jueves, 28 de noviembre de 2013

Zaldúa el Califa

Antonio Prada Fortul (Desde Cartagena de Indias, Colombia. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Hace mil novecientos años, el Califa Zaldúa Ibn Al Zaharreetz, era el más acaudalado miembro del notablato de toda la región pérsica y sus alrededores.

Zaldúa además de ser califa de Bagdad, era un rico y astuto comerciante de la región y sus confines.

Consideraban al buen Zaldúa uno de los hombres mas ricos de la tierra.

Vivía este rico noble, en un inmenso castillo con custodiadas y seguras almenas construidas en pulido y brillante cobre, susurrantes palmeras estratégicamente ubicadas, arrullaban su sueño y numerosos pájaros de todos los rincones del planeta, lo despertaban con sus trinos sonoros.

Lujosísimas estancias cuyas cúpulas doradas y los minaretes de plata repujados con chispas de oro, deslumbraban a los visitantes mucho antes de llegar a los umbrales de esa antiquísima ciudad de sabios sacerdotes y magos, que nació con la aparición del primer hombre.

Tenía el buen Zaldúa, un harem inmenso, compuesto por treinta y cinco hermosas hembras de todas las nacionalidades y tonalidades.

Mujeres africanas hermosas de perfiles adánicos y pieles núbicas, auténticas sacerdotisas de Ochún y Yemayá, capturadas en los arroyos sagrados de los adoratorios yorubas, orientales de ojos rasgados y cuerpos sinuosos, helénicas de rosados pechos y perfiles geométricos, escandinavas con ojos de esmeraldino mar y duras tetamentas.

En ese harem estaba representada la belleza de las mujeres del planeta.

Diariamente eran bañadas en piscinas repletas de azahares, rosas y gladiolos.

A dichas aguas se agregaban esencias de pinares escandinavos y cogollos tiernos de dátiles para aromatizarlas.

Por último le untaban delicadamente a esas hermosas hembras tan bien dotadas, esencias concentradas de heliotropos silvestres en la zona que los antiguos llamaban pudorosamente: La parte innombrable del cuerpo.

Como el Califa Zaldúa era celoso en extremo, mandó a sus soldados a buscar al hombre más feo de la tierra para contratarlo como eunuco, ya que había ejecutado una docena de estos impotentes servidores, al observar las miradas lascivas que lanzaban a las doncellas de su harem.

Después de siete largos meses de búsqueda, sus soldados llevaron a su palacio a un hombre el cual tenían dentro de una jaula de gruesos barrotes de madera.

Cuando el Califa se acercó al rústico huacal, retrocedió espantado y exclamó: ¡Por las barbas del profeta! ¡Este hombre es más feo que los duendes del desierto…Carajo!

Jamás había visto a un ser humano tan imperfecto como ese nubio que tenía ante sus ojos, medía más de dos metros de estatura, era bizco, bembón, me muerde, orejón y completamente ñato, además de eso tenía una puntiaguda perilla en su cabeza huérfana de cabellos. Verdaderamente era horrible ese ser humano.

El Califa estuvo tan contento por su adquisición para el cuidado de su harem, que consideró innecesaria la castración.

“A ese animal no se lo come ni el gusano, mis mujeres están seguras”.

A partir de ese día, Morín fue nombrado como custodio mayor del harem.

El Califa compartía el lecho con sus mujeres, cada treinta y cinco días o más de acuerdo a sus descansos semanales, se acostaba con la mujer designada y duraba con ella de diez a quince minutos. Luego volvía a su aposento con su comitiva dejando a una mujer ansiosa e insatisfecha en el mullido lecho de colchones rellenos con plumas de ganso.

Notó el califa que desde el mes anterior al disfrutar de sus hermosas hembras, había alegría en ellas, algo que era inusual en su harem.

Sus mujeres ya no manifestaban desgano al compartir el lecho, las encontraba más dispuestas, entusiastas, satisfechas y risueñas, se alegró y se complació mucho porque reinaba la armonía conyugal en su palacio.

Siete meses más tarde tenía embarazadas a las treinta y cinco mujeres de su harem quienes lucían orondas sus enormes vientres preñados.

El Califa orgulloso por su hombría, paseaba risueño por el palacio y decía a sus consejeros: ¡Abran Paso señores que acaba de llegar el Gran clavador!

Cuando llegó la hora de la verdad, el médico del palacio y las diez parteras reales, se multiplicaban para atender el desembarazo de esas mujeres que se distanciaba el uno del otro con una diferencia de cuatro a cinco días.

Duraron dos meses atendiendo los partos de las mujeres del harem.

De acuerdo a la costumbre, el Califa escogió un día después del segundo mes del nacimiento del último de sus herederos, para conocerlos y ser presentados con toda la fanfarria habitual a los miembros de la corte palaciega y otras autoridades del reino. Era una gran fiesta la que se iba a celebrar en ese acontecimiento magno, toda la realeza de Bagdad, estaba presente en el imponente castillo.

Estaba orgulloso Zaldúa Ibn Al Zaharreetz de sus treinta y cuatro nuevos hijos.

Tenían entre sesenta y setenta y seis días, tal era la diferencia entre el nacimiento de cada uno de ellos.

Los infantes fueron colocados en fila en sus cunas nacaradas con bolillos de oro y pasamanos de ébano en sus rosadas ventanitas y fina seda cubriendo el minúsculo techo.

Risueño y acompañado de sus consejeros y visires a quienes iba a mostrarle su proeza viril, ingresó al inmenso salón y lleno de orgullo gritó: ¡Destapadlos!

Treinta infantes completamente azabaches, negros como las noches del oasis de Tel el Amarna se mostraban a sus ojos asombrados, tenían la mirada estrábica, una bemba inmensa, una larga perilla en su cabeza y completamente ñatos, estiraban sus tiernos brazos hacia el Emir.

Los acompañantes no pudieron contener la risa y cubriéndose con sus chilabas apartaban la cara con disimulo.

Morín en la puerta del harén, empezó a sudar.

Tenía cara de culpable.

El Califa sin vacilaciones gritó a sus sonrientes guardias !Ahorcadlo!

Media hora más tarde, Morín entregaba su alma al gran profeta Alá.

Fue el único ahorcado que murió con una risa de picardía en su rostro.

Morín murió feliz.

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Fascinantes fotografías

Guillermo Henao (Desde Medellín, Colombia. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Desde Medellín, Colombia, nuestro habitual colaborador y buen amigo Guillermo Henao nos comparte estas fabulosas fotografías.

No podríamos decir de “pueblos primitivos”, porque eso denotaría un profundo racismo y una incomprensión absoluta del fenómeno humano (¿son más “primitivas” las civilizaciones que no disponen de vehículos con motor de combustión interna alimentados por derivados del petróleo, o lo son aquellas que sí los disponen y, por tanto, contribuyen a la producción de gases de efecto invernadero negativo, matando seres vivos sobre la faz del planeta… ¡y matando a otros seres humanos para conseguir ese petróleo!) ¿Quién decide el primitivismo en juego?

Sin ánimo de entrar en esas consideraciones (invitamos, de todos modos, a que no dejen de hacerse), presentamos aquí estas bellas fotografías. ¡Valen la pena!

Ver fotos desde aquí: http://nuevamentes.blogspot.com/2013/11/46-fascinantes-fotografias-de-las.html

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Entrevista al filósofo Carlos Eduardo Maldonado: Colombia. Construir la paz social es el mayor reto

Jorge Zavaleta Alegre (Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

Para este destacado filósofo latinoamericano, la firma del Acuerdo de Paz en La Habana, entre las FARC y el Gobierno Nacional es inminente, porque es la primera vez en la historia de este país que la pacificación se traduce ahora como una propuesta nacional, que recoge la visión integral de la gran mayoría de su población. Hay que considerar que la etapa de construir la paz será un largo proceso que implicará la concurrencia social durante veinte, veinticinco y treinta años, como señala la historia, empezando por el África.

Revisando sus investigaciones, Maldonado al hablar de la derecha y la izquierda como expresiones del pensamiento de la población, advierte que son defectos de dos enfermedades crónicas. Una llamada realismo político y aprovechamiento. Y la otra, purismo ético e ideológico y división histórica.



-¿Cómo va ampliándose el Pensamiento Complejo en América Latina?

El estudio de la complejidad se configura en dos grandes capítulos: el pensamiento complejo y las ciencias de la complejidad. El primero, se origina a partir de la lectura de Edgar Morin y de otra serie de autores. Y las ciencias de la complejidad, con herramientas provenientes de la sociología, biología, matemáticas...
En síntesis podemos articular ambos tramos dentro de una masa creciente de trabajo de complejidad desde México hasta Argentina pasando por Centro y Sud América.
Creo que dada la crisis de ideologías, los movimientos sociales, la incorporación de nuevas capas sociales que acceden al conocimiento y a las nuevas tecnologías… el proceso se acompaña de nueva música, nuevos lenguajes, distintos de los clásicos. Se realiza en términos de interdisciplinariedad, de enfoques integrados, cruzados. La complejidad tiene esa maravilla y un complemento político adicional: Europa está agotada económica y financieramente. Estados Unidos también. Entonces hay muchas personas de esos países que están mirando América Latina para nutrirse de esperanzas, discursos. Entonces hay discursos de complejidad muy sólidos, por ejemplo en México, en la UNAM; en Brasil hay un sistema muy bien articulado en las universidades, en Valparaíso, en el Perú con el IPCEM…

-¿Cómo camina este mismo proceso en Colombia, su país?

Desde hace cinco años, estamos construyendo una red de investigadores de diferentes procedencias. La maravilla de este proceso, es que se pone sobre la mesa las experiencias, tradiciones, lenguajes, enfoques, métodos y ver cómo contribuyen para la comprensión de un mundo nuestro y del resto de la humanidad. Tenemos un desarrollo intenso del estudio de la complejidad.

-¿En los EEUU la complejidad se aprecia desde la aplicación del conocimiento a través de las ciencias y la exportación de la computación?

Hay una circunstancia cultural sobre la importancia de la computación. Se puede decir que desde esta óptica hay un desarrollo mucho más sólido que el de nosotros que se traduce en términos económicos. El trabajo de complejidad en los EEUU y en algunos países de América Latina consiste en el análisis del empoderamiento y simulación. Entonces, gracias a la complejidad podemos ver tres tipos de ciencias y de métodos: los métodos clásicos por inducción, la deducción y ciencia por moderamiento o simulación.
Hay una característica preciosa. El Premio Nobel de Química 2013 considera a los investigadores, gracias a procedimientos de simulación, que no es inducción, ni deducción lo que ha revelado el tema muy complejo que es el Trasporte Circular entre las Células, que el cuerpo humano está formado por sistemas de sistemas, que se relacionan perfectamente unos con otros, a través de procesos de cooperación que en su base misma son sistemas de transporte, una célula que le trasporta otra en cadena.
Esto es tan reciente en la historia del mundo, tan sólido, que por primera vez el reciente Premio Nobel es de Complejidad. En América Latina ese trabajo también se está haciendo en esa dirección.
En América Latina incorporamos esas nuevas tecnologías, pero con elementos antropológicos, sociales, culturales, políticos, que son nuestros y que ellos, en EEUU, no los tienen.



