miércoles, 24 de septiembre de 2014

Una hectárea de agua de mar puede ser tan productiva como una de tierra pero excepto por lo del combustible

Guillermo Guzmán (Desde Barcelona, Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Hoy es viernes -me dije sin decir a mí mismo-, antes de entrarle a la cena caliente sería bien bueno pasar por la farmacia de Luis y zamparme una cervatana bien elodia y decir a pleno pulmón que “shabat shalom, salam aleikun y pax vobis”, o como diría Walter, que un tal oceanoatlanticoetc es cleptómano.

Seguro que hoy no sabré cuánto cuesta un quintal de oro ni una onza troy de café ni lo que le interesa a su graciosa majestad, porque para entonces yo ande en el quinto sueño y la única y contaminada estará dando vueltas sobre su propio eje.

Pero, qué vaina, soñar no cuesta nada, yo que meto los pies bajo la mesa, la preciosa majestad consorte prende un bicharengo y aparece la noticia en la pantallita: ¡barcos de pesca que no pescan, contrabandean gasoil!

_¿Cómo es esa vaina?

_Ah, ya esa noticia la dieron ayer.

¡Hijos de puta, no son empresarios sino empresaurios!

Pienso que es bueno y necesario explicarle sencillo y concreto al pueblo llano, aproximadamente, lo que pasa en el mar respecto a la pesca, os hago una sucinta descripción:

Hay barcos pesqueros de distintos tonelajes y por lo general los grandes pesqueros tienen máquinas Diesel que trabajan con gasoil, a diferencia de un peñero, que se dedica a la pesca artesanal ahí mismitico, cerquita de la costa, y usa fuera de borda que trabaja con gasolina y aceite. Tú puedes ir a pescar con un peñerito ahí a un cuarto de milla inclusive a canalete puro si no eres flojo (la milla marina tiene 1852 metros mientras que la milla terrestre tiene 1609 metros, así que puedes sacar tu cuenta).

Las aguas territoriales se extienden hasta unas 12 millas, de ahí pa´lante uno dice que es alta mar o aguas internacionales; como es de suponer, las aguas territoriales son regidas por la jurisdicción de cada país mientras que a las aguas internacionales entra sin peo el que quiera, no obstante, hay una jurisdicción establecida por la Convención de derechos del mar, por parte de la ONU.

Pero, al grano:

Un pesquero promedio puede tener doce cubas y cada cual una capacidad de setenta toneladas, para salir de pesca en ese bicho tú llenas cinco cubas de agua natural y tres cubas de agua fría, ésta para almacenar el atún sea el caso; además, y por obvia razón, hay que llenar de combustible cuatro cubas, eso es más que suficiente.

Por añadidura e imprescindible es necesario que lleves al menos dos mil sacos de sal para templar la congelación y ya verás como suministras la sal a medida del templado.

Supongamos que vamos a pescar a unas doscientas millas de las aguas territoriales, todo eso se necesita, aparte de hombres de brega, tú no vas a embarcar a esos que se dicen del alto clero porque a medio pasaje ellos se van a echar a llorar, ningún hombrecito de esos tiene un callito en sus manos, ellos comen sin trabajar, esa es su ley.

Para que la congelación de la pesca sea eficaz y apropiada debes echarla en agua fría; ¡eh, peringano, deja la modorra y échale cuarenta sacos a la cuba tal, y tú, mingano dale cien sacos a la cual, y etc.

Cuando la pesca es buena tú puedes coger trescientas cincuenta toneladas en un día y las compresas no te dan abasto, eso quiere decir que en tres días se capturan novecientas toneladas de pescado, aproximadamente, y en once días se está de regreso. En esas circunstancias los marinos tienen que dormir en cubierta para con eso ahorrar el frío de los camarotes, frío que se dedica a las cubas, uno siempre tiene que resolver las vainas sobre la marcha, según las circunstancias.

Antes, cuando había una repentina superabundancia de pesca antes del tiempo calculado no te quedaba más solución que botar el combustible y/o regalarlo a cualquier otro barco que tuviere menos suerte; naturalmente había que lavar la cuba para meter el pescado a su conservación, pero los tiempos han cambiado y hoy por hoy la cosa ha llegado a tal extremo que muchos pesqueros dejan de pescar para traficar con el combustible, en alta mar, contrabandeando, eso es lo que pasa, ¡una fatal degeneración del debido trabajo!

Yo pienso que debemos hacerle espacios a Maduro para que él aprieté la mano contra todos esos carajos sinvergüenzas que inventan una flota pesquera para enriquecerse contrabandeando nuestro combustible y de paso explotar a los marinos de abordo.

Pero hay otros detalles colaterales que deben citarse, no es extraño que ya en aguas internacionales, e inclusive algunas veces en las territoriales, te sorprenda una patrulla gringa y te pida el nombre del capitán del barco y de otros datos que no tienes porque revelar; tamaño abuso y eso hay que denunciarlo ante la ONU, aunque ésta se limpie el culo con los alegatos de los pescadores.

Hay que alertar al pueblo acerca del deber ineludible de reforzar nuestra Asamblea Nacional con un mayor número de diputados revolucionarios para así poder reformular las leyes que castiguen a quienes pretendan ir contra los sagrados intereses de la patria y arruinarnos a todos, llevarnos a la miseria, eso hay que machacarlo de día y de noche.

Una hectárea de agua de mar puede llegar a ser tan productiva como una de tierra, e inclusive más todavía, pero hay que protegerla no sólo de la perniciosa contaminación sino además, del latrocinio y de la rapacidad enemiga.

En un metro cuadrado de agua de mar se produce 90 % más oxígeno que en un metro cuadrado de tierra, en promedio, y ese oxígeno es para todo el mundo; en un metro cúbico de agua de mar hay inclusive oro, el mar es estratégico para todo.

Razón de sobra tuvo el poeta Alí Primera cuando cantó que “…el que ha sido marinero cuando ve la mar suspira / y el que vive en la oscurana con mucha luz se encandila / abre brecha compañero que viene es un tiempo de agua /…”.

Otra bien buena fue ésta de Agustín Lara: “…acuérdate de Acapulco / de aquella noche / María bonita … / acuérdate que en la playa ... / … las estrellitas … / …tu cuerpo del mar juguete nave al garete venían las olas lo columpiaban / y mientras yo te miraba, lo digo con sentimiento, me traicionaba / te dije muchas palabras de esas bonitas con que se arrullan los corazones/ pidiendo que me quisieras, que convirtieras en realidades mis ilusiones / la luna que nos miraba ya hacía tantico se hizo un poquito desentendida / y cuando la vi escondida me arrodillé para besarte… / amores habrás tenido muchos amores María bonita María del alma, pero ninguno tan bueno como el que hiciste que en mi brotara…/ te juro María bonita que iré a llevarte a ver…/ … los pajaritos del bosque, los pececitos de colores y las florecitas de la montaña…

Ah, pero en una playa contaminada de petróleo nadie tendrá inspiración para cantar tan bueno a una princesa ni ella se va a bañar en suciedad, hasta para eso hay que mantener limpio el mar.

Sólo a un anciano medio loko se le ocurre cantar salomas, sea pleamar o bajamar, de día o de noche, sea enero o abril, lunes o domingo, en el mar / la vida es más sabrosa / en el mar hay la felicidad /… y serás sirena de mi amor / que una concha nos sirve de abrigo /…

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.