones extranjeras. La CELAC o UNASUR no son la prioridad en la agenda de Santos y menos de la burguesía reaccionaria de Colombia.

Mariano Rajoy también anduvo por los andamios de la Alianza Pacífico reclamando apoyo al capital europeo y oasis comerciales ante sus agobios y desastres económicos, que los asfixian y los hunde irremisiblemente.

Con discursos contumaces levantan cortinas de humo como forma de hacer pasar inadvertida su abyección al capital. El Partido Popular de España jefeado, por un franquista anacrónico como José M. Aznar, es instigador de la conjura y la desestabilización en América Latina patrocinando a sediciosos perturbados como Henrique Capriles Radonskiy autócratas avarientos como Juan Manuel Santos.

La ideología es la sangre del cuerpo de la política y es en esencia economía. En general todo convenio económico y/o comercial, es tocado transversalmente por relaciones políticas. La sustancia de las asociaciones o la integración de países en un acuerdo o alianza económica, tiene ante todo, rasgos ideológicos y parentescos políticos, que lo marcan.

En la verborrea de los presidentes, arriba mencionados, y de la señora Chinchilla se cuece un discurso demagógico y trazado por los intereses de Washington, por el zigzagueo del capital en terreno resbaladizo y el revanchismo político-ideológico.

Por algo Obama y el vice-presidente Biden anticiparon giras continentales (América Latina y el Caribe) y le tomaron la delantera al presidente Xi Jinpingde China Popular. (*)

Porque esclarezcamos señora presidenta: Laura Chinchilla. No hay tal de que en UNASUR, ALBA, MERCOSUR, PETROCARIBE, CELAC hay solamente razones ideológicas. Y, en la Alianza Pacífico, Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) o en la OCDE lo que existe es pragmatismo para hacer buenos negocios para los países miembros, sin merodeos ideológicos.

Cuando hablan de armonizar políticas con el objetivo de maximizar su crecimiento económico y coadyuvar a su desarrollo, de realismo, de utilidades, de eficiencia, de productividad, reactivar la economía, de elevar el PIB, de mejorar los indicadores de las exportaciones, de incrementar el ingreso percápita están usando los remos para navegar en un léxico, que no es otra cosa que un mar de nociones, que sustenta la ideología de un comercio capitalista injusto y explotador y las relaciones capitalistas de producción.

Aparece como una sospechosa casualidad el encadenamiento de los ajetreos de Obama en América Latina para reimpulsar la Alianza Pacífico, después de haber propuesto “en su mensaje sobre el Estado de la Unión, la idea audaz; de apariencia comercial inocua pero de enorme profundidad geoestratégica”, de crear de un bloque de libre comercio del Atlántico Norte (TAFTA), integrado por los tres países del TLCAN (EE.UU., Candad y México) con 27 países de la Unión Europea y podría incorporar la cuadripartita Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA, por sus siglas en inglés: Islandia, Noruega, Suiza y Liechtenstein) (*)

El superbloque reforzaría la superpotencia militar: la OTAN y, conformaría una fuerza geoeconómica que representa el 50% del PIB y la tercera parte del comercio global.

Es una nueva fase de escolástica unipolarista y fundamentalismo mercantilista. Todo se inscribe en una estrategia geoeconómica y con altisonantes anuncios en procura de retocar el mapa geopolítico planetario.

 El “Premio Nobel de la Paz” mueve audazmente sus fichas para reconquistar lo perdido en Latinoamérica y otras latitudes e, intentar una coalición trasatlántica comercial con melancólicos dogmas tecnócratas, financeristas y de unilateralismo político y militar que corcovea y se subsume por los recovecos de la barbarie.

Lo asombroso es que dos meses después el presidente Santos declara su decisión de abrirle las puertas a la OTAN, a través de las Fuerzas Armadas Colombianas.

Ciertamente la inserción de la OTAN y sus tentáculos ensangrentados, en el Atlántico sur y Latinoamérica tiene una historia amplia. La misma Colombia ha mantenido relaciones en el campo de la información militar clasificada y secreta y en aspectos de inteligencia y el comercio de armamento.

También recuérdese la agresión de las fuerzas militares del Reino Unido contra Argentina, en aquella dramática Guerra de e las islas Malvinas en 1982, con un significativo respaldo y cobertura de medios estratégicos de la OTAN.

Lo que no sorprende es la estrecha coordinación de acciones diplomáticas, y anuncios en el orden militar y comercial de Washington y los gobiernos vasallos, en la única línea de ejecutar “la USAestrategia global” y, comprender las premuras del imperialismo y las oligarquías mafiofascistas por darle un golpe de timón a la correlación de fuerzas en América Latina y el Caribe. (*)

Ahora las alarmas se disparan con las señales e indicios fehacientes de revivir el ALCA u otros inventos de tiranía económica, y fundir militar y económicamente los Atlánticos (Norte y Sur) y el Pacífico, (con todo y su cinturón de fuego) en un soberbio y arrojado plan Washingtoniano de domino total.

Ahí esta Obama jugando con la bestialidad de la guerra y el drama de la expoliación, la miseria y el hambre invocando los moribundos espectros del capital.

Los mercaderes de armas y los traficantes de la muerte, patrones de Obama, se agitan con refinadas maniobras en lo diplomático, comercial, militar y político para mancillar las tierras del continente, libres de guerra y con vocación de paz.

Las aguas se revuelven y el panorama político y militar se enturbia aceleradamente, con las acciones diplomáticas, conspiración y el movimiento de piezas que Washington ha implementado en las últimas semanas.

Con la sutileza de las visitas protocolares, la fachada de encuentros comerciales y el uso reiterado de la doble moral política que le ha caracterizado a la Casa Blanca están creando un clima sumamente peligroso de confrontación, discordia y conflagración para con ello contener el avance del proyecto independentista, soberano y de unificación de América Latina y El Caribe.

Intentan en forma desesperada pero, con astucia, precisión de bisturí y el usual talante de perversidad con que actúa el imperio, rehabilitar el “patio trasero” que añoran como paraíso colonial de latrocinio y fuente de las supergananciasy hegemonía imperialistas.

* Fuentes:

Agencias- TeleSUR | Domingo,Alfredo Jalife-Rahme de La Jornada (México), Banco Interamericano de Desarrollo temas y noticias, MisFinanzasEnLinea.com, web: http://comitespatrioticos.com/ , Columna “Pensamiento Crítico” en diario digital ElPais.cr, http://forosanmartin.wordpress.com)

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.