miércoles, 26 de febrero de 2014

Un testimonio desgarrador. “Estados Unidos: El panorama de corrupción que existe en este país es vasto y variado”

Marcos Jesús Concepción Albalat (Desde Miami, Estados Unidos. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



No se me preocupen los ‘ateos’, no escribiré sobre religión…

En los finales de los años 70s en Cuba se televisó una novela que fue un rotundo éxito en audiencia, según comentarios, el país se paralizaba para verla, no dejaron de existir anécdotas callejeras de que hasta hubo vuelos nacionales retrasados en el Aeropuerto Internacional ‘José Martí’ de La Habana, porque sus pasajeros no se ‘despegaban’ del televisor para ver la tan famosa novela ‘Doña Bárbara’, adaptación que hizo la televisión cubana de una de las obras cumbres del escritor Rómulo Gallegos…

La novela ‘Doña Bárbara’ la protagonizaron dos gigantes de la cultura cubana de esos tiempos, la famosa actriz Raquel Revuelta (EPD) que protagonizó a ‘Doña Bárbara’, y el estelarísimo actor José Manuel Gómez a Santos Luzardo… En resumen, la novela fue un éxito televisivo a nivel nacional...

Actualmente mencionar el nombre de ‘Santos Luzardo’ en Cuba, es recordarle a un gran sector de la población esta hermosa novela, la de ‘Doña Bárbara’…

Pero lamentablemente, como he aclarado en otras ocasiones, no soy escritor, ni periodista, y ni tan siquiera critico de novelas de la televisión, pero sí me sobran los deseos de dejar constancia de lo vivido, no con la idea de dañar a otros, sino más bien para resaltar lo mejor de sus valores y la bondad que cada ser humano lleva en sus entrañas, en este caso me referiré al famoso actor, y mi amigo personal de muchos años, Manolo Gómez, quien interpretó a ‘Santos Luzardo’ en la tan famosa novela…

En los años 90s, aquí en la Ciudad de Miami, Florida, EE.UU, nuestra Agencia ‘ArgosIs-Internacional’ editó la revista ‘Argos Iberoamericana’… Manolito ya estaba en prisión, pero no dejé de mantener relaciones con él… En una llamada por teléfono que Manolito me hizo, me contó que estaba estudiando sobre religión, a lo que le pedí me enviara mensualmente un artículo para publicárselo en la revista… Así mismo fue, Manolito me hacía llegar sus artículos relacionados con sus estudios sobre religión desde la prisión… Pero en una de las tantas conversaciones que mantuvimos por teléfono, le pedí me escribiera de cómo y de qué forma se involucró en el narcotráfico, y accedió en enviarme el artículo en cuanto lo terminara… No pasaron más de quince días en que recibí su versión por escrito de los hechos tal y como, según él, habían sucedido, y condenado a 14 años de privación de libertad mandatorios…

No reproduciré completo el artículo que se publicó en la Revista ‘Argos Iberoamericana’, titulado ‘Confesiones de un narcotraficante’, por lo extenso que es, pero si copiaré textualmente lo que considero lo más importante para que las nuevas generaciones en mi país, Cuba, saquen sus propias conclusiones, que en muchos casos pienso que algunos mantienen equivocadamente el ‘sueño americano’ en sus débiles mentes…

CONFESIONES DE UN NARCOTRAFICANTE…

Salí de Cuba en noviembre de 1983 hacia Costa Rica con la conciencia muy clara de que mi carrera artística había quedado atrás. Al llegar a Miami el 21 de enero de 1984, simplemente lo confirmé. Aquí no se hace el tipo de trabajo que yo hacía en Cuba, es decir, en el momento de mi llegada, porque recientemente han salido al aire dos telenovelas grabadas aquí. Hasta donde sé, no eran costeables y se importaban de Puerto Rico, Venezuela, México y Brasil…

A mi llegada, Norma Niurka me hizo una entrevista para ‘El Nuevo Herald’ y varias estaciones de radio me invitaron a sus programas de entrevistas. El caso fue que Pili de la Rosa, de la ‘Sociedad Pro-Arte Grateli’ me ofreció un papel en una obra de autor español, ‘Para saludar a los Delfines’, que iba a ser protagonizada por Amparo Rivelles. Sería una sola función en el Dade County Auditorium...