-La Cuenca Amazónica es muy rica en recursos naturales. El capital transnacional está pendiente en cómo aprovecharla cuanto antes. La humanidad, ¿tiene en la Bioética la disciplina específica para contener la ambición inhumana?

Los países como Colombia, Perú, Ecuador, Venezuela, Bolivia somos puntos de reserva en mega diversidad. Se define como mega diversidad, porque se combinan tres tipos de diversidad: Biodiversidad Biológica o natural, Diversidad Genética y Diversidad Cultural.
Los países mega diversos son 17 en el mundo y es donde están situados estos Fox trot (baile muy popular en el Caribe) y de esos países en la Cuenca Amazónica confluimos cinco.
La mega diversidad implica literalmente la mayor riqueza en vida, económica no en términos mercantiles. Un paréntesis, el capitalismo no es tan tonto: los países han sido divididos en productores y consumidores y países reserva. Nosotros, los de América Latina somos países reserva, de cara a las posibilidades de vida de la humanidad, de recursos hídricos, genéticos…
La Bioética está presente porque es una Ética de la vida para la vida. Concepto que no tiene nada que ver con la comprensión anglosajona de la Bioética como un concepto exclusivamente médico, puramente clínico, fundador del principalísimo fundamentalista médico. Si la complejidad se aprecia con planes cruzados, articulados, la Bioética se ve desde el calor y la vida. Esta concepción, desde una visión puramente antropocéntrica, antropomórfica o antropológica es una concepción biocéntrica, egocéntrica.
Cualquiera sea mi concepción del ser humano se inscribe en un mundo mucho más amplio que es la naturaleza. Las culturas nuestras y la de otros muchos países como la nación Aymara, Amazónica, sus saberes muestran que el ser humano no es lo más importante sino que es un elemento adicional componente de la Naturaleza.
Este concepto significa que el cuidado por la vida es el cuidado por la Pachamama, que es una concepción integradora, en la perspectiva de la Complejidad.
Incorporando sociología, antropología, sociología rural, estudios culturales, etc. esta comprensión en contraste con la Bioética europea y con la Bioética médica vinculada a las ciencias de la salud, implica una concepción antropocéntrica distinta de mi vinculación con mi vida y la naturaleza.



-¿El desarrollo solo se ha concentrado en las grandes urbes con una progresiva destrucción de la vida? Desde la complejidad científica, se habla del desarrollo a partir de lo local, vinculado a lo global… ¿Cómo se aplica a América Latina, a los países andinos donde hay más ruralidad, más marginalidad…?

Los modelos económicos que prevalecían antes son urbanos y de corte liberal. Los cuatro modelos económicos imperantes son: el clásico, neoclásico, economía de escala y desarrollo sostenible. La diferencia entre esos cuatro es puramente de matiz, de función. Yo soy el ser humano y la naturaleza está diseñada para mi beneficio.
Los saberes locales, por el contrario, implican la importancia de sus saberes orales, de esas tradiciones no oficiales. Me gusta decir así porque hay verdades oficiales y las voces oficiales, que desconocen todo este plano de los saberes locales. En el concepto de complejidad están los conceptos complejos que se aprenden y se adaptan. La capacidad de aprendizaje y adaptación es justamente lo que hace los saberes locales.
El mundo ha reconocido que ese modelo es una riqueza de complejidad, que si no lo aprendemos de las sabidurías locales no podemos ir muy lejos, porque aquel modelo de economía de mercado finalmente es el que está destruyendo la naturaleza y toda lo demás…

-¿Esa valorización de la naturaleza se encuentra en los saberes del sur?. ¿Están en pleno debate las problemáticas epistemológicas de ruptura desarrolladas en el siglo XX?

Coincido con Edgar Morin sobre los Saberes del Sur y de otro lado Paulo Freire, Van Rensselaer Potter y más reciente la “epistemologías del Sur” de Boaventura de Sousa Santos.
Es muy importante aprender y adaptar que ese saber milenario nunca ha utilizado la naturaleza en un sentido utilitarista como los cuatro modelos mencionados: clásico, neoclásico, economía de escala y desarrollo sostenible. La diferencia entre esos cuatro es puramente de matiz, de función. Yo soy el ser humano y la naturaleza está dice. Sino aprendemos aquello que enfrenta la comunidad, definitivamente en los caminos se agudiza el calentamiento global que es cada vez más peligroso para la vida.
Si no cruzamos la frontera de la ciencia occidental - pura, egocéntrica y demás - hacia saberes locales no podemos encontrar una posibilidad futura. Allí los pensadores de la complejidad construyen un modelo alternativo al dominante.

Los nuevos conceptos alternativos también están siendo tergiversados, como es “El Buen Vivir” en Ecuador. Según la óptica de los pueblos nativos, los recientes censos cambian la realidad social: la población indígena que en el 2007 representaba el 60% del total, ahora se ha reducido al 7%, porque nadie quiere ser indio, esa población se identifica como mestiza. ¿Qué hacer?

Es un error del presidente Rafael Correa el haber propuesto el paso legal para el ingreso de las transnacionales a la reserva del Yasuní, en vista del poco respaldo internacional y la necesidad de capitales para atender las urgentes necesidades del pueblo. Ojalá que la población, pueda evitar la presión del capital y logre detener esa incursión a la naturaleza.
Es cierto que el Suma Kamaya. (Estoy estudiando quechua), en una adecuada y sana concepción podemos hacer un quiebre al uso conservador de los recursos. Correa ha rescatado lo que estaba vibrante en la sociedad que se expresa en el Estado pluricultural y sus contradicciones y tensiones. Igual ruta ocurre en Bolivia de Evo Morales, con las contradicciones entre La Paz y Santa Cruz. Esos elementos antes no se habían puesto claramente sobre la mesa, la mirada de ahora responde a actitudes que se gestan desde abajo. Estamos hablando de un proceso político y cultural de menos de 10 años. Los saberes maravillosos, como la lengua quechua, que está viva, no solo tiene tradición oral sino que también está escrita. Hay investigadores cuyos aportes pueden servir para tener una lectura conservadora como se mencionaba, hacia una posición más crítica de la verdadera significación del Buen Vivir.



¿Qué pasos deberían ser considerados para impulsar el desarrollo local, en coherencia con el mundo global?

Uno básico: la soberanía alimentaria. Los saberes locales son muy inteligentes con respecto a la soberanía alimentaria. Esto sucede porque en el mundo occidental, en las grandes ciudades, la comida pasa por dos o tres procesos o grandes canales de distribución, con todos los efectos y peligros de la salud que esto implica.
Otro elemento, el trueque: las economías alternativas, el intercambio. El consumo responsable pasa por la crítica al hiper - consumismo.
Tres: La integración con la naturaleza es un elemento básico, saber qué necesitamos. En el mundo de hoy con la publicidad y la propaganda nos inducen a pensar en lo que uno necesita. Los pueblos nuestros, saben que necesitan y son inmensamente más ricos en calidad de vida en relación con la naturaleza. No obstante, sin tener tarjeta de crédito, acceden a alimentos mucho más ricos que los alimentos de las ciudades.
Cuatro: Las formas saludables de vida. Por ejemplo, la ausencia del stress, de estas enfermedades crónicas que tienen las sociedades occidentales. Hay formas saludables de vida de las cuales se puede aprender muchísimo.
Cinco: La importancia de la comunidad, porque se organiza en términos de sociedad y esta significa que todos somos iguales ante la Ley. Pero la importancia de la sociedad es que se identifica con las políticas públicas sobre la depresión, la ausencia de solidaridad. La idea de comunidad significa sexo, lengua, resortes mucho más sólidos.

¿Cuál es el futuro de la Cuenca Amazónica, hay comunidades que nunca han tenido problemas de fronteras, cómo ensamblar la Bioética?

Hemos mencionado territorio que es un concepto, en contraste con las fronteras, unidades administrativas y todo lo demás. El territorio es importante porque se aprende, se adapta, crece, avanza o retrocede. El territorio es un sistema vivo, no estático, ni controlado por cuotas de policía, efectos jurídicos y demás. Lo que prima en el desarrollo es el concepto de territorio con un espacio vivo.
Es muy valioso pensar de manera distinta de la historia y la geografía. Cuando yo ya no pienso en esos términos, encuentro otros elementos como biología o paisaje, ecología y el concepto de territorio, no es un concepto geográfico ni marcado por lo histórico. Es un concepto orgánico. La Cuenca Amazónica es eso y la idea básica porque cualquier acción que plantee contra la naturaleza estoy atentando contra algo orgánico.
¿No podría concluir esta entrevista sin conocer su intensa preocupación filosófica por la Pacificación en Colombia, a partir de las negociaciones en La Habana de las FARC y el Estado?
Aplicando esta filosofía de la complejidad del conocimiento en armonía con la naturaleza, es posible conseguir la construcción de la paz.
Uno de los elementos claves de la historia de las FARC es su fuerte raigambre rural y campesina. Es muy sólida su histórica raigambre campesina. Por ejemplo, en muchas regiones de Colombia, en Putumayo, el gobierno nacional lo que hace es controlar el casco urbano, pero fuera del casco urbano está la guerrilla, entonces se recomienda a la población que se movilice solo dentro del espacio, porque fuera de éste, se encuentran las FARCs.
Las FARCs reúnen a una fuerte población campesina, indígena, que son pueblos de los cuales la población colombiana tiene que aprender. Porque Colombia es un país multicolor, que clásicamente ha estado dominado por Bogotá, la capital, por blancos y mestizos y se desconocían las etnias, los climas, los territorios que tenemos. Y un elemento que toca a la mesa de negociaciones es esa concepción. Pero no es un movimiento de corte campesino - indígena porque encuentra un gran apoyo de las pobladores de las ciudades.
Acuérdese la historia de Unidad Patriótica, un partido que fue eliminado por el partidarismo y masacrado finalmente. Lo digo como un referente para las personas jóvenes, democráticas, de un sector social que no es solo población indígena sino urbana que encontró en un momento la debida motivación, proceso que fue truncado.

¿Ud. afirma que un logro es la firma de la Paz y lo más difícil es la construcción de la misma?

De firmarse la firma el acuerdo de paz en La Habana – porque un paso es la firma y otra cosa es la construcción de la paz - se trata de un proceso que como se ha estudiado en el caso del África y otros lugares, va a durar 20, 25, 30 años. Es la construcción, que por primera vez en la historia de Colombia, se gesta un proyecto nacional, porque todos los proyectos han sido de gobierno o de partidos políticos, pero no proyectos nacionales.
La buena esperanza del acuerdo de La Habana es que se firmen las condiciones para que en la historia de las próximas décadas se pueda construir la paz no solo como producto de gobierno o proyecto de partido sino como proyecto nacional.
En el mundo la filosofía está en crisis señala Maldonado: hay muchas modas, está en boga el discurso pos constructivo, modernista, etc. porque los filósofos decían que podían dar pautas disciplinarias, pero la complejidad del mundo nos señala que no es posible abordarla por una única disciplina, ni por la política, la matemática… sino por un curso integrado de conocimientos. La mejor doctrina, para mí, es la complejidad, a condición que se aprenda de otras disciplinas, de otras formaciones, de otros lenguajes.
Colombia es y ha sido un país de extremos. Colombia jamás ha sabido de términos medios, o intermedios, en cualquier acepción de la palabra. Esto explica, en términos generales, la historia de Colombia tan estrechamente vinculada a la violencia en todas sus facetas.
Una derecha con derechas extremistas o más moderadas, y una izquierda radical o menos extrema. No se trata de demonizar ni de simplificar la historia política y de gobierno y oposición en términos maniqueos. Pero es bueno mirar las cosas sin pre–concepciones ni pre–juicios, y llamar a las cosas por su nombre.

