jueves, 16 de octubre de 2014

El fin del mundo

Norton Robledo (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Sólo un viejito cano, que hubiera sido profeta,
Pero no es profeta porque tiene otro quehacer,
Dice amarrando los tallos de tomates:
No habrá otro fin del mundo,
No habrá otro fin del mundo.

Czeslaw Milosz

Y yo diré: “El mundo no puede terminar
porque las palomas y los gorriones
siguen peleando por la avena en el patio”.

Jorge Teillier Sandoval

El fin del mundo no será anunciado
en la televisión ni en los diarios
quizás llegará en la rutina
del séptimo día de la semana
Las mujeres estarán sentadas ante el ordenador
y en un intento de desordenar los limites
existenciales del hastío
conversarán con sus amigas o con un
amante virtual de su lista secreta
Los hombres mirarán el partido de futbol
o hablarán con su última conquista en la red
Los niños sentados ante el computador
jugarán a matar el aburrimiento
o la incomunicación que habitan
en los computadores de sus padres
Los jóvenes navegando por los espacios
cibernéticos de los tiempos modernos,
hablarán con sus amigos reales o imaginarios
En la plaza del pueblo, los ancianos sentados
en los viejos y desgastados bancos,
leerán el diario , comentarán las noticias y dirán
que todo tiempo pasado fue mejor,
en el centro de la plaza los evangélicos
anunciando el fin del mundo y el juicio final
llamarán al arrepentimiento,
las gentes cansadas de tantas profecías,
pasarán de largo sin prestarle atención
a sus palabras apocalípticas.
Yo sentado en el balcón, contemplaré los geranios,
miraré el cielo buscando un signo, una señal.
beberé vino tinto y escribiré" Mientras exista la poesía,
las palabras, el verbo testimoniando la vida
el fin del mundo seguirá siendo un dogma, un mito,
una profecía prolongada en el tiempo"

Del poemario a publicar: El árbol de la vida

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