viernes, 30 de agosto de 2013

Borges de Aniversario 114

Andrés Eloy Hernández (Desde Caracas, Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Muy querido y recordado Borges:

Te celebro y recuerdo. Algo sin ocultos, por ejemplo eso de asesinarte una y mil veces después de muerto, por quienes han hecho de la cobardía una forma de venganza e hipócrita enaltecimiento a través de la falsa crítica literaria y otras cárceles culturales.

Unas opiniones del excelente escritor Ricardo Piglia me han inducido a cierta reflexión en tus 114 aniversario.



Dice Piglia, el escritor argentino autor de Blanco Nocturno: “Mientras que Borges, por otro lado, está aislado en la biblioteca pero tiene todos los libros ahí, y entonces un libro remite a otro y ese a otro y ese a otro, y eso remite a la sensación de que siempre queda algo sin leer”.

Este aspecto me ha parecido el más sobresaliente en Borges. Hubo una admiración, desde el principio de mis lecturas iniciales, que daba cierta sensación en él de insaciabilidad por la lectura y la investigación. Y cierto es que cada texto o poema, deja en el lector cierta incompletud de lo expresado, un faltante que es a la vez, una sugestión hacia dar continuidad a sus escritos. Porque creo que en Borges, Goethe y Ramos Sucre ocurre el mismo fenómeno del trasfondo detrás de las palabras, que nos induce y tal vez seduce en la pasión de estos escritores, por tomar la literatura, palabra, metáfora, texto o poema, hacia una conducción de remover como un agricultor, la palabra como ejercicio de saberes. Que no necesariamente nos va a remitir a una filosofía de su literatura, lo sabemos, pero que incita a escarbar códigos, símbolos y hasta una reeducación sobre las propias definiciones, palabras y conceptos, pues ellos advierten que cada escritor es una atmósfera de signos y de inventos y las palabras y los objetos no son exactamente lo que definen nuestros diccionarios.

Las academias tienen mucho tiempo que se fueron de la literatura.

Creo que es virtud de Borges romper el pensamiento lineal de la literatura, refuerza la admirable invención de sus escritos y lo convierte en un anti-héroe escritor que no presume otra cosa, que enseñar con su imaginación y rigor de búsqueda y encuentro. Tal vez el más pedagógico de los escritores del siglo XX y que hace posible un renacimiento de una literatura superior, sin más. Maestro no solo por lo que enseña, sino por lo que sugiere. Creo que no hay nada más sugestivo en la literatura que los gatos, el mar y los espejos. Los gatos son extraordinarios literatos porque buscan la verdad en la nocturnidad de los techos bohemios. El mar es magistral porque lee y escribe al mismo tiempo disolviendo y reinventado al hombre mientras este se esfuerza inútilmente en destruirlo. Y los espejos son los magos eternos que nos ocultan a cada momento la eterna juventud que han perdido los nuevos analfabetas, que sabiendo leer han emigrado de la palabra, hacia la nueva era, la comida rápida y otros desperdicios.

Sé que nos convocas, además, a realizar una noble tarea de saneamiento ecológico-literario, ya que es mucha la basura que brilla y encandila, como apuntaba Goethe.

Saludos Borges, porque sé que estás vivo.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

El aroma dolorido

Eduardo Mosches (Desde México. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El mar de las colinas.
Ascender en la maraña que la naturaleza teje
sortear las espinas mientras la tela de lo cotidiano
se desgarra con suavidad
rozar en la piel sudorosa calor de mediodía
en estas tierras donde el trópico se mece sorprendido
por un viento frío que llega por la puerta del atardecer.
Los granos rojizos prendidos a la planta
son desnudados por las manos febriles
que recogen con la rapidez que se les increpa.
Las bolsas engordan sus formas
al ritmo que el agua de los granos
fragmentos de brasas fríos
se vierte desde las manos doloridas.

El día se hace ciego
mientras el cuerpo
se tiende a descansar
bajo el techo de un pedazo de plástico
a descansar
con el calor de una tortilla.

El aroma sorprendente de una taza de café
hace volutas en alguna mesa citadina.



Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

A la vida

Liliana Perusini (Desde Santa Fe, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Déjame recordar…
la lluvia en el preludio de mis días,
aquellos soles,
aquellas estrellas,
y aquellas… resplandecientes lunas.

Déjame soltar…
las amarras de mis sueños,
y derribar los muros
de mi corazón adormecido
por el tiempo.

Déjame tirar…
del carro de la gloria
con las fuerzas
de mi alma entristecida.

Déjame ahuyentar…
los hastíos del crepúsculo
que ahondan
mis pesares más temidos.

Déjame mirar…
los deseos,
de las mujeres
y de los hombres,
sin prejuicios ni condenas.

Déjame imaginar…
todas las criaturas liberadas
en ese mundo sin fronteras,
al que Lennon le cantaba.

Déjame encender de nuevo,
la fogata de mis sueños
hasta que se apaguen
en mi todas las cenizas.

Déjame atrapar aunque sea,
solo uno de esos sueños perdidos
en los laberintos de tu abrigo
antes que el ocre tiña de olvido
todos mis sentidos.

Déjame regresar
a los sueños colectivos,
de ver a mi tierra,
desbordante de ideales,
sus frutos repartidos,
sin mezquindades ni pobrezas,
ilusionada una vez más,
con una patria grande y bella.

Déjame ver florecer…
las verdades ocultas
las memorias olvidadas
y los cantos silenciados
en aquellos crueles años.

Déjame abrazarte…
como en los viejos tiempos
y liberar con amor
todos los versos
que nacen de mis sueños.



Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

A la memoria de otros soldaditos de plomo…

Carlos Alberto Parodíz Márquez (Desde Alejandro Korn, Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

-No te detengas. Nunca te detengas. Seguí caminando aunque te gastes las piernas hasta las rodillas-. La voz parecía estacionar, luego de remontar desde las profundidades.
-No vuelvas la cabeza. No vistes nada. En la esquina doblá a la derecha. Siempre sin mirar-, El tono era mordido. Grave, opaco, letal. Me dolía la espalda, esperando el tiro del final. El olor a quemado. El olor a carne quemada. El olor a carne humana quemada, no se puede olvidar.



Las luces de “la canchita”, en el triángulo de los fondos de Lanús y Lomas, no se querían apagar y perderse el rosario de cuerpos atados con alambre. Casi un collar, para hacer fácil a la dinamita, volarlos en pedazos.

A ellos no les preocupaba ese lastre, total al “Pepe” le juntaban lo que quedaba y él mandaba a enterrar, sin preguntas.

Las sirenas daban concierto, pero cuando se alejaban lo hacían por otra cacería. Nunca por lo que dejaban atrás. Esas cuestiones se resolvían en silencio.

Las intermitencias me despertaron. Estaba empapado y almanaques inflexibles, al frente, anunciaban que era 24 de marzo. El papel agitado volaba desde atrás, era nuevo milenio y después…

--

Yon era un repique en la línea. Su voz sonaba apagada. Al menos me lo pareció.
-Nos encontramos en el rancho de Roque, para almorzar-, me tranquilizó. Roque siempre fue “tenedor de garantías”, sobre todo en tiempos difíciles. En el acto me pregunté sobre cuando tuve y tuvimos tiempos fáciles.

Casi me asesino por la curiosidad y una respuesta naive.
El barrio de Parque Patricios conserva, entre otras sutilezas, los tonos sepias de fotos remotas.
Hay callecitas que no llevan a ningún lado, con también remotos arcos de glicinas en patios umbríos, abovedados por jazmines del aire. Cursilerías que la gente conserva, para gusto de exploradores. Allí mora Roque.

El rancho es un oasis, manteles blancos sobre nogal oscuro tapizan el salón que sigue a la pulpería. Yon pensaba, “apoyado” por un “Calvados”, servido en copa con cuello de cisne. Me hizo una seña equivalente a “servite”. Obedecí, diligente, silencioso y oportuno. El platito de borde dorado, portaba una raba pintada con salsa tártara, merecedora de corteses inclinaciones.

Nos depositamos en un rincón privado de intrusos., gracias a instrucciones de la invisible anfitriona. Los respaldos altos y mullidos, asordinaban rumores y tuve que aceptar a la confidencia, como invitada a la mesa de se día.

-Los cuentos son tu seguro, no creo que de vida, porque te van a volver a facturar, como en la época de los soldaditos de plomo-, pasé por alto aludir a Víctor Heredia, no a los bocadillos de espinaca con pimienta blanca y menos al Riesling helado que venía, como lo santos, marchando.
Lo miré con más cuidado, nostalgias merodeaban la mesa.
-Hermano, perdimos muchos “cumpas”, muchos compañeros, muchos camaradas, algunos amigos, en esos años de plomo, ¿te acordás?-, me sentí incómodo.
-¿Y?-, fui en extremo elocuente, rozado por una irritación incomprensible.
-Quiero pedirte un favor-, me puso al borde del infarto.
-Poné en tu próximo cuento, algo de ese que escribiste-. La venganza venía envuelta en vino blanco.
-¿Cuál?-, deslicé indiferente.
-“El sueño de la “C” y no te hagas el boludo, boludo”-, me convenció en eso del boludo, con su insistencia.
-¿Porque?-, seguí sumando diferencias
-Es mi pequeño homenaje para ellos y se lo que podés hacer, porque además no te cuesta nada-, me la cobró mal. Pensé. De nada valía recordarle que ese cuento ni siquiera es alegórico a ese Proceso. Me dije, “total” y le dije…
-Pero voy a elegir que poner, ese cuento es largo y además, “porno”, aceptando.
-Está bien-, fue su escueto comentario.
-Ah, y gracias-, cerró sin levantar la cabeza. Me lo quedé mirando.

