lunes, 25 de agosto de 2014

Tupaq Amaru Inka está aquí

Daniel de Cullá (Desde Burgos, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



“Un mundo de todos y para todos”

Tupaq Amaru

Tupaq Amaru Inka está aquí
Líder, libertador, poeta
Tan cierto como el aire que se respira en Tinta o en Madrid
Tan cierto como la mañana que se levanta en Lima
Tan cierto como ese canto revolucionario
En la plaza de Tungasuca, en Tinta
Donde ajustició a su criminal y esclavista corregidor
Antonio Juan de Arriaga
Nacido para el odio, el mal y la represión
A gusto del Rey y de su Iglesia
Dando a su junta de gobierno, recién nacida
El levantamiento contra el aniquilador español
Y la primera victoria de liberación en Sangarará
Lo puedes oír, escucha
Moviéndose entre nosotros
Lo puedes oír
Cantando con nosotros aquí
Lo puedes llevar
Cuando por el camino vayas del Amor a la Libertad
Lo puedes guardar
Muy dentro del corazón
Porque el Inka es bueno, el mejor
Quien, por confiar en poder negociar
Y no derramar más sangre
Las autoridades limeñas
En manos de traicioneros y asesinos
Unidos al Poder de la España criminal de Clerecía y Realdad
Cuya meta siempre fue el crimen y la maldad
Le hicieron prisionero a él junto con su familia
Y sus principales partidarios
Apareciendo, después, como actores vilipendiados, ultrajados
En ese escenario del horror y del crimen
Levantado en la plaza de Huacaypata, en el Cuzco
Para el Inka y los suyos
Con la tortura y la muerte tan amadas por el Gobierno
Detrás de los serones y las albardas
Tan adoradas por reyes, papas y tiranos
En ese cruel y asesino martirologio
En manos de José de Areche
Nacido en el corrincho ibérico del crimen
Empachado de sangre inocente
Juez y verdugo desde las orejas al rabo
Visitador de garrote con tornillo de hierro marca España
El primero que se vio en el Cuzco. Ved:
Al hermano político Antonio Bastidas
Y tres de sus capitanes ahorcados
Seis condenados metidos en serones
Y arrastrados de espalda por caballos
A Francisco, tío del Inca
Y a Hipólito se les arrancó la lengua
Aplicándoseles la pena de garrote vil
A Micaela, tan bella, y amada del Inka
Se le arrancó la lengua de cuajo
En presencia de su amado
Que la vio dar latidos
El tornillo al cuello y lazo
Armella “divina”, de criminal cruzada
O anillo por donde entra el cerrojo, brazalete santo
Dándoles de puntapiés en el pecho y el estómago
Unos cuantos clérigos, misioneros y lacayos
Como así solicitaba el tirano
Desde la balconada del colegio de Jesuitas
Diciendo, alabando al dios del crimen
Y de los asesinatos
: “No hay fronteras para el mal, el crimen y la violación
Cuando nos lo manda el rey o dios”
Al Inka poniendo sobre el tablero del desprecio y el horror
En Te Deum del Crimen
Y representación ejecutada conforme a los preceptos
De esa corte real y eclesial de la miseria y el dolor
Porque era distinto
Porque pensaba
Porque sentía
Libre de grillos y esposas
Abriéndole la boca a guantazos
Y arrancándole la lengua, también de cuajo
Tendiéndole en el Suelo
Con la cabeza fija en la tierra
Dejándole sin movimiento
Y amarrando sus muñecas y tobillos
A las cinchas de cuatro caballos
Que hicieron partir en direcciones o rumbos
Opuestos o contrarios:
Norte, Sur, Este, Oeste
Mutilando su cuerpo en el aire
Descuartizándole sus respetables miembros
Y al caer contra el suelo
Por orden decapitado
Lo que hizo correrle de gusto a Areche
En cada una de las vueltas del tormento
Mientras a un lego lechuzo le metía mano
Y reír a unas monjas profesas exentas de coro
Cual profanador deshonesto
Que, viendo al hijo mejor del Inka, Fernando
A cadena perpetua pidió le condenaran
Profanando a Tupac
El ser más grande y sagrado
Que parió Madre
Más insigne e ilustre que cualquier dios hombre
Que su amor de Inka es más grande
Que el de aquel Jesús de los cristianos
Falso y embustero
Pues él no quería diferencias
Su meta era la igualdad
La felicidad de todos
No ese grotesco axioma de
“Dar al César lo que del César sea
Y a dios la mentira y el embuste
Pura farsa crucificada”.

Tupaq Amaru Inka
Tú estás en los que aman la Verdad
Haz que el reino Inca que por Ti se dio
Llegue pronto a nuestro corazón
Pues el amor que tu Amada esposa nos dejó
El amor de tu hijo y todos tus antepasados
Inca Yupanqui, Pachacuti
Está con nosotros
Y en el pan de la unidad Inka
Danos, José Gabriel Condorcanqui
Tu Amor y tu verdad
No olvides el crimen y el asesinato
No olvides, también
 a toda esa ralea de sicarios
Meapilas asesinos y bufones reales
Del oprobio y el engaño
Que cayeron sobre vosotros sin tener piedad alguna
Que el Templo del Sol, en la Isla de Titicaca
Vuelva sobre las ruinas y cenizas de esa catedral de Lima
Y de Arequipa
Construidas sobre el crimen, la opresión y el odio
Que el imperio de los Inkas, tu Perú
Reluzca más allá del nevado de Sorch
A pesar de que en el Diccionario manual
Enciclopédico de la Lengua Castellana de 1918
Prohibieran tu reseña y tus hazañas de Señor
Que llenos están el cielo y la tierra
De tu sacrificado Amor
Por la alquimia teológica del crimen
Bajo el capisayo o vestidura que usan los obispos
O la ordenanza Real
Título o despacho para el goce del crimen
Garrote, cruz, tablado
Y ¡voto a Cribas¡

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