jueves, 19 de junio de 2014

La Amazonía: Desde la orilla verde

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Cinco años después de las muertes de Bagua, en la selva de San Martín, la justicia no llega para las víctimas del ‘baguazo’.



La violencia concebida por los ideólogos liberales, autores del “El Otro Sendero” y del “Perro del hortelano”, de Hernando de Soto con el Instituto Libertad y Democracia y el entonces presidente Alan García, convierten al pequeño agricultor en pieza del neo latifundismo. Las reformas agrarias de los años sesenta y setenta propiciadas por los gobiernos de Belaunde y Velasco Alvarado, han sido reconvertidas en grandes latifundios trasnacionales, con un ejército de asalariados que emigró de la comarca andina a los desiertos, hoy convertidos en fuentes de alimentos para las principales urbes de Europa y EEUU, dejando pobreza encubierta con salarios de escasez.

La relación entre la geografía y sus antiguos pobladores, que antes no se tenía en cuenta, ahora es una realidad imposible de ser ignorada. Los títulos de propiedad individuales de los campesinos, inventarios y procesos que endeudaron al Estado con la banca multilateral - BID-BM-CAF- y sus dependencias como Cajas Municipales, Rurales y Bancos locales , fueron una pantomima, porque los títulos de propiedad han facilitado la reapropiación forzada, tan igual o peor que hace medio siglo, porque el salario insuficiente impide financiar educación o cuidar la salud de la familia.

El Kusu, el pueblo awajun, sobre la cima de la Curva del Diablo, muy cerca de Bagua, el 5 de junio, junto con los niños tomando lanzas y los adultos indígenas con ropa de camuflaje más una cocona, fruta local, envuelta en un trapo con gasolina, representan una bomba lacrimógena. Los deudos rezan ante una cruz de los deudos perdidos el 2009, por reclamar la incursión a sus tierras. Ese día fallecieron 33 personas y una desapareció. Ninguna autoridad del gobierno está inmerso en el juicio.

Ha pasado medio lustro para que uno de los juicios comenzara: el de la Curva del Diablo. Los 52 nativos acusados por la muerte de 12 policías son civiles e indígenas.

“Tenemos un Poder Judicial que no quiere ser intercultural, no hay intérpretes awajun ni wampis para la primera audiencia, para que expliquen algunos actos dentro de la cosmovisión awajun”, dice uno de los defensores. En los procesos hay indígenas, civiles y policías, pero ninguna autoridad.

“Amazonía sin mitos”

Es una edición del BID, cuidada por Gabriel García Márquez en 1992, en la que señala un Inventario de este infinito territorio: que la cerámica más antigua del hemisferio occidental se encontró cerca de Santarem, Brasil, en la cuenca amazónica. En unas pocas hectáreas de ese vasto laboratorio del mundo hay más especies de árboles nativos que en toda América del Norte, y en una sola de ellas viven tantas especies de hormigas como todas las de Inglaterra. Su superficie, que ocupa solamente el siete por ciento de la Tierra, constituye más de la mitad del patrimonio biológico del mundo. Sus ríos tienen la quinta parte de toda el agua dulce del planeta, y el sistema hídrico del Amazonas es el tributario mayor de todos los océanos.

Más de 20 millones de personas viven en ese enclave de fascinación, poblado de mitos milenarios y simplificaciones fantásticas que han terminado por confundirse con la realidad. Es, en la imaginación del mundo, el último reducto del paraíso terrenal. Y sin embargo, es un paraíso en extinción, cuya agonía lenta y silenciosa es una amenaza dramática para la supervivencia de la humanidad.

Siempre se creyó que el mundo se acabaría con un cataclismo bíblico. Pero la realidad es más tremenda: el mundo empezó a acabarse hace mucho tiempo, por obra y desgracia de la degradación ambiental. Los datos son pavorosos. Se estima que cada hora desaparecen seis especies por la destrucción masiva de bosques tropicales. En sus orígenes, muchas de las tribus que habitaban las selvas amazónicas, conscientes de sus propios estragos, mudaban de residencia cada cinco años para reducir al mínimo el desgaste de su medio ambiente. Sin embargo, esta sabiduría atávica se ha ido olvidando y extinguiendo, por la acción de predatoria de intereses extraños a la región, que, destruyen año con año cinco millones de hectáreas.

