jueves, 29 de mayo de 2014

No se entra a la fuerza al corazón

Guillermo Guzmán (Desde Barcelona, Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Si sabéis que la frase que os trajo hasta aquí es de Moliere tenéis ya 50 pts pero si la asociáis con un retrato hablado del Hugo Chávez, Supremo Jefe de la Revolución Bolivariana, os pongo 50 más para 100.



Si no pegasteis ni una ni otra estás raspao pero no te preocupes porque al mejor cazador se le va la liebre; por favor rezad el “Yo pecador” en Latín o en Arameo, unas 100 veces, y daos por encarrilado hacia lo más alto del entendimiento humano.

Chávez entró al corazón del pueblo y ahí está, lo he comprobado no sobre el mapa sino sobre el terreno; su proyección -allende fronteras-, ya hecho pasión popular, es una seria mortificación para ese imperialismo enemigo que nos acecha cual si fuera un tiburón contra una presa, esa es razón por la que el actual Emperador Obama I pretende emular a Herodes I, matar al Chavismo antes de que éste cumpla realmente 2 años.

Pero, como el mismo Comandante dijera: “Ya yo no soy Chávez, Chávez es un pueblo”, y Chávez se hizo millones de pedacitos y se esparció hacia los corazones del pueblo y esa es una pesadilla para el imperio, que sueña matar a cada pedacito de Chávez, tanto como al Chavismo pero mientras sendos anden juntos y de las manos no habrá muerte sino vida y victorias pero, hay que hacerle espacio a Maduro y que cada quien lo entienda a su modo, pero es necesario que Maduro ejerza la autoridad ya encomendada por Chávez y refrendada por el pueblo venezolano.

Por la misma razón que Chávez no entró a la fuerza al corazón popular, no podrá tampoco ser desalojado a la fuerza, así de sencillo; se equivoca el imperio si cree que puede acabar con Chávez pero, de todos modos, con el mazo dando.

¡Cuánto pudo dejar sin desplegar ese gigante que se transformó en pueblo y dejo tareas por hacer que se harán, nos toca a todos; hay que tolerarse a sí mismo para poder tolerar a los demás, hay que remar unidos contra viento y marea, con mucha butría, y no temer a los lestrigones que no son tales si no los llevamos en el corazón, tal como dijera Kavafís en su Itaca, …ruega que el camino sea largo / no hallarás ni a lestrigones ni a cíclopes y ni al salvaje Poseidón, si antes no los llevas dentro de ti…/…!

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