jueves, 24 de octubre de 2013

La música tradicional de Bulgaria

Argenpress Cultural

La cultura de Bulgaria ha recibido influencias de varias civilizaciones antiguas, en particular, los tracios, griegos, romanos, eslavos y búlgaros. Los artefactos tracios incluyen varias tumbas y tesoros, mientras que los protobúlgaros han dejado rastros de su herencia en la música y arquitectura temprana. El tesoro más antiguo de oro trabajado en el mundo data del V milenio a. C. y se ubica en la Necrópolis de Varna.

Bulgaria fungió como el centro de la Europa eslava durante buena parte de la Edad Media, ejerciendo considerable influencia literaria y cultural sobre el mundo ortodoxo oriental por medio de la Escuela literaria de Preslav y la de Ohrid. En el siglo X, en estas escuelas se creó el alfabeto cirílico. Desde el acceso de Bulgaria a la Unión Europea, el 1 de enero de 2007, el cirílico se convirtió en el tercer alfabeto oficial de la Unión Europea, después del latino y el griego.



La tradición musical de Bulgaria puede ser rastreada hasta inicios de la Edad Media. Uno de los primeros compositores conocidos de la Europa Medieval, Yoan Kukuzel (ca. 1280-1360). Alrededor de 90 de sus obras en todos los estilos eclesiásticos han sobrevivido hasta hoy en día, siendo posiblemente la más famosa aquella titulada Polieleion de las mujeres búlgaras, dedicada a su madre que, según algunos investigadores, contiene elementos de canciones fúnebres tradicionales de Bulgaria.

Instrumentos

La música búlgara utiliza una amplia gama de instrumentos. Algunos instrumentos populares son variantes de los instrumentos tradicionales de Asia, como el "Saz" (tambura búlgaro), o el Kemence (Búlgaro gadulka). Instrumentos de estilo más moderno a menudo se utilizan en la música de baile más moderno que fue una rama de la música tradicional de la aldea.

Los instrumentos populares

los grupos musicales búlgaros utilizar instrumentos que comúnmente incluyen:

El gaida, Un tradicional de piel de cabra gaita. Hay dos tipos comunes de gaida. El gaida tracio está sintonizado ya sea en D o en A. El gaida Rhodopi, llamado gaida kaba, es más grande, tiene un sonido mucho más profundo y se sintoniza en F.

El kaval, una flauta extremo-soplada que está muy cerca de la kaval turco, así como del árabe "Ney".

El gadulka. Un instrumento de cuerda frotada tal vez desciende del rabel, en posición vertical, con la melodía y cuerdas simpáticas

El tǔpan, Un gran tambor llevada sobre el hombro por el jugador y golpear con un batidor ("Kiyak") en un lado y una punta fina ("osier") en el otro.

El tambura, Un cuello largo metal-strung laúd con trastes, utilizado para el acompañamiento rítmico, así como los solos melódicos. No es diferente de la buzouki griego.

El tarabuka o dumbek, Un reloj de arena en forma de dedo-tambor. Es muy similar a la de Turquía y el Norte de África "darbooka" y del griego "touberleki".

Dejamos cuatro ejemplos de obras tradicionales búlgaras:









Fuente: WIKPEDIA, FREEDIRECTORY

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miércoles, 23 de octubre de 2013

Visceral

Paula Orellana (Desde Guatemala. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Queremos empezar
no otra vez; por primera vez.
Encerrados de dolor
las lágrimas se caen
¿vienen tiempos mejores?
A veces sólo queda escribir cartas de amor
sin remitente alguno
como esperando una nueva conquista.

Hay ya, ya no queremos
mano vieja que trabaja
mano dura que amenaza.
Es una punzada en el pecho
son muchas punzadas en el pecho
no tengo el pecho tan grande.

Escribo llorando,
lloro escribiendo
golpes en el vientre
por no poder parir
ya no puedo parir.

Sin ganas de amar
con ganas de amor
¿Se murió el amanecer?
Es que se tardó la noche.
¡Pero ya cantó el pájaro!
Cantó de despedida.
Adiós.

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Videos: Lo que la prensa anticubana no dice de Cuba

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Cuatro videos sobre realidades en relación a la salud y la situación general de Cuba que la visceral y tendenciosa prensa anticomunista no dice.









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Arquitectura del mundo

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Bellas muestras de interesantes muestras arquitectónicas del mundo, de diferentes culturas y de diferentes momentos históricos.

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Documento muy importante: Carta de Sigmund Freud a Jacques Lacan inédita de 1933

Traducción de portugués a español Damián Morelli Rodríguez

Estimado Dr. Lacan:

Gracias por el envío de su tesis de doctorado. Leía con máxima atención, centrándome, conforme a su propia indicación, en el caso que el Señor denomina “Aimée”, sobre el cual se puede decir que ha sido estructurada toda la obra. Acerca de los deseos, entonces, haré algunos comentarios psicoanalíticos, los cuales indubitablemente, deberán tocar aspectos de la teoría, ya que ésta es, finalmente, la que hace hablar a los supuestos “hechos” (el Señor recordará, al respecto, el comienzo de mis “Pulsiones y sus destinos” cuyo manifiesto liminar continúo considerando válido) Este caso me interesó de sobremanera, teniendo en cuenta la observación incluida en mi “Schreber", en lo tocante con el mínimo de paranoia que un analista tropieza en su práctica habitualmente. Por eso es que, el Señor bien sabe, yo preferí centrarme en las Memorias del Presidente; con todo, parece que adoptando tal procedimiento – sin darme cuenta de esto a posteriori – hubiese llegado a un dato que su “Aimée” precipita como tal: Me refiero a la importancia del escrito en la paranoia, trasladada en su paciente tanto por la redacción de notas autobiográficas como de cuadernos, como por sus dos “novelas”. O sea que, el paranoico – coincidiendo en esto con el Señor… conmigo, en fin… ¿Con todos los que sentimos que debemos escribir? – no apuesta su dinero a verba-volent pero permanentemente a scripta-manent 1 - tiene que coincidir con la aproximación que se produce entre el paranoico y el filósofo, porque en éste la intensidad de lo personal es tan destacada que hasta da su nombre al sistema – escrito – que a partir de él comienza – ¿Acaso todo filosofo no cree, a sabiendas o no, que su cosmovisión conforma el punto inicial del cosmos, con la consecuente derrota del caos? – Observe el Señor, que su propuesta ateniente a Aimée – o la de ella misma – procede con la misma rutina, en cuanto vehiculiza un “prototipo” inclusive una “observación primordial”, ¡Pequeña conquista la de Aimée!, ¡prototipo primordial!: con afecto, aludo como nuestra pequeña y oscura mucama consigue ser una nada pequeña Narcisa, que acapara la ocupación libidinal del inteligente – y por qué no, erudito – Doctor Lacan, convenciéndolo de su originalidad y su unicidad, y haciendo escribir, a su vez, respecto a ella. O inclusive, instándolo a sustentar, en el mismo sentido, que “toda tarea fecunda debe imponerse la tarea de monografías psicopatológicas tan completas como sean posibles”. Claro que el psicoanálisis, en tanto disciplina de las singularidades, debe velar por la atención al repudio de todo lo que no comporte una minuciosa escucha al paciente, ¿más cree el Señor, que una monografía completa – o exhaustiva – da cuenta o respeta este carácter singular? Mi obra testimonia que las historias que redacte no fueron “creciendo”, si tomamos como caso el de la joven homosexual. Antes tendía progresivamente – pienso ahora mientras le escribo – a circunscribir, a recortar ciertas constelaciones que los instrumentos analíticos permiten esclarecer y, de hecho, esclarece. Allí pueden estatuirse prototipicidades, u observaciones primordiales. Puedo decirle que tal fue el modo fundamental según enfoqué los casos de relatos de mis queridos discípulos, los Dres. Abraham y Ferenczi. Uno escribe “lo que cae” de nuestra práctica diaria, aún si el texto resultante fuese relativamente breve. Sí, no olvido que Aimée no es un caso de psicoanálisis, en cuanto no hubo de su parte una intervención analítica, debido – como el Señor declara – a factores ajenos a su voluntad, más siendo un caso susceptible de aplicación del psicoanálisis, los lineamientos que menciona conservan su validez. Releo el escrito y compruebo que parte desde el escrito: a partir del escrito, pues derivé de su escrito a los de Aimée, que el Señor hizo que escribiera. Más también lo que a ella le configuró su delirio fueron ciertos escritos, e imágenes publicitarias. Así, lo interesante, más todavía, lo apasionante de Aimée es comprobar cómo los medios de comunicación de masas y de espectáculos públicos, le proporcionan el soporte escenificado para diseñar sus perseguidores: la serie de la hermana, como el Señor muy bien indica, basase en la lectura de artículos periodísticos, posters y novelas, a la asistencia al teatro o al cine, a la contemplación de fotografías. Más aún, a partir de este núcleo se desgarran sus oídos contra la agitación sobre artistas, poetas, periodistas, editores que envenenan sus días. ¡Qué notable génesis “indirecta” que tanto deben molestar a nuestros adversarios del otro lado del Atlántico, tan proclives como son a esa extraña concepción allí nacida llamada “conductismo”!

