martes, 19 de agosto de 2014

Otra vez esta casa vacía que es mi cuerpo, adonde no has de volver

Blanca Varela (Desde Lima, Perú. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)



No debiera darse vida a la fuerza Sin preguntar, sin elegir.
No debiera darse vida a la fuerza. No debiera.
La gente se aparea.
Por elección. Por obligación.
A la fuerza. Por desesperación.
Pero no se le pregunta a la tierra fecundada.
Y a veces, la tierra queda dolorida.
Lastimada. Golpeada. Quebrantada. Herida.
Y no quiere ser clavel del aire. Ni muérdago.
Y sin embargo se le promete: tallo, flor y frutos.
No raíces.
Y le cortan el cordón umbilical, y la expulsan

No debiera darse gametos a la fuerza.
No debiera.
Herencia Mendeliana: XX o XY
Y se encuentran con teatro del Absurdo.
Teatro alternativo. Sainetes.
Mujeres con vestimentas y antifaces negros.
Adioses sin partidas. Lágrimas de sangre que no cesan.
No hay guía turística para la carretera de la angustia.
Y volver sembrar, casi por inercia.
Y no decirle al hijo donde atiende Dios
¿Dios atiende en la ESMA, en Auschwitz o en Vietnam?
¿En un hospicio? ¿Un hospital psiquiátrico? ¿Una cárcel?
La sangre del hijo es abono del territorio de las guerras.

No debiera darse muerte a la fuerza.
No debiera. No debiera

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