martes, 9 de septiembre de 2014

Plástica: Crónica de una visita al Museo de Arte de Philadelphia

El Ave Fénix



Para terminar esta "Crónica de una visita al Museo de Arte de Philadelphia" les comentaré la obra "Muchacha con un virginal" del pintor holandés Johannes Vermeer (1632-1675), de la cual les adjunto una foto.

Este egregio artista pintó solamente 35 obras, de las cuales 34 pertenecen a diversos Museos alrededor del mundo; solamente esta pintura "Muchacha con un virginal" pertenece a un coleccionista privado, el cual la ha cedido en calidad préstamo al "Museo de Arte de Philadelphia" para deleite del público; se trata de una oportunidad excepcional para contemplarla personalmente.

Johannes Vermeer es conocido como "pintor de género", es decir, artistas que pintan escenas familiares, pueblerinas, pintan la cotidianeidad de la vida, las cuales pueden ser reales, romantizadas e inclusive imaginadas, haciendo énfasis en la figura humana, la más difícil de todas las categorías comprendidas en la "pintura de género"; incluye también naturalezas muertas, pintura arquitectónica, decorado de vasos de porcelana, etcétera.

Vermeer es considerado el pintor que mejor ha captado la luz y su efecto sobre las personas y objetos contenidos en sus obras; mientras vivió disfrutó de una fama de modestas dimensiones; poco se conoce de su vida, siempre llevó una vida familiar austera y tranquila. Sus pinturas son tan detalladas que algunos historiadores de arte opinan que fue el precursor del fotorealismo; también se dice que se basaba en las leyes de la óptica y que usaba una cámara oscura y espejos para obtener tan perfecta perspectiva y proporción.

En cuanto a la geometría subyacente en esta obra, podemos ver que está definida por cuatro líneas principales:

- la línea vertical que baja desde el centro de su borde superior, pasa por el borde derecho del rostro de la muchacha, continúa por el borde frontal de su abrigo color dorado y termina en el centro de su voluminosa falda.

- la segunda línea es horizontal, ésta comienza en la parte superior del piano (virginal), continúa en la sombra horizontal de su abrigo y termina en la parte superior del respaldo de la silla.

Es interesante ver que la línea transversal que corre de la esquina superior izquierda hasta la esquina inferior derecha forma a su alrededor un corredor, una franja ancha que recorre transversalmente todo el espacio de la pintura.

- la tercera línea es una diagonal que recorre toda la pintura desde su extremo superior izquierdo hasta su esquina inferior derecha, esta diagonal es ancha, no está limitada a una línea sino que está constituída por un ancho corredor, veamos: la línea inferior de esta ancha diagonal comienza con el atril que se mira sobre el piano y termina exactamente en el punto 3/4 derecho de la base del cuadro

- la cuarta línea es una diagonal que está sugerida por el borde inferior del brazo izquierdo de la pianista, ésta es la menos visible de las cuatro líneas, pero observemos que termina exactamente en el punto 1/4 izquierdo de la base del cuadro.

- finalmente una figura en forma de "X" que está formada por dos líneas: la que comienza en la esquina superior izquierda y termina en la esquina inferior derecha y la que comienza en la esquina superior derecha y termina en la esquina inferior izquierda. La intersección entre ambas se sitúa exactamente en el ángulo superior de la sombra del abrigo de la pianista, es la sombra que bordea el rombo transversal de un área pequeña del abrigo; si Ustedes colocan dos lápices formando esta "X" será fácil ubicarla con exactitud.

Esta obra es de dimensiones mínimas (25.1 cms. de alto x 20 cms. de ancho) se cree que fue la última obra pintada por Vermeer. En ella aparece una muchacha sentada en una silla, tocando un virginal (un instrumento precursor de los pianos modernos) mientras gira su rostro hacia el espectador.

La luz entra por un ventanal situado afuera del cuadro, arriba de su esquina superior izquierda. Esa luz es lo que imprime vida y carácter a la obra, desde la pared de color gris claro, la muchacha, la silla y el virginal. El opulento atuendo que viste la muchacha, finalmente, indica su posición económico-social privilegiada.

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