--

El sueño de la “C”

La línea de subterráneos recibía en sus molinetes, miles de viajeros durante el día.
Como pirañas, quietas, los devoraban para lanzarlos fragmentados, dentro de coches que compactaban sueños, rutinas, expectativas, romances y suicidios postergados.
Ese lunes y en la hora de máxima ebullición, cuando la mañana rinde culto a la acumulación, además del tránsito usual, el cansancio sumaba lastre. Un bostezo colectivo destinado a la invocación del sueño abandonado, conjura de obligaciones letales de la vida.
Federico viajaba en el primer vagón de la formación 403. Emilio lo hacía en el último. Eran cinco. Los otros trasladadores de ganado humano, estaban cubiertos por Juan, Lucas y Bryan.
Las tomas de aire, que se alojaban en la parte superior de cada coche, fueron hábilmente alcanzadas, por los pasajeros de inocente aspecto.
Su adolescencia los ponía a cubierto de determinadas suspicacias. Eran hijos de la “media clase”, capaces de heroicidades sin raiting y de feroces canalladas, generadas por impiedad, eran las urgencias de sus tiempos.
El recurso utilizado fue la mochila de estudios, que apretaron contra la rejilla interna, simulando cierta imposibilidad .para bajar los brazos.
La densidad calumnia urbanidades. (…)
(..)En un momento sincronizado, los cinco, cada uno en su vagón, accionó el dispositivo de la parte superior de sus respectivas mochilas, que actuaban sobre un percutor capaz de liberar el gas tóxico, letárgico, invisible, inodoro, insípido, indescriptible, que daría, ventiladores mediante, el bautismo del sueño artificial. El logro globalizado de la red acotada (…).

--

Un poco de inspiración y nada de transpiración. La contradicción política. Pudieron ver, con satisfacción, el Fahrenheit general del reposo.

(…) En el andén, donde arribaba el tren de la vida que viaja hacia la muerte –como canturreaba Cabral, en boca de Adriana-, esta, Mariela y Rocío, estaban listas para intervenir. Cuando arribó, las puertas no se abrieron (…) Adriana, ya en la ventanilla del conductor, comprobó que Federico había tomado el mando. Ambos, rápidamente, una vez franqueado el acceso para ellas y controlada su propia seguridad respiratoria, colocaron las cargas explosivas en cada vagón, convenientemente acondicionadas, reformando y reforzando el ramillete de brillantes y letales acompañantes del pasaje de allí en más.

Una gigantesca fiesta de celebración, si estallaban.

--

(…) Adriana, teléfono celular en mano, avisó a la producción de radio central, que el convoy de subterráneos de la línea “C”, formación 403, había sido secuestrado, con todo su pasaje a bordo.

(…) Máximas medidas de seguridad, fueron adoptadas. Escuadrones especiales, apostados en lugares estratégicos, cerraban caminos, accesos a la red troncal ferroviaria subterránea y por tierra, mar y aire, los dispositivos represivos, se aprestaban a funcionar con mortal precisión. Los chacales hambrientos olían la sangre. La jauría invertía y gastaba en adrenalina.

--

(…) Los secuestradores usaron, hasta allí, la certeza de que no habría represión indiscriminada, porque las condiciones de la liberación, no habían sido anunciadas, eran su garantía circunstancial.

Los conceptos fueron precisos y breves.

Adriana, vocero oficial del grupo, era la encargada de darlas a conocer (..) Estas son las condiciones, un helicóptero con autonomía y capacidad de reabastecimiento, cien millones en billetes de baja denominación, diferentes monedas de cotización universal y libre acceso bancario.

--

Ellos dieron seguridad de entregar el informe sobre controles a distancia de los explosivos, que cada vagón tenía activado y el plazo acordado de siete horas, vencía a las catorce de ese día, a contar desde aquella primera llamada a la estación central de radio.

Desde el mismo helicóptero y a través de la emisora, indicarían las claves de anulación de las cargas. Sus propias vidas eran la contra garantía del cumplimiento. No esperarían respuesta. Irian directamente a la plaza, para abordar la máquina a la hora señalada. Todo debería estar allí, según lo ordenado. La responsabilidad corría por cuenta del gobierno.

Se identificaron: “Comando la sangre derramada” (…)

(…) Salieron a la superficie, seguros que eran estrechamente vigilados. Repitieron las instrucciones finales, una vez más.

En la plaza, el helicóptero aguardaba, según lo dispuesto. Ascendieron sin dificultades. Chequearon los requerimientos. Todo estaba en orden.

Comprobado cada recaudo, transmitieron la orden de secuencia coordenada, para anular la cadena explosiva. Lo hicieron cuando su máquina sobrevolaba el río más ancho del mundo, lejos de toda mirada. Desde el control radial, les anunciaron su conformidad. No pudieron escucharla. El helicóptero estalló, como una roja flor en el cielo.

--

(...) Sobre el horizonte próximo, apareció otro similar, mellizo, verificando a ras del agua. Dos buzos se deslizaron, como presagios, sumergiéndose para retornar a la superficie con maletas metálicas y pulgares en alto, confirmando la recuperación.

En la plaza, la conmoción se convertía en manifestación de diferentes expresiones. Se daba rienda suelta a la angustia contenida. La noticia ganaba la calle, anunciando la fuga, sin rastros ni admisiones. Nada se pierde todo se transforma.

En el centro de la plaza, una niña, de no más de seis años, en la multitud agitaba una banderita algo desteñida, donde destacaba la inscripción: …

“La sangre derramada jamás será negociada”.

--

- Ah, Yon, esto es in memoriam… Era el 23 de marzo de 2002.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Cortázar en el cielo de la infancia: Rayuela cumplió cincuenta años de publicada

Daniela Saidman (Desde Venezuela. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

La obra del escritor argentino siempre es una buena opción para la lectura y la relectura, porque él supo hacer de la palabra un universo que tiene la exacta dimensión del ser humano y todas sus pasiones.

El nueve es el cielo. Hay que saltar para llegar a él. Juego de chicos, ¿aspiración de grandes? Tiempo que fue y que no vuelve, a menos que por casualidad nos encontremos con una bandada de rodillas raspadas, de esas que prefieren las pelotas y las cuerdas, y nos presten como si nada, el dibujo hecho con tizas de colores que pintan el suelo, edificando desde abajo el ascenso. No sé si en todas partes, pero donde me tocó pasar la infancia se jugaba a la rayuela, que en esa época claro no sabía de Julio Cortázar, aunque ya se había subido al nueve saltándose todos los pasos.



“Porque se ha salido de la infancia, se olvida que para llegar al cielo, se necesitan, como ingredientes, una piedrita y la punta de un zapato”, escribe por cierto, el escritor argentino en la que tal vez sea una de sus novelas más conocidas y que lleva precisamente el nombre de ese juego que algunos dicen nació inspirado en la Divina Comedia de Dante.

Pisé, avioncito, la vieja, semana y el lápiz son algunos de los nombres que tiene este juego en Venezuela, que al final ilustra a los niños que fuimos y por supuesto, la vieja aspiración humana de alcanzar las nubes. Y Julio Cortázar supo llegar usando como escalera a las palabras.

Breve semblanza

Julio Florencio Cortázar, nació en Bélgica, el 26 de agosto de 1914 y falleció en París, Francia, el 12 de febrero de 1984, de padres argentinos él también lo fue.

Se formó como Maestro Normal en 1932 y en 1935 se graduó como Profesor en Letras. En Buenos Aires inició estudios de Filosofía, pero luego de aprobar el primer año decidió utilizar el título que tenía para trabajar.

En 1945 reunió su primer volumen de cuentos, La otra orilla. Y un año después publicó el cuento “Casa tomada” en la revista Los Anales de Buenos Aires, dirigida por Jorge Luis Borges. Después de la publicación de algunos trabajos literarios, obtuvo en 1948 el título de traductor público de inglés y francés. Meses después, en 1949 publicó el poema Los Reyes, fue precisamente esa la primera vez que firmó su obra. Y durante el verano escribió “Divertimento”, la novela que dicen los críticos prefigura lo que será Rayuela.

En 1951 apareció “Bestiario”, ocho relatos que le valieron cierto reconocimiento en el ambiente porteño. Poco después, disconforme con el gobierno de Juan Domingo Perón, decidió residenciarse en París, ciudad donde, salvo algunos viajes por Europa y América Latina, viviría durante el resto de su vida. Vida que estuvo siempre íntimamente ligada a los sentires populares, a los sueños de las gentes, a sus dolores y pasiones más hondas. Tal vez por eso más de un derecho de autor de sus novelas decidió donarlos a los presos políticos de la dictadura de Argentina. Hombre, grande como su nombre, como la palabra que nunca lo contuvo, fue un extenso paisaje para armar y desarmar al mundo.

Algunos de los libros de cuentos de Cortázar son La otra orilla, 1945; Bestiario, 1951; Final del juego, 1956; Las armas secretas, 1959; Historias de cronopios y de famas, 1962; Todos los fuegos el fuego, 1966; El perseguidor y otros cuentos, 1967; Un tal Lucas, 1979; Queremos tanto a Glenda, 1980 y Deshoras, 1982. Entre sus novelas están Los premios, 1960; Rayuela, 1963; 62 Modelo para armar, 1968; Libro de Manuel, 1973 y Divertimento, 1986.

Rayuela

Rayuela, la contranovela, como él mismo la definió, cumplió ya cincuenta años. Horacio y la Maga, tienen cinco décadas queriéndose a su manera. Esta novela, rara, entretenida y lúdica, que fue la cumbre del surrealismo latinoamericano en la época del boom literario, sigue inspirando a los jóvenes que se acercan por primera vez a ella y no deja indemnes a quienes se sumergen en las relecturas. Es una novela para armar, aunque eso vino después, pero sobre todo es un libro para encontrarse, para tender puentes, para pensar y amar siempre lo más libre del ser humano y también claro, entender las sombras que a todos nos habitan.
Por si acaso no nos caería mal dibujar de vez en cuando, y aunque sea a escondidas, una rayuela. Y una vez hecha, arrojar una piedra, sin hacerle trampas a la vida, a ver si se alcanza el cielo, pero el de la infancia, al que seguro prefirió ir Cortázar acompañado de cronopios y de alguna Maga.

RAYUELA – fragmento

Julio Cortázar
(Final capítulo 56)

“Era así, la armonía duraba increíblemente, no había palabras para contestar a la bondad de esos dos ahí abajo, mirándolo y hablándole desde la rayuela, porque Talita estaba parada sin darse cuenta en la casilla tres, y Traveler tenía un pie metido en la seis, de manera que lo único que él podía hacer era mover un poco la mano derecha en un saludo tímido y quedarse mirando a la Maga, a Manú, diciéndose que al fin y al cabo algún encuentro había, aunque no pudiera durar más que ese instante terriblemente dulce en el que lo mejor sin lugar a dudas hubiera sido inclinarse apenas hacia fuera y dejarse ir, paf se acabó”.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

El día que capturaron una sirena

Antonio Prada Fortul (Desde Colombia. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El rosario de islas, islotes y atolones que circundan el Caribe cartagenero forma un edénico lugar disfrutado por los nativos quienes en las noches estivales, narran leyendas rayanas en la fantasía. Historias que se remontan a muchos años y los isleños las han transmitido de generación en generación manteniéndose incólumes.

