viernes, 6 de septiembre de 2013

Arte y literatura “populares”

Odiseo Runa (Desde Ecuador. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El arte y la literatura “populares” como concepto y praxis se enfrentan a un mundo caótico. ¿Qué es “lo popular” en el arte en un planeta donde la proliferación de las guerras imperialistas es un fenómeno cotidiano, cuasi “normal”, que se embisagra con los noviazgos y divorcios de las parejas heterosexuales y de idénticos problemas entre las parejas lesbias y homos; con el recalentamiento global, con las marchas, paralizaciones y huelgas que empiezan a dejar de ser patrimonio de Grecia, España, Portugal, de Turquía -las multitudinarias marchas contra la privatización del parque Yatsim-; con la agudización de la lucha de clases en Egipto; movilidad social que se extiende a América Latina con la lucha de la juventud y los pueblos contra el alza de los pasajes en Brasil que se extendió a los derechos a la salud, a la educación, temporalmente apagados sus fuegos por la maniobra al estilo del fenecido Papa candidato a “santo”, Karol Wojtyla, lideradas por el actual Papa argentino Francisco; que se convierten en un formidable fenómeno económico, político, social y militar con el Paro Nacional Agrario apoyado por la juventud, los maestros y otros sectores sociales en Colombia mientras se desarrollan las conversaciones por “la paz” en La Habana entre el gobierno de Santos y la dirección de las FARC donde el tema agrario opuesto al TLC es un tema candente.



Luchas que vuelven a encenderse en pastos que empiezan a secarse y dejar la humedad creada por los espumarajos salivales convertidos en garúa ácida esputada por la lengua oficial de la “revolución ciudadana” en el Ecuador.

¿Cómo se reflejan y/o deben reflejarse estos fenómenos a través del arte?

¿Qué es lo popular en el arte bajo estas circunstancias en que algunos de estos fenómenos son llevados al cine por los monopolios del arte de masificación presentándolos de modo deformado –a excepción de una que otra respuesta del cine alternativo que no puede contrarrestar aquella avalancha--, como justificadas “acciones del mundo libre contra el terrorismo” que ocultan las medidas de “salvataje” del capital financiero que ahogan en el desempleo y en paupérrimas condiciones de vida a los trabajadores?

¿Que es “lo popular” ahora cuando algunos gobiernos “progresistas” manipulan las diversas expresiones artísticas étnicas, de nacionalidades, de nación, locales y regionales, para presentarse ellos mismos como “gobiernos populares” mientras sentencian a 8, 12 años de prisión a los luchadores que defienden el agua, el medio ambiente, la biodiversidad, los derechos y libertades democráticas como ocurre con el gobierno “correísta” en las Tierras de la Mitad del Mundo que acaba de resolver explotar el subsuelo del Yasuní, decisión execrable de destruir uno de los lugares más biodiversos del planeta donde perviven culturas indígenas en aislamiento voluntario frente al cual se alzan a la pelea la juventud y los pueblos.

LA MANIPULACION DE “LO POPULAR” EN LAS ARTES

El término “pueblo” fue resultado de la “democracia” ateniense y romana de cuyos parlamentos estaban excluidos los esclavos, los vasallos y las mujeres, mientras estos parlamentos “democráticos y populares” eran dominados por los representantes de los propietarios de la tierra, de las manufacturas, de los instrumentos de producción, y las castas militares donde aquellos voceros de los potentados constituían siempre una mayoría sobre los representantes de los agricultores y artesanos.

Desde aquella época esclavista el término “pueblo” fue y sigue siendo manipulado por la democracia liberal y por la socialdemocracia que se presenta como portaestandarte de la “democracia representativa y protagónica” por algunos gobiernos tildados de progresistas que empujan la modernización del capitalismo mientras ejercen la represión contra los trabajadores y los pueblos que se alzan en contra de la depredación de las naciones por parte de los monopolios norteamericanos, chinos, canadienses, que van tras el petróleo, el cobre, el oro, la plata, el uranio de los subsuelos de los países dependientes.

Con esta misma visión política el término “popular” la burguesía lo aplica a las artes para engañar a los públicos directos y virtuales.

Las artes de origen popular en todos los géneros han sido secularmente atraídas, mimetizadas, manipuladas por las culturas dominantes particularmente por la capitalista-imperialista como ocurrió con los blues y el jazz, con el rock creado por el extraordinario músico negro Chuck Berry, con la “Capoeira”, baile que durante el período esclavista era utilizado para las prácticas militares de los pueblos negros originarios de África quienes así preparaban sus levantamientos antiesclavistas y en general con todas aquellas expresiones de raíces populares –como el folklore- que puedan ser utilizadas para el entretenimiento, el espectáculo, la diversión, el turismo, etcétera.

LA RESISTENCIA DE LOS PUEBLOS HA HECHO QUE SE MANTENGAN VIVASLAS ARTES DE RAIGAMBRE POPULAR

Toda expresión artística: bailes, décimas, máscaras, ritmos, imaginarios, ritos, mitos, etcétera, envueltas en sus lenguas originarias, en sus jergas negroides, en las lenguas literarias mestizas que se conservan como patrimonio cultural intangible de los pueblos, existen debido a la resistencia y combates, librados por los pueblos negros en sus “quilombos”; por los pueblos indígenas que lograron merced a su resistencia sobrevivir y no fueron diezmados como ocurrió con algunas culturas indígenas en casi todos los actuales países de América Latina y El Caribe; el caso de Uruguay en cuanto a la devastación y desaparición de culturas indígenas es harto expresivo. Y por la lucha de los pueblos fruto del mestizaje.

Tales expresiones artísticas que sobrevivieron junto a sus pueblos al abominable coloniaje finalmente han sido y son, como hemos destacado, absorbidas, deformadas, manipuladas por las culturas dominantes de cada país como ocurrió con la “Capoeira” declarada durante el gobierno de Joao Goulart “Patrimonio Cultural” de Brasil y ahora es un instrumento más del arte espectáculo capitalista.

Así, las artes de raigambre popular y otras nuevas expresiones artísticas iconoclastas que confrontan los efectos del sistema son trabajadas por las grandes y medianas empresas del espectáculo masivo mercantilista para sus objetivos, en tanto, al presentarlas, se apropian de su origen para presentarlas como “arte popular”.

Desde luego que bajo determinadas circunstancias progresistas tanto el folklore como las diferentes expresiones artísticas de auténtico origen popular pueden y deben ser orientadas hacia la provisión de conciencia de clase de los trabajadores y los pueblos.

Esas circunstancias pueden darse a nivel de gobiernos de corte progresista: locales, regionales e inclusive de un país determinado y más aún bajo las circunstancias de un país auténticamente socialista donde haya desaparecido la explotación del hombre por el hombre.Que nada tienen que ver con los “socialismos del siglo XXI” donde pervive el capital junto a la explotación de los trabajadores.

Hay que tener presente siempre el aserto de que bajo el predominio de las “Industrias Culturales” es un signo la manipulación y deformación de las expresiones artísticas de raigambre popular en función de los intereses del capitalismo.

Bajo estas circunstancias cabe refrescar lo que Bertolt Brecht destacaba al referirse al “arte” o a la “cultura popular” señalando que es aquel que confronta a la cultura dominante, a su política, que sirve para educar, orientar, ideologizar y politizar a las masas trabajadoras en el rumbo, en el camino que, como decía Machado, “haz de cruzar” y que se catapulta solo “haciendo camino al andar”, levantando las banderas de la soberanía, de la defensa de las identidades nacionales, de nacionalidades y etnias pero imprimiéndoles a éstas por medio del arte irreverente, iconoclasta, insurgente, características antiimperialistas, patrióticas, de donde emergen sus auténticos héroes –o prototipos- brotados de la “bronca”, de la huelga, del levantamiento, del combate de “los de abajo”, de los oprimidos y explotados por el capital extranjero y criollo con miras a conquistar su emancipación.

Es claro que adoptar durante este momento caótico del mundo capitalista-imperialista (caos posible de ser aprehendido e interpretado en forma coherente en base de la apreciación de las causas que provocan la crisis general y las crisis cíclicas del capitalismo en la etapa del imperialismo); adoptar decíamos una posición clara, contundente, de trabajar artísticamente para reflejar la vida y combates liberadores de los trabajadores, de los pueblos, de la juventud, de la mujer trabajadora en su proyección liberadora adquiere de manera natural un contenido “popular” que será refrendado por los públicos de raigambre obrera, campesina, juvenil, etcétera, que se distinguirá de la abrumadora decadencia y deformaciones de “lo popular” en las artes que impulsan los grandes, medianos y relativamente “pequeñas” empresas de producción del arte espectáculo mercantilista que están a la caza de cómo aumentar sus ganancias aprovechando las sutiles envolturas de la cultura dominante hacia donde han atraído a la niñez y la juventud durante más de un siglo promoviendo su arquetipo estético individualista.

Cabe un ejemplo de la decadencia en que se envuelven franjas de la juventud: En estos días está en las redes sociales cazado un “debate” que gira en torno de la figura del artista Ben Afleck, reciente ganador de un Oscar como Director de una película, ciertamente bien realizada, pero sujeta a un verdadero cine-foro por su controvertido mensaje respecto de quienes son, en verdad, los “terroristas”: ¿Aquellos pueblos y naciones depositarias de las antiguas culturas de origen árabes son, per se, “terroristas”?¿O quiénes han sido los propulsores del colonialismo y el neocolonialismo en el mundo: Inglaterra, Francia, Estados Unidos, etcétera, artífices del poderío “global” del capital financiero en el planeta y principales promotores hoy de las guerras imperialistas?

El vulgar “debate” en las redes sociales gira en torno de si el mentado Ben Afleck debe ser, o no, el artista que represente a Batman en la próxima zaga anual de este “superhéroe” (¿!?)
Estos son los ambientes extravagantes, decadentes, que crea la cultura alienante burguesa e imperialista en tanto el mundo capitalista está siendo enrumbado por estas potencias a nuevas guerras imperialistas; a mayores devastaciones del medio ambiente de los países dependientes que ha alcanzado, con la demagogia rimbombante de la lengua oficial de Carondelet en las Tierras de la Mitad del Mundo su más alta resonancia devastadora: La explotación de uno de los puntos cardinales de la tierra donde existe una vasta y multicolor riqueza biodiversa en aves, fauna, especies arbóreas y culturas auto protegidas, en aislamiento natural de la “civilización” mercantilista: Los pueblos Tagaeris y Taromenanes.

Bajo estas circunstancias cabe adoptar una clara posición respecto de “lo popular” en el arte. Y no hay equívoco al respecto: Afirmarse junto a los trabajadores y pueblos de la tierra que luchan contra la dominación multilateral del capital tanto en los países imperialistas que se embarcan en la guerra. O sea, levantarse contra la /y las/ guerras imperialistas y por la autodeterminación de los pueblos; marchar unidos, arte popular junto a los pueblos explotados y oprimidos contra la dependencia imperialista, por la soberanía y la emancipación.

Esto demanda, exige desde luego, dejar de lado el cartel y construir, crear arte de verdad, arte que sea el resultado de la aprehensión de los fenómenos artísticos vistos bajo el prima de la Estética Popular en todos los géneros artísticos para confrontar lo que actualmente está ocurriendo en el planeta y crear nuevas, actuales obras de arte que orienten el batallar de los pueblos de la tierra hacia su emancipación de la dominación brutal y genocida del capitalismo y del imperialismo.

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Bécquer

Daniel de Cullá (Desde Burgos, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Nos encontramos en una buena casa
De la Carrera de San Jerónimo, en Madrid
Donde habitó en su día
El pintor burgalés
Marceliano Santamaría
Día espléndido donde los haya
Como esa medalla que lleva colgada mi mujer
En la canal de su pecho
Y que tiene dos caras.

Sin embargo, amanecí aterido de frío
Habían dado las diez
Cuando mi mujer escapó a la plaza del mercado
Sin ser vista
No sin antes mirarme
Y reírse pensando:
“De estos hombres se hacen los obispos”

Me siento a la mesa
A tomar la tostada
Y el café con leche preparados
Pero antes,
Termino de leer un poema empezado:
El poema LXXII de Gustavo Adolfo Bécquer
En la Antología Cátedra de Poesía
De las Letras Hispanas
Que comienza con:
“Cerraron sus ojos
Que aún tenía abiertos,
Taparon su cara
Con un blanco lienzo”…
Pensando en la muerte
Que tanto amaron los poetas románticos.

Mientras el péndulo del reloj
Oscila pausadamente
Yo me digo entre sorbo y sorbo de café con leche
“Que la religión es un rollo patatero
Engaño y embuste de curas
Para embaucar el día de la muerte
A cuatro majaderas y majaderos”

Llega mi mujer
Me mira y se sienta a mi lado
Diciendo:
En la plaza del mercado
Escuché decir
A un grupo de alborotadas mujeres
Que el empleado del frutero
Se fugó con los cientos de euros de la caja.
A otra mujer le pedían anunciara
Las noticias de la prensa diaria
Diciendo así:

-¿Qué dicen los periódicos?
-Que mañana lloverá

¿Cuál es tu tierra?
-La de mi mujer

Patada de Burra no mató Asno

Antes del desahucio
Se suicidó hoy nuestro vecino

Ayer se encontraron dos muertos
En la carretera nacional

El suceso fue trágico:
Una joyería del centro de Madrid
Fue atracada con el triste final
De un policía herido
Un atracador acribillado a balas
Y una alhaja volada.

Termino el desayuno
Me asomó al balcón
(Esta calle de san Jerónimo
Da mal olor)
Viendo a gente bien trajeada
¡Si son políticos
Que marchan hacia el Congreso ¡
“Gente que no necesita albarda”

Termino el poema ayer comenzado
Recordándonos el estribillo becqueriano
“Dios mío, que solos
Se quedan los muertos”
Y yo
Hablando en voz alta, como gritando
Digo:
“Con el cuento del talibán
Se hace turismo
Sin nada pagar”
“Las sepulturas están hoy
Muertas de pena
Porque ni las cenas, ni los soles
Ni las Magdalenas
Las llenan”

Y le pregunto a mi mujer
“Cariño, ¿Qué es el amor?”
Y me responde
Yo bien asombrado:
-Un polvo



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Imágenes de China

ARGENPRESS CULTURAL

Bellas imágenes de un país inconmensurable: la China.

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Las máscaras de dios

Aldo Luis Novelli (Desde el sur argentino. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

en horas de cielo horadado
por frías estrellitas
es un cuervo negro que
picotea mis vísceras aún vivas
en otras ocasiones
se alimenta
de la carroña de mis poemas
casi siempre
me empuja desde los bordes
a un abismo sin fondo.

pero yo descubrí su perverso truco:
sólo está probando
mi resistencia a las caídas.



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Plástica: Ramiro Ramírez Cardona. Entre ultrarealismo y surrealismo

El Ave Fénix

Hablando de Ramiro Ramírez Cardona, ese colombiano que combina ultrarealismo con surrealismo, puedo decir que me gusta mucho el manejo de la figura humana. Es magistral tanto en su anatomía como en sus colores; no obstante que en algunas de sus obras la figura humana aparece en posiciones muy difíciles, casi extremas, el artista ha logrado un resultado extraordinario en cuanto a la estructura ósea, la musculatura, etc. No se observan distorsiones, es el hiper-realismo puro.

