viernes, 27 de diciembre de 2013

¿De qué se ríe Papá Noel?

Estimados lectores:

Nuestra pregunta sobre “¿De qué se ríe Papá Noel?” produjo distintas respuestas. Aquí presentamos algunas de ellas. Muchas gracias por participar, y a todos los que nos escribieron les llegará el premio ofrecido (¿será premio o castigo?): un par de libros virtuales.

¡Feliz año 2014!


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1. De la lucha contra el narcotráfico
2. De la mala gestión pública de nuestros gobernantes frente a la crisis mundial.

Ivonne Serrano, de Guatemala
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Papá Noel se ríe de ver tanto hijoputa suelto, mientras se fuma un divino porro, y se siente feliz con un bizcocho en el culo.

Daniel de Cullá, de España
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NAVIDADES VAN y VIENEN

Aunque no guste a los sionistas
Belén quedará siempre en Palestina
Lugar oficial del pesebre y la estrella
Donde el Niño nació entre aromas de vacas y bueyes
Y fue José quien asistió a su mujer María
Sin nada de ginecólogos ni parteras;
Después vino el tiempo de salir huyendo
Sin embargo los pobres niños de El Mozote ya no pudieron
Porque los batallones de Herodes llegaron y los murieron;
Hoy la Navidad es el consumo la gastadera
Con un señor gordo obviamente bien comido
Vestido de rojo purpura como los cardenales
Que a carcajada plena goza Jo, Jo, Jo...
Cuando lee las cartas de los niños pobres;
Antes de trabajar para coca cola
Su vestido era verde ecológico
Y era más recatado el viejo para carcajearse
Pero hoy día su risa holandesa
Ha convertido a posadas y villancicos
En productos exóticos más exóticos
Que los mentados ipad android de mil aplicaciones;
Mis recuerdos de Navidad tienen olor a barro de Ilobasco
A musgo, serrín, a lindas ilusiones
Y por esas ilusiones que ahora son de mis nietos
Deseo para todas y todos una digna Navidad
Y si pueden hacer el bien no lo duden
Aunque sean agnósticos y no crean en la misa del gallo.

Miguel Ángel Chinchilla Amaya, de El Salvador
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Papá Noel, es un personaje de marketing creado para promover el consumo en las personas y va por el lado más vulnerable que es la niñez. El disfraz, la risa y el cargamento de regalos son la trilogía ideal para alcanzar ese objetivo.
Saludos desde Santo Domingo.

Ivan De La Cueva, de Ecuador

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LA VERDAD ES QUE PUEDEN SER MULTIPLES LAS RAZONES POR LAS QUE PAPA NOEL SE RIE. EL ES PRODUCTO DE LA COCA COLA, QUIZÁ SE RIA DE LA PRESENCIA QUE HA LOGRADO ESA BEBIDA Y LAS GANANCIAS IMPRESIONANTES SIN, LAMENTABLEMENTE, PASAR DE MODA.
TAMBIEN SE PUEDE REIR DE LA COLONIZACIÓN CULTURAL QUE HA LOGRADO EL IMPERIO A TRAVÉS DE SU IMAGEN. AQUÍ EN EL SUR DE AMERICA HACE MUCHO CALOR PERO PAPA NOEL VISTE COMO PARA EL INVIERNO Y FESTEJAMOS LA NAVIDAD ADORNANDO NUESTROS ARBOLITOS CON NIEVE CUANDO AQUÍ ESTAMOS EN VERANO.
QUIZÁ SE RIA DEL COMERCIO EXTRAORDINARIO EN EL QUE SE HA CONVERTIDO LA NAVIDAD POR ESTOS LARES. YA CASI NADIE SABE DE QUE SE TRATA, SOLO SABEN QUE HAY QUE GASTAR Y REUNIRSE CON ESA EXCUSA PARA SEGUIR GASTANDO.
ESPERANDO SER GANADOR DE MAS CULTURA, LES ENVIO UN GRAN SALUDO Y SABEN QUE.....FELIZ NAVIDAD.

Axel Alejandro Zárate, de Argentina

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Sabemos que el pobre Papá Noel lleva una vida condenada al trabajo casi forzado. Pobre tipo, cumplidor de tarea itinerante, surcador de cielos, intrépido saltador de océanos, ríos, lagos, lagunas, montañas y cuanto accidente topográfico fuera creado por un señor que dicen que es barbado aunque no hay foto que lo muestre, (y que no es lo mismo que decirle señor barbudo dado que no liberó nada, como hicieron en Cuba, sino todo lo contrario)
Sale, vaya a saber desde dónde ya que siempre tuvo domicilio desconocido y no hubo servicio de inteligencia capaz de descubrir su guarida, tampoco que lo intente ya que el tipo no es peligroso, dicen. Carga sobre sus abrigados hombros bolsas con regalitos para repartir en cada casa del planeta, quedando exceptuadas la gran mayoría. Las demasiado pobres. Eso de por sí refleja un alivio para su trajinar ya que sabido es, los hogares pobres son mayoría.
Todo me indica que más que pagano como lo pintan, el tipo es duro. Casi como los que apuntan a la tolerancia cero, evidentemente no cumple con el mandato bíblico que enseña lo contraproducente que es juzgar las acciones de los otros. Entonces, salió a girar demostrando quién sí y quién no, es merecedor de su visita. Y no le importa que queden niños llorando, mucho menos si son morenos.
Si no hay divisa, nada de Papá Noel.
Si no comen, no viene Papá Noel.
Si los padres se portaron mal y reclamaron algo, tampoco se hará ver. No le gusta la gente conflictiva que se queja de todo.
Sectario como pocos, bah, no como pocos, más bien y en honor a la verdad digamos que es sectario como muchos. Demasiado, tanto que creo que de esos, nacieron las arcadas.
En la fotografía adjunta podremos verlo reír pero se sabe que desde hace rato lo viene haciendo (lo de reír, digo) sobre todo cuando se detiene a ver la bolsa pero no de regalos, sino la del mercado, que a veces desciende pero que en general cotiza en alza para él y sus patrones.
Creo que su sonrisa se remonta al momento en que fue conchabado por la mayor empresa de bebidas gaseosas, la que “refresca mejor”, la que “da más vida”, la qué “es así” , la que te muestra cuál es la “sensación de vivir”, ¿la cazaste? No la quiero mencionar para no hacer marketing.
La que desde 1886 te invita a “disfrutar el placer de vivir” y a hacer “la pausa que refresca” y que al bonachón personaje le calzó un uniforme roji-blanco sin tener en cuenta que al pasar por Latinoamérica, por ejemplo, las altas temperaturas de los diciembre podrían haberle producido un golpe de calor con los efectos nocivos que ello representa y sin tener en cuenta que el pobre perdería abruptamente varios kilos de tejido adiposo.
Tejido fácilmente reconstituible luego de la ingestión de la pócima en su presentación tradicional, motivo por el cual nunca se lo vio delgado. Si se cambia la imagen se cambia el símbolo y eso no se ajusta al parámetro establecido.
Por supuesto y gracias al consumo excesivo de la bebida en sus diferentes presentaciones: cola, frutada, dulzona, amarga, no fuera cosa que se la perdieran los diabéticos, público numeroso en el planeta pegajosamente azucarado, su labor fue mucho menos agotadora. Digamos que la fue piloteando más livianamente.
El panzudo visitante se mete por las chimeneas hogareñas cada vez que se conmemora el nacimiento de un Niño que por razones persecutorias abrió sus ojos a la vida entre los animales de un pesebre y que por esas cuestiones que vuelven a las cosas más finas, más presentables, más políticamente correctas, alguien se encargó de depositarlo en iglesias y catedrales.
Hoy al Niñito lo ves entre oro, esmeraldas, diamantes cuidadosamente lavados para que no se vea la sangre que chorrean, brotada de las manos de los negros del África que algún día alguien asegurará con sorpresa, que también tienen alma. (esto no tiene nada que ver con el viejito regalón. ¿O sí?)
Redondeando la pregunta de los compañeros, el símbolo del capitalismo, arquitecto constructor de las bases de la sociedad de consumo exacerbado. El símbolo de ingeniería perversa que dio forma a la marginalidad, a la pobreza extrema, al individualismo, anda por el mundo riendo. Motivos le sobran, hay muchos más y sería interminable querer detallar.
Cuando pasa por Colombia me contaron que ríe más fuerte, es una de las zonas más seguras de su recorrido. Dicen que grandes columnas paramilitares custodian su paso, no fuera cosa que los que persiguen el sueño de liberación y equidad pudieran atentar contra un personaje que de tan aséptico que parece, contamina mucho más de lo pensado.
Ríe Papá Noel, motivos le sobran, representa la victoria (aunque momentánea) del triunfo del gran monstruo que extendió sus tentáculos sobre un planeta que algún día sabrá crear sus propios símbolos y será libre para siempre.
O eso espero aunque muera esperando…

Nechi Dorado, Argentina

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En el confesionario

Marcelo Colussi (Desde Guatemala. Colaboración especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Padre, he pecado.

¿Qué hiciste, hijo?

Maté.

¿Estás arrepentido?

Un poco. Pero…, era mi trabajo.

¿Tu trabajo?

Sí, padre: soy militar. Estamos en guerra.

¿Te consideras un buen hombre?

¡Por supuesto! Soy buen cristiano, buen padre de familia, defensor de nuestros valores occidentales… Pero a veces siento que los comunistas también son seres humanos, y me agarran esas culpas.

No te preocupes; reza diez padrenuestros y el Señor te acogerá gozoso.

Gracias. Padre: ¿no me reconoce, verdad?

No. ¿Quién eres?

El general Francisco Franco.

¡¿El generalísimo?!... Con dos padrenuestros es suficiente, Excelencia.

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Un grande de la mímica: Marcel Marceau

Marcel Marceau, aclamado universalmente como el más grande mimo del mundo, nació el 22 de marzo de 1923 en Estrasburgo, Francia. Su interés por el arte de la pantomima comenzó desde su infancia, inspirado por artistas del cine mudo como Charlie Chaplin, Buster Keaton, Harry Langdon, Harold Lloyd, y Laurel & Hardy.

En 1944 se matriculó en la Escuela de Arte Dramático "Charles Dullin" del Teatro Sarah Bernhardt en París, donde cursó estudios con su Maestro de la pantomima Etienne Decroux, quién también enseñó a Jean-Louis Barrault. Se reclutó en el primer Ejército de Liberación y participó en la campaña alemana, al lado de las tropas americanas.



En mayo de 1946 entró a la Compañía de Barrault, y se le asignó la interpretación del papel del Arlequín en la pantomima Baptiste, papel interpretado por el mismo Barrault en la famosa película Les Enfants du Paradis. Marceau continuó trabajando con Decroux hasta 1948.

En 1947, Marcel Marceau creó su famoso personaje, "Bip", con una cara blanca, ropa de payaso de anchos pantalones, una camisa marinera y una chistera vieja y deformada.

Algunos clásicos de su repertorio son: "El fabricante de máscaras", "El jardín Público", y el famoso "Adolescencia, madurez, vejez y muerte", del que un crítico dijo, "él logró en menos de cinco minutos lo que la mayoría de novelistas no hacen en volúmenes."

