jueves, 22 de mayo de 2014

Un activista

Guillermo Henao (Desde Medellín, Colombia. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Si en este caso puedo hablar pronominalmente; si me lo permito.
Yo me había movido en conversaciones y desacelerado en cuántas programaciones;
son hechos,
y uno no se re-signa con grabarlos sólo en el aire.
En general, yo había vivido
en concreto.
Un papel, un motor ocular externo, un irritado facial,
son indicios crónicos con los que se decide.

Pero con los hechos no se había re-accionado plenamente
más adentro del límite interno de mi mismo
y, claro,
mis amigosamigos no podían ad-vertirlo.
En cambio yo, con mis reflejos, no con-seguía con-formarme.

Pensándolo bien, ni el hubiera podido persistir en su parénquima
y, en realidad, ello a mi no me pre-ocupaba.
Sólo que se había marchado en silencio, sin ninguna explicación,
tal como ustedes, sí amigos, me habían pre-venido.
Es que uno no puede confiar y confía,
movido quizás por una oculta simpatía contra-puesta con la diaria experiencia
cuando me salgo con las tuyas.

En todo caso el se ha había ido, tal vez lejos, pues no volví verlo
aunque en ello harto me esforzaba.
¡Con cuántos mensajes le perseguían por los lugares ignorados o le salían a su paso!
Pero quienes regresaban hasta aseguraban no haberle conocido.
Y hoy, no sé cómo, críticamente, de repente, con son
rojo
vine a tu casa y secamente te dije: Qué tal.
Entonces sonreíste como siempre y una sola pregunta tienes: Entra.

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