miércoles, 2 de abril de 2014

Walt Disney vuelve del hielo y filmará a María Machado en cinemascope, hará un rol de villana tal Cruella de Vil

Guillermo Guzmán (Desde Barcelona, Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

No todo lo que brilla es oro ni entero lo que uno dice es cabal, afirmativo completamente; mas, cuando el río suena es porque seguramente piedras trae -del aforismo popular-.



Además, pretender uno dar sus verdades como absolutas es craso erróneo de aquí a Pekín (queda lejos); luego, no afirmo ni niego sino lo contrario y viceversa que Walt Disney haya vuelto del hielo helado -Rosales Dixit- y/o tenga sus cuentas cubridas -Blanka Ibañez Id- lo suficiente y más todavía como para pagarle opimamente en dólares a la diva de marras, por su rol de villanía en el referido próximo film -nueva edición de “101 Dálmatas”- y que bien podría llamarse como “La noche de las narices frías” o acaso, “Fantasía”.

La especie provino de los muchachos de acá, compatriotas que a veces son serios como ahora, aunque suelen pasárselas en una mamadera de gallo, y puesto que toda regla tiene excepción yo no soy quien para dudar de ellos quienes me relataron tal pronóstico: que el tal Walt Disney vuelve.

Y, les creí porque por fin los observé serios.

Y, ¿de dónde vuelve ese sujeto? -inquirí-.

¡Vuelve del hielo! Es que el murió hace añísimos y entonces su penúltima voluntad fue la de ser enterrado en un molde de hielo para que cuando en el decurso del tiempo naciera una actriz de talla incomparable tal como la expresa María Machado, el fuera revivido cual Dorian Gray y así darse el gustazo de filmar la gran película de todos los tiempos, y en cinemascope, con tan grande actriz María Machado y a la que se hará llamar en el film como Cruella de Vil; filmada tal película, esa sería su última voluntad, el non plus ultra.

Anjá, ¿y quiénes serán los perritos? Porque supongo que habrá de haber una gran manada de perritos mansos, no una jauría.

Claro, en la MUD sobra muchacho inocente que haga de perrito y lo de jauría vendrá después, una vez entrenados para eso.

Y, ¿quién les dio a ustedes ese dato tan mollejúo y estratofériko? ¿Es que acaso lo extrajeron del ohróscopo de Santha Ahdriana de Aziz? (la h es muda).

¿De quién más sino?

Nadie mejor que la inefable actriz María Machado para representar odio endocrino, la propia Cruella de Vil en persona se quedaría pendeja de ver a su doble sustituta en rol de maldad y quien quiera comprobar que tanto es así, no tiene más ni menos que buscar esa bicha -“101 Dálmatas”- y ver la ahí dramatizada tragedia humano-animal que encarna la protagonista, Cruella.

El peor odio es el odio de clases porque entraña sécula, el odio burgués no tiene cura, es incurable por atávico y quienes como la fulana actriz María Machado hacen de lo que son, en una película, se crecen en mediocridad; mas, en tal caso no deben esperar un “Oscar” sino el equivalente popular, sea la señal de costumbre: “La Cigüeña Cabezapelá”.

El odio y el desprecio de la burguesía contra el pueblo trabajador es un binomio insoluble por obvias razones antes señaladas, el odio burgués no es circunstancial ni admite atenuantes, así ha sido siempre desde que el mundo es mundo; si ese odio de clases fuese pasajero cabría esperanza de conciliar pero no es así, de tal manera que pintarse pajaritos preñados en la cabeza es absurdo; la única alternativa viable pudiese ser prevenir a los niños factibles de padecer esa sociopatía.

La persona que porta odios se consume en sí misma, peor le es vivir pese a que inclusive tenga mucho dinero pues sufre al ver felices a los demás, de ahí que uno vea por ejemplo a la susodicha actriz María Machado con su cara demacrada y seguro que eso es consecuencia de efluvios endocrinos.

En el fondo ella no es sino una actriz de reparto pero su atavismo la lleva a dársela de Elizabeth Taylor, es que cada loca tiene su tema; bueno, que siga así, de seguro pensando en Walt Disney pero lo más probable es que ella termine en el taller de reparaciones, en el manicomio.

Nadie está exento de volverse loco pero pareciera ser que la persona más propensa a esa patología sea la que odia y, en particular, sin una razón válida; en cambio, una persona que abrigue amor revela gran cordura, el amor y la ternura son expresión de inteligencia.

Con todo, no obstante, uno puede alegar a favor de María Machado la tesis de la politiquiatría -del italiano Franco Basaglia- a su vez derivativa de la antipsiquiatría la cual niega que la locura sea patológica y muy por lo contrario la define como útil para librarse de esclavitudes afectivas.

María Machado firmó el acta que tumbó a Chávez en el año 2002 y ahora anda chinga por “silbá”, también quiere tumbar a Maduro; tanto es así que fue designada por Obama como embajadora alterna de Panamá en la OEA, por lo que renunció a la nacionalidad venezolana e inclusive a ser diputada a la Asamblea Nacional y por eso el pueblo llano dice de ella, sin mucha disquisición pero atinadamente, que “esa caraja lo que está es loca´e bolas”.

Ella quiere ser presidenta y tal vez lo llegue a ser si no de Panamá de Perú o en su defecto, de Pelotillehue.

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