En 1948 recibió el famoso premio Deburau (establecido en memoria del grande del siglo 19, Pierrot). Marcel Marceau fundó su Compañía de pantomima Marcel Marceau - La única compañía de pantomima en el mundo en esa época - y se presentó en los mejores teatros de París así como también en otros teatros de Europa, Canadá y América del Sur. Con su compañía, produjo, dirigió y presentó 26 mimodramas, incluyendo "Pierrot de Montmartre", "The 3 Wigs", "The Pawn Shop", "14th July", "The Wolf of Tsu-Ku-Mi", "Paris laughs - Paris cries", y "Don Juan".

Marcel Marceau realizó su primera gira por los Estados Unidos de América en 1955-56, poco tiempo después de su debut en Norte América en el Festival de Stratford (Ontario). Esta primera gira en los Estados Unidos terminó exitosamente en el "City Center" de Nueva York en la primavera de 1956 después de hacer presentaciones ante un gran número de personas en San Francisco, Chicago, Washington, Philadelphia, Los Angeles, y otras grandes ciudades y universidades.

Desde entonces, regularmente ha realizado giras en los Estados Unidos de América durante más de 40 años y sus giras transcontinentales han incluido a América del Sur, el norte y el sur de África, Israel, Australia y Nueva Zelandia, Japón, India, China, Asia sudoriental , Rusia y toda Europa. Durante casi 40 años, la actividad de Marcel Marceau en América del Norte fue emprendida con la colaboración del Sr. Ronald Wilford en una relación profesional considerada como una de las más exitosas y duraderas en el mundo del entretenimiento.

Millones de americanos se han familiarizado, a través de sus diversas apariciones televisivas, con el arte del Sr. Marceau. Recibió dos premios Emmy por sus programas de televisión ("The Maurice Chevalier Show" y "Laugh In"). Se presentó en la BBC interpretando a 17 personajes diferentes en "A Christmas Carol" en 1973, y también en 13 películas producidas por la Enciclopedia Británica incluyendo a su personaje Bip y estilos de pantomima. Ha sido invitado en los programas de televisión de Johnny Carson, Merv Griffin, Mike Douglas, y Dinah Shore, y ha actuado en conjunto con Red Skelton en tres conciertos de pantomimas.

Marcel Marceau ha demostrado su versatilidad en cinematografía, tales como Barbarella con Jane Fonda, dirigida por Roger Vadim; Shanks, dirigida por Bill Castle, en la que combina su arte del silencio interpretando a un titiritero sordomudo y a un científico loco parlante. En la película muda de Mel Brooks la única palabra que dijo fue ("No").

Los niños se han deleitado con "The Alphabet Book" y "Marcel Marceau Counting Book". Otras publicaciones de sus pinturas, poesía e ilustraciones incluyen "La ballade de Paris et du Monde", "Les Réveries du Bip", "The Story of Bip" (Harpers and Row), "Pimporello" (Belfond Paris), y "The Third Eye" (Paris Lithoprint).

El Gobierno francés le ha conferido al Sr. Marcel Marceau sus más grandes honores: "Officier de la Légion d'Honneur", "Commandeur des Arts et Lettres", y "Grand Officier de l'Ordre National du Mérite". El ha sido elegido miembro de la Academia de Artes en Berlin, de la Academia de Artes en Munich, y es miembro del prestigioso Instituto de Francia. Su Escuela Internacional de Mimodrama de Paris, la cual ofrece dos años de curriculum, ha sido subsidiada por la Ciudad de París desde 1978.

El Sr. Marceau tiene doctorados honorarios de la Universidad de Princeton, de la Universidad del Estado de Ohio, del "Linfield College", y de la Universidad de Michigan en Ann Arbor. De esta manera América honra a Marcel Marceau por la creación de una forma nueva de arte, heredada de una antigua tradición.

Los años 1997-98 marcan el 50 aniversario del famoso personaje de Marcel Marceau "BIP". En esa época, creó con su compañía un nuevo mimodrama,"The Bowler Hat", presentado en París en el "Espaçe Pierre Cardin" durante dos meses con gran éxito, y desde entonces ha sido presentado en Londres, Tokio, Taipei, Caracas, Santo Domingo, Valencia (Venezuela), Munich y Nueva York, como también en una gira por Francia. Desde 1999, cuando Marceau regreso con su clásica presentación a Nueva York y San Francisco después de 15 años de ausencia en donde se agotaron las entradas, su carrera en América ha disfrutado de un remarcable renacimiento con un interés especial de la tercera generación. Desde entonces se ha presentado por contrato en teatros americanos legendarios tales como el Teatro Ford en Washington, DC y el Teatro de Repertorio en Cambridge, MA, con aclamación desbordante, lo cual demuestra el interés eterno por el trabajo y la maestría de este original artista. El trabajo de Marceau tiene significado en la capacitación, no solamente de los mimos sino también de los bailarines y actores. Su actual gira incluye dos semanas en Columbus, Ohio, y Ann Arbor, Michigan, que incluye además de enseñanza también interpretación. En Ann Arbor, el participará como invitado en la prestigiosa Conferencia Wallenberg, en donde dará una charla sobre sus años en la Francia ocupada por los nazis, y se le otorgará el codiciado honor de la Universidad de Michigan "Ford Honors". Allí ofrecerá su primer taller dirigido específicamnete a bailarines. Marceau se encuentra trabajando en un nuevo libro para niños que será publicado en el otoño cuando nuevamente se encontrará de gira por América.

Fuente: http://www.un.org/spanish/envejecimiento/biomm.htm







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Viajando por el espacio en transbordador

“Todo lo que un hombre puede imaginar, un día otros hombres lo realizarán”
Julio Verne



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Compútica erótica

Gustavo E. Etkin (Desde Bahía de San Salvador, Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Nadie sabe
que la computadora
se hace con puta.

Nadie lo necesita
pero hay alguno
que con puta
se excita.

La imagen virtual
puede ser
un orgasmo total.

Con puta
y con dolor
para algunos
la cosa es mejor.

Toda cuadrada
toda manoseada
digitada
y toqueteada.

Y también
a veces
con puta
y con dolor
para otros
también es amor.

Y así computar
y computar
para el mayor bienestar.



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Volver

Liliana Perusini (Desde Santa Fe, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Volver…
a mi alma
prisionera
de los juegos solitarios
de sus lunas…
de las fantasías inocentes
de sus soles…

Volver…
a los versos olvidados
que aún escriben
en secreto,
la tristeza
de sus bosques.

Volver…
cautiva
de las lágrimas
penitentes
de los robles,
que aún lloran
en sus lagos,
las nostalgias
de las voces.

Volver…
a la magia
inagotable
de colores
que aún pintan
en mi piel,
los paisajes
imborrables
de esta historia.

Volver…
como las golondrinas
peregrinando
vuelven…
al océano infinito
de sus cielos.

Volver…
a los sueños prometidos
en sus calles asoladas
por recuerdos,
en sus muros agrietados
de vacíos.

Volver…
rendida
al duelo
de la ausencia,
desentrañando…
las sombras del olvido,
diciendo adiós…
al luto del silencio.

Volver…
volver a mi poesía
de melancolías
y de ocres
y en la soledad
irremediable
de mis versos,
sentir en lo profundo,
a Estocolmo
despojado…
sereno…
bello…



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Música: El dub

El “dub” es un género musical que surgió a partir de la música reggae en los años 1960, y está generalmente considerado como un subgénero del reggae, aunque su desarrollo supera ampliamente el espectro de éste. Musicalmente, el dub consiste fundamentalmente en la versión o remezcla instrumental de grabaciones previamente existentes. Estas versiones se logran mediante la profunda manipulación y reelaboración de la toma original, normalmente a través de la eliminación de las vocales y enfatizando las partes de batería y bajo (a esta forma desnuda de una canción se la conoce en ocasiones como "riddim"). Otras técnicas incluyen la adición dinámica de efectos de eco, reverb, delay y ocasionalmente la inclusión de fragmentos de partes vocales o instrumentales de la grabación original o de otras. El dub también incluye en ocasiones efectos de sonido generados electrónicamente o el uso de instrumentos característicos como la melódica.



Etimología del término

El verbo dub significa, en inglés, hacer una copia de un disco en otro. El proceso utilizado por los productores jamaiquinos cuando realizaban dubs era utilizar material previamente no grabado, modificando el material, y posteriormente grabarlo en un nuevo máster, procediendo de hecho a transferir o "dub" el material. El término dub tenía múltiples significados en Jamaica en la época en que el género musical surge. Entre los significados más habituales, uno popular hacía referencia a una forma de baile erótico y de contenido sexual, acepción que aparece recogida en numerosas canciones de reggae como por ejemplo, "Dub the Pum Pum" de The Silvertones (donde pum pum significa genitales femeninos en argot jamaiquino) o "Dub a Dawta" de Big Joe and Fay's (significando dawta novia en argot jamaiquino).

Algunos músicos, como por ejemplo Bob Marley and The Wailers, daban su propio significado al término dub. En concierto, la orden "dub this one!" significaba "poner énfasis en el bajo y la batería". El baterista Sly Dunbar apunta en la misma dirección cuando comenta que el término dubwise quería decir utilizar sólo bajo y batería. Otra posible fuente para el término podría ser dub plate, tal y como lo sugiere Augustus Pablo. John Corbett sugiere que dub podría derivar de la palabra duppie, que en patois significa fantasma, lo cual sería ilustrado por el nombre que Burning Spear le dio a la versión dub de su álbum Marcus Garvey, llamado Garvey Ghost (significando ghost en castellano fantasma).

Características

La música dub incluye habitualmente efectos de sonido de eco y reverberación añadidos a una canción ya existente, acompañados muchas veces de fragmentos de las letras de las canciones originales. Generalmente se retira gran parte de los vocales y se hace más énfasis en bajo y batería. Muchas veces también se incluyen otros efectos sonoros como tiros, sonidos de animales, sirenas de policía, alarmas, etc.

Es uno de los géneros musicales basados en remixes de canciones. El dub está caracterizado por ser una versión de canciones ya existentes, con sonidos instrumentales que son saturados de efectos procesados que se aplican en algunas piezas de percusión o letra, mientras que otros instrumentos pasean por el mix, entrando y saliendo de éste. Es jugar con las pistas de la cinta de grabación.

Otra característica del dub es el bajo incorporado con otros sonidos graves y subliminales. Las mezclas de este género incorporan, además de efectos procesados, otros sonidos como el cantar de pájaros y ballenas, rayos y relámpagos, caer de agua, y algunas inserciones vocales externas; puede ser una mezcla en vivo hecha por un DJ, ya sea improvisada o no, aumentando el grado de detalles sonoros, creando un ambiente muy subliminal, una experiencia muy personal.

Esas versiones hechas en dub, son por lo general instrumentales, algunas veces incluyendo partes de los vocales de la versión original. Frecuentemente, las pistas Dub son usadas por "toasters" (especie de oradores) como fondo en rimas expresivas y de gran impacto, y son llamadas remixes de DJ, esto en vivo. El que escoge las pistas y opera el tocadiscos es el Selector.