HOJA DE VIDA

Carlos Eduardo Maldonado, profesor de la Universidad colombiana del Rosario, es doctor en filosofía por las universidades de Lovaina de París y Pittsburgh. Es autor de varios libros como Termodinámica y complejidad, en varias ediciones muy leídas en la academia y la sociedad civil. Significado social de la filosofía de la Complejidad, no representado por el Estado sino por una política no indiferente pero si diferente e independiente del Estado.
Sus áreas de trabajo son la filosofía contemporánea, filosofía política y filosofía social, filosofía de la ciencia. La Teoría de los sistemas complejos no lineales (ciencias de la complejidad), teoría de la decisión racional, teoría de la acción colectiva, derechos humanos, sociedad civil, bioética, fenomenología.

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De los mitos y las leyendas; la que nunca se contó

Paula Orellana (Desde Guatemala. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Ana vivía en un mundo de muchos colores, colores tan fuertes que impactaban. En un mundo de muchas formas; geométricas, abstractas, curvas y rectas. Con muchas plantas y animales. Era un mundo con alas y éste era tan hermoso que vivir allí era un privilegio. Sólo podían habitar en él las almas bondadosas y alegres.

Ana nació de una lechuga. Por haber nacido de la tierra, estaba muy apegada a ella. Es más, nunca se había alejado mucho del campo de las lechugas. Esa era su casa, su hogar. Sus mejores amistades también nacieron de la tierra; uno nació de una zanahoria, otro de una papa y otro más de un tomate. También tenía amigos de otras especies; un perro, un caballo y un elefante. Todos nacidos de la tierra.

Un día Ana jugaba con su amigo el perro. Corrían por los campos de lechuga de un lugar a otro. Cuando de repente ¡BUM! De la nada, cayó desde arriba un chico que no se parecía a las personas que Ana conocía. Su cara era verde y su cuerpo morado. –“¿Estás bien?” Le preguntó Ana un poco asustada. –“No, ¡creo que me quebré mi pierna!”. Le contestó gritando el chico con mucho dolor. –“¡hay que curarlo!” Dijo el perro también asustado. De prisa lo levantaron y lo ayudaron a caminar hasta la casa de Ana. El perro preparó los utensilios para que Ana le enyesara la pierna. Luego de una media hora había terminado. El chico se quedó dormido luego de que el perro le prepara un té para aliviarle el dolor. –“¿quién crees que sea este chico tan raro?” Le preguntó Ana al perro. –“No lo sé”, dijo el perro, “pero lo que más me interesa saber es ¿de dónde cayó?”

El chico durmió toda la tarde. Ana lo observaba. Notaba que él se parecía a ella; tenía dos brazos, dos piernas; sólo que una quebrada, dos ojos, una nariz, una boca. Pero sus colores eran distintos. Verde y morado. “Verde y morado”, pensó Ana, “mis colores favoritos”. Ana lo observaba muy de cerca y sin notarlo el chico abrió sus ojos. Tan sólo se quedó mirando cómo Ana lo observaba tan curiosamente. –“Si, yo también me di cuenta que somos diferentes”, le dijo el chico a Ana con un tono bromista. Ana se sonrojó pues él la había descubierto observándolo. -“Si, eso era lo que miraba; perdón”. Dijo Ana. –“No me pidás perdón, yo también te hubiera visto igual”. Empezaron a platicar y a conocerse mejor. Pasaron las horas y la noche se hizo notoria porque las estrellas empezaron a cantar la canción de las 10 de la noche; la hora de retomar fuerzas. –“ya es hora de retomar fuerzas”, le dijo Ana al chico. –“¿Tenés dónde dormir?”. –“Sí, pero no creo que pueda ir con la pierna rota”, respondió el chico. –“Podés quedarte en mi casa si querés, mañana estarás mejor”, le dijo Ana emocionada porque de alguna forma, estaba sintiendo algo que nunca había sentido por otra persona; amor. No era que Ana no amara, es más, parecía que Ana vivía enamorada de la vida. Pero este amor era distinto y le gustaba, por lo que estaba emocionada que el chico se quedara en su casa. –“Sos muy amable”, le dijo el chico. –“te veo por la mañana entonces”. Ana estaba a punto de darse la vuelta para irse a su hamaca cuando se le ocurrió: –“antes de irme a dormir, quisiera preguntarte dos cosas, la primera, ¿cómo te llamás? Y la segunda ¡¿en dónde estabas metido como para caerte desde el cielo?!”. Con mucho sueño el chico le contestó: -“Me llamo Azul y me caí de mi nube”. Ana pensó que las historias eran ciertas ¡si había gente que vivía en los cielos! Pronto apagó la luz y cerró la cortina de donde se iba a quedar Azul.-“Azul”, pensó. –“que bonito nombre”.

A la mañana siguiente lo primero que Ana hizo fue pensar en Azul. Así que se arregló de prisa y fue a verlo, pero Azul ya no estaba y en la hamaca donde se había quedado se encontraba una notita que decía –“Ana, gracias por tu ayuda ya me siento mucho mejor. Los de mi especie sanamos muy rápido así que me vine a mi casa porque seguramente estaban preocupados por mí. Tengo que solucionar unos problemas bastante serios por aquí arriba, pero espero volverte a ver una y otra vez.” Ana se entristeció porque Azul no se pudo despedir de ella, pero eso no impidió que sintiera lo que estaba sintiendo; ese amor distinto.

Pasaron los días y Ana no supo nada de Azul. Estaba a punto de convencerse de que ya no iba a volver a ver a Azul cuando de repente lo vio bajando de su nube. Venía muy de prisa y acelerado. –“Ana, ¡qué gusto me da volverte a ver!” dijo Azul. “pero te traigo muy malas noticias”. –“¿qué pasa Azul?” preguntó Ana extrañada que después de haber platicado tanto la otra noche el sólo le iba a dar malas noticias. –“Unas almas malvadas han hecho un agujero en la capa de nuestro mundo y han conseguido entrar. Es cuestión de horas para que logren instalarse a la fuerza con nosotros.” Le dijo Azul con su cara llena de sudor por la preocupación que tenía. –“y estas almas malvadas ¿qué son capaces de hacer?” preguntó Ana. –“Nunca he conocido a alguno, así que no se, pero es lo contrario a lo que somos nosotros acá. Debes venir conmigo a las nubes Ana, allí no nos podrán hacer nada”. Dijo Azul. Lo primero que Ana pensó es que nunca había ido más lejos del campo de lechugas pero luego pensó en sus amigos –“no puedo dejar a mis amigos” dijo Ana con lágrimas en sus ojos. “¡Ellos son mi familia! Y no puedo dejarlos”. –“entiendo” dijo Azul –“creo que los seis pueden venir con nosotros, haremos espacio para ellos también”. Muy contenta fue a decirles a sus amigos la mala y la buena noticia. Pero cuando llegó con cada uno de ellos ya era muy tarde. Las almas malvadas habían arrasado con los campos de zanahorias, papas, tomates entre otros y quedaba muy poco para que llegaran a los campos de lechugas, así que llamó a Azul y entre todo el llanto le dijo que solo iría ella. Camino a las nubes, Ana vio de lejos a su fiel amigo el perro con dos de sus patas lastimadas. –“¡Perro!” gritó Ana con todas sus fuerzas. –“¡tenemos que ir a traer a perro!”. Azul sin pensarlo dos veces regresó a traer a perro y se lo llevaron a las nubes también. Ana limpió y curó las patas de perro. Estaba feliz por tener a uno de sus amigos con ella. –“¿quién te hizo esto perro?” preguntó Ana. –“las almas malvadas lo hicieron y están matando a todos”. Dijo perro llorando como nunca había llorado. Ana se dio cuenta que estar arriba no era mejor que estar abajo. Por arriba podía ver con suma claridad lo que hacían las almas malvadas a ese bello mundo con alas. Azul también se había percatado de eso. –“No puedo quedarme aquí”, le dijo Ana a Azul. De alguna forma Ana podía sentir el dolor de la guerra que se había desatado abajo. Repentinamente Ana vio a Azul y Azul miró a Ana. De prisa empezaron a besarse. Al terminar el beso Ana saltó de la nube y cayó en el suelo con tanta fuerza que perdió la conciencia. Azul trató de sujetarla pero no lo consiguió y cuando bajó tan de prisa como pudo a la tierra se dio cuenta que Ana no reaccionaba. Pasaron los días y Ana seguía en un sueño muy profundo.

En el transcurso de esos días, Azul consiguió hablar con el líder de las almas malvadas y negociaron vivir todos en la tierra sin tanto asesinato. Hubo una reunión masiva en donde se acordaron las normas de convivencia para que pudieran vivir equilibrados.

Ana recuperó la conciencia al paso de los días y descubrió a Azul observándola detenidamente, como sólo un enamorado lo puede hacer. –“Si, yo también ya me di cuenta que somos diferentes” le dijo Ana con un tono bromista. Azul se alegró tanto de ver que Ana había despertado. Curiosamente Ana recordaba a Azul, pero no cómo lo había conocido. No recordaba muchas cosas en realidad. Estaba muy confundida. –“puede que te asombres de cómo son las cosas ahora en el mundo Ana” dijo Azul. –“vamos a dar un paseo”. Salieron agarrados de la mano como dos personas que llevaran años de conocerse. Azul le empezó a explicar a Ana cómo hace unos días había cambiado el curso de la historia. –“tuvimos una reunión con las almas malvadas y acordamos vivir todos juntos aquí, no nos quedó otra opción.” Explicaba Azul a Ana. –“ellos seguirán haciendo cosas malas, pero ya no en gran medida y nosotros, los que ya vivíamos acá, seguiremos haciendo cosas buenas, pero ya no tantas.” A esta reunión todos le llaman el día.

Ana no podía recordar como era el mundo antes de “el día”. Cuando Azul se dio cuenta que Ana no podía recordar nada, dejó de explicarle las cosas. Se recordó de cómo Ana podía sentir el dolor de la gente cuando estaban en la nube y decidió qué era lo mejor para ella; el no recordarse de que alguna vez hubo un mundo sin dolor era mucho mejor que darse cuenta de cómo cambiaron las cosas drásticamente. Incluso pensó que Ana tenía mucha suerte. Ella no tuvo que experimentar tanto dolor, por lo que su esencia seguía allí. Se había convertido en una chica ingenua que pensaba que el mundo no estaba tan mal, pero sólo porque no se recordaba de que alguna vez fue mejor.

Desde ese día Ana y Azul son inseparables. Azul con la dulzura que lo caracteriza, le trata de recordar a Ana muchas cosas, después de todo tiene su capacidad de sanar muy rápido a pesar de todo el dolor que le rodea y Ana, por su falta de memoria, constantemente le recuerda a Azul que el mundo no está tan mal después de todo.

