jueves, 17 de julio de 2014

Bono demográfico y envejecimiento de calidad

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



La democracia tradicional no concuerda con la democracia social. Algunas repúblicas como los Estados Unidos, Alemania, Francia, Inglaterra, Japón, Corea, Taiwán, India y China, capitalizaron el concepto del Bono Demográfico vinculándolo a su economía, alcanzado tasas de crecimiento muy altas, señala una acuciosa investigación de profesionales ligados a la demografía que analiza el caso del Perú como una ventaja, una gran oportunidad pasajera, para generar mayor riqueza posible y poder reducir las inocultables brechas de la desesperanza.

El Bono demográfico que tiene el Perú significa un proceso de transición en el cual la población en edad de trabajar (15 y 64 años de edad) es mayor que la población que no trabaja (menos de 14 y más de 65 años de edad).

Se pone en evidencia el cambio de las estructuras de edades, que en la actualidad se encuentra en un período de expansión de Población en Edad de Trabajar. La tasa de fecundidad disminuye y el promedio de nacimientos bajó de 6,8 niños por mujer en el año 1962 a 2,4 al 2013, según explican Edgardo López, Jorge Colina, Blanca Manco, Juan Carlos Blas y Maribel Alatrista, en Cuadernos de Poblaciones Vulnerables Nº15 del MIMP:

En la población del Perú hay un conjunto de mujeres y hombres de 14 y más años de edad, que están aptos en cuanto a edad para el ejercicio de funciones productivas. Sin embargo, esa población joven en edad de trabajar (15 a 29 años) requiere de acciones para acceder de las potencialidades locales y de calidad a fin de cubrir la demanda laboral.

Debemos tener en cuenta que en las familias peruanas, existen personas en edad dependiente (población menor de 14 años y de 65 años a más), que demandan bienes y servicios. Menores de 14 años que demandan alimentación temprana, educación básica, salud pediátrica y de adolescentes. Y mayores de 65 años, reclaman servicios de salud y pensión de jubilación, porque el sistema laboral y las eventuales pensiones no aseguran vida digna.

Otra valiosa precisión. En el Perú, un 75% de los andenes se encuentran sin uso, nos lo recuerda, entre otros referentes, “Amanecer en los Andes”, un atractivo informe de la Comisión del Medio Ambiente y Desarrollo de América Latina y el Caribe CAF BID PNUD. No se trata solo de exaltar lo ancestral o autóctono de forma indiscriminada, sino validar e introducir, de forma selectiva, innovaciones externas que sean compatibles con los valores y las aspiraciones de los propios destinatarios.

El bono demográfico para ser aprovechado está íntimamente relacionado con la elevación de la calidad educativa de los jóvenes y de políticas adecuadas de empleo. A mayor calificación mejor remuneración e incremento los ingresos y ahorros familiares.

El llamado "bono demográfico" coincide con la voluntad política de la mayoría de los Estados miembros de dar mayor participación y poner un foco de atención especial a la juventud. Nuestra región cuenta con la mayor generación de jóvenes de la historia, pues 106 de sus 588,6 millones de habitantes están entre 15 y 24 años.

El "bono demográfico" debe ser visto, analizado y emprender políticas con la presencia armónica de nuestra multiculturalidad, nuestra diversidad geográfica y el valor inconmensurable de nuestros recursos naturales, como acción concertada. No existe otro país en el continente americano con más familias lingüísticas que el Perú.

El bono demográfico existe cuando la población en edad de trabajar supera el 55% del total de la población. El Estadio pleno se caracteriza por el descenso de la tasa de natalidad y relativamente baja tasa de mortalidad, con crecimiento lento. Y el estadio de avanzada, con baja tasa de natalidad y baja tasa de mortalidad y crecimiento muy lento.

El crecimiento de población joven en edad de trabajar es una oportunidad para generar mayor riqueza en el país. Corresponde al Estado, desde sus instancias locales, regionales impulsar las ventajas del concepto de bono demográfico, con políticas públicas que incentiven la inversión en la juventud, con educación de extraordinaria calidad y remuneraciones dignas, filosofía que comparte el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, el Fondo de Población para las Naciones Unidas - UNFPA y la Asociación Latinoamericana de Población - ALAP, que han expuesto a la prensa la trascendencia del Bono Demográfico en el Perú.

El desarrollo humano debería ser el centro de la reflexión y la acción para que la vida de todos sea relativamente posible en el presente y futuro. Las proclamas políticas coinciden en la forma pero no en el fondo. No hay largo plazo para lo queda por hacer. El Bono Demográfico es pasajero, valioso para construir el equilibrio y la racionalidad al libre comercio que hoy corre a velocidades desiguales, entre la urgencia de los abastecedores de materia prima y la administración transnacional que aprovecha la plusvalía tecnológica, realidad que va cambiando por la fuerza de la razón y la ética indiscutible de una tercera vía en el planeta Tierra, poblada, aproximadamente al 30 de octubre de 2011, en 7000 millones de habitantes.

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