miércoles, 26 de febrero de 2014

Yo milito… en la vida

Isabel Fagúndez (Desde Caracas, Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Le apuesto a la militancia de la vida, ésta que te permite ser más tú, más nosotros y más todos. Y es que repetimos incansablemente que somos diversos, diferentes, como frase memorística, aprendida…es tan difícil ser un todo cuando hemos sido parte de la nada.

Voy a militar en las proximidades que la vida me ofrece, los elementos que me convencen tienen que ver con sentimientos, con perseverancia, con lealtad y con lucha constante, formativa, Justa, indeclinable. Con claras posiciones políticas a pesar de los errores y la vida misma. Tiene que ver sabrosamente con el amor por la vida.

Se convierte mi elección en nombres, María L, de Libertad; en mi Zaid B, de Bondad; en mi Lucio de Antares con A de Amor; en José L, de Lucha, en Wilmer L, de Trabajo, Trina M de mujer luchadora, en Alexa M de brillante vuelo. En todos los que olvido no por que quiero. En historias que no podemos contar porque los silencios son la resistencia, en presente que gritamos a viva voz para luchar y seguir luchando, pero es otro decir. Las cercanías de la vida, no permiten dudas.

Por ahora y siempre, estoy en la militancia de tratar de ser… difícil y tormentosa tarea. El costo es alto, porque involucra soledad, más es una soledad tan oportuna, tan completa, tan terca. Es una soledad en compañía, de todo grito respondón ante la injusticia, del verde que nos une sin fronteras, de luchas milenarias, por culturas, tierras y vidas, de sonrisas en los niños nieblahumo, de todas las firmas del mundo contra la opresión, de toda presencia en cuanto acto exista por la libertad, contra el encarcelamiento que genera el poder, de la incansable lucha por el saber libertario, el de Freire, que con sus alas de libertad vuela por Nuestra América , de cada mano campesina que hace sonreír la tierra, de la palabra cuando se parece a quien la dice¡ y es!, de la palabra por lo que puede ser, de la palabra en esperanza, en sentencia, en sueño, en poesía, de las palabras para decir amor, rabia, queja y vida, de los perros callejeros, de los locos, indigentes, exiliados de la vida “normal” y de una nombrada sociedad que los creó y nunca los aceptó.

Estoy en compañía de la mirada de los abuelos, del olor del café y del color de la tierra, de los Ríos de verdad, en compañía de una conversa y la visita con pan, de la música sabrosa y caribeña, de las canciones que dicen, de las historias llenas de magia, estoy- por convicción- en mi compañía, y en este concreto y maravilloso hoy, con la idea de querer ser militante por un mundo mejor.

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