Esta campesina perdida se ve bombardeada por una tormenta de palabras y de imágenes, que la atontan, la descolocan, que no le dejan ya reconocer su lugar. Su mudanza a “la ciudad luz” terminan por hacerla perder en su oscuridad, se busca, en su tentativa de reconstitución, en las letras impresas, allí firmes, allí estables, allí garantidas, las que con su tremenda difusión multiplican las garantías indicadoras de un lugar para ella, cosa que no ignora porque se caratula como una “verdadera enamorada de las palabras” – a esa expresión el Señor agrega – “ese disfrute casi sensible que le producen las palabras de su propia lengua”, advierta, sin embargo, que luego de escribir la frase transcripta, el Señor recuerda a Rousseau a propósito de “un paranoico genio”. Con todo, yo creo, que Rousseau incide en el Dr. Lacan según la idea de “buen salvaje”, ¿Por qué?, porque idealiza en Aimée – y lo generaliza – el “sentimiento de naturaleza” el cual siguiendo a Montassut2 – cito del texto – es “característica frecuente del paranoico”, más para el Señor es “un sentimiento de valor humano positivo”, que teme sea destruido en aras de la adaptación social. El caso de Aimée, campesina, ciertamente pareciera confirmarlo, pues su eclosión delirante sucede cuando pospone al regionalismo vital la diseminación urbana de las palabras. Finalmente, que cosa no se intercambia más en las grandes ciudades, que palabras. Pero, ¿la naturaleza guarda en sí alguna cualidad terapéutica, en todo caso, equilibrante, según colijo, acaso transmite algo puro, no tomado de la acción depredadora de los hombres? Es cierto que no hay cultura sin malestar, yo lo dije, pero no es menos cierto que no hay naturaleza sin cultura. O sea, transitivamente, no hay naturaleza que no sea alcanzada por el malestar. Otra cosa es colocar, como el Señor sagazmente lo indica, la cuestión de la multiplicación de mensajes, es el modo de participación social que pauta, inclusive, un periódico. Es unos de los efectos de los avances de la ciencia y de la industria sobre el modo de constitución y de adolecer mentalmente de una persona; quiero decir que eleva a potencia o a alcance de “parroquia”, aquella que recordaba Bergson, como condición para la eficacia de un chiste. Es por eso que respaldo absolutamente la certera afirmación que el Señor escribía así: “el delirio de interpretación… es un delirio de la casa, de la calle, del foro”. Para su paciente, según su registro, la víctima le fue cambiando desde su hermana, en la villa, hasta la señora Z, ofrecida como vedette por el foro, a quién ataca en plena calle. Esta señora Z no es como el Flechsig de Schreber: es un ser distante, una visión fugaz, un nombre en un lugar investido, antes que todo de símbolos de reconocimiento parroquial, que se prestaba a que su Ideal del Yo todavía asentara sus bases. Y acontece que su mejor amiga, aunque se haya transformado en un acosador, no pudiera cargar sobre sí el peso del lugar, por no disponer de título que la autorizaran a tanto, esta hipótesis que el Señor piensa, la que juzgo correcta, no se compadece, sin embargo, con otra expresada, en la que afirma que la mejor amiga “hubiese sido agredida si hubiese estado a su alcance”. Entiendo que esta contradicción surge de la mezcla de dos criterios: uno el psicoanalítico, que rescata lo acontecido y lo somete a interpretación, el otro, corresponde más a un ejercicio imaginativo. Quiero significarle que el objeto de agresión o del delirio, revela en Aimée un carácter más fácilmente móvil que en Schreber, como connotando más nítidamente un funcionamiento pulsional, un carácter menos viscoso de la libido que el mostrado por el Presidente. En efecto la mejor amiga fue la que habló por primera vez con la señora Z de Sarah Bernhardt, que se constituye en una de sus principales perseguidoras, vale decir que quien decía, quien hablaba, se descolocó sobre los nombres de las personas de quien hablaba, ellas fueron su sustituto, de nombre a nombre, en una verdadera cadena de deslizamiento incoercible. Digno de una “enamorada de palabras” que nos enseña inequívocamente, como le decía, el despropósito que postula el conductismo, pues que podría argumentar éste, con su simplismo explicativo, sobre el hecho que lo dicho sustituye a quien lo dice, sin los choques o diques propios de los modos psiconeuróticos, claro que con todo hay que ligar su modo psicótico con los psiconeuróticos, ya que el sentido de sus síntomas, o de sus actos, permanecen ocultos y enigmáticos. En referencia a la temática de los mecanismos productores, deseaba comentarle algunos puntos, comenzando por la auto-punición, tan decisivas en sus solidas argumentaciones. El Señor capta en Aimée una problemática que la localiza “más allá del principio del placer” en cuanto a las consecuencias que se presentan de su acto agresivo, ya que éste tiene, a decir verdad, como acto pulsional, coincidiendo, por otro lado, fuente y fin de la pulsión. Sin embargo, claro, digo “ella” y debo corregirme: ¿qué significa ella desde que el psicoanálisis nos demuestra la participación del aparato psíquico?, para preguntárnoslo de modo más apropiado, “lo qué de ella”, el Señor responde que “su ideal exteriorizado”- y está en lo cierto – solo que esta agresión patentiza su carácter irrisorio, en tanto ella intenta eliminar su ideal envidiado, obedeciendo un mandato autodestructivo de su Súper Yo. Esto, a lo que yo llame “imperativo categórico” – siguiendo a Kant - por su condición de inapelabilidad, significa para el Señor uno de los puntos, el punto al que el psicoanálisis más notoriamente 2 NT: Marcel Montassut, La constitución paranoica, 1924 adhiere, lo que no deja de complacerme. Más colegí de aquí que “los mecanismos psíquicos de autocastigo” conforma una hipótesis “nada implicada… de las primeras síntesis teóricas” psicoanalíticas, me parece ya una afirmación que temo no poder compartirla. ¿Por qué?, porque muy temprano, en la Interpretación de los Sueños, hice mención a los “sueños punitorios”, en un capítulo ni marginal ni secundario, en efecto afirmaba allí que “ha de concederse que admitiéndolos (a los sueños punitorios) se agrega allí un cierto sentido a la teoría de los sueños”, afirmando líneas después que “el carácter esencial de los sueños punitorios reside en que en ellos el formador del sueño no es el deseo inconsciente que procede de lo reprimido (o sistema inconsciente), señalo el deseo punitorio que recae contra aquel, este último pertenece al Yo, aunque también inconsciente (es decir pre-consciente)”, claro, hace tres años me vi forzado, ante una nueva edición del libro, adosando una nota al pie, indicando que ese era el lugar donde debía colocarse al Súper Ego, en tanto descubrimiento posterior del psicoanálisis. Ahora, recuerdo también haber redactado – para esa misma edición – otra nota incluida en el capítulo VI, párrafo “los efectos del sueño”, en que puntuaba una hipótesis que también estimo pertinente: “Es fácil reconocer en estos sueños punitorios el cumplimiento de deseo del Súper Yo, lo que implica, a mi juicio, una reformulación más precisa – basada en nuevos descubrimientos de la teoría psicoanalítica – de un fenómeno ya circunscripto y ya jerarquizado, tanto es así que en mi afán de dejar esto aclarado firmemente, entenderá que esta precisión no se aplica únicamente al ámbito onírico, pues en este mismo texto la extiendo a los síntomas. Podrá rever así, el caso de la paciente con vómito histérico, su síntoma, escribí “solo se engendra donde dos cumplimientos de deseos opuestos, proveniente cada uno de distintos sistemas psíquicos, pueden coincidir en una expresión” por lo que ellos debían ajustarse también “a la ilación de pensamientos punitorios”. Lo mismo ocurre con respecto al caso Dora, cuando adjudico su pretendida “neuralgia facial” a un autocastigo, o cuando asumo idéntica posición ante el impulso suicida o la manía de enflaquecer del paciente en el Hombre de las Ratas. Así, siguiendo la misma línea en otros textos, todos anteriores a 1921, (observo este año para manifestarle que en él se puede datar mi Segunda Teoría del Aparato Psíquico, pues Psicología de las Masas se desarrolla a mi entender cómodamente, si bien no ha sido comprendida bien por los comentadores). Bien: Dr. Lacan, cuique suum tribuere3. Más siguiendo dichas preceptivas, debo agradecerle sinceramente el aporte que el Señor ha realizado acerca de la función del Súper Ego, no suficientemente destacada en psicoanálisis hoy día. Aludo a la operación aloplástica de dicha instancia. El Señor seguramente tendrá presente que esta clasificación – autoplástica / aloplástica – la incluí hasta ahora solamente en la perdida de la realidad en la psicosis y la neurosis, más me parece sumamente valida su articulación como una dimensión superyóica, por cuanto permite la intelección no solamente en cuanto al sentimiento de culpa, si no específicamente en la consumación de la necesidad de castigo, como acontece evidentemente con Aimée. Esto había sido señalado por Alexander – que el Señor cita – en su libro “El carácter neurótico” de 1930 - porque un título idéntico utilizó el injusto Adler dieciocho años antes – sobre un tipo de paciente que canalizan sus conflictos antes de actuarlos en la realidad, que los revela bajo forma sintomática. Más creo que Alexander se equivoca cuando idealiza esta condición de “carácter neurótico” al creer que ésta ya tenía resuelta su relación con la realidad, la cual, al contrario, debería retornar lo que estuviese separado – autoplásticamente – de ella. Creo, en efecto, que Alexander desestima el factor de renegación en juego, que torna esa realidad modelada de forma tal que para su presentación fidedigna el crimen se autolejitima. Diferente de Alexander, el Señor desataca el lado descriptivo, anti-adaptativo del Súper Yo, su hiperpresencia destilada en los efectos – reales – de retorno que suscita, más que en su hipotética ausencia juzgada de acuerdo con la falta de inhibiciones motrices, en este sentido, no se trata la verdad de ausencia, si no de esa orden de superación conservadora que me parece tematizado en Schreber así: “lo superado-conservado dentro retorna de afuera”. Su localización conceptual del Súper Yo me llevó a una fecunda revisión del concepto que vertí en el prólogo de Aichhorn, en el sugiero la idea de una eventual falla superyóica en la estructura del delincuente impulsivo; su contribución, en cambio, me reconduce apropiadamente a estas pocas líneas que – años antes de este prologo – destiné a reflexión sobre “los que delinquen por sentimiento de culpa”. Creo que éstos, en verdad, se alivian como su Aimée, enseguida después del acto en cuestión, “se curan” por la obediencia al insensato mandato superyóico bastante más violento y eficaz en el retorno “viniendo de afuera” puesto en juego. Necesidad de castigo, como le decía, que avala tanto su postura, como que Alexander pisoteo en su Psychoanalyse der Gesamtpersonlichkeit: el castigo o el sufrimiento no comportan un beneficio secundario del síntoma – dicho de modo general – si no, un beneficio primario. Esto es lo que traté de exponer cuando hice mención de “las resistencias del Súper Yo”, en tanto él, como el Señor comprendiera, y lo hizo funcionar a las mil maravillas. Yo colijo que esto fue posible en la medida que él – su antecesor – puede asegurar que el Súper Yo no se configura en función de una supuesta introyección individual de las normas manifiestas vigentes en la sociedad actual, si no que implica algo admirablemente bien resumido en Nunberg, así: “Alexander lo considera como un código de todos los tiempos, invariable y recóndito en las profundidades del yo”.