Edemberto Barrios Medrano nació en Barú, antiguo asentamiento de caribes y cimarrones africanos, lugar que se caracteriza por su hermosura, y por la inmensa riqueza arqueológica que se encuentra casi a flor de tierra.



Edemberto a quien le llamaban el Cabo Edem, era capitán de altura y en los últimos años gobernó un barco costanero que viajaba entre San Blas y Cartagena. El Cabo Edem, era un hombre de mar, un nauta para quién el océano no tenía secretos, había surcado todos los mares del mundo y en esos momentos, una enfermedad que lo aquejaba, lo había apartado de la navegación actividad que había desarrollado durante toda su vida.

En una ocasión cuando viajábamos rumbo a las islas sentados en la bancada de un esquife, me contó una historia narrada por su bisabuelo, este afirmaba que frente a la “Playa de los muertos”, había un islote llamado “La isla del Mohán”. Tenía una vegetación tierna y sus pobladores vivían del contrabando, la pesca, siembra de tubérculos y frutas, como mangos, patillas y melones, en tiempos de cosecha del melón, el olor dulzón de la fruta, se esparcía por todas las islas vecinas.

Cierto día los pescadores al tender el boliche en el sitio habitual de pesca, sintieron una resistencia inusual en este, pensando que habían capturado un cardumen de júreles o róbalos, empezaron a jalar con entusiasmo.

Cuando el “copo” estaba cerca de la orilla, lo arrastraron hasta esta, y vaciaron el contenido en las blancas arenas.

Al retirar la red con los peces capturados que se arqueaban desesperados en agonizantes estertores, notaron que enredada en el fondo de esta y rodeada de plateadas mojarras y jureles, estaba una hermosa mujer de cabellos inmensamente azabaches, rayanos en el azul nocturno, los cuales sobrepasaban su cintura, tenía unos senos perfectos cuyos pezones de color dorado, tenía al descubierto.

La sorpresa de los pescadores y curiosos de la isla, aumentó al ver que la mujer capturada por esos hombres de mar, tenía figura de pez desde la cintura hacia abajo, con escamas verde brillante y bordes perláticos que despedían destellos tornasolados de una luminosidad cegadora.

La mujer lloraba y se dirigía a los pescadores en una extraña lengua, los ancianos le recomendaron a los pescadores que la soltaran, la sirena lloraba y señalaba al mar.

¡Suéltenla!…reiteraban los ancianos

¡Suelten a esa mujer o tendremos serios problemas!

La mujer lloraba y señalaba al mar con desesperación lanzando gritos angustiados, mostraba los senos hinchados de los cuales manaba un líquido espeso y nacarado.

Los ancianos insistían en que la devolvieran al agua pero los pescadores aducían que era de ellos y que la iban a vender en Cartagena.

El patrón de la barcaza, insensible al clamor de los ancianos, mandó a construir un guacal para encerrar a la hermosa mujer que lanzaba angustiosos gritos mientras repetía estas palabras: “Pedí, Pedí, Pedí dicomu”. (Tengo un niño, mi niño, en lengua helénica).

Toda la mañana estuvo encerrada en el huacal la hermosa sirena.

Desesperada, gemía y gritaba llevando su voz al mar que como un eco, seguía el curso de las corrientes oceánicas y de los vientos ciclónicos desde esa isla del Caribe.

A las once de la mañana, un violento remolino se produjo frente a las playas de la isla y en medio de turbulento vórtice, emergió la figura erguida de un hombre con cola de pez.

Haciendo señas a los habitantes gritaba en un español perfecto: ¡Suéltenla que es mi esposa!...Cargaba en sus brazos a una criatura con la misma apariencia de ellos gritaba y a los pescadores: !Suéltenla que se muere, necesita estar en el mar¡…¡Por favor! Gemía mientras impotentes y esmeraldinas lágrimas color del mar, resbalaban por sus mejillas doradas por los soles de los océanos de los tiempos: ¡Suéltenla¡ gritaba desesperadamente.

El niño en el regazo paterno, haciendo uso de ese don premonitorio que poseen, lloraba a su madre que agonizaba deshidratándose en el huacal colocado cerca de la orilla.

El sol, las brisas secas de la isla, la salitrosa humedad de ese extraño entorno, causaban estragos en la sirena que se estaba consumiendo a pasos agigantados.

Los ancianos le suplicaban al patrón de la lancha que soltara a la sirena y este riéndose dijo: No señor... Voy a capturar a los otros para completar la familia.

En ese momento fallecía la sirena enjaulada, su pareja que estaba en el agua, lanzó un grito de dolor, ira e impotencia que se escuchó en toda la isla. El mar se encrespó violentamente y un fuerte aguacero se desgajó sobre la isla a pesar que en esa fecha nunca llovía.

Los ancianos, conocedores de todas estas cosas concluyeron en que era un mal augurio esas señales inusuales del mar.

En la noche una brisa helada sopló sobre la isla llenando de temor a sus habitantes; misteriosamente, todas las embarcaciones fueron desvaradas y soltadas en el mar al capricho de las corrientes marinas que las alejaban cada vez más de la orilla.

Al día siguiente había desaparecido el guacal con el cuerpo de la sirena.

La marea empezó a subir lentamente cubriendo las playas, esteros y caletas.

Extrañamente había cambiado el curso de la corriente y las aguas anegaban cada vez más el ámbito de la Isla del Mohán.

Los isleños sintieron terror cuando vieron en los acantilados y bajos del islote, cantidad de tiburones merodeando agresivamente en las paredes arrecifales, en esos momentos se percataron que los botes varados en la orilla y los que estaban acoderados entre sí, habían desaparecido. Sintieron tanto miedo que algunos lanzaban gritos histéricos al ver en la cresta de las olas la pareja de la sirena capturada, cargando a su hijo y que se enseñoreaba en el mar dando gritos ininteligibles, gritos de indignación y venganza, incomprensibles para los pobladores.

Solo entendían esta expresión: ¡Perimene metá! (Esperen lo que viene) y después gritaba con su potente voz: ¡Ela dó tsalaza… Ela, Ela dó! (Ven mar… ven)

Un anciano comentó a los isleños que este ser, daba órdenes a los elementales del agua y a los tiburones que se acercaban mas a la orilla mientras la marea subía apresuradamente.

El anciano de sienes blancas rogaba para que el hombre mitad pez, no despertara con sus adoloridos alaridos, al Orisha Olokun, una de las divinidades del mar, el más fuerte y misterioso camino de Yemayá que vive en el fondo del mar y cuyo poder es demoledor.

El agua inundó las casas que estaban cerca de la orilla, todos buscaron protección en los sitios elevados, la marea había cubierto el amarradero y subía de manera lenta pero pareja.

Los habitantes de Barú, miraban impotentes cómo se tragaba el agua la isla del Mohán, unos osados pescadores lanzaron sus embarcaciones para rescatar a los moradores de la isla y fueron devorados por los tiburones, ante la mirada horrorizada de vecinos y familiares que nada pudieron hacer por ellos.

Los voraces escualos, como si una mente superior los guiara, se lanzaron arremetiendo con fuerza contra las pequeñas embarcaciones, hasta voltearlas una por una.

El agua anegaba los salinos esteros, la zona manglárica y toda la superficie de la isla.

Los habitantes estaban montados en el techo de las viviendas buscando resguardo de la incontenible marea que había sumergido los manglares, ocasionalmente uno que otro caía al agua y era devorado por los hambrientos tiburones que simplemente se dedicaban a esperar que los isleños cayeran de sus refugios.

A las tres de la tarde, solo quedaba un niño con vida el cual estaba fuertemente aferrado a una precaria tabla. Los tiburones pasaron a su lado sin mirarlo.

Todos los habitantes de ese hermoso islote fueron víctimas de la ferocidad de los escualos, solo se salvó de morir devorado por estos, el niño de doce años que fue conducido por la corriente hasta las playas de la isla de Barú donde lo esperaba la población para socorrerlo.

En una curiosa caravana, los tiburones abandonaron el lugar rumbo a los mares ignotos de los tiempos perdidos, la isla en un rugido sobrenatural, se fue hundiendo hasta desaparecer completamente en las profundidades abisales del Océano que en ese lugar de Barú, tiene una de las mayores profundidades del Caribe cartagenero.

Desde las profundidades, emergió el extraño ser con su hijo en los brazos, remolcando un lecho de algas y de verde tarulla, donde reposaba para siempre la sirena de sus sueños.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Música: Desde el altiplano andino, el siku

El sicu o siku (en lengua aimará) es un aerófono formado generalmente por dos hileras de tubos de caña de diferentes longitudes: el arca, normalmente de siete tubos, y el ira, normalmente de 6, aunque según el tipo de siku estas cantidades pueden variar notoriamente.



Es de origen peruano-chileno preincaico. Las evidencias más antiguas están en la cerámica mochica (costa norte del Perú) y Nazca (Costa central del Perú), pues hay también evidencias de origen nazca, de sikus hechos de cerámica y huesos de animales y humanos. Se sigue utilizando en la música folclórica del altiplano andino, en el Perú, Chile, Bolivia, Ecuador y Argentina.

Según su tamaño de menor a mayor se le clasifica en:

Chuli siku (ika siku)
Malta siku
Sanqa siku
T'uyu siku

El ejecutante de siku se llama sikuri. El grupo de ejecutantes se denomina banda de sikuris.
El instrumento se construye con caña de bambú natural. Tiene dos filas separadas de tubos abiertos en un extremo y cerrados en el otro; cada uno de ellos da una nota de la escala musical. Generalmente hay una fila de seis tubos, llamada el ira, y una de siete, llamada el arca. Los tubos se sostienen paralelamente por dos o más cuerdas o tiras de caña.

El ejecutante sostiene de manera vertical las cañas (que están unidas entre sí de manera rígida y paralela por medio de varas o cuerdas). Coloca el labio inferior contra el borde de uno de los tubos, dirigiendo el golpe de aire hacia delante, de manera perpendicular al eje del tubo. El sonido se producirá porque el aire que se encuentra dentro de la caña entra en resonancia con la vibración producida por la fricción del viento contra el borde de la caña.

La nota musical obtenida estará en relación con la longitud de la columna de aire y con el diámetro interno del tubo. Cada ataque es acentuado por medio de un chasquido de la lengua (como si repitiera el fonema «ta» o «cha» mientras sopla).

Muchas veces se alternan los sonidos de la melodía entre uno o más ejecutantes.