Versiones

La principal razón de la producción de varias versiones de una canción es la económica: un productor puede usar una grabación propia para producir innumerables versiones de esta pista dentro de una sola sesión de estudio.

Los vinilos utilizados solían ser llamados "Dubplates", que en el lado A contenían la versión original con vocales y en el lado B, la versión editada sin vocales y solo instrumental.

Principales representantes del género

El productor King Tubby (Osbourne Ruddock) es considerado el padre del dub y tal vez sea el nombre más famoso. Lee «Scratch» Perry, fue otro importante pionero del género. Por otra parte, el inglés Mad Professor es otro importante productor. Otro nombre bastante importante del dub fue el de Augustus Pablo.

En California se dio un importante movimiento reggae-dub liderado por Sublime, y que contaba con otras bandas como Rx Bandits, Long Beach Dub Allstars, Filibuster, Halfpint o Slightly Stoopid, durante la recta final de los años años 1980 y comienzos-mediados de la década de los años 1990. Easy Star All-Stars se hicieron famosos con la reinterpretación dub del clásico disco de la banda inglesa de rock progresivoPink Floyd "The Dark Side Of The Moon", llamándole "Dub Side of the Moon". En Italia existe cierta escena dub integrada por grupos como Dub All Sense o Almamegretta.

Fuente: wikipedia

Presentamos una pequeña selección de música dub de diversos autores.













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Transgresión a la Política: El perro del hortelano

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

“El perro del hortelano”, considerado el paradigma de la comedia del siglo de oro de las letras españolas, que Lope de Vega escribió para criticar la rígida estructura social de su época, es un canto a la vida y a la libertad, cuya esencia y conocimiento popular de su argumento, ha sido transgredido por políticos conversos al liberalismo, que defienden a cualquier precio un erróneo modelo, del cual son muy pocos los que disfrutan y muchos los eternos condenados de la tierra. La política amenaza la trasgresión del discurso.

En América Latina, El perro del hortelano, recobra actualidad, en la pluma del académico peruano Sinesio López Jiménez (Piura, 1942), quien en crónicas periodísticas (Lápix editores), sintetiza investigaciones y metáforas que cuestiona orgánicamente a la “teoría” de Alan García Pérez, aspirante por tercera vez a la presidencia del país, arrastrando una gestión agresiva contra la Unidad Regional que busca cambiar la vieja data de economías mono exportadoras y dependientes del capital extranjero.



Sinesio López, en el Seminario de los Salesianos compartió aulas y caminos, teniendo como compañeros a Lorenzo Castillo y Segundo Correa, talentosos periodistas; a Julio Andrés Rojas Julca, doctor en educación y sociólogo, viceministro de Poblaciones Vulnerables en el gabinete del presidente Humala y a Nelson Saavedra. El padrino de su primera comunión católica fue Dionisio Romero Seminario.

Insomne orgánico que lo convierte en lector infatigable, ha sido director de la Biblioteca Nacional que con el apoyo de una Asociación de Amigos de la BNP, hizo realidad la moderna sede de esta institución y consiguió la devolución de una parte de los libros que la soldadesca extranjera se llevó en 1879, después de incendiar la principal biblioteca del Centro Histórico de Lima.

Junto con Carlos Iván de Gregori, Alberto Flores Galindo, Humberto Hurtado, Matos Mar, Max Hernández, Pablo Macera, Gustavo Gutiérrez, Luis Felipe Angell “Sofocleto”, César Hildebrandt y otros; Sinesio integra la apretada lista de intelectuales opositores a la “teoría” y praxis de entregar los recursos naturales a las grandes corporaciones transnacionales”.

¿Qué hizo García para llevar al Perú al aislamiento en el concierto de la política internacional Latinoamericana?

-Mi hipótesis es que la falla principal de García radicó en la definición elemental de la enemistad en el campo de las relaciones internacionales, justamente en el espacio en el que es necesario definir con precisión amigo – enemigo.

Desde el comienzo mismo de su gobierno, García decidió que Chile no era el enemigo. Chile era y es, en el peor de los casos, un competidor que hay que vencer en el campo del desarrollo. Los países enemigos, en cambio, son aquellos que cuestionan el modelo neoliberal y apuestan al populismo y al estatismo (el llamado socialismo del Siglo XXI. García definió al enemigo de acuerdo a los tradicionales intereses nacionales del Perú sino a tono con los intereses del capital transnacional…

¿Se hablaba de una presunta guerra fría en nuestra Región?

-Desde esa perspectiva inventó una supuesta guerra fría en América Latina, acusó a sus supuestos enemigos (Venezuela y Bolivia), de alentar la subversión en el enemigo en el ámbito nacional del país.

En ese horizonte de política internacional, García apoyó a Colombia en su conflicto con Venezuela y Ecuador y a propósito de las FARC. Lo mismo ha hecho en el tema referido a la instalación de bases militares norteamericanas a las que ha brindado un caluroso apoyo, acentuando el deterioro de las relaciones del Perú con Venezuela y Ecuador.



En resumen la ideologización neoliberal de las relaciones internacionales por parte de García ha conducido al Perú al aislamiento actual, error que no ha cometido por supuesto, el gobierno de Bachelet.

En los tramos finales de su gobierno, García corrigió parcialmente las deterioradas relaciones con Bolivia designando al embajador Rodríguez Cuadros con el objetivo expreso de recomponerlas.

¿Cómo asesor del primer ministro Salomón Lerner Ghitis (2011), al inicio del gobierno de Ollanta Humala, cuál es la visión de los próximos años, los mandatos y la democracia?

- Fujimori, Toledo, García y Humala llegaron al gobierno con un programa de cambios, pero gobernaron con un programa neoliberal. Con pequeñas variantes, sus programas ofrecían más empleo, distribución del ingreso y un papel más activo del Estado en su relación con la economía, pero terminaron aplicando un programa de austeridad, de estabilidad de precios y de eficiencia del mercado.

El abandono del programa original no es, sin embargo, una característica de los políticos peruanos que acceden al gobierno. Susan Stokes (Mandates and Democracy, 2001), ha estudiado doce casos similares en A.L. Las respuestas más frecuentes han sido tres: Primera, la racionalidad pragmática, si los programas neoliberlaes han venido funcionando bien –se dice- no es necesario cambiarlos por un POS. Lo que no se dice es para quien los POS funcionan bien…

¿La segunda y tercera?

-En los países que tienen dos vueltas electorales para acceder al gobierno, los ciudadanos votan con el corazón en la primera y con la razón en la segunda…Una cierta moderación en relación con la primera…

Tercera respuesta. La corrupción. Los políticos se venden y los poderes fácticos los compran. En la historia peruana son conocidos los casos en los que la oligarquía financiaba algunos golpes de Estado. Un presidente preso (Fujimori) y las acusaciones contra otros dos presidentes (García y Toledo) revelan que la corrupción sigue vigente en los tiempos neoliberales…. García llegó al poder, por segunda vez, como el mal menor, frente a la amenaza radical de Ollanta Humala…

El mundo de los asnos

Marka fue un periódico de la Izquierda Unida en los primeros años de los ochenta, que promovió la candidatura a la presidencia al primer alcalde socialista de Lima, Alfonso Barrantes, pero éste prefirió renunciar a la segunda vuelta dada la dispersión ideológica y pragmática del frente que lideraba. En el 2013, organizaciones juveniles, quieren repetir esa experiencia para contrarrestar el predominio de un cuasi monopolio nacional de los medios de comunicación.

Sinesio López, uno de los directores del diario Marka - junto con José María Salcedo, Guillermo Thorndike y Ricardo Letts -, enfatiza que las redes sociales van cumpliendo un progresivo rol articulador, aunque no son pocos los que están gestando una nueva expresión de ese medio popular.



López Jiménez, lúcido y ameno profesor de Postgrado en universidades de prestigio, recuerda que Marka pudo superar varios conflictos solo con el valor de la verdad.

Aquí un referente. Rolando Balarezo, senador accionpopulista (1981-1985), fue denunciado por haber recibido de regalo un lujoso automóvil de la entonces Corporación de Desarrollo de Piura, su tierra natal. Publicada esa noticia, la rancia oligarquía denunció al diario por difamación, anunció juicios y exigía desmentidos inmediatos. La verdad se impuso. Funcionarios públicos, abrumados por la corrupción descentralizada, abundaron en pruebas y detalles irrebatibles, en tanto la defensa al Senador elevaba de tono en la Cámara Alta.

Como cronista asignado al Parlamento, recibí, autor de esta crónica, recibí el encargo de proseguir el caso, con una entrevista al senador belaundista, experimentado político, ex latifundista, compañero de aula y amigo entrañable de Dionisio Romero (banquero peruano-español, uno de los más rico del país); de Javier Silva Ruete, reputado economista, presidente del Banco Central de Reserva y del banco de desarrollo o Corporación Andina de Fomento…); Mario Vargas Llosa (con quien estudió secundaria en un colegio piurano) y del sociólogo y paisano Rafael Merino Bartet, asesor del Servicio Nacional de Inteligencia que adquirió especial visibilidad en los juicios a Vladimiro Montesinos.

Con esa aureola del poder, Balarezo aceptó la entrevista propuesta. Pero sus respuestas, que ahora son recordadas, revelan el lado oculto y oscuro del poder, tema poco estudiado aún por psicoanalistas de la región Andina.

El senador aceptó el error de haber recibido el automóvil de una entidad pública. Se declaró un hombre fracasado, empezando por la función de parlamentario, en tanto sus compañeros de juventud eran prestigiados ciudadanos de bien, reconocidos por el país y por la comunidad internacional.

Lamentaba que el gamonalismo no fue gratificante para su existencia. Que sus viajes a Europa no le satisfacían mucho porque al retornar a sus haciendas no tenía con quien compartir impresiones, ni tampoco se atrevía a compartir las vacaciones con sus campesinos, como se le sugirió en el diálogo por los Pasos Perdidos del Parlamento.

En ese momento gris, de frustración, confesó que si el Parlamento diera una Ley para recuperar sus tierras, el se opondría y no aceptaría volver ni siquiera por un día al mundo rural.

¿Y por qué esa extrema aseveración?

Porque…. el “campo asna, asna”, fue la frase que brotó de su profunda intimidad.

Conclusión

Desde 1969, que se dio la Ley de Reforma Agraria, nunca se dio una norma específica sobre la devolución de la tierra a sus antiguos propietarios. El latifundio ha regresado y con prisa. Los campesinos son sub asalariados y el país un exportador de buenos y abundantes alimentos, en tanto la niñez sufre de alta desnutrición y educación de poca calidad. Los programas y proyectos de inclusión social del gobierno humalista son aún insuficientes. García prefirió con su “teoría” del Perro del hortelano, dar paso a costosas moles de cemento y una menor dinámica a la inversión contra la pobreza secular. Solo crecimiento económico, con escaso desarrollo.

Sinesio López, Egresado de la Escuela de París, doctor en Sociología, miembro de la Escuela de Gobierno de la Universidad Católica; y Otoniel Velasco, de la Universidad de Harvard, uno de los fundadores, hace 50 años, de la Planificación en el Perú, opinan que la Reforma Agraria significó el fin de la oligarquía y el nacimiento de un país de pequeños propietarios, marcando el inicio de una sociedad diferente.

