miércoles, 21 de agosto de 2013

Las despiojadoras

Arthur Rimbaud

Cuando la frente infante, con sus rojas tormentas
convoca al blanco enjambre de los sueños difusos,
llegan junto a su cama dos hermanas risueñas
con sus gráciles dedos de uñas argentinas.

Sientan al niño frente al ventanal abierto,
donde el aire azul baña torbellinos de flores
y por su denso pelo preñado de rocío
sus dedos se pasean, seductores, terribles.

Él, escucha el cantar de sus hálitos tímidos
que expanden amplias mieles vegetales y rosas
y que interrumpe a veces un silbido -saliva
que los labios absorben o ganas de besar.

Escucha sus pestañas latir en el silencio
perfumado; y sus dedos, eléctricos y suaves,
provocan los chasquidos, entre indolencias grises,
de los piojillos muertos, por sus uñas de reina.

Y un vino de Pereza sube en él, un suspiro
de armónica, capaz de llegar al delirio:
y el niño siente, al ritmo lento de las caricias,
cómo brotan y mueren sus ansias de llorar.



Arthur Rimbaud: Poeta francés nacido en Charleville en 1854. Mostró desde pequeño un gran talento para la literatura. Muy joven se trasladó a Paris donde trabó amistad con importantes poetas de la época, especialmente con Paul Verlaine con quien sostuvo una tormentosa relación amorosa que terminó dos años después a raíz de serias disputas entre ambos. De esta época datan las primeras publicaciones "El barco borracho" en 1871 y "Una temporada en el infierno" en 1873. Su obra, de marcado tono simbolista, está profundamente influida por Baudelaire, por su interés en el ocultismo, en la religión y en la exploración sobre el subconsciente individual. La vida licenciosa lo obligó a dejar por algún tiempo la poesía, viajó por Europa, se dedicó al comercio en el Norte de África y a su regreso a Paris en 1891 ya había sido publicada su obra "Iluminaciones" en 1886. Falleció en noviembre de 1891.

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Cine clásico: “La Batalla de Argel”, de Gilo Pontecorvo (1965)

Dirección: Gillo Pontecorvo.
Intérpretes: Brahim Haggiag, Jean Martin, Yacef Saadi, Samia Kerbash.

Comentario de Fernando de Cea

Película premiada con toda justicia en el festival de Venecia de 1966. Trata de los disturbios acaecidos en Argelia a finales de los años 50 y de cómo desembocaron en la independencia del país.

Por el arranque podría tratarse de una película del estilo de "Roma Ciudad abierta", pero ni es Rossellini, ni es Neorrealismo, aunque se le parece mucho.

En algunos pasajes, sobre todo después de los atentados, tiene mucho en común con Pasolini. Pontecorvo sabe unir estas influencias pretéritas para darle a la cinta un toque personalísimo. Sin los primeros planos, Pontecorvo habría realizado un documental. Pero esos planos funcionan muy bien intercalándose en la acción para darle mayor fuerza y dramatismo. En el comienzo, el argelino que ha sido torturado por fin se decide a hablar, entonces el director nos muestra su rostro, todo un reflejo de lo que ha sufrido y de lo trágico de la situación.

El largometraje es muy actual. Las imágenes de las víctimas de los atentados terroristas vagando desorientadas o el silencio que reina después del ruido de las bombas es algo muy familiar hoy en día.

La película es un largo flash-back, comentada en algunas partes con una voz en off muy adecuada, que nos relata las máximas del FLN a la población mientras las imágenes nos muestran otras acciones completamente distintas, como aquella en la que un grupo de niños se burla y ataca a un mendigo.

El comienzo del flash-back resume toda la acción posterior: Omar Alí, futuro activista del FLN, es perseguido muy de cerca por la policía por una estafa menor, en su huida un blanco (rubio para dar mayor fuerza a la acción) le pone una zancadilla. Alí cae al suelo ante la burla de un grupo de franceses blancos. Sabiendo que le va a coger la policía arremete con furia contra el hombre blanco. Todo un símbolo de lo que ocurrirá luego.

El director no se limita a mostrarnos las imágenes. Toma partido. En efecto tras los atentados contra la población musulmana de la Casbah, Gillo Pontecorvo muestra a las víctimas con los brazos en cruz, mientras suena una música sacra compuesta por él mismo y un tal Ennio Morricone.

En el resto de atentados, se limita a exponer los hechos, e incluso a resaltar como la población blanca se ensaña con algún niño o mendigo musulmán culpándoles de las masacres.

Una obra maestra.

Ver película completa aquí: http://www.youtube.com/watch?v=rkaZIyUrvK4

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Niño, tu día no se vende

Miguel Longarini (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Niño, tu día no se vende
Niño mío, nuestro...
tesoro del milagro,
sangre de las sangres.
Hijo, pequeño gigante
que fabula lo mágico.
Niño de nosotros
de los que te venden,
de los que te protegen,
de los que te utilizan
para su mejor campaña...
Niño de las calles
que habitas las ciudades
inertes de amor y cielo...
Dejame que te pida perdón
por dejar que te utilicen como
una mercancía que alivia
consciencias y engorda bolsillos
en tu nombre, en tu evocación;
con la tristeza de las desigualdades.
Tu día Niño no se vende
tu día Niño es sagrado.
Tu día es amor y compromiso.
Qué nadie compre tu vida
como un simple regalo.



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No voy a tolerar

Paula Orellana (Desde Guatemala. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

No voy a tolerar
las penas en las copas
peor si el relleno es de un mal añejo.

No voy a tolerar
que bajen los brazos
sólo porque estar abajo es normal.

No voy a tolerar
frío sin colchón
porque a mal clima, buena compañía.

No voy a tolerar
Respirar aire shuco
Si respiro humo, que sea por mi decisión.

No voy a tolerar
que al finalizar cada llamada telefónica
me despidan con un "cuídese mucho".

No puedo tolerar
que sigan con la misma mierda
¿Qué tan difícil es amar?



Notas

“Shuco” significa “sucio” en el argot guatemalteco.

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Lo mejor y lo peor (sobre una fábula griega)

Susana Merino (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Cuenta la leyenda que Epaminondas, un acaudalado ciudadano ateniense, se despertó aquel día más temprano que de costumbre y menos cascarrabias que otras veces. Era una mañana muy agradable pues aunque el sol brillaba ya firmemente en el cielo, el persistente y suave soplo marino prometía brindar a los atenienses una agradable jornada, algo que Epaminondas con su imprevisto buen humor no dejó de advertir. Realizadas sus abluciones matinales, salió como habitualmente solía hacerlo a recorrer el jardín de su vasta residencia y fue entonces cuando decidió que era la más perfecta oportunidad para agasajar esa misma noche a sus mejores amigos.

De regreso a la mansión lo primero que hizo fue llamar a Ciriaco, su esclavo más lúcido con el objeto de encargarle realizar las compras para lo que ya imaginaba sería su banquete más brillante. De modo que llegado Ciriaco a su presencia le dijo:



He decidido preparar esta noche un banquete e invitar a mis mejores amigos, ve por lo tanto al mercado y compra lo mejor que encuentres en él.

Ni lerdo ni perezoso salió el buen esclavo camino del mercado pero sin imaginar aún ni remotamente que es lo que podría o debería comprar allí. Pensó en los mejores pescados, en los mejores crustáceos, en los mejores corderos, pero no acertaba aún a decidir qué era lo mejor de lo mejor y así mientras presuroso se dirigía a complacer a su amo, se le acercó una viejecita pordiosera que con una sonrisa angelical, para detenerlo le tiró suavemente del quitón diciéndole un poco precipitadamente:

Veo por tu aspecto que debes ser el esclavo de un hombre rico y has de llevar suficiente dinero para hacer las compras como para que puedas darme una dracma y yo pueda comer, apiádate de mí…

El esclavo se detuvo sorprendido y conmovido ante la dulzura y la miseria de aquella pobre viejecita no pudo menos que darle lo que le pedía. La viejecita agradecida invocó en alta voz a todos los dioses del Olimpo y lo colmó de bendiciones. Siguiendo su camino Ciriaco ya había encontrado respuesta para su preocupación, y sabía qué era lo que debía comprar en el mercado e iba repitiéndose convencido: lengua, lengua, lengua…

Entró en el mercado y sin la menor sombra de duda se dirigió al mejor puesto de menudencias requiriendo la lengua más grande que hubiera. El vendedor se la entregó complacido y Ciriaco emprendió el regreso más contento que unas pascuas. Al llegar mostrándole al amo la enorme lengua que había conseguido agregó: “Este es el mejor regalo que han hecho los dioses a los hombres” “¿Cómo que esto es lo mejor? ¿Te estás burlando de mí? Gritaba casi fuera de sí Epaminondas, a lo que el criado tratando de calmarlo le replicó con humildad:

Sí, mi amo es lo mejor porque con la lengua podemos decir te amo a quienes queremos, podemos elogiar las virtudes de nuestros amigos, podemos alabar a los dioses, podemos contar hermosas historias, podemos suplicar perdón por nuestras faltas, podemos expresar nuestras ideas y compartirlas con los demás ciudadanos, podemos, podemos, podemos…y siguió enumerando tantas cuantas ventajas positivas podían atribuírsele a la lengua.

Asombrado Epaminondas y bastante herido en su amor propio por la sagacidad de su esclavo, fue recuperando su casi perdida calma y no tardó en elaborar una idea que le permitiría poner a prueba la astucia de su criado y recobrar ante sí mismo lo que había sentido como un menoscabo de su solvencia intelectual. Y así fue que decidió enviar nuevamente al mercado a Ciriaco con la siguiente orden:

Ve nuevamente al mercado y tráeme sin demora lo peor que puedas encontrar en él.

Y allá fue Ciriaco raudamente preguntándose de qué modo podría cumplir ahora con los deseos de su amo, sin que por el momento pudiera ocurrírsele la menor idea. Era tal el apremio que llevaba que dio sin querer con una piedra del camino lastimándose un dedo que, de los demás, sobresalía en su sandalia. Fue tal el dolor y la vista de la sangre que comenzaba a emanar de la herida que no pudo menos que blasfemar contra los dioses que no le habían protegido de aquel imprevisto que retrasaría su carrera hacia el mercado. Y entre blasfemia y blasfemia le surgió nuevamente la idea de qué era lo peor que debía comprar en el mercado.

Ya algo repuesto del dolor, aunque rengueando un poco todavía, logró llegar al mercado y dirigiéndose al puesto de las menudencias le pidió nuevamente al vendedor…una lengua. El vendedor que lo reconoció como al comprador que ya había adquirido la anterior, lo miró algo perplejo pero le vendió otra lengua sin chistar.

