lunes, 25 de agosto de 2014

Una vida.... Desde el alma

Ernesto Martinchuk (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



El ocio no es para dormir,
es para contemplar la vida.
Sin ocio no hay belleza.

Un día basta, para definir una vida.
Espero con ansiedad el atardecer.
Encendí el fuego para gozar
la danza amarilla, naranja y azul de su llama.
El tiempo transcurría mientras contemplaba las cenizas
jugar en el aire.

La llama arde y no le importa lo que consume.
Miles de colores se dibujaban en la ventana,
Y mis manos comenzaron a trazar las líneas de este poema.
Cuando lo finalice, mí día estará justificado.

Deje en libertad a la poesía
Para que fluya en lo que nos dice.
Su poder está en lo que sugiere.
Como el vino, deseamos aquel cuyo sabor perdura.
Se necesita ocio para construir el silencio.
El silencio genera las formas de la belleza.
Lo profundo esta en lo simple.
Cuando se establece una línea,
que sea para siempre.

Aprende de la naturaleza,
a escuchar el canto de la brisa.
No seas estrepitoso,
una sonrisa puede abrir puertas
que la soberbia se encarga de cerrar.

Cuando escribas no pienses que tu texto sea memorable,
Piensa que estas refinando, tan solo, tu alma.
Lo bueno está en lo puro,
lo profundo en lo simple.
El que canta desdichas
Pierde alegrías.

Siempre, dos opuestos luchan,
frío, calor, noche y día, húmedo y seco,
alegría y desdicha, alto y bajo,
el bien y el mal, risa y llanto, vida y muerte.
La vedad se refleja en los ojos.
El Universo no posee sentimientos.
El que anda en el camino de la virtud,
lo tortuoso no lo dobla.
El silencio no interfiere
con el curso de las ideas.

Cada ser tiene su orden.
El que conoce a los demás es inteligente.
Cumple con tu deber y vivirás largamente,
en el recuerdo de los demás.

Somos algo intentando descubrirse.
Un todo que es y no es.
Una potencia oculta que se descubre,
con el paso del tiempo.
El mero existir, no existe.
El hombre reclama belleza a la vida.

Al hablar no sólo liberamos aire.
Las palabras veraces no son agradables
y las agradables no son veraces.

Las cenizas nievan los leños,
que de tanto en tanto lanzan una sorda queja.
Un leño habla con chispas en la penumbra
mientras el pensamiento vaga en recuerdos.
Esta realidad ya corresponde a los sueños
que exploran el incierto futuro.

La ambición todo lo opaca,
Sin justicia no hay estado soberano
y nos convertimos en esclavos de maldades.

Cuando vives el bien, no necesitas pensar en el bien.
La realidad es una metáfora
que habita entre la oscuridad y la luz.

La virtud se pierde con la fama.
Los intereses, las ambiciones y las riquezas,
junto con el egoísmo, son el mal que te hunden.
La angustia, el dolor y los desengaños,
los que te sacuden y despiertan.

El silencio aterra al que tiene los sentidos dormidos.
No nos llevamos nada de esta morada.
La belleza refina el alma
espejo severo de la vida.
Se construye desde el dolor y el desapego
Los que te dicen sí de día, en noche dudaran de ti.

Los impulsos de nuestro corazón son los únicos a seguir.
Desechamos a los humildes por falta de amor,
y escuchamos a los poderosos por temor.
La gente más íntegra no es la que más ha estudiado.
Las creencias dudosas son las que más males producen.

No hay amor en el poder.
Quien no busca como debe, nunca encuentra lo que busca
Quien se retira a tiempo, puede elegir otro camino.

El que hace alarde de riqueza es un pobre tonto.
De tanto correr hacia el destino
uno se extravía y no sabe quién es.
Al humilde todo se le hace posible.
El gusano come con delicia, lo que al humano le repugna.
Tener un sueño nos permite dejar de ser una insignificancia.
Nuestros huesos se desintegrarán con el pasar de las horas.
Hoy tiene que ser el mejor día de mi vida.

Un pez puede nadar contra la corriente,
pero siempre será parte del mismo río.
El río no vuelve atrás.

Creemos que nunca vamos a trasponer
el puente de la muerte,
ese puente misterioso,
es un largo peregrinar, que es la vida.

He amado a mi mujer y mis tres hijos,
cometiendo la soberbia de no decirlo
y como tantas angustias no compartidas,
el silencio estalló en mi corazón.

Mi carne y mis palabras serán una misma cosa.
Bailarán enloquecidas chispas de mil colores,
cuando el fuego consuma mis huesos.
Seré lo único que he sido,
seré viento en el viento,
el ser a la espera de ser.
Seré menos que la nada,
silencio convertido en olvido
Una hoja en blanco,
un tintero agotado.

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