miércoles, 30 de julio de 2014

Matisse y las musas

Daniela Saidman (Desde Venezuela. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)



El lunes 07 de julio de 2014 fue repatriada la Odalisca con pantalón rojo, obra del artista francés que pertenece a la colección del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas.

A lo mejor está esperando o tal vez solo mira a alguien que se va. Lo cierto es que ella está ahí, sentada, sola. A su lado un ramo de flores y apenas un poco más allá un baúl guarda quizá viejas cartas de amor. Apenas la cubre un pantalón rojo. Ella es una de las odaliscas del artista francés Henri Matisse.

La Odalisca con pantalón rojo data de 1925. Y en 1981 el cuadro fue incorporado a las piezas del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas. El pasado lunes 07 de julio, después de doce años de ausencia, el cuadro que había sido sustraído del museo, retornó a Venezuela gracias al esfuerzo conjunto entre la Cancillería, el Ministerio del Poder Popular para la Cultura y la Fiscalía General de la República, ratificando así la importancia que tienen los bienes patrimoniales para el Gobierno Bolivariano. Según declaraciones del titular de Cultura, Fidel Barbarito, la obra será expuesta nuevamente para el disfrute del pueblo venezolano, a quien a fin de cuentas le pertenece esta obra.

De la forma al color

Henri Matisse quien junto a Pablo Picasso está considerado como de los más grandes artistas representantes del siglo XX, nació en un pueblo al norte de Francia el 31 de diciembre de 1869 y falleció el 3 de noviembre de 1954.

Todo en su obra es color, fluir de pinceles que alumbran estrellas, barcos, rostros, música y movimiento.

El arte le vino del azar, cuando convaleciente de una enfermedad su madre le llevó colores y pinceles. Su camino se abrió ante la magia que nace de los lienzos y que siguen allí en la memoria de quien los disfruta para recordar el instante en que el color le dio sentido a una mirada.

Entonces, lo dejó todo y partió a París a aprender la técnica. En 1892 ingresó en la Escuela de Bellas Artes. En sus primeros años practicó el dibujo del natural, poco después la luz se instaló en su trabajo cuando pintó paisajes de Córcega y de la Costa Azul. Con el comienzo del siglo su obra adquirió paletas y trazos que rompieron con los patrones estéticos de ese tiempo, nació así el fauvismo. Nombre que le pusieron a un grupo de artistas que presentaron sus obras en el Salón de Otoño de París de 1905, entre los que se encontraban Matisse y Derain, otro artista francés. Aunque al principio el término resultó peyorativo (salvaje en español), los integrantes de esta vanguardia se animaron a buscar a través del color una nueva forma de expresarse.

No hay duda de que Matisse lo consiguió. Él sostenía que el color debía aportar la sensación de armonía y belleza a quien mirara la obra, el color más que la forma era el instrumento para interpretar la vida.

África y las musas

Durante la primera década del siglo XX, Matisse visitó Argelia y Marruecos y, como tantos otros pintores, el color y la luz del norte África se instalaron en su mirada y en el tacto con el que tomó los pinceles. Arabescos y odaliscas aparecieron en su obra como constatación de sus viajes.

A partir de los años veinte, Matisse recuperó la sensación de volumen y de espacio que había dejado a un lado en el período anterior, pero desde una perspectiva nueva, en una reinterpretación personal del mundo. Las odaliscas y sus interiores con ventana abierta son las obras más características de esta época, en la que precisamente se inscribe la Odalisca con pantalón rojo.

El color empieza a diluirse al entrar la tercera década del siglo XX, y la forma se sintetiza en leves curvas y contracurvas.

Lamentablemente sus últimos años estuvieron signados por una salud frágil. El estallido de la Segunda Guerra Mundial y la ocupación alemana, llevó a la cárcel durante unos meses a su mujer y a su hija, más dolor en su vida de esos tiempos.

Tal vez por estar en cama incorporó a su obra una nueva técnica, los papeles pintados con la técnica gouache, una especie de acuarela opaca que posteriormente recortaba y pegaba sobre el soporte fuera lienzo, papel o tapiz, alcanzando así una pintura plana y sintética. En los años siguientes los detalles fueron diluyéndose para volverse cada vez más abstractos.

Matisse supo jugar con el color y la forma, supo regalarnos también las musas, algunas como la Odalisca con pantalón rojo, esperan el amor en los ojos de quienes ahora podrán disfrutarla nuevamente cuando visiten al Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, uno de los tantos museos del país que ahora tienen abiertas las puertas al Pueblo.

Vuelta a la Patria

“Esto es un logro más de la Revolución Bolivariana, de un gobierno sensible a las artes, la cultura que ha abierto las puertas de los museos para el pueblo. Hace 15 años estas obras estaban dedicadas solamente para una élite de nuestra sociedad”, expresó el ministro Fidel Barbarito al recibir la Odalisca con pantalón rojo.

Recordó también que la recuperación de la obra es parte de una larga y continua labor del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, durante su gestión como canciller del país. “Fue durante su gestión como canciller cuando se realizaron todas las diligencias para iniciar los trámites de repatriación de la obra”.

El titular de Cultura informó que la “Odalisca con Pantalón Rojo” es la única de la serie Odalisca del pintor francés Matisse que tiene un museo latinoamericano. Por lo tanto, anunció que la obra volverá a ser parte de una colección exclusiva del Museo de Arte Contemporáneo, la cual será permanentemente expuesta para el disfrute de todos los venezolanos.

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