Su posición natural, desde la vista del músico, debería de ser con el caño de mayor tamaño situado a nuestra derecha. De esta forma, ubicaríamos los sonidos más agudos a nuestra izquierda y los graves al lado contrario, al contrario de como sucede con el piano y otros muchos instrumentos. En cualquier caso, hay intérpretes que varían la posición del mismo con resultados igualmente óptimos. En realidad, la postura atiende y es reflejo del esquema mental de las notas y por tanto es susceptible de variación.

Para tocar el instrumento, lo colocaremos de tal manera que nuestro labio inferior roce el borde de los tubos. En esta posición trataremos de dirigir el golpe de aire y hacerlo penetrar en el tubo que se desea hacer sonar.

Por lo general el Arca se sitúa por delante del Ira (siendo esta última, la mitad más próxima al músico). Las hileras deberán de escalonarse con una separación en altura, similar al ancho del dedo índice.

Presentamos algunos temas del folclore andino interpretados con este bello instrumento.







Fuente: Wikipedia

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Los ‘presos esclavos’ de un campo de concentración franquista de Sevilla siguen olvidados

Cecilio Gordillo

El franquismo habilitó un campo de concentración en Heliópolis donde trabajaron más de 250 prisioneros para construir un colector que 'saneó y corrigió graves defectos de 1929' en la zona.

Los campos de concentración son sin lugar a dudas uno de los símbolos de la represión franquista. En ellos, hasta medio millón de prisioneros -según recogen algunos estudios- realizaban trabajos forzados. Trabajos que, en muchas ocasiones, eran el menos malo de los escenarios para los reos ante la masificación que sufrían las cárceles y en las que proliferaban enfermedades y muertes.



En el caso concreto de Sevilla, fueron casi una decena los espacios convertidos en campos de concentración y trabajo. Muchos de ellos no reconocidos como tales y enmascarados en colonias penitenciarias o campamentos de presos, terminologías que enfrentan a historiadores en cuanto a la catalogación de estas áreas. Cecilio Gordillo, coordinador de este grupo, recuerda la dificultad que han tenido para elaborar un listado de estos espacios, “ya que muchos estaban ocultos con otros nombres”.

Campo de “El Colector”

Entre todos, hubo uno en la zona de Heliópolis, denominado “el Colector”, que desde el primer momento fue considerado y calificado como un campo de concentración. Los primeros planos de este campamento datan del 7 de julio de 1937, días antes de que se cumpliera el primer aniversario del comienzo de la Guerra Civil, y curiosamente con un par de años de antelación a que se aprobaran los primeros reglamentos que recogían la existencia y adecuación de estos espacios. Un hecho que dejaba clara las intenciones de los golpistas, toda vez que comenzaron a atrincherar a los prisioneros en el interior de las cárceles. “Hay quien dice que no era más que una prueba para ver cómo funcionaba el sistema”, señala Gordillo.

250 prisioneros

Con capacidad para unos 250 prisioneros -aunque finalmente llegó a acoger a casi el doble de ellos- su adecuación se debió a una actuación de urgencia por parte del ayuntamiento, ubicándolo en el terraplén de la margen izquierda de la Corta de Tablada, en la extensión del antiguo cauce del río Guadaíra.

Petición al Ayuntamiento de Sevilla

Una vez más, y van cinco desde 2002, el Grupo de Trabajo “Recuperando la Memoria de la Historia Social de Andalucía” de CGT.A se ha dirigido al Ayuntamiento de Sevilla mediante escrito presentado en el Registro y dirigido al Alcalde, solicitando los permisos necesarios para la instalación de un monolito o similar en este lugar, pero en ningún momento se hace petición expresa de apoyo o subvención económica.



Cecilio Gordillo es coordinadora RMHSA de CGT-A.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

La música del misti y América Latina

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Quién ha visto aquel volcán,
todo cubierto de nieve;
Quien ha visto al fuego helarse
y a la ceniza escarcharse

Yaraví, Trinidad Pacheco Andía (1835-1915)

¿Cómo explicar que las culturas populares hayan estado ausentes hasta hace pocos años en las investigaciones sobre la hegemonía y el Estado, el cambio social y el desarrollo?

Esta pregunta va encontrando numerosas respuestas. La globalización económica motiva nuevas condiciones de producción del conocimiento. Por primera vez, la cultura no es únicamente motivo de reflexión especulativa en revistas especializadas, sino tema central de los debates internacionales, que convocan a profesionales de diferentes vertientes que analizan la relación con el desarrollo y el poder.



Precisamente, Arequipa, una de las ciudades más representativas del sur del Perú, que mantiene estrechas relaciones con Bolivia, Chile y Norte de Argentina, al conmemorar el aniversario de su fundación española, el 15 de agosto de 1540, muestra su rico patrimonio histórico, desde encuentros de Tunas Universitarias de Hispanoamérica hasta bandas escolares, festivales de danzas, ferias de artesanías, iglesias, conventos, bibliotecas y sobre todo lo que va quedando de su música popular tradicional.

Este año, la antropóloga Marcela Cornejo Díaz, publica Música popular tradicional del Valle del Chili, un libro de más de 500 pp, dividido en cuatro partes, dejando espacio libre para otros estudios históricos y etnográficos, lingüísticos, filológicos y de musicología.

En su primera parte, se aprecia huellas de la memoria musical republicana, los principales grupos populares, con énfasis en el yaraví de Mariano Melgar (melgarianos). Luego, aborda la falta de registro de la cultura popular y destaca el rescate de la obra de Francisco Mostajo y de Beningo Ballón Farfán. Siguen, testimonios de un grupo representativo de músicos que han perseverado en la memoria musical local.

El último capítulo, plantea posibilidades de buscar y desarrollar fortalezas de largo aliento “conjugando tradición y nuevos paradigmas a través del arte, con miras a un regionalismo sureño…”

Entre los diversos e importantes hallazgos, Marcela Cornejo, rescata los registros de J. M. Cuadros, sobre las características y aplicaciones medicinales de varias decenas de plantas, que enriquecen la poesía y los cantos populares, temática que nos recuerda la prosa de otros escritores como Eduardo Galeano, en Días y Noches de Amor y de Guerra. La profusa bibliografía y anexos convierten a la investigación, en fuente necesaria para conocer la música popular tradicional de Arequipa y ejemplo para otras regiones del país.



Además, presenta una tabla de grabaciones tempranas - con letras e instrumentales como el charango - de yaraví, vals, triste, huaynos, marineras, resbalosas, pampeña, fox, pasacalle, para el sello Víctor, en 1917, en la Ciudad del Misti y en otros estudios de Lima, Nueva York y Santiago de Chile.

El estudio destaca que el tiempo heroico en el Valle de Chili ha tenido en contra la tendencia hegemónica fraguada desde la capital peruana y los factores internos de la idiosincrasia de su población, que no pudo predecir ni se preparó para las grandes transformaciones que implicó el desborde migratorio altoandino, la economía neoliberal globalizada y el centralismo.

En la segunda mitad del Siglo XX hubo músicos talentosos con dominio técnico e incluso formación académica, cuya labor siendo meritoria, no ha tenido una institucionalización sólida ni un impacto mediático y popular que trascienda la aldea. Con excepción del grupo de los Dávalos, que se trasladó a Lima, los músicos no se profesionalizaron en el sentido estricto de la palabra.

“La música fue siempre un medio de expresión por amor al arte, siguiendo con ello la tradición señorial y romántica del tiempo heroico, ajena al desarrollo de una conciencia histórico para las artes populares. Con el correr del tiempo, numerosas canciones han quedado incluso olvidadas por falta de práctica”.

A pesar de la crisis y limitaciones de las últimas décadas, existe una búsqueda más constante de nuevos lenguajes y derroteros en los campos de la literatura, el teatro, la pintura, el cine, que han sido incorporados en los nuevos aportes de la población migrante.

Siguiendo a Gayatri Spivak, la académica arequipeña, afirma que sin considerar como una pérdida sino como una forma de mejorar nuestra capacidad de escuchar y promover respuestas creativas en el otro, la perspectiva se convierte en oportunidades de explorar nuevas nociones de la realidad, más desafiantes y enriquecedoras a la vez.

Los artistas nostálgicos avizoran el valor de la interculturalidad, a contracorriente de la predisposición tradicional de la sociedad arequipeña de fijar clases sociales (y en ello el factor racial) de manera estamental. En Lima, la música chicha, la cumbia andina, sigue fermentando, experimenta una constante búsqueda de cómo adecuarse a uno u otro género internacional, sin conseguir aún una sólida identidad e institucionalización en la sociedad nacional.

A manera de colofón, Marcela Cornejo, remarca que continúa la ausencia de la institucionalización para el estudio y desarrollo de la cultura local, sobre todo popular en todo el Perú. El aluvión migratorio hacia las principales ciudades de la costa y las secuelas de las crisis, aún no ha madurado una visión política del horizonte multicultural del país. Un atisbo de este rumbo es la declaratoria de Arequipa en el 2000, como Patrimonio Cultural de la Humanidad que ha despertado algún interés por parte de la UNESCO, en algunos planes de desarrollo que priorizan lo urbanístico y monumental.

En el plano de la música, nos llevan a seguir de cerca las políticas culturales de Cuba, México, Venezuela, Chile, Argentina, Brasil y Bolivia, respecto a la educación musical, que trasciende lo local y lo regional. La música popular tradicional constituye el mejor tesoro cultural para la integración social y cultural de América Latina.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Arquitectura: Monasterio de Santa María de Veruela, España

El Ave Fénix

El Real Monasterio de Santa María de Veruela es una abadía cisterciense del siglo XII, situada en las cercanías de Vera de Moncayo, en Tarazona y el Moncayo, Zaragoza, Aragón, España.

El edificio reúne en sus piedras diversos estilos artísticos, que van desde el Románico en la portada de la iglesia abacial, pasando por el Gótico del interior del mismo templo o del claustro medieval, el Renacimiento en las reformas realizadas por Hernando de Aragón y el Barroco en la portada de la sacristía y del monasterio nuevo.



