jueves, 20 de febrero de 2014

El misterio del obelisco

Gustavo E. Etkin (Desde Bahía de San Salvador, Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Todo lo que empieza termina. Pero no todo lo que termina vuelve a empezar. Todo lo que es alguna vez empezó. Y todo lo que empezó alguna vez va a terminar. Como el planeta Tierra y todos nosotros.



Esas cosas pensaba Arturo caminando por Florida.

Siempre fue curioso. Le hubiera gustado saber que pensaban, que sentían los que por ahí iban y venían. O los que estaban mirando vidrieras.

Y él mirando la gente que pasaba, las miradas de unos a otros, las vidrieras. Todo rápido mientras caminaba.

Y así, caminando llegó a la Nueve de Julio.

Desde ahí vio el obelisco. Desde chiquito siempre lo vio igual. Desde la Plaza de Mayo, donde sus padres lo llevaban a escuchar a Perón. Y cuando a veces se hacía la rata e iba a la Plaza a recordar a sus padres y a Perón.

Y desde ahí veía el obelisco en la Nueve de Julio. La pija de Buenos Aires.

Por eso a veces se preguntaba ¿dónde estaría, de quien sería la concha que esa pija siempre al palo quiere?

Hasta que una vez se dio cuenta que la República Argentina es una palabra femenina. O sea que es el nombre de una mujer.

Y ahí encontró la respuesta a su pregunta: el porteño obelisco quiere siempre entrar en la República Argentina.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.