Me gusta mucho también el hecho de que de los dos estilos que combina (ultrarealismo y surrealismo) el primero prevalece claramente sobre el segundo, es decir, que ambos estilos se complementan, no compiten entre sí, lo cual tensionaría y desgastaría la energía contenida en sus obras; por el contrario, el papel del surrealismo es secundario y ello hace que el ultrarealismo se destaque y se exhiba en todo su esplendor.

Es admirable el manejo de la luz: ésta se esparce uniformemente y armoniosamente sobre toda el área de sus cuadros, lo cual facilita el desplazamiento de la vista del espectador recorriendo todas sus áreas sucesivamente sin provocar fatiga, son cuadros muy bien balanceados.

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Colombia requiere Espartacos

Jesús Dapena Botero (Desde Vilagarcía de Arousa, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

En la prisión estadounidense, donde estaba encerrado por el macartismo imperante, con indignación, Howard Fast escribiría su Espartaco, llevado al cine por Kirk Douglas y Stanley Kubrick, con la espectacularidad, con la que los americanos nos cuentan la historia, con un sutil estilo, de acuerdo con el señalamiento que hace el famoso cantautor argentino Piero.



En una miniserie televisiva sobre la misma novela de Fast, el director rumano Robert Dornhelme, con mayor modestia y una mayor fidelidad al texto original, por boca de Varinia, la compañera afectiva y sexual del mítico e histórico esclavo rebelde, nos cuenta algo que podría aplicarse hoy en día a la relación entre los Estados Unidos de América y Colombia.

Varinia anota que nada ni nadie podía oponerse a los romanos, aunque Roma, andaba desgarrada por conflictos entre patricios y plebeyos, dirigidos de una parte por Marco Craso, un aristócrata en la República Romana, quien era entonces, el más rico del mundo, que había visto a su padre asesinado en el foro y aplastaría la rebelión de los esclavos, mediante la aplicación de una disciplina férrea a los soldados, defensores de la oficialidad.

Su aspiración era hacer el cambio de la República, esa cosa del pueblo, por un solo líder, un emperador, para que Roma pasara a ser un Imperio.

Craso era enemigo de Antonio Agripa y de Pompeyo.

Esta historia no puedo dejar de asociarla con la lucha campesina, que ahora se está libranod en Colombia, la cual no me deja de producir cierto frescor, porque pareciera que, al fin, puede manifestarse todo el descontento por las negociaciones con el Imperio, por parte de esos felones con la patria, que han sido tanto Álvaro Uribe Vélez, como el actual presidente Juan Manuel Santos.

Mito o realidad, Espartaco puede ser un buen símbolo de lo que está ocurriendo en mi país natal, en tanto aquel hombre luchaba por la libertad, por una Utopía, donde no hubiese ni amos ni esclavos.

Para ello, Espartaco se había rebelaría contra la opresión de los poderosos e iniciado la tercera guerra de los esclavos, con lo que se convertiría en generador y portador de esperanzas.

Tal vez por eso en la cinta de Kubrick, no importa que aparezca como el santo de una hagiografía marxista, al estilo de los santos de la literatura y el cine soviéticos, adalides paradigmáticos, a quienes habría que imitar, es muy importante que todo el mundo sepa lo que, por fin, se está dando en Colombia, pese al oportunismo de un Álvaro Uribe, un típico Craso, quien se aprovecha de la situación, para tratar de aliarse con los campesinos, a pesar de haber sido uno de los promotores del TLC en su lucha con ese Pompeyo de Santos, quien culminara ese loco propósito, con la aquiescencia de toda la clase política colombiana.

No olvidemos el encuentro del sucesor de Uribe con ese desvergonzado premio Nobel de la Paz que es Barack Obama, para establecer la alianza con el Imperio Estadounidense, con su supuesta fe en el Progreso, ya que si Latinoamérica – en palabras del presidente de los Estados Unidos – es la parte del mundo, donde la economía está creciendo más rápidamente, como crece su mercado, también lo hace la demanda de bienes y servicios; pero ¿de qué país vendrán los bienes y servicios? Naturalmente, de los productos fabricados en Estados Unidos.

Pero como lo plantea, Victoria Solano, en su documental1, tal gobernante estaba tan seguro de ello, por las condiciones puestas en tal tratado, por parte del Imperialismo Yanqui hasta el punto de llegar a prohibir el uso de las semillas autóctonas colombianas.

Uribe pensaba que el freno al TLC era frenar la inversión; la cual ha resultado más beneficiosa para industrias tales como Monsanto, Syngenta y Dupont; ellas demandaron la protección de sus semillas, genéticamente modificadas, y se proponen acabar con la tradición ancestral campesina de escoger los mejores producto de su cosecha y utilizarlos como simientes, práctica que, desde la firma del TLC, se convertiría en un delito, el cual justifica la violencia policial con la que los campesinos, quienes han sido maltratados; así, los agricultores colombianos sólo quedan autorizados a sembrar los granos de las transnacionales, ahora denominadas semillas certificadas.

Así, entonces, las familias campesinas no pueden hacer una reutilización de sus simientes, por lo que tienen comprar la semilla a la industria estadounidense, cada vez que siembran, a lo que se suma las exigencias de la compra de elementos para su cultivo.

Mientras el gobierno, en un país con hambre, tira el arroz en los basureros sin importar la angustia de los campesinos, convertidos en delincuentes por parte del Estado colombiano.
Y entretanto, Barack Obama se enorgullece de que haya millones de nuevos consumidores de productos estadounidenses, tanto en Panamá, Colombia, como en Corea del Sur y, así, abrir nuevos mercados para sus productos.

Si la competencia no cumple las reglas, el premio Nobel de la paz anuncia que no se quedará con los brazos cruzados, ya que, supuestamente, los trabajadores gringos son los más productivos del mundo y siempre Estados Unidos va a ganar.

Ahora, los campesinos, poseedores de semillas, se han convertido en unos piratas, que atentan contra la propiedad intelectual de las transnacionales y si el tesoro es de setenta y siete mil kilos de arroz, esa misma cantidad es destruida, sin siquiera dejarla a las aves del campo; es la ley del Capital, sin importarle a sus tristes funcionarios, tan grises como las arenas del desierto, contra los que luchaba Violeta Parra, unos cínicos idiotas.

Y así, el mero trabajo cotidiano se convierte en ejercicio de la delincuencia.

¿En qué cabeza cabe semejante estupidez?

El agricultor, entonces, pierde el derecho a la reserva de sus productos, desde que las transnacionales se han abrogado el de ser los propietarias de las semillas, que se usan en el nación colombiana.

Y así, las grandes empresas estadounidenses y europeas manejan el tercer negocio más lucrativo del mundo, sin importarles que desaparezca nuestro agro, como bien lo señala Jorge Enrique Robledo; de esa forma, la población colombiana queda sometida al chantaje de las transnacionales y las potencias extranjeras, que quieren el control absoluto del mercado de semillas, con un afán monopólico, que hace el pez gordo se devore al pequeño; así, llegamos a una nueva forma de imperialismo, el cual enajena al campesino de sus semillas y de su agro, al son de las nuevas estrategias del Tío Sam. ¿Una nueva forma de Alianza para el Progreso o una estafa autorizada por los padres de la patria, llámense Álvaro Uribe o Juan Manuel Santos y toda su parafernalia política.

Pero si estos patricios se roban la fuerza de trabajo de las gentes, de la plebe, de aquellos nuevos siervos sin tierra, al estilo del Siervo Joya, de Eduardo Caballero Calderón, las contradicciones tocan a la gente afectada por el TLC y la ventaja es que empiezan a responder como los esclavos de Roma y pueden contestar:

I am Spartacus. – conscientes de que un haz de flechas es más inquebrantable que una sola flecha, en la medida que la unión hace a la fuerza.

Mientras se alza la voz por el país; como parte de una resistencia para no desaparecer, por carecer de tecnología y de apoyo gubernamental, lo que reactualiza el viejo conflicto hegeliano, de la lucha entre el amo y el esclavo.

Tal vez, haya que seguir a hombres de la talla de un Rafael Correa, pues el TLC no garantiza - como lo quisiera Santos - el acceso de nuestros productos, a ese mercado, supuestamente, el más importante del mundo, que se abre con el TLC, más bien lo que trae es la quiebra del campo y de la industria nacional colombiana; las exportaciones han caído, con una mayor importación como corolario y, a su vez, un incremento del hambre.

Es de ahí, que la cuestión agraria vuelve a ponerse a la orden del día en Colombia.

El reclamo de los campesinos es justo, pero la respuesta del gobierno es opresiva, para tratar de controlar una satanizada izquierda.

La protesta no es sólo por el arroz sino por muchos otros productos agrícolas, como la papa y el cacao.

Lo que ahora importa es que la sociedad colombiana preste más atención al sector rural, que empieza a hacer oír su voz, en pro de un desarrollo integral, en un país, donde una de las causas de la desigualdad y de la violencia ha sido el vacío de estado, que hace tiempos denunciara el padre Francisco de Roux, S. J.

Es muy importante que la reprobación haya sido masiva, palpable en veinticinco departamentos del país; pero, a su vez, es trascendental que sea muy bien coordinada, para no debilitar su fuerza, al tenerse que enfrentar con la estrategia policiva y militar del actual gobierno, como si se tratara de un movimiento bélico, con el fin de bloquear desplazamientos y movilizaciones de los huelguistas, ya que se trata de un movimiento social, que busca reivindicaciones y transformaciones, en pro de un cambio institucional profundo.

Si el gobierno responde con la violencia del Estado, con la militarización del campo, se precisa entonces la intervención de los organismos defensores de los Derechos Humanos, para defender a una población que ha sido víctima, desde la Colonia Española , de la exclusión social, por parte de los terratenientes, que han acumulado capitales con la explotación del agricultor; para hacer la paz, que por otro lado anhela el presidente Santos, se precisa de justicia social.

Es preciso también tener conciencia de que la situación humanitaria en el país está en una delicada situación, en la medida que se siguen violando los Derechos Humanos y no se cumpla con los dictados del Derecho Internacional Humanitario, de ahí que no se respete, por tanto, el derecho a la protesta social, que es vivida, por el establishment, como otro tipo de delito.

De lo que se trata es de rescatar la soberanía nacional contra las arbitrariedades de las transnacionales, que empobrecen a los campesinos colombianos, en un país donde hay más de siete mil presos políticos, como en cualquier dictadura.

Es de vital importancia que se una lo reivindicativo con lo político, mediante cualificaciones de los movimientos sociales contra un parlamentarismo domesticado, el cual si bien puede contar con el sufragio universal, no siempre cumple con fines democráticos.

Lo que no se puede seguir permitiendo es que la violencia y la barbarie se ensoñaren de los campos para sembrar terror y muerte; la lucha campesina, en Colombia, es consecuencia directa de las condiciones de vida del campesinado, las cuales incitan a la insurrección contra el régimen oficial, de ahí que sea una monstruosidad que Álvaro Uribe trate, de sacar partido de ella, de una manera de oportunista, cuando fue uno de los grandes promotores del TLC en Colombia; se precisa replantearse la cuestión agraria, para dar cuenta de su naturaleza económica y clasista, de la que se han lucrado los terratenientes, con sus rentas pre-capitalistas, beneficiadas por la plusvalía, sacada de la fuerza de trabajo de los peones, bajo el manejo de un capitalismo burocrático, que mezcla condiciones semifeudales, con las impuestas por el imperialismo de las transnacionales, donde uno de los grandes beneficiados es el tío Sam.

El interés por el asunto agrario no es casual, ya que es una fuente de explotación del ser humano, por una dominación que ha continuado su andadura con nuevas estrategias, como la de arrebatar la semilla al campesino, lo cual sería el equivalente de arrebatársela a esa alegoría de la República Francesa:



Por ello, es preciso luchar contra las fuerzas más conservadoras, que se oponen con armas opresivas, a veces, disfrazadas de reformismos, para permitir el paso de los grandes capitales monopolistas, controladores de la economía del país, en una alianza entre terratenientes, comerciantes y banqueros, que se mezclan con el Poder estatal, del que utilizan sus recursos como palanca económica, de tal forma que el poder el capital monopolista deviene en estatal, máxime bajo el influjo del espíritu neoliberal, que reduce el tamaño del Estado, para convertirlo en títere de los intereses monopólicos, como una suerte de neo-colonización.

Notas
1) http://www.youtube.com/watch?v=kZWAqS-El_g

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Cine clásico: La Strada, de Federico Fellini (Italia, 1954)

Siguiendo los pasos de su maestro Rosselini, “La Strada” de Fellini la podemos enmarcar en el neorrealismo italiano, en donde se rodaba mayormente en exteriores y mostraba la situación de la Italia de Posguerra.

La historia de “La Strada” es la historia de Gelsomina y Zampanó, dos artistas ambulantes que se recorren Italia.



Zampanó es un hombre fuerte cuyo espectáculo se centra en la acción de romper una cadena que rodea su pecho. Al quedarse sin ayudante contrata a Gelsomina, por la que le paga a su madre una suma de dinero suficiente para dar de comer a ella y sus hijos. Su comportamiento con ella lo convierte en un hombre bruto, huraño, sin sentimientos.

Gelsomina representa la inocencia más absoluta. Apenas ha visto mundo y la oportunidad de ir con Zampanó, a pesar de no gustarle al principio, le acaba agradando. Aprenderá el oficio de payaso ayudando al forzudo en sus actuaciones.

Personajes muy diferentes entre sí, ambos tienen que convivir en la carreta del artista, sin hablar apenas en los largos trayectos que recorren, están juntos pero es como si estuvieran solos, sin hablarse. La soledad y la incomunicación hacen gala en esta película. A pesar de que Zampanó no le hace el más mínimo caso a la chica, y a veces hasta la maltrata, siente envidia cuando miembros del circo para el que trabajarán muestran interés por Gelsomina, en especial El Loco, un malabarista al que Zampanó no tolera. Será este personaje y su trágico destino el que marque a Gelsomina para toda la vida, donde su inocencia tornará a locura.

Podríamos hacer una comparación entre los personajes de esta película y la situación de Italia en la Posguerra, un país maltratado y derrumbado, intentando salir a flote, buscando la sonrisa (Gelsomina) dentro de la más absoluta tristeza (Zampanó).

Dicen que esta es para muchos la película más accesible y querida de las que realizó Fellini, lejos de lo que sería su cine más personal. En ella el director italiano habla de artistas de circo, un ambiente al que el director le gustaba recurrir. El título significa La Calle, esa calle en donde nuestros protagonistas intentan entretener y sacarle alguna que otra sonrisa al público.

A pesar de estar marcada dentro del Neorrealismo, esta película está muy cerca de una road movie en donde se encuentran la ternura y el drama. Todo el film Gelsomina y Zampanó están recorriendo las carreteras en su carro y la personalidad de la chica, por la que el espectador siente simpatía de inmediato, convierte momentos que pueden ser costumbristas en algo cercano a la fábula chaplinesca, solo que sin ningún atisbo de comedia. Momentos como la chica actuando ante el público, o cuando está viendo actuar por primera vez al Loco, y sobre todo ese reencuentro a la salida de la cárcel figuran entre lo inolvidable del film. Todos esos momentos que digo se acercan al tono chaplinesco es debido a la maravillosa interpretación de Giullieta Massina, que se vuelca completamente en crear su inolvidable personaje. Al otro extremo tenemos a Zampanó con el cual se nos presenta el drama, rompiendo todos esos momentos medianamente alegres en situaciones trágicas, como por ejemplo cuando la muchacha está aprendiendo a tocar el tambor. Anthony Quinn se pone a la par que Massina y nos regala otra inolvidable creación como el fornido artista rompe cadenas. Richard Basehart también merece mención El Loco, otro artista ambulante que siente aprecio, aunque bien podría ser burla, por la joven Gelsomina y a la cual le dirá que Zampanó está enamorada de ella, consiguiendo que la mucha se ilusione. Desgraciadamente sus continuos ataques contra Zampano desencadenarán acontecimientos que marcaran las vidas de los dos protagonistas.