"Figúrese usted una iglesia tan grande y tan imponente como la más imponente y más grande de nuestras catedrales. En un rincón, sobre un magnífico pedestal labrado de figuras caprichosas, y formando el más extraño contraste, una pequeña jofaina de loza, de la más basta de Valencia, hace las veces de pila para el agua bendita; de las robustas bóvedas cuelgan aún las cadenas de metal que sostuvieron las lámparas, que ya han desaparecido; en los pilares se ven las estacas y las anillas de hierro de que pendían las colgaduras de terciopelo franjado de oro, de las que sólo queda la memoria; entre dos arcos existe todavía el hueco que ocupaba el órgano; no hay vidrios en las ojivas que dan paso a la luz; no hay altares en las capillas; el coro está hecho pedazos; el aire, que penetra sin dificultad por todas partes, gime por los ángulos del templo, y los pasos resuenan de un modo tan particular, que parece que se anda por el interior de una inmensa tumba. Tal es el efecto que produce la iglesia del monasterio cuando por primera vez se traspasan sus umbrales."

Desde mi celda (carta IX: "La virgen de Veruela". 1864) Gustavo Adolfo Becquer

Ver imágenes desde aquí

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Karime Rivas y Richard Sabogal interpretaran novela de Edgar Borges

NEGRO SOBRE BLANCO

El próximo sábado 31 de agosto se realizará una presentación y lectura dramatizada de la novela “La contemplación” del venezolano Edgar Borges, radicado en España. El evento estará a cargo de la periodista Karime Rivas y el periodista y escritor Richard Sabogal. El punto de encuentro es la Librería del Sur del Teatro Teresa Carreño.

La editorial venezolana Negro Sobre Blanco acaba de lanzar la que se considera la obra más importante del autor caraqueño, luego que en 2010 logrará méritos en España que la llevaron a obtener el I Premio de Novela “Albert Camus” y su publicación en dos editoriales (Grup Lobher en papel y Leer-e en ebook). En paralelo a la edición venezolana, el sello italiano Lavieri publica por estos días “La contemplazione”, la traducción de la referida novela. Mientras, para 2014, será llevada al francés.



La Contemplación es una novela onírica, intimista, un laberinto que lleva al lector a través de prejuicios e historias complejas producto de un mundo contemporáneo cargado de una utopía que, vista desde otro ángulo, es una realidad presente. El personaje que viaja en un tren en busca de la calle 11, las cartas, el hombre que escribe con desespero, los cadáveres, los gatos decapitados, conforman una vorágine temática que desenlaza en un final abrumador.

La presentación de Caracas contará con la lectura dramatizada de partes importantes y claves de la novela. El narrador le dará voz al personaje que cuenta la travesía existencial de la novela de Edgar Borges. Se trata de la odisea de un ser que viaja en tren por Europa para buscar a su pareja al mismo tiempo que libra una batalla por definir la liberación de su cuerpo en un mundo dividido por el concepto del dos: negro o blanco, masculino o femenino.



Esta novela es una de las cartas de presentación de Edgar Borges, quien tiene un amplio recorrido en las letras y sus obras ya pueden considerarse de culto para quienes las conocen. Los libros del venezolano son objeto de estudio en universidades estadounidenses. Entre sus obras se cuentan “Sueños desencantados”; “Mis días debajo de tu falda”; “El vuelo de Caín y otros relatos”; “La monstrua, la mujer que jamás invitaron a bailar”; “¿Quién mató a mi madre?” (finalista del III Premio Nacional de Novela Ciudad Ducal de Loeches, 2008), “La contemplación” (I Premio Albert Camus 2010) y “El hombre no mediático que leía a Peter Handke”, entre otros títulos.

La presentación dramatizada será el próximo sábado 31 de agosto en Librería del Sur del Teatro Teresa Carreño ubicado en Final Av. Paseo Colón, Complejo Cultural Teatro Teresa Carreño, Los Caobos, a partir de las 12:30 del día. Será una ocasión para acercarnos al terreno lúdico e intrigante de “La contemplación”. Entrada Libre.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Plástica: Desde Brasil, Tarsila Do Amaral

Tarsila Do Amaral (Capivari, 1886-São Paulo, 1973). Pintora brasileña. En 1916 comenzó sus estudios de arte en Sâo Paulo y en 1920 los continuó en París, donde estudió con los pintores cubistas franceses André Lhote, Fernand Léger y Albert Gleizes. Celebró su primera exposición individual en París en 1926, y en ella se pudo ver la que sería su obra más emblemática, La Negra (1923).


La Negra (1923)

Su relación con el escritor brasileño Oswald Andrade, con quien vivió durante unos años, contribuyó al intercambio de ideas entre artistas brasileños de vanguardia y escritores y artistas franceses. Sus telas reflejan una gran diversidad de influencias. Por lo general, representan paisajes de su país con una vegetación y fauna de vívidos colores, de formas geométricas y planas con influencias cubistas. Al igual que otros artistas brasileños de su época, estaba interesada en los orígenes africanos de su cultura y solía incorporar a su obra elementos afrobrasileños.

A finales de la década de 1920 comenzó a pintar una serie de paisajes brasileños de corte onírico influidos por el surrealismo francés. Tras un viaje a Moscú en 1931, incorporó aspectos del realismo socialista, estilo artístico oficial aprobado por el gobierno soviético en el que se representaba a obreros y campesinos en posturas monumentales y heroicas. Sin embargo, pronto retornó a sus temas iniciales, y pintó cuadros surrealistas de figuras alargadas en los que plasmó las brillantes tonalidades rosas y anaranjadas de la tierra brasileña.

Ver su obra aquí

Fuente: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/d/do_amaral.htm

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Cine clásico: “Muerte en Venecia”, de Luchino Visconti (1971)

Luis Muñoz Díez

La película “Muerte en Venecia” es la adaptación de la novela “La muerte en Venecia” de Thomas Mann, de una forma tan personal como todo lo que hacía Luchino Visconti. Tanto en la novela como en la película, el protagonista, llamado Gustav von Aschenbach, cuyo apellido puede traducirse como “Río de Cenizas”, está claramente inspirado en el compositor Gustav Mahler, y para mayor identificación su Adagietto de la Quinta sinfonía suena como fondo y es protagonista de una película en la que se habla de la belleza y de su posición inalcanzable: “Aquél que ha contemplado la belleza está condenado a seducirla o morir“.



En este caso la belleza o la perfección se materializa en un adolescente llamado Tadzio, al que presta su desmayada belleza Björn Andresen, que representa una idealización, con el que el músico no mantiene, ni lo pretende, contacto físico alguno, ni tan siquiera intercambia una sola palabra, porque la belleza cuando es completa ha de ser así: un mero reflejo de la verdad.

Gustav von Aschenbach, encarnado por un Dirk Bogarde, muy lejano al tiránico sirviente que interpretó para Losey ocho años antes, llega a Venecia sumido en una depresión profunda después de sufrir un sonoro fracaso en el estreno de su última obra, unido a un fracaso personal que arrastra y que ve reflejado en el espejo en donde no ve reflejado ni resto de juventud ni de belleza, y como contrapunto aparece Tadzio, que significa la belleza, la juventud y sobre todo la esperanza que él ya no tiene. Su drama existencial tendrá como escenario una ciudad que vive a dos ritmos: uno el lujo de los hoteles donde disfruta la aristocracia y otro donde está presente la miseria en la que viven los habitantes de la ciudad. Una ciudad donde las autoridades se niegan a reconocer que hay una epidemia de peste, como si de una metáfora social se tratase, la pobreza del los venecianos no la soluciona la ostentosa estancia de esa aristocracia en sus hoteles, pero si se fueran supondría directamente el hambre.

La película cuenta con una ambientación y vestuario como solo ha llevado a la pantalla el realizador italiano, que como el mismo protagonista de Muerte en Venecia buscó durante toda su obra la perfección y la belleza. Vestía a sus actores con sedas, encajes y terciopelos recamados en plata y oro, trajes a ser posible auténticos, planchados y almidonados de la misma forma que se hacía en la época.

El director de El gatopardo mantiene en esta película su preocupación por el fin de una época, de una era en que la aristocrática era la clase dominante. Representada esa decadencia en la figura y la inquietud del protagonista al que Dirk Bogarde interpreta de una manera doliente y que duele al verlo. El fin de la aristocracia es una temática constante en toda su obra, que expone con una dualidad titánica en la que demuestra su lucidez de intelectual brillante mientras ve la necesidad del cambio social, pero se aferra contando las historias desde su punto de vista: que no es otro que el de un “Príncipe italiano”.

Visconti supo recrear la decadencia como nadie, quizá porque formaba parte de ella. Un detalle en la película es cuando nos descubre a la madre de Tadzio, a la que da vida una bellísima Silvana Mangano; con la cara velada, abre un valioso libro de una manera tan delicada que casi encierra ahí el espíritu de la película.

Muerte en Venecia fue rodada en 35 mm, aprovechando la luz natural.



Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

El extenso viaje por la dignidad y los derechos: de Córdoba a Bruselas

Ana Patricia Santaella Pahlén (Desde Córdoba, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Tras cumplirse un año de la nefasta reforma laboral, que da como resultado un aumento irrefrenable del paro, según los datos registrados por la Encuesta de población activa, además de agravarse y precarizarse el mismo, hasta límites indignos.



Un grupo de personas pertenecientes a la plataforma 15M Stop desahucios de Córdoba, parte de esta ciudad el 1 de julio, con el objetivo de recorrer más de 1.600 Kms. Han querido llamarla y razón no les falta: “Marcha por la dignidad y la recuperación de nuestros derechos”. Son: Nazareth, Leonor, Richard, Ana Belén y Antonio, podrían haber sido otros, pues los rostros de personas afectadas son ya incontables por el drama inimaginable y angustioso de no poder hacer frente a una cuota hipotecaria que los bancos usureramente les reclaman, y poder en paz habitar sus viviendas.

El objetivo de este agotador viaje, no es otro que el de denunciar ante los dos parlamentos: el español y el de Bruselas, esta sangrante realidad que padecen las familias españolas, y que supone un ataque brutal por parte de la Banca y la Troika. Claman contra el desempleo, la dilatada espiral de la pobreza, y la marginación subsiguiente que esta provoca.

Nos recuerda alarmado, José Esquinas, actual director de la Cátedra de Estudios sobre hambre y pobreza de la Universidad de Córdoba, que “España está sufriendo un retroceso brutal en términos de hambre y sobre todo en malnutrición infantil”, 1 de cada 4 niñ@s, no recibe una alimentación adecuada, circunstancia que puede acarrea enfermedades, déficits de crecimiento y de rendimiento escolar, entre otras gravísimas secuelas.

