martes, 28 de octubre de 2014

La altivez de los amantes

Su Gea (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Antes, un segundo antes
que el atardecer oxidara los cerrojos
de una pleamar de sangre y lluvia ácida,
el nervio intercostal de un verbo sutilmente atrevido
marcó territorio entre la piel y la carne.

Como un pájaro perdido,
como los plumones que no llegan a formar alas,
como solo el reloj invisible del cuerpo
marcara la hora de los besos y la savia...

el sudor corría por tu frente
haciéndose saliva dulce
entre nosotros y la palabra.

No paga la vida la altivez de los amantes.

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