Las cifras del Banco Central ratifican que la producción no bajó como consecuencia de la reforma agraria. La producción agraria varía por el clima, si llueve hay un buen año agrícola, si hay sequía hay mal año agrícola. Por las cifras oficiales y las múltiples referencias de buena producción, la reforma agraria no fue un fracaso. En la costa hay una transnacionalización del nuevo latifundio, la minería con grandes privilegios para el capital y la silenciosa neutralización de la consulta previa a los comuneros para ingresar a la Amazonía. En el campo hay una ausencia de derechos, y una oportunidad política para fortalecer la integración nacional en armonía con Sud América.

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Nunca me cayó también, un resucitado

Migé Aparicio (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

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El tesoro de la casa de San Diego

Antonio Prada Fortoul (Desde Cartagena de Indias, Colombia. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

San Diego es uno de barrios los más antiguos de Cartagena de Indias, nació con la ciudad y posee un encanto sutil que hechiza y cautiva a quien transita su entorno. Muchos sectores del barrio muestran una innegable influencia morisca en sus coloniales construcciones. Tienen una distribución que permite la entrada de las brisas marinas por puertas y ventanales, saliendo por el patio y ventilándolas con una permanente tirada de aire fresco en su interior a pesar de la habitual canícula de esta ciudad tropical.



La influencia agarena es notoria en sus portones, arcadas de aguda mediapunta, y en la trama caprichosa de sus arabescos calados interiores.

Las calles, algunas destapadas y otras con vetusto adoquinado, tenían aceras de piedra coralina; a pesar de quedar en el centro de la ciudad, la cotidianidad era igual a la de los barrios extramuros de este puerto del Caribe. Las matronas mechaban la carne y rallaban el coco a las tres de la tarde sentadas en taburetes de cuero, las mujeres peinaban sus hijas en los portones haciendo en sus cabellos, delicadas y caprichosas tramas. Es un barrio típico del caribe mostrando en esa acuarela viva, los usos y costumbres de la época.

Quienes visitan esa embrujadora urbe, desean tenerla como morada permanente.

En San Diego vivió José Medrano, trabajaba en una jabonería y tenía cinco hijos.

Su condición financiera era difícil, el salario no alcanzaba para mantener el hogar, hacía maromas para sostener la carga familiar y acudía a prestamistas para sortear la situación. Vivía arrendado en una casona cuyo propietario iba el último día de cada mes a cobrar la renta. A pesar de la estrechez, Medrano era feliz.

Todas las noches era despertado por una tenue luz en su rostro. Extrañamente el techo no tenía goteras que permitieran el paso de ese brillante halo azul blancuzco que lo desvelaba desde hacía varias semanas.

Un sábado en la noche al acostarse, un diminuto y luminoso haz se posa en su pecho. Se levanta y el centelleante rayo se desplaza a la puerta de la habitación; lo observa salir de la alcoba y se detiene en la parte exterior, sale en pos del encandilador y brillante rayo lunar que se dirige a la puerta del patio, sin temor siguió la luz que lo guió hasta el ramaje de un frondoso níspero.

La luminosidad alcanzó el tamaño del ojo de buey de un bergantín y quedó estática al pié del árbol. Volvió Juan a su alcoba y durmió profundamente.

Al día siguiente comentó a su esposa, lo ocurrido la noche anterior y esta le dijo que tiempo atrás su abuela le había contado algo similar pero no recordaba bien la historia. Acordaron visitarla al día siguiente domingo, para hablarle del fenómeno.

La abuela de su esposa a quien llamaban Yaya, era una matrona de noventa años nativa de Mahates, población llena de historias de brujas y duendes. Los ancianos del pueblo poseen un conocimiento heredado de los ancestros africanos transmitido de boca a oídos a pocos privilegiados y celosamente guardados por estos.

Ese día recibió Yaya, la visita de su nieta con su esposo y sus cinco biznietos.

Habló con ella contándole lo referente al haz de luz; esta lo escuchó atentamente y al despedirse, entregó a José una pequeña piedra diciéndole: Este es un Otán, piedra sagrada de los ríos donde se invoca a Ochún, tiene un poderoso aché que te va a servir en esta circunstancia especial de tu vida. Ha estado en mi familia durante siglos, llegó de África en el vientre de uno de mis antepasados.

Guardó el Otán en un bolsillo y sintió que una extraña energía invadía su cuerpo.

Esa noche soñó con una familia española que enterraba un cofre en su patio.

Se veía en medio de esas personas. Su presencia era etérea, gaseosa, volátil, podía mirar pero no podía tocar nada. “Es solo un sueño”… pensó.

Querían huir del cerco que tenían a la ciudad unos piratas franceses ávidos de sangre y riquezas. Habían saqueado hasta las iglesias profanándolas sin respeto.

Los defensores se rindieron sin pelear, Sancho Jimeno el defensor del Castillo San Luis de Bocachica, abdicó sin lucha.

La ciudad estaba indignada contra el cobarde español que no supo defenderla.

Observó a la familia que empacaba lo básico para alejarse de la ciudad sitiada.

Cuando se disponían a salir, un grupo de furiosos piratas penetró abruptamente en la morada y antes que pudieran defenderse fueron masacrados por los invasores que hablaban con un fuerte acento francés.

En ese alucinante sueño y en medio de esa terrible matazón, vio la frustración de esos desalmados quienes al no encontrar riquezas, lanzaron al exterior los cadáveres de la familia masacrada.

Al salir al alero del frontispicio, notó que esos sucesos ocurrieron en la casa donde vivía. En medio de su pesadilla vio en la fachada el mismo escudo de armas de piedra coralina que adornaba su frontón. Despertó agitado y sudoroso.

Durante una semana no volvió el enceguecedor halo. Una noche regresó la luminosidad posándose en su cara despertándolo de inmediato.

Sin temor, agarró el Otán que le diera la abuela y siguió el sendero marcado por la luz y tal como ocurrió la primera vez, la luminosidad lo condujo a la base del níspero. Una voz su el interior le indicaba que llevara una pala al pié del árbol.

José estaba preparado y sin vacilaciones empezó a cavar en el sitio.

Excavó arduamente hasta tropezar con la punta de la pala un objeto sólido, al terminar de sacar la tierra, encontró un arcón de cuero repujado con un escudo de armas en oro en el lomo, reforzado con esquineros y gualdrapas del mismo metal.

Limpió el pesado cofre y con mucho esfuerzo lo puso en el borde del foso. Descubrió que era el mismo baúl del sueño que tuvo con la familia asesinada por los piratas franceses. Cubrió el foso, cargó el pesado arcón y bañado en sudor por el esfuerzo se dirigió al interior de la casa, colocó en el suelo el pesado y repujado baúl y se sentó en la sala a descansar.

Su esposa se levantó intrigada al ver las luces encendidas y se sorprendió al ver a su esposo sudoroso abriendo el cofre de cuero, cuyos áureos bordes estaban en perfectas condiciones.

Sin mucho esfuerzo forzó la cerradura y apartando la cara para evitar el vaho mohoso de los siglos, lo abrió completamente.

Un paño de felpa de profundo azul turquí que cubría el contenido, se desintegró al levantar la tapa que cubría el contenido del arcón.

Encima estaba un grueso pergamino, escrito con una caligrafía elegante.

Con mucho cuidado desdobló el papel y leyó el contenido de este:

“Provincia de Cartagena de Indias 21 de Abril de 1.697 Año del Señor.
Nos, Don Diego Manuel Corrales Leal y Barriosnuevo, Doña Fermina Casasola y Girón, mas los infantes Hugo Manuel V, Fermina Isabel, y Gabriel Tomás Camilo Corrales Leal y Casasola, hijos concebidos en sagrada unión, abandonamos nuestro hogar rumbo a nuestra estancia, huyendo de los franceses que tomaron la ciudad.
Quién esto hallare por iluminación de la Divina Providencia sabrá que hemos fallecido a manos de estos agresores. Pedimos a quien esto encontrare, nos mande misas por el descanso de nuestras almas en la viña del señor.
Bendeciremos a quien esto hiciere.
Rubrico la presente con mi firma a los 21 días del mes de abril de 1.697
Hugo Manuel Corrales Leal y Barriosnuevo IV Caballero de Monte Verde.
Oficial de honor de la Guardia del Rey, Patricio de la Santa Losa y Tres veces Grande de España.

Impresionado por lo leído en el pergamino, lo entregó a su esposa.

El brillo de las joyas del arcón los deslumbró.

Hicieron un arqueo del contenido de este. Veinte y cinco lingotes de oro de veinte y cuatro quilates, con un peso de dos mil gramos cada uno. Seis collares de perlas negras, seis de perlas nacaradas y blancas, engarzadas con oro de veinte y cuatro y separadas por esmeraldas de un verde deslumbrante.

Cinco cadenas de un metro de largo y dos mil quinientos gramos cada una, engarzadas con sangrientos rubíes de destellos enceguecedores. Cuarenta anillos de oro, once engarzados con perlas, veinte enceguecedores diamantes de las minas de Congotanga, brillantes varios y cuarenta anillos de oro macizo representando los diferentes blasones que pertenecía el hidalgo caballero.

El peso de estos sobrepasaba los noventa kilos de oro.

El resto estaba compuesto por cuarenta brazaletes de oro engarzados con diamantes y zafiros africanos, cuarenta pares de aretes en oro y plata, sesenta pulseras en oro macizo de diferentes tamaños y cuarenta y nueve diamantes.

Al terminar de inventariar el contenido del cofre, se arrodillaron dándole gracias a Dios por haberle permitido encontrar ese “entierro” que los iba a sacar de pobres. No sabían cómo tasar el valor de ese tesoro incalculable que la Divina Providencia había puesto en sus manos.

Muy temprano fue a la Catedral y después de hablar con el arzobispo, pagó las misas diarias de la finada familia española por veinte años.

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Cine clásico: “Gritos y susurros”, de Ingmar Bergman (Suecia, 1972)

Argenpress Cultural

Dirección: Ingmar Bergman
País: Suecia
Año: 1972
Duración: 91 minutos
Género: Drama
Fotografía: Sven Nykvist
Actores: Harriet Andersson, Ingrid Thulin, Liv Ullmann, Kari Sylwan, Erland Josephson, Henning Moritzen
Guión: Ingmar Bergman
Producción: Svenska Filminstitutet / Cinematograph AB
Música: J.S. Bach, Fréderic Chopin



Análisis de la película, por Claudia Barboza

Gritos y Susurros, una película que cuenta la vida de tres hermanas Karin, María y Agnes, que se ven afectadas por la enfermedad de una de ellas Agnes; narra poéticamente aspectos sentimentales que se ven expresados en toda la narrativa audiovisual de Ingmar Bergman. Cada secuencia de la película resalta la corriente “Expresionista”, plasmada en el potencial creativo del director para narrar semblantes de la historia en un detallado trabajo de composición; resalta sobretodo el buen manejo de escenarios, en cuya selección de espacios pequeños y con pocos personajes, Bergman logra expresar la carencia de amor, los vacíos, angustias, odios secretos que acontece en la vida de las hermanas.

