miércoles, 30 de julio de 2014

Santa Pe en catalepsia

Daniel de Cullá (Desde Burgos, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



A Mi hermana Guada

Santa Pe apenas se queja
Simplemente imita esa pena eterna
Que abraza la vida y la muerte.
No se lamenta
Pero siente el dolor y sufrimiento
Como victima propicia que es
Del Ser y la Nada.
Doctora Álvarez
En algún lugar de su alma
Tiene que haber un resto de Vida
Que la deje amar
Y pueda rezar la fe de su dios
La virgen del Henar
Y sus santitos Amaro y Antoñito.
Ella es la inocente
Que el demonio de la locura
Raptó en el frescor de su vida
Basada en el silencio
Y el amor a los demás.
En algún lugar de su alma
Tiene que haber un despertar
A la sensatez y olvido
Del juego auto aniquilador
Cuya raíz no es más que esquizofrenia.
En este Hospital Universitario
Del Rey Juan Carlos
En Móstoles, Madrid
Y en su planta séptima
Tiene que haber un sueño y esperanza
Para “mi Guada”
Como le dicen las Residentes de Mayores
De Villaviciosa de Odón.
Que su ensueño de amor y pasión
De amores imposibles: Garbancito
Psiquiatra en el Hospital Militar Gómez Ulla
Fernando, el de la Nuclear
Yoga y porrerito
Ballarri, su enamorado compañerito
De clase de Primaria
Se haga realidad
En el beso de su lengua equivocada
Que ahora muere oprimida
En el silencio de su rala boca
Rígida y adormecida
En su otro mundo
Admitido en tu pecho, Doctora
Que yo admiro.

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