lunes, 11 de agosto de 2014

Nosotros enseñamos vida, señor

Rafeef Ziadah



Escribí este poema cuando las bombas estaban cayendo en Gaza
Hoy, mi cuerpo fue una masacre televisiva
que tuvo que adaptarse a clips de sonido
y limitación de palabras,
lo suficientemente rellenas con estadísticas,
contadores, medidas, respuestas
para las que he tenido que perfeccionar mi inglés
y he aprendido mis resoluciones de las Naciones Unidas
pero aun así él me ha preguntado
Srta Ziadah ¿no piensa que todo se arreglaría
si dejasen de enseñar tanto odio a sus hijos?
Busqué dentro de mí la fortaleza para ser paciente,
pero la paciencia no está en la punta de mi lengua
mientras las bombas caen sobre Gaza.
La paciencia simplemente se ha escapado de mí.
Nosotros enseñamos vida, señor.
Rafeef recuerda sonreír.
Nosotros enseñamos vida, señor.
Nosotros, los palestinos enseñamos vida
después de que ellos,
hayan ocupado el último cielo.
Nosotros enseñamos vida después de que ellos
hayan construido sus asentamientos
y sus muros del Apartheid,
después del último cielo.
Nosotros enseñamos vida, señor.
Pero hoy, mi cuerpo fue una masacre televisiva
fabricada para adaptarse a clips de sonido
y limitación de palabras.
Pero, danos tan sólo una historia,
una historia humana
sabes, esto no es política
nosotros tan sólo queremos
hablarle a la gente sobre ti y tu gente
así que danos una historia humana
no menciones las palabras Apartheid y ocupación
esto no es política tienes que ayudarme,
como periodista, a ayudarte a contar tu historia,
la cual no es una historia política.
Hoy, mi cuerpo fue una masacre televisiva
¿qué hay si nos das la historia de una mujer de Gaza
que necesita medicación?
¿Qué hay acerca de ti?
¿Tienes los huesos lo suficientemente rotos
para cubrir a tu hijo, entregarme a tu muerto,
y darme la lista de sus nombres en un límite de 1200 palabras?
Hoy, mi cuerpo fue una masacre televisiva,
fabricada para adaptarse a clips de sonido
y limitación de palabras,
y movido por aquellos insensibles a la sangre de terroristas.
Pero ellos lo sienten.
Lo sienten por el asedio sobre Gaza.
Así que les di las resoluciones de las Naciones Unidas
y las estadísticas, y lo condenamos, y lo lamentamos,
y lo rechazamos.
Esto no son dos bandos iguales, ocupante y ocupado,
y un centenar de muertos, dos centenares de muertos,
y un millar de muertos y entre medio de este
crimen de guerra y masacre, he construido palabras
y sonrisas no exóticas, sonrisas no terroristas,
y conté y reconté, un centenar de muertos,
dos centenares de muertos, un millar de muertos,
¿hay alguien ahí fuera? ¿Habrá alguien que escuche?
Desearía poder llorar sobre sus cuerpos,
desearía poder correr a cada campo de refugiados
y sostener a cada niño, taparles los oídos para que no
tengan que escuchar el sonido de las bombas
por el resto de sus vidas, como yo hago.
Hoy, mi cuerpo fue una masacre televisiva
y dejarme decir que no hay nada que
vuestras resoluciones de las Naciones Unidas
hayan hecho jamás sobre esto
y ningún clip de sonido que haga
no importa cuán buen inglés tenga,
ningún clip de sonido, les devolverá a la vida,
ningún clip de sonido arreglará esto.
Nosotros enseñamos vida, señor
nosotros los palestinos nos levantamos cada mañana
para enseñarle al resto del mundo, Vida, señor.

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