jueves, 10 de abril de 2014

Europa en una urna

Daniel de Cullá (Desde Burgos, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Ya es tiempo de entrar en campaña. Va a ser como ver caer del castaño las pilongas en su evolución de tres tiempos. Puestos a decir, diremos muy animosos y contentos:

Que el tiempo no existe. Es una gran mentira que sea difícil gobernar a los pueblos, cuando siempre se gobierna a lo Jumento con tiento, cuerda o palo delgado que va desde el peón de la noria a la cabeza de la bestia y la obliga a seguir la pista. La época pasada y la futura no son más que indeterminación o incertidumbre de tiempo. Abrir o levantar el tiempo, es abrir las ventanas de par en par. El pueblo abonanzado amontona nubes. Entre urnas feroces saldrán emisarios euro-peos dando voces.

Hay tiberio, ruido, confusión, alboroto. Los “Landrú” de miles de europeos empiezan a aplicarse con el cuidado de regalar a sus conciudadanos la papeleta y la urna que, una vez elegidos en las próximas elecciones europeas, les de patente de corso. Ellos siempre, en impostura y falso testimonio, tienen una mona que, con sutileza, saca castañas de la lumbre con la mano del gato. Aquí se anda a oscuras a os frailes por el tacto, guiándose por él.

Aqueste, nuestros dos, entre curas pedófilos y otros casados con dios que provocan animadversión del pueblo, que del Rebuzno, en sus mítines, un aria han hecho, y elegidos quieren ser como Publio Pesuvio Tétrico, usurpador que gobernó como emperador durante seis años España en su siglo XII, que fue el primero que abrió una tienda de Compro Oro, seguirán el balón de volatineros o acróbatas de la patada. Cual nabos adventistas tentarán las reses para verificar su bravura.

Nuestras ellas, en teurgia de magia mística y ramplona practicada a su Tetragramaton, el nombre de dios por tener cuatro letras en lengua hebraica, quieren llegar a ser como la Serrana Salteadora o Sacamantecas que envuelve una criaturita delante de su suegra, que le calienta los pañales y que le gusta cantar a la virgen y bailar por sevillanas, sin más cuidado que regalarse a sí más que a su marido, enfrascada en la textura, disposición y orden de los hilos en una tela que se sigue o ata con otra, con sus amigas, marujonas ellas, Parangana y Atanasia.

Como tenones o pedazos secos de la rama que quedan unidos al tronco, las “Os” de sus Rebuznos (O compañeros, O camaradas, en nuestro partido si perdéis un cortaúñas, lo encontraréis al momento; y si dinero, mejor no os lo cuento), en tesitura, tono o timbre de la voz al hablar, con actitud que se adopta en campaña, atronan en la televisión y en los periódicos, pero no en el barrio. A ellos les importa un bledo los lamentos y la dignidad del pueblo, Ellos, que están encarnados en Rocinantes y Rucios, creen que la plebe son un alma en pena en ambos hemisferios, que ,por eso, tesan, estiran la cuerda haciendo retroceder a las yuntas de bueyes, para que no salgan sus Rucios o Rocinantes del Gobierno.

¡Cuadrúpedos tan diestros en Rebuznos¡ Mientras, todavía, es un grito el que muchos, muchos poetas labriegos, mozos de mulas, agricultores y ganaderos estén con un tiro en la nuca o dado por la espalda, caídos en una sima o lobera donde yace la Libertad en vida sepultada, que por eso el pueblo vio, sintió y creyó que jamás escapara del peligro. La historia bien clarito nos lo dice. Y, ahora, que pronto se celebra el 14 de abril, Día de la República, cuando la iglesia celebra la fiesta de los tres Tiburcios, el tiempo no divide nada.

Es el Rebuzno de los Jumentos es el que cuenta los años, meses, días, horas, minutos, segundos. Ahora, mirando a estos nuevos sacerdotes , temiendo el momento de escoger una gavilla de hipócritas dentro de tiempo. Oigamos a un “Quijote” de la Mancha, que vive en Teruel, en sus lamentos: Por favor, que no salga el presidente “de las tres manos”, y tampoco el cabeza de Benedicto XIII, el antipapa luna.

Al oír esto, en la catedral de Teruel, las momias de los célebres amantes Dona Isabel de Segura y Juan Diego Martínez de Marsilla, defensores del aborto libre y gratuito, puestos a hablar, ella decía: Pon cuidado en la olla, Juan Diego. El respondió: quien cuidado pone en la olla, manda que mame pero que no coma, Isabel de Segura.

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