Es así como muchas de las dinámicas nativas de preservación y supervivencia han sido derrotadas. En la actualidad, de los seis a nueve millones de indígenas que habitaron la Amazonia secular, no quedan más que algunos grupos exiguos y dispersos. Sólo en lo que va de este siglo, 90 tribus enteras han dejado de existir. Sin embargo, en el análisis del deterioro amazónico no se puede pasar por alto la falsa ética de los países desarrollados, que circunscriben el desastre ecológico del mundo al deterioro de los bosques tropicales.

En realidad, las causas más graves provienen de aquellos mismos países: la contaminación del aire y de las aguas con toda clase de desechos, el calentamiento de la atmósfera, el adelgazamiento de la capa de ozono, la amenaza del holocausto nuclear. Y la más impune de todas: la injusticia social y la pobreza crónica, que hacen estragos ambientales a lo largo y ancho del continente y, en última instancia, en todas las zonas marginales de los propios países desarrollados. En ese sentido, la salvación de la Amazonia no puede ser solamente una proeza colosal de sus depositarios naturales, sino una cruzada inaplazable del género humano. Este informe de la Comisión Amazónica de Desarrollo y Medio Ambiente - se funda en la concepción de una Amazonia que va mas allá de la fascinación y los mitos: una Amazonia de carne y hueso, de trabajo humano, de historia humana, de rostros humanos y esperanzas y futuros humanos.

Por desgracia, esos esfuerzos descomunales y solitarios han sido rebasados por la realidad. Inclusive viejos investigadores que han publicado sendas investigaciones, se han convertido en “ocultos” defensores de las depredadoras de la Amazonía y acusan y amenazan a los pocos profesionales que se internar al bosque a conocer la verdad y terminan siendo enemigos de dirigentes corruptos y de “académicos” atrapados por los halagos de petroleras y capitales endosados vía ongs faltos de ética.

Por lo general, las determinaciones políticas tienen mayor repercusión en la conciencia internacional que las emergencias ecológicas, y los intereses del Estado mueven más a la reflexión que las penurias de la naturaleza.

El reto, en consecuencia, es conseguir un cambio en la mentalidad del mundo ante la magnitud del problema. En esta nueva corriente investigación académica hay varios profesionales. En esta ocasión conversamos con una psicóloga Jessica Oliveira Bardales, de origen brasileño, con una larga adolescencia en Iquitos. Acuciosa académica latinoamericana, nos entrega algunos “Apuntes desde La Orilla Verde”, como parte de un Proyecto Nacional e Identidad.

En primer lugar considera que la tesis del perro del hortelano (aquello que no come ni deja comer) fue la mirada desde la cual el ex presidente Alan García, pretendió convertir en Política de Estado para la Amazonía, ese inmenso país que:

“Ocupa más del 60% del territorio del Perú, pero que alberga, según censo 1967 al 13.4% de la población nacional. Según la misma fuente, la población que habita en comunidades nativas es 332,975 personas - 9% de la población amazónica, 1,21% de la población censada, cuyas poblaciones agrupadas suman 13 y según el INEI y el Fondo Nacional de Población de las NNUU, censos 2007, XI Censo de Población y VI de Vivienda, y el II Censo de Comunidades Amazónicas: “No existe otro país en el continente americano con más familias lingüísticas que el nuestro.”

Oliveira, con la experiencia amazónica, opina que la selva está de moda, según dicen algunos, y emprende un breve retrato cultural: Los programas de tv, incluyen un o una “charapa” entre sus personajes, aunque se mantienen los estereotipos de siempre.

Cita al pintor amazónico Christian Bendayán, quien el año pasado gana el Premio Nacional de Cultura en la categoría Creatividad. La comida amazónica está presente cada vez más en los restaurantes. Hoy es mucho más fácil encontrar a un paisano Loreto-Italiano y Loreto-Perú que tienen su spot Marca Perú. Existe Cantagallo en Lima, una suerte de sede diplomática shipiba en el Centro Histórico de Lima, donde se toman decisiones nacionales.

En este universo citadino, cobra mayor presencia en la agenda política y el imaginario social a raíz de los hechos en la Curva del Diablo, del 5 de junio del 2009.

