martes, 7 de octubre de 2014

A es B

Hernán Tenorio



Cuántos laberintos hay que atravesar para llegar a la conclusión de que A es B o al menos se parecen porque se complementan ya que -digamos- son lo mismo y no hay escapatoria porque A es B y C y a veces D pero nunca… no sé qué es nunca pero es algo o nada o simplemente un tratamiento contra el olvido la memoria –como la llaman- endeble en estas latitudes de prosapias rancias en los cetros provinciales y portuarios mientras en los escaparates vacíos de las casas pobres de las villas y en los arrabales urbanos cercanos a la muerte fácil el escarnio y la desidia como las sillas los sillones las bibliotecas en las grandes salas de los palacios estatales o en las grandes empresas… esos imperios que se construyen -casi siempre- de las ausencias ajenas de los males que aquejan a los otros los distintos los disminuidos los que nunca terminan de ser A o B aunque creen que lo son y por eso depositan la confianza y luego se lamentan cuando hace frío y no tienen con qué cobijarse y sus hijos se encuentran en apuros y ellos no saben qué hacer para ayudarlos y los días que casi siempre son más cortos en invierno pero por suerte el frío protege a los alimentos de los gusanos y no hace falta enfriar el vino pero es necesario calentar el alma que no tienen los que poseen y no convidan esos que como se decía antes tienen un sapo en la barriga un sapo gordo de tantos bichos que se ha comido y de la buena merca que aspira en cada sartenazo en cada lengüetazo en cada pisada con sus zapatos ricky sarkany en el peor de los casos pasean en sus ferraris y bmw’s con llantas de gomaeva unas buenas llantas deportivas y una gorrita con visera y los pantalones por el piso y así meneando al ritmo sacudiendo una cadena de oro con un crucifijo… ese del tipo muerto por careta en la cruz porque tampoco entendió que A era B y que su padre –entre otras cosas- era el espíritu santo y que su madre era virgen pero humana hasta que se la reclavó una paloma salida de la nada y su abuela -pobre- que siempre contaba que le habían regalado la bicicleta cuando les escribió una carta a los reyes magos y después el tío que se enteró de la guerra por la tele y se fue hasta la plaza igual que cuando habían ganado el mundial mientras morían muchos justamente por no tener la pelota y el padre que mostraba un billete con un montón de ceros creyendo que tenía más y la caja que entregaban con pan porque los ceros no alcanzaban porque no es verdad que “con la democracia…” cuántos laberintos hay que atravesar para llegar a la conclusión de que A es B o al menos se parecen porque se complementan ya que -digamos- son lo mismo y no hay escapatoria porque A es B y C y a veces D pero nunca…

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