El Señor pesquisó con agudeza y lucidez los meandros, los recovecos del psiquismo de Aimée, que transformaran una orden caótica en una concepción donde una hipermoral justiciera armó su mano con una navaja para responder al pedido de dar sentido a su propia vida, al precio de tratar de suprimir al señor Z. Tal vez la línea de profundización de estos desenvolvimientos se encuentre, doctor Lacan, en gran parte en su futuro, como estudioso y practicante del psicoanálisis. Y ahora, para finalizar, permítame ir estableciendo una suerte de profecía – que su texto me permite esbozar – a cerca de los destinos del psicoanálisis en Francia. El Señor menciona reiteradamente a Janet, aseverando que su postulación de “psicastenia” es la más ajustada para la caracterización de las insuficiencias de personalidad de Aimée, (escrúpulos, perseveraciónes, inacabamiento de tareas, etc.), conjuntamente – cabe reconocerlo – con la descripción de Kretschmer, sobre el “carácter sensitivo”. Bien es sabido que la actitud de Janet sobre el psicoanálisis ha alternado entre la beligerancia y el total desconocimiento de su originalidad, en tanto se permitió arrogarse la paternidad de los descubrimientos de nuestra disciplina. Primer punto entonces. Vamos, si el Señor me permite, al que sitúo a continuación: Henri Claude, a quien el Señor agradece por el apadrinamiento de la tesis que motiva la presente, y con el cual, por otro lado, el Señor colaboró tanto a nivel clínico como al nivel de co-autoría de escritos. Pues bien, acontece que en 1924 el mismo Claude apoyaba las extrañas ideas resistentes al psicoanálisis que por esa época circulaban en Francia, las cuales doy cuenta en el párrafo VI de mi Autobiografía, que entonces redactaba. En efecto, al presentarse el libro de Laforgue y Allendy, “Psicoanálisis y Neurosis”, Claude escribió que: “se impone reservas desde un principio, ya que el psicoanálisis no se adaptó aún a la indagación de mentalidades francesas. Algunos procedimientos de investigación fueron una delicadeza de los sentimientos íntimos, y algunas generalizaciones de un simbolismo exagerado, quizá aplicables a sujetos de otras razas, no me parecen aplicables en Indiscutiblemente se me escapó un error: dije más arriba “el mismo Claude”, es claro que no puede ser el mismo que nueve años atrás fue el autor de dichas impropiedades – cuasi nacionalsocialistas – y ahora apadrina una tesis sobre psicosis paranoica de tamaña calidad. Porque creo que el Señor, doctor Lacan, resume – condensa – el tercer punto: la esperanza joven, que tomando en cuenta la tradición de la mejor psiquiatría francesa, procede a cruzarla con el instrumento analítico que, en su país, ingresó primero por las “bellas letras”, puente con el cual, - importancia de las letras mediante – vuelvo al comienzo, que no es volver, claro está: Gracias, muchas gracias por el envío de su tesis de doctorado, con mis más afectuosos saludos, 

Su, Freud.-

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Poemas

Guillermo Henao (Desde Medellín, Colombia. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

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Eibar... tu grato nombre...

Carlos Alberto Parodíz Márquez (Desde Alejandro Korn, Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El sol se derrumbó, impiadoso, sobre este sururbano. El cielo, diáfano, era un insulto, de bello. Ni la etapa azul - si la tuvo -, de Picasso lo podría igualar.

Le di la bienvenida al día, pese a llevar dos sin dormir bien, fruto de trajines nocturnos, pero me había llegado la revancha, vía e-mail, por eso esperaba al vasco, para disfrutar, como el chino que aguardó hasta ver pasar el cadáver de su enemigo.



La gente dormía a esa hora primera de la mañana, resistiendo el complot de relojes con trabajos desguarnecidos. Sabía que Yon transitaba horarios de regresos, a veces con gloria, otras sin ella, u otra.

Yo no puedo estar en todos, pero con los hábitos instalados – no las prendas de los curas -, casi como “el caballo del sodero”, que en el pasado remoto recorría el itinerario del reparto de memoria, estaba seguro que él llegaría con puntualidad flemática - si ello fuera posible -, para participarme de una nueva extravagancia o simplemente “vagancia”, propia de quienes tienen tiempo y formas curiosas de ocuparlo.

Pero esta vez tenía con que sorprenderlo. Algo no siempre posible.
Cuando el Alfa gris, silencioso y lánguido, se deslizó en la entrada para autos, su detención pareció un parpadeo del rumor. Otra imposibilidad.

Se lo vio algo exultante, no en vano lo conozco de otras campañas: trincheras brumosas de las que pudimos salir cuando la fatalidad nos pisaba los talones.

Alguna selva tropical donde la humedad era el llanto intermitente de Dios – tercera imposibilidad -. Cierta callejuela nevada, tortuosa, “con toda la mar detrás”, como cantara Patxi (Andión), otro vasco converso.