Han pasado varios años desde que el día sucedió. Muchas personas todavía recuerdan el mundo sin dolor, por eso luchan por él. Otras recuerdan que no pertenecen a este lugar y por eso no lo quieren. Asesinan personas y animales. Deforestan bosques enteros y roban las pertenencias de otras personas. También existen otras personas que constantemente están tratando de olvidar todo esto. Ingieren bebidas muy extrañas que los hacen olvidar y toman pastillas de amnesia. Viven en las calles apartados de la guerra que se libera frente a ellos.

Los animales dejaron de hablar. Se aislaron completamente de las personas pues se decepcionaron de cómo los seres humanos dejaron que el mundo se convirtiera en lo que es hoy. Hoy conviven animales y humanos juntos, pero ya no se hablan.

No se sabe si el mundo está equilibrado o no, pero Azul y Ana lograron encontrar la conexión que les da el equilibrio para vivir mejor.

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Libro: “Reflexionario”, de Eduardo Dermadirossian

Argenpress Cultural

Del autor armenio-argentino Eduardo Dermadirossian dejamos aquí, tal como él mismo lo dice: “12 extravagancias sobre los hombres y las cosas, 5 notas sobre la globalización y 3 elogios”. Texto interesante, ameno, que atrapa, y al mismo tiempo con profunda hondura filosófica.

Nos permitimos recomendarlo.

¡Feliz lectura!

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La cultura negra trascendió la africanidad

Brunilde I. Palacios - Antonio José Guevara (Desde Venezuela. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)



Se ha tratado de ocultar o de invisibilizar que las culturas africanas cazaban y vendían sus congéneres a los europeos por objetos que no tenían valor alguno, en el que se quedaban seducidos ante el mefítico aroma en descomposición que emergía y de otros perfumes que brotaban de tan olientes prendas que intercambiaban, en el que no importó que eran humanos y lo peor del caso, es, que algunos venezolanos que (se autodenominan como afro descendientes) aspiran a que se le reconozcan su ascendencia y están haciendo todo lo posible por invisibilidad tal dinámicas históricas, a pesar de que éstas, no son como la lluvia, que se quitan su apariencia de dama nostálgica para convertirse en una experiencia desgarradora o en un acto doloroso, puesto que ella tiene la facultad, de esconderse bajo todo acto cotidiano, puesto que tiene la facultad de disfrazarse, o desvanecerse para recordarnos su sabor amargo y desolado, porque reconstruir lo anterior a lo ocurrido, implica un ejercicio doloroso que marcaría el carácter definitivo de lo perdido. Por ello, (es recomendable revisar el término de descendiente puesto que éste se utiliza dentro del derecho hereditario venezolano para heredar por vía directa.) no podemos encubrir o tapar con un dedo tal realidad, en el que no se tuvo un gesto de humanidad para llevar a cabo tal acción impía, en el que no importó que eran seres humanos, que pensaban, sentían y además (…), que eran africanos, eran su propia gente, sus propios hermanos, familia, hijos, etc.

Por ello planteamos que la perdida de lengua no es casual, puesto que tal actitud se convirtió en gesto de irreverenciara contra los desmanes que venían cometiendo los reyezuelos africanos y una respuesta que en su espíritu estaba impregnada de mucho odio hacia quienes integraban dicho sistema, por el acto cruel e inhumano de ser tratados como mercancías (Pieza de ébano) por su propia gente (los africanos), a los cuales no es importó las consecuencias que se originaron de tal acción, a pesar que marcaron un hito de mucha transcendencia para la humanidad, lo cual permitió que se convirtieran en sujetos creadores de la Cultura Negra y que el mundo cambiara su actitud, que se hizo sentir a partir del siglo XVIII, en el que fueron adheridos como ciudadanos en los nuevos estados-nación y con los mismos derechos de los estratos sociales, culturales y políticos.



En este sentido, no podemos aceptar que hoy no se quiera reconocer nuestro aporte a la diversidad de la humanidad, y se le quiera dar un premio a quienes los cazaban y vendían (el sistema tribal africano), sin importar las reminiscencias de ese acto cruel, e inhumano, para hoy sin pena, con el mayor descaro, plantear que somos “descendientes de africanos", sin tomar en cuenta las reminiscencias históricas, en el que se quiere imponer la premisa que somos un estado plurinacional, pluricultural y plurilingüístico, cuando por el contario, debería existir un rechazo muy marcado por parte de la sociedad venezolana, en contra de esa conducta que solamente contribuyó a la preservación de intereses personales, a la división y fragmentación del país y a la imposición de una conducta que niega la naturaleza del otro).

Esto implica que La Cultura Negra se ha sabido levantar, con entereza y mucha fortaleza, a pesar que le ha costado mucho su aceptación dentro de la idiosincrasia venezolana, pero estamos cada día trabajando en función de la igualdad, en pro de nuestro reconocimiento como ciudadano venezolano, aunque dentro de los principios que se incorporaron en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, estamos viendo como mucho delicadeza ese reconocimiento expreso de los Derechos Humanos que se le hace a los Pueblos Indígenas (lo cual debe ser tomados en cuenta por quienes se auto determinan como “afrodescendientes” muy seriamente, en vista que se deja claro los supuesto jurídicos que tiene que tener una comunidad para ser reconocida como pueblos únicos que poseen una identidad étnica y cultural que los diferencia de los demás), en el que quedó expresado “…un profundo cambio de perspectiva política y cultural que reoriente la conducción del Estado venezolano, por su carácter multiétnico, pluricultural y multilingüe (Preámbulo. Omisis), en el que se les reconocen sus especificidades y, en particular, su organización social, política y económica, sus culturas, usos y costumbres, sus idiomas y religiones, así como el derecho que tienen a mantener y desarrollar su identidad étnica y cultural, cosmovisión, valores y espiritualidad, la disposición contenida en el artículo 126 (Omissis), en el que se declara que los citados pueblos forman parte de la Nación, del Estado y del pueblo venezolano como único, soberano e indivisible (Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, en sentencia Nº 1.641/2000). En un país donde la filosofía política liberal y las relaciones internacionales han operado hasta el momento con un modelo de Estado-Nación que presupone que todos los ciudadanos comparten una identidad nacional común, idioma nacional, y un sistema jurídico-político unificado. Este modelo de Estado se diseminó en el mundo post-colonial, y sobre estas bases se determinaron las políticas de construcción nacional de los nuevos Estados independientes y que creemos que quienes en el país se hacen auto determinar como “Afro descendientes” no cumplen con estos estatutos jurídicos. Este modelo, sin embargo, es cada vez más cuestionado, al descubrirse los daños, injusticias y violencia implicados en intentar ponerlo en práctica, puesto que al construir Estados unitarios y homogéneos, requiere de medidas coercitivas para asimilar o bien excluir a las minorías, como es la supresión de lenguas minoritarias, supresión de formas tradicionales de gobierno, promulgar leyes discriminatorias y las políticas de ciudadanía, llegando incluso a desplazar a minorías de sus tierras tradicionales. Para los multiculturalistas liberales, la histórica adopción de dichas medidas en el Occidente ha dejado una mancha de injusticia que requiere el reconocimiento y la reparación.” (Derechos Ancestrales; Justicia en Contextos Plurinacionales, publicado por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, 1ra edición Quito, Ecuador 2009, p. 6).

Frente a este poderoso cambio paradigmático, el estado venezolano asumió una trascendental responsabilidad al momento de administrar justicia, así como el deber de reconocer en sus decisiones a las partes que se articulan, de la manera más humana, equitativa, justa, equilibrada e imparcial, en el que se debe ser garante de la aplicación suprema y preeminente de la Constitución y este es uno de los problemas jurídicos que se les va a presentar a quienes creen que es fácil que se le reconozca su africanidad, sino se cumplen con los requisitos mencionados (carácter multiétnico, pluricultural y multilingüe) y esto es difícil que se le dé, por un lado porque desconocen la jurisprudencia venezolana, por ende nuestro marco constitucional, como su dinámica interna y por otro, porque no cuentan con una organización social, política y económica, además de una jurisdicción que sea especial por mantener una cultura identificadora que contenga, usos y costumbres, idiomas y religiones, como una identidad étnica, especifidades en sus formas de comunicación que los identifique del resto de la cultura nacional, cosmovisión, valores, espiritualidad y sus lugares sagrados y de culto (Art. 119. CRBV); así como sus autoridades legítimas requisito fundamental para que el estado pueda reconocer su existencia, además de su soberanía e indivisilización. Esto quiere decir, que a pesar que Venezuela se ha convertido en un Estado Social de Derecho y Justicia, la aplicación de la justicia debe de cumplir con estos principios. Es por ello, que el constituyente de 1.999 concibió una actividad jurisdiccional eficaz, confiable y transparente a cargo de administradores de justicia de las diferentes jurisdicciones comprometidos en proteger y garantizar a la persona los derechos sustanciales y las libertades consagradas en la Constitución Política y en la ley, con el objeto de alcanzar la convivencia social y la concordia nacional. Por eso, el reconocimiento de la jurisdicción especial indígena, juega un papel importante a la hora de administrar justicia y como componente esencial del Sistema de Justicia, dando la posibilidad a las autoridades legítimas indígenas de aplicar instancias de justicia en aquellos conflictos que se presenten entre integrantes de una misma comunidad ocurridos dentro de su hábitat, pero en el caso de las comunidades que se reconocen como afro- descendientes, se puede notar que no cuentan con una instancia de justicia originaria, o una jurisdicción especial para que se les puedan reconocer tales derechos (ya que están supeditadas al derecho positivo), como tampoco se pueden reconocer como pluricultural (ese principio no se cumple en quienes en las diferente comunidades donde la cultura negra tiene presencia, ya que esto se debe al animadversión por haber sido cazado y vendido por el sistema tribal africano y por otro lado, porque fueron abandonados a su suerte y asumieron la cultura de quienes tienen y tuvieron el mayor poder de fuego simbólico), porque no son heterogénea, es decir, porque no existe el uso del derecho consuetudinario para resolver sus conflictos, además que no se pueden decir que son originarias porque se ve claramente que en sus diferentes manifestaciones que se impone, los símbolos, signos y creencia de quienes los dominaron.