El tramo final del film es maravilloso a la par que triste. Un Zampanó ya mayor, encasillado en su absurdo espectáculo, se derrumba en la orilla de una playa al conocer una triste noticia que romperá su corazón como las cadenas de su espectáculo.

Una preciosa película que ganó el Oscar a Mejor Película Extranjera y donde se nos habla de la soledad y la incomunicación a través de la inocencia.

Lo Mejor: Masina y Quinn.

Lo Peor: Pensar que está sobrevalorada.



Fuente: CINEMADREAMER

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Música: “Las cuatro estaciones”, de Antonio Vivaldi

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A finales del siglo XVII, los compositores se aplicaron en una nueva forma musical, el concierto, que les posibilitaba desarrollar todo tipo de contrastes y tonalidades, y agrandar la extensión de la obra a la que se podía dividir en movimientos autónomos. Una de las más afortunadas variantes de la nueva forma fue el concerto grosso en cuya estructura definitiva tuvo gran parte Antonio Vivaldi (1678-1741), quien supo aprovecharse de los frutos sembrados por sus predecesores, entre ellos Corelli.

En general, los conciertos del maestro veneciano son atractivos por la frescura de sus melodías, su vigor rítmico, su hábil tratamiento del colorido solístico y orquestal y la claridad de su forma. Más de la mitad están dedicados al violín (uno o varios) y otros muchos a instrumentos de viento. Habitualmente presentan el esquema tripartito allegro-lento-allegro y alternan los tutti orquestales con el solista, manteniendo una cierta tensión entre ambos y siempre destacando la personalidad dominante del protagonista y su virtuosismo frente al grupo orquestal.

Pocos compositores han visto restituida su fama tan tardía y prontamente como Antonio Vivaldi. Durante casi dos siglos permaneció su producción en el olvido y desde mediados del siglo XX su música fue situada entre los más altos estadios de la creación artística. Este temporal olvido propició un halo de leyenda alrededor de la figura del compositor, más o menos fundamentado en los escasos datos de su biografía que conservamos. Fue un hombre singular, sin duda, pues, siendo clérigo, no ejerció como tal, y nunca sabremos si porque realmente estaba enfermo de asma, como él apuntaba en sus frecuentes excusas, o porque no le satisfacían las obligaciones que la vida religiosa le imponía. Denostado con frecuencia por los propios músicos, fue admirado por otros muchos. Como maestro de capilla en el Pio Ospedale della Pietá, tuvo a su cargo, durante prácticamente la totalidad de su vida, una orquesta de jóvenes muchachas que despertó la admiración de cuantos visitaron la mágica y cosmopolita Venecia del XVIII, ciudad en la que la vida musical era tanta, que un talento excepcional como el del Cura Pelirrojo hubo de batirse con firmeza para que su producción tuviese el eco que realmente merecía.

Hoy pueden atribuirse a Vivaldi cerca de setecientas cincuenta obras, tanto vocales como instrumentales. Desgraciadamente, muchas de sus óperas son desconocidas en nuestros días, bien porque se han perdido, bien porque no tenemos de ellas más que algún dato casual. Pero esta ingente producción musical nos da una idea de la capacidad creadora de este compositor en un mundo en el que los cantantes, compositores, músicos y empresarios tuvieron un papel tan dominante en la vida pública, que marcaron todo el desarrollo musical posterior de la cultura occidental.

Se atribuye a Luigi Dallapiccola la famosa frase según la cual Vivaldi escribió quinientas veces el mismo concierto que, siendo ingeniosa, no es válida, pues al escuchar su música, sorprende la riqueza imaginativa del compositor que publicaba en grandes colecciones de curiosos títulos: La Stravaganza, L’Estro Armonico, La Cetra…

La Opus 8 vivaldiana agrupa la colección de doce conciertos, titulada Il Cimento dell’Armonia e dell’ Invencione (Lucha entre la Armonía y la Invención), es decir: la contraposición entre la técnica académica compositiva y la pura inspiración e imaginación. Cuatro de estos conciertos, para violín solista y acompañamiento de cuerda y continuo, constituyen Las cuatro estaciones, obra dedicada al conde Morzin y publicada en Amsterdam en 1725. Se trata de una de las primeras partituras de música programática de la historia, aunque hay ejemplos anteriores en el Renacimiento y primer Barroco. Aunque llevan títulos un tanto elocuentes, Vivaldi introdujo unos sonetos a modo de comentarios poéticos explicativos de cada ambiente. Cada poema actúa como un “programa” y la música va describiendo los diferentes afectos, situaciones y descripciones que el texto expone. Vivaldi infundió a la partitura un reflejo maravilloso de la naturaleza, tanto la de los fenómenos atmosféricos, como la humana. Este carácter desinhibido y original de Las cuatro estaciones ha permitido a muchos musicólogos calificar a Vivaldi como el primer romántico.

En Las cuatro estaciones se pone de manifiesto el magisterio de Vivaldi en la combinación de los pasajes melódicos del solista con la estructura orquestal acompañante y se pueden observar muchas de sus innovaciones musicales. Una de las más espectaculares fue la supresión del bajo continuo, encargándole este cometido a las violas o violines segundos. Son notables las partes de acompañamiento al unísono o las indicaciones sorprendentes, a pie de pentagrama, como en el pasaje del pastor dormido al lado de su perro, en La primavera, cuando requiere a las violas para que toquen sempre forte y strapatto, y así imitar el ladrido persistente y molesto del animal. Por este y muchos otros motivos que contravenían claramente las normas teóricas de la correcta composición, fue Vivaldi denostado, duramente en ocasiones, por críticos y musicólogos de su tiempo. Otros, como De Brosses, supieron aprovechar la lección y aconsejaron seguir su ejemplo, admirados y sorprendidos por el efecto que Vivaldi conseguía con sus arrebatadas dinámicas (de pianísimo a fortísimo), y con sus juegos de texturas y colores, que ponían de manifiesto su virtuosismo como compositor y como intérprete (el propio Vivaldi las interpretó en varias ocasiones). En definitiva, Las cuatro estaciones van más allá del canto de los pájaros y de la lluvia, y en ellas se percibe la euforia y ansiedad, dos rasgos de la personalidad de Vivaldi.

La Primavera

-Allegro: Despierta la primavera, se oyen el canto de los pájaros, el murmullo de las fuentes, la tormenta.
-Largo e pianissimo: Tranquilidad, susurro de las plantas, ladridos de perros, el pastor duerme.
-Allegro: Se oye una danza campestre (siciliana) y las cuerdas graves imitan la nota "pedal" de la zanfoña.

El Verano

-Allegro non molto: El calor produce cansancio; la respiración es lenta y profunda. Cantan el cuco, la tórtola, el jilguero… Sopla un leve vientecillo. El campesino lamenta su destino incierto. ¿Se malogrará la cosecha por causa de la tormenta?
-Adagio: Sigue el sopor, y las moscas son impertinentes.
-Presto: Vivaldi describe una tormenta y las rápidas escalas evocan la fuerza del viento y la violencia de la tormenta.

El Otoño

-Allegro: Los campesinos cantan y bailan; la cosecha ha sido buena. Uno de ellos se ha emborrachado con el vino nuevo y se amodorra.
-Adagio: La calma es absoluta. Todos duermen.
-Allegro: Ahora Vivaldi evoca escenas de caza: escopetas, perros, la fiera que huye y muere finalmente acosada por todos.

El invierno

-Allegro non molto: Cae la nieve; se desata la tormenta; hay que moverse para combatir el frío; los cuerpos tiritan; los dientes chasquean. Ahora Vivaldi expresa armonías disonantes para reflejar el ambiente gélido. El hombre disfruta ante el fuego hogareño.
-Largo: Cae la lluvia y se escuchan las canales de los tejados.

-Allegro: Ahora caminamos por las aguas de la helada. El paso es inseguro; hay resbalones; pero los hielos se van rompiendo. Comienza el deshielo; la música se agita; todo es movimiento.

Dejamos aquí una exquisita versión de la English Chamber Orchestra



Fuente: AASAFAUBEDA

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Crítica literaria: “El oscuro invierno”, de David Mark

Francisco Vélez Nieto (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

David Mark
El oscuro invierno
Traducción de Javier Sánchez García-Gutiérrez
Siruela / Policíaca

La marca editorial Siruela, todo estilo en la edición y calidad en las obras que edita, se presta entusiasmada a dar entrada en su serie Policiaca al sargento MacAvoy, fornido policía que es mirado con recelo por el resto de sus compañeros debido a su inquebrantable sentido del deber. Nos llega vertido al español como nuevo protagonista, para abordar en su primer caso el misterioso fallecimiento de un anciano (único superviviente de un naufragio de un barco de arrastre ocurrido hace cuarenta años), hallado muerto en el mar. Nuestro escritor inglés David Mark que parece entrar con buen pié en el espacio nacional, nació en 1977 y proviene profesionalmente del periodismo en el que ha dedicado quince años de trabajo siete de ellos a la sección de sucesos.

Siendo esta experiencia el fruto de mucho oficio diario de lo que ocurre en las ciudades desde donde se fundamenta para crear el ambiente y trama de esta novela donde tanto personajes sencillos y corrientes como extraños van creando toda una sorprendente cábala, el espacio creativo de la historia como necesidad que exige disponer de una investigación diaria, constante y paciente, muy profesional, dado los muy diversos personajes reales tanto de los sospechosos como de las víctimas, lo propio en ese mundo de la investigación, buscando pruebas y la siempre pregunta de ¿Inocente?, pero que puede resultar también culpable, en aquel que suele ser más hábil y sorprendente en fingimientos, y que se mueve con habilidad en la madeja del enredo que de por sí exige un agudo sabueso, tozudo y valiente, como en este escabroso caso, para poder ir sospechando en este tipo de individua hasta logras desnudar su verdadera identidad.

Ama la poesía y la belleza en el buen escribir del género policiaco, con lo que muestra que no solo la novela amorosa y sentimental tiene este derecho como propiedad. Aunque sin que por ello excluya o evite narrar con maestría dolorosas escenas: Angie le ofrece una sonrisa distinta a la que reserva para sus galanes. ”La sonrisa breve y feliz que una vez ofreció al hombre que grabó sus iniciales en su vagina antes de clavarle un cuchillo de cortar el pan de treinta centímetros de largo en las costillas y follársela en el váter de un pub mientras yacía ensangrentada sobre las baldosas del suelo”

La novela ha buscado una geografía del norte industrial de Inglaterra que como tantos otros es hoy día una geografía, cuyo escenario real es el fruto de un capitalismo feroz que ha obligado a crear un estado grave en la sociedad en la que transcurre la narración, resultando solo una muestra de lo que se vive, respira y padece fruto de un meditado e implacable cálculo de los altos poderes económicos y políticos del Gran Hermano en perfecta complicidad. Todo comienza con el hallazgo de un cadáver ese único superviviente de un barco que sucedió cuarenta años a tras. Se suma a este hecho otra víctima, una muchacha que sobrevivió a una matanza durante un conflicto en Sierra Leona. La desgraciada había sido adoptada por una familia, siendo acuchillada con un machete al final de un acto religioso en la iglesia. Allí a la puerta de la vida a punto de salir para jugar a ser jovencita. Delante de las narices de nuestro policía, y pese al intento por parte del sargento de intentar detener al agresor, que resulta ser un drogadicto -que más tarde perecerá en un incendio-, consigue escapar. Esta escena marca profundamente a muestro personaje al sentirse frustrado consigo mismo y dolorido.

Sobre estas tres muertes es donde tiene que actuar este fornido y culto, amante de la lectura de los clásicos, esa lectura cuyo contenido tanto ayuda a la investigación reflexión de la condición humana, resultan ser los tres pilares para emprender su tarea, nada aburrida, por el trasiego de personajes que por la historia desfilan, unos sanguinarios y otros llenos de ternura.

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Según UNESCO: Cierta TV “vive solo del mercado y no crea mercado”. Rescatar la capacidad creativa. Que asuma la responsabilidad social

Jorge Zavaleta Alegre

Pilar Álvarez (México, 1960) subdirectora general de Ciencias Sociales y Humanas de la Unesco, desde el 2010, es una destacada investigadora, docente y ejecutiva en diferentes medios de comunicación, especialmente en periodismo y televisión educativa. Es una ciudadana vigilante. Ella estuvo en el Perú para instalar la V Escuela Regional del Programa “Gestión de las Transformaciones Sociales” – MOST (por sus siglas en inglés) con el lema “Inclusión social, género y desarrollo sustentable: Conocimiento y toma de decisiones hacia mejores políticas públicas”.

Cambio16. Un comentario inicial: el ejercicio del poder político y económico en América Latina está cuasi marcado por los medios de comunicación, sobre todo por la televisión. Esa dictadura excluye de toda posibilidad el desarrollo del factor cultural. No hay político que se respete y tenga en cuenta las artes, la música, la pintura, la literatura, es decir el quehacer cultural de ninguna comunidad.



Unesco. Es una pregunta abierta. Es evidente que los medios de comunicación, así como los gestores de políticas públicas, han sido formados en universidades, pasando por diferentes carreras, más de las veces por las ciencias sociales y por las humanidades.
De alguna forma siempre ha habido un acompañamiento durante la vida escolar o la vida previa al ejercicio profesional en las ramas de estos conocimientos, a las que usted menciona. Quizá no estructuradas, pero estuvieron presentes y aportan conocimiento y referentes. El problema es, en efecto, cuando se pasa a las decisiones públicas, a las acciones de gobierno, incluso a la academia, estas experiencias de vida, que se venían acumulando, se disocian. Hay varias investigaciones, incluso en ámbito financieros, donde el resultado proviene de aquellos profesionales que vinieron de las ciencias sociales o de las humanidades por el hecho de tener conocimientos más globales y genéricos, quizá no la especialización técnica que se necesita, pero sí el conocimiento global ayuda mucho más a ser flexibles y a poder aportar sentidos distintos al conocimiento ya recibido. Por lo tanto, cuando se requiere de un trabajo más especializado, más técnico, hay un entendimiento mayor. En ciertos aspectos del mundo ya hay especialidades blandas que se desarrollaron a lo largo de la vida para captar estas perspectivas. De allí vienen las otras perspectivas, el conocimiento técnico especializado, pero en un terreno mucho más fértil. Depende de la calidad de educación que se recibió, en el caso de los que han pasado por sistemas educativos. También es cierto para quienes no han transitado por sistemas educativos que son gente innovadora, creativas. ¿Por qué entonces están disociadas las artes y las humanidades de la política? En la práctica están subsumidas, allí están. Pero no articuladas de una forma orgánica, y además están como escondidas. Es como que cada individuo trae de su bagaje personal, de su historia personal. Y por eso es una cuestión abierta, un reto, porque en la medida que necesitamos enfrentar nuevos desafíos y nuevos problemas necesitamos encontrar soluciones innovadoras y la creatividad y la innovación se alimentan principalmente a través del pensamiento o de las prácticas que vienen de las humanidades.