Cuando muy ufano llegó Ciriaco al lugar en que con una sonrisa semi irónica lo esperaba su amo y a pesar del estupendo día casi se desata una tormenta. No terminó de mostrarle a Epaminondas su nueva adquisición, otra lengua, cuando vomitando rayos y centellas lo amenazó con mandar a azotar por lo que consideraba una burla:

¡Mala “pécora”! (aunque supongo que lo habrá dicho en griego) ¿te estás burlando de mí? Te mando a comprar lo mejor que pudieras encontrar en el mercado y me traes una lengua y te encomiendo lo peor y me vuelves a traer una lengua. Mal rayos te partan, hijo de los infiernos! Yo te enseñaré…

Ciriaco, bajó los ojos, sumamente atribulado y suplicante le pidió al amo que le permitiera explicarle el porqué de lo que parecía tan extraña reiteración, a lo que aquel, casi por milagro y sintiéndose más magnánimo que de costumbre accedió:

Perdóneme mi amo pero esto es lo peor que encontré porque con la lengua se puede maldecir a los dioses, se puede insultar a los adversarios, denostar a los enemigos, difundir mentiras, mandar a encarcelar, a azotar y a matar, pronunciar anatema, vilipendiar a los vecinos, condenar a inocentes, y calumniar y… siguió enumerando interminablemente todos los aspectos negativos que podían atribuírsele a la lengua.

Salvándose así de los azotes y dándole al amo toda una lección que este aceptó resignadamente y aprovechó para ofrecer a sus amigos un espléndido festín basado en un suculento, abundante y exquisito ¡guiso de lengua!

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El aggiornamento de los buitres

Nechi Dorado (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Cada cierta cantidad de años y a partir de cuestiones inmanejables para las aves y hasta para los humanos, se producían concilios de buitres. Siempre se trataba de imperiosas necesidades surgidas intempestivamente, en general apuntaban a medidas de necesidad y urgencia, mediante las que irían implementando nuevas metodologías en su accionar carroñero.

Las sociedades avanzaban y las técnicas de caza de las aves, según notaban algunos analistascon preocupación en medio de la celeridad que el tiempo arrastra, creaban más repulsión. Los excesos cometidos en todo momento por la especie depredadora habían logrado que fueran haciéndose acreedores del desprecio de muchos de los que históricamente los siguieran. Apoyados en esos conceptos tan evidentes resultaba impostergable tratar de ir cambiándolas bajo el riesgo de perder respeto en el bosque, dado que ese era un lujo que no estaban dispuestos a perder.



Fueron tan groseros los desaciertos cometidos que su fama fue empujada por la pendiente de la aberración; ya sabemos que es fácil salir de cualquier lado menos del ridículo y del absurdo, lo cual no es poca cosa. Ello sumado al tremendo cansancio del ave director que lo obligó a tomar un tiempo de licencia, motivó a la convocatoria a una asamblea extraordinaria a la que deberían acudir todos y cada uno de los miembros de la cofradía.

Los de mayor categoría comenzaron a articular proyectos. Por supuesto y dada su misoginia exacerbada, en las sesiones no tendrían cabida las hembras. Ellas seguían siendo cosificadas con la determinación de quien piensa que las situaciones son tal como están escritas vaya a saber por qué mano vieja y peluda, acatante de aberraciones de ideas nacidas en cerebros en estado de putrefacción. Arcaica podríamos agregar.

A diferencia de lo que sentían por los jóvenes, ya que eran su punto débil y producían en ellos una atracción especial dado que representaban la carne joven. La que los dotaba de alegría y buenos momentos llegando, muchas veces, a cometer contra los pichones actos irreproducibles pero tan reales como asombrosos. Se ve que eso también estaba escrito.

-Hay que cambiar, dijo el buitre que fuera designado como jefe de la bandada, el reemplazante imprescindible por contar con un pasado siniestro. Tenemos que recuperar espacios que se están vaciando. Hay especies que no comprenden que ya todo está escrito y así debe ser. Trataremos de engrupirlos, vamos a colorear nuestros plumajes porque la situación impulsa esa modificación, ya vendrán tiempos en los que volveremos a ser los que fuimos. Mejor dicho, los que seguimos siendo, jejeje, agregó guiñando su ojo derecho y provocando un aplauso que sacudió las ramas interiores del árbol inmenso donde estaban reunidos.

-Vos serás el encargado de producir los cambios, agregó otra voz mayor. Era ese el buitre de más jerarquía, tanta que hasta lograron que se considerara un dios de cartón, pero dios al fin. ¿Quién sería capaz de bajar sus ínfulas? Nadie conocía su rostro, lo identificaban como un ojo muy grande, abierto siempre, que podía ver hasta lo invisible. Circundaban sus pupilas venas que parecían ríos de sangre serpenteando sobre la esclerótica.

No faltó quien viera en ese recorrido los pasos de un demonio agazapado. Un controlador capaz de cuestionar al amor entre dos seres y sus decisiones personales. Imperativo el tipo, egocéntrico y cruel. Tan tiránico y déspota que logró la aprobación del mundo gracias a su amiga inseparable: la culpa.

-Vamos a cambiar la metodología implementada hasta el momento. Ya estamos fuera de moda, hay que hablar un idioma popular y sobre todo, tratar que los jóvenes…

-…Mmm, ohhh…los jóvenes, repitieron algunos buitres pasando su rasposa lengua por las comisuras de los picos. ¡Eso, eso es, que vengan los jóvenes! Arengaban mientras una línea de baba se deslizaba hasta los pescuezos.

-¡Silencio! Gritó el ave mayor, ¡Más respeto, che, no jodan! Dije que hay que atraer a los jóvenes pero esperen un poco, para eso tenemos que hablar su idioma, crear canciones con música pegadiza, y si hace falta, empezar a vestirnos como ellos, con ropa alocada, pero eso será más adelante, sentenció.

-Bueno, tengamos en cuenta que el blanco representa la pureza, irrumpió un pajarraco ortodoxo. No sé si será bueno cambiar ese color porque lo único que lograríamos es que los más ancianos se espanten y en estos momentos nos toca sumar, no restar.

-Muy bien eso, agregó un coro de herméticos, muy bien, continuaban mientras asentían con sus cabezotas huecas.

-Hagámoslo con cuidado, respondió uno con anteojos que parecía demasiado conservador, pero que entendía que los cambios hacían falta y había que ir por ellos.

Y los buitres fueron mutando, nomás. Empezaron a popularizarse aunque era evidente que ese cambio no respondía sino como una herramienta imprescindible que había que utilizar sin modificar la esencia natural de la bandada. Mucho menos los proyectos a futuro cercano.

Analistas del mundo comenzaron a hablar del cambio que se estaba produciendo. Los habitantes de las selvas, tanto las naturales como de las de cemento, comenzaron a hablar del fenómeno increíble.

-¡Los buitres cambian! Exclamaban sorprendidos.

-Se están aggiornando, repetían otros.

-Está en marcha una nueva metodología de la bandada buítrica, la que se apresta a efectivizar grandes cambios conscientes que los tiempos exigen modificaciones. El nuevo rey de los buitres es un ave con mucho carisma, decían en sus notas periodistas afamados aunque no independientes pese a que se autodenominaran así. Ellos no tenían libertad discursiva en los medios que los contrataban, sino que respondían a líneas editoriales definidas, (vale tenerlo en cuenta).

Y el mundo fue testigo de un nuevo fenómeno en un planeta cargado de situaciones espantosas y algunas que no lo eran tanto.

La bandada de buitres continuaba ensayando reformas que en realidad hablaban subliminalmente sobre la necesidad de mantener el estatus quo imperante, pero las masas suelen tragarse todo lo que reproducen los grandes pulpos informativos nacionales e internacionales y ellos hablaban, justamente, de esos cambios a medias.

En un rincón de la selva, entre matas de tonalidades diferentes, una señora secaba sus lágrimas preocupada por lo que realmente vendría. No era fácil engañar a esa mujer ya que supo de pseudo cambios que no fueron sino cosméticos a lo largo de la cronología mundial.

-Seguirán controlando el bosque con sus mentiras. Seguirán haciendo retroceder al mundo aunque parezca que marcha hacia adelante. Seguirán imperando sus negocios sucios y sus ideas retrógradas, pero ¿cómo sacudir las almas si hay tanta esperanza de norte a sur y hacia el oeste? Se preguntaba con preocupación.

-Ahora se escuchan voces que aseguran que la fe y la violencia son incompatibles pero no agregan que no hay peor violencia que la injusticia, ¡hipócritas! Agregaba.

-Omiten comentar que fe y pederastía también son incompatibles. O que la fe y el hambre jamás se tomaron de las manos. Tampoco dicen que la fe y el engaño es imposible que puedan ir juntos a ninguna parte. No dicen nada sobre los controles de natalidad, la educación, la marginalidad. No saben hablar en su concepto máximo sobre el amor de unos hacia otros. ¡Por favor!, dijo rompiendo en llanto la señora Memoria.

-¿¡Y qué dicen de las guerras donde mueren tantos inocentes además de mirar hacia otras latitudes y bendecir las armas!? Imbéciles, gritó la mujer en medio de una consternación que partía corazones puros.

De pronto elevó sus ojos hacia el cielo. Una nube espesa, oscura, amenazante, avanzaba sobre el bosque. La sesión de los buitres había concluido. Un par de plumas viejas, malolientes, se desprendió de algún cuerpo plumífero y fue descendiendo, formando filigranas en el aire, hasta quedar enredada en un árbol viejo donde aves de colores habían fundado sus nidos y desde donde trataban de defenderse del avance de los pajarracosaggiornados.

Los buitres escoltas remolcaban los cambios que irían entrando en escena en el preciso momento que hiciera falta y no faltaba mucho.

Un grupo de hermanas que en los últimos años estaba en proceso de unión y recomposición como lo soñaran sus padres inolvidables, sintió un escalofrío. ¡Ellas sabían que ese vuelo rasante de los buitres representaba un gran peligro para esa unión! ¡Qué iban en pos de una desarticulación inminente!

El buitre mayor que también sabía penetrar en lo insondable de las mentes, sonreía mirando hacia un horizonte sobre el que se perfilaba el desgarre. Solo faltaba que el pajarraco se dirigiera hacia allí posando sus malditas patas.

-Debo recomponerme, se acercan tiempos de mucho trabajo, exclamó con voz suave, pero firme, la señora Memoria.

Pese a que aseguran que los buitres carecen de órgano de fonación, en todas las latitudes se comenzaron a escuchar graznidos de espanto. Algunos los repudiaban, otros celebraban los cambios que vendrían.

