jueves, 19 de junio de 2014

La vejez y los espermatozoides

Gustavo E. Etkin (Desde Bahía de San Salvador, Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



En aquel país elaboraron una substancia que, ingerida regularmente, permitía prolongar la vida de sus habitantes.

Así fue que cada vez aparecieron más ancianos.

Hasta que descubrieron una substancia que producía el efecto contrario: rejuvenecía.

En las farmacias donde la comenzaron a vender se formaban largas filas de ancianos desesperados por ingerirla.

Así fue que, con el tiempo, los ancianos empezaron a rejuvenecer. Todos iban volviendo a ser jóvenes. Y eran felices.

Pero apareció un problema. De jóvenes pasaron a ser nenitos. Y de nenitos, poco a poco, a volver a ser bebitos. Y después de bebitos a ser los fetos que eran cuando estaban en las barrigas de sus madres. Y después, poco a poco, se fueron transformando en una crema blanca. Era el semen de donde venían.

Así fue que, poco a poco, aquel país se fue llenando de charquitos de semen, manchas blancas que empezaron a aparecer por todas partes.

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