También se destacan el buen manejo de colores, principalmente el rojo y azul que acompañan cada cambio de la narrativa, el uso de símbolos como el sonido de los relojes, logran resaltar aspectos dramáticos de la película.

“Gritos y Susurros” profundiza principalmente la interioridad de las hermanas, que se ven obligadas a confrontar sus sentimientos a razón de la muerte de Agnes, aquella trayectoria de comprender más de su realidad, modifica el curso de sus vidas. Se trata de trayectorias que las reconducen a mirar hacia sí mismas, hacia su propia alma.



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Servime un vermouth

Erasmo Magoulas (Desde Canadá. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

La última vez que lo vi a Pillmajer fue una tarde que terminó con una marca de frialdad y resentimiento. No sé cómo caímos con mi ex en el departamento de Pill (en adelante lo llamaré Pill) y su novísima mujer, una brasileña (muy blanca) y muchísimo más joven que él y muy snob. Era en la Capital, - ahora le dicen CABA Ciudad Autónoma de Buenos Aires - pero no me pregunten por el barrio. Tal vez fuera Avellaneda, porque recuerdo que llegamos sin muchas complicaciones desde el sur. Creo que almorzamos algo muy frugal que preparó la brasileña; y luego Pill nos invitó a ir al Club Náutico San Isidro. Nosotros teníamos por aquel tiempo un Citroën Ami 8. Pill nos dijo que mejor fuéramos en su Ford Fairlane, porque todos iríamos más cómodos. No pude oponerme, Pill estaba en lo cierto, el Fairlane tiene casi las dimensiones del portaaviones USS Harry S. Truman.

Pill tenía un velero amarrado en uno de los docks del club.



Abordamos, y creo que Pill nos sirvió unos generosos vasos de whisky. En verdad no me acuerdo si nos sirvió algo, pero no sé por qué razón siempre me imaginé subir a un velero donde una mano solidaria en vez de la gentil ayuda para el abordaje, me ofrece un vaso cargado de ese licor con algunos hielos a la deriva. A lo mejor es por esa ritualidad hemingwayana que habíamos leído o imaginado que sucedía sobre “El Pilar”, amarrado en Cojimar.

Por esa época yo pasaba por mi temporada de Martini rojo. Me preparaba los tragos desde la mañana hasta bien entrada la tarde. La cena se acompañaba con Malbec, siempre. Nunca estaba borracho, aunque sí muy ocurrente, algunas veces en exceso, inventando historias originales, o quizás haya sido el Martini rojo que me convencía de esto último. Mi ex me miraba con una sonrisa cómplice, a pesar de su indiferencia por la bebida. Mi temporada de Martini rojo fue el tiempo de la plenitud.

A Pill lo había conocido algunos años antes, fue en mi etapa de Gin tónic, un tiempo de búsqueda, de exploración. Caminaba por La Boca, por la calle Iberlucea, de la mano de la Turca, una descendiente de árabes de melena ensortijada, una de esas bellezas extrañas, hasta que nos topamos con un atelier atípico. Un tipo con el torso desnudo, casi atlético, nos invitó a pasar. Era Pill. Pill estaba en el interior, pintando sobre un lienzo de mediano tamaño. Parte de su pecho peludo estaba salpicado de rojo y sus mejillas raspadas por ocres y azules. Había un desorden monumental, pomos de óleos y acrílicos por el piso, junto a trapos con olor a bencina, papeles y cartones con esbozos de murales. A Pill esto lo tenía despreocupado, es más, creo que el desorden le daba esa energía caótica, surrealista, sincopada, que necesitan los artistas, sobre todo los pintores. Eso de pintar con el torso desnudo vendría de Picasso o de Gauguin en sus años en Marquesas, me pregunté. Quién sabe. La cuestión es que Pill estaba entusiasmado con nuestra visita, me refiero al primer encuentro que tuve con el artista, cuando yo estaba con la Turca, en mi etapa de Gin tónic. Seguramente fue la belleza exótica de la Turca, que lo puso a Pill, ya un hombre maduro, más vital de lo normal; y un artista, sobre todo un artista plástico que llega a sus años de madurez –me refiero a la madurez cronológica, no necesariamente artística-, cuando se siente vital es como un fauno. Esto lo recordaba mientras estábamos almorzando con Pill y su recién estrenada esposa brasileña, en su departamento de Avellaneda. Por supuesto, mi ex no sabía nada de mi etapa de Gin tónic, y mucho menos de la Turca. En ese mismo instante que yo estoy recordando mi primer encuentro con Pill, mi ex me pregunta cuándo lo había conocido y en qué circunstancias. Le inventé una historia verosímil o casi, mi ex me devolvió una mirada encendida, sus ojos tenían las pupilas muy dilatadas. Esta mina me lee el pensamiento, pensé; y mi ex me volvió a mirar. Cortala flaca, le dije y mi ex me respondió al oído, igual te adoro.

En mi etapa de Gin tónic yo era un poeta y narrador que trataba de abrirme paso por el enmarañado, casi selvático, mundo editorial, y de concursos literarios, bueno, ya les dije que fue mi etapa de búsqueda y exploración. Cuando Pill se enteró del asunto me invitó a realizar una muestra conjunta. El expondría una veintena de sus trabajos, lienzos de pequeño y mediano porte, puro expresionismo y paisajismo motivados en la desembocadura del Riachuelo, nada original por cierto; y yo, mi trabajo, poesía y prosa alusiva al barrio de La Boca, o al arte pictórico como tema abarcador, creo que le dije como síntesis cósmica, o un disparate por el estilo. Tal vez tenía unos cuantos Gin tónic encima. Pill no respondió a lo de síntesis cósmica, pero al rato me dijo, lo que quieras flaco, lo que quieras, va a ser un boom cultural.

Yo ya tenía publicados dos libros de poesía, un libro de cuentos y participaba con dos obras en una antología de jóvenes cuentistas argentinos. Estaba orgulloso, para qué les voy a mentir. Eso sí, nada de estrellato, nada de vedetismo. Gozaba internamente con esa sombra de éxtasis que menciona Bolaño, que todo escritor por más mediocre que sea, alguna vez experimenta. Es ese tipo de experiencia interna, muy púdica, casi religiosa; que si uno es medianamente consciente de lo efímero del oficio, es absolutamente pasajera, como dice Bolaño, la experiencia que dura tan solo un instante.

Por aquella época despuntaban como de pura sangre: Aira, Piglia, Fogwill y Laiseca (el Monstro–ojo, monstruo no-, Monstro). Puig y Saer ya estaban en el podio.

La cosa es que acepté el reto de Pill y me puse de lleno a observar su obra. Fotografié los lienzos que iba a exponer, mandé la película a revelar, hice ampliaciones, las ubiqué sobre mi escritorio para tenerlas frente mío, en mis largas horas de trabajo, arriba de mi Olivetti portátil Lettera 22.Fueron días de angustia. El deadline. La Turca comenzaba a servirme los Gin tónica eso de las once de la mañana, cambiaba de táctica para las dos y comenzaba con unos mates amargos, a media tarde probaba con un café con leche, y nada. La mezcla de brebajes lo único que me causaba eran unas tremendas carreras al baño. Pará Turca, me vas a matar, le dije. Fui al escritorio agarré las fotos y las rompí-como en un rito-en pedacitos pequeños, las tiré a la papelera y me puse a escribir.

Eran doce poemas y ocho ficciones cortas. Pill me llamaba todos los días, quería saber cómo iba mi trabajo. Tranquilo Carlitos –a veces le decía Carlitos en vez de Pill- está todo listo. No le gustaba que lo llamara Carlitos, me lo había insinuado varias veces, pero la última me lo aclaró con mucho respeto, casi como una súplica. Mirá flaco no me llamés Carlitos, casi que puedo ser tu viejo. Está bien Pill; y si me sale llamarte Maestro, le pregunté. Eso está bien, muy bien, me respondió.

Con la Turca le llevamos los trabajos, faltaban dos días para la exposición. Le pedí a la Turca que fuera ella la que se los entregara. Pill ya tenía preparada una botella de Gin, rodajas de lima y Paso de los Toros, y tres vasos largos. La Turca le entregó mis trabajos con una sonrisa cautivadora. Pill los empezó a leer inmediatamente. La Turca se puso a servir los Gin tónic. Pill leía dos o tres versos y pasaba al otro poema, dos o tres estrofas y pasaba a la otra narración. Su cara era de sorpresa. Pero esto no tiene nada que ver con mi trabajo, me dijo. ¿Y?, le respondí, no te acordás que te hablé de una síntesis cósmica, o es que acaso no la ves; y la Turca y yo lo miramos con ojos inquisidores.

Solo quedaba dilucidar cuál de mis trabajos acompañaría a cada uno de sus cuadros. Cosa que se resolvió esa misma tarde, con altas dosis de verso semiótico de mi parte y también con la ayuda del Gin tónic.

El atelier estaba lleno de gente. Todas personas de mediana edad. Los más jóvenes éramos la Turca y yo. Pill se me acercó con un par de marchands. Me los presentó muy entusiasmado. Pill me los dejó como si fueran dos regalitos, y muy elegantemente tomó del brazo a la Turca y se la llevó.

Muy afeminados ellos, me empezaron a contar de su último viaje. Estaban tan excitados que parecía que acababan de llegar del aeropuerto. Habían ido a visitar galerías de París, Londres, y por supuesto la Biennale. En un momento me pareció que todo el cuento me lo hacían buscando una aprobación a su relación. Parecía que habían encontrado la persona idónea, porque yo me mimetizo inmediatamente con mis interlocutores –ojo, es absolutamente inconsciente, no conlleva ninguna intención de burla, ni nada por el estilo-, entonces seguramente comencé con algún tic muy femenino, un movimiento de manos muy suave, o un leve giro de cuello a lo Dietrich. Los marchand estaban recontentos, mientras me informaban de todo lo que pasaba en esas tres capitales del arte, hoteles y gastronomía incluidos, sin que yo pudiera abrir la boca. En realidad poco es lo que podría haber dicho. En eso se acercó la Turca, con un par de copas largas de Sauvignon Blanc frappé. Me miró provocadora, me ofreció una; y los marchands salieron como dos cohetes.

Llegó la hora de la presentación. Pill había cubierto las dos paredes donde colgaban sus cuadros y mis trabajos con dos enormes lienzos blancos en forma de telón. Pill, se subió a una tarima y comenzó un speech acerca de su obra, de la tradición pictórica de La Boca, sobre Quinquela Martín, al que nombraba como su Maestro. La atmósfera se tornó aburrida, caía frecuentemente en lugares comunes y frases hechas, y se iba tornando un tanto kitsch a medida que avanzaba en los detalles. La gente estaba interesada en que se corrieran los telones para poder ver el material. Al final del discurso me nombró como joven promesa de la poesía y la literatura del barrio, frase hecha si las hay. El muy cretino me ranqueaba como promesa de la poesía del barrio de La Boca, le faltó ser un poco más preciso y decir que yo era una promesa literaria de la calle Iberlucea entre Suárez y Olavarría. La Turca se reía sin pudor, le tuve que decir Turca aflojá. Salió a la calle y desde allá se escuchaban las carcajadas.