-Siempre es así en la vida, pensaba doña Memoria, esa bandada maldita sabe apoyarse en la ignorancia.

Ilustración: gentileza de la artista visual argentina Beatriz Palmieri. “Aves blancas”

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Crítica literaria: “El fuego que no se extingue”, de Manuel Guerrero Cabrera

Pedro Luis Ibáñez Lérida (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Volumen XXIX. Colección Manantial.
Edición Excmo. Ayuntamiento de Priego

EN LA CONSTRUCCIÓN DE LA POESÍA como edificio social -la huella del significado y significante realzada en la perspectiva de la cotidianidad- hallamos diferentes medidas. Unas son portadoras del excesivo empeño en protagonizar variantes líricas sumidas en el concepto. Otras aluden al determinismo de la estética como bien inmaterial. Son las menos las que se encauzan por el camino menos transitado y, por consiguiente, sin localización definida ni ruta conocida. Hablamos, en ese caso, de la pulsión del signo y su búsqueda como estado poético.

EN EL FUEGO QUE NO SE EXTINGUE -“frágil volumen”, como lo define el propio autor- apercibimos que la intermediación del tiempo obra como envolvente e “infeliz melancolía”. Hay un empeño en desandar lo vivido, “Traigo la íntima noche, / siempre refugio claro de mi sombra, / y el deseo impaciente del retorno, / como el agua del mar” ” no como reprobación, “Todo en mí se redujo a la melancolía / que me ha envejecido desde los catorce años”, pero sí como viaje emocional, al que el poeta nos invita a adentrarnos en la etapa vital en la que se percibe y siente con más intensidad la orfandad del mundo. Tal vez por ello ese protocolo de intenciones que para el lector se aconseja en Poema para microondas, “Llegue a casa y descálcese. / (...) Mientras se toma el té / (o la infusión, ni importa) / lea cada poema de este frágil volumen. / Es importante”. El tiempo se consume y la espita de la evocación es un anhelo que descarga su aliento de ceniza, “Tuvimos amigos pasados los años que tanto / ganaron con fe y humildad / (...) En esta melange tan carnavalesca, crecimos, crecemos... y llega el final”. Quizás sea en Plaza Nueva donde el lirismo detente su mayor y mejor capacidad para arañar al destino con fiera y nostálgica convicción. La plaza es el corazón. Centro neurálgico de la posesión y la pérdida. El corazón y la plaza se miran hacia dentro para invitarnos al silencio recogido y escuchar nuestros pasos perdidos en el vértigo del día a día., “El reloj no da tregua, corazón de Lucena, / hastío en el estío, soledad del otoño, / las pisadas son vida, como hoja en el retoño, / como sangre en las venas”. La amistad se entrega en la plaza, en el mismo corazón. Deambula en los perfiles literarios que cruzan de un tiempo a otro las letras que les son comunes, “En diecisiete pasos te cruza Manuel Lara, / te convierten en décima Rivas y Antonio Cruz; / con su prosa creciente, como un vidrio al trasluz, / Julián Valle te aclara”.

MANUEL GUERRERO CABRERA no sólo ciñe a sus labios la arruga del tiempo. Hace acopio de fortaleza en el amor, que es muro frente al inexorable fin, “Si preguntas el tiempo que nos queda, / probaré de tu cuerpo / las crestas de la sal / (...) pues este amor es tan fuerte / como la muerte”. El poso de lo definitivo es, sin embargo, efímero y familiar aroma, “Porque en tu ausencia dejas / el eterno perfume / de las panaderías”. Y es causa justa, sin titubeos ni cargos de conciencia. El amor es pleno y entusiasta poder de afirmación, “Que me perdonen / los sindicatos: / hoy no trabajo, / porque no tengo amor / en mis servicios mínimos” o lo convierte manjar exquisito “Dejo que el sol apruebe tu paciente blancura / para desayunarla al punto sin descanso; / entonces hay más luz, porque el alba procura / repetir que vivamos de amor otro remanso”. Al final de esta primera parte, Melange, el autor lucentino hace un guiño a una de sus pasiones: el gotan. Componiendo lo que el bautiza como Tangohaiku, “Tu nombre es eco / paredón y después... / lo que haya muerto”. En la segunda parte bajo el título de El mismo loco afán recoge poemas de sus anteriores publicaciones, El desnudo y la tormenta y Loco afán. De esta última apunto el poema que, con personalidad propia y privativa, es clavazón de la herida que no cesa de manar en la ausencia. La muerte del amigo es un tajo “Y se fue sin aviso como un rayo caído / que escoge ser oscuro tras dividir la noche” que nos parte en dos por ese mismo rayo que elige la oscuridad.

EL AMOR POR LA LITERATURA que Manuel Guerrero Cabrera alberga y expresa, no sólo en su faceta como docente, también por la intensísima actividad cultural y literaria que despliega en Lucena, su localidad de residencia, tiene su propio reflejo en esta obra en cuatro poemas –los numerados 12, 13, 14 y 15-, que contienen todo un principio sobre la escritura y la propia lengua. Es emocionante entonar “Cono ajutorio de nuestro dueño...”. Aún más, a sabiendas que en las investigaciones del profesor Antonio Carrillo Alonso -En referencia a su obra Fernando de Herrera, Góngora y Soto de Rojas: su relación con la lírica arábigo-andaluza. Tesis del año 2005. Universidad de Sevilla-, colaborador de Emilio García Gómez, detecta y esclarece las preeminente influencias arabigoandaluzas en la lírica del Siglo de Oro, que se superponen a las grecolatinas. Jarchas y zéjeles condensan el germen lírico cuya huella encontramos en las coplas del cante flamenco. No es de extrañar que en El fuego que no se extingue, el vate de la comarca Subbética culmine con estos versos que cantan por si mismos: “¡Qué penita está brotando! / Porque lo vi con mis ojos, / besos te robaron / en la placita del Potro”.

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Albert Serra, Joaquim Pinto, Fernando Bacilio…: El cine iberoamericano fue el gran vencedor de Locarno 2013

Sergio Ferrari (Desde Locarno, Suiza. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Historia de la meva mort (Historia de mi muerte), del realizador catalán Albert Serra fue galardonada con el premio mayor, el Leopardo de Oro, en la 66 edición del Festival de cine de Locarno que acaba de concluir el tercer fin de semana de agosto. El abrazo cinematográfico entre Casanova y el Conde Drácula, presentando en la misma pantalla dos épocas históricas y dos visiones del mundo, conmovió por su originalidad al jurado internacional que no dudó en galardonar así una obra radical y rupturista del cine contemporáneo.

Aunque fue la principal, la presea de Serra no fue la única para la producción iberoamericana que llegó al más importante evento cinematográfico suizo. E agora? Lembra-me (¿Y ahora?, recuérdame) del director portugués Joaquim Pinto, recibió el Premio especial del jurado internacional, el segundo en importancia, así como la presea otorgada por la crítica internacional. Por su parte el actor peruano Fernando Bacilio, personaje principal de El mudo, de Sebastián Lelio, se alzó con el Pardo a la mejor interpretación masculina.



En tanto el realizador español Lois Patiño con su Costa da Morte (Costa de la Muerte) fue reconocido como mejor realizador emergente en la categoría de Cineastas del Presente, la segunda en importancia del evento locarnés.

“Entendieron mi película”

El Leopardo de Oro sobrepasa todas las expectativas del director catalán, quien en entrevista con este corresponsal, luego de conocer la noticia, se manifestó “tan contento como sorprendido”.

“Lo que más me conmueve de la distinción es que desde un primer momento en Locarno se habló de cine con mucha pasión. Es un espacio donde realmente se entiende de cine. Todos los intercambios, incluido con otros realizadores y la prensa, estaban centrados en las películas, en su estética…Que es lo que importa al final, al margen cualquier premio” enfatiza Serra.

Quien reconoce también el impacto material positivo de la recompensa - 90 mil francos suizos, casi el mismo monto en dólares estadounidenses- “que me va a permitir enfrentar la nueva etapa profesional con más calma, sin pensar tanto en el día a día”. Subrayando el momento oportuno de la distinción, “a pocos días que Historia de la meva mort sea presentada en Francia, lo que puede significar un empujón para el film”.

Su reflexión de fondo, al mejor estilo de la personalidad crítica y sin compromisos del realizador catalán - considerado por parte de la crítica de su país como el “enfant terrible” del cine español- , lleva a relativizar sin embargo el significado del premio. “Hay que circunscribirlo a una película en particular” en un mundo, como el cinematográfico, donde “no se puede contentar siempre a todos”.

Ni siquiera al mismo público, hacia el cual Serra mantiene una cierta distancia conceptual, fuente de la independencia de su creación. “Si debiera pensar en la gente, en los espectadores, me bloquearía. A nivel metafórico, es como si un fabricante de armas debiera pensar en las víctimas que produce…Mis películas son armas con las que cada uno que las mira puede hacer, pensar y vivir lo que quiera” enfatiza.

“El actor es como tierra moldeable”

El actor es el fango, “la tierra húmeda de un ceramista. No soy más que lo que Albert Serra ha moldeado para darle una forma determinada”, expresa Vincenç Altaió, actor no profesional que asume el rol protagónico de Casanova, al comentar el premio recibido en Locarno.



Para mí como poeta, continua, “que no hace distinción entre lo visual y lo literario, se culmina de esta manera una forma de arte sin fronteras”, subraya.

E insiste en su propia lectura sobre el valor de Historia de la meva mort: “creo que esta película representa perfectamente nuestra época y con los años va a explicar mejor a Europa y al mundo actual que un tratado de política o un ensayo de economía”.

Y concluye: “cruza las ideas con la estética. Es muy valiente, muy innovadora, corre riesgos y hace un favor al espectador, al crearle una dificultad a su vida cuando mira el film”.

“Satisfecho con el palmarés”

Las distinciones otorgadas en Locarno, “muestran que los jurados comprendieron la diversidad de las películas presentadas en la selección oficial”, subraya el director Carlo Chatrian, en diálogo con este corresponsal.

El film catalán, subraya, es “compacto, muy fino, muy fuerte, asocia dos épocas para hablar del presente”. Y el Leopardo de Oro, galardona hoy “un cine radical y de búsqueda, coherente con el espíritu mismo de nuestro festival”.

Albert Serra es uno “de los cineastas más originales en la actualidad. Y es un gran honor que presentara su film aquí. Un proyecto de largo alcance, en el que venía trabajando desde años”.

Tal vez por la duración - 148 minutos- no va a funcionar muy bien en las salas comerciales, explica el director de Locarno. “Pero estoy convencido que como el buen cine, el de verdad, va a permanecer y prolongar su presencia en la historia”, concluye.

