viernes, 7 de febrero de 2014

Esos mostrencos y mostrencas

Daniel de Cullá (Desde Burgos, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

“Los Asnos de España, todos, todos en sus Rebuznos,
dignos de sí mismos, se muestran Rebuznando y a porfía”

Elogio del Rebuzno

¿A qué nos vienen ahora estas mostrencas y mostrencos con hacer el elogio del voto? ¿Son dignos de un elogio cualquiera de ellos? Don Chorizo, en balancín de volatines y chorreado, que tiene la piel surcada por rayas más obscuras que el color general de la zamarra, comulga en los templos muy pomposo y muy serio, y siembra a chorrillo frases escogidas, todo, todo en honor, en loor, gloria y provecho de peristas que dan garrote a la anguí, dislocando la anilla del reloj del pueblo para robarlo.



El Rebuzno de nuestro pueblo sale del peritoneo, membrana serosa que cubre las paredes del vientre y está antojado, encadenado por las arpías al servicio del poder en manos, queramos o no, del argandí argandó, ejército armado. Y, como dijo Bárbara de Braganza, infante de Portugal, reina de España, como esposa de Fernando VI, que fundó el convento de las Salesas Reales, “la protesta es aro, anillo, sortija en la nariz del cerdo”.

La Banca, muy peripuesta en desahucios, pulcra y atildadamente vestida y ataviada, Rebuzna por el As de Oros o culo en asaselo, regocijo y contento de ver caer hasta el suelo esas aves trepadoras de un pueblo parado que está asornado, narcorajoyzado como astilla muerta entre las fauces de dos perros de partidos muy tremendos, cual remiendo que se echa en el zapato social, que al pro y contra defienden el parasitismo con el mayor tesón y fuerte empeño quedando por encima los archiborriquistas de la mayoría en sistema social o político en que predominan los que viven directa o indirectamente del trabajo de los demás asidos a otros y nutriéndose de su substancia.

Mientras, la menstruación de la Merkel bajía la bají, profetiza la suerte de Europa sobre un cuerpo a guisa de remiendo tapando un agujero en pergamino o piel de tambor, pegando un parche dinerario a todos, cuando sabemos que tan sólo el Rebuzno puro y neto nos salvará entre el bostezo y el cantar del gallo en los Congresos por parejos, o por un parejo en parhelio, especie de meteoro que consiste en un sol aparente que se manifiesta cerca del verdadero y sigue su movimiento.

Balebas y balis, cerdos y marranas paranomaníacos en semejanza que se diferencian sólo por la vocal acentuada en cada uno de sus Rebuznos como Caaaco, Coooco, Cuuuco, Jááácara y Jííícara sueñan con el calichero, ladrón de cerdos barandando, castigando los balorris, las ventosidades del pueblo barbalote, fácil de robar, víctima propicia, parpadeando, meneando los párpados, abriendo y cerrando los ojos, parpando, gritando como el pato de la Cibeles en Madrid, divinidad pagana que simboliza la Tierra, llamada también Deméter, Vesta, Rea y la Diosa Madre coronada de torres y montada en un carro tirado por leones domesticados, acostumbrados a la vista y compañía de la diosa cogiendo su Rebuzno con las patas traseras para asombro y sorpresa de cientos de miriópodos, ciempiés, que vuelan al cielo, trayéndonos como dominguillos que y pero, aunque se nos empuje y hagan hacer daño, volvemos siempre a enderezarnos y ponernos de pie Rebuznando.

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