jueves, 13 de febrero de 2014

La galga de Bukowski

Daniel de Cullá (Desde Burgos, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Se dice que las esposas de Charles Bukowski, Bárbara, Linda Lee, y su amante Frances lo único que le recriminaban mucho era que, insolente, ventoseaba como un Burro, como queriendo castigarlas por culpas muy graves o lo mismo.



El cuento es que he asistido con unos amigos de San Francisco, California, a una función de Poesía, Música y Narración, con título “Rasgada Noche Loca a Pasos”, en el teatro de Poetas “Luces de Ciudad” donde un actor “el Hijo de Satanás”, va a pedir prestada una galga para cazar una liebre muy grande que ha visto, como un elefante.

-Achica, compadre, le dice una actriz mozota. Y escucha, prosigue, que voy a recitar: Muerte de un Idiota”.

Saltando en aposentos, y diciéndose para sí, en voz alta: “No hay peor cuña que la del mismo palo; donde no valen cuñas aprovechan uñas”, el actor se encuentra con el dueño de la galga, y le dice:

La galga buena, yo a ti también.

Una música de MP3 comenzó a sonar. Pertenece al LP “Caca, Pis y el más grande perdedor del Mundo mundial”. Es de Bukowski, de temperamento arenisco, hábil entretenedor, iluminado e inspirado alcohólico compulsivo y tahúr, “el más grande poeta de América”, según Jean Paul Sartre.

La galga se soltó y fue tras la liebre, y el actor tras la galga corrió, patinando al pisar una caca de perrazo que no vio, y por no matarse al caer, se agarró a los pantalones de la actriz bajándole hasta las bragas; diciéndole ésta:

-Eres como una mierda pinchada en un palo. Que te vaya bonito.

Replicó el actor:

-Y a ti también.

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