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Arqueología. Mada’in Saleh: Una ciudad fascinante en el medio del desierto

El Ave Fénix

Mada’in Saleh es el nombre de restos arqueológicos en Arabia Saudí, en el medio del desierto. Es una ciudad tallada en la roca arenisca casi desconocida, y sin embargo sus restos están considerados los segundos más importantes de la cultura nabatea, tras la ciudad de Petra.

Hoy es Patrimonio Cultural de la Humanidad, declarada por la UNESCO.

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Buenamadre

Daniel de Cullá (Desde Burgos, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Gerineldo está en Buenamadre, de la provincia de Salamanca. Está aprendiendo francés con “El francés sin esfuerzo” método Assimil de A. Chével, impreso en septiembre de 1956, y, en su huitiéme leçon (8ª lección), se carcajea pensando en la caracha, roña, sarpullido en el caracú o tuétano de los huesos de patas de nuestros cuadrúpedos que gobiernan un cadaval, terreno donde quedan en pie muchas cádavas o troncos de árgoma o de tojo chamuscados, barrancas, pozancos y desigualdades. Estamos en cacicazgo, se decía. Oficio y dignidad de cacique y territorio de su gobierno. Y, hablándoles a los grajos, se expresaba: “el nuevo caciquismo es el sistema político que consiste en el gobierno de los caciques, quienes, mediante poderes legales fundados en el sistema político vigente, ejercen de hecho el gobierno del país dirigiendo las elecciones, nombrando los diputados e imponiendo su voluntad a los ministros y a los tontos de capirote que les siguen. El está leyendo:



- 7. Asseyez vous ici, je vous prie
- 8. Merci. Une cigarette?
- 9. Avec plaisir. Alors, que pensez vous de la situation politique?
- 10. Mon Dieu, pas grand chose de bon¡
- 11. Pour moi, la crise ministérielle est inevitable.

Hace poco que estuvo en el Rocío en caravana, con ese conjunto de personas, acémilas y cabalgaduras que viajan juntas en las tierras de Andalucía en busca de la cagada del lagarto santo. Entre tanta muchedumbre, se sentía capeón, novillo que se capea en una sala llena de velas y cirios encendidos con un cadáver expuesto en su túmulo, cual canope, estrella de primera magnitud en la constelación de Argos.

Mientras la nata de la leche o cacuja, resbalaba en el mango de las cucharas, las plañideras, sentadas en cáncanas, especie de banquillos de castigo en las escuelas de niños, recitaban:

- Candil, candilón
- Cuenta las veinte
- Que las veinte son
- Ardid en candil
- Con una imagen
- Y una candileja
- A l a cabecera
- Que está en agonía


- Sobre el hoyo
- Que se hace en la arena
- Para buscar
- Agua potable en cachón
- U ola que se deshace
- En espuma
- Al romper en la playa.

Gerineldo dejaba caer la cera de las velas en un cucurucho de cartón cubierto de lienzo, como el usado por los disciplinantes y nazarenos.

Saliendo al corral, pues en la casa no había baño, en el mismo cucurucho, comenzó a orinar golpeando con el dedo de en medio, apoyándolo con fuerza sobre la yema del pulgar y haciéndole resbalar a lo largo de ella hasta que perdiendo el contacto se disparó. “Como los recortes en la crisis”, pensó. Y Ja Ja Ja.

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Uchuraccay, 30 años después

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Tres décadas después, la masacre de ocho periodistas en los Andes de Ayacucho sigue planteando una serie de interrogantes y polémicas sobre la función de la prensa en una sociedad invadida por la violencia política y la represión.

José María Salcedo La Torre, uno de los periodistas más representativos de América Latina, acaba de publicar una versión ampliada de Las Tumbas de Uchuruccay, que reconstruye el itinerario seguido por los ocho periodistas que fueron asesinados en 1983 en una comunidad de Ayacucho, cuando el Perú era azotado por la violencia de Sendero Luminoso, el MRTA y la represión de las fuerzas policiales y militares del Estado.



El libro que recoge las versiones de 40 testigos, describe la ruta de los periodistas masacrados, tres de ellos que laboraban en "El Diario de Marka", dirigido en esos años por José María Salcedo. Para que el lector pueda tener una mayor aproximación a la vida y obra de este autor; Jorge Zavaleta Balarezo, uno de sus discípulos más cercanos nos envía las siguientes líneas de un testimonio personal:

Soy amigo de José María “Chema” Salcedo (Bilbao, 1946) hace casi veinte años y nunca me han quedado dudas de su integridad a la hora de escribir, como gran periodista que es, o de generar debates o entrevistar a personajes que van desde los más desconocidos hasta alguna figura ya sea política, del arte, o del espectáculo.

A José María me une una pasión peculiar por el cine, hemos pasado horas y horas charlando sobre películas que nos disfrutamos, coincidiendo o discrepando, o haciéndonos mutuas recomendaciones sobre filmes que tenemos pendientes.

Al respecto, hay que recordar que José María, con su eterno buen humor y esa ironía que socava las bases “oficiales” de este Perú, no es solo un consumado cinéfilo sino que, con mucho éxito, ha dirigido más de un proyecto cinematográfico. Prueba de ello son “Asháninka” y “Amazónico soy”, en los cuales, como él mismo me ha confesado, ha bebido de fuentes diversas, hasta del neorrealismo italiano, para dar cuenta de circunstancias que la prensa de cada día así como los medios audiovisuales ignoran sin la mayor vergüenza.

A José María lo conocí en 1996, cuando me invitó a colaborar en su empresa Viceversa, dedicada a la prensa y la publicidad, y que codirige con Alfredo Filomeno, otro buen amigo y líder político que hace poco celebró su militancia de setenta años.

Pero no solo el cine ha marcado el norte de las conversaciones con este amigo que muy pequeño llegó de España al Perú. La literatura, en sus diversas manifestaciones, ha sido, igualmente, fuente provechosa de diálogos, en los que encontrábamos, por ejemplo, un interés común por Álvaro Mutis o Ítalo Calvino. Poco tiempo después de que lo conocí, José María comenzó a trabajar como conductor de espacios en Radioprogramas del Perú, la más importante emisora del país, y donde permanece hasta ahora.



He tenido el honor de ser entrevistado en dos programas distintos, en 2006 y 2012, por este gran colega y por logros definitivos en mi vida: cuando la revista Butaca me otorgó el premio a la mejor crítica por mi ensayo sobre “Dogville”, descarnada obra del siempre provocador Lars Von Trier, y más adelante, cuando volví al Perú después de culminar mi doctorado en Pittsburgh (Estados Unidos) y graduarme con una tesis en la que propongo el concepto de “Cuarto Cine Latinoamericano”, un tema que, lo reconozco, merece madurar.

Así como la pasión que reconocemos los amigos del Chema ante o detrás de las cámaras, o ante los micrófonos, o en una charla en un café, cabe incidir en su rol de actor en obras teatrales como “Ubú Presidente” y películas como “Ojos de Perro” y “Malabrigo”, tenemos que poner atención a su obra periodística, no simplemente la de la nota fugaz, sino aquella que ha plasmado en textos como “El vuelo de la bala”, “El libro de las sospechas”, “Ruidos y Silencios” y ahora mismo, con la reedición de su libro sobre la tragedia de Uchuraccay, a la que agrega una profusa introducción sobre un crimen contra ocho hombres de prensa en 1983, hecho sobre el cual se siguen manejando una serie de conjeturas y persisten las interrogantes.

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Música: Desde La Rioja, Argentina, la chaya

La chaya es una danza típica de la provincia de La Rioja, en el noroeste de la República Argentina, una de las zonas más pobres y excluidas del país. Cobra especial relevancia para la fiesta de los Carnavales.

Representa y está asociada con uno de los rituales en que consistía el festejo de la cosecha. Para los Diaguitas, los habitantes originarios de esta zona, la Pachamama (la madre tierra) muchas veces se cobraba el precio de sus favores con la desaparición misteriosa de algún joven en la montaña.



El mito de “La Chaya”, la diosa de la lluvia y el rocío, deriva de esta creencia. Una antigua leyenda indígena cuenta que en la tribu había una joven muy hermosa que estaba perdidamente enamorada del semi-dios llamado Pujllay. Un día, llevada por la desilusión y la pena de este amor contrariado, desapareció en la cumbre de la montaña y se convirtió en una nube. Una nube que cada año vuelve para alegrar la tierra y la población y se posa en forma de rocío en los pétalos de la flor de cardón, típica de esta región de la geografía del noroeste argentino. Por ello, la celebración de la cosecha se denominó Chaya, que significa: “agua de rocío”, en lengua quechua. Pero su personaje central es el Pujllay, devenido de príncipe indio en forma de muñeco de trapo de tamaño natural.

Cuenta la historia que los primeros colonizadores españoles llegados a estas tierras se encontraron con una fiesta singular de agua y danza que celebraban los diaguitas festejando la finalización de las cosechas, aunque en la actual provincia de La Rioja esté muy ligada al Carnaval de febrero. Es entonces cuando se realiza el Festival Nacional de la Chaya, además de las típicos topamientos (acercamiento festivo) por los barrios, con agua, harina, albahaca, vino y música de chaya para refrescar la amistad de todos.

Después de días de celebraciones, el Domingo de Cenizas se realiza la quema del muñeco, hecho que simboliza lo que el príncipe generó cuando desilusionado por no haber correspondido a la Chaya, se dedicó a la borrachera y murió quemado en el fogón de una fiesta.

Dejamos aquí algunas versiones de chayas, dos de ellas grabadas en vivo durante las fiestas del carnaval riojano.







Fuente: http://www.taringa.net/posts/turismo/3157902/La-Chaya-riojana.html

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Ariel: El ensueño latinoamericano

Pablo De la Vega (Desde Guatemala. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

La emulación es una expresión monótona carente de crítica. Es por ello que los actos que emulan sobreabundan de irreflexión y son faltos de gracia. Pensar lo que es el individuo con esta perspectiva es sinónimo de cobardía y sumisión, asentir al espíritu afamado de una imagen adorada por el vulgo pero a la que le es irreverente la verdad. Hemos visto este efecto repetido un sinnúmero de veces por intelectuales, escritores, y pensadores que, a lo largo de la historia, han hecho suyas las palabras dichas con anterioridad por otra persona (no en forma de cita, sino parafraseando el mismo discurso), queriendo ilustrar al conglomerado la razón justificante de un hecho, una reacción, una idea o un fenómeno que acontece en el ser humano. Pero, «¡No hay nada nuevo bajo el sol!».



