miércoles, 24 de septiembre de 2014

A golpe de pecho

Su Gea (Desde Buenos Aires, Argentina. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)



Los sábados absuelven a golpe de pecho
aquellos vacíos y algunos silencios.
Sin sentencia previa, tal vez una tarde
se rinda la sangre y se torne hielo.
Quizás una lluvia anúnciese dentro
del árbol-arteria y sea menos
que nada, la corriente de las venas.
Y que por arte del viento se olviden
apenas un puñado de miradas, o...
simplemente, el alma se vuelva ciega.

No sé si los pasos se volverán palomas
o si los cántaros no se rompen en el refrán
remanido de la fuente y esas cosas...
no sé,
pero los sábados piden disculpas, a solas
y ahora ni el domingo sabe que muere
luego de esas veinticuatro largas horas.

Sin embargo, como si nada, como si no supiesen,
siguen floreciendo rojas, las amapolas.

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