Se trata pues de que no se puede comparar a las poblaciones que se caracterizan por poseer una piel negra negros con la jurisdicción especial autónoma en sentido estricto que gozan las poblaciones indígenas venezolanas, las cuales se encuentra reconocidas por el artículo 260 y por el principio de supremacía constitucional pautado en el artículo 07 del Texto Constitucional, debiendo además respetar el principio de la interdependencia y colaboración con los demás Poderes Públicos a los fines del Estado, conforme lo ordena el artículo 136 de la Constitución. Por ello se les reconoce el derecho tradicional, costumbre jurídica o derecho propio (derecho consuetudinario) para otros, que no es más que el conjunto de normas de tipo tradicional con valor cultural, no escritas ni codificadas, que están perpetuadas en el tiempo y que son transmitidas oralmente por los miembros de una comunidad para luego ser reconocidas y compartidas por el grupo social, como es el caso de los pueblos indígenas. Es tan esencial a los mismos que si se destierra se pierde su identidad como pueblo, ya que las prácticas sociales más significativas que conforman la cultura de los pueblos indígenas, son las costumbres jurídicas propias: “…el derecho consuetudinario es considerado generalmente como una parte integral de la estructura social y la cultura de un pueblo…junto con la lengua, el derecho (consuetudinario o no) constituyen un elemento básico de la identidad étnica de un pueblo, nación o comunidad…” (“Derecho consuetudinario indígena en América Latina”. ENTRE LA LEY Y LA COSTUMBRE, EL DERECHO CONSUETUDINARIO INDÍGENA EN AMÉRICA LATINA, publicado por el Instituto Indigenista Interamericano (III) y el Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH) México, 1990: p. 27). A diferencia del derecho positivo, el derecho consuetudinario opera sin Estado, mientras que las normas del derecho positivo emanan de una autoridad política constituida y son ejecutadas por órganos del Estado.

Esto trae como consecuencia, que se podrían enumerar algunas de los asuntos que forman parte del derecho consuetudinario y que podrían ser material de esa competencia, entre las cuales tenemos: a) Normas de comportamiento público; b) mantenimiento del orden interno; c) definición de los derechos y obligaciones de los miembros; d) distribución de los recursos naturales (agua, tierras, bosques, e) transmisión e intercambio de bienes y servicios; f) definición de los hechos que puedan ser considerados como delitos, faltas, que afecten a los individuos o bien a la comunidad, con la respectiva sanción; g) manejo y control de la forma de solución de los conflictos y, h) definición de los cargos y las funciones de la autoridad indígena. Por ello, se trata de un derecho múltiple, complejo e histórico, sometido a ciertos cambios por su carácter dinámico, y que se mantiene en el tiempo por la práctica reiterada de los miembros de una comunidad (Cabedo Mallol, Vicente. El Derecho consuetudinario indígena). Por lo tanto “En el Preámbulo de la Constitución Bolivariana se reconoce el sacrificio de “los antepasados aborígenes” en la construcción de la soberanía de nuestra patria. Por estas razones históricas y sociológicas, el primer elemento que el Poder Constituyente agregó en el Preámbulo del nuevo orden constitucional venezolano fue el establecimiento de un Estado Multiétnico y Pluricultural de la República, el cual no implica que cada pueblo debe desarrollar su propio Estado, sino de lo que se trata es de cambiar la idea de un Estado cultural y socialmente homogéneo por un nuevo modelo político que acepte su realidad social y reconozca la existencia de sus diversas realidades socioculturales.

Los distintos pueblos indígenas constituyen la diversidad o pluralidad cultural junto con los demás grupos étnicos existentes en Venezuela, pues cada uno de ellos posee una identidad, una lengua, una historia, costumbres y valores propios, (lo cual no posee quienes se autodenomina como afro descendientes)...

En fin, se trata de buscar en la relación intercultural un equilibrio para que “...ninguna cultura se convierta en instrumento de hegemonía y represión” (Editorial Jurídica Venezolana, Caracas 2001: p. 68-69) para que no se imponga un criterio mono- étnico de justicia, en franco menosprecio al pluralismo jurídico, aplicando de forma exclusiva y excluyente el derecho de los no indígenas, a espaldas de otros sistemas de conocimiento o jurisdicciones especiales, como lo es el derecho indígena, que también posee cualidades suficientes para solucionar conflictos que generen armonía social entre sus cohabitantes y es por ello que una de sus conquistas históricas más importantes es el reconocimiento constitucional de la jurisdicción especial indígena como una manifestación de justicia social y cultural, lo cual ha traído como consecuencia, el desbaratamiento de una visión etnocéntrica, absolutista, ideológico integracionista y racista del Estado, en procura de superar la opresión y la segregación a las que han estado sometidos por largo tiempo.

Tenemos que tomar como bandera que los negros no son africanos y que son distintos a éstos y re conocer, que no hay nada que nos una África, puesto que estos desarraigados se convirtieron en sujetos creadores de una cultura distinta a la africana y por ello no podemos aceptar que se nos imponga el apelativo de afro descendiente, porque dicho término se utiliza en el Derecho Hereditario, principalmente en el Derecho de Familia.

Por ello, no se puede tapar con un dedo tal realidad, para no reconocer que la participación de los africanos en el negocio negrero fue contúndete y que sin ésta, no se fuera dado tal negocio impío e inhumano. Por ello sostenemos..., que de África salieron negros, no africanos…, porque estos se quedaron en usufructuando lo obtenido de la venta de sus propias hermanas, mujeres, hijos, etc., a los barcos negreros europeos, de donde se dice que tal proceso de desarraigo estaba generalizado en el cuerno de África, y que llevó abandonarlos en tierras desconocidas sin importarles su suerte. Es por ello que no podemos aceptar que después de haber soportado una crueldad tan impía (que en la historia de la humanidad nadie la ha sufrido de la manera como la sufrieron esos seres humanos catalogados como negros), hoy una minoría en Venezuela no entienda que ya hay nada que nos ligue África y que es hora que empecemos a enarbolarlo que esos seres humanos tuvieron la suficiente capacidad para sobreponerse y soportal tales actos de crueldad que los llevó a convertirse en sujeto creadores de cultura y de una cultura diferente a la africana y es a nuestro parecer, lo que los hace relevantes y es lo que hay que defender, puesto que no somos africanos, menos afro descendientes porque este término .., no nos reivindica, más bien acrecentar nuestra vergüenza étnica, porque no le podemos premiar a quienes nunca les importó la vida de su propia gente y menos, cuando no podemos olvidar, que de África salió el recurso humano en calidad de desarraigado (o piezas de ébanos) que contribuyó a que se originara por la apropiación ye expropiación de su fuerza de trabajo, el Capitalismo Liberal en el mundo y por ello, invisibilizaron en su historia, tal realidad, principalmente la de nuestros epónimos negros, a los cuales nunca se les dio la relevancia y la importancia que tenían, a pesar de haber contribuido a las diferentes independencias de los nuevos estados que se crearon.

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Me escuecen los ojos de ser bonito

Daniel de Cullá (Desde Burgos, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Íbamos caminando de Oña, en la provincia de Burgos, a Gamboa, en la de Álava, cuando vimos una huerta conventual con repollos y coles junto a un escodadero, sitio donde los venados y gamos dan con la cuerna contra los árboles o las piedras para descorrearla. Uno dijo:



-¡Qué buenas berzas!

Andadas unas leguas, respondió el otro:

-Para con chorizo, o botagueña, longaniza de asadura de puerco.

Reímos como los poetas entregados a las musas, la poesía, la música y la tragedia, soñando con el higo boñigar y la botaina o dedil de cuero con que se cubren los espolones de los gallos.

-¿Por qué lloras?, pregunto el uno, respondiendo el otro:

-Porque me escuecen los ojos de ser bonito.

Prosiguiendo:

Sí, gimoteo como el llorón que tiene el vicio de llorar en el pequeño terreno labrantío cercado próximo a la casa.

-Jeje, rió el uno, preguntando: ¿Como las bóvedas, tejados o cubiertas dejan pasar el agua de lluvia?

-Sí, replicó el otro. Como llovían las cebollas de Miguel Hernández, de Orihuela en Alicante, en su “el toro ha nacido para el luto”, o “mi niño con sangre de cebolla se amamantaba”. Prosiguiendo:

-Lloro lágrimas de sangre mientras fluye un líquido o gotea de algún lugar del alma cual penacho que se dobla y cae hacia abajo llorando por solo, y no llorando por pobre; que el que no llora, no mama, tú bien sabes, como decía “el obispo de Calahorra”, riojano beneficiado, maestrescuela y canónigo de Toledo, y Secretario del Santo Oficio, que se hizo célebre por su “Historia de la Inquisición”, obra muy apasionada y parcial que mereció un puesto en el Índice, cual haz de ramas, gajos amarrados a un mango artemisilla amarga que, cuando nace la escoba, nace el asno que la roya con ese cierto honguillo parásito que le ataca en sentido directo y también figurado.

-El amor me lleva el brazo hasta los clavos del corazón, respondió el uno con picardía. Prosiguiendo:

-Estaban “Tres Dedos”, “Cuatro Arrobas” y “Eperiano” jugando a la Taba, en un bar de Briviesca, en Burgos, junto algunos pasivos. Llevaban perdiendo tres Euros en algunas operaciones aritméticas de “panza”, “carne”, “culo”, “liso” (siete y seis, trece, llevo uno), desconfiando les saliera bien lo que tenían entre manos, como Onán cuando niño se sentía mantilla de lana en el año solar que excede al lunar común de doce lunaciones.

-Sí, le cortó el otro, diciendo: mil lágrimas me fluyen como el añalejo o librito que sale cada año para el orden y régimen del rezo divino en epanadiplosis acabando una cláusula con el mismo cuerpo que se empieza en heráldica el tablero de nueve escaques; como esa especie de nubecilla que se pone delante de los ojos sin pensar o pensando en las musarañas.

-No es para risas, prosiguió diciendo. A mí, de uno u otro modo, me escuecen los ojos de ser bonito.

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Señas particulares

Erasmo Magoulas (Desde Canadá. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Daniel trepaba los eucaliptos y casuarinas de la quinta del jorobado. Parecía poseer una cola prensil que lo impulsaba de una rama a otra, con un preciso y elegante balanceo. Rápido estaba en la cima, escudriñando los nidos de torcazas y robándoles los huevos. El resto de la pandilla, lo esperaba al pie de los árboles.



Iban a cazar sapos al arroyito, que bordeaba la quinta del jorobado.

Esteban llevaba su rifle de aire comprimido, calibre 4.5. El resto, armas mucho menos sofisticadas.

Renacuajos, anguilas, lagartijas y otros animalejos tenían su guarida entre los matorrales acuáticos, que crecían en el fondo del arroyo y despuntaban sobre la superficie, cuando había crecida.

La pandilla aguardaba la hora del apareamiento, que llegaba con las últimas luces de la tarde. El croar se tornaba ensordecedor. No transcurría un solo instante sin que se escuchara a los sapos, con su buche inflado, despedir esos miles de pequeños truenos, a lo largo de toda aquella fiesta orgiástica.

Esteban disparó un pellets certero, y la hembra aterrorizada huyó con su partenaire a la rastra, en busca de refugio.

Inerte y con sus patas delanteras abiertas como declarando una tardía rendición o suplicando una clemencia ya inútil, el macho apareció flotando en la superficie. Las hembras no eran el blanco preferido. Matarlas significaba perderse el espectáculo de verlas cargar a cuestas con la culpa del pecado.

-Eso les pasa por golosas. Dijo uno y todos se rieron.

Cuando la cacería había acabado, el estanque no tenía menos de una docena de sapos, flotando boca arriba, mostrando sus hinchadas panzas blanco-verdosas.

Mientras los demás estaban rescatando los cadáveres de los sapos, Daniel se había encaramado a un alerce. Se bamboleaba, como un péndulo, poniendo a prueba la elasticidad de esa última ramita.

-Miren lo que tengo. Les gritó, levantando el brazo derecho e improvisando una sonrisa por donde salieron los últimos destellos de luz que se reflejaban en su incisivo de oro.

