lunes, 20 de octubre de 2014

Cuando la verdad abofetea duro: Luciano Arruga

Nechi Dorado (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

En un país donde todavía nos sentimos indignados por la desaparición de 30 mil argentinos uno se preguntaría qué puede representar un desaparecido más o uno menos y sin embargo la respuesta, de tan obvia, resulta innecesaria.



En el informe realizado por la compañera Alicia Susana Gómez está perfectamente resumida la triste historia de un pibe argentino, de 16 años que desapareció en 2009 y grande fue la lucha de algunos sectores demandando su aparición con vida.

Lamentablemente el pedido de aparición, como siempre ocurre, fue repetido miles de veces por sectores de izquierda. No hace falta agregar que la derecha es indolente, inhumana, despiadada y cómplice de todos los espantos por eso no reclama, ni se queja, ni cuestiona.

¿Y qué marca la diferencia entre esta desaparición y las que mencioné al principio? Responderemos que Luciano Arruga fue un desaparecido en democracia.

Una democracia que se queda a mitad de camino, que no llega a serlo mientras una sola familia llore a una persona arrancada por la fuerza de su hogar. Mucho menos cuando hay muchas otras familias llorando las mismas ausencias.

Demoraron cinco años en encontrarlo y no fue como esperábamos: con vida. El muchachito fue enterrado como NN en un cementerio y apareció recién hoy, 17 de octubre, cinco años después de que el odio lo hubo devorado.

Lo paradójico, en este caso, es que este chico fue sepultado en el cementerio de la Chacarita, con todo lo que ello implica. No es así nomás, como un trámite cursado al azar que a una persona se le de sepultura sino todo lo contrario. Para hacerlo su familia debe antes entregarse el documento de identidad que acreditaba que pertenecía a un argentino, en este caso, con domicilio en, con fecha de nacimiento, con huella dactilar, certificado de defunción donde quede detallado claramente el motivo del deceso. No se entierra a nadie así como así.

¿En este caso pudieron saltarse los escollos que marca la ley para los fallecidos o se hizo sigilosamente en medio de alguna connivencia entre la necrópolis y fuerzas oscurantistas, lo que no es un detalle menor? ¿Por qué fue ocultado su cuerpo en el mayor de los sigilos? Ni su familia sabía que el joven desde hace cinco años, se encontraba bajo tierra.

Hay algo que huele muy mal en esta muerte, algo que habla de impunidad, algo que trata de tapar una realidad escabrosa que algún día podrá ser dilucidada (o no, según la voluntad política que exista y no de la boca para afuera).

La cuestión central nos indica que este joven fue asesinado, que hay criminales, que están sueltos, que mañana bien podrían asesinar a otros.

Indica que hay fuerzas que siguen operando, que los motivos pueden ser varios pero todos bajo un denominador común: el asesinato de pobres.

Que hay coexistencia entre fuerzas poderosas que pretenden girar el curso de la vida cortando siempre el hilo por lo más delgado.

Muchas cosas más pueden decirse pero hay una, la central, la más fuerte y la más repudiable: Han asesinado a un joven pobre y ese hecho sucedió en plena “democracia”.

¿Por qué luego de transcurridos cinco años aparece este cuerpo abandonado bajo una capa de tierra? ¿Quiénes son los responsables directos de su viaje hacia la nada y de su posterior entierro en un cementerio?

¿Hasta cuándo tendremos que aceptar al espanto como algo natural?

Apareció el cadáver de Luciano Arruga, hay muchos más, sin dudas, que yacen bajo la misma tierra que los vio nacer, pero como además de haber tenido sus vidas este triste final, fueron hijos de cúmulos de injusticas apiladas que saldrán a la luz cuando haga falta y para ello hace falta echar mano a los métodos del crimen organizado y del silencio.

Mientras tanto seguiremos pidiendo aparición con vida de los tantos casos de desaparición de personas irresueltos hasta el momento gracias al apoyo que brinda la amnesia colectiva a muchos criminales que se sienten seguros para seguir obrando como lo vienen haciendo.

Hechos lamentables que de no contar con una justicia burguesa amnésica, irresponsables, cómplice, no seguirían sucediendo.

Para que una democracia sea realmente tal, hace falta que no haya tanta impunidad y que las cárceles comiencen a llenarse, de una vez por todas, de asesinos reales y no de ladronzuelos.

El final que muchos intuimos aunque no hubiéramos querido jamás que se convirtiera en realidad nefasta, exige que empecemos a replantearnos qué es lo que nos está pasando. Ningún brazo armado de la fuerza que sea a la que pertenece, actúa en soledad.