La cuestión es que después de levantar el telón, la gente se acercó a los trabajos, y al poco rato había alrededor mío un montón de gente pidiéndome mis libros de poesía y el de cuentos, o la antología de jóvenes cuentistas. Ni a la Turca ni a mí se nos había ocurrido traer algunos ejemplares. Les dije en cuales librerías los podían encontrar y por cuales editoriales habían sido publicados. Comenzó una ronda de preguntas sobre la tradición literaria argentina, sobre novísimos escritores, sobre si habría una nueva literaturahispano-americana post-boom y toda esa milonga. Para serles franco, a mi me aburre un poco todo ese cuento, amén que de muchos temas no tengo ni idea, o la tengo pero no se ciertamente si es verdaderamente mía, o funciona como un espejo que refleja conceptos establecidos por los tenebrosos poderes del negocio cultural, en definitiva por otros.

La Turca no se desprendía de mi lado, estaba exultante. En un momento lo vi a Pill, en un rincón con dos o tres personas a su alrededor, como un boxeador en las cuerdas, casi derrotado, casi como esperando el último cross de derecha que lo tendiera en la lona. Me tiró una mirada de odio, que se fue tornando de resignación. Alguien me golpeó levemente el hombro como para llamar mi atención. Cuando tenga un segundito quisiera hablar con usted. Era uno de los co-editores de una importante editorial, la J. A. Ediciones de la F. Me gustaría leer más trabajos suyos de poesía y narrativa.

En el velero no hay Martini rojo, ni blanco se disculpó Pill, con un gesto que denotaba que solo lo hacía para mantener las mínimas normas de cortesía. Tampoco Gin me dijo, y se sonrió con sarcasmo. Trajo del refrigerador cuatro botellas de Heineken. Sobre la mesa de la cubierta estaba aún la botella de Caballito blanco y cuatro vasos sin hielos, con restos de un agua color ocre muy desteñido.

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Cara candao

Daniel de Cullá (Desde Burgos, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

En Ínsula Barataria, los señores de la porra, las esposas y boqueras infiltraos tendrán absoluta y entera jurisdicción sobre los vasallos para castigar, absolver y perdonar como dictadores, que ya lo dijo su presidente comiendo un palomino en una posada del Camino de Santiago:

Echaos atrás, compadres, pringaos, teneos por pagados con el sonido de este candao como en ese otro tiempo os tuvisteis por contentos con el olor a fosa común, o astilla santa de garrote vil, que la iglesia católica ha celebrado siempre.



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El zapatero de Provincia

Alberto Pinzón Sánchez (Desde Colombia. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Marcoalirio Ariza estaba sentado sobre una pequeña banqueta, martillando una suela de zapato con un martillo pequeño de mazo plancheto, sobre un pie de hierro encabado en un pedazo de madera que sostenía entre las piernas. El pequeño cuchitril oscuro y sucio donde trabajaba, quedaba bajo el nivel de la casa y tenía una grada para adentrarse en él. La pequeña casa donde él malvivía y trabajaba solitario, quedaba en una de las salidas de Provincia; tenía piso de tierra oscura pisada donde yacían esparcidas algunas botellas vacías de aguardiente, paredes delgadas de adobe y techo de paja gris, gruesa, larga y trenzada. Cuando vio llegar al médico a la puerta de la zapatería, alzó la cara y mirándolo intensamente con el único ojo que tenía, le dijo:

- Doctor siquiera que vino, porque las pastillas ya se me están acabando.



Su frente era amplia y el escaso pelo echado hacia atrás trataba de ocultar una gran cicatriz ancha fibrosa y oscura como un cordón, que le recorría de lado a lado la cara pasando por la cuenca derecha vacía tapada por el parpado caído del ojo derecho, para terminar a en la mandíbula del lado izquierdo dando la impresión de ser una persona a quien le habían partido en dos mitades la cabeza. La ceja derecha formaba parte del cordón fibroso de la cicatriz, pero la izquierda ya mostraba los vellos ralos de la madarosis. El cordón cicatricial dividía también en dos mitades el cuerpo ancho, bulboso y de piel brillante de la nariz, pasando por un lado de la comisura labial izquierda (que acentuaba su imagen trágica) dejando la boca grande y carnosa libre, hasta llegar al borde de la quijada, dándole a su edad madura cierta imprecisión. En ese momento el médico le preguntó:

 - Pero Marcoalirio, no estará tomando aguardiente con las pastillas que le dejo ¿No?

Volvió a mirar al médico con su ojo único que dejaba ver una sombra oscura de indiferencia y le respondió:- ¿Pero qué quiere doctor, que baje esas pepas y todo el tormento de mis recuerdos, solamente con agua del aljibe?

Siendo un acuerpado adolescente, Marcoalirio vivía con sus padres y sus dos hermanas menores en una pequeña parcela de pendiente, cultivada con algunas matas de café y plátano en la vereda la Cuchilla de Provincia; allá donde la cordillera se quiebra para aplanarse en el altiplano Central. Fue un sábado a Provincia a comprar algunas provisiones, principalmente baterías o pilas para la linterna, velas de parafina, puntillas y clavos para las reparaciones en la casa y las cercas, sal mineralizada para las dos vacas caseras que tenía su madre y que cotidianamente les daban el desayuno a toda la familia. Al salir de la tienda, un día luminoso y cálido como los de Provincia, una patrulla de soldados vestidos de verde y armados con grandes y pesados fusiles, al verlo joven y enruanado en el calor de Provincia, le exigieron terminantemente: ¡Su libreta militar! No tengo, fue toda su respuesta. Entonces venga con nosotros para que resuelva su situación militar obligatoria, le respondió el jefe de la patrulla quien no se distinguía de los demás soldados.

Fue llevado al patio de paredes de cemento muy altas de la casona de la alcaldía de Provincia junto con varios jóvenes más. Al atardecer, cuando comenzó la brisa olorosa que refresca el calor del mediodía en Provincia, lo subieron junto con sus compañeros, como ovejas, a un camión grande y carpado de los que se usan para trasportar ganado. Viajaron toda la noche en medio de sacudones y frenazos y al amanecer, dio gracias por haber llevado puesta la ruana, pues un viento frio, penetrante, sin olor a nada, entraba por entre las maderas del camión; entonces se dio cuenta que estaba adentrándose en el altiplano central. Por una hendidura que dejaba la lona del camión pudo ver las luces de la gran ciudad y los avisos luminosos relampagueantes a lo largo de la carretera. Un rato después, cuando el camión paró, lo descapotaron y les ordenaron bajar. Otra patrulla de soldados armados con fusiles pesados los recibió, pero esta vez el jefe estaba vestido con un uniforme verde de paño y quepis. Estaban en la base militar de Usaquén cerca de Bogotá y les gritó que estaban ahí para prestar el servicio militar obligatorio que nuestra querida patria, Colombia, nos demanda.

 Seis largos meses sin noticia de su familia ni comunicación alguna, duró el entrenamiento diario en un helado cerro aledaño tupido con un bosque ralo de matorrales enanos impregnados de ollín, a base de duchas heladas, trotes extenuantes, comidas de arroz, papa y plátano cocinados, y largas prácticas, muy intensas, de tiro al blanco con fusil largo, lucha cuerpo a cuerpo con bayoneta calada y lanzamiento de granadas, que les dictaban otros militares que hablaban muy raro. Al final del entrenamiento los jefes le dijeron que por su esmero y desempeño había sido seleccionado para ir a continuar la lucha de nuestros libertadores en Corea, tierra de libertad, donde se estaba librando una guerra sin cuartel de la civilización occidental y cristina contra el comunismo ateo; lucha cuya una solución era la victoria. El sábado 12 de mayo de 1951 (Marcoalirio siempre tuvo muy presente esa la fecha) desfiló junto con sus 800 compañeros de Batallón llamado Colombia, en la plaza de Bolívar de Bogotá, frente al presidente de la república Dr. Laureano Gómez, todo el alto Gobierno de Colombia, el cardenal primado con el capellán del ejército y, el embajador de los Estados Unidos.

Ocho días después de un viaje continuo, en una caravana de camiones militares que atravesó dos cordilleras, fue embarcado en el puerto de Buenaventura, en el mar pacifico, en un navío del ejército de los Estados Unidos rumbo a Corea. La inmensidad sin límites del mar, la brisa persistente con sabor salado, el fuerte y permanente vaivén de las olas, más el calor torrencial de la canícula, hicieron de su viaje una enfermedad. Escondido en su litera vomitando cuanto comía lo convirtieron en un espectro enfermizo de quien se burlaban sus compañeros de armas. Solo tuvo un descanso cuando desembarcaron un mes más tarde en Corea, en el puerto maloliente de Pusan donde ya habían comenzado los vapores calurosos e irrespirables del verano coreano, y sin mucho reposo fue incorporado con sus compañeros, todos al mando de “Don Polo” como llamaban al coronel Polanía, al regimiento 21 de infantería adscrito a la 24 división del ejército de los Estados Unidos. Ahora era el idioma la nueva dificultad, pues poco entendía el lenguaje de los portorriqueños y mejicanos que servían de intérpretes con los nuevos jefes militares. Nuevos entrenamientos intensivos en el uso de granadas y bazucas antitanque, guerra de trincheras, y por la tarde cursos de historia del alma heroica y las hazañas épicas del ejército colombiano a lo largo de su vida republicana: Santander, Obando, Mosquera, Rafael Reyes, Próspero Pinzón, Vásquez Cobo, ect que les dictaba un capitán chaparro, medio rubio, de mirada irascible y de apellido Valencia, a quien si entendía casi todo porque hablaba con el acento y el tono de sus paisanos de Provincia.

En la mitad del verano, comienzos de agosto del 51, Marcoalirio junto con sus compañeros fueron trasportados por vehículos militares estadounidenses a la batalla por la toma de la ciudad coreana de Kumsong. A Marcoalirio junto con 11 once compañeros les asignaron la toma y mantenimiento a toda costa de una pelada colina estratégica, quemada y arrasada por el fuego, llamada por los colombianos “el Chamizo”; mientras sus compañeros de batallón eran distribuidos en otras dos colinas circundantes. Ahora la dificultad era la tierra arenosa y seca por el calor húmedo e irrespirable del verano, que casi no permitía cavar trincheras profundas donde protegerse de los cañonazos permanentes y sin descanso de la artillería y de los bombardeos aéreos enemigos. En la madrugada del 7 de agosto del 51, una lluvia estruendosa de metralla, esquirlas y bombas incendiarias cayó sobre el hueco donde se encontraba Marcoalirio, hiriéndolo de gravedad en la cabeza y sin darle casi ninguna posibilidad de participar en la batalla posterior. Rápidamente fue atendido por sus compañeros que lo lograron sacar hasta la carpa del puesto médico de los americanos, donde lo sometieron a una cirugía y lo evacuaron a una base militar para heridos de guerra ubicada en Japón. Allí permaneció, durante el inclemente invierno japonés, seis meses de una tediosa e interminable recuperación o rehabilitación, comiendo diariamente enlatados de sopas, verduras, frijoles, maíz y una pasta sonrosada de carne de cerdo llamada spam, y por su escaso conocimiento del inglés, a merced de los intérpretes de “espaniss”; hasta cuando lo llevaron nuevamente al navío estadounidense que en febrero del 52, regresó a Cartagena de Indias con el primer contingente de soldados del batallón Colombia proveniente de Corea. Tres días después, ya en Bogotá, en la misma guarnición donde lo habían entrenado el año anterior, sus jefes y un supervisor estadounidense le liquidaron los salarios que no había cobrado a razón de 39 dólares mensuales, más 100 dólares de indemnización por la herida en la cabeza: 500 pesos colombianos en total.