Episodios que acumularon señales adquiridas en los frentes de la convivencia clandestina, esa que otorga el documento de sobreviviente, una identidad muy particular, cultivada en el recato y proseguida en la discreción que se suele administrar cuando uno anda entre “gatos pardos”.

Luego que trasladó los bultos previsibles destinados a la comida posterior y la caja de bebidas, imprescindible para regar el jardín – no el sevillano-, riguroso de la mesa campestre siempre dispuesta, me sentí soberbio y dueño del poder previo a los anuncios; en rigor de verdad el momento, ya que el resto es consecuencia.

Le miré los ojos azules; la piel siempre bronceada - su marca de fábrica -; un hombre de sol y de sal, antes de dispararle.

- ¿Estás preparado Yon Eibar para la sorpresa que te tengo?

- ¿Cuál, el e-mail de Guipuzcoa, de Eibar, preguntando por Eibar?-.

Se me cayó, una vez más, la mandibula. El asombro, cuando nó, era su territorio y yo había vuelto a sucumbir en el acto. Mi candidez espanta.

-No te aflijas- me consoló -Seguirás siendo niño-, su sentencia no le resultó laboriosa. Cerrá la boca, porque de seguir así puedes morir de hambre en el tiempo -. El tono burlón, seco, cortante, emitido desde su histórica parquedad, me dejaba, de nuevo, sin argumentos.

-No olvides que los niños y los borrachos siempre dicen la verdad. Otra cosa es que les crean. Y por otra parte ¿acaso no eres periodista?, ¿acaso no dicen que eres escritor? –

-Ahora es cierto – me conformé.

-Entonces a ese oficio tuyo de las noticias ser niño te va a ayudar; creerás decir la verdad, la tuya que no es la misma para otros, pero con eso te alcanza para absolverte en ese mundo de palabras -, agregó.

-¿Entonces que le decimos a la gente de Eibar?; ¿que le decimos al Martínez quien dice, en esto de decir, ser periodista y tener un programa de radio en la cadena SER? -, amplié.

-Pedirle disculpas. Bastantes dolores de cabeza les diste con tus cuentos y mi mención; mirá que te dije: Yon Eibar no quiere promoción. Pero vos sos un hijo... de la publicidad y Yon Eibar por aquí, Yon Eibar por allá y ahora los vascos, dueños del pueblo, no te van a creer que “andamos con el alma en una nube y el cuerpo como un lamento” -, eso también lo cantaba Patxi -, pensé en voz alta -, una sonora manera de no estar de acuerdo y que la anarquía superior brillara por un segundo.

-Claro que depende de lo que digan; además de las disculpas por usurpación de títulos y honores, que les llegue un saludo más o menos decoroso de este “pardepe”, que recuerdan cosas que quizás ellos puedan haber olvidado. En esa época Patxi “contaba” historias; hoy, en el mundo, las historias vienen de “Potterlandia” y globalizadas -, retrucó.

-A llorar a la iglesia -, le dije guardando algún gramo de encono.

-Además ese pueblo hace honor a las armas, por eso vela las suyas y por las suyas no convalidarán a un par de impostores como nosotros, aunque en mi caso no sea así, sin entrar en detalles veraces y, además, si hasta tienen un equipo de fútbol, ¿porque nos querrían? -, agregó analizando el disparate.

-Basta para mí, haré lo que me pidas -, quise girar el encuentro. Me aburren las peroratas.

-¿Que te trajo por aquí, ya que la sorpresa la perdí en la primera postura de este casino?-

El día había decidido seguir su camino de luz y el calor de este enero freía hasta los deseos. La imagen de la mujer dorada apareció de súbito, con la potencia de las llamadas viscerales y a veces inoportunas o a destiempo.

Alguien, cuya sombra en la arena emerge como oasis en el caos, puede hacerme olvidar que en marzo, 28 años atrás y un día 24 –sumado da 6 el número del diablo -, la oscuridad y un otoño hostil, decidieron el presente argentino.

Es cierto, ella puede registrar, para que yo no olvide, la afirmación de Rodolfo (Walsh): “congelaron salarios a culatazos mientras los precios subían (y suben) en las puntas de las bayonetas. Pero es seguro que, además de la memoria, Yon pensaba – algo probable -, “que una sombra ya pronto serás”, si no rompo este silencio y dejo que diga lo que tenga que decir, si es que vino a decir algo, aunque su cara se ensombreció.

-¿Te enteraste de la mujer que mataron en Lanús? -, dijo casualmente -la comerciante degollada -, precisó aunque para mí no fuera necesario.

-¿Si, que pasa con ella? -, repregunté, harto de tanta violencia legitimada.

-Nada. Se llamaba Graciela, eso -, deslizó.

-¿Y? – fue mi hiriente impertinencia, algodonada por una memoria traviesa que conmigo, hace lo que me conviene.

-Nada y todo. Lanús y Graciela, deberías recordar, son sinónimos del Alfa gris y tu ingrata indiferencia me da asco -, callé y otorgué por aquella rubia y menuda figura que, generosa, le cede sin cargo, entre otras cosas, el auto.

No supe como disculparme, igual que la mayoría de la gente en cualquier circunstancia.

-Vengo de allá. Era cerca de su casa. Y lo sugestivo, pareció un llamado. Nadie degüella para robar, si no se roba. Ahora nos vamos para la villa Argentina, de Lanús-Lomas, porque la cosa la vamos a buscar por ahí. En memoria de una desconocida porque, otra vez, “los malos muchachos” miran para otro lado -, afirmó, dando por cierto mi consentimiento.

Con... sentimiento entendía que decía, pero de ahí a volver a las andadas, esas de investigar, nada. Siempre tuvimos líos por revolver hormigueros. Revolver, además, no es algo que necesitaba tener en mente, pero la villa no es recomendable a ninguna hora del día y que lo diga nuestro “Villa”, quien de villas sabe un montón.

-Vamos a comer, de camino, en la “Girgo”, porque Claudia (la dueña) me pidió que llevara lo necesario para el plato de hoy¸ después seguimos hablando -, anunció ignorándome.

El lugar, claro y luminoso, derramado en la calle Portela, resulta acogedor, sin perdón por la palabra.

-Potage de granos -, fue la noticia; lacónico anuncio sobre el menú. Mientras Yon saludaba a las damas, dueñas del lugar yo, en la barra que divide la cocina de uno de los salones, vi el programa de noticias, del canal de las noticias. El resumen, en ese momento repasaba, con un cronista en vivo, detalles del crimen de Lanús.

La casualidad viaja, a veces, del brazo con la causalidad. En el fondo de la imagen, el Alfa convertible, único, de la única propietaria solidaria (quien nos presta el otro Alfa, el gris) de esta historia de Yon, se deslizaba por 25 de Mayo, rumbo a la avenida Yrigoyen, uno de los presidentes a quien le hacían un diario; pareció un guiño de Graciela.

Me volví a comentárselo al vasco, quien ya estaba, indescifrable, siguiendo la escena. Otra copa del Verdelho llegó, para salvarme.

“La venganza será terrible”, pero ese es un título de Dolina y no una asociación de ideas; casi una asociación ilícita, esto de pensar. Era la hora apropiada de un luminoso febrero de 2004, justo antes de la tormenta.

Sacudí la cabeza cuando Yon acomodó el arma en su cintura.

Más vale no aclarar porque oscurece...

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El Jambo Caganer, presidente

Daniel de Cullá (Desde Burgos, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Estamos en la Sala de Porosidad del Arco de Santamaría, torre portal, hoy museo abierto, construida por Carlos V, conmemorativa de la matanza y aniquilación de Los Comuneros, como consuelo a sus trazas reales de depredador y asesino. En ella destaca un cuadro del pintor burgalés Marceliano Santamaría, que dibujó en baldío muchos cuadros impresionistas de poca substancia. Cuadro en el que se ven a El Cid y su cuarta o tercera mujer Jimena haciendo barreduras del Amor mientas duró. En la fachada de su entrada, que da a la vista de la Catedral, hay unas letras pintadas en las que se lee: Put-a Jambo Caganer in Your Life”.



El Jambo, es amo de casa, amante, comandante, sacristán, verdugo. Trago, noche y carretera. Lapo, laracha, larga. El acaricia y zalamea un jitarro o trapo, mientras cuenta de una novia imaginaria que le solicitaba dinero cuando novios.

El Jambo Caganer, valentón, osaba dejarse ganar al principio para cebar a sus oidores, cual político que lame, golosea el bulto producido por dinero.