En Andalucía, ha sido aprobado en abril, el Decreto-Ley 6 /2.013, de medidas para asegurar la Función Social de la vivienda, introduce medidas que garanticen el derecho inalienable al uso de una vivienda para las familias que se hallen en una situación de falta de recursos sobrevenida, lo que se conoce como “deudor de buena fe”, es decir, por motivos ajenos a su voluntad, y en riesgo de exclusión social. Estas viviendas vacías se hallan en terreno baldío, (en manos de los bancos, promotoras, inmobiliarias, sin ser haber sido habitadas por nadie o que se encuentran deshabitadas). Este decreto, responde a la masiva movilización popular sin precedentes en la historia de las vindicaciones de nuestro país relativas a este tema en concreto. Pues bien, el partido popular, PP, presenta un recurso de inconstitucionalidad ante el TC, arguye, para poder excusarse, que ha recibido presiones procedentes de la Comisión Europea. Avalando, por consiguiente, con esta toma tajante de postura, a los múltiples intereses financieros, que no son otros que los acreedores internacionales de la Banca. Este anuncio de recurso, ha provocado el enérgico rechazo del Movimiento Andaluz por el derecho a la vivienda. Tan sólo en Córdoba, tuvimos 200 desahucios en 2009, y 300 en 2.010, recibiendo los juzgados un promedio de un centenar de solicitudes de ejecución hipotecaria.

Stop desahucios Córdoba, ofrece asesoramiento a las familias que no pueden abonar sus hipotecas, o están pasando el trance amargo de ser desahuciadas , y un respaldo a la hora de negociar con las entidades bancarias, en los casos que están se muestran receptivas a ofrecer soluciones.

Están construyendo además, una red de apoyo mutuo autogestionada, integrada por un banco del tiempo (trueque de oficios y profesiones) y un banco de alimentos para paliar el latigazo de las despensas huecas, contando por fortuna, con establecimientos radicados en los barrios que han querido colaborar con esta noble tarea.

Como dijo una de estas personas afectadas: “¿Cuántas vidas más de españoles honrados, trabajadores, tienen que pagar esta nación llamada España? Somos mártires de la ambición de un puñado de políticos y bancos, y la falta de leyes actualizadas a las circunstancias.” Sí se puede, es la consigna llena de moral que gritan estas gentes repletas de valor, generosidad y tesón, que como el lema de su extensa caminata hasta Bruselas, es un viaje por la dignidad y los derechos. Un viaje de luz y esperanza inaplazable.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Bob Marley y los chupaflores

Daniel de Cullá (Desde Burgos, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Gerineldo me dice que la canción Macarena, hecha por el dúo “Los del Río”: dale a tu cuerpo Macarena, está hecha para abortar, y que ha sido vista en YouTube por unos nueve millones de visitantes; que el Baile del Caballo, de Psy, con casi doce millones de visitas, está hecha para follar, en un mundo global donde sólo se folla en El Cuerno de África.



Si esto es bueno, lo que viene a continuación es mucho mejor. Me dice que “hablando para inter nos, sábete que en muchos ayuntamiento y diputaciones provinciales, chupaderos de Castilla la Nueva y Castilla la Vieja, a la entrada o principio de comenzar un Pleno, los ediles o concejales empiezan por cantar, cantando bien y con facilidad, ese estribillo hoy como ayer de razones, para después raciocinar, rucionar, discurrir metódicamente sobre un asunto exponiendo y recitando una doctrina y refutando, rebuznando, las opiniones contrarias, a veces con disentería, flujo de vientre con pujos y alguna mezcla de mala sangre, no ajustándose al sentir de otro, disecando decretos muertos y soflamas en ficción de palabras para engañar o chasquear y conservarles la apariencia de vivos, con delicadeza nimia, melindre. Decretando con olor a chotuno.

“Hay dos tipos de dictadores: Los impuestos y los elegidos, que son los políticos”, nos cantó Bob Marley. Para seguir diciendo: “Cuántas muertes más serán necesarias para darnos cuenta de que ya han sido demasiadas”; que “el dinero no puede comprar la Vida”; que “el hombre es un Universo en sí mismo”.

Reggae, frases, Pensamientos y… One Love!, más la letrilla de marras, poéticamente amorosa, festiva o satírica, que se aprende y se canta con brevedad y a manera de estribillo el pensamiento general de ella, es dada a discurrir, reflexiva, meditabunda. Camina, corre por diversas partes y lugares, es global, y, muy especialmente, en tiempo de votaciones chupinas, ñoñas, lacias, o truncas. Es como la pieza fuerte de madera que sirve para regular la presión en la almazara.

Los chotunos, ganado cabrío cuando está mamando hablan a chorretadas, mucho y atropelladamente, andándose con, o en, chupaderitos, con paños calientes, chupando, quitando o consumiendo la hacienda o bienes de uno, en expropiaciones y desahucios, con pretextos y engaños, la cantan. Es esta. Y cantada por Carmen Miranda, sabe a esa lista de excomulgados que se ponía en las puertas de las iglesias y en otros lugares públicos. Un Letrón.

“Mamâe eu quero, mamâe eu quero
Mamâe eu quero mamar!
Dá a chupeta, da a chupeta, ai, dá a chupeta
Da a chupeta pro bebê nao chorar!

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

La inmortalidad

Rodolfo Bassarsky (Desde Barcelona, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Como cenizas removidas,
queriendo sintetizar una vida,
se tiñen la imágenes-raíces
del tiempo personal

y se enredan en el arco iris
del universo atemporal

Elba L. Meier

La entrada está formada por una pequeña superficie de 3 metros por 3 metros de césped verde intenso, muy cortito, como un felpudo vegetal. Mullido, suave y aromático. Un alfombrado excepcional que da la mejor bienvenida al visitante.



Se inicia el sendero de 1 metro de ancho tapizado por pequeños fragmentos de conchillas finas y crujientes. Cada paso marca el ritmo que produce esa percusión obligada que armoniza con la música eventual de la brisa y el canto de jilgueros, ruiseñores y otras aves canoras. El caminante toma conciencia de su protagonismo en la orquesta y adapta de manera variable su ritmo a los acordes de los demás instrumentos, los de aquella naturaleza pródiga que lo rodea. El caminante está solo. Solo, no: sin la compañía de otros seres humanos. Pero acompañado por la palpitante diversidad animal y vegetal, viva, que lo cobija, lo invade, lo circunda y lo convierte en su esclavo.

Cuando el caminante comenzó su camino, penetró en un ámbito ajeno, era un explorador curioso, un investigador atento con el deseo imperioso de descubrir. Él y el entorno desconocido que se desplegaba ante sí. Él y lo otro, la excitante diversidad de la vida vegetal y la vida animal soportadas por la piedra, la tierra, el aire y el agua. Como un extraño tímido y prudente miró, escuchó, tocó y olió todo para conocer mejor. Saboreó el laurel y el eucalipto y el hinojo salvaje. Mascó el alcanfor y bebió leche de coco. Ya tenía un contacto íntimo.

Pasaron 2 horas y aún el sendero lo guiaba tras laberínticas sinuosidades, alejándose varios kilómetros de la alfombra inicial. El caminante ya no era ajeno. Esa rama era la prolongación de sus extremidades, esas raíces eran parte de sus pies, aquella música era su propia obra. Aquel cielo, su techo. Él era parte integrante de todo, unido en armonía con el resto. Tierra y piedra, su propia casa y un arroyo de agua transparente, su fuente particular. Las flores salvajes, sus perfumes. Los insectos, sus amigos pequeños. El pino corpulento, un amigo para abrazar.

El caminante advirtió que todo se movía, nada permanecía absoluta y eternamente quieto. Nada ni nadie era estático. La gran variable: la velocidad. Las aves, los insectos, las ramas finas y las hojas impulsadas por el viento iban y venían ostensiblemente: un movimiento perceptible y en ocasiones inquietante. La piedra y la tierra estaban inmóviles sólo en apariencia, porque – reflexionó – su aspecto varía. En el futuro el aspecto no será el mismo, como ahora no es el mismo que en el pasado. Eso demuestra que algo se movió, algo que estaba no está. No es verdad su quietud. Sintió el vértigo del mundo. Comenzó a bailar a grandes pasos pausados dibujando figuras redondeadas con su cuerpo que había adquirido autonomía y era independiente de su voluntad. Ya no caminaba, bailaba en el escenario del universo, sintiéndose parte de él e intuyendo la índole no develada de la inmortalidad.

Este cuento pertenece al libro CUENTOS CORTOS (bastante atípicos).

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Elmore Leonard. Mister Paradise

Francisco Vélez Nieto (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El escritor y guionista estadounidense Elmore Leonard nacido Nueva Orleans en 1925 ha falleció el martes 21 agosto en su domicilio en Detroit. Maestro indiscutible de la novela negra de emocional trama, cuya lectura envuelve al lector tanto en el suceso como en el contenido social y humano de sus personajes. Leonard estaba trabajando en la que habría sido su novela número 46, cuando fue hospitalizado. Fue muy conocido como El 'Dickens de Detroit'



Su novelística en este género continuará tan viva que nada tiene que envidiarle a la histórica y clásica del género de décadas anteriores, siempre teniendo en cuenta que ésta es fruto de la herencia recibi¬da. Lo que no puede confirmarse es que toda novela negra que se edita en la actualidad sea buenas gracias a poder ser fortuna heredada. Es posible que sea así. Mas, ¿Son buenos acaso todos los políticos y obispos que nos hablan de democracia, libertad, honestidad e igualdad como propietarios herederos de ella? Sin embargo con una novela de Elmore Leonard, cualquier lector, aunque no fuera cotidianos del género tiene garantizada la calidad de los títulos ya editados en español. Y es que estamos ante un escritor que junto a Benjamín Black, puede ser considerado como heredero a los grandes clásicos Hammett y Schandler, pese a que este último, al autor de Perros Callejos le aburría.

En la novela Mister Paradise (Alianza Editorial) nos hallamos con un abogado de Detroit muy especial, cargado en años, al que le gustan las chicas jóvenes para hacer cosas que le animen justificar el existir a la vez que le hagan olvidar la edad que con desazón mal que lleva. La historia reboza tensión, intriga y dureza ya presente en otras narraciones como Un tipo implacable y Persecución fatal. Aun¬que difícilmente se puede equiparar una película con la novela no debe de sorprender que Paradise fuera llevada al cine. Ocurrirá igual que con No es país para viejo de Cormac McCarthy en la que Barden ganó un Oscar de interpretación.

