miércoles, 23 de julio de 2014

Extraños mensajes

Gustavo E. Etkin (Desde Bahía de San Salvador, Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Estaba una vez caminando por Corrientes cuando poco antes de llegar a Paraná vio en el suelo una cosa extraña.

Era un plástico cuadrado, que parecía luminoso. Con una luz interna que parecía prenderse y apagarse rítmicamente.

Se agachó, agarró ese extraño cuadrado, y vio que tenía sus lados pegados y que dentro había un pequeño papelito con algo escrito. Lo abrió y vio que decía:

EL QUE LEA ESTO MORIRÀ

Solo eso.

Así que a partir de entonces empezó a quedar preocupado. Cada tanto miraba si lo seguían. Si alguien lo miraba con insistencia.

Y empezó a desconfiar de casi todos. Sus colegas de oficina. Las mujeres que se levantaba. Siempre cauteloso. Con un pié atrás, como se decía.

Hasta que unos meses después encontró de nuevo, cerca de Paraná y Corrientes, otro cuadradito de plástico con algo escrito adentro.

Lo abrió y encontró solamente esto:

Y EL QUE NO LO LEA TAMBIÉN

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