lunes, 20 de octubre de 2014

Azor

Daniel De Cullá (Desde Burgos, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Ahora que los bandoleros de alta alcurnia, del bandidaje noble, que hurtan estilo “Abrazo de Jordi”, “Abrazo de Bárcenas”, etc., políticos con clase, y altos jerarcas del capitalismo torturador, lacerante, y que desvalija el Tesoro, gángsteres financieros, con una Justicia que acochina, amilana y vence, campea por sus fueros a la carta con abanico, flor de fulleros, y paraísos fiscales robando a los pobres y al pueblo que sufre escasez y constante quebranto del trabajo y del hambre, para dárselo a los bancos buenos, si es que hay alguno, y más a los bancos malos, es justo que exijamos un monumento al recuerdo de la atractiva estampa del bandido, del bandolero, con todas sus necesarias crueldades, su violencia y generosidades, en cada uno de los puntos de la Geografía española por donde pasaron, vivieron y afanaron agavillando en cuadrilla o solos, aquellos prototipos de hombría, de majeza y valor, cuyas hazañas y chispa hacen encender el oculto deseo de la Rebeldía, quitando ese toro de Osborne, recordatorio de la España negra, cual ala de mariposa de la muerte.

Echados al campo, a los caminos, a las inmensas soledades de la naturaleza bravía, para vengar vejaciones, crueles ofensas, y con el deseo solidario de remediar las injusticias sociales no pudiendo soportar la falsa mansedumbre cristiana ni el sadomasoquismo del cacique o capitalista, los balbalós o ricos, que para ellos no eran más que dadores de miseria y represión, estos bailadores maleantes, calicheros ladrones de cerdos, alcantarilleros, escaladores que horadan los pisos para robar, altamerones, ladrones que para robar penetran por los balcones o ventanas, andarios vendedores ambulantes, y altaneros banjulenes bandoleros, todos arriscados, pendencieros, bravos, salieron de sus chozas con sus alfileres, puñal, navaja, cuchillo o trabuco para realizar el gran acto humano de amar y ayudar al prójimo, .sabedores de que si eran cogidos, serían antojados, esposados, encadenados con ansia, tortura y tormento, y llevados a Basilea, la horca, siendo bornados, ahorcados y decapitados, y, en su gran mayoría, amulabarados, ahogados, degollados, aunque berreasen, confesasen ante los bravateros matones del bravo, el juez, o muertos en camino al Beri, el presidio.

De correrías por los caminos, las serranías, entre peñas, su fama recorre toda España entera, aunque fuera en los cortijos de Andalucía donde se oyeran cantar sus hazañas, sus amores y sus penas, y sus criminalidades que a veces ensombrecen la chispa trágica de sus fechorías Así, desde Estepa a Puente Genil, de Puente Genil a Lucena y de Lucena a Aguilar la Naturaleza cobija y da alojamiento a unos hombres valientes y humanos, creyentes de Rebeldía: “el Vivillo”, “el Vizcaya”, “el Soniche” “el Chorizo”, “el Canuto”, “el Niño de la Gloria”, “el Pepino”, “el Reverte”, “el Niño de Arahal”, sobre todo el sobrino de “el Soniche”, Francisco Ríos González “ el Pernales”,Azor, ladrón importante. Entre paréntesis: es raro, ¿por qué será?, el General facho eligió el nombre “Azor” para su yate barco, nombre que en el lenguaje de los maleantes, la gente del hampa y de los delincuentes, significa “ladrón importante”.

Los bandoleros se derrochan en tabernas, mancebías y garitos, y, a pesar de las malas lenguas oficiales, son admirados por su pueblo tanto como odiado por los cortijeros y los hacendados. Se enamoran y se casan en días de Navidad, aunque después pasen de ser maltratadores de sus esposa e hijos, maltrato del macho ibérico borracho y pendenciero bien visto por la Iglesia. Son perdularios y puteros, ahora odiados por su pueblo, esposa e hijos, convirtiéndose su pernal e impronta en pedernal, por la dureza de sus sentimientos., otrora ensalzados, no sólo por las gentes del campo, sino del vecindario de los pueblos. “Sólo roban a quienes tienen dinero. Los humildes están, por ello, de su parte. Hacen en todo momento causa común con ellos. Puede decirse que éste es el único medio que tienen para protestar contra la pasividad del Gobierno en la resolución del problema del hambre”, Zahora, núm. 12. La persecución injustificada de sus esposas y amantes que sufrieron injusta afrenta por no haber cometido otro delito que el de amar es otra mancha de una justicia que alardea de fuerza cuando asesina o mata.

Nota: los nombres de los bandoleros y artistas del bandidaje han sido tomados de la revista Zahora citada.

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