JZA. Usted es especialista en televisión. Quisiera conocer su punto de vista sobre aquella TV envilecida con la realidad social. La TV que vive de espaldas a los países más atrasados. Jessica Oliveira advierte, en sus tesis del Ciudadano Vigilante, que una cámara provoca en la mujer amazónica el temor a que le roben su alma. ¿Qué propuestas, qué alternativas tiene la UNESCO. El modelo europeo, el público jurídico, comunitario…?

Unesco. En términos de comunicación Unesco tiene mandatos muy delimitados relacionados con la promoción de la libertad de expresión y de información y de opinión. Como tal, con relación a la TV, no hay un mandato específico sino marcos importantísimos en las transformaciones sociales. Por lo tanto, en ese sentido los países son interlocutores de la Unesco. Es más claro cuando hablamos de la TV como un trasmisor de cultura, pero no cuando hablamos de la responsabilidad ética que se tiene frente a la realidad. Usted dice que la TV en América Latina vive de espaldas a la cuestión social. Pues hay varias lecturas: lucran con la realidad social. Hay un compromiso con la realidad social, porque no podemos generalizar a todos los medios de comunicación, ni a todos los programas, ni a todos los dueños de los corporativos, ni a todos los profesionales que trabajan en la TV. Entonces encontramos un abanico de lecturas de la realidad en la televisión, desde el entretenimiento vulgar hasta el documental de investigación que no dejan de ser referentes por su inmediatez para enterarse de la realidad, y están en una competencia enorme cuando se habla de los medios de comunicación horizontales donde uno aporta y recibe. La TV es un medio mucho más vertical, piramidal.

JZA. De las experiencias de Europa, donde existe mayores índices de cultura, por lo menos la TV ensambla un poco más con lo ocurre en el entorno. Pero en el caso de países donde el libre mercado no tiene límites y las superintendencias son frágiles, la TV, realmente, fluye en torrente de violencia, de agresión a la dignidad humana, y no se puede convivir de esa manera. En este marco real, los organismos internacionales pierden predicamento, pierden horizonte en la medida que no tengan un discurso, una política pública y programas que alientan una convivencia creativa.

Unesco. Los organismos internacionales son intergubernamentales, y generalmente los medios de comunicación son privados. Por cierto que hay medios de comunicación estatales y que responden en concreto a los correspondientes gobiernos. La TV está capturada por el mercado, entonces vende lo que ellos consideran mercado, en lugar de crear mercado. En ese sentido, quizás lo rápido que consume información y lo caro que es la producción están haciendo que la TV se dedique a explotar el mercado existente en lugar de crear. Dos cosas señalaría: Una, se ha perdido la capacidad creativa e innovadora de lo que este medio de comunicación podría estimular en la sociedad. Su protagonismo es por un referente casi pasivo más que propositivo. Y segunda cosa que ha ocurrido con la TV en general es la falta de reflexión de lo que significa su responsabilidad social, y ese debate sí debería ser llevado a todos los espacios de reflexión, sean a los organismos multilaterales, intergubernamentales, de la academia, de la sociedad civil. Porque en efecto, es difícil que la TV va a desaparecer, tecnológicamente sigue evolucionando, la manera que entrega el mensaje sigue siendo muy atractiva, entonces por lo tanto permanecerá. Es posible que no sea desplazada por otros medios de comunicación. La historia nos ha demostrado que subsisten y conviven.
JZA. Efectivamente, como afirmaba el poeta César Vallejo, lo inventado no se puede desinventar. En esta Región está emergiendo el interés por conocer más sobre la teoría del Pensamiento Complejo, que inquiere sobre el momento que se dividió el mundo del conocimiento entre la ciencia y las humanidades. Los modelos de administración, inclusive los socialdemócratas, han estallado y en los países latinoamericanos no se emprenden modelos productivos de largo aliento, sino de mono exportación de materia prima con una insensible concentración del dinero en pocas manos. De qué manera la Unesco podría concurrir a llegar a un punto intermedio, donde puedan convivir la efervescencia del crecimiento latinoamericano y la crisis del norte que busca revisar los conceptos tradicionales.



Unesco. Las teorías del pensamiento complejo y del caos, quizá lo más sorprendente que muestran, de primera impresión, es que hay un orden caótico, pero es un orden. Ya en un plan más analítico el abordaje de la realidad es multidimensional y presenta distintos desafíos en las distintas dimensiones, en las que se puede intentar comprender. Edgar Morin, parisino de nacimiento, es una de las personas de referencia, uno de los revisores de nuestros programas, antes más. Lo que necesitamos es un cerebro con una capacidad para hacer una sinapsis (unión, enlace) más rápida para relacionar una cosa con la otra. La complejidad está allí aunque no podamos descifrar, que no podamos discernir, discriminar y comprender. ¿Qué puede hacer la UNESCO? La Unesco, evidentemente considera que no hay soluciones sencillas. La Organización, creada hace 65 años, tiene como mandato en materia de educación, cultura y ciencia, puede incidir en la mente de las personas. Es una organización intergubernamental llamada para incidir en los gobiernos, trabaja en encontrar soluciones prácticas, hechas, casi siempre, a medida de los países, de los contextos. No se puede pensar en una educación descontextualizada, hay valores humanísticos que debe trasmitir la educación, y hay realidades culturales que atender. De allí la importancia de la Unesco y la diversidad cultural, declaración que ratificaron muchos países y que está en proceso de continuar. Unesco puede proponer en la medida que sepamos escuchar, porque no todas las respuestas están dentro del secretariado de la Unesco, en la medida que podamos escuchar y podamos plantear y un paso más adelante disuadir, convencer.

JZA. Una noticia halagadora. La Biblioteca Pública de Lima y otras del país tienen abundantes lectores de jóvenes de los sectores populares en tanto la nueva Biblioteca Nacional permanece ensimismada entre un pocos investigadores. Muchas ciudades tienen extraordinarias bibliotecas, sobre todo en conventos coloniales, donde las autoridades encuentran o podrían hallar fuentes primigenias para emprender mejor sus funciones. ¿La UNESCO qué programas tiene para rescatar estas bibliotecas?

Unesco. La institución tiene muchos programas de conservación de la cultura. La digitalización del conocimiento para evitar su pérdida, claro esto en cooperación con los gobiernos interesados que aplican fondos y promoción de las bibliotecas como fuentes del saber, como espacios públicos de comprensión y conocimiento de la realidad. Esto para combatir el analfabetismo y ampliar conocimientos.

JZA. Es allí donde se aplica el Pensamiento Complejo que ya tiene algunas semillas en la Región, con institutos creados por Edgar Morin y Pedro Sotolongo. La separación del conocimiento científico, por compartimentos, a tal punto que un Ministerio de Economía y Finanzas sea considerada una catedral del dinero y un Ministerio de Cultura es la última rueda de una estructura gubernamental.

Unesco. Hay plataformas intersectoriales, intergubernamentales. Unesco tiene dueños, tiene patrones que son los países, entonces trabajamos en función de lo que ellos nos piden. Unesco es una plataforma en la cual se pueden encontrar todas aquellas demandas similares, iguales o divergentes. Por supuesto las bibliotecas son un instrumento básico para una educación de calidad.Y de bibliotecas me refiero a las tradicionales de papel, analógicas y digitales. El Perú está revisando los compromisos que se asumieron en la Cumbre de Dakar y allí cada país está tratando de llevar adelante. El Perú, inclusive, va más allá de esas propuestas en educación de calidad. Hay una voluntad gubernamental que debe traducirse en políticas públicas, en su implementación y medición. Lo que sabemos es que está avanzando la tecnología digital y no podemos prever decidir si el papel está condenando en muerte. Unesco tiene una red de comercialización de sus publicaciones en las principales ciudades del planeta en concertación con el Fondo de Cultura Económica y otros. La política de Unesco es abierta en internet, está libre de derechos.

ESCUELAS MOST

JZA. ¿Para qué las escuelas Most-Unesco?

Unesco: Las escuelas MOST, como explica el embajador peruano ante la Unesco, Manuel Rodríguez Cuadros, es acercar a la Academia con las Ciencias Sociales y curiosamente aunque el programa MOST tiene 20 años, esta entre los programas formadores de la Unesco. “La Unesco considera que si la guerra comienza en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde debe empezarse las ideas de la paz”. Y cómo se construye las defensas de la Paz: con las ciencias sociales y las humanidades. La defensa de la paz, son valores, conductas. Usted se pregunta cuándo se separaron las ciencias de las humanidades. Antes se consideraba que la filosofía era la que permitía preguntar, tener un espíritu crítico y seguir avanzando. En estas escuelas MOST, que es demasiado señalarlas como escuelas, inicialmente se invitaba a estudiantes que estaban terminando sus carreras, de forma que se interesaran de desarrollar investigaciones, que fueran relevantes para tomar decisiones en políticas públicas. Sin embargo, por lo limitado de tiempo y la diversidad de intereses de los estudiantes no se incidía en políticas públicas. De allí la necesidad de dirigirse más a los funcionarios públicos y a los investigadores. Unesco se autopregunta ¿Que pensamos lograr? Que el funcionario público que ha pasado por una carrera de ciencias sociales en la gran mayoría de los casos, encuentre los elementos que permitan saber y solicitar información pertinente. De la misma manera, por parte de la academia, si bien les interesa realizar teoría e investigación pertinente a la realidad que quieren afectar o para su carrera académica-profesional, que esta investigación tenga que ver más con las necesidades que se quieren enfrentar. Por decir, el problema de la violencia doméstica, juvenil, centralizar más esas investigaciones, cuyos resultados puedan ser reagrupados, reutilizados, traducidos en políticas públicas. Queremos lograr aquí esa sensibilización de ambos lados, compromisos en términos de investigación y encontrar recomendaciones de cómo favorecer esta necesidad, que se le pide una ayuda del funcionario público a un académico. Cómo puedo hacer una política pública, como puedo rediseñar la que existe antes de botar todo por la borda.

Tomado de Semanario Cambio16-Madrid

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Libros: “El profesor se confiesa”, de Marco Winocur

Argenpress Cultural

Estimados lectores:

Comenzamos aquí la publicación de libros inéditos, que no han aparecido con ninguna editorial, y que probablemente no vayan a aparecer.

Habrá de todo un poco: literatura, ciencias sociales, filosofía.

Animamos a quien le interesa nos haga llegar sus textos. Gustosamente, los iremos colocando en la Sección Cultural de Argenpress.

Hoy les dejamos “El profesor se confiesa”, del argentino-mexicano Marco Winocur

¡Feliz lectura!

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Los sueños libres de Lumumba y Luther King

Daniela Saidman (Desde Venezuela. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

Ellos representan dos historias de vida que son ejemplo en las luchas por conquistar la libertad y la igualdad de los pueblos

Fue un 17 de enero de 1961, en Katanga, cuando lo asesinaron y desaparecieron su cuerpo, como si hubieran querido también acallar su palabra, sus ideas, su mirada, el tacto de las velas con las que quiso navegar libre, con las que soñó una tierra diferente, más justa, más humana. Patricio Lumumba (Sankuru, Congo, 2 de julio de 1925) sigue siendo un estandarte elevado a los vientos y a los sueños de la libertad que nacen de las entrañas de todos los pueblos.



Anticolonialista y nacionalista, Lumumba fue el primero en ocupar el cargo de Primer Ministro de la República Democrática del Congo en 1960, tras conseguir la independencia de este Estado de la tutela belga. Dicen que fue precisamente su discurso pronunciado en la ceremonia de independencia de su país, en presencia del rey de Bélgica, cuando lo sentenciaron. Lumumba esgrimía que las atrocidades vividas no debían olvidarse, sino que tenían que permanecer en la memoria como un fuego capaz de incendiar para siempre las desigualdades y la esclavitud. “De esta lucha de lágrimas, fuego y sangre estamos orgullosos hasta las raíces más profundas de nuestro ser porque fue una lucha noble y justa, absolutamente necesaria para acabar con la infamante esclavitud que nos fue impuesta por la fuerza. Este fue nuestro destino durante los ochenta años de gobierno colonial; nuestras heridas están aún demasiado frescas y son todavía muy dolorosas para permitirnos borrarlas de nuestra memoria”.

La muerte de Lumumba está relacionada con el imperialismo y el neocolonialismo de las potencias occidentales, esas que siempre han pretendido y pretenden hacer de África su patio trasero, igual que hacen con el resto del mal nombrado tercer mundo. Porque resulta que el Congo no es un país pobre, sino que es una de las geografías más ricas del mundo en recursos naturales, convergen en ella diamantes, recursos vegetales, oro, uranio, cobre, cobalto, radio, zinc, hasta coltán, uno de los más estratégicos materiales que se utilizan en las nuevas tecnologías. Algunos reportes de las Naciones Unidas señalan que en la guerra que vive el Congo hoy, el coltán es la verdadera razón de la tragedia.

A Lumumba lo asesinaron, es cierto, pero sigue vivo, sigue siendo luz y abrazo infinito para todas aquellas y aquellos que luchan por eliminar las desigualdades y conquistar la paz y la libertad auténticas. Fue hace poco, en 2002, cuando el gobierno belga reconoció su responsabilidad en el asesinato de Lumumba, aunque continúa negándose a investigar a profundidad lo sucedido.

Su muerte, como la de todas las mujeres y hombres imprescindibles de la historia de los vencidos, de los más que menos tienen, se transformó en un símbolo de la resistencia. Y su rostro y sus palabras son una trinchera de lucha, una bandera que ondea en las batallas por la libertad en África y en cualquier rincón del mundo.

Tengo un sueño

“Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad” decía soñando Martin Luther King (Atlanta, 15 de enero de 1929 – Memphis, 4 de abril de 1968), en Washington, el 28 de agosto de 1963.



A este otro soñador, también negro y también libertario, lo asesinaron. No ya en los confines de África sino en Estados Unidos. Fue condecorado con el Premio Nobel de la Paz en 1964. Pastor de la iglesia bautista, fue líder y fundador del Movimiento por los derechos civiles para los afroamericanos.

Hace apenas cincuenta años atrás, sobre todo el sur de los Estados Unidos se caracterizaba por la violencia que se ejercía contra los negros. Ese racismo tan arraigado provocó en 1955 la muerte de tres personas: Emmett Till, un adolescente de 14 años; el pastor activista George Lee; y el militante de los derechos civiles Lamar Smith. Por eso, el 1 de diciembre de 1955, cuando Rosa Parks, una mujer negra, fue puesta en prisión por haberse negado a ceder su puesto en un autobús a un hombre blanco, violando así las leyes segregacionistas de Montgomery, Luther King inició un boicot de autobuses. Durante esa campaña fue arrestado y su hogar atacado con bombas incendiarias. Luego de casi un año, la Corte Suprema de los Estados Unidos, en noviembre de 1956, declaró finalmente la ilegalidad de la segregación en los autobuses, restaurantes, escuelas y otros lugares públicos.

Largos años de lucha en los que Luther King enarboló siempre las banderas de la no violencia, lo condujeron en 1967 a organizar una campaña a favor de los pobres con el objetivo de alcanzar la justicia social. Se trataba de eliminar la pobreza, analizando su origen y no restringiéndose sólo a la defensa de los afroamericanos. Al igual que Lumumba fue calificado de comunista y por lo tanto objeto de interés de la administración estadounidense de esos años.