Bueno, pues este abogado y viejo verde un domingo que amaneció con nieve, por medio de Montez su hombre para todo a su servicio, ha contratado a dos jóvenes para dar rienda suelta a fantasías mientras el señor ve la televisión. Pero tras esta cita se encuentra un plan ya preparado de antemano cuyo objetivo es mandar al viejo verde al otro mundo, junto con una de esas bellezas que cobra a novecientos dólares la hora a cambio de buen plato de carne con guarnición. Naturalmente el suceso pone en acción a un policía que conoce perfectamente ese infierno del hampa, por el que se desenvuelve como pez en el agua navegando por ese lago corrompido que todo lo domina y explota, donde la brutalidad, el vicio, los negocios oscuros y el dinero manchado con sangre, se pasean cogidos de la mano hasta cuando el sol brilla.

Y aquí encontramos la calidad de este maestro contemporáneo de la novela negra que nos ha dejado hace unos días, con la que narrar una historia de aventura intensa, cruda, atrevida, punzante y de una variedad de personajes repartiendo crueldad y desatino sin un ápice de remordimiento, complacidos de aplicar y mos¬trar tan especiales registros, los cuales sobrecogen por su actitud ante la vida. Historia con una trama bien montada, tensa y amena, poseída de una prosa envolvente y magistral, especialmen¬te en los diálogos directos y rigurosos. Así nos muestra esa sociedad americana que con tanta velocidad se va implantando en nuestra geografía con sus crisis, problemas religiosos, inmigración o corrupción. Pero de la misma forma que despide lo nauseabundo de la sociedad, no falta en sus páginas, la ironía, melancolía y esos entresijos por donde se cuela el factor humano y la crítica al estercolero cotidiano.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Poema

Guillermo Henao (Desde Medellín, Colombia. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Ante ti no me in-clino
ni de-clino mi fuste,
ni me re-clino en clinoides limitantes.
No de-velo mi re-belión inconclusa.
Co-optado por un todo por hacer,
buscarás también en los rincones de los propósitos a fuego lento y rápido.



Siglo y medio es un tan poco, tampoco
desespera por la hasta ahora prolongada temporalidad fortalecida.
Ex-pedito, ex-pedido, des-pedido por doquier,
te exigieron cualquier e-dicto
hasta el desemboque del fracaso, hasta el emboque del re-inicio,
con sedición de brinquitos de escolar reprimido;
y la autoridad legítima-
mente inconstituida
saltó a la intemperie a calcular sus pergaminos.

Así que con-mino tu valor. Si re-signas tus fábricas por erigir,
si diriges y fabricas con empeño puesto en falsos y ciertos montepíos,
retro-cede. También es lucha.
Y fíjate: en un re-codo del silencio
una mujer octogenaria
usa el latín para encender misiles.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Plástica. Dora Maar: el amor de Picasso

El Ave Fénix

Théodora Markovic, más conocida como Dora Maar (Tours, 1907-París, 1997) pintora y fotógrafa, aunque parece ser que ninguno de estos aspectos sobre la vida de esta mujer, que con su trabajo ha sido y es representativa de una época, les ha interesado a los "historiadores".

Hija de un arquitecto croata y una francesa católica; educada en Buenos Aires desde los 3 hasta los 13 años, fotógrafa surrealista mal conocida, pintora apenas reconocida, amante de Georges Bataille, amiga de Paul Eluard, Breton, Lacan y un largo etcétera de personajes del París de los años veinte y treinta.



Amante durante diez años de Pablo Picasso, de quien fotografió la génesis del Guernica, antes de una ruptura que la precipitó en la locura y el misticismo, encerrándola en una inquietante soledad, rodeada de numerosas obras picassianas, cuya venta la hubiera hecho millonaria, pero que ella prefirió guardar, en una suerte de cripta que sólo fue descubierta a su muerte, rodeada, apenas, de sus propios y ya invisibles fantasmas... Picasso la convirtió en su musa, amante y modelo favorita. Para el artista ella era emocionalmente compleja y la incorpora a su obra como un personaje con estas características.

Ver obras de Picasso desde aquí

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

La función del orgasmo

Vita Elba Alvarado Solís

A la memoria de Wilhelm Reich

Creo que no habrá paz permanente en nuestra tierra y que todos los intentos de socializar a los sereshumanos serán estériles mientras tanto los políticos como los dictadores de una clase u otra, que notienen la menor noción de las realidades del proceso vital, continúen dirigiendo masas de individuosque se encuentran endémicamente neuróticos y sexualmente enfermos. La función natural de lasocialización del hombre es garantizar el trabajo y la realización natural del amor. Esas dos actividadesbiológicas del hombre siempre han dependido de la investigación y del pensamiento científico. Elconocimiento, el trabajo y el amor natural son las fuentes de la vida. Deberían también ser lasfuerzas que la gobiernan, y su responsabilidad total recae sobre todos los que producen mediante su trabajo.



Si se nos preguntara si estamos a favor o en contra de la democracia, nuestra contestación sería:

Queremos una democracia, inequívoca y sin concesiones. Pero queremos una democracia auténtica enla vida real, no simplemente en el papel. Apoyamos una realización total de todos los idealesdemocráticos, se trate del "gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo", o de "libertad, igualdad, fraternidad". Pero añadimos un punto esencial: "¡Hagan desaparecer todos los obstáculos que se encuentran en el camino de su realización! ¡Hagan de la democracia unacosa viva! ¡No simulen una democracia! ¡De otro modo el fascismo ganará en todas partes!"

La higiene mental en gran escala requiere oponer el poder del conocimiento a la fuerza de laignorancia; la fuerza del trabajo vital a toda clase de parasitismo, sea económico, intelectual ofilosófico. Sólo la ciencia, si se considera seriamente a sí misma, puede luchar contra las fuerzas queintentan destruir la vida, dondequiera que ello suceda y cualquiera sea el agente que las desata. Esobvio que ningún hombre solo puede adquirir el conocimiento necesario para preservar la funciónnatural de la vida. Un punto de vista científico, racional de la vida, excluye las dictaduras yrequiere la democracia del trabajo.

El poder social ejercido por el pueblo y para el pueblo, basado en un sentimiento natural por la vida yel respeto por la realización mediante el trabajo, sería invencible. Pero este poder no semanifestará ni será efectivo hasta que las masas trabajadoras y productivas no se vuelvanpsicológicamente independientes, capaces de asumir la responsabilidad plena de suexistencia social y determinar sus vidas racionalmente. Lo que les impide hacerlo es la neurosiscolectiva, tal como se ha materializado en las dictaduras de toda índole y en galimatías políticos. Paraeliminar la neurosis de las masas y el irracionalismo de la vida social; en otras palabras, para cumpliruna auténtica obra de higiene mental, necesitamos un marco social que permita, antes que nada, eliminar las necesidades materiales y garantizar un desarrollo sin obstáculos de las fuerzas vitales decada individuo. Tal marco social no puede ser otro que una auténtica democracia.

Pero esa democracia auténtica no es algo estático, no es un estado de "libertad" que pueda serotorgado, dispensado o garantizado a un grupo de personas mediante organismos gubernamentalesque ellos han elegido o que les han sido impuestos. Por el contrario, la verdadera democracia es unproceso difícil, lento, en el cual las masas del pueblo protegidas por la sociedad y las leyes, gozan —deningún modo "toman"— de todas las posibilidades para educarse en la administración de la vidaindividual y social, es decir, viviente, y de progresar hacia mejores formas de existencia. Por lo tanto, la verdadera democracia no es un estado perfecto de goce, igual a un hombre viejo, glorioso guerrerodel pasado; antes bien, es un proceso de constante lucha contra los problemas presentados por eldesarrollo lógico de pensamientos nuevos, descubrimientos nuevos y nuevas formas de vida. Eldesarrollo hacia el futuro es coherente e ininterrumpido cada vez que los elementos antiguos ycaducos, después de haber cumplido su función en una etapa anterior de la evolución democrática, tengan la sabiduría suficiente para ceder el paso a lo joven y nuevo: la sabiduría suficiente para noasfixiarlo en nombre de su prestigio y autoridad formales.

La tradición es importante. Es democrática siempre y cuando cumpla la función natural de proporcionar a la nueva generación experiencias buenas y malas del pasado, permitiéndole asíaprender de los antiguos errores y no recaer en los mismos. Por otra parte, la tradición destruye lademocracia si no deja a las generaciones venideras ninguna posibilidad de efectuar su propia elección, y si intenta dictaminar —una vez que han cambiado las condiciones de vida— qué es lo que debeconsiderarse "bueno" o "malo". La tradición tiene la costumbre de olvidar que ha perdido la capacidadde juzgar aquello que no es tradición. El adelanto del microscopio, por ejemplo, no se logródestruyendo el primer modelo, sino preservándolo y desarrollándolo con arreglo a niveles superioresdel conocimiento humano. Un microscopio del tiempo de Pasteur no nos permite ver lo que hoy buscael investigador de virus. ¡Pero es inconcebible imaginar el microscopio de Pasteur con autoridad yambición suficientes como para prohibir la existencia del microscopio electrónico!

Existiría el mayor respeto por todo lo que se va transmitiendo, no habría ningún odio, si la juventudpudiera decir libremente y sin peligro: "Esto lo tomamos de vosotros porque es sólido, honesto, porquetodavía es válido para nuestra época y susceptible de ser desarrollado más aún. Pero esto otro lorechazamos. Fue verdadero y útil en vuestra época. Pero para nosotros se ha vuelto inútil."

Naturalmente, esa juventud deberá prepararse a aceptar más tarde la misma actitud de parte de sus hijos.

La evolución de la democracia de preguerra en una democracia del trabajo total y verdadera, significaque todos los individuos adquieran la capacidad para una determinación auténtica de la propiaexistencia, en cambio de la actual determinación formal, parcial e incompleta. Significa sustituir lastendencias políticas irracionales de las masas por un dominio racional del proceso social. Esto requiereuna constante autoeducación del pueblo en el ejercicio de la libertad responsable, reemplazando la espera infantil de una libertad ofrecida en bandeja de plata o garantizada por otra persona. Si lademocracia ha de desarraigar la tendencia humana a la dictadura, tendrá que demostrarse capaz deeliminar la pobreza y procurar una independencia racional del pueblo. Esto y únicamente esto, mereceel nombre de desarrollo social orgánico. En mi opinión, las democracias europeas perdieron su batalla contra las dictaduras porque existíandemasiados elementos formales en sus sistemas y eran escasos los auténtica y prácticamentedemocráticos. El miedo a todo lo que está vivo caracterizaba la educación en todos sus aspectos. Lademocracia fue tratada como un estado de libertad garantizada y no como un proceso para eldesarrollo de la responsabilidad colectiva. Además, los individuos de las democracias fueron y sonaún educados para someterse a la autoridad. Eso es lo que los acontecimientos catastróficos denuestros tiempos nos han enseñado: educados para volverse mecánicamente obedientes, los hombresroban su propia libertad; matan a quien se la otorga, y se fugan con el dictador.

