jueves, 29 de mayo de 2014

Metempsicosis

Daniel de Cullá (Desde Burgos, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Mi amigo Midas, que es un metemuertos, empleado que tiene por oficio colocar y quitar los muebles en las mutaciones escénicas teatrales, con orejas de Asno, me dice que en Maduré creen que las almas de los nobles y la realeza pasan a una raza de Asnos; y que, en los cinco Continentes, creen que las almas de los pobres de la Tierra pasan a una especie de moscas verdosas de la mierda, cual polvillo fecundante contenido en la antera de las flores del demonio.



Los Metelos”, y toda la Caterva de clerizontes, distinguidos y adornados de emblemas fúnebres por hechos de guerra o crímenes de cruzada, forman parentesco, se reencarnan en buitres y quebrantahuesos. Uno famoso fue nuestro Cincinato, que ocupó un puesto eminente como gobernante o caudillo de fuerzas políticas y represivas de primer orden. Además, España tiene el honor de haber poblado de dictadores las Américas. Dictadores de tan bellas calidades con misal y garrotazo como el nuestro.

Y hoy, en Roma, se encarnan en las cachazas de los cardenales más preclaros que salen del guarapo y el depósito atravesado, lo mismo que en Judas que en Caín; en Jesús que Abel, en el que se les recibe con clarón, registro del órgano. Los magnates pasan a otra raza de Asnos. Estos que hacen operaciones garañónicas con bonos del tesoro y miseria del pueblo.

¿Y las almas de los y las misioneras, de toda esa ralea de gente que hace caridad o bien a los necesitados, que, como la leche de Burra, son muy medicinales, a la “porca miseria” de los estados, como dicen los italianos, adónde van?, le preguntó.

Pues van, dice, mejor, se reencarnan en las moscas borriqueras, moscas cojoneras, lo mismo que las almas de los filósofos y liberales del día a día. Sigue: el parentesco del hombre con el Asno tiene precio. Lo mismo que el del hombre con el caníbal o asesino, cruel, desalmado. Veamos un ejemplo de la ferocidad e inhumanidad reencarnadas:

Tomás de Torquemada, Inquisidor General, prior del convento de Santa Cruz de Segovia. Su alma pasó a la de Charles M. Manson, “El Satanás de Hollywood”.

El Papa Clemente IV. Su alma pasó a la de Henri Desire Landrú, asesino de acaudaladas prostitutas.

Felipe II, que se pasó por la bragueta al Santo Oficio, y que se folló a Antonio Pérez, su secretario traidor. Su alma pasó a Freddy Krueger “el pesadillas”.

Fray Diego de Deza, arzobispo de Sevilla; el Cardenal Cisneros; Adriano de Utrech, obispo de Tortosa, que aceptó ser papa en Vitoria, en el convento de San Francisco; Santo Domingo de Guzmán, presidente siempre de la quema de libros; Fernando de Córdoba, del Consejo de Castilla o del Consejo de Estado. Sus almas pasaron a los criminales del Expreso de Andalucía.

El alma de Francisco Ríos “El Pernales”, campesino, pastor de Estepa (Sevilla), asesino, violador y ladrón, paso a Hitler.

El alma de José Ulloa “Tragabuches”, nacido en Ronda (Málaga), contrabandista y bandolero de la partida de “Los Siete Niños de Ecija”, pasó a Franco.

El alma de Albert de Salvo, “el estrangulador de Bostón” pasó a Mussolini.

El curriculum, como ves, de todos es el de asesinar, estrangular o torturar sin más, de acuerdo a derecho, un derecho totalmente reglamentado en textos criminales y precisos del Código del Derecho Canónico. A los tíos y a las tías se les sodomiza, primero en edicto de fe o de gracia; para después, en edicto de anatemas, pasar a la jaula de hierro, al empalamiento, al aplastamiento, o empalamiento por la espalda; al tiro en la nuca, al garrote vil, a las torturas carcelarias divinamente institucionalizadas, además de los expurgos de lombrices no solamente en los ojetes de los reos, sino en los expurgatorios de libros o cancioneros prohibidos.

Fernando VII, el rey felón y asesino, recibido por un pueblo reaccionario, en cuyas almas se habían reencarnado las almas de los caníbales y de los Burros muertos, recibido al grito de “ ¡Vivan las cadenas¡”, como a aquel otro, el Cesar teresiano, al grito de “Viva la muerte”, dijo bajo palio del Santo Oficio: “La Lascivia, en probanza plena, como dijo el Inquisidor Valdés, es tanto nuestra como de los Asnos; que por eso estamos contra todo intento de liberalización en la conducta sexual. el aborto libre y gratuito, y la protesta de las gentes”.

Las Cátedras de teología, en la Universidad de Salamanca, eran cátedras de Rebuznos. El Cantar de los Cantares le compuso un Asno, como sostiene la leyenda de Fray Luis de León, “El impávido vegetal”.

La política angélica (Antonio Enrique Gómez), de los asnífluos economistas ilustrados quiere hoy repoblar España con católicos colonos ( Pablo de Olavide), como en aquel entonces del inquisidor general Mier y Campillo reemprendiendo el trabajo de los bandoleros y cuatreros asesinos de la santa crueldad y justas de fe asesinas para purificar al país.

Oye, espera, le pregunto. ¿Y como es que fueron y siguen siendo tan ricos?

Me responde:

La procedencia de ingresos de la Corona y el Vaticano no fue más que el robo y el saqueo por quitamiento de la vida y secuestro de sus bienes, a las victimas tratadas como reos, aquí en España como en todo el Globo de mierda legitimista.

Entonces, mi querido amigo, que cada cual se aplique el cuento y piense cual de estos bobos de baba muy tontos o muy maestros, o criminales gusarapos le ha reencarnado, ¿no?

Sí, claro.

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