Sobre una mesa, sentado, hay un zapato de mujer, que dicen de Jimena y, en su interior, saliente, un palito o trozo de caña, o hueso de Atapuerca, con cera o pez en la punta, utilizado por los “espadistas” para obtener el molde de una cerradura.

El mira en todas direcciones para cerciorarse de las personas que se encuentran en el lugar.

Dentro de la Sala, están reunidos un grupo de entre veinte a treinta personas. El Jambo Caganer se ha descuidado de dar a uno de sus lameculos un sobre con dinero; y gruñía una beata meapilas junto a él, para recordar de buen modo que le diesen su porción.

Dicen que el Jambo Caganer era hijo de un principal de las Canarias, que se fue de allí, y, cebado con el vicio de la picardía, andaba hecho un político por España, y decía esto con astucia, sagacidad, como quien defeca orinando, dirigiéndose a los contertulios de esta guisa:

“Imparciales y juiciosos oyentes, por poco que sepáis de bandoleros, rufianes que andan a cualquiera de los lados de las alforjas, curía pedófila y maleantes con “araña blanca”, cartera sin dinero”, debéis cumplir en todo modo con la obligación tan esencial de votar por vuestro Jambo para Presidente de esta Nación de Asnos de excelencia sin igual, y esencia, presencia y potencia, sin valeros de hipérboles rastreras ni retóricas frases ni lisonjas que a la verdad demócrata-fascista adulteran.”

Pausa, respira y sigue:

“¿Qué mejor que un Caganer para dirigir la vida de los Asnos de Iberia, incluida la Cataluña Gaudiana, las Vascongadas erizadas, y la Galicia caníbal? Con el Caganer sabremos Rebuznar gravemente en todas eras. Y sabed, que, por encima del “Poli de la buena”: político de la derecha; el “Poli de la manca”: político de la izquierda; y el “Poli de la cula”: político del culo; todos ellos confortantes de una Nación de Sangrados; que sangran y sacan el dinero a los ciudadanos; por encima de ellos, digo, está vuestro Jambo Caganer.”

Se escuchan aplausos de los que se jactan ordenanzas y bedeles, y voluntarios culturales del lugar.

“¡Feliz yo!, sigue para terminar. Y felices todos vosotros. Y, a Rebuznar que son dos días en esta Nación que está en el camino de la Plata, donde existen grandes ruinas y restos de haber sido una gran Iberia en tiempos de los romanos, y , en el camino del Oro que cagó el moro, del Andalus vagus.

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Crítica literaria: Los góticos también lloran de Nerea Aznar

Marcos Morneo (Editorial Alvaeno)

La joven editorial Alvaeno Ediciones publica la primera novela Los góticos también lloran de Nerea Aznar, autora que dará que hablar en el mundo de la narrativa española, por lo pronto su primera obra nos adentra en el mundo de las tribus urbanas, es este caso Los góticos, libro en el que muchos jóvenes, y no tan jóvenes se verán reflejados.

Sobre el libro:



Sinopsis de Los Góticos también lloran:

¿Nunca ha querido saber qué pasa por la mente de ese chico o chica vestido completamente de negro de pies a cabeza, que luce un collar de pinchos al cuello o un crucifijo bocabajo y cuida de que su tez permanezca siempre pálida?



Ésta es una novela sobre la música, la adolescencia, el conflicto generacional, el inconformismo juvenil y la oscuridad entendida positivamente. Es una crítica y una alabanza, una tesis, una reflexión y una cuchufleta, todo al mismo tiempo, del mundillo gótico, sus músicas e idiosincrasias.

Los Góticos también lloran narra las historias de dos chicas góticas, Liturgia y Amanda, desarrolladas en dos momentos históricos diferentes de la movida siniestra desde su aparición a principios de los años ochenta, hasta su supervivencia hoy día.

Al lector que se atreva a penetrar en este cuento psicológico moderno, una recomendación: relájese y exponga su cuello a los mordiscos de la imaginación vampiresca.

Sobre la autora:

Nerea Aznar emerge de las tinieblas una fría mañana de enero de 1975. En su búsqueda de la luz pasa por las Universidades de Granada y UNED donde obtiene respectivamente los títulos de licenciada en Traducción e Interpretación y el Máster en Formación e Investigación Literaria en el Contexto Europeo. Además de seguir el tramposo camino de la narrativa que la lleva a publicar su primera novela Los Góticos también lloran, sus oscuras inquietudes la han llevado a componer y recitar poesía. Ha intervenido en diversos recitales de la provincia de Málaga y ha participado en publicaciones como el I Ciclo Poesohail, Encuentros de poetas (2013). Parafraseando a F. Kafka, su modus vivendi es: “El escritor que no escribe es un monstruo que invita a la locura”.

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Saturno, la NASA y el sueño de Jair alegre

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Desde que el hombre llegó a la luna, el 20 de Julio de 1969, y empezó el fin de la guerra fría, la humanidad comenzó a escribir una nueva historia.

Un ejemplo de este renovado horizonte sobre el planeta Tierra, es Jair Alegre Quijano, con 14 años de edad, alumno del 3ro de secundaria del Colegio de Ciencias Aplicadas "Víctor Valenzuela Guardia" de Huaraz. El es ganador del Primer Premio concedido por la NASA (en el que han participado cuatro los países convocados: Brasil, Venezuela, Argentina y Perú). El ensayo premiado lleva el título Saturno y sus anillos.

Para Jair, la música es otra de sus pasiones, toca el violoncello, la guitara, e integra la orquesta juvenil de Ancash, que promueve la Fundación Juan Diego Flores, y se financia con aportes de la minería aurífera de la Región.



En su trabajo, Jair sostiene que Saturno podría “suministrarnos de minerales o elementos necesarios para la Tierra”, motivo por el cual insta a continuar investigándolo:

“La sonda Cassini debe continuar con sus investigaciones sobre Saturno y sus anillos, ya que este planeta es uno de los más interesantes del sistema solar por ser el segundo más grande y también por su similitud con el planeta Júpiter. Su achatamiento le da un tono de hermosura y curiosidad del porqué de esa forma, ya que la tierra también es relativamente achatada en sus polos, lo cual me hace suponer que pudo haber o hay vida”.

Y ¿Por qué Saturno tiene algunas similitudes con Júpiter y nuestro planeta la Tierra?

“Sabemos por la teoría del Big Bang que como consecuencia de la explosión de una misma materia se formó el universo que conocemos y que está en expansión; entonces creo que Saturno, Júpiter y la Tierra pudieron haberse formado de una misma materia, lo cual genera aún más curiosidad”.

“La atmósfera de Saturno está compuesta por metano, argón, amoniaco, helio e hidrogeno; algunos de estos elementos formaron parte de la atmósfera de la temprana Tierra lo cual me hace pensar que existe o existirá alguna forma de vida (celular o molecular), además si algún día faltara un elemento mineral podríamos abastecernos de Saturno pensando en vivir en una vida espacial”.

“La parte de Saturno que más me gusta y me interesa son sus anillos, según algunos científicos los anillos de Saturno se formaron por el choque de asteroides, lunas o cometas cuyos restos fueron atraídos por el campo gravitatorio de Saturno, rodeándolo y girando alrededor de él”.

Pero, ¿algún día desaparecerán los anillos?

“Yo creo que si pues los restos de rocas y minerales siempre están chocando, lo cual hace pensar que algún día se “harán polvo” y no se verían; esa es otra razón para investigarlo, para saber si desaparecerán, si seguiremos disfrutando de su hermosura; uno de los anillos más llamativos para mi es el anillo F, el cual cuenta con dos satélites pastores Pandora y Prometeo”.

“Además uno de sus satélites Encelado, que está formado de hielo, presenta unos géiseres que expulsan vapor en dirección a los anillos lo cual provoca que se formen cristales de hielo para que los anillos brillen, teniendo en cuenta también que en Encelado podría existir también vida por la presencia de moléculas de agua”.

 En conclusión “el planeta Saturno está lleno de misterios, misterios que nos puedan hacer creer que algún día Saturno podría convertirse en otra tierra o suministrarnos de minerales o elementos necesarios para la Tierra, por esa razón la sonda Cassini debería seguir sus investigaciones en Saturno y sus anillos”.

Jair, en su presentación por Radio Programas del Perú, reiteró ante el director José María Salcedo, que proseguirá en desafío de lograr un mayor conocimiento de Saturno, donde hay indicios de la existencia de agua helada y por lo tanto de vida, sueño no sería exclusivo del planeta Tierra.