Que algo falla no hay dudas, que alguien deberá dar cuentas cuánto antes, tampoco. Que la sorpresa que hoy nos indignó no se convierta en suceso cotidiano sino todo lo contrario. No podemos ni debemos darnos el gusto de permitirles que sigan matando.

Que de una vez por todas se investigue en serio y que mañana no tengamos otra sorpresa indignante al escuchar a algún descolocado rasgarse las vestiduras hablando del esfuerzo para la aparición del cuerpo de Luciano Arruga, porque nosotros, señores y señoras, lo queríamos VIVO

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APARECIÓ LUCIANO ARRUGA

(APL) Luciano Nahuel Arruga era un adolescente argentino y pobre que estuvo desaparecido desde el 31 de enero de 2009 (tenía 16 años) hasta este viernes, cuando su cuerpo fue identificado por la Justicia Federal de Morón a través de las huellas dactilares. En estos cinco años, estuvo sepultado como NN en el cementerio de la Chacarita en el marco de una tenaz lucha por Justicia. Luciano no sufrió un accidente como pretenden instalar. Sobran las evidencias para insistir en que Luciano fue asesinado por negarse a robar para la Policía Bonaerense. La lucha continúa: Justicia para Luciano.

Por Alicia Susana Gómez

A comienzos del mes de febrero de 2009, circulaba este mail para ser difundido surgido desde agrupaciones militantes de la UBA, entonces compañeros de Vanesa Orieta, hermana de Luciano: “El hermano de una compañera de la facultad de sociales: un nuevo desaparecido en democracia”.

La lucha fue dolorosamente larga: Colmada de secretos a voces, organismos de DDHH, familiares y amigos del joven no cesaron la búsqueda de la verdad, a pesar de amenazas, detenciones de testigos que resultaron torturados y ocultamiento de evidencias, finalmente hallan el cuerpo en el cementerio de Chacarita.

En los innumerables esfuerzos por descubrir la verdad, el oficial principal Julio Diego Torales fue arrestado y pasado a disponibilidad en enero de 2013 ya que al momento de la desde la desaparición del joven prestaba servicios en la comisaría de Lomas del Mirador.

Torales fue detenido a principios de enero por orden del juez de Garantías 5 de La Matanza, Gustavo Banco, y a pedido de los fiscales Carlos Arribas y Celia Cejas, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) especializada en Homicidios Dolosos y Averiguación de Causales de Muerte.

Los fiscales Arribas y Cejas – que reemplazaron a la primera fiscal de la causa, Roxana Castelli – tenían a cargo el expediente principal por la desaparición de Arruga (16), del cual se desprendió una causa conexa por “severidades y vejaciones” a raíz de un hecho ocurrido en septiembre de 2008.

En ese momento, la madre del adolescente, Mónica Alegre, dijo a la Justicia que al ser liberado en 2008, Arruga le contó que había sido golpeado y lesionado por los efectivos, y acusó a Torales.

Respecto de ese hecho, Vanesa Orieta, hermana de Arruga, contó que ella estaba en el destacamento y escuchó que los policías le gritaban al adolescente: “Te vamos a llevar a la octava para que te violen, o terminás en un zanjón”.

Los golpes aplicados en aquella oportunidad fueron constatados por los médicos del Hospital de San Justo y desde entonces el chico fue interceptado varias veces en la calle por la policía.

Si bien Torales admitió haber estado en el destacamento cuando Arruga fue detenido en 2008, negó haberlo golpeado. El efectivo prestaba servicios en la comisaría 2ª de Gregorio de Laferrere pero tras ser detenido por personal de Asuntos Internos del Ministerio de Justicia y Seguridad bonaerense, fue pasado a disponibilidad preventiva, se informó oficialmente.

También, fueron pasados a disponibilidad 8 policías de la bonaerense, que luego fueron íntegramente repuestos en sus funciones por el ministro de Seguridad Alejandro Granados.

Secretos a voces, circulan por los barrios: Luciano no es el único “Negrito” cooptado por las fuerzas policiales que intimidan con arrestos, causas armadas, coimas a traficantes callejeros o ladrones de baja monta cuya salario es un poco de paco, obedecer para mantener a su familia a salvo, apoyar campañas o clubes de fútbol. Pero su poder es amparado por gobiernos, jueces, grandes mafias que precisan este brazo armado para que sus negocios prosperen. Así logran dominio territorial. Así malogran vidas inocentes. Luciano Arruga no sufrió un accidente como pretenden instalar. Luciano fue asesinado por negarse a robar para la Policía Bonaerense. La lucha continúa: Justicia para Luciano.



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