Con ese dinero en el bolsillo y una cédula militar, Marcoalirio aún sin tener noticias de su familia, buscó un trasporte hacia Provincia y dos días después estaba en la vereda donde quedaba su casa. Allí ya no había sino unos restos de paredes calcinadas apresadas por unos bejucos y por ramazones que entre salían de la tierra calcinada. Un escalofrío recorrió su cuerpo, mientras una humedad, que podían ser lágrimas, brotaba de la cicatriz de sus ojos. Así, estuporoso y anonadado estuvo un largo rato observando los escombros que podía ver. Buscó algunos vecinos amigos, pero la vereda estaba casi vacía. Finalmente encontró un viejo enflaquecido y miserable que le contó lo sucedido: al poco tiempo de su ida, habían llegado los Chulavitas conservadores y como la vereda tenía fama antigua de votar en las elecciones por el partido liberal, habían matado a los que pudieron y a los demás los habían perseguido hasta bien allá de las selvas del rio Minero. El viejito no supo o no pudo dar razón de los familiares de Marcoalirio.

Entonces decidió seguir la ruta de quienes habían logrado escapar hacia la selva para averiguar por sus padres y hermanas. Después de adentrase en la selva caminando casi dos meses por entre precipicios agrestes y cruzando cañadas de ríos torrentosos y selvas húmedas, lluviosas y pantanosas; sorteando hambre y todo tipo de dificultades y riesgos que ofrece la selva, logró finalmente llegar a un descampado o claro selvático, donde hizo contacto con un grupo de conocidos que habían armado unas chagras primitivas y apenas sobrevivían en aquel fangal de tierras rojizas. Allí conocían bien a su familia y cuando les contó de donde venía, le confirmaron que sus padres y dos hermanas habían sido degollados a machete por los Chulavitas y luego quemados sus cuerpos en la ruina que había encontrado. Desde ese día (dicen los que lo conocieron) que Marcoalirio había adquirido esa mirada intensa y oscura de su único ojo.

Por su experiencia, rápidamente el grupo le dio la dirección. Empezó por organizar la colonia de manera militar, con disciplina, horarios estrictos, grupos de trabajo, apoyo, comunicaciones, trasporte, talleres, tareas, vigilancia e instrucción militar. Al poco tiempo la colonia de 36 personas, adultos y niños, hombres y mujeres, era un temible y vengativo grupo guerrillero itinerante, que empezó a hacer incursiones mortíferas sobre las veredas pobladas y pequeñas aldeas del piedemonte y la cordillera, controladas por los conservadores. Así adquirieron más armas, especialmente carabinas y machetes, más provisiones y seguridad; pero en una de las primeras escaramuzas, Marcoalirio perdió la prótesis ocular u ojo de vidrio que le habían colocado en la base militar de Japón, con lo que su cara amarillenta, cicatrizada y tuerta, se hizo más enjuta, sombría y dramática.

Una vez se comienza es muy difícil parar: después de dos años de despojos, venganzas con ajusticiamientos masivos, finalmente hicieron contacto con otros grupos de colonos liberales alzados en armas y establecieron una red grande de comunicaciones, que abarcaba toda esa parte de la selva y el piedemonte de la cordillera. La amnistía para los guerrilleros decretada por el general Rojas Pinilla en el año 53, por lo escondido y alejado de su escondite, ni siquiera le fue informada. Con la del año 57, de Lleras Camargo, algunos viejos compañeros del grupo se licenciaron y salieron al puesto del rio Minero donde el ejército de Colombia los esperaba para reinsertarlos en el campo de donde habían salido huyendo, con un azadón, un machete, una muda de ropa, más 30 pesos. Algunos hicieron saber que habían podido regresar a sus veredas en Provincia, pero de la mayoría no se volvió a saber nada; mientras tanto, al haber cesado los ataques militares y bombardeos en esa zona; Marcoalirio y su grupo iniciaron un punto perdido de colonización selvático llamada “el Chamizo”, en recuerdo de la herida coreana, el que pronto empezó a crecer y a afianzarse como un sitio poblado y organizado para iniciar nuevas colonizaciones selva más adentro. Cuando el cese de los ataques militares se hizo permanente, Marcoalirio con dos compañeros cercanos enterraron las carabinas guerrilleras embadurnadas de grasa, bien forradas en plástico, en lugares especiales solo conocidos por ellos y, se dispusieron a desarrollar una nueva vida en el Chamizo.

Habían pasado quince años desde que le pidieron la libreta militar en Provincia: Marcoalirio había aprendido y desarrollado varias habilidades, entre ellas, el arte de la talabartería de aperos de cuero para mulas de carga y construyó en el centro de Chamizo, una pequeña mediagua-taller donde ejercía su oficio y atendía a los colonos necesitados. Pensó que sería bueno dejar la vagabundería con mujeres pagas y tener una compañera permanente. Pero la verdad era que su cicatriz facial no le ayudaba con las mujeres, quienes veían en él un hombre firme trabajador y honrado, pero, corroído por una fea venganza que le salía por la cara. Sin éxito, se dedicó al alivio momentáneo que le daba la bebida cotidiana de aguardiente, la música estridente de corridos mejicanos y a las mujeres pagas que había conocido por primera vez en el puerto coreano donde desembarcó la primera vez y a las que desde entonces se había aficionado; pero ese ritmo de olvidar destinado al fracaso y a la soledad, apenas le duró unos años más. Entonces fue cuando empezó a sentir hormigueos en los dedos de las manos y a perder la habilidad manual y la fuerza para trabajar en los cueros. Luego le salieron unas manchas rojizas en todo el cuerpo, a no sentir dolores en las manos, ni en el cuerpo y ver deformada, agrandada y brillante la parte no cicatrizada de la nariz y las orejas. Alarmado preguntó a algunos amigos cercanos, quienes no se atrevieron a darle opinión. Y así fue como decidió desandar de incognito, sigiloso y en silencio, todo el camino de la selva para regresar a Provincia, en donde había un médico de planta en el puesto de salud.

El examen fue sencillo y el diagnostico también: Marcoalirio tenía una lepra lepromatosa, adquirida durante todos estos muy largos años de sufrimiento, abandono y olvido; barro, miseria y camas de costal de fique. Conociendo la gravedad de su enfermedad, decidió someterse al tratamiento (de esa época) a base de grandes dosis de sulfonas y quedarse en Provincia trabajando sin mucho esfuerzo y sobre todo sin nombradía, como un miserable zapatero remendón.

En ese momento fue cuando Marcoalirio miró al médico con su ojo único que dejaba ver la sombra oscura de la desesperanza aprendida y le respondió:- ¿Pero qué quiere doctor, que baje esas pepas y todo el tormento de mis recuerdos, solamente con agua del aljibe?

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Plástica: Desde Bielorrusia, Leonid Afrémov

Leonid Afrémov (nacido en Vitebsk, en 1955) es un pintor bielorruso con nacionalidad israelí. Sus pinturas generalmente refieren a paisajes, escenas urbanas, flores, marinas y retratos coloreados vívidamente. Generalmente utiliza espátulas, como herramienta, y pintura al óleo, como material, para sus producciones. Ha trascendido por la exposición y venta de su obra por Internet más que por la exposición en galerías.



En la Unión Soviética

Afrémov se graduó en la Escuela de Bellas Artes de Vitebsk, fundada por Marc Chagall en 1921 (la cual tuvo notables personalidades como Kazimir Malevich y Wassily Kandinsky). Trabajó en una fábrica de cerveza y licores como diseñador, y -luego- como escenógrafo teatral. En los 80 comenzó a trabajar de forma autónoma en colegios y koljoses diseñando propaganda comunista. También realizó esculturas de Lenin en escayola, pero a causa de sus raíces judías no se le permitió pertenecer a las asociaciones de artistas locales ni participar en las exposiciones gubernamentales.

En 1986 ocurrió el desastre de Chernóbil, a unos cientos de kilómetros de Vitebsk (su ciudad natal), entonces su niño de 2 años resultó afectado (tal como otras personas). Se mudó a Israel en 1990, donde abandonó la ciudadanía soviética por la israelí, que sigue conservando en la actualidad.

En Israel

Al cabo de dos semanas, encontró un trabajo en una agencia de publicidad para pintar carteles. Posteriormente estuvo en una tienda de marcos donde se introdujo en el uso de la espátula y la construcción de marcos. Sin embargo se encontró casi en la misma situación de la Unión Soviética: los inmigrantes rusos recibían salarios más bajos y eran discriminados incluso a nivel oficial. Por ello en los primeros años de esta década pintaba fundamentalmente acuarelas y acrílicos (lo que conseguía vender fácilmente sin apenas experimentar).

En 1993 se mudó a Asdod, ciudad con importante población inmigrante rusa.

En 1995 consiguió abrir su propia galería y tienda de marcos, frecuentada por inmigrantes rusos. En esta época pintaba casi exclusivamente óleos a espátula, adquiriendo su estilo artístico único. Se hizo amigo del músico de jazz Leonid Ptashka, quien animó a Afrémov a pintar una serie de retratos de músicos de jazz populares.

La galería fue atacada en varias ocasiones; una vez escribieron en el escaparate "Cerdo ruso, vuelve a Rusia." En marzo de 2001 la galería fue nuevamente atacada y los vándalos destruyeron docenas de pinturas. La policía local se negó a actuar.

Época actual

Leonid Afrémov decidió que era el momento de irse a donde lo trataran en condiciones de igualdad y en enero de 2002 se mudó a los Estados Unidos (Boca Ratón, Florida).

Actualmente vive en Playa del Carmen, México.

Fuente: WIKIPEDIA

Ver su obra aquí: http://www.youtube.com/watch?v=_4GcgLhhDQg

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La segunda juventud de Marx

Francesc Arroyo (Desde Colombia. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El marxismo, desterrado tras el derrumbe soviético, revive en algunos círculos académicos y culturales. En el 15-M los referentes van desde Hessel a Mafalda.

El libro más vendido de la historia es la Biblia. El segundo es el Manifiesto comunista, de Karl Marx, una obra que ha visto resurgir sus ventas en los últimos años. Lo mismo sucede con El Capital, otra obra del filósofo alemán que vende cientos de miles de ejemplares en todo el mundo en versiones que sorprenderían sobremanera a su autor. En España, acaba de llegar a las librerías una edición de El Capital en versión manga (Herder), traducción de un volumen japonés del que se han vendido la friolera de 120.000 ejemplares. Se trata de una adaptación libre en la que se ha inspirado el director chino de teatro He Nian para convertirlo en un musical.