La idea de trabajar junto a la Señora Rivelles, a quien había admirado mucho a través de sus películas y la oportunidad de darle satisfacción a la curiosidad de mi madre de verme actuar por primera vez, ya que ella abandonó la Isla antes de que yo me hiciera actor, me hicieron aceptar la proposición y así comenzamos los ensayos hasta la puesta en escena. Compartí este trabajo de vendedor de autos en una agencia y esto fue, sencillamente, el principio y el final…

Además, ya yo había dado por concluida mi carrera profesional al salir de Cuba, de la cual preciso decir que guardo recuerdos imborrables, llenos de amor y felicidad. Fueron muchos años en los que pude hacerme acreedor del respeto y el cariño de mi pueblo y eso es más que suficiente para una vida…

NO MAS SANTOS LUZARDO…

Muchos aun me recuerdan por mi papel en la adaptación que hizo la televisión cubana de la novela ‘Doña Bárbara’, de Rómulo Gallegos. De hecho, aun me encuentro personas que cuando me llaman, me dicen Santos Luzardo…

Fueron años lindos, pero yo venía buscando ahora nuevos horizontes. Mi meta era hacer suficiente dinero, y rápido. Pensaba viajar a Cuba y proveer a mis hijas de cuanto necesitaran y darle aquí a mi madre lo que ella no había podido lograr a pesar de años de mucho trabajo y esfuerzos: una casa amplia y cómoda donde pudiera pasar su vejez con tranquilidad y asegurada. Llegué con 38 años y pensé que tendría que acortar mucho camino si quería cumplir mis planes…

Fue así cuando un día se me presentó la oportunidad de ganarme 10 mil dólares, una cantidad que en aquel momento me pareció enorme. Lo que siguió, ya es historia de la Corte Federal, en uno de tantos casos de narcotráfico…

El reconocimiento de un comportamiento erróneo, arbitrario, puede conducir a un arrepentimiento y yo si estoy arrepentido. Pero ¿Cómo se hace para identificar la conducta propia como tal? ¿Quién es el que juzga? Si es tu sociedad, debes reconocer tu comportamiento como anómalo, porque se aparta de sus patrones de conducta: has hecho algo que no se corresponde con su estilo de vida, en desacuerdo con la moral que rige esa sociedad. Si esos hubieran sido los parámetros que yo hubiera usado, me hubiera resultado muy difícil identificar mi conducta como errónea. Si hubiera tomado como guía de evaluación la conducta de esta sociedad, jamás habría arribado a camino equivocado. Al menos me hubiera resultado extremadamente difícil considerar mi modo de vida como aberrante o apartado del patrón general…

El panorama de corrupción que existe en este país es tan vasto y tan variado que en el mejor de los casos solo te permite pensar que determinado camino no haya sido el mejor, que no era el más adecuado, porque tiene a tu disposición muchas otras opciones, no menos corruptas…

Basta observar los noticieros diarios, leer los periódicos, para darse cuenta de la diversidad de aspectos que minan las bases morales de esta sociedad. Basta señalar a la más alta jerarquía gobernante. El propio gobierno ha sido encontrado culpable de actos criminales. El ejemplo más reciente: el escándalo Irán-Contras…

Aún no está claro el papel que jugó el entonces presidente Ronald Reagan en aquellos acontecimientos, cuyas investigaciones fueron televisadas a toda la nación.