Nos encontramos enjaulados en un esquema intelectual. Considerados «aristotélicos o platónicos» -en palabras de Coleridge-, discriminados, no con enfoque racial sino gnoseológico, según nuestras ideas, calificados por nuestro pre-nombre profesional: Lic., Ing., M.Sc., Ph.D, etcétera. La Academia Occidental norma que el estudio debe seguir un «método universal» para ser aceptado. La ortodoxia, menospreciada en estos tiempos, parece estar en batalla continua con la rebelión oracional, la abstracción semántica, la falta de sentido lingüístico y la sintaxis contemporánea -efectos sublimados en el género poético y las redes sociales-, no obstante sigue latente en el sistema de ideas empoderado por el «rigor científico», un aliado infalible en esta dictadura intelectual.

Desde la «periferia», Latinoamérica ha generado corrientes de pensamiento propio. Fruto de la necesidad de analizarnos a nosotros mismos, obviando los esquemas occidentalizados, nos encontramos con las respuestas pertinentes para nuestras necesidades, queriendo ser ajenos a la sobreabundancia de emulación. El pensamiento europeo con sus corrientes nos es prescindible. Es por ello la necesidad imperante de «pensarse» desde el carácter propio; seguir animando esta iniciativa de comprender Abyayala y nuestra realidad latinoamericana.

La identidad intelectual de la región viene forjándose desde hace siglos (en tela de juicio, incluso, milenios). Fue en el siglo XX donde se mostró con más estruendolos resultados del pensar latinoamericano, a raíz de las guerras civiles y revoluciones. No obstante, varias luminarias problematizaron la emulación, criticando los métodos decimonónicos de raigambre europea y difundiendo al pueblo americano la necesidad de un espíritu libre, ideal y propio. Ese fue el caso de Rodó, un hito en el pensamiento latinoamericano.

Viendo el tinte fotográfico de José Enrique Rodó (1871-1917), parece una persona de aspecto serio y centrado, nada cómico y poco risible (así lo afirmaba Benedetti). Pero el genio analista no es el que alarga los labios, sino aquel crítico prudente capaz de encontrarse con las problemáticas de su contexto y espolear, a guisa de palabras o acciones, las soluciones consecuentes para ser libres, como lo es «Ariel».

Nacido en Montevideo, vivió en la época del «efectismo» dariano, según él lo afirmaba en su estudio Rubén Darío. Su personalidad literaria, su última obra. Este panorama influyó grandemente en sus ensayos. El modernismo afectó a la mayor parte de escritores del continente, dejando la firma de un movimiento plenamente americano. Inmerso en la vida política y académica tuvo contacto con destacadas figuras intelectuales, siendo reconocida la correspondencia mantenida con el gran pensador Miguel de Unamuno. Participó en varias publicaciones y revistas y fundó con varios colegas la Revista Nacional de Literatura y Ciencias Sociales (aclamada por «Clarín»)

Debido al malestar prevaleciente en su época y la problemática política uruguaya publica una serie de ensayos denominados La vida nueva, que buscan ser un aliciente para las agravadas situaciones. No complacido con el resultado escribe un magnífico ensayo en seguimiento de estas publicaciones. Es en el año 1900 cuando sale a luz la que será su magnum opus: Ariel. La obra es una bocanada de aire para el espíritu americano mermado de utilitarismo e ideas europeas, un acicate dirigido a la juventud creciente de nuestros pueblos «para que oriente su espíritu y precise su programa dentro de las condiciones de la vida social e intelectual de las actuales sociedades de América».

¿Cuál era el objetivo de un librillo tan directo y revolucionario, que agitó las ideas y marcó un sendero para la concepción del ser americano? Fundar un pensamiento propio de Latinoamérica, llevado por el sentido ético ideal del ser humano, ajeno al materialismo pérfido que aumenta por las ideologías industrializadas. Ariel es una larga disertación, una peroración oportuna a la simiente, cosecha de realidades ensoñadas. Rodó tenía una férrea esperanza en la juventud como agentes de presente y futuro, con la fuerza idónea para alegar la injusticia y la voluntad suficiente para cambiarla. Pero reconocía el terreno blando en el que discurría -que así como ayuda, mata- y se aseguraba de dictarla «palabra oportuna que rindiera, en corto tiempo, los frutos de una inmortal vegetación».

La terquedad humana, contraria a la esperanza, en su cómodo ensimismamiento, nace de los deseos de la emoción, del vago no importa y de los «pesimismos vanos» (como llamaba Rodó).El utilitarismo nos arraigaba la idea de que los sueños son nubilosas utopías en las cuales se apoyan los indefensos, ideas hueras sin la fundición inquebrantable de la realidad material -aparentemente un provecho absoluto-. Mas el joven lleno de dinamismo y vitalidad está hecho de sueños. Las ideas son las que le incitan a la fecundidad, a «manifestarse en la vida de las sociedades humanas como una fuerza bienhechora».

Rodó incita a buscar la amplitud, salid de la simple perspectiva que nos engrilleta. Hay una miseria en el ejercicio de una idea singular, de lo monótono y acomodado. Hay que beneficiarnos con la dilatada creatividad que acontece en continuo devenir con el quehacer. El ejemplo de la cultura griega ejerce una gran influencia sobre Rodó, quién considera a los helenos como modelos de vitalidad: una civilización capaz de crear, manifestar y pensar sobre ellos mismos.

Lo cotidiano esclaviza nuestro espíritu: el exceso de trabajo, de búsqueda de lo «útil». El deseo empoderado de tener absorbe nuestras fuerzas y mantiene al espíritu en un continuo combate: nos volvemos un ser dividido. Es por ello que debemos dominar la inteligencia y la virtud que manejarán nuestros deseos. Esto modificará nuestro sentido moral y buscar la libertad, no solo de uno mismo, sino de todos. Los espíritus libres son aquellos que comparten la libertad con los demás.

Ser víctimas del utilitarismo es ser parte de la servidumbre inconsciente, de la esclavitud expectante, y ser manejados por un discurso tácito de autoridad que nos susurra lo que es útil según su voluntad. ¿Acaso esto es libertad? He allí el discurso rodoniano en favor de las ideas, de una juventud emancipada capaz de analizar sus necesidades y crear la realidad que quiere, de tener la «serenidad pensadora» suficiente para vislumbrar los caminos, hollando las cadenas y corriendo hacia el sueño. Ese es el Ariel que seguía a Próspero como un ápice etéreo, un cuerpo de cielo vestido de galas de ensueño y que Rodó, tomó como ejemplo para animar el espíritu latinoamericano en busca de su propio sendero.

Imagen que acompaña el texto: se titula "Ariel" y fue realizada por un pintor suizo, establecido en Gran Bretaña llamado Henry Fuseli (1741-1825).

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Viaje al planeta ética: Lecciones de ética en un cuento

Enrique Campang Chang (Desde Guatemala. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

En un lugar del Planeta Tierra en el siglo XXI, en plena crisis de valores, se descubrió una nave espacial no tripulada que venía de un lugar desconocido, los científicos trataron de establecer su origen y abrirla con poco resultado; siguieron los políticos, corruptos, militares, de la CIA, NASA, el Pentágono, Agencia de Seguridad, Centro de Control de Enfermedades, mareros, brujos, astrólogos, ingenieros, psicólogos, teólogos, filósofos, buscaron en los laberintos de la bibliografía de la APA, en Wilkileaks, en el Diccionario de la Real Academia, predicadores fanáticos que no acertaban en descifrar la intención del extraño artefacto encontrado; si era una nave espía, terrorista, que despertó la paranoia de las grandes potencias; les daba vibraciones que no entendían ni les gustaba.



Las transnacionales capitalistas, el crimen organizado exploraron la posibilidad de sacar provecho, otros para llevarlo a Disneylandia, a Hollywood, hacer una película y cuanta oportunidad de negocio. Era un objeto fuera de lo común

Luego de muchos intentos, se acercaron unas personas sencillas, nobles, honestas de buena voluntad; la lograron abrir y entendieron el mensaje que decía:

“Esta nave viene del Planeta Ética. “Es un mundo en donde prevalece el gran principio, es una comunidad en donde los gobernantes son elegidos de acuerdo a su sabiduría y capacidades. En donde todos tienen un alto sentido del honor y se cultiva la cordialidad en las relaciones humanas. En consecuencia, los hombres no solo consideran como padres a sus propios padres, ni como hijos tan solo a sus propios hijos. Los ancianos terminan sus años en felicidad. A los adultos se les provee de empleos y todos pueden ser útiles a la sociedad. Los niños son criados adecuadamente. Los viudos, ancianos sin familia y los huérfanos, así como los desvalidos reciben protección y cuidado. Cada hombre tiene su trabajo y cada mujer su hogar, no se admite que la riqueza permanezca inactiva y no se usa sus energías para conseguir beneficios particulares. En tal comunidad se superan los planteamientos egoístas y no se conocerán robos ni los crímenes, y la agente no tiene necesidad de cerrar sus puertas.”

Es un lugar donde se respeta la vida desde su concepción, la dignidad de las personas, se practica el amor al prójimo, el bien común, tenemos acción preferencial por los pobres, enfermos, hambrientos, perseguidos. Los bienes del planeta tienen destino universal, la tierra, el agua, el aire y los recursos naturales. Conservamos el medio ambiente. Creemos en un Dios bueno, del amor, del perdón, la misericordia, creador de lo visible y lo invisible. –Seguimos los principios de Confucio, Buda, Abraham, Cristo y otros virtuosos del Planeta Tierra.

Tenemos el hábito de la Sindéresis, de hacer el bien y evitar el mal. Vivimos felices con poco; tratamos de ser buenos, justos, libres y compasivos.

Entonces unos del público que rodeaban la nave que no entendieron bien el mensaje se hicieron ilusiones y estallaron de júbilo y gritaron: ¡¡¡ese es el paraíso, vamos a ese Planeta, construyamos una gran nave; a conquistarlo, a sacarle sus riquezas, oro, petróleo; hacerlos socios, formar alianzas militares, copiar su armamento!!! Los narcos pensaron, “deben haber consumidores de drogas, que negoción. Pero no vieron que había unas instrucciones y advertencias:

“Si planean venir, deben saber que:
El viaje es largo va a tomar tiempo y varias generaciones para llegar
Para unos va a ser un reto que implica cambio de viejos hábitos, disciplina, deseo de perfeccionamiento personal.
Viajen con poco equipaje, lo indispensable
No lleven oro, dinero, riquezas, joyas, armas, carros de lujos, drogas.
Para las personas egoístas, racistas, crueles, ambiciosas, arrogantes, corruptas, tratantes de personas, especuladores, prepotentes, tiranos, terroristas y fanáticos, este viaje es indicado para que cambien.
Existen riesgos de ser atrapados o desviados por la fuerza gravitacional de otros planetas malignos como el Planeta Dinero, Corrupción, Egoísmo Codicia, que puede echar a perder el viaje.
La duración del viaje depende del interés e importancia que se le preste, se puede llegar antes, tarde o nunca.