La tierra de Jair

Jair pasó su infancia en Huaylas - un distrito de la Cordillera Negra, en Ancash, que es parte del llamado Callejón de Huaylas - al lado de sus padres y descendientes del probo Juez Víctor Alegre y Porfiria Masa, una extensa familia que mantiene viva la identidad personal, basada en la cultura de los valores y el amor a la comunidad.

El Callejón de Huaylas, es un circuito de pequeños pueblos, con diversas lagunas, lagunillas y cadenas de nevados, como el Alpamayo, Huandoy, y el Huascarán. El terremoto del 31 de Mayo de 1970, que arrasó la Región, y motivó que sus moradores se convirtieran en grandes reconstructores de sus urbes y místicos observadores del cielo y la Tierra, que con sus encantos y sus tragedias, las benditas lluvias, el clima templado, los vientos y el furioso cambio climático, han hecho de esta Región uno de los circuitos turísticos más visitados del Perú.

Jair Alegre Quijano, hijo de profesores, comparte el trabajo ganador sobre Saturno con la estudiante cusqueña Carmen Atauconcha (17), autora del ensayo “Anillo F de Saturno” y Pamela Rojas Huamanlazo (17), del Colegio Mayor Presidente de la República en Lima, con ‘Pan, satélite de Saturno’.

Huaylas, rincón de tesoros estelares

La NASA, fundada en 1958, busca talentos que reemplacen a los adultos mayores, y en esa dinámica se acerca a los tesoros estelares.

Carlota Ferreyra Rey, directora de Ecovida y Universo, instituciones encargadas de organizar el Concurso de la NASA, llegó a Huaylas en el 2010, acompañado de varios astrónomos, equipados con telescopios, binoculares, brújulas y otros instrumentos. La Municipalidad del distrito y el Colegio Nacional Santa Isabel convocaron a la población. Al término de esa visita, Carlota, escribió un largo ensayo para Chupacoto, revista del Centro de la Ciencias y la Cultura de Huaylas, dirigida por Raúl Flores López:

“El cielo de Huaylas enmarcado en un maravilloso paisaje andino, es transparente, con poca contaminación lumínica y un campo angular mediano, estas cualidades nos permiten la observación y descubrimientos de la Luna, planetas, estrellas, galaxias, nebulosas, meteoros, satélites, constelaciones y más”.

“Por un lado podemos descubrir las constelaciones andinas ancestrales que relatan la forma de vida de nuestros abuelos y sus antecesores, sus costumbres, creencias y que elementos resultaban más importantes… y con el desarrollo e innovación de nuevas tecnologías las comarcas tendrán un futuro diferente”.



La misión Cassini

"Los ganadores del Premio Nasa, lograron un meritorio producto que refleja sus conocimientos sobre la misión espacial Cassini, que ha llevado al hombre a acercarse a desvelar los secretos de Saturno y de sus lunas", explican los representantes de Ecovida y Universo y de Conida - Comisión Nacional de la Agencia Espacial del Perú, creada por Ley 29605.

La premiación de los ganadores del concurso científico fue el 5 de octubre, fecha que también fue anunciada la versión 2013 del mismo certamen.

Ciencia y tecnología en el Perú

La presidenta de CONCYTEC, Gisella Orjeda, dio cordial saludo a los ganadores del Premio Nasa y explicó que la institución que representa es rectora de un Sistema Nacional, integrada por la Academia, los Institutos de Investigación del Estado, las organizaciones empresariales, las comunidades y la sociedad civil, regida por la Ley Marco de Ciencia y Tecnología N° 28303.

Mencionó que el presupuesto de la República ha sido aumentado sustantivamente por el actual gobierno de Ollanta Humala, decisión positiva, pero Concytec necesita la complementariedad entre los programas y proyectos de las instituciones públicas, académicas, empresariales organizaciones sociales y personas integrantes del SINACYT.

Para ello, una de las primeras tareas a realizar es la de articular todos los organismos y recursos del sector en función de los objetivos y políticas nacionales de desarrollo establecidos, en particular en el marco del "Plan Nacional de Ciencia y Tecnología e Innovación para la Competitividad y el Desarrollo Humano 2006-2021".

Concytec deberá continuar promoviendo la capacidad nacional de generación de conocimientos científicos y tecnológicos, mediante la investigación; conocimientos que puedan ser incorporadas a los bienes y servicios que el país debe producir y en lo posible exportar.

La Ciencia, la Tecnología y la Innovación Tecnológica no han sido aún capaces de realizar aportes significativos en nuestro país para contribuir al cierre de la brecha económica y social. Se debe por lo tanto priorizar la dimensión ética y espiritual de la persona humana. Dentro de este contexto, la ciencia, la tecnología y la innovación tecnológica deben ser los ejes básicos para posibilitar el crecimiento económico.

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Hay que fortalecer la importancia que tiene el aporte que hicieron las culturas negras a la venezolanidad

Antonio José Guevara (EL NEGRERO)

“La dificultad residía en que, aunque era posible atraparlos como a alimañas, transportarlos como bestias, hacerlos trabajar como mulas o como asnos, golpearlos con las mismas varas con que se golpeaba a estos animales, encerrarlos en cuadras y matarlos de hambre, seguían siendo, pese a su piel negra y su pelo rizado, seres invenciblemente humanos; con la inteligencia y el resentimiento de los seres humanos.”

Los Jacobinos Negros (la Propiedad)

No fue fácil la aceptación de Las poblaciones negras dentro de la estructura social venezolana, lo cual conllevó a una serie de insubordinaciones o conflictos que trajeron como consecuencia la suspensión del negocio de la trata de negros, pero no de la esclavitud, aunque tardíamente se comprendió la importancia estratégica para que se incorporaran a las luchas de independencia que se venían gestando en América Latina y por ello se promulgó una serie de decretos, leyes en pro de su abolición y fue en 1854 (con la llegada al poder del General José Gregorio Monagas) que se tuvo garantía de una acción jurídica que puso en vigencia su liberación con la puesta en marcha de una justa indemnización que le trajo perdida al estado venezolano y una gran ganancia a los caudillos de la época .



Esto representa que los venezolanos que se caracterizan por poseer una piel negra, no solamente hicieron suyos parte de la cultura europea y de la América occidentalista, sino que además, su inteligencia los llevó a intuir la importancia que tenía lustrarse de los grandes enciclopédicos (los cuales profundizaron con interés), los que les dio a conocer de buena tinta, el fondo de los procesos intrínsecos y principales causas que motivaron las rebeliones de los ilustrados de la Europa del s. XVIII y XIX, empapándose de la Universalización de los Derechos Humanos que comenzó en el ultimo cuarto del s. XVIII, a partir del Hill Of. Rights del buen pueblo de Virginia (12 de Junio de 1791), como de la Declaración de los Derechos de los Hombres y de los Ciudadanos que la Francia revolucionaria proclamó el 26 de Agosto de 1.789 y muchos de ellos lo sabían por la relación que se había originado con el europeo, lo cual les permitió internalizar no solamente sus idiomas, sino también dialectos, costumbres, hábitos, usos, prácticas y apropiarse de sus diferentes formas de comunicación, abriéndoseles y haciéndoles posible la comprensión de estas coyunturas y de los diferentes ordenamientos jurídicos que se estaban extendiendo a través de la consolidación de las colonias (quienes fueron copias fiel de las metrópolis), comprendiendo su situación de desarraigo que los conllevó a la perdida de su trazo colectivo, ya que al ser diseminados, no parecían ceder a las características grupales, conservadas en su comunidad de origen, más bien se asimilaban a su nuevo entorno social, lo que sirvió para demostrar que la perdida de la africanidad se debe no solamente a la supresión y disgregación de la lengua, sino a la necesidad de asumir otra para preservarse, aceptación de un entorno diferente, pero principalmente…, al resentimiento o animadversión por haber sido vendidos por los Reinos Africanos, lo cual creó un síndrome de dismorfia o una especie de auto-odio con la patria de origen porque lo que salieron de África no eran considerados africanos y por ello fueron abandonados a su suerte y en el que no hubo ningún gesto de solidaridad por remendar tal acto de lesa humanidad, denominados como negros para diferéncialos de los africanos, para darle paso a una nueva estructura social que trasformó el pensamiento predominante, al cambiar el status de esclavo por el de ciudadano, lo que originó la concepción societaria del hombre, que como ser gregario, pasó a conformar sus diferentes estructuras, ya que el tema tenía una gran relevancia y su reconstrucción dependía de la fragmentaria y disminuida presencia negras .