‘El Capital’ en versión manga ha vendido 120.000 ejemplares en Japón

Reaparecen, además, obras centradas en analizar la figura del pensador, como la biografía Karl Marx: A Nineteeth-Century Life, que acaba de publicar el profesor de la Universidad de Missouri Johathan Sperber. Y a ambos lados del Atlántico asistimos a representaciones de Marx en el Soho, del estadounidense Howard Zinn, una obra en la que el filósofo es enviado por error al SoHo neoyorquino de finales de los noventa en lugar de al Londres de la revolución industrial. El actor Brian Jones ha llevado esta obra durante los últimos años a decenas de salas universitarias (en abril la representó en el Massachusetts College of Liberal Arts) en EE UU y en Madrid se estrenó recientemente la versión adaptada Marx en Lavapiés.

La imagen y el pensamiento del pensador alemán, casi desterrados de los círculos políticos, académicos y culturales tras la caída soviética, resurge en un momento en el que una severa crisis promueve la búsqueda de respuestas alternativas al capitalismo convencional. Sin embargo, cuando de lo que hablamos es de grandes movimientos sociales como el 15-M o los Indignados, Marx comparte cartel con una ecléctica lista de referentes filosóficos y morales, que abarcan desde los documentales de Michael Moore hasta la película Inside Job, pasando por las obras de autores como Stéphane Hessel y José Luis Sampedro, el creador de cómics Ivà (Historias de la puta mili) o personajes como Mafalda.

La obra ‘Marx en el Soho’, de Howard Zinn, retorna a las salas en varios países

En lo académico, hay autores que llegaron al marxismo en los sesenta y setenta y siguen considerándolo una herramienta válida para interpretar la realidad. Entre ellos figura Juan Ramón Capella, catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad de Barcelona, que sostiene que “el marxismo resulta clave para entender el presente”. Una tesis similar a la del historiador Carlos Martínez-Shaw o el filósofo francés Jacques Rancière. Otros han descubierto a Marx tras una larga trayectoria en la otra orilla. El economista grecoaustraliano Yanis Varoufakis, profesor en la Universidad de Texas tras ser asesor de George Papandreu cuando este gobernaba, declaró recientemente: “La única forma en que he podido hacerme inteligible el mundo es a través de los ojos metodológicos de Marx. Hecho que basta para hacer de mí un teórico marxista”. En una línea similar estaría el filósofo italiano Gianni Vattimo, que llega al marxismo desde el cristianismo y Heidegger.

En los antípodas se sitúan autores como Miquel Porta Perales, autor del libro La tentación liberal, quien sostiene que “el marxismo, como teoría de interpretación y transformación del mundo, entró en crisis hace décadas: el materialismo dialéctico es una entelequia; el materialismo histórico, una manera más de aproximarse a la historia; la lucha de clases, una pugna que busca más trabajo y mayor salario; el proletariado, un ente que desea integrarse en una prosperity capitalista hoy en crisis; la democracia real, una forma de despotismo; la sociedad sin clases, el paradigma de la sociedad cerrada”. Pese a su dura diatriba, Porta Perales reconoce que el marxismo retorna “porque ofrece certeza antiliberal y confort radical: la certeza que permite confirmar ¡por fin! la verdad última del capitalismo explotador; el confort que se obtiene al proponer ¡por fin! una alternativa al sistema”.

El economista Joaquín Trigo, del Instituto de Estudios Económicos, que en su juventud se sintió atraído por el marxismo, sostiene hoy que carece de vigencia y que Marx “nunca estuvo en una fábrica”, así que sus análisis ni sirven ahora, ni servían antes.

El teórico no tuvo en cuenta cuestiones como la ecología o el género

Joana García Grenzner, feminista vinculada a los Indignados, sostiene que el marxismo sí sirve para cubrir un vacío a la hora de analizar la realidad social y económica. Grenzner toma a Marx como una de sus referencias a pesar de que apenas trató dos de los asuntos centrales para ella: el feminismo y el ecologismo. La activista insiste en que sus opiniones son solo suyas y no representan a ningún movimiento. Una precisión que también hacen varios adheridos al 15-M en Barcelona, que para pronunciarse sobre este asunto tuvieron que celebrar una asamblea para recoger opiniones, todas “individuales”.

Según estos activistas, su acercamiento al marxismo es indirecto. “Tenemos en común la crítica al capitalismo”, dicen Paco y Pepe. Cuando repasan los autores que les han influido citan a Sampedro, Hessel, Chomsky, Orwell, Huxley y Kropotkin. Un miembro de la asamblea cita también a Marx y Trotsky. Paco destaca la fuerte influencia para él de las historias antimilitaristas de Ivà, las tiras de Mafalda o un libro como La economía no existe (Los libros del lince), del periodista Antonio Baños. Varios de los participantes en el debate señalaron que sus principales fuentes de inspiración son la calle, los movimientos sindicales y vecinales, la plataforma antidesahucios y las redes sociales, además de las llamadas “primaveras árabes”. “Bebemos más de los autores underground que de los clásicos”, “los clásicos son muy duros”, dice Pepe.

“Lo que le da sentido es la lucha contra la injusticia”, dice Manuel Cruz

La dificultad que algunos de estos textos suponen para parte del público fue algo que tuvo en cuenta la editorial Nórdica Libros a la hora de publicar el Manifiesto Comunista en versión ilustrada, uno de los libros más vendidos en la feria del libro de Madrid de 2012. Según su editor, Diego Moreno, “uno de los motivos por los que publicamos el libro es la vigencia de muchos de sus apartados, pero también queríamos hacer una edición que llegase a un público amplio. Se trata de uno de los clásicos del pensamiento occidental. Queríamos alejarnos de los prejuicios que sienten muchos”. Su colega, Raimund Herder, afirma: “Hemos editado libros como Comunismo Hermenéutico de Gianni Vattimo y Santiago Zabala o la versión manga de El Capital porque, 23 años después del fracaso soviético, tenemos que reconocer que su oponente, el liberalismo, también ha fracasado, con consecuencias fatales para la sociedad, la democracia, la ecología”. “Vattimo no propone volver al comunismo o un marxismo metafísico, señala, sino recuperar sus ideas aún vigentes”.

El aparente reverdecer de Marx ha sido reseñado por autores como Stuart Jeffries, columnista del diario británico The Guardian, que tituló uno de sus recientes artículos casi con una declaración: Por qué el marxismo renace de Nuevo. El escritor Jonathan Sperber se preguntaba en sus mismas páginas: ¿Es Marx aún relevante? Y la respuesta era afirmativa, con mención especial de su valía para entender las crisis recurrentes del capitalismo.

Según el catedrático Juan Ramón Capella, “los instrumentos de análisis de Marx, en general, siguen siendo válidos”. En particular, para explicar “tres fenómenos: las crisis cíclicas del capitalismo, la concentración del poder económico y la contrarrevolución política, consecuencia de la caída del beneficio capitalista”. El profesor considera que no hay que tomar a Marx como un dogma: “Él conoció la primera revolución industrial y nosotros estamos en la tercera”. Además, “era un convencido del progreso técnico y no vio algunos de los peligros del desarrollismo. Por ejemplo, no comprendió la elasticidad indefinida de las necesidades humanas”. Pero la idea que expresa el lema “socialismo o barbarie” sigue siendo válida, opina. “La barbarie es una sociedad sin reglamentar, a merced solo del mercado”, señala, para concluir: “Hay quien defiende el ultraliberalismo con el argumento de que el Estado no entiende de economía. Bueno, el mercado tampoco”.

“Ofrece certeza antiliberal y confort radical”, afirma Miquel Porta Perales

Que Marx permite formular respuestas a los retos actuales es algo que sostienen también el catedrático Carlos Martínez-Shaw, el economista Carlos Berzosa, el filósofo Manuel Cruz o el dirigente del PCE José Luis Centella, entre otros. Según Berzosa, “Marx nunca ha perdido vigencia, aunque sí ha habido intentos de anularlo, de relegarlo a la historia”. Tras el hundimiento del socialismo real, señala, “se le atacó con el argumento de que había perdido vigencia, pero hoy podemos ver la importancia de sus análisis”. Berzosa, como Capella, no pretende que Marx acertara en todo. “Hay que leer a Marx de forma abierta, porque él no tuvo en cuenta aspectos como la ecología o la lucha de género”. En un sentido similar se expresa Centella. “Marx no es un catecismo ni una máquina de dar respuestas, pero nos permite entender que la crisis no es cosa de unos golfos, sino que está vinculada a la estructura económica del capitalismo”.

Manuel Cruz, profesor de Filosofía en la Universidad de Barcelona, reflexiona: “La crisis del marxismo suele presentarse como algo evidente, a partir del fracaso del denominado socialismo real. Pero el marxismo no es solo eso. No caben descalificaciones genéricas: quienes cuestionen la cientificidad de los análisis marxianos vienen obligados a demostrar científicamente su falsedad o sus errores”. En su opinión, “el elemento que proporciona sentido y coherencia al marxismo es el impulso moral por acabar con la injusticia. Por eso no tiene derecho a reclamarse del marxismo ni el marxista de salón ni el oscuro burócrata del aparato de partido, sino quien, desde el conocimiento y la voluntad de transformar, posee también la sensibilidad que le hace vivir como intolerable el sufrimiento humano provocado por un orden social injusto”.

Carlos Berzosa: “Nunca ha perdido vigencia, aunque se intenta anularlo”

Para Albert Recio, profesor de Economía de la Universidad Autónoma de Barcelona, “Marx no solo no ha caducado, es un gran clásico y está ganando vigencia y aceptación social debido a la crisis”. Sus ideas valen especialmente para explicar “los conflictos de clase, la crítica al capitalismo y el empleo del ejército industrial de reserva”, expresión que Marx emplea para referirse a los parados. En El capital, no deja de anotar la relación directa entre el salario y el número de personas en paro. En cambio, dice Recio, “Marx no vio la importancia de las estructuras nacionales, un asunto que llevó a la segunda generación de marxistas [Lenin y Rosa Luxemburgo, sobre todo] a abrir el debate sobre el imperialismo”. Tampoco pudo atisbar “la cuestión ecológica por su visión del progreso tecnológico ni la importancia real de las relaciones de género, pese a que Engels sí hizo algunas aproximaciones”. Donde el marxismo sigue en franco retroceso, apunta Recio, es en la Academia “dominada por el pensamiento neoliberal, que ha emprendido una fuerte ofensiva contra las visiones críticas hacia el capitalismo”.

Joan Coscubiela, diputado por ICV, y Fernando Lezcano, portavoz de CC OO, recurren al pensador italiano Antonio Gramsci para referirse a la “hegemonía” de las ideas liberales. Según Coscubiela, “la ofensiva de la derecha en los ochenta colocó al marxismo a la defensiva”. “La sociedad vio cómo todo se convertía en producto a merced del mercado. Hasta la educación o la sanidad”. Lo peor, asegura, es que aquella gran ofensiva ideológica hizo mella en “cierta izquierda”. Cree Coscubiela que un momento culminante de la rendición ideológica de la izquierda se aprecia en la renuncia del PSOE al marxismo, a propuesta de Felipe González: “Es el gran triunfo de una derecha que obliga a la izquierda a renunciar a su ideología”. Lezcano lo resume así: “La derecha consigue hacer creer a la mayoría de la población que sus valores son los valores de toda la sociedad. Que No caben otros”.

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