miércoles, 3 de septiembre de 2014

Plástica: Crónica de una visita al Museo de Arte de Philadelphia (3/4)

El Ave Fénix



Continuando con la "Crónica de una visita al Museo de Arte de Philadelphia", en este mensaje les comentaré otra de las obras más importantes del Museo de Arte de Philadelphia, se trata de "Vaso con doce girasoles" de Vincent van Gogh, pintor holandés (1853-1890), de la cual les adjunto una foto.

A finales del Siglo XIX surgió impetuosamente y cobró gran popularidad el estilo conocido como "Impresionismo", siendo sus principales exponentes en pintura Claude Monet, Edouard Manet, Alfred Sisley, Camille Pisarro, Edgar Degas, Mary Cassatt, Berta Morisot y otros muchos grandes pintores conocidos por Ustedes. El "Impresionismo" se basaba, en términos generales, en el uso abundante del color, en el énfasis en captar y plasmar la luz, en pintar mayoritariamente escenas al aire libre; en priorizar la armonía sobre el contraste, en pintar no los objetos sino la impresión que los objetos causan en nuestra psique, en usar trazos cortos y gruesos, en la ausencia del color negro, etcétera.

Luego del "Impresionismo" surgió el movimiento llamado "Post impresionismo" pues tomó como base todo lo anterior y al mismo tiempo se desarrolló en nuevas direcciones; por ejemplo en la deliberada distorsión de los colores, en el énfasis en la geometría de las figuras, en la distorsión de las formas para volverlas más expresivas, etcétera.

Los principales pintores "Post impresionistas" son Vincent van Gogh (una de cuyas obras es la que comentaremos aquí), Paul Gauguin, Henri Rousseau, George Seurat, Paul Signac y otros.

Hablando específicamente sobre Vincent van Gogh, sus pinturas se caracterizan por su potencia psíquica, su fuerza emocional concentrada, sus trazos audaces y vigorosos; pintó varias series de cuadros con el tema de los girasoles, inicialmente pintó varios modelos y luego -basado en éstos- pintó varias versiones, todas las cuales figuran entre sus obras más populares.

La pintura que se encuentra en el Museo de Arte de Filadelfia es la que les estoy enviando como anexo de este mensaje; tiene medianas dimensiones (92 centímetros de alto por 72.5 centímetros de ancho); muestra diez girasoles en plena floración (en otros cuadros los pintó antes de florecer y en otros ya marchitos), la principal línea horizontal se encuentra aproximadamente al 20 % de su altura, esta horizontal abarca no solamente la línea posterior del cuadro sino también la división de las dos áreas del vaso; podemos ver que la parte inferior del vaso es de color verde-gris oscuro y su parte superior exhibe varias tonalidades de amarillo; la división entre ambas áreas coincide con la única línea horizontal del cuadro, imprimiéndole peso y estabilidad a todo el conjunto.

La luz es profusa; es difícil determinar en dónde se ubica la fuente de luz, a no ser por el área ligeramente sombreada que se observa al lado izquierdo del vaso, lo que sugiere que el origen de la luz se encuentra más allá de la esquina superior derecha del cuadro. Podemos ver que el artista pintó los bordes del vaso, lo cual contradice la realidad pues esa línea no existe, es la línea color rojo que bordea el vaso; van Gogh usó el mismo color rojo para rubricar la obra usando solamente su primer nombre "Vincent", esa firma se mira justo en la parte superior del área oscura del vaso, una ubicación inusual en las obras de arte.

Esta pintura es un alarde de color; sus dos principales colores son el amarillo y el verde, cada uno en innumerables tonalidades; yo diría que la principal cualidad de esta pintura es su exuberancia y su intensidad; Van Gogh pintó intensamente, creó más de mil dibujos y pinturas; pintaba frenéticamente, al grado de que se dice que en los tres meses previos a su muerte llegó a pintar un cuadro al día; llevó una vida turbulenta y atribulada por hondos conflictos psíquicos, que lo llevaron a profundas depresiones, en una de las cuales se mutiló una oreja para obsequiársela a una prostituta.

En esta obra que estamos comentando se sintetizan las principales características del estilo de van Gogh: uso masivo del óleo espeso para lograr textura en la superficie, uso profuso del color, trazos cortos y decididos, etcétera; dos de los tallos de los girasoles sugieren una letra "X" que abarca toda el área, imprimiéndole a la vez vitalidad, fuerza y un equilibrio dinámico; el artista enfatizó más en el color que en los detalles geométricos, por ejemplo al pintar el vaso no destacó su esfericidad sino que lo usó como un medio para imprimir más color a la obra.

En esta pintura, van Gogh rozó y anticipó la técnica conocida como "puntillismo", es decir, elaborar una pintura combinando miles de puntos de diversos colores hasta lograr el efecto deseado; aunque van Gogh no fue puntillista, es decir, aunque no desarrolló "in profundis" la técnica puntillista, en obras como ésta preludió esa extensión del Neo-Impresionismo, la cual otros pintores desarrollaron plenamente más adelante, especialmente George Seurat, Paul Signac y Charles Angrand.

Para terminar, cito una frase de van Gogh que resume su filosofía del arte: "En vez de tratar de reproducir exactamente lo que veo frente a mí, yo uso arbitrariamente los colores para expresarme a mí mismo intensamente". Efectivamente: las obras de van Gogh son expresiones de su atribulada vida psíquica, impetuosa y acongojada, laberíntica y apasionada, vital y atormentada.

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