jueves, 19 de junio de 2014

Música: Tango “Cambalache”, de Discepolo

Armando Palau Aldana (Desde Colombia. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Precisamente ad portas de la segunda vuelta presidencial, especialmente si volvemos a ser gobernados por el títere del Hombre de las Tinieblas, un tema que viene a la ocasión es “Cambalache”, en lunfardo (jerga propia de los malandrines y delincuentes en Buenos Aires, con palabras italianas, africanas y gauchescas, adoptada por las clases populares y medias en Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay, adoptado como lenguaje de los tangos), significa trueque y hace referencia a las compraventas. Este tango fue compuesto por Enrique Santos Discepolo en 1934 para la película “El alma del bandoneón” y lo cantó por vez primera en el Teatro Maipo Sofía “La Negra” Bozán. Corresponde a la “Década Infame” de Argentina de 1930 a 1943, caracterizada por golpes de Estado cívico militares. La canción fue censurada y restablecida en el gobierno de Juan Domingo Perón en 1949 y vuelta a censurar en la dictadura militar entre 1976 y 1983. Dice Alfredo Eduardo Villafañe “Este tango es el manifiesto de la desilusión y lo que señala la existencia de nuestros sueños; pero también es la expresión de la aceptación de la realidad. Con bronca y con dolor se termina aceptando que se acabaron las falsas ilusiones de haber llegado a lo mejor. Es un grito de protesta frente a una realidad absolutamente alejada del ideal soñado. Con esto se concluyen los reproches, pero lo que no se terminará son las manifestación es del dolor de lo perdido”.



Letra

Que el mundo fue y será Siglo XX y el tango Cambalache
una porquería, ya lo sé.
En el quinientos seis
y en el dos mil, también;
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
barones y dublés.
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldá insolente,
ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos en un merengue
y en el mismo lodo
todos manoseaos.

Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor,
ignorante, sabio, chorro
generoso o estafador...
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
Lo mismo un burro que un gran profesor.
No hay aplazaos ni escalafón,
los ignorantes nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
da lo mismo que sea cura,
colchonero, Rey de Bastos,
caradura o polizón.

¡Que falta de respeto,
qué atropello a la razón!
cualquiera es un señor,
cualquiera es un ladrón...
Mezclao con Stravisky
va Don Bosco y La Mignon,
Don Chicho y Napoleón,
Carnera y San Martín...
Igual que en la vidriera
irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remache
ves llorar la Biblia
junto al calefón.

Siglo veinte, cambalache
problemático y febril...
El que no llora no mama
y el que no afana es un gil.
¡Dale, nomás...!
¡Dale, que va...!
¡Que allá en el Horno
nos vamo´a encontrar...!
No pienses más; sentate a un lao,
que a nadie importa si naciste honrao...
Es lo mismo el que labura
noche y día como un buey,
que el que vive de los otros,
que el que mata, que el que cura,
o está fuera de la ley.

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