Fue a finales del mes de marzo de 1968 cuando Martin Luther King se desplazó a Memphis, Tennessee. Y el 04 de abril, a las seis y un minuto de la tarde cayó abatido por las balas.

James Earl Ray el presunto asesino fue arrestado en 1969 y aunque se declaró culpable se retractó después y confesó una conspiración. En 1997, Dexter Scott King, hijo de Martin Luther King, se entrevistó con Ray y apoyó públicamente los esfuerzos de éste para conseguir un nuevo juicio. Dos años después la viuda de Luther King ganó un proceso civil en contra Loyd Jowers y otros conspiradores. En diciembre de 1993, Jowers había aparecido en Prime Time Live de ABC News revelando detalles de una conspiración que implicaba a la mafia y al gobierno para asesinar al líder de los derechos civiles.

DOS HÉROES, DOS TIEMPOS, EL MISMO MUNDO

La convicción de sus ideas, la entereza de sus gestos y el aplomo de sus pasos serán siempre ejemplo de la vida entregada en la edificación de sociedades más justas, más solidarias y más libres. Con ellos hemos aprendido lo que significa a dar la vida por la vida, porque ellos son fértiles semillas que florecerán en todos los presentes que habremos de hacer nacer juntos.

VOCES

“Ninguna brutalidad, maltrato o tortura me ha doblegado porque prefiero morir con la cabeza en alto, con la fe inquebrantable y una profunda confianza en el futuro de mi país, a vivir sometido y pisoteando principios sagrados. Un día la historia nos juzgará, pero no será la historia según Bruselas, París, Washington o la ONU, sino la de los países emancipados del colonialismo y sus títeres”.

Patricio Lumumba (fragmento de la carta escrita a su esposa e hijos pocos días antes de su muerte).

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El sueño de la “C”

Carlos Alberto Parodíz Márquez (Desde Alejandro Korn, Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

La línea de subterráneos recibía en sus molinetes, miles de viajeros durante el día. Como pirañas quietas los devoraban para lanzarlos, fragmentados, dentro de coches que compactaban sueños, rutinas, expectativas, romances y suicidios postergados. Ese lunes y en la hora de máxima ebullición, cuando la mañana rinde culto a la acumulación, además del tránsito usual, el cansancio sumaba lastre. Un bostezo colectivo, destinado a la invocación del sueño abandonado; conjura de obligaciones letales de la vida.



Federico viajaba en el primer vagón de la formación 403. Emilio lo hacía en el último. Eran cinco. Los otros trasladadores de ganado humano, estaban cubiertos por Juan, Lucas y Bryan. Las tomas de aire, que se alojan en la parte superior de cada coche, fueron hábilmente alcanzadas, por los pasajeros de inocente aspecto. Su adolescencia los ponía a cubierto de determinadas suspicacias. Eran hijos de la “media clase”, capaces de heroicidades sin raiting, o feroces canalladas, generadas por impiedad; eran las urgencias de sus tiempos.

El recurso utilizado fue la mochila de estudios, que apretaron contra la rejilla interna, simulando cierta imposibilidad para bajar los brazos. La densidad calumnia urbanidades. El apretujamiento licúa razones y, a veces, abre dudosas brechas a la fuerza. Una mimética de olores, colores y sonidos - monótono repiqueteo -, achata, aplasta, minimiza, uniforma, colectiviza, desmoraliza, como aquellos viajes que Schindler conocía, antes de confeccionar listas.

Los peculiares viajeros, ese ejercicio, lo practicaron en las dos primeras paradas donde el tren se detuviera, con intermitencia habitual. La manada desembarca o embarca, con proporcionalidad garantizada por el empujón a tiempo, que abre fisuras en la multitud.

El gusano ciudadano excedía, largamente, la tolerancia física de la formación y sus pasajeros, lo aceptaban, resignados. En un momento sincronizado, los cinco, cada uno en su vagón, accionó el dispositivo de la parte superior de sus respectivas mochilas, que actuaba sobre un percutor capaz de liberar el gas tóxico, letárgico, invisible, inodoro, insípido, indescriptible, que daría, ventiladores mediante, el bautismo del sueño artificial. Casi un regalo adicional. Una devolución de gentilezas inesperadas.

Simularon los síntomas que el pasaje comenzó a sentir: adormecimiento progresivo y luego total. El logro globalizado de la red acotada. Un poco de inspiración y nada de transpiración. La contradicción poética. Pudieron ver con satisfacción el Farenheit general del reposo. Luego extrajeron sus respectivas mascarillas, capaces de darles tiempos de oxígeno, hasta la llegada a la próxima estación. Para entonces, Federico estaba a las puertas de la cabina del conductor, para ocuparse de la situación. El personal también disfrutaba el valor agregado del recreo. La acción fue fulminante.

En el andén, adonde arribaba el tren de la vida que viaja hacia la muerte –como canturreaba Cabral en boca de Adriana-, esta, Mariela y Rocío, estaban listas para intervenir. Cuando arribó, las puertas no se abrieron. La intranquilidad e impaciencia, propia de los urgidos, se apoderó de quienes aguardaban. Las tres recostadas contra la azulejada, decorada y muralizada pared, en sectores distintos y propicios para los accesos coincidentes con las puertas y los raptores, controlaban la aglomeración; extrajeron de sus estuches de música, las armas largas que contenían y, con aerosoles de mano, cargados con el mismo tóxico, neutralizaron a los aguardantes, alineándolos contra el improvisado respaldo, con orden casi ejemplar; Adriana, ya en la ventanilla del conductor, comprobó que Federico había tomado el mando.

Ambos, rápidamente, una vez franqueado el acceso para ellas y controlada su propia seguridad respiratoria, colocaron las cargas explosivas en cada vagón, convenientemente acondicionadas, reformando y reforzando el ramillete de brillantes y letales acompañantes del pasaje, de allí en más. Una gigantesca fiesta de celebración, si estallaban. Federico regresó a la cabina, bajo la aterrorizada mirada de los amenazados, demorados en el andén. Tenían fila preferencial para el desastre; la morbosidad estaba pronta y era responsable de cada retina presta.

Adriana se quedó con Bryan. La adrenalina funciona sin control en situaciones límites. Los sentidos se disparan, no siempre, de forma inverosímil, impensada. La excitación y una euforia casi dosificada, guiaban sus movimientos. Sabía que la miraban, abiertamente, desde la plataforma, pero no se detuvo, muy por el contrario, deseaba que la vieran y deseaba que la desearan. Disfrutó con la provocación y la morosidad de sus acciones. Diestramente, mientras Bryan no perdía de vista el ganado y el arma en sus manos, parecía soldada, separó sus piernas para que ella se arrodillase con comodidad, luego de soltar la hebilla del cinturón y bajar el cierre del jean; aspiró y su boca accedió a la palpitante forma demorada, en la brevedad del slip.

Era voraz y tenía urgencia, pareció ahogarse, la boca llena de él; sus manos acariciaban ferozmente; la cabeza subía, bajaba, giraba y la lengua, sin pausas, saboreaba inflexible; era una máquina imposible de detener y temible; sabía que dominaba la eternidad de ambos, la fascinación de los espectadores y casi adivinó la llegada del torrente, que le colmó la sed. Saboreó, largamente; tenía el control a favor.

Reiniciaron, lentamente, la marcha rumbo a la estación terminal, dejando una estela marina de estupefacción, ardientes sensaciones dormidas y sacudidas violentamente, en más de uno de aquellos que quedaron al borde de la tentación y la imprudencia. Faltaban, para el final del recorrido, algunas otras plateas improvisadas, pensó ella y sonrió para sí; en el trayecto y sin soltarlo, Adriana, teléfono celular en mano, avisó a la producción de radio central, que el convoy de subterráneos de la línea “C”, 403, había sido secuestrado con todo su pasaje a bordo.

Las tres, tenían en su poder herramientas que les permitían pasar de un vagón a otro, si era necesario, para reforzar las dosis calculadas o apoyar a sus compañeros en caso de emergencias. Eran buenos samaritanos.

En la superficie, la noticia corrió velozmente y llegó a las esferas del poder. Máximas medidas de seguridad fueron adoptadas. Escuadrones especiales, apostados en lugares estratégicos, cerraban caminos, accesos a la red troncal ferroviaria subterránea y por tierra, mar y aire, los dispositivos represivos, se aprestaban a funcionar con mortal precisión. Los chacales hambrientos olían la sangre.

Abajo, Adriana, le indicó a Rocío que cambiara de vagón con ella y cuando arribaban a la siguiente parada, le advirtió a Lucas, con señas precisas, que se mantuviera alerta; la marcha de la formación era lenta, pues necesitaban comprar tiempo; ella recorrió el paisaje del pasaje dormido y, satisfecha, se apretó contra la espalda de Lucas, susurrándole no descuidar nada; luego, su lengua recorrió, premiándolo, el oído atento; las manos se deslizaron, por delante, para comprobar el efecto que sus pezones, erectos contra los dorsales, generaban.

La gente, en cada parada, no había sido evacuada ni advertida, para evitar pánico y sostener una imagen de normalidad que no alterara, en extremo, a los secuestradores; dejarles creer que podían, era la droga propicia; sin embargo, la multitud sospechaba y guardaba su cuota de enferma y curiosa excitación, por lo inesperado; la vida de muchos, tal vez de la mayoría, nunca había pasado de algún sobresalto doméstico y ahora, sorpresivamente, se sentían catapultados al protagonismo irrepetible. Adriana lo comprendía, al participarlos de la función enervante y demoledora, mientras sus manos, a la vista de los azorados e incrédulos, modelaban incansables, dentro del pantalón de Lucas; el tren se deslizaba leve, según lo planeado y les daba, a todos, su oportunidad. Ella estaba lanzada y se deslizó frente a él, para extraer con ambas manos, el objeto de su dedicación, que parecía a punto de estallar; lo midió, sin medir su tiempo, antes de tomarlo con la boca; ahora la lengua paladeaba, mientras Lucas se mecía lentamente; ella no quería permitirle demasiado y su exigencia golosa, era imparable; se lo bebió todo, casi sin respirar, en tanto el convoy 403, aumentaba la marcha, al abandonar la estación y la ardiente resolana, que allí quedaba.

Arriba, helicópteros, patrulleros, automóviles y ambulancias, sumaban su propia sinfonía cacofónica, a la mañana que comenzaba a declinar, a rendirse. Los accesos y el personal que trabajaba en los comercios de la estación terminal, único sitio evacuado, eran adaptados para estar en condiciones, antes que el 403, llegara a destino, con las condiciones que todavía no se conocían. La jauría invertía y gastaba en adrenalina.

Abajo, dentro de la formación, en el vagón siguiente, destino de la lujuria desatada, Mariela, luego de reforzar el suministro de gas tóxico circuló cuando vio acercarse a Adriana; los pulgares en alto, confirmaban que todo marchaba según lo planeado; se cruzaron en el canje de caminos virtuales; una curva próxima y a la derecha, les dio a ella y a Juan, el estado de situación de la inminente detención. El vaivén de la curva, los tuvo próximos, en exceso; templada y segura, se pegó al cuerpo de Juan; sus brazos lo rodearon por la cintura, en tanto le advertía sobre la inminencia, señalando con su brazo extendido, el anden poblado. Otra reducción de la marcha, hasta volverla algodonal y el deslizar tenue, coincidió con las prolongadas y morosas trayectorias, que las manos de ella imprimían al voluptuoso columpiarse. Vuelta de actuaciones anteriores y de espaldas a la puerta del vagón, luego de explorarle la boca, brevemente, comenzó un recorrido plural; con premura cerebral, masajeaba incansable, hasta lograr su propósito; en cuclillas, había llevado su breve remera hasta los hombros y sus pezones hicieron de guía, al ida y vuelta creciente; con la cabeza afirmada, dejó de permitirle retrocesos y su boca lo atrapó para circundarlo con esa lengua frenética; la fuente inagotable de succión, volvió a darle el tributo, que llegó en forma de una larga y buscada descarga.

Satisfecha de la incredulidad pública, pero extasiada y a punto, reparó en el asiento delantero opuesto y a la altura de la puerta, donde creyó advertir un ligero movimiento; la velocidad estable se recuperaba rumbo al último tramo, la estación terminal. Donde vivirían otra función

Cuando el convoy 403 llegó, silencio y desolación, fueron el paisaje que los secuestradores encontraron; sabían que tiradores especiales ocupaban lugares preferentes. Elegidos, para el exterminio probable o posible. Los secuestradores usaron, hasta allí, la certeza de que no habría represión indiscriminada porque las condiciones de la liberación no habían sido anunciadas, eran su garantía circunstancial. Los conceptos fueron precisos y breves. Adriana, vocero oficial del grupo, era la encargada de darlas conocer; en tanto lo hacía, saboreaba la presa elegida. Mantuvo durante todo el viaje, el enlace en directo, algo que le sumaba excitación.

- Estas son las condiciones... un helicóptero con autonomía y capacidad de re abastecimiento ... cien millones en billetes de baja denominación y diferentes monedas, de cotización universal y libre acceso bancario- ...; ellos garantizaban la seguridad de entregar el informe, sobre controles a distancia de los explosivos, que cada vagón tenía activado y el plazo acordado de siete horas, vencía a las catorce de ese día, a contar desde aquella primera llamada a la estación central de radio. Desde el mismo helicóptero y a través de la emisora, indicarían las claves de anulación de las cargas. Sus propias vidas eran la contra garantía, del debido cumplimiento. No esperarían respuesta. Irían directamente a la plaza, para abordar la máquina, a la hora señalada. Todo debería estar allí, según lo ordenado. La responsabilidad corría por cuenta del gobierno. Se identificaron: “Comando la sangre derramada”.