Esa actitud, tiene una gran connotación en la conformación de nuestra identidad venezolana y es por ello, que nos sirvió para reafirmar nuestra venezolanidad y desechar la palabra “AFRODESCENDIENTE”, porque sabíamos que se había convertido en una propuesta que contribuiría a quebrantar su espíritu, acentuando su división, porque conllevaba a borrar de un plumazo nuestra participación y nuestro papel como sujeto histórico, convirtiéndose en un acto difícil, antijurídico, antihistórico y de lesa patria que puede colocar al país en una situación peligrosa, porque puso en incertidumbre bienes jurídicos de gran relevancia, ganados por la participación y el protagonismos de quienes estuvieron en los momentos de relevancia, transformándose en una noción virtual que irrumpió contra la reivindicaciones alcanzadas desde el punto de vista jurídico, político económico, culturales y sociales . Puesto que la intención lleva implícito tachar más de cuatrocientos años de historia, olvidándose que África, jamás había contribuido a nuestro desarrollo para recibir tal reconocimiento, pero además, nunca reconocieron el acto cruel de lesa humanidad que cometieron contra sus conciudadanos y es por ello, que la situación creada con la introducción del termino en el articulo 100 (como Propuesta en la Reforma Constitucional planteada por el Presidente Hugo Rafael Chávez Fría), vino a reforzar este planteamiento, el cual condujo a que no se dieran cuenta, que no era el momento para crear una matriz de opinión que contribuyera negar su esencia, puesto que ya estaba garantizado nuestro reconocimiento por la Constitución Bolivariana (Léase el Preámbulo y los artículos: 33, 34 y 100 y aparte de eso, la Ley de Nacionalidad y Ciudadanía), en donde había que ser muy sutil y no tan agresivo, grosero, ventajista, parcelados, egoísta y oportunista para sacarle provecho y contribuir con el fortalecimiento de quienes siempre negaron el Proceso Bolivariano, dividiéndonos en función de una expresión, cayendo en una discusión estéril, sin sentido, y ello lo podemos notar en expresiones como la que sostiene: Solcire Pérez Blanco, en el Articulo “Por el Calidoscopio de la Afrovenezonalidad” (Rev. A Plena Voz, Edic. N0. 33, Julio del 2.007), cuando se nutre de un verbo encandecido para sustentar:

“Lo afrovenezolano trasciende esa representación folklórica y/o delictiva, a veces sumisa o en extremo agresiva y exótica que pretende exaltarse de los y las negras o negros venezolano. Porque ella proviene del caldo del cultivo que ha sido nuestra madre patria: África para el desarrollo y el enriquecimiento de Europa y la occidentalizada América” (Pág. 25-27).

Cuestión que no ayuda abrir una discusión sana, consensuada, puesto que ya hay de por medio una concepción racista/endoculturista que envuelve un juicio de valor que demuestra su odio contra el término, acompañado de un prejuicio de color, racial, cultural, psicológico, etc., al etiquetar a los venezolanos que se caracterizan por poseer una alta carga de melanina negra y ponerse al lado de quienes históricamente ratificaron su inferioridad intelectual, donde todo lo que proviniera de él, pareciera ser malo, vulgar, contribuyendo a su desvalorización que convergen en su manera de danzar, vestir, reír y cantar, donde toda una imaginería popular del lenguaje se creo para ilustrar un comportamiento negativo, a lo que Solcire Pérez pareciera justificar al atribuirle particularidades etnocéntricas, para no entender que lo que estaba en juego era su sobrevivencia y en este sentido tuvo que priorizar, a lo que Marizabel Blanco reafirmar más adelante, cuando se adueña de la palabra y asume la misma postura, en el articulo “Nuestra Afrodescendencia”, llegando al extremo de sustentar mediante argumentos banales su desconocimiento sobre el ordenamiento jurídico venezolano:

“En Durban, Sudáfrica-septiembre 2.001, es donde se intuye el termino afrodescendiente para denotar con ello a todos los descendientes de africanos que sobrevivieron a la trata esclavista en la América y abarcar a todos los pueblos descendiente, urbanos y rurales directa o indirectamente, de la diáspora africanas en el mundo” (pág. 32)

Para más adelante mantener:

“Es así como la denominación de afrodescendiente se constituye no solo en un termino jurídico, que es recogido tanto por la declaración como por el plan de acción allí aprobado, sino que refleja el producto de una construcción colectiva de los movimientos sociales de descendientes de esclavizados en el mundo.“ (Ibídem)

Lo que quiere decir, que sin la consulta y el consentimiento de las poblaciones venezolanas que se caracterizan por poseer una lata carga de melanina negra y del pueblo venezolano se tomaron atribuciones que les corresponde solamente a las instituciones Públicas . Es por ello que no nos explicamos que con todo el aporte que se le a dado a estos grupos, no comprendieron la oportunidad que se estaba presentando, al ser poco su aporte en función de favorecer la consolidación del proceso bolivariano, pertinente para la introducción de cambios que permitan ir labrando el camino hacia el Socialismo del Siglo XXI y no para el capricho e imposición de un término que su inclusión, es un acto que no es producto del consenso, que demuestra que es un acuerdo a espalda que revela de forma manifiesta sus artífices y actitud racista, al “identificar a sus victimas de una manera muy subjetiva que se relaciona con las imágenes negativas que la sociedad le ha trasmitido” (Perror y Preiswerk: Etnocentrismo e Historia. Pág. 59), que no precisa que ese ser traído en especie y como mercancía, había internalizado una nueva realidad, producto del desarraigo que los conllevó avergonzarse étnicamente, y apuntalar una actitud de reproche en contra del lugar de origen porque fueron los africanos quienes los cazaban y vendían a los occidentales europeos por pedazos de sal u objetos suntuosos, quedándoles como única salida, aceptar las influencias del nuevo medio que lo había impactado, pero por otro lado, ponen en evidencia toda esa atmósfera cargada de negatividad, transformada en estereotipos en contra del negro, por su color de la piel, la forma de la nariz y el tipo de cabello, convirtiéndose estos elementos, en mecanismos claves que lo sigue considerando como un ser feo que fenotípicamente es despreciable (María Martha Mijares: Racismo y Endorracismo en Barlovento. Colección Patrimonial de Historia Local y Regional del CONAC., a lo que el poeta Dixon Roja del estado Yaracuy, responde en el artículo: “A MI QUE ME DIGAN NEGRO”:

“…el estatus social racial no deriva de un termino en particular, sino del deseo de conquistar su libertad con talento, rebeldía, irreverencia, aceptando su condición y color de piel, pero no a través de esa mojigatería de calificarse así mismo y permitir que otros lo hagan y digan que soy un afro descendiente…”
“El concepto de Afrodescendencia se ha filtrado dentro de la comunidades negras venezolana, generando la aberrante práctica del endorracismo la cual cobra mas fuerza con frases como: “Cásate con un blanco para que mejores la raza” haciendo ver que mi raza, la negra, tiene muchos defectos que necesitan ser corregidos del cruce genético, o lo que viene a significar que lo negro no sirve para un carrizo, nada más ofensivo para nuestra cultura”.

(Semanario Todosadentro, 15 de Marzo. De 2.008, pág. 30)

En este sentido, reprochamos la conducta asumida por quienes han hecho del termino “AFRODESCENDIENTE” su bandera, que sin tener argumentos, jugaron a dividir la población negra venezolana, al negar su discusión y diálogo en todo momento, e intenta consolidar una aristocracia de intelectuales (o cúpulas) que no tienen un substrato personal, que no aceptaron, ni comprendieron la importancia que tienen la coyunturas histórica (principalmente los momentos), como el papel que juega el protagonismo, el cual se logra con la participación sincera y honesta, al no entenderse que la soberanía la ejerce intransferiblemente el pueblo (Art. 05 de la Const. Bol.) y mucho menos, cuando no se quiere aceptar que no existen unos vestigios acentuados que nos caracterizaran con la África tradicional, porque los que vinieron, DEGENERARON SUS NATURALEZA, COMO UNA ACTITUD DE REPROCHE CON EL LUGAR DE ORIGEN, AL DESPRECIAR SU ETNECIDAD, OLVIDAR SUS LENGUAS, POR NO PODER EJERCITARLA, TOMAR LÉXICOS AJENOS, TENER TRATO Y JERGAS CON LOS ESCLAVISTAS POR UNA NECESIDAD SOCIETARIA y porque sabían que su regreso implicaba tener el estatus que anteriormente tenían o la muerte, porque no eran considerados humanos por las etnias o áreas culturales africanas que ejercían el poder de forma imperativa y ello fueron vendidos sin consideración, como cosas (mercancías) a los occidentales europeos.

