miércoles, 30 de abril de 2014

El rey pelotas de goma

Daniel de Cullá (Desde Burgos, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Era un rey, Thartac, rey dios de los heveos con cabeza de Asno, un poco porquero, sencillo, y, lo más cierto, con malicia rústica, y muy ahorrativo para su gobierno, pues que, después de las manifestaciones de indignados y desahuciados, y pobres a priori que no se meten ni por pienso, iba buscando y recogiendo las pelotas de goma que habían arrojado, días antes, contra las personas sus guardianes, las echaba en un zurrón y decía que estas sabían a hostias, no importándole el daño producido y, alegrándose porque estas volverían al armamento de sus cuerpos represivos, ahorrándose así bastante dinero en pelotas.

Un día que iba a inaugurar una señal en un camino de un monte donde perdió Sancho su Asno y don Quijote reconocido que Sancho no tenía tan bellas calidades como Rucio, e iba como un rey delante de una recua de asnos, que le seguían, él, vuelto hacia ellos, elogiador de sus Rebuznos, porque no perdiese a ninguno, les iba lanzando, echando mano a su zurrón, una pelota de goma, que cada cual debía coger al vuelo, pues así les nombraría Caballero o Caballera, como dice que hizo en su día el rey Arturo con los Jumentos de la tabla redonda, tal cual lo creemos, y si fueron héroes dependió siempre de los Asnos.

Refieren que a un tal Pablo se le cayó una pelota, al ir a cogerla y le dijo: “Guarda, Pablo. Conozco bien el mundo y a los Jumentos. No eres útil ni conveniente. No me vales como caballero, pero, como soy justo, he de darte lo que es tuyo, que así lo aprendí en conventos y colegios de Rebuznos”. Y comenzó a lanzarle a los ojos y al bajo vientre cuantas pelotas le quedaban en el zurrón. Los Asnos, inspirados, muy bien seguros y satisfechos con su rey, Rebuznaban con esmero, pues así lo había dictado la real justicia más o menos. Así lo ha hecho siempre. Curiosos muy aporreados lo confirman. Y no es cuento Es un hecho confirmado que es asignatura verídica del tiempo. Las crónicas lo dicen, lo confirman los mamotretos. Y, ahora, enseña a otros que repetirlo deben, por cierto. “Que el Asno hace guerreros a los hombres. Y si es con pelotas de goma, mejor que mejor”, como el mismo dicen que dice.

Y quedó por refrán que las pelotas honran mucho al Asno. Y nota.

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