Así los encargados prepararon los planes para ir; definieron el destino: Planeta Ética las coordenadas de amor, dignidad, vida, altruismo, bien común. La energía propulsora elegida para impulsar la nave a su destino: Educación de alta calidad, sencilla, clara, con valores, ágil, sin enredos académicos, directa, adaptable a cada persona y cultura, pero enfocada al destino del bien. Para que cada quién encuentre su Chu´milal (valor maya de encontrar su misión, su estrella, donde encuentra el oficio que le gusta y lo puede hacer bien, con amor y esmero)

Pero en el proceso de preparación se apuntaron bastantes políticos, empresarios, magnates líderes, diputados, alcaldes, criminales corruptos, mareros, extorsionistas; unos NINISIFAS de las universidades (personas que pudiendo Ni estudian, Ni trabajan y Si Fastidian); se vistieron con la última moda; y llevaron cuanto aparato recreativo pudieron, televisión, celulares, para chatear, mandar mensajitos, o no perderse los juegos de fútbol; además de esclavos, servidumbre y compañía sexual, por si se aburrían durante el largo recorrido .

Pocos sabían realmente que cosa era eso del Planeta Ética, tenían ideas vagas, simplistas, románticas, relativas, infantiles, Ingenuas; que es otro planeta que sigue las viejas reglas del Planeta Tierra. Así, terminaron los preparativos y partieron.


VARIAS GENERACIONES DESPUÉS; EN MEDIO DEL RECORRIDO. Unos pasajeros causaron problemas, eran heterónomos que necesitaban constante supervisión y difícil cambiarles la mentalidad; estos fueron reducidos a la justicia cada vez más eficiente en proteger a los inocentes, castigar a los malos, rehabilitar a los que pueden serlo. Se envían mensajes claros para disuadir la repetición de las faltas, (Su función más importante). Con el tiempo los malos fueron pereciendo como los dinosaurios.

Llegó el momento de aligerar la carga de la nave; se preparó una cápsula con la basura y desperdicios. Aprovechando el paso cerca del Planeta del Mal el contenedor de desechos que se separó de la nave principal y se perdió en el espacio. Entre el contenido iban los restos mortales de los malos políticos corruptos, que no cumplen sus promesas electorales; demagogos que engañan al pueblo; los que se roban los impuestos, científicos inmorales que atentan contra la vida, dictadores, fanáticos, mercaderes de la religión y terroristas; su forma de ser se extinguió; las faltas no quedaron impunes.

Entre las cosas desechadas iban las drogas, oro, diamantes, lujos, armas, bombas atómicas, ídolos, basura electrónica sofisticada, comida chatarra, mansiones, símbolos de la falta de madurez del viejo Planeta Tierra.

Es el recorrido hacia la civilización del amor de Paulo VI, de la gente buena, justicia social, dignidad de las personas. Lo material pasa a segundo plano, es un cambio de rumbo de la humanidad. Es la visión de futuro que muchos terrícolas no tienen. Se abandona la idea de civilización de las ruinas, piedras bonitas, pirámides, ciudades, edificios, tecnología o sociedades cruentas colapsadas o sofisticadas sin calidad humana.


Al extinguirse los elementos problemáticos heterónomos, se facilitó el recorrido. Dentro de ella las nuevas generaciones se preparaban espiritualmente; se llenaron de amor, crecieron sanos, felices, con sus necesidades satisfechas.

Las familias se estabilizan con amor, compromiso y responsabilidad; mujeres, hombres, niños y ancianos viven en armonía, sin violencia; los sexos dejan de ser rivales, se complementan en sus diferencias. Las parejas que se van formando en el trayecto, dialogan, en privado, para elaborar proyectos de vida, lejos del morbo de las redes sociales

El matrimonio cumple con la función solidaria a la maternidad con el patrimonio (reproducción, manutención y formación); se toma con seriedad la relación reproductiva, emocional, económica, cultural y legal. Desaparece la violencia de género contra las mujeres y los niños; la cultura machista es abandonada. El hombre asume con responsabilidad el rol de esposo y padre. Los hijos dejan de terminar como riesgo social al ser criados con amor y buenos ejemplos. Se extinguen las maras y pandillas juveniles. Las drogas resultan innecesarias en una sociedad con sentido de vida. Desaparece el negocio del narcotráfico y sus tentáculos.

La libertad camina junto al sentido del bien; antes tropezaba caminando sola, errática, libertina, mal acompañada con el mal. Se goza de autonomía, no hay necesidad de supervisión; cada quién cumple con su deber moral de cuidarse a sí mismo, sin competir, sin necesidad de justificarse; es la ética de máximos de procurar el bien con autonomía; la gente sabe lo que es bueno y malo; no se escapa con la excusa del relativismo moral; hay discernimiento.

Los ciudadanos en su función pública siguen la ética de mínimos de ser justos sin causar daño, son buenos profesionales, políticos, empresarios; cuidan la vecindad, no contaminan el medio ambiente, no gritan en medio de los corredores en medio de las clases; los políticos van por el bien común, desaparece la corrupción, antes de prometer están seguros de tener la capacidad e intención de cumplir.

Se pagan los impuestos con la seguridad de que van a ser bien utilizados; los profesionales y empresarios se preparan con valores, ofrecen servicios de calidad en acuerdos justos con sus clientes. Las agendas ocultas entre los políticos, profesionales, empresarios desaparecen; se establecen relaciones de transparencia.

Al subir la conciencia sobre los demás se respeta la dignidad e integridad física y personal; cesan los crímenes contra la vida, las violaciones, abusos sexuales; el bullying, el racismo, acoso y cualquier forma de hostigamiento.

La vida es buena, con salud física, mental, la economía tiene destinos justos, hay trabajo y solidaridad con los débiles; hay prácticas religiosas, cultura, identidad, tradiciones, y la ley respeta los derechos de todos.


LLEGANDO AL PLANETA ÉTICA, TIEMPO DESPUÉS: los tripulantes son recibidos con sonrisa en un aire puro, con alimentos sanos, todos felices dan gracias a Dios por haber llegado al destino

Bienvenidos al Planeta Ética que en tiempos pasados se llamaba Tierra… (¡Sorpresa!) Hicieron un largo viaje para encontrar el mismo planeta precioso que habían dejado pero que habían estropeado. Unos recordaron al viejo Einstein en su teoría del viaje por el tiempo según la velocidad del movimiento.

Se deshicieron del peso de los errores de las generaciones pasadas. Los de este planeta viven en lo que en el siglo XXI llamarían pobreza material; pero son inmensamente ricos de espíritu, son felices, sin cara de funeral; tienen poco, lo necesario; hay oro y diamantes, pero se les deja entre la tierra; a nadie les interesa; perdieron el valor que un viejo demonio les dio en forma de Becerro de oro en tiempos de Moisés. Un absurdo del pasado.

Ser rico, tener cosas, divertirse, pasarla bien no es malo, en la medida que no sea el objetivo único de la vida; obtenida por medio del crimen o la explotación; negando el sentido solidario de la riqueza.

Los problemas se resuelven con buena manera. Se rescata la relación con el medio ambiente; el planeta deja de ser explotado, destruido y humillado. El calentamiento global del pasado es superado. Solo se toma lo necesario de la naturaleza.

La nave que inicialmente había partido con el nombre Utopía es rebautizada con el de Realidad. Un sueño se ha alcanzado.

Habían recordatorios a los he habían hecho posible el planeta: Dios, el bueno, del amor, del misterio; de todo lo visible e invisible; Confucio, Buda, Lao Tse, Cristo, Gandhi, Mandela, Madre Teresa, Francisco, usted y muchos más que colaboraron en este gran proyecto.

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Crítica literaria: “Álbum blanco”, de Francisco Silvera

Francisco Vélez Nieto (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Francisco Silvera
Álbum blanco
Editorial Point de lunettes

“Un despacho de nubes, una historia / de pechinas y sábanas tendidas: / de nubes sobe Moguer, J.R.J. / verde y azul, los únicos colores / en trotacalles marinería”

Pere Gimferrer

No es alarde petulante sino estilo para el ejercicio de la palabra escrita, ejemplo, que en esta especie de novela corta de prosa diáfana expone limpia y con exigencia el compromiso firme del propio autor. Su trama, requiera del virtual lector una lectura exigente, de aquí avisar, advertir, a este posible aventurero que abre el libro entre sus manos, que toda distracción puede sacarlo del sendero que en volandas puede condecirlo hacia la palabra, pues sería como dejar de prestar oído y atención al tema de los Beatles para, por ejemplo, escuchar a cambio, un pregón de la Semana santa Hispalense envuelto en el mariano fervor de la estupidez oficial con olor a pescaito frito con grasa catalana, que no aceite de oliva. Y es que la escritura y el léxico empleado en la narración es todo un ejercicio del arte de escribir una rara y sorprendente historia con partitura y música de Yesterday protagonista de ayer y siempre.

Acudamos a Cortázar como ayuda: Nota importantísima de Morelli: Intentar el “román comuniqué” “en el sentido en que un texto alcance a insinuar otros valores y colaboren así en esa antropofanía que seguimos creyendo posible. Parecería que la novela usual malogra la búsqueda al limitar al lector a su ámbito más definido cuanto mejor sea el novelista” (Rayuela) La obligación del lector a participar, invitación no imposición, abrirle el sendero de la posibilidad de unirse a la aventura de encontrar de forma espontánea lo lúdico. Conseguir esa comunidad comunicativa que ofrecen los Beatles y siglos ya vividos Bach, porque esta historia corta sin música no tendría sentido, sería un desperdicio de la palabra bien tallada.

Conseguir este logro por parte del leedor, entonces, resulta adentrarse en un sendero limpio y normal del personaje Remigio “siempre avergonzado por su nombre” deseoso de llegar y terminar pronto el sentido de su viaje al mar secano del campo, una herencia, olvidada, de quien había abandonado su pasado, despreciador del mundo rural, del pueblo. que se “desvive entre el amor a la tierra y el desconcierto por la intención del viaje” Pero allí, en ese campo abierto algo surge como una diosa, ella, Teresa provocadora de una conmoción en su persona creando un estado de inquietud y reflexión, el recuento de “sus últimos quince años no hubieran existido, tornaba a sopesar la terrible hipocresía de la impunidad de una guerra” La transición, “agradecimiento hacia ésos que arrancaron los yugos por las flechas políticas de los partidos” Sutil definición que muestra el desencanto que tiene a la sociedad sumida en el fatalismo.