-Atrapen un sapo vivo, que yo bajo enseguida. Ordenó y desapareció dentro de la frondosa copa.

Daniel tenía a la tarántula, tomada entre el tórax y el abdomen, mientras que ésta movía sus seis patas, asemejándose a un pequeño robot descontrolado.

-Vamos a organizar una riña de tarántula y sapo. Apuesten señores, apuesten. Yo voy por mi arañita, mas conocida por “Negrita” y ustedes, los saperos, por el feo ése.

Pusieron al sapo dentro de una caja de zapatos, lo empujaron suavemente hacia uno de los rincones. Daniel colocó a la tarántula en el rincón opuesto. Como tapa usaron un vidrio, para que la batalla fuera a vencer o morir, sin posibilidades de que aquel circo romano en miniatura, ofreciera la más mínima posibilidad de escape a ninguno de los dos gladiadores.

-¡Vamos Negrita, dale duro. Saltale encima y estrangulalo. Ne-gri-ta, ne-gri-ta!

Azuzaba Daniel a su mascota, mientras que ésta se desplazaba lentamente hacia su contrincante. El sapo comenzó a temblar, parecía que estaba sufriendo un ataque de epilepsia. Los temblores se acentuaron hasta que comenzó a dar saltos y a golpear su lomo contra el vidrio.

-¡Se cagó, el sapo maricón se cagó! Miralo al muy mariquita dando saltos. Renegaban todos, mientras Daniel se sonreía socarronamente.

La araña se pegó al suelo de la caja, como esperando la oportunidad de saltar sobre su enemigo. El sapo amainó sus saltos y temblores. Comenzó a caminar hacía Negrita, que se mantenía agazapada y de un salto la aplastó.

-¿Pero qué pasó?... ¡No puede ser! ¡Ese animal va a matar a mi Negrita! ¡Hay que sacarlo de ahí!

-¡No, no Daniel, esto es un combate a muerte y la pelea aun no terminó!

Le dijo Esteban.

Daniel malhumorado y nervioso esperaba una respuesta de su Negrita. Pero nada. El sapo se mantenía aplastándola y ya la había cubierto completamente con su cuerpo.

Sacaron al sapo con bastante esfuerzo. Este se había afirmado contra el piso de la caja como si fuera una ventosa.

Negrita era una laminita negra y peluda estampada contra el fondo.

-¡Hay que reventar a ese sapo hijo de puta! Sentenció Daniel.

-No, el sapo se ganó el derecho a la libertad. Le contestó Esteban y continuó con sus razones.

-Si Negrita hubiera ganado la riña, no la hubiéramos sacrificado. Así que al sapo hay que llevarlo nuevamente al arroyo.

Era la segunda vez que la palabra de Daniel era rebatida. Se mantuvieron las miradas por unos instantes. Esteban no estaba dispuesto a conceder ninguna garantía de seguridad sobre la vida del sapo. Daniel se dio cuenta de ello.

-Bueno, entonces vamos a hacer boleadoras con los sapos muertos y los colgamos de los cables.

Una hilera de sapos resecados por el sol estival, adornaban siniestramente los cables eléctricos de esa cuadra.



Al Padre Carmelo lo encontraron muerto, con la cabeza sobre el escritorio y los brazos colgándole, por los costados del sillón reclinable. Tenía dos pequeños orificios en su ancha frente de calvo, por donde emanaban dos hilitos de sangre tibia.

El patrullero llegó, mientras la secretaria parroquial, todavía histérica, caminaba de la sacristía al lugar del crimen, levantando los brazos al cielo.

El oficial esforzó su mejor mueca de sabueso sagaz.

-¿Quién fue el primero en ver al muerto?

-El asesino. Gritó uno de los pibes, agolpados en el lugar.

-Cállense, mocosos maleducados. Y se me van para sus casas, que estamos en secreto de sumario. Regañó el oficial, pero nadie le hizo caso.

-¿Usted le conocía alguna enemistad, señora? Le preguntó el oficial a la secretaria, frente al escritorio sobre el que Carmelo reposaba su cabeza. Los niños hicieron coro alrededor del escenario del crimen.

-¿Yo? Nononó. Imagínese, el cura párroco. ¿Qué enemigos puede tener un sacerdote? Menos el padre Carmelo, que era un santo.

Sobre el escritorio había algunos certificados de bautismo.

-¿Quiénes son estos nombres? Preguntó el oficial.

-Es la lista para la primera comunión. Contestó la secretaria. Se va... bueno se iba a celebrar la semana próxima. Seguramente vendrá el padre Evaristo, pero no creo que para la semana que viene. Yo no sé que va a pasar...y el sacramento de la comunión, con lo importante que es.... ¡Imagínese! La transustanciación del pan y el vino en la carne y la sangre de nuestro Señor...



La quinta del jorobado era un terreno arbolado, con un chalet en el medio. Estaba circundada por una alambrada de dos metros de alto, cubierta con una enredadera muy densa.

El lado oeste de la quinta daba al arroyito y entre aquella y este se dejó una estrecha cinta de terreno, que el uso la convirtió en paso obligado y lugar de encuentro de mucha parejas.

-¡Mirá ese culo! ¡Tirale, tirale! Le dijo Daniel a Esteban, cuando el hombre se bajaba los pantalones y dejaba desnudas sus nalgas, al tibio aire de las recién nacidas noches de verano y frente a la mira del calibre 4.5. Una noche hicieron tres blancos casi simultáneos. En otra oportunidad un hombre se trastabilló y cayó al arroyito.

El festín terminó cuando Esteban recibió un anónimo que decía: “Sabemos que sos vos, cortala con el aire comprimido, sino, nosotros te vamos a cortar los huevitos. Somos varios con el culo pinchado, pendejo hijo de una gran puta.”



-¡A ver tú, ven aquí! Le gritó Sócrates, sin poder ocultar un dejo de subestimación y hasta de desprecio.

Una veintena de muchachitos dejaron de correr tras una pelota de fútbol.

Fijados al suelo como estatuas, tenían sus miradas clavadas en el rostro de Sócrates, que impaciente esperaba una respuesta. Entre ellos estaba Daniel y los demás cazadores de sapos.

-¡Ven aquí, te dije! Repitió Sócrates tensando la voz y señalando a Daniel, no solo con el índice de su mano derecha sino también y más duramente con esos dos arpones azules que salían de sus ojos.

Daniel se paró frente a Sócrates con la cabeza baja, sin poder mantenerle la mirada.

El resto estaba atento a la escena con tanta circunspección que solo la cola de Bichita, la perra de Esteban, era lo que se movía.

-Ya mismo te pones a descolgar todos esos sapos. Para mañana no quiero ver nada colgado. Le dijo lacónico, y frío, señalándole con el dedo el tendido eléctrico adornado por aquellos colgajos de esperpentos retorcidos. Se lo ordenó con tanta autoridad que todos los presentes, sintieron el golpe de cada palabra inmisericorde ante aquella víctima indefensa, casi postrada.

Nadie podía creer todo aquello. Era la primera vez que se veía a Daniel doblegar su espinazo aguerrido, obedecer una orden y resignarse sin la más mínima protesta.



-¿A dónde se llevan al Padre? Preguntó la secretaria parroquial, mientras dos enfermeros movían el cuerpo, lo ponían sobre una camilla y se lo llevaban a la ambulancia.

-No se preocupe, se lo llevan para la autopsia, pura rutina. Le contestó el oficial, mientras recorría la oficina parroquial.

-Parece que al padre le gustaban los pajaritos. Comentó el oficial mirando las jaulas colgadas, sobre una de las paredes.

-Sí, él mismo salía a entramparlos. Le gustaba mucho el trino de los cabecita negra y las calandrias.

-Uy, miren, ¿ahí no estaba el pitirrojo? Gritó uno de los muchachitos que aún estaban en la oficina. Las miradas del resto, incluso la del oficial y la secretaria se dirigieron a él y luego hacia la dirección de su dedo índice.

-Bueno... la jaula está cerrada. O el pajarito sabía algún pase mágico o alguien lo dejó en libertad o... se lo robó. Sentenció el oficial.

-Elemental Watson. Dice un muchachito en voz alta y le murmura al de al lado, ¿De qué se las da este vigilantucho...de Pepe Carvalho...o de Philip Marlowe?

-Tengo que confiscar la jaula para propósitos investigativos.

-Qué oficial ¿va a buscar las huellas dactiloscópicas del pajarito... o le va hacer un identi-kit?

-¡Vamos, vamos! Circulando.



A la mañana siguiente muchas cosas habían cambiado. El cielo azul no estaba truncado, por esas manchitas negras colgadas de las líneas de alta tensión, ni los vecinos se quejarían mas, por las marcas de la pelota embarrada sobre sus paredes recién pintadas. El portugués, sordo como una tapia, no insultaría en su idioma, por la constante desaparición de sus rojas y jugosas granadas.

Sebastián también se sintió un poco más tranquilo, sus tres hijas estarían más seguras del acoso de ese grupo de salvajes; y el jorobado de la quinta no tendría que rellenar sus cartuchos calibre 12 con sal gruesa, para sacar a la maldita tribu de descarriados, cuando estos se le metieran en la quinta, con el solo propósito de molestarlo.

Las polacas de la esquina, que tenían un almacén de comestibles, comenzarían a respirar tranquilas. El tribunal moral de la banda las había condenado al insulto permanente, por su moral sexual descarriada.

Los cuentos abundaban, pero el que tenía más circulación decía que las susodichas compartían el partenaire de turno haciendo triolisme o, lo que es lo mismo, le menage a trois.

Las polacas eran las invitadas de honor en los sueños ardorosos que comenzaban a despuntar en las mentes de los integrantes de la pandilla.

Las dos gozaban de siluetas por donde no había pasado la fatiga de la vida matrimonial. Tal vez por eso, mas que como mujeres, eran vistas, por ese grupo de muchachitos, como animales desconocidos y por lo tanto, temibles.



-Secretaría parroquial, buenos días.

-¿Con la secretaria?

-Sí, diga.

-Le habla el oficial a cargo del crimen del Padre Carmelo.

-Sí, dígame oficial.

-Voy para allá, tengo que hablar con usted.

-Lo espero.

-Mire, en este caso no hay indicios que el móvil haya sido el robo. Esto se produjo por venganza Un ajuste de cuentas.

-¿Qué me quiere decir oficial?

-Que el cura andaba en algo que escondía muy bien, en algo que nosotros no sabemos. Usted no ha visto en estos años nada...anormal en el cura. Una mujer o dos...o un hombre...¿usted me entiende, no?

-Sí, sí oficial, entiendo, pero yo no he visto nada de eso.

-Tengo que hacer un registro de la habitación del Padre.

-Claro, sí, sí... venga, lo acompaño.

El oficial comenzó por el ropero y la cómoda, que todavía guardaban las ropas de paisano del Padre Carmelo. En la mesita de luz se encontraron unas cartas con sellos de Italia.

-Son de su hermano. Dijo la secretaria.

-Las voy a retener para mandarlas a traducir. Puede haber una pista. Dijo el oficial y se dirigió a la pequeña biblioteca.

