viernes, 16 de mayo de 2014

Aporte [I de III] para reflexión acerca del modelo educativo socialista y revolucionario del porvenir

Guillermo Guzmán (Desde Barcelona, Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Yo no sé leer pero me escriben, por lo que que me enteré de un asunto bien bueno y del que hace ya más de medio siglo yo tuve en antecedente, que la escuela es una fábrica de bobos en la que los más destacados -por sumisos, por moldeados- aparecen orondos en una cuestión llamada “Cuadro de Honor”, verbigracia, “La Meritocracia de PDVSA”.

Ejemplos al respecto hay muchos pero no faltan quienes a lo largo de años y años de soledad intelectual y de reflexiones fecundas escaparon del maleficio de la escuela vieja y, emularon a quienes muy temprano dejamos eso atrás, esos son los intelectuales orgánicos, así llamados, y aunque no escaparon de la escuela sino que la sufrieron de punta a punta, tuvieron el mérito de revelarse a ella, luego de haberla recorrido, y creo ver entre los cuales a Gabriel García Márquez, a Galeano, a Britto García, al Pana Marcelo Colussi y a muchos muchos muchos a quienes admiro por ellos no haberse dejado atrapar sino que adquirieron independencia de criterios que les hace ver lucidez y mucha seguridad, son admirables inclusive desde una posición iconoclasta, tal la mía, sempiterna, por cierto.

Mención aparte, merecen los contemporáneos Fidel, El Ché y Chávez. Dos cositas nomás me permito plantear a quienes encabezan esfuerzos para cotejar las reflexiones del pueblo venezolano al respecto del tema: En primer lugar derogar esa nefasta clasificación llamada “Cuadro de Honor”; y, en segundo lugar, definir muy bien, previamente, lo que es calidad educativa porque esto me parece una definición muy ambigua.

Finalmente, os adjunto una reflexión que al respecto formulé hace pocos años y que modestamente ofrezco a quien pueda interesar.

Aspiro complementar estas consideraciones con otras dos entregas no tan a lo loko komo ésta “karta para Gabriela” en la que de alguna manera trato de expresar la infinitud del potencial del cerebro y el poder de las yemas de nuestros dedos; es que todo lo que hacemos con las manos antes lo tuvimos en la cabeza.

¡Ah, y no olvidar, darle una buena patada en el culo al Ministro de la educación de Pedro Karmona Estanga -Leonardo Karvajal- kachorro del imperio y propulsor de la esclavitud al viejo por kaduko, modelo edukativo!

Karta para Gabriela:

Hoy cumples un año de estar en este mundo lleno de números y letras que te podrán servir de mucho si le das un uso adecuado cuando empieces a apropiarte de tales herramientas, a medida que crezcas.

Gabrielita, preventivamente me adelanto a escribirte, pensando que ¡Ojala! otra niña u otro niño mayor que tú se entere de esta carta, así que ahora, por esta razón, no te echaré bromas; no te diré “Bubita”, ni “Cachetona”, ni “Desnutrida”.

Pese a que a los niños les tienen sin cuidado las cuestiones serias, abstractas y lógicas, te hablaré seriamente a riesgo de causar fastidio. Es que a los niños lo que les gusta es jugar y echar bromas pero, por si algún adulto fisgón, de esos que se meten donde nadie los ha llamado, se pone a leer las consideraciones que yo, hereje impenitente, hago para ti y, de ser posible, para cualquier otro muchachito, es por lo que no te pido de manera expresa, que seas bien desobediente cuando quieran castigarte, pero tú entenderás lo que quiero decirte.

Crecer, Gabrielita, no es solamente aumentar de tamaño y de peso sino, esencialmente es desarrollar las potencialidades del legado genético que tu papá y tu mamá te aportaron desde el momento de tu creación, por supuesto, desde antes de nacer.

Además, el medio social en que has de vivir será otro factor fundamental para tu desarrollo. Luego, hay que considerar un tercer factor que es el tiempo.

Resumiendo, has de saber que la herencia genética, el medio ambiente y el tiempo son los tres factores básicos más determinantes del desarrollo humano.

Si el ambiente no es apropiado, los niños no se desarrollan plenamente. Si queremos que los niños se comporten como adultos, antes de tiempo, eso es equivocado. Imagina que tú tienes una semillita de maíz en excelentes condiciones pero, la siembras en una tierra inapropiada y, para colmo, no la riegas con agua, adecuadamente, entonces la planta no se desarrolla.

Bueno, hagamos una comparación: La semillita, es tu herencia genética; la tierra donde has sembrado, es el ambiente; y el agua con que has regado, es el tiempo.