Lo amazónico aparece ahora de manera constante, aunque en el pasado era una historia lejana y fugaz vinculada al boom extractivo del caucho, del petróleo, el maderero. Ahora, de manera progresiva, ofrecen en las calles y mercados pequeños de Cantagallo y otros, pequeños barrios, mostrando innatas habilidades en su artesanía multicolor, enriquecida de ritos, leyendas e historias que encandilan a los niños o a personas que en el pasado cercano mantenían una distancia por conocer los misterios y grandezas de quienes conocen la dimensión de la mayor riqueza hídrica del planeta y la preocupación ambiental.

Las regiones amazónicas de Perú, afirma categóricamente J. Oliveira, con argumentos sólidos, mapas, fotografías y rodeada de expresivas ambientalistas, que describen las fronteras de Ecuador, Colombia, Brasil. No es casual que el Perú haya elegido como la nueva ruta hasta China, como en los viejos tiempos de la ruta de la seda, en otras latitudes.

Entre los amazónicos, no se desconoce los crímenes del Putumayo, aquellos que acompañaron al capitán Cervantes en su revolución independentista, y que reúne muchos de un presente más allá de la reserva con que los antiguos investigadores mantenían su prestigio reservado en cenáculos.

Adquiere especial valor, el aporte de Jessica Oliveira, cuando revela hallazgos en las bibliotecas de Loreto y del Brasil sobre el movimiento del 5 de agosto de 1821, cuando Iquitos se levantó en armas contra el gobierno de Leguía que tramaba entregar territorios a Colombia. “Contra la traición fue el slogan revolucionario. Luego de tomar el control de la ciudad apresaron a las autoridades del Gobierno Central. Luego se estableció el Gobierno Federal de Loreto, que recibió el apoyo unánime de toda la Amazonía. Dicha gesta tendría una segunda fase 10 años después con la recuperación de Leticia y la guerra peruana colombiana en la que se combatió a orillas del Putumayo. Corría los años 1932-1933.

Adelantándose a la intención del Gobierno de Leguía, en cederle a Colombia el puerto de Leticia (Tratado Salomón – Lozano, 1924), estalla la revolución Federal en Iquitos, que la dirige el oficial Guillermo Cervantes Velásquez, el cual 12 años antes había peleado como sargento en el combate de la Pedrera, en 1911, a orillas de Caquetá, expulsando a las tropas colombianas invasoras.

Corolario temporal

Lo que empezó en un movimiento de protesta patriótica contra la política anti popular y traidora del Gobierno, derivó en la fundación y establecimiento de un Estado Federal Amazónico, con gobierno, ejército y moneda propios pero, lo más importante, sin desconocer la peruanidad (Revista Digita Arqueo historia.

Durante el conflicto peruano-ecuatoriano en 1995, los llamados héroes del Cenepa, al igual que los anónimos del Baguazo, fueron los que guiaron a las tropas peruanas en la selva del Cóndor. La capacidad del ser humano y la paciencia tienen límites. Desde el otro lado, El Amanecer de los Andes, se escucha…:

“Alan te pedimos que vengas acá a nuestro territorio para que nos paguen las deudas que tienen con nosotros…Nosotros los awajun-wamps no te hemos elegido para que nos extermines sino para que nos ayudes, des estudios a nuestros hijos que ahora has matado. Nosotros no te estamos quitando tu propiedad privada, no te hemos matado a tus hijos, tu familia. ¡Ya nos exterminaste, ahora quedamos sin NADA!

Corolario. La lucha con la progresiva destrucción de la Amazonía tiene como principales y valerosos defensores a sus pobladores nativos y poblaciones urbanas. Son tiempos, en los cuales la Consulta Previa, es un deber moral de las empresas-Estado democrático-ciudadanía y especialistas jóvenes, imbuidos en profundidad de cuidar el ambiente en que vivimos. Procesos como los de Texaco-Chevron, en el Ecuador, no pueden repetirse. Los comuneros ya han buscado y encontrado el tiempo perdido, creyendo en la vida y en el libre vuelo de sus aves y mariposas multicolores. Esa es y debe ser respuesta a quienes con subterfugios pretenden burlar la destrucción de los bosques y la civilización amazónica. Como afirma Jessica Oliveira, recordando su niñez a las orillas del Amazonas, Desde la Orilla Verde.

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