Algunas biblias en español, otras en italiano y algunas en latín. Misales del año 87 hasta el último del 90. Las obras completas de André Guide y de Teilhard de Chardin.

-Miiiire usted, aquí está la cosa. Dijo sorprendido el oficial cuando abrió una vieja biblia en latín, que tenía un compartimento secreto, logrado mediante el prolijo recorte de rectángulos interiores, desde la página 127 hasta la 611. Extrajo el contenido.

-Una revista pornográfica, ¡y de qué clase! ¡3 equis, como mínimo!

-Jesús, María y José. Válgame Dios. Exclamaba la secretaria, perturbada, tratando de echarle un vistazo un poco más minucioso al material.

-Pero... ¿qué es ese escándalo en la oficina? Preguntó el oficial.

-Los pajaritos están trinando, pero esta no es la hora habitual, les acabo de dar de comer. Nunca trinan a esta hora. Voy a echar una ojeada. Permiso.

Oficial, venga, venga a ver esto.

El petirrojo estaba parado sobre su jaula. Movía la cabeza de acá para allá, mientras el resto de sus hermanos no paraban de trinar excitados por la visita del liberto.

El oficial se acercó sigiloso a la jaula, pero el pajarito voló hacia la reja de la ventana que daba a la vereda.

Sale por la ventana. El policía y la secretaria por la puerta. Lo encuentran paradito sobre la reja de la vereda, como esperándolos. Vuela. El policía y la secretaria detrás.



Esteban siguió con su afición al tiro. Por las tardes, luego de la escuela, montaba los 23 peldaños hacia la terraza de su casa. Allí se apostaba, tras el muro, para dispararle a los gorriones, que poblaban el sauce llorón de la vecina. Esteban se disciplinaba para que cada disparo tuviera realmente un propósito deportivo y no fuera un acto espontaneo, efecto de un posible sentimiento de desprecio por la vida animal.

Los gorriones se desplomaban de las ramitas del sauce, como si hubieran sido hipnotizados en una fracción de segundo, más que penetrados por un balín de plomo.

Al caer, las gallinas formaban un gran revuelo de histerismo y corre-corre, para luego ir acercándose a la víctima, muy cautelosamente y comenzar a picotearla.

Una de esas tardes llegó Esteban de la escuela y antes de subir a la terraza buscó a Bichita.

El barrio había cambiado desde aquel día en que Daniel obedeció la orden del señor Sócrates, transformándolo en un lugar desierto de aventuras.

Bichita también, por aquellos días, pasaba más tiempo en la casa que recorriendo las calles tras los pasos de su amo.

¡Bichitaaaa! Bichitaaaaaa!

La perra de color canela y manchas blancas en sus flancos, con algo de Terrier, comenzó a ladrar desde el último peldaño de la escalera que iba a la terraza.

Movió la cola como electrizada cuando lo vio a Esteban y lo llamó en otro arrebato de ladridos.

¡Ya voy, ya voy! Esperá que voy a buscar el rifle y subo.



-¿Te acordás de las fogatas de San Juan y San Pedro?, le preguntó Juan Carlos a Esteban, mientras éste recordaba el aroma de septiembre y los limoneros floreciendo en blanco y verde brillante. Las mañanas de escarcha que mojaba los calcetines y terminaban en un resfriado y por supuesto de las fogatas con sus chispas crujientes de madera aun verde, que subían al cielo y se confundían con las estrellas.

-¿Hace 25, o 26 años que te fuiste? Le preguntó Juan Carlos. Esteban no contestó.

-¿Y del jorobado, te acordás del jorobado? ¡Cómo le hinchábamos las pelotas! Pobre viejo, se murió hace como diez años.

Esteban estiró el brazo para alcanzar la tacita de café, que le ofreció la mujer de Juan Carlos.

-Querida este es el mejor amigo de mi infancia, ¿te lo dije, no?

- Ah sí, mirá que bien. Contesto irónica, la mujer.

-Bruja murmuró Juan Carlos por lo bajo. Las cosas no andan bien entre nosotros.

-Mirá flaco, yo no quiero joder, otro día paso.

-Pero que decís, que otro día ni otro día, vos te quedás como sea. Y se va para la cocina a traer más café

-¡Esteban, Esteban, vení. ¡Vení rápido!

Esteban se levantó del sillón y fue para la cocina. Lo encontró apoyado sobre el fregadero, estirándose para llegar a la ventana.

-¿A que no adivinás quienes son esas dos que van caminando por la esquina?

Esteban vio a dos mujeres de mediana edad, rubias y esbeltas a pesar de la edad. Las dos tenían el paso firme y las espaldas rectas.

-¡Las polacas, las polacas! Gritó Esteban, que parecía emocionado como si hubiera visto un par de duendes amigos y cómplices. Quiso correr para abrazarlas y pedirles disculpas por todos los agravios que les había infligido en su niñez, pero no se animó.



El oficial estaba exhausto de correr tras el petirrojo. La secretaria lo seguía a unos metros.

-Va como para el arroyito. Dijo el oficial.

-Sí, replicó la secretaria. No lo pierda de vista oficial, el animal nos quiere decir algo.

-¿Usted cree? ¿No estaremos corriendo al pedo....digo, por gusto?

-Nononó, el animal sabe algo, oficial.

El animal se paró sobre una casa humilde y comenzó a cantar.

-Allá está. Señaló la secretaria.

-Buenos días, señora. Dijo el oficial.

-¿Qué desea? Contestó la mujer, de unos 65 años.

-Le queríamos...le quiero hacer unas preguntas.

-¿Y ella quién es?

-Eh...una amiga.

-¿Desde cuándo los policías hacen preguntas acompañados por las novias?

-Mire señora, es por el asunto del petirrojo.

-Ah, si... y a cuántos asesinó el petirrojo, esta vez.

-Señora este es un caso importante. ¿Quién es el dueño del pajarito?

-Mi hijo y ¿qué?



-¿Y te acordas de las hijas de Sebastián, de las tanitas? Le preguntó Juan Carlos a Esteban

-Sí, ¿qué pasó?

-¿Y qué querés que pase? Se casaron, boludo. Pero no te pregunto para que me preguntés ¿qué pasó? Te pregunto para que recordemos. A vos te gustaba Teresita, ¿no es cierto? Bueno, Teresita echó un par te tetas, que si la ves te morís.



-Entré a la oficina del cura.

-¿Qué hora era? Preguntó el oficial de guardia.

-Las once de la mañana, más o menos. Llevaba la pistola...

-¿Qué tipo de arma?

-Una Pietro Beretta, calibre 22. La llevaba sujeta por el cinto a la altura del riñón derecho. El cura estaba firmando unos papeles, creo.

-Continúe.

-Levantó la cabeza recién cuando yo estaba a dos pasos del borde de su escritorio. Se sorprendió al verme. Me sonrió. Yo le devolví la sonrisa.

-Continúe.

-Le entregué el papelito.

-¿Cuál? ¿Este? Y el oficial le muestra un papelito donde estaba escrito: “Viejo hijo de puta, te llegó el turno por degenerado”. Dos gotitas de sangre lo manchaban, una sobre “hijo de puta” y otra sobre la d de degenerado.

-Sí, ese. El cura lo leyó.

-Continúe.

-Acaricié las cachas de la pistola, acomodé los dedos y la palma de la mano al diseño de la empuñadura, esa pistola tiene un diseño de empuñadura que causa placer y al mismo tiempo mucha seguridad. Nada que ver con la Walter P 38 que usan ustedes. El oficial levantó la vista de la Olivetti y lo miró como preguntándole ¿me estás tomando el pelo, hijo de puta?

-Continúe.

-Y desenfundé el arma y le metí dos plomos en la frente.

-Continúe.

-Recogí el papelito de la mesa, lo volví a doblar en cuatro y me lo guarde en la billetera, donde ustedes lo encontraron. Me quedé un ratito en la oficina mirando los pajaritos y el pitirrojo me dio mucha lástima. Le abrí la puerta y lo dejé en libertad, pero el prefirió seguirme. Durante este tiempo nunca lo metí en una jaula. Comía alpiste de mi mano. ¿Por qué me habrá traicionado?...

-¿Quién le hizo el encargo?

-No, mire, eso no se los voy a decir.

-Ahhh, eso no lo vas a decir. Está bien. Firma acá.

Daniel firmó, Daniel Piña.

-No te muevas, vengo enseguida y volvemos sobre eso que no me querés decir. Le dijo socarronamente el oficial. Daniel estaba esposado, con las manos atrás, amarradas al respaldo de la silla.

-Jefe, firmó y cantó casi todo, menos quien le dio el encargo.

-Llamámelo a Cablepelao. Esto yo lo arreglo enseguida.

-Si Jefe, dígame. Se cuadró Cablepelao, que era un gigantón de cara redonda y aindiada.

-Escuchame negro, quiero que te llevés al que está en la sala de declaraciones, y le des con la máquina. Pero cuidado animal, no te pasés de revoluciones, no me lo pasés para el otro lado. No quiero marcas, ¿me escuchaste? Mirá que corren otros tiempos. Estamos en democracia.



Llegó Jorge, el hermano mayor de Juan Carlos. Todos le decían cariñosamente Papo. Estacionó el Ford Taurus frente a la casa de su hermano. Era dueño de una funeraria. Los dos lo vieron bajarse del auto y Juan Carlos se apresuro en salir a recibirlo. Papo lanzaba ojeadas discretas hacia la casa.

Esteban salió para romper el misterio de esa situación. Cuando se encontró con Papo se abrazaron.

-No sabés nada ¿no es cierto? Papo interrogó a Esteban. Se habían quedado solos en la acera. Juan Carlos había vuelto a entrar y Esteban sentía su mirada, desde la ventana de la cocina, como si le retumbara en la nuca.

- Ayer hubo un amotinamiento en la Cárcel de Olmos y uno de los muertos es Daniel. Tengo que ir a buscarlo a la morgue.

-Pero...

-Hacía tres años que estaba preso. Mató a un cura por encargo. El viejo era un degenerado. Parece que tenía relaciones con las menores y una madre se enteró y contrató a Daniel para que lo liquidara. Daniel nunca cantó quien fue. Se comió la pálida solito. ¿Querés venir?



El cuerpo de Daniel estaba apenas reconocible, el fuego de los colchones y el material inflamable de la enfermería había quemado gran parte de su cuerpo.

Estaba sobre una de las camillas de la morgue, cubierto por una sábana. En la sala, sentados, un agente de la policía y un médico forense, tomaban mate.

Había otras tres camillas ocupadas.

-¿Me dijo Daniel Piña, no es cierto? Le preguntó el agente a Papo.

-Sí, Daniel Piña, agente.

-¿Pariente?

-No. El no tiene, o mejor dicho, no se va hacer cargo, que para el caso es lo mismo. Yo soy el propietario de la funeraria “San Pedro” y me hago responsable.

-Mire, tiene que estar entre estos cuatro. Le dijo mientras consultaba una lista de nombres.

El olor a carne quemada penetró las fosas nasales de Esteban. Se acordó del basural, cuando los desperdicios domiciliarios de algunas casas del barrio se quemaban cada dos o tres días, frente a la quinta del jorobado y muy cerca del arroyito. Estaba a punto de desmayarse, se dio cuenta, tuvo que concentrarse para que no lo venciera el mareo y le pidió al agente si podía abrir la ventana.