Por el contrario, notamos que no se está interesado en hacer del tema UN GRAN DEBATE O ENCUENTRO NACIONAL DE LAS POBLACIONES NEGRAS VENEZOLANAS, en donde se reivindiquen ciertos acuerdos, como la consolidación de políticas públicas de interés, ya que entendemos que se está consolidando un liderazgo vigorizado por el oportunismo y no por la consolidación de la implicaciones que constituyen su democratización, para convertirse en la voz parlante que saque al negro de ese estado de inanimación en que se encuentra que ha llevado a fortalecer una serie de perjuicios que tienen que ver con la pretendida inferioridad intelectual, moral, psicológica e histórica, manteniéndose hasta nuestros días, como las criticas a su exagerada sensualidad, la alegada propensión al vicio, su hipotético servilismo innato y su peligrosidad como receptor y transmisor de enfermedades infecto-contagiosas, conllevando, que no se viera, ni tomara en cuenta la influencia de los pobladores negros, que se hizo sentir a plenitud en el aporte que permitió definir las características del alma venezolana, su vocación libertaria, disposición al sacrificio por valores políticos de eminente rangos, la impavidez y el coraje para la acción heroica que se manifestó en los intentos libertarios.

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Cine clásico: “Rebeca” de Alfred Hitchcock (Estados Unidos, 1940)

Argenpress Cultural

Duración: 130 min.
Música: Franz Waxman
Fotografía: George Barnes
Guión: Robert E. Sherwood & Joan Harrison (N.: Daphne du Maurier)
Dirección: Alfred Hitchcock
Intérpretes: Laurence Olivier, Joan Fontaine, George Sanders, Judith Anderson, Gladys Cooper, Nigel Bruce, Reginald Denny, C. Aubrey Smith, Florence Bates.
"Anoche soñé que volvía a Manderley", dice la señora de Winters, lo que le lleva a rememorar su inquietante pasado.



Síntesis

Conoció a su marido en Montecarlo, adonde había ido como dama de compañía de la americana Mrs. Van Hopper. Y lo vio por vez primera junto a un acantilado y pensó que se iba a suicidar, impidiéndolo con su grito, para descubrir al día siguiente que está en su mismo hotel, contándole Mrs. Hopper que se trata de Maxim De Winter, que está allí para tratar de olvidar la pérdida de su mujer, Rebeca, que falleció mientras navegaba.

Una mañana él la invita a desayunar y la lleva de paseo, volviendo a salir durante varios días aprovechando una gripe de Mrs. Van Hopper, hasta que se enamora de él.

Por ello cuando la señora Van Hopper le dice que deben regresar a Nueva York tras recibir un telegrama en que le anuncian la boda de su hija, ella acude a Max, que le pide que se case con él, lo que ella acepta, casándose ese mismo día.

Tras un breve viaje de novios van a vivir a Manderley, donde son recibidos por todo el personal, siendo el ama de llaves, la señora Dambers la encargada de enseñarle la mansión, haciéndole ver que no le han dejado la mejor habitación de la casa, la de Rebeca.

Siente que todo es demasiado frío y solo encuentra cierta calidez en Frank Crawley, el contable y en Beatrice, su cuñada, que le aconseja que no intime con la Sra. Dambers.

Tras ver por todas partes objetos que le recuerdan a Rebeca, finalmente visita la habitación de esta, que la señora Dambers mantiene como cuando esta vivía, decidiendo a partir de ese momento introducir algunos cambios en la casa, por lo que le pide a su marido que organice una fiesta de disfraces para poder conocer a todos sus amigos.

La señora Dambers le sugiere que se disfrace como uno de los antepasados de su marido, aunque el día de la fiesta, cuando aparece en el salón Max y Beatrice se quedan estupefactos. Ella la llama Rebeca y él le pide que se quite el vestido.

Tras haber conseguido humillarla, la señora Dambers le pide que se vaya, pues Max nunca olvidará a Rebeca. Incluso le sugiere que se suicide.

Llega entonces la noticia de la aparición del barco en que Rebeca murió y en el que aparecen los restos de una mujer.

Su marido, al que encuentra en la cabaña que utilizaba Rebeca junto al embarcadero le dice que aunque él reconoció el cadáver de otra mujer, sabe que Rebeca es la del barco.

Descubre, frente a lo que pensaba hasta entonces que Max odiaba a Rebeca, pues ya en el viaje de novios, en que fueron a Montecarlo, y en el mismo lugar donde lo vio a él la primera vez, ella le dijo que sería una esposa ejemplar, pero solo frente a los demás, sabiendo él que ella se veía con otro hombre, Jack, - al que ella conoció cuando una tarde lo vio hablando con la señora Dambers - en aquella cabaña.

Un día la encontró allí y le dijo que le iba a darle un heredero, que él sabía que no era de él, por lo que enfureció. Accidentalmente ella se cayó y se golpeó la cabeza muriendo. Asustado al pensar que no le creerían la llevó al barco y provocó su hundimiento.

Al aparecer el cuerpo el juez vuelve a investigar descubriendo que el barco tenía las espitas abiertas y agujeros, por lo que no fue un accidente.

Durante la investigación Jack se presenta ante Max afirmando tener una nota escrita por Rebeca el día de su muerte, y trata de chantajearlo, aunque Max avisa al jefe de la policía y acusa a Jack de ocultar una prueba para sobornarle.

Jack se ve obligado a mostrar la nota, afirmando que no tenía motivos para suicidarse, pues lo amaba a él. Y requiere a la Sra, Dambers para que les diga a qué médico estaba viendo Rebeca en Londres, decidiendo el jefe de policía ir a interrogarlo, contando el Dr. Baker, y contra lo que creían, que no solo no estaba embarazada, sino que padecía un cáncer muy avanzado, motivo suficiente este para desear suicidarse.

Cuando Max regresa de Londres con su amigo Frank observa unas extrañas luces y comprende que es Manderley ardiendo. Y al llegar su mujer le cuenta que la señora Dambers se volvió loca y dijo que prefería destruir Manderley antes que verlos felices allí pereciendo ella entre los recuerdos de Rebeca.



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Manos

Nancy Molina Vargas (Desde Chile. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Manos de mi pueblo
Que atadas, rotas,
Sucias, quebradas
Luchan por la libertad,
La igualdad.
¿Qué buscan las manos de mi pueblo?
¡Buscan felicidad!
Manos trabajadoras
que acarician
 que sostienen,
que sienten el pálpito de del corazón que se detiene.
Manos que saludan acariciando
el cuerpo envuelto en llamas
del que se nutre,
por el que lucha.
Manos del pueblo oprimido,
Pueblo que grita, que llora,
que busca en el fondo del lodazal
Sus raíces pisoteadas,
su identidad camuflada,
su camino, su destino.
Pueblo que despertaste una mañana
Y entendiste que la libertad no es un sueño
Y luchaste,
Luchaste
Pero…
¿Qué encontraste al final de la batalla?
Cambió el grillete, cambió el patrón
 Cambió el concepto…
¿Y la libertad?
Esa no cambió.
Tus manos siguen construyendo caminos,
Tus ojos sirguen cerrados soñando,
Tu voz sigue aclamando y
Tu corazón sigue siempre libre
Como siempre,
esperando, luchando, creando…

Del poemario: “Madre Tierra”

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Por la calle

Gustavo E. Etkin (Desde Bahía de San Salvador, Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



La gente
caminando por la calle
¿de dónde viene
a dónde va?

Alguno a matar
otro a comer
otro a coger
otro a trabajar
en una oficina
en una cantina
en un consultorio
en un reformatorio
en un mingitorio
alguno va
o viene de rezar.

Algunos serios
recordando
otros sonriendo
pensando
en lo que sienten
o sintiendo
lo que piensan.

Recuerdan lo que fue
esperan algo lindo
temen algo feo
y todos van
y todos vienen
¿pero quieren venir?
¿van a donde quieren?

Y así la gente
va
y así la gente
viene
ir y venir
para siempre vivir.

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Novela: “Benkos… Las alas de un cimarrón”, de Antonio Prada Fortul

Benkos Bioho: Remembrazas de un héroe afrocolombiano

“Los ancianos descifraban los mensajes de los tambores informando a los cautivos los triunfos de un inmenso africano que vencía a los españoles en su lucha por la libertad. Las épicas luchas de Benkos, rebasaban en el entorno de la ciudad. Los navegantes narraban en cada puerto, las victorias de un africano que liberaba a los esclavizados y había fundado varios poblados libres de influencia española.”



Antonio Prada Fortul

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