Adriana había emitido el mensaje, con un pie apoyado en el tipo del asiento delantero, que había reaccionado; lo tomó del pelo, haciéndolo erguir, en tanto su arma era control de muerte; supo que había presenciado el acto con Juan y quiso medir la ansiedad, el miedo o la excitación del otro, mayor que ellos, por eso elegido y por una boca sensual que llamó su atención. Comprobó, con su mano izquierda, que el fuego había llegado a la zona que deseaba; lo obligó a permanecer de pie, con el arma apoyada contra la sien, en tanto y ante la atenta vigilancia de Juan, lo demolía lenta y cuidadosamente, siempre tomado por los cabellos; se adhirió a su cuerpo, hasta estremecerlo y comenzó una prolongada sesión de fricción; luego de verlo, sentirlo crecer y arder, introdujo su lengua letal, en la boca del otro, satisfecha con la sensualidad intuida y que se abría paso a medida que la suya progresaba, hurgando, meticulosa; la mano que había cruzado la frontera de acceso a su pantalón, entró abierta, ávida y húmeda para tomarlo todo, ya había extendido los límites; su boca soltó la lengua atrapada, después de saber y avisar, que era arcilla moldeable; lo obligó a que sus manos la desvistieran y dirigió cada caricia, segura del escondite de sus espasmos; se sentó, desnuda, en el respaldo del asiento, mientras conducía y veía llegar la cabeza hacia su centro vital; se irguió, abriendo las piernas, en ardiente bienvenida, mientras la boca desesperada de él, trabajaba sin descanso; ella gozó por un tiempo inmedible; la lengua, sabia y plena, ya no la dejaba respirar y cada descarga, emparejaba las cosas; ella se meneaba, fragorosa, metódica, con precisión espeluznante, avanzaba y retrocedía cubriéndolo, al arquear su cuerpo, segura de sus labios inferiores que se abrían espléndidos, para el disfrute. Las manos de él, ahora más seguro, la gozaron, apropiándose de los pezones, hasta enrojecerlos, despiadadamente; su trabajo era brutal; la boca ascendió, para morderlos, obligándola a aullar y contorsionarse; su turno con la boca, coincidió con el tiempo agotado, para Adriana; ella le arrancó la ropa; ya no podía esperar más; él entró, con el frenesí que le dió sentirla erguirse, para recibirlo. Estallaba como lluvia de fuegos sucesivos, sin pausas; él implacable, ahora en control, la hizo girar volviéndola, para tomarla con destreza; lo facilitó, para sentirse colmada. Colocó el arma en lugar seguro, fuera de su alcance, para dedicarse de lleno a gozar; lo acostó en el piso del vagón y en tanto lo sentía entrar y salir, administrándolo, comenzó a forzarlo con ferocidad inigualable, subía y bajaba, desenfrenadamente; lo tuvo así el tiempo que se le ocurrió y sólo ella podía establecer; luego, lentamente, gradualmente, detrás de cada plenitud, lo mecía suavemente volviéndolo a activar ante la menor declinación, para retornar a la cumbre del placer; decidió tomar su boca, que no abandonaría, segura de la victoria y el poder; se fabricó el orgasmo total, una culminación alucinada, donde su cuerpo y sus manos, funcionaban como conjuntos separados, para lograr lo imposible la clausura de su derrame y lo consiguió; gozó y lo gozó cuanto se propuso y sin solución de continuidad; se lo debía a si y todos se lo debían; era su forma de cobrarse y nunca se extenuó; sabía lo que venía después. Recuperó el arma, dulcemente cubrió con un pañuelo impregnado en gas tóxico, su boca y lo abandonó al sueño, sin dejarlo terminar. Juan, quien miraba, tragó saliva al alcanzarle la radio y su ropa.

Arriba, los aprestos eran febriles y las deliberaciones ocupaban a cuanta autoridad estuviera disponible; la opinión pública -eufemismo, según ellos, de un público que opina lo que a nadie importa-, estaba desquiciada y el caos vehicular, en la ciudad, era descomunal. Se adoptaron medidas respecto de los accesos a la plaza y los medios de comunicación, se masacraban, para lograr alguna información. La radio, por orden de los secuestradores, pasaba música y repetían el comunicado con las indicaciones, cada media hora, para que a nadie le quedaran dudas y mucho menos desconocimiento sobre incumplimientos o traiciones.

Abajo, en el convoy 403, las víctimas estaban dosificadas, científicamente. Cuando el tiempo para llegar a la plaza en término, lo hizo necesario, destinaron la cuota de refuerzo, para evitar el pánico, a riesgo de aquellos que no pudieran tolerar el gas; luego, tranquilamente y dando cuenta de su posición a la radio, con instrucciones de que se difundiera en directo, emprendieron la marcha. Salieron a la superficie, seguros de que eran estrechamente vigilados. Repitieron las instrucciones finales, una vez más. En la plaza, el helicóptero aguardaba, según lo dispuesto. Ascendieron sin dificultades. Chequearon los requerimientos. Todo estaba en orden.

Asegurados de cada recaudo, transmitieron la orden de secuencia coordenada, para anular la cadena explosiva. Lo hicieron cuando su máquina sobrevolaba el río más ancho del mundo, lejos de toda mirada.

Desde el control radial, les anunciaron su conformidad. No pudieron escucharla. Su máquina estalló como una roja flor en el cielo. En el horizonte próximo, apareció otra, similar, melliza; verificaba a ras del agua; dos buzos se deslizaron, como presagios, sumergiéndose para retornar a la superficie, con la maleta metálica y los pulgares en alto, confirmando la recuperación.

En la plaza, la conmoción se convertía en manifestación, de diferentes expresiones, se daba rienda suelta a la angustia contenida; la noticia ganaba la calle, anunciando la fuga, sin rastros ni admisiones; en el centro de la plaza una niña, en la multitud, de no más de seis años, agitaba una banderita algo desteñida, donde destacaba una inscripción... “La sangre derramada jamás será negociada”...

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Sufrí ver al insípido Carlos Croes por esperar a José Vicente quien, por cierto en vez de a Tato entrevistó a José Vicente

Guillermo Guzmán (Desde Barcelona, Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El domingo pasado estuve enchinchorrado como pocas veces al alba, el Sol me ganó la partida, así que opté esperar el programa de José Vicente para ver lo que él traía en la bola ese día, y luego yo me abocaría al trabajo, que no para nunca, excepto para los manganzones de la Conferencia Episcopal Escuálida Venezolana -CEEV-, parásitos felices que comen sin trabajar.

¡Bah!



Traté de poner Televen pero el bichito nada que cambió, es que las pilas ya no daban más, así que tuve que levantarme para sintonizar, a riesgo de que se me espantara la modorra tan buena y lancé una imprecación bien sonora ya que todavía estaba en pantalla el gangoso Carlos Croes, quien ni siquiera con un excelente entrevistado es capaz de entusiasmar; como periodista es una calamidad, no otra cosa, pero tuve que oírlo por la flojera de no apagar el volumen y tener que volver a subirlo, y no lo oí esta vez, con tapones en los oídos, por respeto al entrevistado de turno, entonces.

¡Lengua´e trapo es lo que es el sujeto, y eso que tiene ahí a pata´e mingo al “papá de los periodistas” de seguida a las 9 am, como para aprender alguito pero, no que no, es que hay periodista bruto que juega garrote en Televén como en Venevisión y etc escualidad.

Lo asumí como quien se toma un purgante, pero ya vendría José Vicente y su acertado programa, para compensar el desagrado que me embarga ver y oír necedades.

José Vicente exhibió esta vez nuevos cuadros, entre ellos uno significativo en alto grado y que según explicó, es un homenaje al gran Comandante. Atrás quedó el cuadro de la cachorreta, que era, a mi parecer, una punta sutil contra Marta Colomina; de haber habido antes o acaso ahora mismo un cuadro representativo de un cataco yo habría supuesto que se tratase de otra punta pero contra Ramos Allup y, de haber habido un pargo no habría nadie que no entendiese tal punta, tratar el tema es llover sobre mojado.

Y, ni que decir del cuadro de un vampiro porque ahí sí que todo el mundo vería clara y buenhumoradamente el retrato de Antonio Ledesma.

Pero, al grano:

De no haber sido por lo que a mi juicio fue un desliz de imprecisión tanto por parte del entrevistado como del entrevistador, que no lo percibió o no lo quiso destacar, yo le habría puesto 100 puntos en la boleta al camarada José Vicente; pero, con todo, fue una entrevista muy importante, tocaron un tema caliente: el tema de la paz y de los pasos que en ese sentido está dando acertada y audazmente el gobierno nacional.

El desliz al que aludo es que el entrevistado dijo “las Fuerzas Armadas” en vez de “La Fuerza Armada”.

Hasta donde tengo conocimiento, ya no debemos hablar en plural sino en singular, a ese respecto; Chávez solía hacernos hincapié a cada momento en el tema de la unificación, que no se debía decir las FANB sino la FANB ya que ahora se trata de una sola fuerza. No sé, puedo estar equivocado, pude haber oído mal; pero por lo demás, muy bien.

Al efecto me permito adjuntaros un conjunto de reflexiones coescritas hace cierto tiempo con el escritor Marcelo Colussi, y que bien pudiesen servir en algo a los interesados, como complemento al tema de la paz internacional.

Sin paz no es posible llevar a cabo los grandes desarrollos democráticos, por eso el tema de la paz es de primerísima línea e importancia para nosotros y un hándicap para los guerreristas del Pentágono.

Mas, antes de adjuntaros el adjunto -Rosales Dixit-, quiero resaltar la curiosidad que me embargó el ver a José Vicente con otro José Vicente, en una exitosa entrevista. Pienso que pudo ser una experiencia sensacional para el periodista porque todo el mundo tiene un corazoncito a menos que sea un banquero.

¿Tú recuerdas cuando José Vicente hacía sus entrevistas custodiado por un muchachito gordito y buenmozo al que llamaban Tato?¿Y qué será de Tato?

Seguro que José Vicente también va a entrevistar en cualquier momento a Tato.

Y, a propósito de José Vicente y su hijo Tato, tan bueno que ellos andaban para arriba y para abajo, una lección para Juan Carlos de Borbón y Borbón Rey de España acusado de paternidad irresponsable.

Del origen y evolución del lenguaje humano a las armas nucleares.

Por Marcelo Colussi y Guillermo Guzmán

I

Acceder a una visión integral del mundo implica traducir la realidad a un determinado lenguaje; hay muchos, pero sí y solo sí hubiese un universal lenguaje, nuestra noción del mundo, nuestro acercamiento y afortunada aprehensión de esa escurridiza realidad, pudiese llevarnos a la más fecunda comunicación. La experiencia del diario vivir, por el contrario, nos muestra que no hay tal universalidad, y que la pluralidad de visiones (de lenguajes) es lo que prima.
Todos somos parte de la dispersa y contradictoria realidad, y no bastan las disquisiciones dialécticas para explicar ni para justificar el que aún estemos sumergidos en un caos infernal. Habría que bucear más a fondo para ver si hallamos la hebra de la madeja. ¿En qué lugar, momento histórico y de qué manera se resquebrajó a nivel de no retorno la evidente voluntad unitaria del Homo Sapiens?
Hoy la humanidad es un rompecabezas suelto al que debemos armar; algunas piezas no calzan para integrar un mundo de paz y armonía; los guerreristas “genéticos” no encajan, y hasta tanto las ciencias no ofrezcan una alternativa de curación para ellos, hay que desecharlos, dejarlos a nivel de esa cosa tan rara de justificar que llaman “Premio Nobel” (Kissinger, el principal mentor de guerras en el siglo XX, recibió uno. ¿Alguien lo puede explicar?).
Desde que el niño respira por primera vez, inicia un proceso de aprendizaje que se concibe como la transformación que tiene lugar en su sistema nervioso cada vez que se integra a él una nueva información. La teoría cognoscitiva de reciente aparición hace hincapié en los factores que determinan la conducta y establece que ésta, mayormente, es aprendida y las leyes que gobiernan ese aprendizaje pueden conocerse y medirse. Asimismo, es concluyente que tanto la conducta “normal” como la “anormal” se adquieren mediante los mismos mecanismos fundamentales de aprendizaje. La especificidad de cómo se llega a una mentalidad criminal capaz de fabricar una bomba atómica para matar niños, o población civil no combatiente, no es objeto de estas reflexiones; mas, en sentido lato, hay que decir que la ojiva nuclear es una consecuencia perversa del desarrollo del lenguaje científico.
Encargada de escarbar la evolución, la ciencia ya da por sentado que del Australopithecus erectus al Cro-magnon es evidente el aumento de la capacidad craneal. Desentrañar la secuencia del genoma humano puede aportar claves acerca del desarrollo del lenguaje.
En la zona de los Grandes Lagos, en África, se han hallado los huesos más antiguos, y los estudios de ADN confirman que todos los grupos étnicos tenemos filiación con el africano originario (aunque muchos, de puros racistas, no lo admitirían de buen grado). Además, fósiles humanos de hace dos millones de años, datan indicios de que el incipiente cerebro desarrollaba desde entonces atisbos del habla.
La capacidad de almacenar información nos ha venido haciendo extremadamente complejos. Desde entonces, y hasta el presente, hemos pasado de simplemente fabricar rudimentarias herramientas de piedra a construir ojivas nucleares. Es de suponer que las primeras eran para cazar, armas de subsistencia; mientras que la bomba atómica implica la más brutal arma ofensiva e intimidatoria. De hecho, el potencial atómico de que disponen los pocos países que forman el super selecto club nuclear, de liberarse todo al mismo tiempo produciría una explosión de tal magnitud que haría colapsar el planeta, llegando su onda expansiva hasta la órbita de Plutón. “Proeza técnica”, podría pensarse; pero ese potencial no mejora la calidad de vida, y el hambre sigue siendo la principal causa de muerte de la Humanidad. ¿Ha evolucionado el ser humano entonces? ¿Hacia adonde va?
Formular hipótesis generales acerca de si, cómo, cuándo y etc. factores determinaron el lenguaje, e inclusive su evolución, difícilmente nos llevarán a una verdad científica incuestionable. Es de imaginar la multiplicidad de factores de toda laya que han podido afectar la evolución del lenguaje humano pero, sin lugar a dudas, los sectores sociales y políticos que históricamente impusieron su ley a otros grupos o pueblos e influyeron en menoscabar lo que había, para imponer sus valoraciones, tienen mucho que ver.
¡Menuda tarea, tratar de escarbar la historia de la evolución del lenguaje desde sus primeras manifestaciones hasta la complejidad de lo actual! Podríamos intentar extrapolar inductivamente en función de recientes cambios e inclusive de apreciables modificaciones en marcha ahora.