El policía miró al médico que asintió con una sonrisa burlona. Esteban se dirigió hacia los ventanales que estaban sobre una mesada de azulejos blancos. Abrió las dos hojas estrechas pero altísimas, de vidrios cincelados y dejó que entrara el aire que necesitaba. Se quedó parado mirando los tejados de las casas vecinas desde ese segundo piso.

Dos gorriones se apoyaron sobre los rayos de una antena de televisión.

Se dio vuelta y vio a Papo observando a uno de los cadáveres mientras el médico levantaba y sostenía la sábana.

Papo negó con la cabeza y se fueron al otro.

Esteban se acercó. Se paró cerca de Papo. El médico levantó la sábana, y descubrió la última sonrisa de un diente de oro.

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Dos poemas

Guillermo Henao (Desde Medellín, Colombia. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



I

Tus ojos bajaron a mi frente
para decirme hablemos.
Tal vez llevabas un paraguas
mientras llovía sobre el parque.

Justo el paraguas, la noche sólo lluvia,
cuántas gotas orilladas a mi piel
cuando oía a tus ojos descender
y decirme sonrientes conversemos.

Mis ojos bajaron a mis ojos
de las alturas de los sueños.
Si llegaste hasta acá -venías toda sintigo
de agobiante jornada en el trabajo
y en espera del bus-, no hablaste.
Tus palabras cual tus pasos
no supe cuándo fueron o a dónde. Y en mi pecho
ya no latía tan fuerte el corazón.

¡Si hubiera visto que llevabas un paraguas
y que también llovías en mi parque!

II

Entra con ella,
la acompaña
en el pasillo en la cocina, sabe
que estoy frente al televisor.
Pensará que debo rodearla de entusiastas palabras
como lo haría un joven,
mas no sé el cómo.

Cuando dice hasta mañana
con voz temerosa y precipitada que se alza,
pensará que debo cortarle el paso y retenerla en el re-manso,
hacerle comentarios jocosos, divertirla
como lo haría un joven,
mas no sé el cómo.

Ha entrado,
ha estado acá,
me ha hablado,
se ha marchado,
mas no la he visto.

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Cine clásico: “El amor brujo”, de Carlos Saura (España, 1986)

Argenpress Cultural

SINOPSIS

Amor, baile y muerte. Estas son las tres claves de "El amor brujo". Carmelo está enamorado de Candela, cuyo padre le ha arreglado el matrimonio con José, siguiendo la ley gitana. José, que sigue viendo a su amante Lucía aún después de casado, muere apuñalado poco después, de lo que es acusado Carmelo, quien pasa cuatro años en la cárcel. Al regresar al poblado, Carmelo ve aterrado cómo Candela baila cada noche con el espíritu de José en el lugar en que fue asesinado. Una hechicera recomienda a Carmelo que baile con Candela la danza del fuego, para apartar de ellos al espectro que les separa. Fracasan en el intento, y la única solución es que la que fue amante de José en vida lo sea también en la muerte.

EQUIPO ARTÍSITICO

Carmelo: Antonio Gades
Candela: Cristina Hoyos
Lucía: Laura del Sol
José: Juan Antonio Jiménez
Hechicera: Emma Penella
Pastora: La Polaca
El Lobo: Gómez de Jerez
Padre de José: Enrique Ortega
Padre de Candela: Diego Pantoja
Rocío: Giovanna
Chulo: Candy Román
Cantaores: Gómez de Jerez y Manolo Sevilla
Guitarristas: Antonio Solera, Manuel Rodríguez y Juan Manuel Roldán

EQUIPO TÉCNICO

Dirección: Carlos Saura
Guión y coreografía: Carlos Saura y Antonio Gades
Producción: Emiliano Piedra
Fotografía: Teodoro Escamilla
Música: Manuel de Falla, interpretada por Rocío Jurado y la Orquesta Nacional de España, dirigida por Jesús López Cobos
Decoración y vestuario: Gerardo Vera
Montaje: Pedro del Rey
Ayudante de dirección: Carlos Saura Medrano
Secretario de rodaje: Julián Marcos
Cámara: Julio Madurga
Sonido: Daniel Goldstein
Jefe de producción: Emiliano Otegui
Jefe de plató: Gustavo Quintana
Ayudante de producción: Manuel Rincón
Duración: 103 minutos

PREMIOS OBTENIDOS

• Premio Goya a la Mejor Fotografía (Teodoro Escamilla). 1987.
• Premio Goya al Mejor Diseño de Vestuario (Gerardo Vera). 1987.
• Nominada Premio Goya al Mejor Montaje (Pedro del Rey). 1987.
• Nominada Mejor Película Festival de Cine Fantástico de Oporto. 1987.



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San Petersburgo, Rusia, vista por el fotógrafo Alexander Petrosian

Sugerentes y bellísimas fotos de su ciudad natal, San Petersburgo, captadas por el fotógrafo Alexander Petrosian.

Disfrútenlas…



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Escultura: Theo Jansen

WIKIPEDIA

Theo Jansen es un artista y escultor cinético, vive y trabaja en Holanda. Nacido en 1948 en Scheveningen, Países Bajos. Hizo estudios de física en la Universidad de Delft a partir de 1968, los cuales dejó en 1975 y se convierte en pintor. En 1981 desarrolló una máquina de pintar en Delft. En 1990 desarrolló los Animaris (animales de playa), dedicándose a diseñar una "nueva naturaleza".

Construye grandes figuras imitando esqueletos de animales que son capaces de caminar usando la fuerza del viento de las playas holandesas. Sus trabajos son una fusión de arte e ingeniería. En un anuncio de BMW, Jansen dijo: "Las barreras entre el arte y la ingeniería existen sólo en nuestra mente".

Jansen se dedica a crear vida artificial mediante el uso de algoritmos genéticos. Estos programas poseen evolución dentro de su código. Los algoritmos genéticos se pueden modificar para solucionar variedad de problemas incluyendo diseños de circuitos, y en el caso de las creaciones de Theo Jansen, sistemas muy complejos.

Un criterio determinado de aptitud es insertado en el algoritmo; Theo selecciona como criterio que sobrevivan en la playa moviéndose entre las fronteras de arena húmeda cerca al mar y arena seca en el límite con las dunas. Aquellos diseños que tengan el mejor rendimiento en la tarea, dentro de una simulación del entorno, serán hibridados y probados otra vez. Con el tiempo emergen diseños complejos que desarrollan y aletean en la brisa presionando órganos que aparentan botellas plásticas de 2 litros. Brotan también patas articuladas que se desplazan por la arena como las de los cangrejos. Theo usa tubos plásticos para conductos eléctricos para construir algunos de los más prometedores diseños de la computadora. Y luego los suelta en la playa, evalúa sus logros y los mejora.

Desde hace diez años Theo Jansen ha estado ocupado en la creación de una nueva naturaleza. No usa polen o semillas sino tubos blancos de plástico como material básico de su nueva naturaleza. Fabrica esqueletos que son capaces de caminar en el viento. A largo plazo, quisiera llevar estas creaciones a playas para que vivan sus propias vidas.



http://www.strandbeest.es

http://www.artfutura.org/02/05jansen.html

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Música: Desde la Nicaragua sandinista, Carlos Mejía Godoy

Argenpress Cultural

Carlos Mejía Godoy (Somoto, Madriz, 1943) es un compositor, instrumentista y cantante nicaragüense en cuyas canciones ha estado presente siempre un fuerte compromiso social y político. Carlos Mejía Godoy creció en una familia de músicos y artistas arraigados en el folclore y la cultura tradicional y se inició pronto en el mundo de la música popular. En aquella Nicaragua sumida en la pobreza, exprimida desde la década de los años treinta por el clan Somoza, el futuro compositor supo desde joven al lado de quién debía estar su música, y se involucró activamente en el proceso revolucionario que acabaría con la dictadura de Anastasio Somoza.



A inicios de los 1970 irrumpió en el corazón de los nicaragüenses con un canto inspirado en las alegrías, penas y esperanzas de los humildes. A lo largo de esa década plasmaría su apoyo a los débiles en extraordinarias composiciones, fieles retratos de la vida de su patria. Derrochando picardía y buen humor, recurrió al habla popular para celebrar personajes en canciones como Chinto Jiñocuago, el campesino cuyas cicatrices hablan de la violencia del mundo rural; Panchito Escombros, obrero sobreviviente del terremoto de Managua; María de los Guardias y La Tula Cuecho, mujeres audaces y pintorescas que se valen de su ingenio para salir adelante en un mundo machista y hostil; o Quincho Barrilete, pequeño lustrabotas, héroe infantil de la guerra de liberación.

Siempre en tono de denuncia, a veces con una fina ironía, este período de su carrera produjo otras muchas extraordinarias canciones: Nicaragua, Nicaragüita (versionada incluso por Billy Bragg), Las campesinas del Cuá, La tumba del guerrillero, Señor Juez de Mesta o Clodomiro el Ñajo. Muchos de estos temas le darían tiempo después reconocimiento internacional en países como España, Costa Rica, México e incluso en los Estados Unidos. A mediados de los 70, Mejía Godoy estuvo trabajando en el Taller de Música Popular de Solentiname, una comunidad cristiana situada en el lago Nicaragua. Fue entonces cuando, con el apoyo del poeta Ernesto Cardenal y los campesinos de la comunidad, escribió una de sus obras más conmovedoras: La Misa Campesina (1975), en la que fundió la liturgia cristiana, el lenguaje misquito (propio de los indígenas más numerosos de la parte atlántica del país) y la música tradicional. El tema Cristo de Palacagüina, incluido en este álbum, fue muy popular en España en la voz de la cubana de nacimiento Elsa Baeza.

Por su colaboración con las fuerzas clandestinas de la izquierda, Mejía Godoy hubo de abandonar Nicaragua y recaló en España, donde acababa de fallecer el general Franco. Su primera colaboración musical en España fue la canción María de los Guardias (incluida en el álbum de Massiel Carabina 30-30), un soberbio tema que vio la luz en 1976. En 1977 su tema Quincho Barrilete, interpretado en esa ocasión por Eduardo González, resultó vencedor en el festival de la OTI.

Los éxitos de Carlos Mejía Godoy como compositor se sucedían con rapidez; era el momento oportuno para retomar su faceta de intérprete con el grupo que había formado ya en Nicaragua, conocido con el nombre artístico de Carlos Mejía Godoy y los de Palacagüina. El sello CBS Records los fichó de inmediato y se editó un primer sencillo titulado Son tus perjúmenes, mujer, canción de extraordinario éxito que arrasó en las listas de ventas españolas. A este primer gran éxito se sumaron otros como el ya citado Clodomiro el Ñajo y una versión más pop de su Misa Campesina que grabó acompañado de grandes voces de la música del momento, como Víctor Manuel y Ana Belén, Sergio y Estíbaliz, Laredo, Elsa Baeza y un joven Miguel Bosé.

Dejamos aquí tres de sus más conocidas canciones, símbolos de la Nicaragua Sandinista de la década de los 80:

1. Nicaragua, Nicaragüita


2. No pasarán


3. Son tus perjúmenes, mujer


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