Drama, parecido, escapado de una tragedia griega, golpea a nuestro desasosegado personaje, cuando “vio entreabierta la puerta de la cocina y se acercó; sobre el suelo antiguo, serenamente muerta, yacía Teresa sobre la púrpura derramada de la vida” Es la desventura de un deseo que provoca la pérdida de razón, el desasosiego de Pessoa, la necesidad imperiosa de abandonarlo todo, regresar a la otra casa. Meditación sobre el infortunio, sombras que rodean una mente agitada. La narración adquiere sus máximos valores, se eleva hacia el final que vuelve a encontrarse con el principio de la historia, de la palabra poseída de estilo y forma. Al escritor le “molesta la prosa simple y sin cuidados de los narradores, cuando leo quiero algo más que una historia interesante, paladeo el cómo me lo cuenten porque en la forma viaja el acierto o no del fondo” Retorna la música compañera de las reflexiones del protagonista. Los Beatles como una educación sentimental. En las alturas la mirada bondadosa de Bach los contempla satisfecha. Herencia merecida. Cae el telón.

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Machistas ateos y homófobos somos una inmensa mayoría: Que, de formar un peo, acabaría con tanta sinvergüenzura

Guillermo Guzmán (Desde Barcelona, Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

A cada cierto tiempo todo lo que nosotros sabemos caduca; la función del conocimiento es combatir la ignorancia, tal verdad de Perogrullo; pero ¿qué es en esencia el conocimiento sino lo interpretado con el pensamiento cuya misión es definir la realidad?, y si eso se pierde de a poco, por x, y ó z razón, ¿no caemos en la ignorancia y con tendencia hacia la decrepitud?



¿Qué no caduca, acaso inclusive, también, las ideas no se corroen igual que el hierro?

Los tan vertiginosos desarrollos de las ciencias y de las tecnologías dan hoy un impulso inconmensurable a la comunicación; mas, el problema es que al ésta no encontrar un cauce apropiado se desborda como río en conuco, a lo loco, e inunda e inunda todo sin plan ni concierto, ya no hay regla ética que valga para todos como el súmmum de la comunicación, tampoco hay regla moral que denote la preocupación y el respeto por el pueblo.

La comunicación debería tener que ver no sólo con la verdad sino con la ética popular pero, no es así actualmente, de parte de un significativo sector social; encausar la comunicación hacia nuevos objetivos tales que coadyuven la paz, hoy resulta una tarea muy compleja por lo multifactorial pero, hay que emprender la recomposición de un solo cauce que pueda conducirnos a todos no a la guerra sino, reitero, hacia la paz.

Al servicio del capitalismo chupasangre, la comunicación nos lleva a todos hacia la guerra; y, al servicio del socialismo, a la paz.

Fíjate, a raíz de que pescaron a Capriles amarrándole los zapatos a Briquet, se armó una cotilla, puesto que aquél es un personaje tan afamado tal que pretende nada más y nada menos que acceder a presidente de la república.

¿Pero, qué tiene que ver una cosa con la otra?

Ah, ahí entraron los diablos del capitalismo y los florentinos del socialismo a confrontar, unos a defender a Capriles y otros a descorrerle la mascareta. Unos a justificar lo injustificable de la camarilla de Primero Justicia y otros a exponer, con irrefutables pruebas, la hipocresía imbécil de la ultraderecha opositora al gobierno popular. Y, he ahí que luego entró en juego la prensa sedicente -e inclusive algunos pendejos de nuestro bando- a decir bolserías, que si somos homófobos (y otras estulticias) todo para desviar el quid de la cuestión, del debate popular, y he ahí que se escandalizan ante la verdad y pretenden enmascarar las cosas para que todo siga igualito: la trampajaula del lenguaje, que si machista que si homófobo y yo le añado que si ateo y ahora os digo porqué.

Nadie acusa al Vaticano de machista, y eso que ese Estado ignora a la mitad del mundo, y que además es antidemocrático porque sólo concede a 185 curas (llamados cardenales) la opción de escoger al Papa; huelga expresar, obviamente, que allí no hay chance para escoger una Papisa, tal la Juana II, que como lo ha vaticinado el escritor Marcelo Colussi, en su prospectiva y testimonial narrativa plasmada en “Cuentos para olvidar”, recreada hacia mediados del siglo XXI, si podrá ser posible entonces porque las mujeres habrían invadido el Vaticano y puesto orden, de acuerdo a lo que infiero de las visiones del escritor citado.

Lo de homofobia tiene también una lectura similar aunque bajo otra faz; tú le preguntas a cualquiera si quiere que sus hijos o nietos sean del tan citado bando de la discordia y con toda seguridad te van a decir que no, pero eso sí, con la hipocresía por delante empiezan a confundir la gimnasia con la magnesia para tratar de desviar el ojo del huracán moral que los azota y azota y azota y azota y azota.

Nadie, que hasta ahora sepa yo, ha visto a Dios, y si así no fuere, que alguien lo demuestre. Dios es sólo una criatura social, es decir, inventada por el hombre en el momento en que trató de acceder al conocimiento de los fenómenos de la Naturaleza y al no hallar justificación fidedigna, se cansó de indagar y se dijo: esta vaina la inventó Dios y, sanseacabó la duda, el hombre le echó la culpa de todo lo bueno a alguien al que llamó Dios.

Pero luego el hombre se percató de que había vainas malas, entonces, para justificarlas, inventó al Diablo como su autor.

Y al que no ande de acuerdo con esas teorías se le llama ateo.

La oposición tiene la cabeza llena, a punto de desbordarse, de basura; es un basurero lo que esos carajos tienen en la cabeza y por eso se comportan así de zafios y de sinvergüenzas; tú puedes decirle gay a cualquiera de ellos y ni se inmutan porque tal palabra es anglosajona, tiene caché; en cambio, si tú le dices que es un rolitranco´e marisco, en vez de gay, ahí se forma lo que se formó en la Asamblea Nacional y hasta algunos de nuestra propia gente cae en la trampa de ocultar la verdad con eufemismos.

La cultura sigue siendo la gran estructura sobre la que descansa el quehacer y el decir de la humanidad y está enraizada en la entraña del subconsciente popular; estimo que cada uno de nosotros debe estar permanentemente en disposición de ajustar sus percepciones a la realidad transformada y a la vez transformadora; hoy, el concepto de homofobia no es ni de cerca ni de lejos el mismo de antaño porque la realidad se ha transformado y puesto que la historia va tumbando conceptos y creando otros nuevos, o acaso que el concepto conserve su morfología gramatical pero que su semántica haya evolucionado, luego, he ahí que estemos ante una cuestión de percepción.

Tu no debes acusar a alguien de homófobo porque rechace que un grupito de maricas perviertan a menores, inclusive, desde posiciones de poder que el pueblo les ha asignado, eso es intolerable y penado por las leyes y mucho menos debes impedirle que use la palabra del pueblo, como expresión de un hecho cultural legítimo y autóctono, en vez de la cultura gatopardiana, tan de común en boca de los hipócritas.

El eco de lo viejo suele estar presente inadvertidamente en la cosa o en el concepto ya transformado, por lo que no es nada sencillo que todos sepan ajustar sus percepciones a las nuevas realidades, siempre habrá inclusive de manera consciente, pero sobremanera, inconscientemente, uno que otro resabio pero para eso es el debate.

De ahí que pocos o casi nadie se atreve a reivindicar la condición de ateo, de machista u homófobo; precisamente ésta, hoy tiene otra connotación que incluye el más grande respeto hacia la llamada sexodiversidad, muy bien, pero no para que cojan la vega pa´potrero.

Eso del machismo es otra cosa muy relativa, me huele a chantaje, porque a decir verdad la mujer siempre o casi siempre ha mandado, y por cierto lo hace muy bien, lo que pasa es que se hace la pendeja mientras nosotros creemos que mandamos en la casa y fuera de ahí pero eso hay que verlo en detalles que no vienen al caso más que para ponerlo de relieve y a la libre interpretación de cada quien. Todas son tercas, desobedientes, testarudas y faltas de disciplina, no son nada sin nosotros, deberían agradecernos que le hacemos cariñitos le decimos embustes bonitos y las llevamos a ver los pajaritos del bosque, los pececitos de colores y las estrellitas del cielo y, con todo, se la pasan peleando, malagradecidas es lo que son por naturaleza.

Ah, hay que reconocer que junto a nosotros, la mujer adquiere respetable valor.

Si nosotros, los abajo firmantes (firmas en depósito) machistas homófobos y ateos organizáramos un Partido Electoral Organizado -PEO- seguro que le pasamos por encima a tutilimundi; sería bien bueno contratar a Schemel, a Jesse Chacón y a Germán para que hagan un estudio de Campos y nos den al menos un 98 ó 99 % de opción electoral.

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El árbol triste

Gustavo E. Etkin (Desde Bahía de San Salvador, Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Lloraba triste el árbol
porque una hoja
se le cayó.

Toda verde
y ondulada
recordaba
cuando el viento
la balanceaba.

Pero una vez cayó
y en el suelo
no fue maravilla
quedó seca y amarilla.

Lloraba triste el árbol
cuando la veía tan cambiada.
Entonces empezó a esperar
un pajarito
en sus ramas cantar
cantar para volar
volar para cantar
y así esperar
el tiempo pasar.

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Dejando atrás

Eduardo Mosches (Desde México. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

La ciudad se cubre los ojos,
respira agitada entre el temor y la angustia.

Las nubes se llenan de pájaros oscuros,
revolotean sobre los cadáveres que van a existir.

La letanía de los mensajes penetra por las uñas,
se desliza a través de las venas,
surca el cuerpo afiebrando al miedo.

Huir de los otros cuerpos,
no acariciarse,
los ojos esquivos,
mirar ese otro cuerpo, los otros cuerpos;
las manos y sus pies
con las náuseas del posible sufrimiento.

Las lajas de los cementerios
cubren con pesadez
el espíritu de los vecinos.
Las bocas respiran a través del tejido,
no hablar no comer no besarse.

Los caballos atraviesan el horizonte a trote cansino,
pisan pesadamente en las osamentas de los deseos,
el cerrojo de las prohibiciones abre su boca ávida,
hundir los dientes, revolotean los vampiros,
las alas se llenan de tabúes,
mientras las sotanas marchan y marchan
al sonido de los tambores del pasado.

La ciudad y su gente se revuelve
arrullada por las hojas de los árboles afiebrados,
una nube abre su ojo y la lluvia humedece
los hombros las cabelleras los huesos los tejidos,
todo flota sobre ese río de las nubes.

