viernes, 7 de febrero de 2014

Dos microrelatos

Marcos Winocur (Desde Puebla, México. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

A los lectores, último aviso

Por este conducto y como último aviso se informa a los lectores comprendidos en el artículo y fracción correspondientes de la ley aplicable al caso en cuestión, como así a los lectores que no se encuentren comprendidos en el artículo y fracción correspondientes de la ley aplicable al caso en cuestión, que en tiempo y forma deben comparecer ante quien corresponda a los fines que hubiere lugar. Dado en la ciudad tal a los tantos días del mes tal, año tal. Firmado, el Licenciado. Hay un sello que dice: “Con apego a derecho”.



___________

No soporto que las cosas me salgan bien

Él. Hace una hora que te estoy llamando ¿dónde te habías metido? Tú siempre tienes tiempo para los otros, nunca para mí. Te encargué la revista y te olvidaste de comprarla, y ya salió el número 20 ¿cómo haré para conseguir el 19? ¿Y la leche de soya y el jugo de arándano?

Ella. Muy bien, soy culpable de todo eso pero ahora ¿para qué me llamabas?

Él. Para darte un beso.

(Se dan el beso.)

Ella. Ay, qué loco. Ay, qué lindo. Pero si todo era una broma. Te traje el número 20 de la revista recién aparecido y también pude conseguir el 19. Te traje la leche de soya y el jugo de arándano…

Él (revisando las bolsas del super) Está todo. ¿Por qué me trajiste todo? ¿Por qué? Si sabes que no soporto que las cosas me salgan bien. Que estoy hecho para sufrir…

Ella. Basta, basta, eres un pendejo que dice pendejadas. Así que cállate. Voy a cambiar el foquito de la cocina, se quemó y, si no lo arreglo, te quedarás sin cena.

Un par de minutos después, mientras Él duda si comenzar la lectura de la revista por el número 19 o el 20, un grito, más bien un alarido, cruza el aire. Él comprende de inmediato: ella se ha electrocutado al cambiar el foquito de la cocina. Y corre. Pero no hacia el interruptor sino hacia Ella y la abraza.

Ambos mueren carbonizados, qué bueno, las cosas no pudieron haber salido peor, Él la amaba hasta la locura.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.