jueves, 29 de mayo de 2014

¡Qué doloroso es amar!

Joaquín Dicenta



¡Qué doloroso es amar... y no poderlo decir!
Si es doloroso saber que va marchando la vida
como una mujer querida que jamás ha de volver.
Si es doloroso ignorar dónde vamos a morir;
¡más doloroso es amar... y no poderlo decir!

Triste es ver que la mirada
hacia el sol levanta el ciego
y el sol la envuelve en su fuego
y el ciego no siente nada.
Ver su mirada tranquila a la luz indiferente
y saber que eternamente la noche va en su pupila
bajo el dosel de su frente.
Pero si es triste mirar y la luz no percibir;
¡más doloroso es amar... y no poderlo decir!

Conocer que caminamos,
bajo la fuerza del sino;
recorrer nuestro camino
y no saber dónde vamos.
Ser un triste peregrino de la vida,
en el sendero no podernos detener
por ir siempre prisioneros del amor o del deber.
Mas si es triste caminar y no poder descansar
mas que al tiempo de morir
¡más doloroso es amar... y no poderlo decir!

Vivir, como yo, soñando con cosas que nunca vi;
y seguir, seguir andando,
sin saber por qué motivo ni hasta cuándo.
Tener fantasía y vuelo que pongan al cielo escalas
y ver que nos faltan alas que nos remonten al cielo.
Más si es triste no gozar lo que podemos soñar;
no hay más amargo dolor que ver el alma morir
prisionera de un amor y no poderlo decir.

Joaquín Dicenta Benedicto (1862-1917) periodista, dramaturgo, poeta y narrador español, padre del dramaturgo y poeta del mismo nombre y del actor Manuel Dicenta.

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