II

El lenguaje es el más poderoso elemento de la cultura humana; surgió de la necesidad de comunicarse, lo que es evidencia de nuestro ancestral carácter gregario. Ahora bien: el lenguaje es más que un medio de expresar el pensamiento. Es su matriz, su condición de posibilidad. Pensamos en nuestra lengua materna, y eso nos decide mucho de lo que construimos. En otros términos: somos el lenguaje. Es nuestra condición de posibilidad, y al mismo tiempo nuestro límite.
¿Las primeras expresiones habladas? ¿Cómo saberlo? ¿Qué objeto pudo estar en la cabeza del hombre primitivo, acaso un plato de comida? ¿Plato? ¿Las exigencias de su vida práctica incluían internet, las ojivas nucleares?
Los primeros signos escritos fueron representaciones de objetos prácticos, y las primeras expresiones habladas han podido ser imitaciones de sonidos de la Naturaleza, tal vez reproducir sonidos del mar o del río, o del viento, o de animales. En esas circunstancias, el lenguaje onomatopéyico pudo expresar lo externo, pero había que expresar los sentimientos, lo interior, y eso pudo empujar al ser humano a crear otro lenguaje.
Es de advertir nuevamente que este es un abordaje temerariamente empírico, de la evolución del lenguaje humano; sería impropio dar por sentado como factor de evolución al respecto algo que no se pueda demostrar. A diario el ser humano inventa nuevas formas verbales para no quedarse atrás y a nosotros, en tanto que no somos excepción alguna, se nos ha ocurrido inventar “oenarcocitanul” para definir a los más conspicuos y despiadados asesinos.
Testimonios de investigaciones científicas señalan que actualmente existen cerca de 7.000 idiomas (entre lenguas y dialectos derivados) y que un indeterminado número ha desaparecido, así como otro número está hoy en vías de extinción. Impulsar la creación de un lenguaje universal mediante el cual podamos entendernos para impulsar la paz, tal como pretendió el esperanto, podría abrir caminos de solución a los problemas de la especie humana, principalmente, la amenaza nuclear. Pero de momento eso no parece sino una altruista petición de principios, bastante alejada de la realidad por cierto.
Lamentablemente, el posicionamiento de los medios de comunicación por parte de sectores guerreristas y la instrumentación de un lenguaje pérfido nos ha conllevado hacia un solo patrón: la globalización informativa llevada a cabo en un lenguaje de guerra.
No existe lenguaje sin pensamiento ni pensamiento sin lenguaje; es lógico pensar que un desarrollo cerebral al que se llega como resultado de una prolongada evolución con transformaciones biológicas profundas y, convergentemente, un desarrollo de la vida social, son presupuestos de la creación del lenguaje eficaz. La eficacia de toda comunicación debe ser valorada en tanto que sustente la vigencia de la vida y de la paz.
La comunicación que emana de los centros de poder internacionales es guerrerista; luego, habría que dudar si la capacidad craneal de las élites criminales que dirigen tales imperios, capaces de lanzar bombas contra pueblos inocentes, pensar en armas de destrucción masivas o en planes para eliminar “poblaciones sobrantes”, no ha sido perturbada por una desviación, una mutación genética. O, por el contrario, habría que pensar que la búsqueda de poder no se detiene ante nada, aún ante esas monstruosidades. Para obtener y mantener el poder todo, absolutamente todo es posible.
Ante cada información percibida, un individuo activo reflexiona y experimenta antes de asumirla o rechazarla, mientras que el individuo pasivo simplemente la asume sin filtro, porque es un esclavo. Esto significa que la manera como el sujeto procesa la información es determinante para esclarecer el sentido de la realidad; de ahí que el deliberado propósito de maniatar el sentido crítico del individuo, por parte de las corporaciones informativas internacionales capitalistas, incide en la debacle o en la transformación del mundo. En última instancia: en la guerra o en la paz.
La opinión pública es una fuerza de primera magnitud y significado, en cualquier sociedad, por lo que las élites sanguinarias no vacilan en confiscarlas y ponerlas a su servicio. A esa “comunipulación” -comunicación manipulada- hay que oponer una verdadera comunicación basada en los valores, anhelos y necesidades de las comunidades y de los pueblos.
Las ciencias y las tecnologías pudiesen abonar que desemboquemos en un lenguaje universal expresamente en pro de la paz, pero habría que procurar reajustes éticos; no obviemos que el porvenir de la cultura está ligado al desarrollo de las ciencias y de las tecnologías. La evolución del lenguaje es directamente inherente a la evolución comunicacional, por lo que es necesario planificar las características deseables de ese proceso evolutivo.
El proceso de integración de los pueblos no debe ser una simple y artificial fusión homogénea de las distintas particularidades culturales; es que una cultura no arraigada en lo profundo de la conciencia carece de fuerza moral como soporte esencial. De lo que se trata es de establecer relaciones, vínculos interactivos interculturales; no, en cambio, una unidad de integración artificiosa, carente de raíces.
El lenguaje y la comunicación conforman un binomio histórico en transición permanente que lamentablemente desembocó en el desarrollo y puesta en práctica de la bomba atómica, infernal patrón de mortalidad que hoy por hoy ostentan muy pocos países, lo que, llegado el caso, podrían desatar la hecatombe nuclear. En ese sentido, la bomba atómica es la prostitución de la ciencia. El desarme nuclear es la única alternativa de solución a la dicotomía de vida-muerte sobre el Planeta Tierra. ¿Cuál es el papel que debería jugar la ciencia en una sociedad ideal: acaso no es el de proyectar la paz y el bienestar para todos?
El bienestar para sólo algunos, por poderosos que éstos sean militarmente, no es sustentable a mediano y largo plazo. Las consecuencias indeseables del desarrollo científico y tecnológico suponen un grave problema ético que se patentiza en la espantosa proliferación de armas nucleares.
Es de suponer -justo es reconocerlo- que la evolución y el desarrollo del lenguaje humano permitió que los diferentes lenguajes populares desplazaran al latín, tal vez porque se intuyó la pesada carga de dogmas a los que la iglesia -en especial, la católica- sometió a ese idioma. No obstante, la ciencia no se ha sacudido el latín todavía. No parece ser tan descabellado pensar que residuos de dogmas de esa lengua pudieron haber influido en mentalidades científicas que condujeron al desarrollo de la energía nuclear con fines bélicos. Habría que demostrarlo. Ninguna hipótesis tiene que ser necesariamente compartida por todos, pero es razonable inferir que la evolución del lenguaje permitió el desarrollo científico y éste, a su vez, fue desviado del camino de la ética de los pueblos, debido a la carga dogmática.
Los guerreristas son dogmáticos, y así como uno pudiese explorar río arriba hasta dar con el manantial, habría que investigar los orígenes del dogmatismo que caracteriza a quienes amenazan la destrucción del mundo con sus enormes arsenales nucleares. De ese modo, tal vez encontremos pistas que corroboren la apreciación.
La Humanidad se ha desarrollado en el ámbito de complejos procesos prehistóricos e históricos, y la visión que el ser humano ha sustentado respecto al mundo ha sido, en mucho, precariamente parcial cuando no simplemente parcial, en el más eficaz de los casos. Obviamente, nuestra visión de la realidad ha estado siempre sujeta a equivocaciones. Otras veces, cuando esa visión tiende hacia la globalidad, en el buen sentido del término, pareciera acercarse más a la certeza.
A medida que el ser humano se desprende de prepotencias y de ilusiones inútiles y asume una postura crítica respecto a lo erróneo, puede reencausar su existencia bajo una visión más verdadera acerca del mundo en el que vive.
Ver el mundo críticamente es ubicarse bien respecto al todo posible, porque ello le permite, a su vez, verse a sí mismo en su dimensión real, es decir, comprender lo pequeño y lo pasajero que se es individualmente con respecto al contexto universal de espacio, tiempo, Naturaleza y de toda entidad social.
Si no todo está completamente a nuestra vista, esa parte de la realidad natural, o social, o espacial, o temporal que no vemos ni sentimos ni oímos ni olemos ni saboreamos y, ni siquiera intuimos, pudiese prestarse para suposiciones infundadas con las que intentaríamos, eventualmente, completar el cuadro. No faltarán quienes pretendan dejar las cosas tales como precariamente parecen ser, tales como están y, punto. Otros, por lo contrario, rehusamos vivir impávidamente resignados, con los brazos cruzados frente a una realidad de guerra, de orgías de sangre y de esclavitud de nuestros pueblos. Algo hay que hacer…

III

Los despiadados ataques de la OTAN contra Libia, Irak, Afganistán, Palestina y demás pueblos son algo inentendible bajo el imperio de la razón humana, bajo la lógica de la pacífica convivencia. Se trata de aspectos de la realidad mundial que nos obligan a replantear con mayor atención (o con nuevos referentes) los fenómenos internacionales. La posesión por parte las grandes potencias de los recursos petroleros y gasíferos, tanto como del agua dulce, tan valorados por cierto, nos obligan a integrarnos para redefinir nuevas relaciones internacionales con todos los países, en el marco de las particularidades de cada sistema político tradicional o insurgente.
La importancia de la política exterior está en auge. Por una parte, porque las tendencias hegemónicas de las grandes potencias siguen propiciando la expansión de relaciones internacionales de vasallaje. Por otra parte, la política exterior de cada Estado repercute cada vez más sobre los procesos políticos internos de cada país, y en ese accionar algunas cosas se descomponen y se degradan mientras que otras, simplemente, cambian.
El lenguaje tiene que ver como expresión de los sentimientos de cada quien. “América para los americanos”, que sintetiza buena parte de la doctrina Monroe, atribuye a Estados Unidos la potestad de dominar a todos en el continente, y ese lenguaje se hizo carne en el pensamiento de muchos pero, no de todos. “Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miseria y oprobio en nombre de la libertad”, es la antítesis bolivariana al monroísmo. Como podemos observar, el lenguaje ha jugado un estelar papel en el desempeño del quehacer histórico de nuestros pueblos.
Recomponer las consideraciones del lenguaje constituye una vital alternativa para intentar desmontar el creciente espíritu guerrerista de las potencias hegemónicas. Americanos somos todos los nacidos en América, de tal manera que la consideración de Monroe es una contradicción teórico-práctica desde el momento en que los gobernantes estadounidenses se atribuyeron el derecho a esclavizar a nuestros pueblos y asumir para sí, exclusivamente, el gentilicio “americano”.
Fuera del contexto de relación y de la comunicación, muchas cuestiones pierden su sentido esencial. Es sumamente complejo aprehender la realidad de las estructuras sociales, vistas éstas desde una perspectiva de lo global. Aprehender las estructuras del átomo tampoco es nada sencillo; por ejemplo, cuando ejercemos una determinada disciplina debidamente, nos orientamos hacia un particular y apropiado objetivo; el objetivo del médico ha de ser la salud del paciente, lo cual implica además de una orientación, una regularidad, a saber, curar todos los días a muchos pacientes. De modo que las regularidades de la conducta están pautadas mediante normas sociales que establecen los límites dentro de los cuales puede darse un comportamiento social determinado. Y así, por analogía, el pescador, el psicólogo, el carpintero, el escritor, el político, el gerente también deben asumir normas de comportamiento social. Una infracción a esas normas pone al infractor al margen del establecimiento y, en consecuencia, al alcance de un castigo que redima su comportamiento. Ahí precisamente se pone de manifiesto la ética y el ejercicio apropiado de la norma que restablezca la normalidad de la conducta.
¿Cómo se nos revela la realidad? ¿Acaso se nos revela en ideas? La realidad tiene aspectos visibles y otros invisibles, de ahí que sólo nos percatemos de aproximaciones de la realidad, en el mejor de los casos. La realidad “completa” escapa a nuestras posibilidades. Una botella está medio vacía o medio llena; todo depende de lo que recortemos de nuestra lectura de la realidad. Por supuesto, es el lenguaje la matriz donde se juega todo ello.
Buscamos que la realidad se nos presente clara. No obstante, merodean acontecimientos sociales que determinan nuestra visión de esa realidad escurridiza, nunca diáfanamente clara. ¿Para qué quiero captar la realidad nítidamente? Para criticarla y formularla, y pese a que muchos estemos frente al mismo fenómeno social, cada quien lo aprecia a su modo, de manera distinta. Medio vacía o medio llena, según podamos verla…
Asumamos principios éticos frente a tales fenómenos ¿Quién puede afirmar certeramente que tal o cual visión o principio se expresa claro como la luz del día? ¿A partir de qué nos ponemos de acuerdo y bajo que condición?
Sucede que cuando tratamos de conceptualizar un hecho, un fenómeno, equis cosa, pueden surgir diferencias que, a su vez, constituyen un problema real que hace más compleja la tarea de criticar y analizar un hecho. Por lo pronto, no hay “hechos” puros; es el lenguaje el que los construye: “medio vacía o medio llena…” No hay “cosas en sí” más allá de las expresiones, misteriosas esencias inaprehensibles, entelequias ocultas. La realidad es la suma de lo que podemos nombrar.
Determinada ley pauta una disposición que regula el comportamiento del ciudadano pero, en verdad, cada quien interpreta ajustado a su propio criterio. Entonces puede decirse que estamos frente a una dificultad real, puesto que no todos asumen los valores éticos en la misma dimensión. De allí que la realidad suele ser algunas veces identificada y conceptualizada por muchos de manera uniforme, pero otras veces no es así.
Lo natural es que cada quien vea las cosas desde su propio lugar y, en consecuencia, asigne relevancia a determinados aspectos. Es que cada problema es contentivo de diversas caras desde cada una de las cuales pueden ser formuladas soluciones diferentes, y es evidente que de ordinario la gente no tienda a tomar decisiones con los ojos cerrados. Cada quien ha incorporado a su propio comportamiento valores, concepciones del mundo, maneras de pensar que pueden conducirlo a elegir determinado aspecto del problema en vez de otro, a ubicarse en una posición y no en otra. Encontrar una respuesta única, acaso un pensamiento único, es altamente improbable. De tal modo que si confrontamos la diversidad de opiniones y posiciones podríamos acercarnos a un encuentro fecundo que abra caminos a la paz o, al menos, a una convivencia no basada en el ataque violento. El otro distinto ¿por qué tendría que llevarme a su aniquilación?
Es necesario considerar todos los aspectos posibles del problema de aprehender la escurridiza percepción de la realidad y procurar definir conceptos que resuman las diferentes observaciones que califiquen nítidamente el fenómeno observado. Es que en todo acto humano está presente alguna forma de comunicación; inclusive cuando estamos en silencio. El sujeto nunca está en el aire, desconectado; está siempre prendido, nos estamos comunicando con nosotros mismos, en acción, en puro movimiento, aunque no nos estemos desplazando de un lado a otro.