Si la tierra es buena y tú riegas la planta apropiadamente, la matica crecerá robusta. Igualmente le sucede a los niños que tienen un ambiente bueno y sus padres los ayudan a vivir su tiempo de niños. Porque el legado genético siempre es muy bueno.

Mas adelante, la matica puede ser podada. Esto quiere decir que cuando los niños se enferman o asumen conductas contrarias a la ética y a la moral, hay que curarlos y orientarlos pero, nunca castigarlos.

Cada quien interpreta a su antojo, la manera de guiar a los niños y es ahí donde debemos ponernos de acuerdo.

La vieja escuela es deficiente y represiva. Tiene un sistema de premios y castigos injusto e inútil. Altas calificaciones para premiar a los niños sumisos y bajas calificaciones para castigar a los niños rebeldes, aparte de los coscorrones físicos y psicológicos que los muchachos desobedientes reciben.

Lo mejor y más útil de esa vieja escuela, es el ratico del recreo pero éste es muy corto. Debería invertirse la relación, es decir, que los muchachos deberían tener cuatro horas de recreo y una hora de clase.

Yo abandoné la escuela en el tercer grado porque mi maestra me decía burro ya que nunca pude distinguir la “n” de la “m” y, entonces me fugué porque los rebeldes no soportan cadenas.

Más tarde, Gabrielita, aprendí a diferenciar por mi mismo pulso, esas dos letras y me percaté de no ser burro sino rebelde. Entonces entendí que era la escuela la que estaba equivocada, no yo. Esa reflexión me hizo perdonar a mi Maestra y, un día la encontré, entonces la abracé y le di unos besitos, la quise mucho porque era muy buena, ella actuaba de buena fe pero era un producto de esa cadena que debe ser rota. Esa vieja escuela no sirve y la culpa es del viejo Estado que se arrodilló al imperialismo y siguió al pie de la letra los dictados de ese modelo perverso destinado a someternos y hacernos dóciles.

En conducta, en aplicación y en aseo personal tuve siempre las peores notas pero, en cambio me fugaba para jugar y con ello compensaba las cosas. Me iba al río o al mar, con otros niños, a lanzar piedras, a pescar, a nadar, a tantas cosas, y entonces, yo hacía- con barro o con arena- las benditas letricas causantes de mi libertad maravillosa.

Labraba con mis propias manos, mis trompos a los que además, pintaba de colores llamativos y, al lanzarlos a girar sobre su baqueta de clavo, me imaginaba a la Tierra, girando en el espacio, así aprendí a entender el mundo desde los espacios abiertos que era mucho mejor que escuchar explicaciones teóricas, encerrado en esa especie de cárcel flexible que es la escuela por derogar ahora y que tiene muchísimos años echando a perder a tantos muchachos.

A los niños les gusta ensuciarse pero a los adultos- en su gran mayoría- les gusta hacer reproches a favor de la limpieza.

Nada es más lindo que la imagen de un niño cochambroso, porque anda jugando. A los niños les fascina rayar las paredes- ¡Y, que bonitas se ven las paredes con dibujos de los niños!-pero, muchos padres dan más importancia a la “pulcritud” de las paredes, que a la creación de los niños y, entonces los regañan en vez de felicitarlos.

Para ustedes, los niños, es muy importante jugar, insisto en eso, porque ustedes necesitan pensar sobre algo concreto, no en el vacío, es que el juego te permite avanzar apoyada en tus propias experiencias, el juego es la más estupenda opción para conocer las dimensiones del juguete, la textura de una piedra, los colores de una mariposa, las normas, las trampas, los errores, las rectificaciones, la lejanía, lo cercano, y mil cosas necesarias que te permiten conocer cuáles son tus capacidades.

Has de saber también, que cuando los niños juegan, se generan solidaridades con los amiguitos y eso facilita la convivencia social tan necesaria en esta época de cambios. El Consejo Comunal tiene el deber de orientar a los niños para que se incorporen a la vida de la comunidad y eso se traduce en capacitación para vivir en el socialismo.

Si todas estas condiciones se soslayan, la convivencia se dificulta porque entonces el egoísmo inculcado en la escuela y en la televisión, prevalece.

365,25 besitos. Y no olvides saber usar los números y las letras, apropiadamente.

25/09/2007

Posdata:

He dejado para ti, una posible duda, deliberadamente. Se trata de que averigües el significado más aproximado de lo que es la ética y lo que es la moral porque, a mi manera de ver, mucha gente suele confundir ambos términos.

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