No soy político y nada conozco de política, pero soy un científico socialmente consciente. Como tal, tengo el derecho de manifestar la verdad que he descubierto. Si mis aseveraciones son de tal índoleque puedan promover un mejor orden de las condiciones humanas, sentiré entonces que mi trabajo halogrado su propósito. Después del colapso de las dictaduras, la sociedad humana tendrá necesidad deverdades, y en particular de verdades impopulares. Tales verdades, que tocan las razones noreconocidas del caos social actual, prevalecerán tarde o temprano, lo quiera o no la gente. Una deestas verdades es que la dictadura arraiga en el miedo irracional a la vida por parte del pueblo engeneral. Quien represente esas verdades se encuentra en gran peligro, pero puede esperar. Nonecesita luchar por el poder para imponer la verdad. Su fuerza consiste en conocer hechos quegeneralmente son valederos para toda la humanidad. No importa cuan impopulares puedan ser esoshechos: en tiempos de necesidad extrema la voluntad de vivir de la sociedad forzará sureconocimiento, a pesar de todo.

El científico tiene el deber de preservar su derecho de expresar su opinión libremente en cualquiercircunstancia, y de no abandonar ese privilegio a los abogados de la supresión de la vida. Mucho sehabla del deber del soldado de dar su vida por la patria. Pero poco se menciona el deber del científicode defender, en todo momento y a cualquier precio, lo que reconoce como verdad.

El médico o el maestro sólo tienen una obligación: practicar su profesión firmemente, sin transigir con los poderes que intentan suprimir la vida, y considerar únicamente el bienestar de quienes están a su cuidado. No pueden representar ideologías que se hallen en conflicto con la verdadera tarea del médico o maestro.

Quien dispute ese derecho al científico, al médico, al maestro, al técnico o al escritor y se llame a símismo demócrata, es un hipócrita o por lo menos una víctima de la plaga del irracionalismo. La luchacontra la peste de la dictadura es desesperada sin un verdadero empeño y un interés profundo por losproblemas del proceso vital, ya que la dictadura vive —y sólo puede vivir— en la oscuridad de losproblemas no resueltos del proceso vital. El hombre está desvalido cuando carece de conocimiento; esta impotencia nacida de la ignorancia es terreno fértil para la dictadura. Un orden social no puedeser llamado democracia si tiene miedo de plantear cuestiones decisivas, o de encontrar respuestasinesperadas, o de enfrentar el choque de opiniones sobre el tema. Si tiene esos temores, se derrumbaante el más insignificante ataque llevado a cabo contra sus instituciones por parte de los posiblesdictadores en potencia. Tal es lo que aconteció en Europa.

La "libertad de cultos" es una dictadura mientras no exista "libertad para la ciencia", y consiguientemente, libre competencia en la interpretación del proceso vital. Debemos de una vez por todas decidir si "Dios" es una figura todopoderosa, barbuda, en los cielos, o la ley cósmica de la naturaleza que nos gobierna. Únicamente cuando Dios y la ley natural son idénticos pueden reconciliarse la ciencia y la religión. Hay sólo un paso de la dictadura de quienes representan a Dios en la tierra, a la de quienes desean reemplazarlo en ella.

La moralidad también es una dictadura si su resultado final es considerar que todas las personas queposeen un sentimiento natural por la vida, están en el mismo nivel que la pornografía. Quiérase o no,así se prolonga la existencia de la obscenidad y se lleva a la ruina la felicidad natural en el amor. Esnecesario sentar una protesta contundente cuando se califica de inmoral al hombre que basa suconducta social en leyes internas y no en formas compulsivas externas. Las personas son marido ymujer no porque hayan recibido los sacramentos sino porque se sienten marido y mujer. Es la leyinterna y no la externa la medida de la libertad auténtica. La hipocresía moralizadora es el enemigomás peligroso de la moralidad natural. La hipocresía moralizadora no puede combatirse con otro tipode moralidad compulsiva, sino con el conocimiento de la ley natural de los procesos sexuales. Laconducta moral natural presupone la libertad de los procesos sexuales naturales.

Recíprocamente, la moralidad compulsiva y la sexualidad patológica corren parejas.

Es más fácil insistir en las manifestaciones de respeto y amor legalmente determinadas, que conquistar la amistad mediante una conducta auténtica y decente. Es más fácilvender la propia independencia a cambio de una seguridad económica, que llevar una existenciaindependiente responsable, y ser su propio dueño. Es más fácil ordenar a los subordinados lo quedeben hacer, que guiarlos respetando al mismo tiempo su individualidad. Esta es la razón por la cual ladictadura es siempre más fácil que la democracia verdadera. He aquí por qué el indolente líder democrático envidia al dictador y trata de imitarlo con sus medios inadecuados. Es más fácil representar lo vulgar y más difícil representar la verdad.Quien no tiene confianza en lo viviente, o la ha perdido, es presa fácil del miedo subterráneo a la vida, procreador de dictadores. Lo que vive es en sí mismo razonable. Se convierte en una caricatura cuando no se le permite vivir. Si es una caricatura, la vida únicamente puede crear pánico. Por eso, sólo el conocimiento de lo que está vivo puede expulsar el terror.

Sea cual sea el resultado, para las generaciones venideras, de las luchas sangrientas de nuestro mundo dislocado, la ciencia de la vida es más poderosa que todas las fuerzas negativas y todas lastiranías. Fue Galileo y no Nerón, Pasteur y no Napoleón, Freud y no Schicklgruber, quienes sentaron las bases de la técnica moderna, combatieron las epidemias, quienes exploraron la mente; quienes, enotras palabras, dieron un fundamento sólido a nuestra existencia. Los otros nunca hirieron otra cosaque abusar de las realizaciones de los grandes hombres para destruir la vida. Puede reconfortarnos elhecho de que las raíces de la ciencia llegan a profundidades infinitamente mayores que la confusiónfascista de hoy.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Haber hecho lo que quería

Gustavo E. Etkin (Desde Bahía de San Salvador, Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Llegó un momento en que Arturo se preguntó: ¿hice lo que quería?

Recordó cuando era chico, un nenito que siempre pensaba ¿qué voy a ser cuando sea grande?

Después se dio cuenta que no era solamente ser. Era también hacer. ¿Qué quiero hacer cuando sea grande?



Porque se dio cuenta que uno es lo que hace. O lo que no hace.

Cuando era chico quería ser periodista y cow-boy.

Periodista porque siempre le gustaba escribir. En el colegio primario, cuando tenían que escribir una composición, siempre lo hacían pasar al frente a leer la suya.

Y cow-boy por Búfalo Bill. Su padre siempre le contaba historias de aquel cow-boy mítico y de su hijo, Bufalito.

Siempre tiroteándose contra los malos y ganando, claro. Matando al otro.

Así es que entró a trabajar como redactor de diversas noticias en un diario. Hasta columnista sobre algunos temas.

Pero siempre con ganas de ser cow-boy matador de malos, ganas que a veces reconocía cuando redactaba alguna noticia sobre pagamentos de la deuda externa, endeudadores del país, genocidas presos.

Así es que, dando una mirada retrospectiva reconoció que casi consiguió ser un cow-boy que, aunque no mató a nadie, escribió criticando matadores que, aunque no fueron cow-boys, eran matadores del mismo país que los cow-boys que invadían países del otro lado del mundo matando gente para robarles el petróleo. Aunque siempre en nombre de la libertad, contra lo que llamaban “terrorismo”. Siempre para hacer algún bien contra los malos.

Así es que con el tiempo se fue dando cuenta que, de una forma o de otra, consiguió hacer lo que siempre quiso desde chiquito.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

La Docencia…la Magia de descubrir

Isabel Fagúndez (Desde Caracas, Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Yo creo que la docencia es algo más que la última posición de los teóricos, y por suerte es algo más que el intercambio de saberes, palabras mariposas que nos llenan de libertad.

Docencia es el recuerdo maravilloso de la niñez, que permitió conocer el afecto de la gente de un barrio y el socialismo oculto e ingenuo de una abuela que no creía en pendejadas cuando de compartir se trataba.



Docencia es ir más allá del tiempo cuando de aprender o desaprender, de crecer, se trata, porque no hay límites para vivir, no hay reglas posibles que encarcelen un derecho y no hay razón alguna para dejar a un lado los sueños.

Docencia es la vida plena, que no requiere de convencimientos y direcciones acerca de lo que es el buen vivir, el status u otras cosas que representen algo como un escalón imaginario en una sociedad imaginaria…la palabra Sociedad debe ser realmente sinónimo de Humanidad.

Docencia es entender que de pronto descubriste, que la dificultad de alguien que lloró por no poder leer, era tu enemiga y que era sólo la primera en una lucha, porque se lee para ser libre, la lectura es algo más que una tarea. Es descubrir que el hambre no permite la suma o el dictado y que los actos culturales de la escuela, servían para salir del terrible día aburrido en el salón de clase. Que la clase de música era buena pero duraba poquito, y que conocer los hechos históricos hubiese sido significativo porque Bolívar y Zamora eran más que fechas es preguntarse ¿Qué es significativo? ¿Por qué? ¿Para quién?

Docencia es imaginar el paisaje de las novelas de Gallegos y sentir que estoy, que vivo en él, que tengo la suerte de tocarlo y que existen desiertos, islas, selvas dónde hay historias iguales o mejores, que esas historias son el reflejo de relaciones entre hombres y mujeres, y que los humanos somos diferentes, no personajes principales, secundarios o Héroes no se sabe de qué.

Docencia es perder la razón en las palabras de Aquiles y llenarse del amor comprometido de la poesía, para descifrar el mundo en la belleza abstracta de las palabras, que llegan al lugar exacto donde el pensamiento y sentimiento están abrazados.

Docencia es convicción, compromiso libertario encadenado al Docente, que a sabiendas de que la libertad es un acto de reflexión, de humildad, de justicia, de iguales… olvidó que su mejor aprendizaje es tener la suerte de sentir un poco de amor que le llegó de algún lugar, que la vida le permitió, conocer para seguir conociendo, comparar para luchar por una idea, saber QUE LA DIVERSIDAD EXISTE, y aunque no es fácil colocarse en el lugar del otro, docencia es aceptar la otredad.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.