IV

Intentar abordar el tema de la evolución del lenguaje tiene que llevarnos necesariamente hacia sus orígenes. Por cierto numerosas teorías han intentado explicar ese fenómeno. Unos ven en la onomatopeya el germen del lenguaje; en esa perspectiva, todas las lenguas habrían empezado siendo sonidos imitativos de la realidad. Esta teoría siempre mereció la crítica respecto a que el conjunto de onomatopeyas haya sido escaso en todas las lenguas e inclusive muchas prácticamente la desconocen. Otros marcos conceptuales han planteado que en el origen del lenguaje se encuentra la interjección, es decir, el sonido apenas articulado comparable con los sonidos de los animales, lo que sería característico de un supuesto estado en el que lo primordial sería la expresión de emociones.
También se ha mantenido que ese primer momento del lenguaje pudo estar en gestos fónicos, tales como la llamada. Lo básico sería la apelación, la necesidad de enviar a los demás algunas peticiones, órdenes y deseos, de manera indiferenciada primero, para analizarse luego en signos propiamente dichos. Todas estas teorías son contentivas de sagaces intuiciones, y también en ocasiones, errores. Pero, sobre todo, son inverificables. ¿Qué debe hacer un buen lingüista para abordar este problema?
Tal vez sea bueno que se estudien las lenguas de los pueblos llamados primitivos, que se intente la reconstrucción de las protolenguas y se aboque a la observación de cómo el niño adquiere el lenguaje. En sendos sentidos se han hecho y se siguen haciendo esfuerzos constructivos; mas no se ha podido resolver el problema, porque tanto los estudiosos de las lenguas primarias como quienes lograron reconstruir protolenguas, concluyen que se trata de sistemas lingüísticos demasiado complejos y evolucionados, en nada parecidos a lo que ha debido ser el respectivo estado primigenio. Y, en cuanto a la adquisición del lenguaje por el niño, se trata de un problema distinto, puesto que no es lo mismo aprender un sistema ya establecido que crear un lenguaje. Los pueblos originarios tuvieron la tendencia a atribuir a cada cosa un alma (hilozoísmo) y a hacerla objeto de culto. La magia fue usada por el hombre primitivo para tratar de contrarrestar las fuerzas de la Naturaleza.
Es de recordar la expresión de Simón Bolívar el 26 de marzo de 1812, cuando ocurrió un espantoso terremoto que asoló a Caracas. A la sazón, el clero vociferó que dicho seísmo era un castigo del cielo contra el pueblo venezolano por estar intentando liberarse de la corona española de Fernando VII, a lo que Bolívar replicó presto, para contrarrestar la maledicencia clerical mágico-religiosa, que “si la Naturaleza se opone a nosotros, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”, queriendo significar, precisamente, la necesidad que el pueblo se despojase del yugo de falsas creencias.
Los rituales de falsas creencias proporcionan supuestos beneficios en determinados casos, o maleficios en otros. Desde las sociedades ancestrales se ha venido aplicando la magia, y aunque fue condenada públicamente por la iglesia católica desde la Edad Media y durante el Renacimiento, fue asumida por lo bajo para someter y aterrorizar a los pueblos.
Inclusive la magia se mezcló, de alguna sutil forma, con la investigación científica. La magia, tanto como el animismo, tuvieron mucho que hacer con el culto a los espíritus en un ambiente en el que el ser humano trataba de entender los fenómenos de la Naturaleza. Se trataba de ideas primitivas que, de alguna manera, sirvieron de referencia para la evolución de las ideas científicas. Obviamente, estas últimas demandan un lenguaje científico para ser transmitidas, y tal lenguaje está sujeto a evolución también. Todo lenguaje es un instrumento de la comunicación, fundamento de la vida social.
Cifrado en códigos de diferentes naturalezas y complejidades, cada mensaje pertenece a un sistema; las variadas relaciones del entramado comunicacional determinan la mayor o menor posibilidad de acceder a la determinación del “genoma lingüístico” -permítasenos el neologismo-. El carácter sonoro o gráfico del mensaje determina dos grandes variedades del lenguaje: la oral y la escrita.
La lengua oral es primaria; todos los seres humanos y todas las sociedades la poseen. La lengua escrita es secundaria e históricamente tardía; ni todas las comunidades la han poseído ni todos los hablantes la dominan. Por lo general la lengua oral se emplea ante interlocutores presentes y en circunstancias de interacción, lo que determina que sea más implícita e imprecisa. Su vaguedad es fácilmente contrarrestada por la situación. Su sintaxis suele ser más psicológica que lógica, según la importancia que el hablante va dando a lo que dice; lo contrario suele ocurrir en la lengua escrita, en la que el interlocutor está ausente, el intercambio no es explícitamente inmediato y los contenidos son más explícitos y la sintaxis más lógica, a objeto de la comprensión.
En consecuencia, la lengua escrita no parece traducir simplemente a la hablada. Forzosamente, por ser una abstracción de la dimensión fónica del lenguaje y de su empleo en una situación comunicativa concreta, la lengua escrita presenta limitaciones y posibilidades que no tiene la hablada. Por ejemplo, no puede reproducir exactamente la riqueza fónica de aquella, tal como la pausa, el énfasis, la entonación, etc. Tampoco puede reproducir situaciones concretas en las que se produce, tal como gestos, movimientos, relaciones entre los interlocutores, etc. Entre las posibilidades está el que fije los mensajes, lo que permite su permanencia en el tiempo y su difusión en el espacio.
Desde finales del Siglo XIX, con la invención del gramófono y del magnetófono, hasta el presente, con la aparición de internet y una inmensa cantidad de dispositivos técnicos, ha sido posible conservar la lengua oral, que es precisamente la lengua de la conversación y el diálogo. La lengua escrita, la de los registros más cultos, tales como registro científico, técnico, literario, jurídico, cumple con una función de prestigio, es decir, que está más sujeta a la norma, contribuye decisivamente a transmitir y es más conservadora. La lengua oral, por el contrario, es más despreocupada de criterios normativos, es más innovadora y cambiante.
Hay poca duda respecto a que el lenguaje oral precedió a la escritura. Muchos creen que el aparato vocal del ser humano, que ciertamente tiene una enorme adaptabilidad y eficacia, es el que le ha proporcionado una ventaja extraordinaria para el desarrollo del lenguaje complejo en relación a todo el reino animal. Sin embargo, muchos animales tienen órganos capaces de producir sonidos que podrían asemejarse mucho a nuestro lenguaje si tuviesen un cerebro potente y capaz de ser controlado como el nuestro. El ser humano tiene un cerebro relativamente grande, pero lo que más interesa de su dimensión es la mayor o menor superficie de su corteza. De hecho, las zonas de la corteza ligadas con la palabra y la memoria son muy extensas, y también lo es la zona de la que depende el control sobre los dedos de la mano, con los que se pueden realizar trabajos delicados. Esta actividad nos remonta a los tiempos primitivos en que nuestros ancestros empezaron a fabricar y utilizar instrumentos; y por igual, a tiempos relativamente recientes cuando cogió por primera vez con la mano un utensilio de escribir y grabó en piedra, en arcilla o en papiro, testimonios para las generaciones futuras.
La acción de hablar es parte tan cotidiana de la actividad humana que no nos damos cuenta del porqué ni del cómo se realiza. La palabra es nuestro principal medio para transmitir el pensamiento a otras personas, ya que la comunicación mental directa es imposible. Son muchas las especies animales cuyos individuos se comunican entre sí de un modo u otro, pero solamente la especie humana logró la comunicación por medio de la palabra y dio así el gran paso hacia la fundación de complejas sociedades. Después vino la invención de la escritura, que permitió transmitir a la posteridad los pensamientos y los conocimientos adquiridos por cada generación, salvando del olvido las gestas y acontecimientos de las grandes civilizaciones del pasado. En las sucesivas fases de la evolución humana los sujetos pusieron en práctica habilidades para fabricar armas. Primitivamente para cazar animales, y actualmente para “cazar” al propio ser humano. La evolución del cerebro determinó la aparición de armas más complicadas para cazar, pero hay un punto de inflexión en el momento en que el ser humano comenzó a guerrear contra su propia especie, en vez de sólo cazar animales. Habría que precisar lo que ocurrió entonces con el sistema de comunicaciones, y si acaso éste se pervirtió al extremo de insuflar la malignidad de los guerreristas.

V

Quienes disponen de ojivas nucleares para amedrentar el mundo se caracterizan, entre otras cosas, por la prepotencia de su lenguaje. En todo esto también tiene que ver el lenguaje sumiso de quienes se dejan amedrentar (o no pueden hacer nada al respecto). Quienes pretenden arrasar al resto del mundo creyendo estar a salvo dentro de una burbuja, están muy equivocados. El complejo militar estadounidense y la Casa Blanca, que destacan por su criminal estupidez de creerse dueños del mundo, albergan en su vientre el germen de su propia destrucción: millones de asiáticos, africanos, latinoamericanos, árabes, y en cualquier momento pudiese desatarse una reacción interna; pero habría que entenderse todos mediante un lenguaje común, que no existe pero que habría que inventar.
Un lenguaje de paz y concordia para todos los pueblos podría encauzar el camino definitivo hacia una paz sustentable pero, mientras las grandes cadenas de difusión de informaciones sean manipuladas por intereses corporativos, se ahondará la brecha entre la paz y la guerra.
El propio pueblo estadounidense debe reaccionar, unirse a los demás pueblos del mundo que luchan por la paz de todos, y amarrar a sus propios “locos guerreristas”; aunque lamentablemente la cotidiana ración de basura mental a la que están condenados les impide ver la realidad.
La sociedad de Estados Unidos llegó a un nivel de saturación de imágenes de la realidad tan descomunal, trucadas, manipuladas, difundidas por las grandes cadenas televisivas al servicio del imperio, que hasta pudo perder la noción de formas y de colores del mundo real; por añadidura, ese pueblo ha sido tan sistemáticamente bombardeado por noticias elaboradas en laboratorios que dependen del mefistofélico complejo industrial-militar, que logró mantenerlo cautivo, atenazado y listo para la manipulación. Homero Simpson es una patética pero cabal metáfora del ciudadano normal de ese país.
¿Qué le sucede al pueblo estadounidense? En principio hay que indicar que se trata de un pueblo aislado, por no decir cautivo de grupos económicos “enloquecidos”. Responder la interrogante implica hacer un análisis exhaustivo de esa realidad. El análisis de la naturaleza de su relación con el exterior es fundamental; es de suponer que a medida que puedan establecerse relaciones de amistad y de afecto con otros pueblos, de contactos directos, de intercambios culturales -por ejemplo- podría romperse ese aislamiento, y así el norteamericano promedio (Homero Simpson) dejaría detrás su tendencia a tratar de controlar el mundo, es decir, dejar de considerar a los demás pueblos como una expresión extraña, visión que le ha sido metida a la fuerza, en paquetes ideológicos diseñados por el Pentágono, la casa Blanca y el Departamento de Estado.
Antes que con un paquete económico o militar, por ejemplo, ciertamente el imperialismo ataca con paquetes ideológicos, que a su vez entrañan un lenguaje a su manera, expresamente infame. ¿Puede el pueblo estadounidense librarse a sí mismo del yugo al que está uncido? Aquí el problema fundamental, en principio, es integrarse al mundo y no tratar de destruirlo. Hay que hacer notar, con relación a ese modelo nefasto que le ha sido impuesto a ese pobre pueblo de América del Norte, que la separación es una forma de negación de la existencia; la integración es, contrariamente, una manera de afirmación de la realidad. Dicho de otra forma: capitalismo es aislarse y socialismo es integrarse.
El agua dulce, el petróleo, el gas, el trigo, el maíz, el oro, el mar, el hierro, el aluminio, el aire, el ecosistema, la madera, la ciencia, la tecnología, el arte, la medicina, en fin, la Naturaleza y todo producto social inclusive los dioses del larario, son factores del todo. “Desintegrar el mundo es una acción autodestructiva”, decimos nosotros. “Dios no juega el Universo a los dados”, habría dicho Einstein -y “Einstein, ¡no le diga usted a Dios lo que él debe hacer!”, replicó Niels Bohr a Einstein-. Y para más aún, Stephen Hawking también metió lo suyo: “Dios no sólo gusta de jugar a los dados con el Universo sino que a veces los lanza donde no podemos verlos”.
Sea lo que fuere, donde y como sea, el mundo es de todos, venga la comunión de la diversidad como un auténtico camino hacia la coexistencia pacífica. La élite militar y militarista del mayor imperio expone con prepotencia sus “verdades” como absolutas, pero eso hay que rechazarlo de plano. El día en que La Humanidad se despliegue como una unidad dinámica de conjunto hacia la paz, estaremos en el camino de resolver todos los problemas coexistenciales; para ello será necesario abordar un lenguaje común aprobado y asumido por todos.
Es difícil determinar lo primero por hacer. No nos sentimos tentados a proponer ni una cartilla ni una fórmula. La integración de los pueblos, tal como la concebimos, es ajena a todo algoritmo, pero pensamos que el abordaje debe hacerse desde el plano cultural, por las buenas y sin condicionamientos. Esto, por sólo decir lo que pensamos y, hasta ahí; venga la otra opinión, un poco de sincretismo tal vez no nos cause sarampión.
Generar un clima de confianza entre los pueblos, libre de ataques y defensas, podría guiarnos hacia una nueva concepción del mundo que desencadene si bien no “la paz” para todos (término quizá un tanto ampuloso), al menos sí la posibilidad de un relacionamiento respetuoso. Valga agregar aquí que nadie está obligado a amar al otro, pero sí a respetarlo. La paz, si es posible, en definitiva tiene que ver con eso: con el respeto del otro diverso.
Con sus millares de ojivas nucleares, su ONU y su OEA, el gobierno de Estados Unidos, en tanto cabeza mundial del capitalismo desarrollado, suele sentarse a la mesa de discusión como el gánster que clava su cuchillo en la misma antes de hablar la primera palabra. Por eso, y por peores cosas, ahora los pueblos del Sur tenemos la necesidad de integrarnos bajo nuestras propias reglas, sin amenazas y sin tutelaje, de igual a igual, con respeto, y con la disposición de complementar nuestras necesidades y nuestras fortalezas. La actual “legalidad internacional” no es más que una impúdica mentira, y seguirá siendo así el mientras el Norte (con Estados Unidos a la cabeza) siga imponiendo sus condiciones capitalistas leoninas al Sur.
De modo que la creación y el desarrollo evolutivo de un lenguaje al servicio de la paz mundial es competencia de los propios pueblos, y éstos deben asumir esa demanda, sin pedirle permiso a nadie. Esta vez sí existen bases concretas que permitirán seguirle la pista a la evolución del nuevo lenguaje por parte de futuras generaciones para las que “las guerras pasadas” -las anteriores y las actuales- no tengan acicate para retoñar.
Obviamente no basta crear un nuevo lenguaje sino, además, nuevos medios de difundirlo, y fundamentalmente otra ética, esta vez planetaria. Pero si nos tomamos en serio aquello de “el lenguaje es la morada del ser” -siendo heideggerianos en esto-, desarrollar un nuevo lenguaje implicar desarrollar un nuevo mundo.
La ideología es una expresión esencial de la conciencia. Sin ideología no puede haber ética y sin ética no puede haber convivencia; ninguna ley escapa al agobiante rigor de la caducidad. Por ejemplo, con su Teoría de la Relatividad, Einstein tiró por tierra centenarias concepciones del mundo, inclusive sustentadas por la matemática, que ya es decir algo. Y la propia Teoría de la Relatividad empieza a tambalearse en sus fundamentos, precisamente con el avance de la ciencia.
No hay verdades absolutas. De manera que estamos ante un reto de complejidad descomunal: abatir la guerra y suplantarla por un mundo de paz sustentable. Un vistazo apenas superficial de la historia del mundo nos hace ver que si existen diferencias dentro de un mismo sistema social y político, con mayor razón existen diferencias con respecto a sistemas distintos. ¿Qué no decir entonces de confrontar sistemas diferentes? Mientras tales diferencias existan en guerra, en vez de en coexistencia pacífica y constructiva, el bienestar del ser humano contemporáneo estará comprometido.
En libertad se conjugan los logros fundamentales del ser humano, pero la libertad por sí sola no basta. Es que mientras los pueblos han debido estar escalando niveles superiores de felicidad todavía tienen que pelear por subsistir, y esa es una contradicción. La libertad, la soberanía, la autodeterminación, la felicidad y muchos otros valores sin los cuales la paz no es sustentable, son objetivos sine qua non hacia los cuales tiende el mundo contemporáneo; pero sin el lenguaje que lo exprese de común, será arduo el camino hacia el logro.
A decir verdad, de ninguna manera pretendemos hacer un relato irreflexivo de nuestros pareceres; sólo tratamos de plantear partes de nuestros puntos de vista acerca de un tema que consideramos de primerísimo orden, pero sin más pretensión que intentar presentar una crítica teórica, en este caso, indiferenciada. Es natural concebir desde “el océano de la diversidad humana” un nuevo estamento social y político particular, zonal, regional o hemisférico. Creemos que la idea es extensiva a todo el Planeta Tierra. Somos empedernidamente ambiciosos respecto al porvenir; no somos entera ni medianamente uniformes respecto a la base de nuestros respectivos enfoques personales del problema expuesto. Pero creemos que no es dilemático optar entre guerra y paz.
Las grandes corrientes del pensamiento universal han surgido de procesos de lucha de los pueblos contra el peso de concepciones tradicionales erróneas, sostenidas por grupos de poder. Recordemos el calvario de Galileo por sostener la concepción acerca de la Teoría Heliocéntrica en contraposición a la falsa creencia geocentrista, sostenida por la Iglesia Católica de Roma de entonces. La feroz lucha del conocimiento científico por insurgir y la tenaz oposición del dogmatismo estéril, que siempre se erige como obstáculo a las transformaciones necesarias, han marcado siempre el carácter de la confrontación brutal entre opuestos. Hoy el sistema capitalista globalizado representa el poder irracional y sanguinario, la guerra; mientras que los pueblos sojuzgados y escarnecidos representan la paz. Estamos así ante una confrontación entre el átomo violento y el átomo pacífico en la política internacional. ¿Explotará?

Esta versión está en red (y puede ser cotejada ahí, por si acaso un error de transcripción) desde agosto de 2011.

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