jueves, 30 de enero de 2014

Gerardo Bavio recuerda la militancia de Juan Gelman: “Compartimos las mismas críticas a la Conducción Nacional de Montoneros”

Mario Hernández

Mario Hernández (MH): Escuchando al “Tata” Cedrón en el tema “El caballo de la calesita”, letra de Juan Gelman, para recibir a Gerardo Bavio. Puse este tema porque Gelman fue tu compañero de lucha, de militancia y me gustaría que nos hablaras de esta faceta de su personalidad.

Gerardo Bavio (GB): Con Juan militábamos en la misma corriente de lo que llamamos el peronismo de izquierda, en la organización Montoneros. Lo conocí personalmente en Madrid, recién en 1978, cuando tuve oportunidad de salir de Argentina, residí un tiempo en México y después en España. Ahí nos conocimos y nos vimos varias veces. En gran medida participábamos de la misma opinión con respecto a las críticas que se le formulaban a la Conducción Nacional de Montoneros desde algunos ámbitos.

Al respecto quería mencionar lo que fue la ruptura de Juan con la Conducción Nacional junto a varios compañeros, entre los cuales estaban Pablo Fernández Long, Arnaldo Lizaso y Rodolfo Galimberti, que plantearon una serie de críticas en un acto que se desarrolló en febrero de 1979, previo a la denominada Contraofensiva.

Todos estos compañeros eran críticos a la posición de la Conducción Nacional de Montoneros y los criterios que se manejaban. Los acusaban de una concepción militarista, de elitismo, de ausencia total de democracia interna, una serie de críticas que nosotros también compartíamos. No participamos porque podríamos decir que nos sorprendió hasta cierto punto la Declaración de París.

Para aclarar, quiero leer brevemente unos conceptos que Gelman le dirige a Rodolfo Puigróss en una carta de mayo de 1979. Leo textual:

“Nuestro referente son las masas en el país y no el aparato al cual renunciamos porque está equivocado. Hay que empezar por reconocer humildemente quiénes y cuántos somos. Hay que empezar por reorganizar nuestro espacio en el país. El peronismo montonero, con toda humildad repito, con paciencia, sin cortoplacismos, sin soberbia, reconociendo verdaderamente nuestros errores, el militarismo foquista es el principal, empujando la unidad del peronismo pero por las bases, por las conducciones naturales reconocidas por la gente, que hoy lucha contra la dictadura, procurando articular sin sectarismos, sin voluntad controlista ni falsamente hegemónica, todo el enorme espacio de esa resistencia hoy debilitado por su falta de articulación y carencia de conducción”. Y agrega: “vos sabés que la lucha interna de este llamado Partido dura hace años y se viene manifestando de diferentes maneras. Rodolfo Walsh fue uno de los nuestros, de los más lúcidos, también Sergio (quien era hijo de Puigróss y fue detenido y desaparecido por la dictadura militar) y esto no es demagogia barata, no la puede hacer quien como yo también ha perdido un hijo muy querido en esta lucha. Lo que nos duele son tantos muertos para ver que esto se termina en un suicidio del proyecto a menos que reaccionemos, a menos que hagamos algo para que siga vivo como debe seguir”.

Estos eran los conceptos que Juan Gelman le decía a Rodolfo Puigróss quien se mantuvo en la misma línea hasta el final de sus días.

Nosotros rescatamos todas esas palabras y cuando rompimos en diciembre de ese mismo 1979, esos conceptos también estaban presentes. Lamentablemente, se tradujo en la derrota de un proyecto revolucionario, nacional. Ahora pensamos en el socialismo del siglo XXI como seguramente pensaba el querido compañero Juan Gelman a quien debemos hacer también un elogio a su poesía, a su literatura, a todas esas virtudes que tenía.
Para terminar este homenaje podría leer un epitafio escrito por Juan:

Un pájaro vivía en mí.
Una flor viajaba en mi sangre.
Mi corazón era un violín.
Quise o no quise. Pero a veces
me quisieron. También a mí
me alegraban: la primavera,
las manos juntas, lo feliz.
¡Digo que el hombre debe serlo!
(Aquí yace un pájaro.
Una flor.
Un violín).

Este es el “Epitafio” escrito por Juan Gelman y le rendimos un sentido homenaje a este compañero tan querido que estuvo acá, en Tucumán, en 2004, 2005, no recuerdo exactamente. Visitamos el Parque de la Memoria en el cerro San Javier y después Juan nos deleitó con su poesía en un acto que tuvimos. Vino junto con su compañera, Mara Lamadrid. Fue la última vez que lo vi, pero seguimos manteniendo un cierto contacto mientras vivió y que todavía está vivo entre nosotros, en nuestro corazón.

MH: Sentidas palabras. Te agradezco porque al igual que el miércoles pasado lo hiciera Guillermo Almeyra, cuando recién conocíamos el fallecimiento de Juan Gelman, has reivindicado su militancia, sin duda de uno de los más grandes poetas en lengua castellana, pero también una persona que supo poner su cuerpo y su espíritu al servicio de un proyecto político revolucionario, socialista como acabás de mencionar.

Gerardo Bavio. Nacido en Salta el 23 de febrero de 1926. Se recibió de Ingeniero Civil en la Universidad de Córdoba. En 1962 fue contratado por el Ministerio de Industrias de Cuba, a cargo de Ernesto Che Guevara. A principios de los ´70 milita en la organización Montoneros. El 25 de mayo de 1973 es designado Intendente de la ciudad de Salta. Fue detenido durante la gestión de Isabel Perón. Liberado en febrero de 1975 constituye la Junta Promotora del Partido Peronista Auténtico. Dado el golpe genocida permanece en Argentina hasta mayo de 1978. Parte al exilio en México, allí suscribe un documento crítico a la conducción de Montoneros junto a Jaime Dri y Miguel Bonasso, entre otros. En 1990 regresa a Argentina. En 2008 es nombrado Profesor Honorario de la Universidad Nacional de Salta. Actualmente reside en Tucumán y está próximo a publicar junto a Mario Hernández El peronismo que no fue. La (otra) otra historia.

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