jueves, 22 de mayo de 2014

El loro, mi loro

Nechi Dorado (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Yo no sé si esa mañana fue que abrió sus alas que parecían dibujar un arco iris de plumas como queriendo abanicar las ramas del tilo en flor, o si en realidad quiso elevar una plegaria al gran dios Aestiva, ciego, sordo y mudo como suelen ser todos los dioses ante oraciones y súplicas. Tal vez fuera que pedía fuerzas para salir del cautiverio donde pasara sus días, durante años.



Lo que sí puedo asegurar es que trató de beber un sorbo de libertad cuando alzó su vuelo perdiéndose de vista, como si la brisa matinal soplara suavemente sobre su cabecita, donde el verde y el turquesa parecían querer competir entre sí avivando los tonos, de manera tal, que no habría pintor capaz de reproducir esa maravilla cromática.

El loro fue alejándose de mí, tanto, como nunca antes lo hiciera. Partía mientras mis ojos ejercían esfuerzos estériles tratando de demorar el escape de lágrimas desbocadas que comenzaban a correr por mis mejillas, ignorando los intentos de represión del desborde acuoso.

El ave trazó su rumbo yendo hacia la libertad interrumpida por mi absurda concepción de pertenencia. Humana concepción de pertenencia.

Duró poco ese vuelo que debería haber sido ininterrumpido; pese al dolor frente a la que imaginé una despedida; confieso que deseaba esa partida aunque no tanto.

 No recorrió más de doscientos metros cuando lo vi regresar para meterse inesperadamente en ese eufemismo empleado cuando queremos hablar de una jaula, para no llamarla como en verdad debería mencionarse: una prisión.

Ingresó por la puerta embarrotada y se posó en el palo donde transcurrieron sus días de ave en cautiverio haciéndome sentir doblemente culpable. No solo sembré en su alma emplumada aquella concepción de pertenencia, sino que atrofie su sentido de autodeterminación.

El loro, mí loro, humanizado hasta en sus actos primigenios, continúa esperando que le alcance su comida.

Yo, la que prefirió domesticarlo, irresponsablemente.

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