El sol entibia los cuerpos,
el mío y el de ella,
y jugamos a la rayuela del no me importa
mientras las pieles se sonríen,
se rebelan pintando nuevas pecas gozosas,
componen la música de los susurros y quejidos,
dejan atrás las letanías de las prohibiciones.



Eduardo Mosches. Mexicano de origen argentino. Nació en Buenos Aires en 1944. Vivió desde 1963 a 1970 en Israel. Estudió Ciencias Sociales en la Universidad Libre de Berlín, Alemania (1970 a 74), y Cinematografía en la UNAM. Reside en México desde 1976. Es coordinador editorial de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. Fundador y director de la revista literaria Blanco Móvil, desde 1985. Ha publicado los poemarios Los lentes y Marx, Los tiempos mezquinos, Cuando las pieles riman, Viaje a través de los etcéteras, Como el mar que nos habita, Molinos de Fuego y Susurros de la memoria, Avatares de la memoria (antología poética 1979-2006) y el libro de prosa Caminos sin ruta. Ha colaborado en periódicos y revistas en México, Argentina, Alemania, Brasil, España, Estados Unidos, Israel, Italia, Chile, entre otros. Ha recibido varios premios nacionales como poeta y editor de revistas literarias. Ha sido traducido al alemán, italiano, portugués, hebreo e inglés.

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Divididos... pero no por la felicidad…

Carlos Alberto Parodíz Márquez (Desde Alejandro Korn, Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

En honor del extraño, las luces están encendidas en el jardín de la casa. Los arbustos iluminados, sobre la pared de la galería, sorprenden por su teatralidad. No sopla brisa, pero la inmovilidad de las hojas y ramas no parece natural. Al mismo tiempo que esas zonas de resplandor, las luces han generado grandes charcos de oscuridad, negra como tinta. Estamos con Yon, el extraño de este caso, en una fiesta de la que sólo él tuvo noticias, por supuesto.



En ocasiones los hombres y las mujeres con los que hablamos y que se desplazan de un grupo a otro, en el césped, aparecen en silueta. Si bien el giro de una cabeza revela, a veces, un destello, un ojo de transparencia líquida, el movimiento de un brazo, de una mano, sostiene una copa que contiene luz y liquido en igual medida. Pueblan la oscuridad también, estáticas y de forma extraña, súbitamente galvanizadas, luciérnagas fijas en brasas de cigarrillos

Las personas del jardín son herederos del hastío. En algún lugar, más lejos en el tiempo que en la distancia, el fuego el fuego interno que consumió a otras protagonistas, llamea inadvertido, lame y prende. En esta oscuridad iluminada, podría percibirse el fulgor y oírse, por encima de la charla y el zumbido intrascendente, nocturno, el inquietante chisporroteo de la leña.

Caminábamos rumbo a una zona de comidas que podían pedirse, pero no lograba abstraerme de la gente y su levedad. De la misma manera los humanos piden explicaciones de las cosas que les ocurren y, del mismo modo, se exponen al análisis. Escenas y personajes, casi juguetes desplegados por niños que se arrodillan, absortos en la ejecución de sus juegos, tristes pero necesarios.

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-¿Mouse de jamón, pavo al verdeo, ensalada de pomelos, remolachas rellenas y manzanas también rellenas, todo bañado por un Shiraz de fincas, ¿te parece que lo ordene así? Negarlo hubiera sido suicida de mi parte, loco si, pero boludo no.

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Nosotros tomamos el destino en las manos, nos convertimos en responsables de nuestra historia mediante la reflexión y también una decisión en la que empeñamos la vida y en ambos casos se trata de un acto violento, que se verifica ejerciéndose.

Todo esto lo pensé sin ayuda, antes de interrogarlo sobre su viaje misterioso y el saldo del proyecto para dividir el país, que supe soñar hace un par de semanas.

-Cual es la otra hipótesis, si la hay, sobre la secesión argentina?- decidí cortar camino, entre otras ganas de cortar, que me guardo.

-Hipótesis de destrucción nacional y continental, querrás decir-, me corrigió sin amabilidad.
-¿Cómo?-, saqué de paseo cierta ignorancia convincente.
-El Plan “B” se puede llamar “Golpe de Ablande”, irá en caso que la oposición al Plan “A”, un momento paremos la pelota…-, deteniendo su explicación.
-¿Cómo era lo del Plan “A”?, repregunté.
. Presión sobre el gobierno argentino, mediante la reticencia crediticia, promoviendo el caos, que desemboca en “lo inevitable”, generando “ayuda humanitaria” con forma de intervención, por parte de la ONU Si es demasiado fuerte o genera conflictos internos y regionales, difíciles de controlar, se considera la alternativa-, me quedé con ganas de más. La locura es mala consejera.
-¿Y que pasa entonces con la intervención?-.
-La intervención de la ONU será transitoria y se dejará preparado el terreno para un segundo intento-, fue lacónico esta vez-. No quise pecar de ignorante, suficiente con serlo.
-¿Y si le sale bien la primea, esa del Plan “A”, en vista de lo ocurrido?-.
-Si se logra el objetivo en el “Plan A”, la ayuda financiera es inmediata. Así se espera conformar al pueblo con una rápida mejoría de la angustiante situación económica y esa mejoría se muestra a los otros países de la región, para que imiten el modelo, que se presentará siempre como una situación emergente y transitoria-, yo empecé a tener, de nuevo, ahogos. .

-Si el Plan “A” no puede prosperar definitivamente, entonces la ayuda financiera será parcial y se seguirá asfixiando nuestra economía hasta provocar una segunda intervención-, no me dejaba respirar.

-¿Qué nos tienen preparado?-, fui lo más suave posible.
-En definitiva, para Argentina, el plan prevé su desmembramiento en varias regiones, que al principio funcionarían como “Protectorados”: NOA, Cuyo, Mesopotamia, Patagonia y Región Pampeana-, me quedé alelado recordando los anuncios acumulados y embozados de Menem.

-¿Y la segunda hipótesis quien la sostiene?-, inquirí cauteloso.
-La defienden algunos funcionarios de la Casa Blanca-, tiró impávido en la niebla.
-¿Y como queda el juego?-, me atreví a tantear el epílogo.
-Hacer todo el plan desde la presión sobre el gobierno, que es lo suficientemente débil-, se explicó condescendiente.

-Está bien, pero ¿y el resto de los países que?-, me envalentoné.
-Internacionalmente la oposición más firme es la de Enrique Cardoso. El gobierno de Brasil sabe, que si cae Argentina, arrastra inmediatamente a Uruguay. Uno de los objetivos de EE.UU., es el control total sobre la Amazonia, dado que así podrá asegurarse su pulmón ecológico, con menor urgencia en la disminución de su propia actividad industrial contaminante-, yo ya no podía resistir su mirada obstinada y mucho menos extenderme sobre el tema Amazonia, control de las cinco cuencas y fronteras comunes con los cultivos “narcos”. El siguió obstinado y didáctico.

-Colombia continúa el proceso de división, por lo menos en dos. Pastrana tuvo que aceptar la instalación de una base militar de EE.UU. con lo cual está dando el primer paso. “La segunda Colombia” será un estado controlado por grandes grupos financieros que manejan los fondos provenientes del narcotráfico. Luego será más fácil continuar con la campaña de despenalización del consumo y tráfico de drogas, promovida, entre otros ocupados y preocupados, en el “flujo” de dinero negro por Soros-, tuve ganas de decirle basta para mí. Resistí una vez más, decidido a pasar revista. Yon es implacable.
-¿Venezuela, por ejemplo?
-Chávez es un gobernante militar difícil de manejar, razón por la cual (EE.UU) ya le bajó el pulgar. Esto significa que los fondos buitres están saliendo rápidamente de Venezuela, provocando el derrumbe de la moneda, lo mismo que hicieron en la Argentina.
-¿Cómo se ve venir lo de Uruguay?-
-Fue declarada, hace poco, como “destino basura”, por la Standard & Poors y también están sacando los fondos, con lo cual tendrán “corralito”, en pocos días más.
-¿Pero con Chile no, no es cierto?
- El caso de Chile es distinto. Va a durar más por su fuerte posición y por acuerdos bilaterales vigentes, con los EE.UU. Por esto y porque son muy nacionalistas, les tienen prometidos enormes beneficios, en este proceso iniciado en septiembre. Si Chile, antes, reclamaba soberanía, sobre algún punto territorial del Atlántico, ahora exige participar del gobierno en el futuro Protectorado de la Patagonia-, Yon nunca estuvo tan explícito.

-¿Brasil se verá en aprietos?-, puse cara de inteligente, misión imposible.
-Brasil se desespera. A Cardoso le queda poco margen para maniobrar. No tiene tiempo y tampoco interlocutores regionales. Por eso defiende a la Argentina. Sabe que se acerca su propio final, Se cree que los actuales funcionarios del Departamento de Estado de los EE.UU. piensan y calculan controlar rápida y definitivamente América Latina, sin derramamiento de sangre, siguiendo los lineamientos del pensamiento de Samuel Huntington.

-¿Por qué la prisa del control?-, en realidad ya no sabía que preguntarle, el peloteo era infernal.
-Este control es necesario antes del choque masivo contra el mundo islámico primero y luego el final contra el Extremo Oriente.
-No me jodas vasco, ¿adonde lleva esto?-, dije, tocado de histeria.
-Esta administración del gobierno de los EE.UU., siguiendo aquella línea de pensamiento, está arrastrando al mundo a un enfrenamiento inútil, sangriento, injusto e inmoral. Está utilizando el poder económico y bélico de Occidente.
-¿Alguna acción es posible, me imagino?-, utilicé el estoque.
-América y el resto, necesitan una acción clara, decidida e inmediata, de quienes sean capaces de poner freno a esta locura de dominio insensato, que parece haber enfermado a los que proponen poner al mundo bajo un manto de tinieblas-.
-¿Alguna alternativa?-, yo estaba exhausto.
-En el caso de América del Sur la única salvación es unirse y patear el tablero. Nunca, desde la segunda guerra mundial, EE.UU. estuvo tan debilitado por la proliferación de distintos frentes de conflicto, simultáneos, graves y urgentes-.
-Algún comentario sobre quien te contó la fábula-.
-Es un HDP vomitivo y repudiado desde su propio partido Demócrata-, confesó impertérrito Yon.

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La pesadilla no era el sitio donde yo llegaba. Estaba afuera. Pero dormir, preventivamente, a veces sirve, como en ese caso. Sin lugar para los sueños…

PD. Ese sueño data de diciembre de 2001, aunque por ráfagas algunas cosas vuelven y se le parecen. La pesadilla se renueva como las ambiciones sin freno.

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