En un país así, donde la corrupción y la mentira se pasean desde los niveles económica y socialmente más bajos de la población, hasta sus más altos representantes, un individuo tiene dificultades en autojuzgarse bajo un prisma de rigurosa autoridad. No es fácil…

En Estados Unidos hay una sobrepoblación penal de 300%, porque las instalaciones no dan abasto a la cantidad de detenidos y condenados, en una verdadera crisis del sistema judicial del país, porque en las cortes también existe una acumulación de casos permanente…

En mi caso particular, el individuo que estaba al frente de la operación, con el control hasta del mínimo detalle, el que pagaba todo y por supuesto, el que más beneficio obtenía, negoció con el gobierno. El conocido promotor de boxeo WILLY MARTINEZ, cuyas operaciones en el narcotráfico le proporcionaron una mansión de dos millones y medio de dólares en una isla privada en la bahía Biscayne, varias casas más, un lujosísimo yate, Roll Royce y muchas otras prendas de fortuna, fue sentenciado a 20 años de prisión. Estuvo detenido solamente 17 meses y obtuvo inmunidad gracias a su negociación con el gobierno. Hoy en día está en la calle, y celebró una grandiosa boda en uno de los hoteles más selectos de Miami en cuanto quedó en libertad…

Yo fui condenado a 14 años de prisión por cargos de tráfico y posesión de cocaína…

En cambio, en mi caso, cuando termine mi condena, me espera otra amenaza: la deportación. Un juez de Inmigración deberá decidir si después de cumplir mi deuda con la sociedad, debo ser expulsado de este país…

EL FUTURO…

Las realidades palpables y latentes me han hecho comprender que los Estados Unidos no son lo que yo pensaba. En los dos últimos dos años y medio de mi vida, ha habido dolor, frustración absoluta, traiciones de las que se esperan y de las que no se esperan. He experimentado rabia contenida, deseos de venganza, rencor, de todo. Pero tal como el Ave Fénix, he resurgido de esas cenizas con la ayuda de Dios…

Me siento ahora sumamente dichoso de que mis hijas hayan quedado en Cuba, y que pasando muchos trabajos, se hayan educado allá. Las privaciones que han padecido no son nada cuando pienso en las desviaciones, el vicio y la corrupción a las que hubieran estado expuestas en ese país. Lo perfecto no existe después de que Adán y Eva desobedecieron a Dios y fueron expulsados del paraíso. En Cuba existen muchas cosas que solo requieren cambios pero aun en países desarrollados, constituyen metas sin lograr. Estados Unidos tiene el nivel de analfabetismo más alto entre los países industrializados. La tasa de desempleo es alarmante. No hay planes vigorosos ni efectivos para la asistencia social a los ancianos temerosos de caer en ese otro estigma que es el desamparo. Al final de una vida de trabajo, quedan solos y con miedos…

La utopía, como dijo el mexicano Carlos Fuentes, es algo del pasado y del futuro…

Si algo ha demostrado el pueblo cubano siempre, es imaginación y de ahí saldrán opciones que traumaticen a los oportunistas, que dejen refunfuñando a los escépticos. No hay que aferrarse a viejos moldes que han demostrado su ineficacia. Hombres de buena voluntad que conjuguen las realidades actuales con las necesidades para el futuro podrán garantizar que mis hijas, y las hijas de otros, continúen a salvo de los horrores que aquí en los Estados Unidos me he encontrado. Algún día, estoy seguro, ellas y yo danzaremos sobre la desilusión y el escepticismo…

Lamentablemente mi amigo Manolito, el inolvidable ‘Santos Luzardo’, no podrá cumplir dos de sus más grandes y serios sueños… Mi meta era hacer suficiente dinero, y rápido. Pensaba viajar a Cuba y proveer a mis hijas de cuanto necesitaran y darle aquí a mi madre lo que ella no había podido lograr a pesar de años de mucho trabajo y esfuerzos: una casa amplia y cómoda donde pudiera pasar su vejez con tranquilidad y asegurada. Llegue con 38 años y pensé que tendría que acortar mucho camino si quería cumplir mis planes…

Y como al final escribió aquí refiriéndose a sus dos hijitas… Algún día, estoy seguro, ellas y yo danzaremos sobre la desilusión y el escepticismo…

Su adorable mamá y sus dos bellas y hermosas hijas, Roxana y Tatiana, fallecieron por diferentes razones…

Hace un tiempo no comparto con Manolito, y no sé si él lo sabe o no, pero fue, sigue y seguirá siendo mi amigo… De su amistad y hermandad, son imborrables sus decentes y honestos recuerdos de aliento y apoyo hacia mi persona cuando más lo necesitaba…

Crónica: Santos Luzardo

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