miércoles, 30 de julio de 2014

El elíxir idiociático - Ejercicio narrativo

Eté Dazton (Desde Mérida, Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Los políticos dicen las cosas sencillas de una forma compleja para que nadie los comprenda. Los poetas dicen las cosas obscuras de una forma clara para que todo el mundo los entienda. Por ello es más creíble una mentira que una verdad.

En la sierra merideña a lo largo de todo un día fresco de julio, entre esa locura que tiene la naturaleza con el tiempo, que, nevó en Madrid el jueves tres en la tarde; la aguja de las brújulas no indican el polo norte magnético, sino a Siberia; con una de las sequías más fuertes que ha habido en el país y, un día después del fin de la enajenación del mundial del futbol en Brasil con la derrota de Argentina. Sin ganas de salir a la calle ¿a qué? Días atrás le había propuesto a una gracia divina derrochadora de físico: ¡Vente a vivir conmigo y sé mi amor! y sonriente me respondió: Eres un poeta sin suerte, los burócratas de la Zona Educativa te quitaron el trabajo por no querer ser corrupto, no cargas dinero en la cartera y amor con hambre no dura. Las ideas son para los ilusos que viven pensando en el futuro, lo mío es comer, beber y vestirme bien hoy, mañana Yavhé proveerá. Como mi objetivo no es ese, sino todo lo contrario, que es el de querer destruir el elíxir idiociático de los papelitos mágicos que lo putean todo, sea humano o divino. Me entretuve entonces, para pasar el tiempo, releyendo a autores de toda confianza que no pueden ponerse en duda.

En la cosmetología social, la historia se maquilla o se repite con peculiaridades, al igual que en la tragedia. La cual expone las pasiones humanas, por ejemplo la “Medea” de Eurípides o el “Otelo” de Shakespeare. Pero también hay pasiones dignas de burla como la codicia que fue expuesta en las fábulas de Esopo o la hipocresía en la comedia del “Tartufo” de Molière. Por lo que, los más grandes científicos han coincidido, lo cual comparto con ellos, en señalar que las pasiones son el producto social donde impera la propiedad. Ya que, el comunismo primitivo al basarse en la comunidad de los bienes generaba la solidaridad mutua entre sus miembros. Como reseñan Charles Darwin, Andrew Huxley y Ernst Haeckel entre otros, siendo confirmado en sus investigaciones sobre el origen del hombre y la propiedad en el devenir histórico natural del ser humano como especie sobre el planeta.

Homero narra en su inmortal obra la “Odisea” que Circe convirtió a los amigos del astuto y sagaz Ulises en cerdos, para que comiesen de su propia mierda como refiere la parodia de Aristófanes “Pluto” en donde, para usar una terminología moderna, redujo al absurdo el concepto de la redistribución de las riquezas, hoy en boga. Y, cosa digna de saberse es lo que está señalado en ella, porque allí se describe el paso previo de tales situaciones políticas precedidas por la desvergüenza, el fraude y la malicia, de la tontera y la avilantez que garantizan el principio de la propiedad y los privilegios del poder. Pues que, para gobernar a los pueblos no se requieren hombres de bien, instruidos, ni con buenas costumbres… ¡Se requiere de un ignorante! De un malvado. Que se los gane con palabritas azucaradas y antojitos de cocina y, sus dotes han de ser: Una voz estridente y retumbante, un nacimiento bajo, modales callejeros y esto es todo lo que se requiere para ser un gobernante el cual plantee la redistribución de las riquezas. Y esto fue señalado hace dos mil quinientos años en los inicios de la democracia en la sociedad esclavista griega. ¿Qué les parece? ¿No han visto nada parecido por ahí?

Las costumbres en la sociedad se hacen hereditarias, genéticas, en razón a que se conciben por imitación, como está demostrado en el tratado de Darwin “La variación en los animales domésticos” en el que se afirma que: Las especies varían de la misma manera bajo idénticas circunstancias. De allí que, sí, el fundamento del Estado es la corrupción, se tendrá un pueblo corrupto y depravado. Y…, la política en la república federal de este país arranca en el llano, con la frase de Antonio Leocadio Guzmán cuando dijo: Como ellos se han llamado conservadores, nosotros nos hemos de llamar liberales. Porque si ellos se hubiesen llamado liberales nosotros nos llamaríamos conservadores, pero eso sí, a toda nuestra acción política se le tendrá que anteponer la palabra revolución y, que empiece La Revolución Liberal gritó y, dio paso a la acción. Esa es la historia real en este país que nunca ha aprendido por antagonismo, que es la negación a toda esa inmundicia histórica de las revoluciones en Venezuela.

