jueves, 13 de febrero de 2014

Importante aporte de A. Turpana a la antropología y la historia panameñas

Olmedo Beluche (Desde Panamá. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El lingüista dule-panameño Aristeides Turpana Igwaigliginya, en el marco de los debates producidos en torno a la conmemoración de los 500 años del “descubrimiento-avistamiento” del “Mar del Sur”, ha hecho un aporte revolucionario a la historia y antropología panameñas al cuestionar la versión tradicional que atribuye a una etnia o nación denominada “cueva” o “cueba” la pertenencia de las comunidades con las que se toparon los conquistadores en el Istmo de Panamá. Turpana, a partir de un estudio fundamentalmente toponímico, herramienta de apoyo de la antropología, afirma categóricamente que esas comunidades pertenecían a la nación dule (llamada por los europeos “cunas” o “kunas” o “gunas”). Más precisamente “gungidule”, que significa personas puras u honradas.



La versión que nos enseñaron, por ejemplo en la Maestría de Estudios Políticos de la Universidad de Panamá, en un curso del gran historiador panameño (el principal experto en el período colonial en el Istmo), Alfredo Castillero Calvo, basados en su libro “Conquista, Evangelización y Resistencia”, se basa en la creencia de que los primeros grupos humanos con que chocaron los conquistadores encabezados por Balboa, pertenecían a la nación “cueva”. Los “kunas” o “gunas” (realmente “dules”) habrían llegado de la zona de Urabá posteriormente, a lo largo de los siglos XVI y XVII, a partir del vacío producido por la desaparición del grupo “cueva”, que fuera extinguido por la atrocidades cometidas por los conquistadores, dice esa versión.

Según explica Turpana (en diversos artículos, conferencias y conversaciones personales) la versión sobre un pueblo “cueva” procede de Bartolomé de las Casas, que es quien primero lo menciona en su libro “Historia de las Indias”. Lo cita Turpana (artículo inédito): “En este tiempo venían algunos indios por espías (a Santa María La Antigua), para ver si los cristianos, de quien (es) tanto mal cada día recibían y temían recibir, se iban, o qué acordaban hacer;..., y porque se fuesen, decíanles que en la provincia de Cueba, que distaba 30 leguas, había mucho oro y mucha comida” (Tomo III, Pág. 147).

A partir de esa narración, historiadores y antropólogos se han dividido en dos alas: 1. Los que consideran a los “cuevas” como un grupo distinto que los “dules”, como Kathleen Romoli, Holmer y Reina Torres de Araúz; 2. Los que los consideran el mismo grupo humano, entre ellos toda la documentación anglo-escocesa de los siglos XVII y XVIII, cuando intentaron establecer colonias en esa zona (Wafer, Blackwell, Capitán Rock) y recientemente James Howe, Stout y Sauer. La principal crítica que formula Turpana a historiadores y antropólogos que han estudiado el asunto es que no hablan “dulegaya” (la lengua de los dules o gunas). A Turpana sólo le consta que hablaran su lengua 5 de esos estudiosos: Kayla María Price, Lindsay Newbol, James Howe, Joel Sherzen y Mac Chapin.

¿Por qué es importante dominar la lengua? Justamente porque la supuesta existencia de la nación “cueva” puede deberse a un malentendido de los españoles que no captaron el sentido exacto de lo que se les decía. Turpana señala que en dulegaya existe el vocablo “hueva” o “wueba”, que suena como “cueva”, cuyo significado es “POR ALLÁ”.

La intención era que los saqueadores se largaran “por allá” (bien lejos), y éstos creyeron que les hablaban de un país. La palabra kuna o guna también es otro equívoco, pues ella significa llanura o tierra. Esta nación se identifica así misma (que es lo importante) como dule, que significa gente o persona. Por eso su territorio se denomina dulenega. Turpana lista a los caciques que gobernaban la región a inicios del siglo XVI, todos dules: Nele Igwab, Ologana, Ogeler, Gwani, Niwe, Nalugiypi, Dinagbie, Galiler, Olowiwidur, Ganbipiler, Igwasaliber. Turpana afirma tajantemente: “Todos los nombres de la región pertenecen a la toponimia de la lengua dule”, refiriéndose a la zona que va desde el Darién, el Atrato, el Golfo de Urabá, al este, y aproximadamente Chepo al oeste.

El cacique “Careta” (según los españoles), uno de los primeros atacados por Balboa en la zona que hpoy pertenece a Kuna Yala, en dule se llamaba “Dadagalen”, y la comunidad que hoy se denomina Carreto es Galed. El río Darién (a veces se habla de los “darienes” como otro grupo) en dule se denomina “Danela Diwar”. Quien señaló a Balboa la existencia de otro mar y dio aquel discurso contra la codicia por el oro de los españoles (según de las Casas) es Panquiaco cuya pronunciación en dulegaya es Bab Giakwa. El poblado de Acla, supuestamente fundado por Balboa, se pronuncia Agla que significa “casa de pisos altos”. Chepo sería “Sibbu”. Así enlista Turpana hasta 20 nombres con pronunciación y sentido en dulegaya que corresponden con personas y lugares nombrados por los cronistas de la conquista.

¿Cuevas o dules o kunas, se trataba de un mismo pueblo o de naciones distintas? A nuestro juicio Aristeides Turpana aporta una valiosa evidencia en el primer sentido. Corresponde a la antropología y la historia panameñas que, con métodos científicos, ayuden a corroborar definitivamente una de las dos versiones, o una tercera si fuera el caso. Quedan muchas interrogantes por despejar, por ejemplo, Fernández de Oviedo, uno de los pocos cronistas que estuvo en el Istmo, narra que Balboa encontró poblado no sólo el Darién, sino las islas del archipiélago de Las Perlas y gran parte de la costa hacia el occidente hasta lo que hoy es la ciudad de Panamá. ¿Mismo grupo humano o diferentes culturas?

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