martes, 30 de septiembre de 2014

Un encuentro

Gustavo E. Etkin (Desde Bahía de San Salvador, Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Un cuento se puede escribir de muchas maneras, dijo Juan tirando el pucho. Por ejemplo cuando recuerdo aquella vez que iba caminando por Callao para el bajo, y de repente se largó a llover, un chaparrón, yo sin piloto, sin paraguas, nada, entonces me metí bajo el umbral de una casa de departamentos y me quedé ahí esperando que pase, mirando caer las gotas gruesas y de pronto sale una voz del portero eléctrico que me dijo Juan vení, te espero, estoy sola, vení, ahora que llueve, y yo le contesté al aparatito que estará confundida que yo me llamo Juan, pero debe ser otro, que yo no soy ese Juan, pero si yo sé que sos vos Juan, vení, te estuve esperando mucho, no sabes cuánto, me respondió, y la voz del aparatito era una voz de hembra con olor a lluvia, yo también te esperé mucho, le respondí, si supieras, cuanto... desde chiquito, siempre, yo casi no tuve mamá, trabajé desde pibe en la calle, en días de lluvia como éstos, y no quise a ninguna mujer, a nadie, me encamé con muchas pero no quise a nadie, te esperaba a vos que me esperabas, yo siempre te buscaba, con nadie sentí como voy a sentir con vos, como te estoy sintiendo ahora, como te voy a sentir siempre, amor ya voy…, y fui temblando, lagrimeando y flotando subiendo las escaleras porque no podía esperar el ascensor y toqué el timbre y apareció una renga jorobada y pelirroja con la cara llena de granitos, que me comió a besos.

Finalmente encontré mi gran amor.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.