Erasmo de Rotterdam afirmó y demostró en su portentosa obra “Elogio a la locura” que para Dios no hay imposibles: Resucitó un cadáver de cuatro días violando las leyes de la naturaleza, por lo que pudo haber venido a predicar a este mundo en forma de asno o de calabaza, la cuestión está en cómo se habría podido crucificar a una calabaza. A Dios todo le es posible ya que no existe un puente entre lo general y lo particular, es el dominio de la pura imaginación. Y, como los poetas son creadores de mundos donde se mezcla la realidad y la ficción como en la Biblia, entonces son unos pequeños dioses en los que se albergan los destinos futuros de los pueblos. La Iglesia católica apostólica y romana aceptó la evolución compleja de la materia como hecho evidente, lo que niega de sí la creación, pero como siguen embruteciendo al pueblo con el cuentico de la bolita de barro y la creación, haciendo un triste papel en la historia del conocimiento, y, no habiendo papel higiénico en el país, después de evacuar, me limpio con el papel que hace la Iglesia en el mundo cristiano.

En la Revolución Francesa, que fue una auténtica revolución, en la que se dio el pasó del poder de las manos de una clase social a otra, y decapitaron en la guillotina al rey, la reina, el infante y a los miembros de la aristocracia que no pudieron huir. En esos tiempos fue enjuiciado Jean Paul Marat y, sus acusadores cometieron la torpeza de citar como ejemplo la Constitución norteamericana que amparaba la esclavitud del hombre por el hombre, negando de hecho la Declaración de los derechos del hombre y el ciudadano fruto de la revolución. Y se señala el caso porque aquí los políticos dicen cada barrabasada para pasar por genios de la idiocia. Alguien desempolvó la frase de uno de los reaccionarios más grande que ha tenido el país Carlos Rangel que, en su libro “Del buen salvaje al buen revolucionario” acuñó: Esos son marxistas trasnochados, porque apelan a los principios, están como los artistas en Venezuela que se hicieron surrealistas en la década del sesenta. Estos revolucionarios de pacotilla que su fuente es la reacción, igual que rotularse de antiimperialistas, frase cursi y ridícula, porque ello es convertir al imperialismo en política negando que el imperialismo es una fase del capitalismo, que de pasó feneció, estamos en la globalización. Ese error teórico fue señalado por el cachipelado contra el renegado Kautsky. Son antiimperialistas, pero partidarios de la organización burguesa del trabajo: El movimiento lo es todo, el objetivo final nada. Niegan la emancipación del trabajo de su condición de mercancía, la abolición de la propiedad privada, los privilegios de clase y la destrucción del poder que encarna el Estado. Si estos politicastros medianamente entendieran lo que leen, que es el mal que produce el sistema educativo y que el gobierno no quiere corregir, se darían cuenta que en la historia política de las democracias llamarse socialistas es el accionar de los demagogos y los oportunistas, como se señala en el Manifiesto Comunista.

En el Quijote mutilado que imprimió el gobierno no aparece el párrafo donde está reseñado el gigante Caraculiambro, ni la mejor parte en la que el Quijote le da los consejos a Sancho Panza para que hiciese un buen gobierno en la ínsula de Barataria. Por eso este gobierno es tan malo, que parece fuese un gobierno adeco-copeyano. El socialismo es un capitalismo filantrópico que no puede estar haciendo recortes a la ayuda social como el capitalismo neoliberal. Pero, y mosca con los peros. Los herederos del gigante Caraculiambro le han cambiado el nombre a la ciudad, que de arrancada la querían llamar Cuica, pero en sesudas discusiones de los miembros del Consejo Legislativo, para evitar que un poeta trasnochado en una farra de alcohol, comiéndose una letra escribiese en esta Cuca podrida por la basura y las ideas que en ella imperan en cada rincón de la ciudad Techo y cultural del país, los legisladores están violando la Constitución y el Decreto presidencial al no homologar las pensiones especiales al salario mínimo. Los sesudos han cumplido con el fin de crear el placebo de que ahora se llame la Mérida Bolivariana, para así hacer una inversión de papel y de reacomodo de la propaganda en un gasto extraordinario que genere comisión y, los pensionados especiales a aplicar la política de las pocetas limpias, si no comes no cagas. Para buscar recursos e incrementar la burocracia y el gasto de papelería si están presto. Como hubiese dicho el ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha: Malandrines malolientes desfagan ese entuerto o conocerán del rigor de mi espada.

En el reloj son las seis de la tarde y hay que comer algo, porque aunque digan que un poeta no trabaja por tener una enfermedad incurable y pegadiza, no puede ser llevadera su vida sin pagar los impuestos al gobierno de las tripas.

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